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40 años de “Peace Sells… But Who’s Buying?” de Megadeth
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¿Puedes ponerle un precio a la paz?”, nos preguntaba Dave Mustaine hace ya 40 años. Y es que aquel segundo álbum de estudio de Megadeth, con el que se posicionaría como una de las bandas más icónicas del thrash metal, acaba de cumplir 4 décadas.

Lanzado en 1986, Peace Sells…but who’s buying? marcó un antes y un después en la carrera de la banda, y también en la vida de todos sus seguidores. Las historias de oscuridad y ocultismo se mezclan en este álbum con la profunda crítica política y social que el grupo liderado por Mustaine expresaba en la década de los 80s, y supo mantener hasta la actualidad.

Las temáticas crudas que la banda abordó en este álbum surgieron no solo de la ideología de sus miembros, sino que también fueron inspiradas en el contexto en el que el grupo vivía y tuvo que grabar en los ‘80.

En una situación de pobreza notoria, Dave Mustaine vivía en el estudio de grabación. En varias entrevistas, el líder de Megadeth afirmó que salía con una chica para poder tener un techo, mientras que mantenía relaciones con otras mujeres para conseguir comida para la banda (situación que dio origen a la canción “Wake Up Dead”).

Entre las pertenencias de la primera mujer, Mustaine encontró un ejemplar de la revista “Reader’s Digest”, con una frase que decía “Peace Sells… but nobody’s buying it”. En ese contexto de hartazgo y frustración, tomó esa frase y la adaptó a su estilo, obteniendo la inspiración necesaria para todo el álbum.

La idea principal es que, en aquel contexto de Guerra Fría, todos los gobiernos pregonaban por la paz, pero ninguno de ellos actuaba realmente en pos de conseguirla, más bien potenciaban los conflictos bélicos e ideológicos entre naciones. A esta reflexión se sumaron el interés de Mustaine por el ocultismo y su crítica a la hipocresía y egoísmo de la sociedad.

Luego de haber producido su primer disco Killing Is My Business… and Business Is Good! con la productora Combat Records, Megadeth logró llegar a un acuerdo con Capitol Records, lo que les permitió contar con 25,000 dólares de presupuesto para grabar y producir su segundo álbum de estudio, con el cual llegarían a ganar 2 premios platino y vender más de 1 millón de copias en los Estados Unidos. Tal fue su popularidad, que la reconocida intro de bajo de “Peace Sells” quedaría establecida como la música de apertura del programa MTV News durante varios años.

Aquellos temas que ya se han vuelto himnos como “Peace Sells”, “Wake Up Dead”, “Devils Island” o “The Conjuring”, que hicieron sentir fascinación a tantos fans en sus inicios, hoy, después de 40 años, logran seguir emocionándonos como el primer día. Pero este disco no solo nos dejó grandes canciones, también nos sigue haciendo reflexionar.

En un mundo tan turbulento y con tantos conflictos bélicos como el actual, Megadeth nos sigue recordando que es importante pensar en la pregunta que dio origen a este icónico disco: “La paz está en venta… pero ¿quién la compra?”.

Hablar acerca de Peace Sells… But Who’s Buying? es una tarea bastante complicada, y esta es una frase en la que termino pensando casi siempre que hay que hablar de algún álbum clásico. Sabemos que es el álbum que puso a Megadeth en el mapa, es considerado uno de los mejores álbumes del thrash metal de los ochentas, su título es icónico, durante la pandemia su portada se volvió un meme incluso entre gente que nunca había escuchado aunque sea una nota de una canción de Megadeth, y muchas de sus canciones siguen al día de hoy siendo fijas en los recitales de Dave Mustaine y quien sea que lo esté acompañando en estos momentos en su banda. El tema, justamente, es que es complicado encontrar algo nuevo para decir sobre el álbum, siendo que cada aspecto parece haber sido analizado hasta el fondo. Pero con esta pieza tan importante del heavy metal cumpliendo 40 años, creo que no viene mal repasar el periodo de tiempo dentro del cual este disco fue tomando forma.

El debut Killing Is My Business (1985) había demostrado que Dave Mustaine apuntaba alto, y que tenía la combinación justa de talento y resentimiento como para llevar a Megadeth extremadamente lejos. Y el hecho de que aquel álbum tuviera muchos elementos a mejorar, sobre todo en lo que la producción concierne, parece haber potenciado las cosas: las cosas sólo podían ir hacia arriba. Megadeth iba a ser más rápido, más complicado y más extremo que cualquier cosa que sus antiguos compañeros de Metallica pudieran llegar a componer, y ese debut era el impulso inicial antes de dar el gran salto.

