


El pasado 25 de octubre asistimos a una cita imprescindible para todos los amantes del brutal death metal. Los de Long Island volvían a la Ciudad Condal para ofrecer un concierto que estuvo a la altura de las expectativas.
La velada arrancó de la mano de Eternal. Una banda muy joven con una propuesta más tirando al death/doom e incluso con algún toque muy Black. Los americanos ofrecieron un repertorio de media hora de atmosferas, riffs y una sensación de pesadez constante. Destacar que la sala presentaba una buena entrada desde primera hora y el público quedó encantado con el concierto.
Undeath tomó el relevó para ofrecer la cara más clásica de lo que conocemos como death metal. Una muy buena presencia en el escenario y un sonido más que correcto (quizás eché en falta algo más de claridad) hicieron de su paso por Barcelona un muy buen concierto para seguir animando al público de cara a lo que estaba por venir.
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A continuación pudimos disfrutar del que para mi fue el mejor concierto de la noche. Ingested salía al escenario para subir las revoluciones con su deathcore/slam que les ha llevado a ser lo que son a día de hoy. Encabezados por un imponente Jason Evans, a un nivel espectacular, los de Manchester hicieron gala de su poderoso sonido en directo que les consolida como referentes del género. Un sinfín de breakdowns hicieron que aparecieran los primeros moshpits de la noche y no faltaron temas como “Invidious” o “Altar Of Flesh”.
Y por fin llegaba el momento que todo el mundo esperaba. Suffocation aparecía en escena para ofrecer una clase de technical brutal death detal. Era la primera vez que les veía y ese día entendí el porqué de la fama de la banda. Terrance Hobbs estuvo a un nivel increíble en la guitarra con sus ya característicos solos, riffs y breakdown, el sonido fue completamente arrollador y pudimos ver a una Razzmatazz completamente entregada a la causa. Lección aprendida, siguen siendo los mejores en lo suyo.



El pasado 25 de octubre asistimos a una cita imprescindible para todos los amantes del brutal death metal. Los de Long Island volvían a la Ciudad Condal para ofrecer un concierto que estuvo a la altura de las expectativas.
La velada arrancó de la mano de Eternal. Una banda muy joven con una propuesta más tirando al death/doom e incluso con algún toque muy Black. Los americanos ofrecieron un repertorio de media hora de atmosferas, riffs y una sensación de pesadez constante. Destacar que la sala presentaba una buena entrada desde primera hora y el público quedó encantado con el concierto.
Undeath tomó el relevó para ofrecer la cara más clásica de lo que conocemos como death metal. Una muy buena presencia en el escenario y un sonido más que correcto (quizás eché en falta algo más de claridad) hicieron de su paso por Barcelona un muy buen concierto para seguir animando al público de cara a lo que estaba por venir.
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Y por fin llegaba el momento que todo el mundo esperaba. Suffocation aparecía en escena para ofrecer una clase de technical brutal death detal. Era la primera vez que les veía y ese día entendí el porqué de la fama de la banda. Terrance Hobbs estuvo a un nivel increíble en la guitarra con sus ya característicos solos, riffs y breakdown, el sonido fue completamente arrollador y pudimos ver a una Razzmatazz completamente entregada a la causa. Lección aprendida, siguen siendo los mejores en lo suyo.























