


El 2026 inició de buena manera para lo que al Black Metal se refiere, ya que una de las bandas más interesantes y resonantes del under editó su esperado nuevo álbum el 2 de enero. Me refiero a los austriacos Ellende y a su nuevo trabajo Zerfall, en el cual siguen apostando por crear atmósferas oscuras y melancólicas, que son las verdaderas protagonistas de su música.
Como podemos deducir, no esperaron a que el año avanzara para empezar a trabajar, por lo que el lanzamiento fue acompañado por una gira de presentación. Esta gira los trajo al underground Spillested Stengade, en el corazón de la capital danesa, Copenhague.
El primer acto de apertura fue Firtan, grupo alemán de Black Metal pagano. La particularidad del grupo es que cuentan con una violinista entre sus filas, quien, dicho sea de paso, colaboró en el disco de los headliners. El concierto gozó de un sonido compacto y comprimido. Parecía como si los instrumentos no terminaran de explotar o de dar todo su potencial. Aclaro que esto era una cuestión de apreciación sonora y no estaba relacionado con la ejecución.
Los músicos contaban con muy poco espacio para moverse, por lo que se limitaron a interpretar las canciones, quietos en su lugar. Esto, si bien es entendible, hizo que la presentación resultara algo redundante. El final del concierto fue lo más llamativo, ya que uno de los guitarristas tomó un violín y finalizaron el show con un dúo de violines.
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Llegó el turno de Karg, también austriacos. En sus filas cuentan con el vocalista de Harakiri for the Sky en voces y bajo, y con el baterista de Ellende. La propuesta se centra en un post black potente y directo. Su particularidad es la inclusión de tres guitarras. Yo no soy simpatizante de esta formación, ya que muchas veces la tercera guitarra sobra. Si bien sentí que esto sucedió en algunos momentos con la guitarra rítmica, en otros se pudo entender bien su función de acompañar al bajo en las bases. Las otras dos guitarras se iban intercambiando punteos etéreos y sonidos más emocionales, que mostraban el costado post hardcore del grupo.
La batería iba llevando un tempo rápido y firme, mientras que, con arreglos en los toms y los platillos, agregaba color a las canciones. La voz principal y los coros sonaron fuertes, claros y contundentes. Aunque, a mi gusto, a la voz principal le faltó un poco de fuerza. Sonaba como si la garganta estuviera cansada.
Con una presentación redonda y convincente, que solo contó con un problema con el bajo hacia el final, Karg demostró que es un proyecto que se sostiene por sí mismo y no por ser la banda de miembros de otro grupo más popular.
Faltando diez minutos para la hora pactada, las luces se apagaron y la intro de la canción que da nombre al álbum comenzó a sonar. Esta musicalizó la entrada de los músicos, quienes se encontraron con el lugar a medio llenar. Esto se debió al comienzo temprano del show, ya que gran parte de la audiencia se encontraba en otro sector del local esperando la hora indicada. Ya al final de la primera canción, la mayoría del público se encontraba disfrutando del espectáculo.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Oliver König y Klara Bachmair (Firtan): “Esperamos con muchas ganas nuestro debut en España”
El concierto comenzó con un desperfecto en la guitarra rítmica, que fue reparado al instante, por lo que no opacó la presentación. El sonido fue muy claro y nítido, pero, por sobre todo, grande. Cada instrumento tenía el espacio suficiente para desarrollarse y escucharse con total claridad: desde el bajo, con un sonido grave y denso de fondo, hasta la guitarra rítmica, que iba llevando el ritmo lento y atmosférico de las canciones.
La guitarra líder fue la gran protagonista, contrastando riffs con trémolo rápidos, sonidos fantasmales y unos solos espectaculares que dejaron a toda la audiencia boquiabierta. La batería sonó potente y muy fuerte, y tener a un baterista tan bueno y particular es casi un pecado si se lo deja atrás en la mezcla. Su singularidad radica en que toca con dos rides y suele hacer juegos entre ambos, en lugar de hacerlo sobre uno solo con las dos manos.
La voz aguda se escuchó muy clara y al frente, pero no fue la protagonista de la noche. Solo aparecía cuando tenía algo que aportar; de lo contrario, los instrumentos iban solos, llevando de viaje al oyente. El setlist hizo foco en su flamante LP, pero también dio lugar a viejos clásicos como “Ballade auf den Tod” y la encargada de cerrar la noche, “Abschied”.
Si bien el show fue corto y apenas duró una hora, fue contundente y dejó conformes a las numerosas personas que acudieron al evento. Ellende supo llevar al vivo la atmósfera y el clima que buscan generar con la escucha del álbum, y eso es una tarea muy difícil de lograr en un género tan melancólico y abrasivo.