Pero mientras el poder ir a toda velocidad arriba del escenario es una habilidad que se aprecia mucho en el mundo del thrash, fuera de los recitales Mustaine y compañía parecían no ser capaces de sacar el pie del acelerador, con la situación interna de la banda pendiendo de un hilo. El guitarrista Chris Poland y el baterista Gar Samuelson atravesaban un periodo de adicción a la heroína que los hacía desaparecer por horas, mientras que Dave Mustaine y el bajista Dave Ellefson, el dúo al que Mustaine apodó como el “rostro profesional” de la banda, estaban en situación de indigencia, durmiendo en una sala de ensayo que claramente no estaba hecha para tener a los músicos viviendo ahí. Los mismos excesos que habían llevado al despido de Mustaine de Metallica estaban afectando a su nueva banda

Por suerte, ese contexto no impedía que Dave Mustaine compusiera nuevo material. A la par de las canciones que terminarían saliendo en Killing Is My Business, desde sus inicios Megadeth habían estado tocando versiones tempranas de otras composiciones que no terminaron en ese álbum debut: “Bad Omen”, “Devils Island”, la suite en dos partes “Good Mourning / Black Friday”, “Blood And Honor”, “Conjure Me” y “Next Victim”, estas tres últimas eventualmente siendo rebautizadas como “Wake Up Dead”, “The Conjuring” y “My Last Words”. Al haber sido compuestas por la misma época, seguían la línea del debut en temática sobre muerte, suicidio y hasta ocultismo, pero algo que ya se podía ver era la idea de que las canciones fueran más rápidas, como una manera de probar las habilidades de los músicos.

Otra de las cosas que marcarían una diferencia con respecto al debut se dio de manera un tanto fortuita. Tanto durante su estadía en Metallica como en el material compuesto ya en Megadeth, las canciones de Dave Mustaine habían ido por la clase de temática fantasiosa que uno relacionaría más con el heavy metal, con canciones sobre sexo, suicidio, cómics y Monty Python. Pero Mustaine era un tipo interesado en la política, y habiendo crecido durante la Guerra Fría y teniendo que vivir el día a día en los EEUU de Ronald Reagan había mucho material sobre el que hablar. Y según cuenta el Colorado, fue por esta época que estaba leyendo un ejemplar de la revista Reader’s Digest que tenía una nota escrita por la cantautora Patti Smith.

Las fuentes difieren acerca de si la encontró en la sala de ensayo o en la casa de una novia casual con la que estaba viviendo en ese momento. Pero lo importante es que la nota tenía una frase que decía “Peace sells, but nobody’s buying it”, pudiendo traducirse como “La paz vende, pero nadie la compra”. Mustaine quedó fascinado con la frase, meditando sobre ella y modificándola un poco hasta convertirla en “Peace sells… but who’s buying?” (La paz vende… ¿pero quién la compra?). Sin tener dónde escribir, Mustaine empezó a hacer el borrador de unas letras en la pared de la sala de ensayo usando un Sharpie, expandiendo esa frase hasta convertirla en una canción. Según Mustaine, quien hubiera alquilado el lugar después “habría tenido el manuscrito original de la canción en su pared”.

La versión original de la canción duraba más de ocho minutos, pero fue el baterista Gar Samuelson el que le sugirió hacer algunas ediciones en la estructura, acortando la duración a unos cuatro minutos mucho más cómodos. Samuelson se vio motivado a hacer esto porque consideró que la canción sería un éxito, y ciertamente era algo nuevo para Megadeth. 

Comparado con el resto del material que Megadeth tenía en ese momento, esta “Peace Sells” se metía en temas de política y el sistema gubernamental estadounidense: según Mustaine, la canción había estado en parte inspirada por la percepción que se tenía de los metaleros como vagos sin remedio que no trabajaban ni contribuían a la sociedad, parte de la tendencia constante de parte del establishment de criminalizar la cultura joven que sigue hasta el día de hoy. Esto se expresaba a través de observaciones con tono satírico y mordaz como “¿A qué te refieres con que no pago mis impuestos? ¿Por qué crees que no tengo ni un centavo?”, o “¿A qué te refieres con que yo nunca llego a tiempo al trabajo? Si no tengo nada mejor que hacer”. Contando la introducción de “Sweating Bullets”, esta sería una de dos ocasiones confirmadas donde Reader’s Digest tendría influencia en las composiciones de Megadeth.

