


Foto de Portada: CuervoDeth (Gentileza Metal-Argento)
Pocas veces se tiene la oportunidad de asistir a un recital de tal intensidad y descontrol, como el que se vivió el pasado jueves 22 de enero, de la mano de Terror en Argentina. Y es que a los estadounidenses le bastaron apenas 42 minutos para tirar completamente abajo el Uniclub con su propuesta extrema y asesina de beatdown hardcore. Y es que de eso se trataba la noche: De captar el espíritu más intenso y brutal de la música hardcore.
Todo tuvo comienzo a las 19hs. Una gran cantidad de gente ya se encontraba haciendo fila en la puerta del sitio, charlando y tomando las primeras cervezas de la noche, a la espera de poder ingresar para desatar lo que más adelante, se volvería un auténtico caos.
El acto apertura estuvo a cargo de una banda que viene siendo referencia en la escena Hardcore nacional del interior, Knockout. Provenientes de Rosario, la banda salió al escenario con las intenciones muy claras: dar el primer golpe de la noche. Sin tantas vueltas y con un setlist directo a la mandíbula, empezaron a repartir piñas y patadas por igual, sin dar ni un segundo de respiro.
De la mano de su vocalista Matías Orsi, el grupo logró transmitir toda la energía y poder que su música emana. Con saludos y agradecimientos constantes, comentarios críticos sobre la situación actual del país y recuerdos de cuando telonearon a Terror hace 20 años en Santa Fe, el músico consiguió crear una conexión real y sincera con el público.
Con un Uniclub al borde del colapso y una actuación que no superó la media hora, se retiró la banda argentina que había cumplido de sobras con su principal cometido: dejar K.O a los presentes antes de la llegada del acto principal.
Afortunadamente, toda la euforia y adrenalina que había ido creciendo tema a tema en los espectadores, se mantuvo intacta, ya que no paso mucho tiempo para que Terror dijera presente en el escenario.
Encabezados por el mítico Scott Vogel, los estadounidenses no tardaron ni un segundo en terminar de encender la mecha que había dejado servida Knockout y hacer explotar el lugar. Un solo acorde, bastó para desatar lo que se previa: un autentico caos masivo, en dónde no hubo alma en todo el sitio, que se salve de los empujones y del mosh desatado.
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Y es que al tratarse de un recital de Hardocre, era inevitable que ciertos hechos ocurrieran. El primero y principal, gente subiéndose al escenario. Y es que si hubo un componente clave y constante a lo largo de la actuación de Terror, fue la intensidad y locura del público. Desde el primer tema hasta el último, no paró de haber gente volando del escenario, haciendo “stage diving”, cayendo donde sea, aterrizando cómo sea, y subiendo de vuelta como sea. Fue una constante sin fin. Con todo el mundo salido de control y completamente entregado a la avalancha de anarquía y destrucción que se había convertido el circulo central formado frente al escenario.
Pero no fue solo eso. Ya que además hacer stage diving, la gente se subía para poder bailar frente a los músicos, saludar a Scott, e incluso pedirle o tomar el micrófono para cantar estrofas enteras de las canciones. Todo, con una naturalidad propia de un show con estas características. Y es que si bien a simple vista, todo parecía regirse bajo ningún tipo de regla, lo cierto es que la única regla válida era esa: “No había reglas. Todo estaba permitido”. Y con esa norma es que el público vivió el recital. Entregados a la libertad y demencia de poder saltar, cantar, gritar y empujar lo que quieran.
Y así como la gente impuso las condiciones para pasar la noche, la banda se supo acomodar a ellas, tanto por la espontaneidad de poder amoldarse al descontrol viviente, como por el nivel profesionalismo que sus músicos ya llevan con los años a sus espaldas. Esto se vio más que nada reflejado, cuando Scott se portó con extrema tranquilidad para pedir que arreglen el sonido de un micrófono que se había visto, afectado ante la avalancha de gente danzando sobre el escenario. Al grito de “Check, check, check”, el cantante mantuvo el foco en solucionar el inconveniente mientras que al mismo tiempo seguía incentivando a la gente a que hiciera más mosh.
A estas alturas, ponerse a enumerar uno por uno los temas que tocaron, no tiene mucho sentido. Todo el show se pasó volando en una ráfaga imparable llena de adrenalina y frenesí. Sin descansos ni mediaciones, la banda se encargó de repartir golpes y golpes, disfrazados de acordes distorsionados, doble bombos a toda máquina y los gritos enfurecidos del señor Vogel.
Y todo eso, en menos 45 minutos. Porque sí, todo el recital sucedió en tan sólo 42 minutos. Esa cantidad de tiempo le bastó al grupo, para demostrar su poderío, su fuerza, su brutalidad y porque son uno de los mayores referentes del “Beatdown hardcore”, en la actualidad.
De esta forma, Terror pasó por el país una vez más, saciando la sed de ira y destrucción de sus fanáticos, que se retiraron del Uniclub totalmente extasiados, y eufóricos, tras una noche brutal e intensa de puro y sincero hardcore.
Agradecemos a Noiseground por la acreditación y producción del evento.