Etiquetas: atmospheric black metal, Black Metal, Copenhague, Ellende, Firtan, Karg, Pagan Black Metal, Post-Black metal, Spillestedet Stengade, Zerfall


El 2026 inició de buena manera para lo que al Black Metal se refiere, ya que una de las bandas más interesantes y resonantes del under editó su esperado nuevo álbum el 2 de enero. Me refiero a los austriacos Ellende y a su nuevo trabajo Zerfall, en el cual siguen apostando por crear atmósferas oscuras y melancólicas, que son las verdaderas protagonistas de su música.
Como podemos deducir, no esperaron a que el año avanzara para empezar a trabajar, por lo que el lanzamiento fue acompañado por una gira de presentación. Esta gira los trajo al underground Spillested Stengade, en el corazón de la capital danesa, Copenhague.
El primer acto de apertura fue Firtan, grupo alemán de Black Metal pagano. La particularidad del grupo es que cuentan con una violinista entre sus filas, quien, dicho sea de paso, colaboró en el disco de los headliners. El concierto gozó de un sonido compacto y comprimido. Parecía como si los instrumentos no terminaran de explotar o de dar todo su potencial. Aclaro que esto era una cuestión de apreciación sonora y no estaba relacionado con la ejecución.
Los músicos contaban con muy poco espacio para moverse, por lo que se limitaron a interpretar las canciones, quietos en su lugar. Esto, si bien es entendible, hizo que la presentación resultara algo redundante. El final del concierto fue lo más llamativo, ya que uno de los guitarristas tomó un violín y finalizaron el show con un dúo de violines.
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Llegó el turno de Karg, también austriacos. En sus filas cuentan con el vocalista de Harakiri for the Sky en voces y bajo, y con el baterista de Ellende. La propuesta se centra en un post black potente y directo. Su particularidad es la inclusión de tres guitarras. Yo no soy simpatizante de esta formación, ya que muchas veces la tercera guitarra sobra. Si bien sentí que esto sucedió en algunos momentos con la guitarra rítmica, en otros se pudo entender bien su función de acompañar al bajo en las bases. Las otras dos guitarras se iban intercambiando punteos etéreos y sonidos más emocionales, que mostraban el costado post hardcore del grupo.
La batería iba llevando un tempo rápido y firme, mientras que, con arreglos en los toms y los platillos, agregaba color a las canciones. La voz principal y los coros sonaron fuertes, claros y contundentes. Aunque, a mi gusto, a la voz principal le faltó un poco de fuerza. Sonaba como si la garganta estuviera cansada.
Con una presentación redonda y convincente, que solo contó con un problema con el bajo hacia el final, Karg demostró que es un proyecto que se sostiene por sí mismo y no por ser la banda de miembros de otro grupo más popular.
Faltando diez minutos para la hora pactada, las luces se apagaron y la intro de la canción que da nombre al álbum comenzó a sonar. Esta musicalizó la entrada de los músicos, quienes se encontraron con el lugar a medio llenar. Esto se debió al comienzo temprano del show, ya que gran parte de la audiencia se encontraba en otro sector del local esperando la hora indicada. Ya al final de la primera canción, la mayoría del público se encontraba disfrutando del espectáculo.
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El concierto comenzó con un desperfecto en la guitarra rítmica, que fue reparado al instante, por lo que no opacó la presentación. El sonido fue muy claro y nítido, pero, por sobre todo, grande. Cada instrumento tenía el espacio suficiente para desarrollarse y escucharse con total claridad: desde el bajo, con un sonido grave y denso de fondo, hasta la guitarra rítmica, que iba llevando el ritmo lento y atmosférico de las canciones.
La guitarra líder fue la gran protagonista, contrastando riffs con trémolo rápidos, sonidos fantasmales y unos solos espectaculares que dejaron a toda la audiencia boquiabierta. La batería sonó potente y muy fuerte, y tener a un baterista tan bueno y particular es casi un pecado si se lo deja atrás en la mezcla. Su singularidad radica en que toca con dos rides y suele hacer juegos entre ambos, en lugar de hacerlo sobre uno solo con las dos manos.
La voz aguda se escuchó muy clara y al frente, pero no fue la protagonista de la noche. Solo aparecía cuando tenía algo que aportar; de lo contrario, los instrumentos iban solos, llevando de viaje al oyente. El setlist hizo foco en su flamante LP, pero también dio lugar a viejos clásicos como “Ballade auf den Tod” y la encargada de cerrar la noche, “Abschied”.
Si bien el show fue corto y apenas duró una hora, fue contundente y dejó conformes a las numerosas personas que acudieron al evento. Ellende supo llevar al vivo la atmósfera y el clima que buscan generar con la escucha del álbum, y eso es una tarea muy difícil de lograr en un género tan melancólico y abrasivo.
Etiquetas: atmospheric black metal, Black Metal, Copenhague, Ellende, Firtan, Karg, Pagan Black Metal, Post-Black metal, Spillestedet Stengade, Zerfall