Con este material propio más otro cover “ofensivo” como el que habían hecho de “These Boots Are Made For Walkin’” de Nancy Sinatra en el debut, en este caso de “I Ain’t Superstitious” de Howlin’ Wolf, Megadeth entraron a los estudios Music Grinder para darle forma a su segundo álbum. Mientras Killing Is My Business había tenido un presupuesto de U$S 8000, con la banda gastando la mitad en cualquier cosa excepto grabar las canciones, para este nuevo álbum Combat Records había destinado U$S 25000, permitiéndole a Megadeth contratar a un productor. Este sería Randy Burns, quien venía de ser ingeniero en el debut de Suicidal Tendencies y productor de Seven Churches de Possessed.

Las grabaciones del álbum se complicaron, debido más que nada a las adicciones de Poland y Samuelson: según Mustaine, ambos se presentaban en el estudio pura y exclusivamente para grabar sus partes y luego se iban de inmediato a ver si podían conseguir más heroína. Pero el Colorado siempre tuvo un buen ojo para los músicos incluso con la tonelada de integrantes que habían pasado y pasarían por Megadeth, y a pesar de las circunstancias Poland y Samuelson hacían un trabajo de primera en el estudio, con la cantidad de solos y ritmos complicados en las canciones.

El álbum terminaría titulándose Peace Sells… But Who’s Buying? a partir de la frase del Reader’s Digest que había encandilado a Mustaine, además de seguir la particular tendencia del guitarrista durante los ochentas de los títulos con signos de puntuación. A poco de terminar la grabación, la banda fue contactada por un representante de Capitol Records, sello que terminaría comprando los derechos del álbum a Combat Records. Esto llevó a que se decidiera tomar las grabaciones de Randy Burns y remezclarlas, aunque Burns mantendría el crédito de productor e ingeniero.

Más allá del cover de “I Ain’t Superstitious”, que se siente como un relleno innecesario como todos los covers que Megadeth ha incluido en sus discos, PSBWB se siente como un álbum inmaculado: las canciones son mejores, la producción es mejor, la banda toca mejor y todo el paquete es mejor que en el debut. Una característica de la que no vea que se hable mucho del disco es que debe tener las mejores voces de Mustaine en un disco de Megadeth: todos sabemos que se puso frente al micrófono porque si no tendría que estar cambiando de cantante en cada disco, que el consenso general es que por lejos el peor cantante del Big Four del thrash y que eso se nota en vivo, pero en PSBWB su estilo gruñón y de dientes apretados debe tener su mejor registro en cinta. Hay algo en el tono constantemente sarcástico, gruñón y de dientes apretados que simplemente funciona en este álbum de una manera que el Colorado nunca pudo repetir en otros álbumes posteriores, fueran mejores o no que éste en su conjunto. 

Tal vez sea porque PSBWB no va a toda velocidad, e incluso que para los estándares del thrash es un disco bastante “lento”. Obviamente aprietan el acelerador en un montón de ocasiones, como en la segunda parte de “Good Mourning / Black Friday”, en “My Last Words” o en “Devils Island”, pero muchas de las partes más recordadas se dan cuando se animan a dar un golpe fuerte en vez de mil golpes rápidos, lo cual creo que le queda mejor a la voz de Mustaine.

“Peace Sells” sería el primer single extraído del álbum, y también vendría acompañado de un video musical, el primero en la carrera de Megadeth. En 1986 no había muchas bandas de thrash metal que se hubieran sumado a hacer videos musicales, ya fuera por falta de recursos o porque directamente consideraban que MTV era demasiado “mainstream”: casi todos los videos de heavy metal que pasaban por el canal eran de bandas glam, justamente lo opuesto a las bandas thrash. Pero en ese contexto el video de “Peace Sells” destacaba, no sólo por la canción en sí sino también por las imágenes que aparecían, con una gran cantidad de referencias religiosas y políticas. Tanto impacto tuvo el video que MTV terminaría usando la línea de bajo en la introducción de la canción como parte su noticiero, aunque nunca le pagaran regalías a Megadeth: al parecer, la cadena cortaba la intro justo antes de que tuvieran que pagarle a la banda.