Etiquetas: argentina, Hardcore, HXC, Knockout, Terror, Uniclub


Foto de Portada: CuervoDeth (Gentileza Metal-Argento)
Pocas veces se tiene la oportunidad de asistir a un recital de tal intensidad y descontrol, como el que se vivió el pasado jueves 22 de enero, de la mano de Terror en Argentina. Y es que a los estadounidenses le bastaron apenas 42 minutos para tirar completamente abajo el Uniclub con su propuesta extrema y asesina de beatdown hardcore. Y es que de eso se trataba la noche: De captar el espíritu más intenso y brutal de la música hardcore.
Todo tuvo comienzo a las 19hs. Una gran cantidad de gente ya se encontraba haciendo fila en la puerta del sitio, charlando y tomando las primeras cervezas de la noche, a la espera de poder ingresar para desatar lo que más adelante, se volvería un auténtico caos.
El acto apertura estuvo a cargo de una banda que viene siendo referencia en la escena Hardcore nacional del interior, Knockout. Provenientes de Rosario, la banda salió al escenario con las intenciones muy claras: dar el primer golpe de la noche. Sin tantas vueltas y con un setlist directo a la mandíbula, empezaron a repartir piñas y patadas por igual, sin dar ni un segundo de respiro.
De la mano de su vocalista Matías Orsi, el grupo logró transmitir toda la energía y poder que su música emana. Con saludos y agradecimientos constantes, comentarios críticos sobre la situación actual del país y recuerdos de cuando telonearon a Terror hace 20 años en Santa Fe, el músico consiguió crear una conexión real y sincera con el público.
Con un Uniclub al borde del colapso y una actuación que no superó la media hora, se retiró la banda argentina que había cumplido de sobras con su principal cometido: dejar K.O a los presentes antes de la llegada del acto principal.
Afortunadamente, toda la euforia y adrenalina que había ido creciendo tema a tema en los espectadores, se mantuvo intacta, ya que no paso mucho tiempo para que Terror dijera presente en el escenario.
Encabezados por el mítico Scott Vogel, los estadounidenses no tardaron ni un segundo en terminar de encender la mecha que había dejado servida Knockout y hacer explotar el lugar. Un solo acorde, bastó para desatar lo que se previa: un autentico caos masivo, en dónde no hubo alma en todo el sitio, que se salve de los empujones y del mosh desatado.
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Y es que al tratarse de un recital de Hardocre, era inevitable que ciertos hechos ocurrieran. El primero y principal, gente subiéndose al escenario. Y es que si hubo un componente clave y constante a lo largo de la actuación de Terror, fue la intensidad y locura del público. Desde el primer tema hasta el último, no paró de haber gente volando del escenario, haciendo “stage diving”, cayendo donde sea, aterrizando cómo sea, y subiendo de vuelta como sea. Fue una constante sin fin. Con todo el mundo salido de control y completamente entregado a la avalancha de anarquía y destrucción que se había convertido el circulo central formado frente al escenario.
Pero no fue solo eso. Ya que además hacer stage diving, la gente se subía para poder bailar frente a los músicos, saludar a Scott, e incluso pedirle o tomar el micrófono para cantar estrofas enteras de las canciones. Todo, con una naturalidad propia de un show con estas características. Y es que si bien a simple vista, todo parecía regirse bajo ningún tipo de regla, lo cierto es que la única regla válida era esa: “No había reglas. Todo estaba permitido”. Y con esa norma es que el público vivió el recital. Entregados a la libertad y demencia de poder saltar, cantar, gritar y empujar lo que quieran.
Y así como la gente impuso las condiciones para pasar la noche, la banda se supo acomodar a ellas, tanto por la espontaneidad de poder amoldarse al descontrol viviente, como por el nivel profesionalismo que sus músicos ya llevan con los años a sus espaldas. Esto se vio más que nada reflejado, cuando Scott se portó con extrema tranquilidad para pedir que arreglen el sonido de un micrófono que se había visto, afectado ante la avalancha de gente danzando sobre el escenario. Al grito de “Check, check, check”, el cantante mantuvo el foco en solucionar el inconveniente mientras que al mismo tiempo seguía incentivando a la gente a que hiciera más mosh.
A estas alturas, ponerse a enumerar uno por uno los temas que tocaron, no tiene mucho sentido. Todo el show se pasó volando en una ráfaga imparable llena de adrenalina y frenesí. Sin descansos ni mediaciones, la banda se encargó de repartir golpes y golpes, disfrazados de acordes distorsionados, doble bombos a toda máquina y los gritos enfurecidos del señor Vogel.
Y todo eso, en menos 45 minutos. Porque sí, todo el recital sucedió en tan sólo 42 minutos. Esa cantidad de tiempo le bastó al grupo, para demostrar su poderío, su fuerza, su brutalidad y porque son uno de los mayores referentes del “Beatdown hardcore”, en la actualidad.
De esta forma, Terror pasó por el país una vez más, saciando la sed de ira y destrucción de sus fanáticos, que se retiraron del Uniclub totalmente extasiados, y eufóricos, tras una noche brutal e intensa de puro y sincero hardcore.
Agradecemos a Noiseground por la acreditación y producción del evento.
Etiquetas: argentina, Hardcore, HXC, Knockout, Terror, Uniclub