Hablando de impacto, también hay que mencionar la portada del álbum, la cual estuvo a cargo de un artista de 25 años llamado Ed Repka, mostrando a Vic Rattlehead, la mascota de Megadeth, caracterizado como un agente de bienes raíces poniendo a la venta la sede de las Naciones Unidas, mientras en el fondo vemos unos aviones acercándose al lugar. El impacto de PSBWB hizo que Repka comenzara a recibir mucho más trabajo, al punto de que se volviera uno de los artistas más icónicos tanto en el mundo del thrash metal como del death metal, con un estilo inmediatamente reconocible.

PSBWB saldría el 19 de septiembre de 1986, aunque en algunos lugares aparece como salido el 25 de ese mismo mes: la confusión parece ser por una salida anticipada en Japón, pero los mismos Megadeth parece reconocer el 19/9 como la fecha oficial. En los meses posteriores llegaría al puesto 76 de los más vendidos de Billboard, alcanzando la certificación dorada en 1988 por vender 500.000 copias y la de platino en 1992 por llegar al millón de copias.

La gira de presentación de PSBWB fue complicada, con Megadeth saliendo de gira como teloneros de Motörhead en la gira de Orgasmatron, aunque esto no duró mucho debido a un desacuerdo entre los mánagers, y más tarde sumándose a la gira de Alice Cooper, quien estaba presentando su álbum Constrictor. A pesar de ello, la gira Wake Up Dead fue un salto enorme para Megadeth, siendo su primera gira mundial al tocar no sólo en EEUU sino también en Europa y Japón. También sería la despedida de la mitad de la banda, siendo que al terminarla Mustaine decidió echar a Samuelson y Poland, argumentando que las adicciones de ambos estaban afectando de manera negativa a la banda: al parecer, Poland llegaba al punto de vender equipos para comprar droga, y la canción “Liar” del siguiente So Far, So Good… So What! estaría dedicada específicamente a él.

PSBWB estableció el estilo más característico de Megadeth, desarrollando un sonido propio por fuera del material directamente influenciado por la estadía de Mustaine en Metallica. El contenido político de “Peace Sells” sería el modelo de muchas canciones de la banda a futuro, otro elemento que se volvería una marca registrada del grupo, mientras que el estilo cambiante y complejo de todo el álbum sería una influencia enorme en el costado más “técnico” y progresivo del thrash metal, algo que sigue al día de hoy.

 

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40 años de “Peace Sells… But Who’s Buying?” de Megadeth
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¿Puedes ponerle un precio a la paz?”, nos preguntaba Dave Mustaine hace ya 40 años. Y es que aquel segundo álbum de estudio de Megadeth, con el que se posicionaría como una de las bandas más icónicas del thrash metal, acaba de cumplir 4 décadas.

Lanzado en 1986, Peace Sells…but who’s buying? marcó un antes y un después en la carrera de la banda, y también en la vida de todos sus seguidores. Las historias de oscuridad y ocultismo se mezclan en este álbum con la profunda crítica política y social que el grupo liderado por Mustaine expresaba en la década de los 80s, y supo mantener hasta la actualidad.

Las temáticas crudas que la banda abordó en este álbum surgieron no solo de la ideología de sus miembros, sino que también fueron inspiradas en el contexto en el que el grupo vivía y tuvo que grabar en los ‘80.

En una situación de pobreza notoria, Dave Mustaine vivía en el estudio de grabación. En varias entrevistas, el líder de Megadeth afirmó que salía con una chica para poder tener un techo, mientras que mantenía relaciones con otras mujeres para conseguir comida para la banda (situación que dio origen a la canción “Wake Up Dead”).

Entre las pertenencias de la primera mujer, Mustaine encontró un ejemplar de la revista “Reader’s Digest”, con una frase que decía “Peace Sells… but nobody’s buying it”. En ese contexto de hartazgo y frustración, tomó esa frase y la adaptó a su estilo, obteniendo la inspiración necesaria para todo el álbum.

La idea principal es que, en aquel contexto de Guerra Fría, todos los gobiernos pregonaban por la paz, pero ninguno de ellos actuaba realmente en pos de conseguirla, más bien potenciaban los conflictos bélicos e ideológicos entre naciones. A esta reflexión se sumaron el interés de Mustaine por el ocultismo y su crítica a la hipocresía y egoísmo de la sociedad.

Luego de haber producido su primer disco Killing Is My Business… and Business Is Good! con la productora Combat Records, Megadeth logró llegar a un acuerdo con Capitol Records, lo que les permitió contar con 25,000 dólares de presupuesto para grabar y producir su segundo álbum de estudio, con el cual llegarían a ganar 2 premios platino y vender más de 1 millón de copias en los Estados Unidos. Tal fue su popularidad, que la reconocida intro de bajo de “Peace Sells” quedaría establecida como la música de apertura del programa MTV News durante varios años.

Aquellos temas que ya se han vuelto himnos como “Peace Sells”, “Wake Up Dead”, “Devils Island” o “The Conjuring”, que hicieron sentir fascinación a tantos fans en sus inicios, hoy, después de 40 años, logran seguir emocionándonos como el primer día. Pero este disco no solo nos dejó grandes canciones, también nos sigue haciendo reflexionar.

En un mundo tan turbulento y con tantos conflictos bélicos como el actual, Megadeth nos sigue recordando que es importante pensar en la pregunta que dio origen a este icónico disco: “La paz está en venta… pero ¿quién la compra?”.

Hablar acerca de Peace Sells… But Who’s Buying? es una tarea bastante complicada, y esta es una frase en la que termino pensando casi siempre que hay que hablar de algún álbum clásico. Sabemos que es el álbum que puso a Megadeth en el mapa, es considerado uno de los mejores álbumes del thrash metal de los ochentas, su título es icónico, durante la pandemia su portada se volvió un meme incluso entre gente que nunca había escuchado aunque sea una nota de una canción de Megadeth, y muchas de sus canciones siguen al día de hoy siendo fijas en los recitales de Dave Mustaine y quien sea que lo esté acompañando en estos momentos en su banda. El tema, justamente, es que es complicado encontrar algo nuevo para decir sobre el álbum, siendo que cada aspecto parece haber sido analizado hasta el fondo. Pero con esta pieza tan importante del heavy metal cumpliendo 40 años, creo que no viene mal repasar el periodo de tiempo dentro del cual este disco fue tomando forma.

El debut Killing Is My Business (1985) había demostrado que Dave Mustaine apuntaba alto, y que tenía la combinación justa de talento y resentimiento como para llevar a Megadeth extremadamente lejos. Y el hecho de que aquel álbum tuviera muchos elementos a mejorar, sobre todo en lo que la producción concierne, parece haber potenciado las cosas: las cosas sólo podían ir hacia arriba. Megadeth iba a ser más rápido, más complicado y más extremo que cualquier cosa que sus antiguos compañeros de Metallica pudieran llegar a componer, y ese debut era el impulso inicial antes de dar el gran salto.

Pero mientras el poder ir a toda velocidad arriba del escenario es una habilidad que se aprecia mucho en el mundo del thrash, fuera de los recitales Mustaine y compañía parecían no ser capaces de sacar el pie del acelerador, con la situación interna de la banda pendiendo de un hilo. El guitarrista Chris Poland y el baterista Gar Samuelson atravesaban un periodo de adicción a la heroína que los hacía desaparecer por horas, mientras que Dave Mustaine y el bajista Dave Ellefson, el dúo al que Mustaine apodó como el “rostro profesional” de la banda, estaban en situación de indigencia, durmiendo en una sala de ensayo que claramente no estaba hecha para tener a los músicos viviendo ahí. Los mismos excesos que habían llevado al despido de Mustaine de Metallica estaban afectando a su nueva banda

Por suerte, ese contexto no impedía que Dave Mustaine compusiera nuevo material. A la par de las canciones que terminarían saliendo en Killing Is My Business, desde sus inicios Megadeth habían estado tocando versiones tempranas de otras composiciones que no terminaron en ese álbum debut: “Bad Omen”, “Devils Island”, la suite en dos partes “Good Mourning / Black Friday”, “Blood And Honor”, “Conjure Me” y “Next Victim”, estas tres últimas eventualmente siendo rebautizadas como “Wake Up Dead”, “The Conjuring” y “My Last Words”. Al haber sido compuestas por la misma época, seguían la línea del debut en temática sobre muerte, suicidio y hasta ocultismo, pero algo que ya se podía ver era la idea de que las canciones fueran más rápidas, como una manera de probar las habilidades de los músicos.

Otra de las cosas que marcarían una diferencia con respecto al debut se dio de manera un tanto fortuita. Tanto durante su estadía en Metallica como en el material compuesto ya en Megadeth, las canciones de Dave Mustaine habían ido por la clase de temática fantasiosa que uno relacionaría más con el heavy metal, con canciones sobre sexo, suicidio, cómics y Monty Python. Pero Mustaine era un tipo interesado en la política, y habiendo crecido durante la Guerra Fría y teniendo que vivir el día a día en los EEUU de Ronald Reagan había mucho material sobre el que hablar. Y según cuenta el Colorado, fue por esta época que estaba leyendo un ejemplar de la revista Reader’s Digest que tenía una nota escrita por la cantautora Patti Smith.

Las fuentes difieren acerca de si la encontró en la sala de ensayo o en la casa de una novia casual con la que estaba viviendo en ese momento. Pero lo importante es que la nota tenía una frase que decía “Peace sells, but nobody’s buying it”, pudiendo traducirse como “La paz vende, pero nadie la compra”. Mustaine quedó fascinado con la frase, meditando sobre ella y modificándola un poco hasta convertirla en “Peace sells… but who’s buying?” (La paz vende… ¿pero quién la compra?). Sin tener dónde escribir, Mustaine empezó a hacer el borrador de unas letras en la pared de la sala de ensayo usando un Sharpie, expandiendo esa frase hasta convertirla en una canción. Según Mustaine, quien hubiera alquilado el lugar después “habría tenido el manuscrito original de la canción en su pared”.

La versión original de la canción duraba más de ocho minutos, pero fue el baterista Gar Samuelson el que le sugirió hacer algunas ediciones en la estructura, acortando la duración a unos cuatro minutos mucho más cómodos. Samuelson se vio motivado a hacer esto porque consideró que la canción sería un éxito, y ciertamente era algo nuevo para Megadeth. 

Comparado con el resto del material que Megadeth tenía en ese momento, esta “Peace Sells” se metía en temas de política y el sistema gubernamental estadounidense: según Mustaine, la canción había estado en parte inspirada por la percepción que se tenía de los metaleros como vagos sin remedio que no trabajaban ni contribuían a la sociedad, parte de la tendencia constante de parte del establishment de criminalizar la cultura joven que sigue hasta el día de hoy. Esto se expresaba a través de observaciones con tono satírico y mordaz como “¿A qué te refieres con que no pago mis impuestos? ¿Por qué crees que no tengo ni un centavo?”, o “¿A qué te refieres con que yo nunca llego a tiempo al trabajo? Si no tengo nada mejor que hacer”. Contando la introducción de “Sweating Bullets”, esta sería una de dos ocasiones confirmadas donde Reader’s Digest tendría influencia en las composiciones de Megadeth.

Con este material propio más otro cover “ofensivo” como el que habían hecho de “These Boots Are Made For Walkin’” de Nancy Sinatra en el debut, en este caso de “I Ain’t Superstitious” de Howlin’ Wolf, Megadeth entraron a los estudios Music Grinder para darle forma a su segundo álbum. Mientras Killing Is My Business había tenido un presupuesto de U$S 8000, con la banda gastando la mitad en cualquier cosa excepto grabar las canciones, para este nuevo álbum Combat Records había destinado U$S 25000, permitiéndole a Megadeth contratar a un productor. Este sería Randy Burns, quien venía de ser ingeniero en el debut de Suicidal Tendencies y productor de Seven Churches de Possessed.

Las grabaciones del álbum se complicaron, debido más que nada a las adicciones de Poland y Samuelson: según Mustaine, ambos se presentaban en el estudio pura y exclusivamente para grabar sus partes y luego se iban de inmediato a ver si podían conseguir más heroína. Pero el Colorado siempre tuvo un buen ojo para los músicos incluso con la tonelada de integrantes que habían pasado y pasarían por Megadeth, y a pesar de las circunstancias Poland y Samuelson hacían un trabajo de primera en el estudio, con la cantidad de solos y ritmos complicados en las canciones.

El álbum terminaría titulándose Peace Sells… But Who’s Buying? a partir de la frase del Reader’s Digest que había encandilado a Mustaine, además de seguir la particular tendencia del guitarrista durante los ochentas de los títulos con signos de puntuación. A poco de terminar la grabación, la banda fue contactada por un representante de Capitol Records, sello que terminaría comprando los derechos del álbum a Combat Records. Esto llevó a que se decidiera tomar las grabaciones de Randy Burns y remezclarlas, aunque Burns mantendría el crédito de productor e ingeniero.

Más allá del cover de “I Ain’t Superstitious”, que se siente como un relleno innecesario como todos los covers que Megadeth ha incluido en sus discos, PSBWB se siente como un álbum inmaculado: las canciones son mejores, la producción es mejor, la banda toca mejor y todo el paquete es mejor que en el debut. Una característica de la que no vea que se hable mucho del disco es que debe tener las mejores voces de Mustaine en un disco de Megadeth: todos sabemos que se puso frente al micrófono porque si no tendría que estar cambiando de cantante en cada disco, que el consenso general es que por lejos el peor cantante del Big Four del thrash y que eso se nota en vivo, pero en PSBWB su estilo gruñón y de dientes apretados debe tener su mejor registro en cinta. Hay algo en el tono constantemente sarcástico, gruñón y de dientes apretados que simplemente funciona en este álbum de una manera que el Colorado nunca pudo repetir en otros álbumes posteriores, fueran mejores o no que éste en su conjunto. 

Tal vez sea porque PSBWB no va a toda velocidad, e incluso que para los estándares del thrash es un disco bastante “lento”. Obviamente aprietan el acelerador en un montón de ocasiones, como en la segunda parte de “Good Mourning / Black Friday”, en “My Last Words” o en “Devils Island”, pero muchas de las partes más recordadas se dan cuando se animan a dar un golpe fuerte en vez de mil golpes rápidos, lo cual creo que le queda mejor a la voz de Mustaine.

“Peace Sells” sería el primer single extraído del álbum, y también vendría acompañado de un video musical, el primero en la carrera de Megadeth. En 1986 no había muchas bandas de thrash metal que se hubieran sumado a hacer videos musicales, ya fuera por falta de recursos o porque directamente consideraban que MTV era demasiado “mainstream”: casi todos los videos de heavy metal que pasaban por el canal eran de bandas glam, justamente lo opuesto a las bandas thrash. Pero en ese contexto el video de “Peace Sells” destacaba, no sólo por la canción en sí sino también por las imágenes que aparecían, con una gran cantidad de referencias religiosas y políticas. Tanto impacto tuvo el video que MTV terminaría usando la línea de bajo en la introducción de la canción como parte su noticiero, aunque nunca le pagaran regalías a Megadeth: al parecer, la cadena cortaba la intro justo antes de que tuvieran que pagarle a la banda.

Hablando de impacto, también hay que mencionar la portada del álbum, la cual estuvo a cargo de un artista de 25 años llamado Ed Repka, mostrando a Vic Rattlehead, la mascota de Megadeth, caracterizado como un agente de bienes raíces poniendo a la venta la sede de las Naciones Unidas, mientras en el fondo vemos unos aviones acercándose al lugar. El impacto de PSBWB hizo que Repka comenzara a recibir mucho más trabajo, al punto de que se volviera uno de los artistas más icónicos tanto en el mundo del thrash metal como del death metal, con un estilo inmediatamente reconocible.

PSBWB saldría el 19 de septiembre de 1986, aunque en algunos lugares aparece como salido el 25 de ese mismo mes: la confusión parece ser por una salida anticipada en Japón, pero los mismos Megadeth parece reconocer el 19/9 como la fecha oficial. En los meses posteriores llegaría al puesto 76 de los más vendidos de Billboard, alcanzando la certificación dorada en 1988 por vender 500.000 copias y la de platino en 1992 por llegar al millón de copias.

La gira de presentación de PSBWB fue complicada, con Megadeth saliendo de gira como teloneros de Motörhead en la gira de Orgasmatron, aunque esto no duró mucho debido a un desacuerdo entre los mánagers, y más tarde sumándose a la gira de Alice Cooper, quien estaba presentando su álbum Constrictor. A pesar de ello, la gira Wake Up Dead fue un salto enorme para Megadeth, siendo su primera gira mundial al tocar no sólo en EEUU sino también en Europa y Japón. También sería la despedida de la mitad de la banda, siendo que al terminarla Mustaine decidió echar a Samuelson y Poland, argumentando que las adicciones de ambos estaban afectando de manera negativa a la banda: al parecer, Poland llegaba al punto de vender equipos para comprar droga, y la canción “Liar” del siguiente So Far, So Good… So What! estaría dedicada específicamente a él.

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