


En la primera parada del año 2026 comenzamos de la mejor manera, dándole la bienvenida a tres exponentes del metalcore técnico, representando a jóvenes de entre 20 y 30 años, y algunos más avanzados. Este estilo de música, que combina elementos del nu metal y del metalcore clásico del nuevo milenio, con pistas pregrabadas, breakdowns, voces guturales mezcladas con melodías limpias y guitarras rítmicas donde el solo de guitarra del heavy metal clásico queda relegado, nos permite definir un poco el concepto de esta renovación, creando una atmósfera diseñada para que el público, procedente de distintos géneros musicales, pueda identificarse y acercarse a ver una propuesta diferente dentro del género.
El frío característico de Copenhague contrastaba con lo que sucedía puertas adentro del K.B. Hallen, donde la temperatura había subido inmediatamente. Se podía apreciar la convocatoria de un público expectante, con largas filas para comprar una cerveza en el bar o para acercarse a vislumbrar las camisetas de cada banda.
La primera banda en comenzar fue President, agrupación que, a pesar de no tener un disco completo aún —solo un EP de 6 canciones— y de confirmar presentaciones en importantes festivales, sorprendió con su halo de misterio y sus máscaras, lo que generó inevitablemente la pregunta de cómo habían logrado alcanzar tal exposición cuando muchas otras bandas llevan años intentando despegar. Posiblemente la respuesta esté en su tour manager, quien también los representa en otros proyectos paralelos.
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Con este panorama, ofrecieron un show breve, centrado exclusivamente en las seis canciones de su EP, con abundantes pistas pregrabadas, breakdowns y recursos técnicos propios del género. Las expresiones faciales pasaron completamente desapercibidas: el cantante estaba elegantemente caracterizado de presidente, con la máscara de Ronald Reagan, mientras los otros miembros tenían máscaras negras que les cubrían por completo la cara. Más allá de los constantes intentos del cantante por incentivar al público a corear sus canciones, la respuesta fue escasa y solo hubo algunos tibios aplausos. Tampoco fue posible determinar qué parte del show era música en vivo y cuál pregrabada; sonó todo demasiado estructurado y correcto. Así como comenzó, terminó, sin mucho entusiasmo ni espacio para comentarios o agradecimientos, dejando que la música hablara por sí misma.
La siguiente propuesta fue la cara opuesta: Landmvrks, banda que desde el arranque transmitió una energía poderosa e impactante. Los franceses dejaron en claro desde el primer minuto que su música no pasaría desapercibida. Sus riffs potentes, melodías envolventes y canciones con contenido profundo invitaron a desarrollar una interacción con la banda y a vivir una experiencia placentera. Su actuación de unos 40 minutos fue un torbellino de energía con temas como “Creature”, “A Line in the Dust” y “Lost in a Wave”, desatando el primer gran circle pit de la noche, propuesto por el cantante, quien no paraba de saltar y moverse por todo el escenario. Destacable también fue el acompañamiento en los coros de los dos guitarristas y el bajista, que con impecable precisión y predisposición secundaban constantemente a Florent Salfati en la voz, aportando solidez y potencia.
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Finalmente llegó el turno de Architects, la banda británica fundada en Brighton, que saltó al escenario con energía desbordante desde el comienzo con “Elegy” (material de su nuevo disco The Sky, the Earth, & all Between). Una apertura llena de tensión emocional y técnica impresionante, con su vocalista moviéndose con presencia magnética entre gritos intensos y pasajes melódicos. Las guitarras rítmicas sonaron ajustadas, el bajo se interpretó con maestría y la batería sostuvo el repertorio con ritmos técnicos y solidez impecable. La presencia del tecladista no pasó desapercibida, siendo un elemento versátil y fundamental, variando entre sintetizadores, guitarra de acompañamiento y voces en coros, actuando en los momentos adecuados de cada canción.
La lista continuó con “When We Were Young”, “Black Lungs” y “Curse”. Entre tema y tema, Sam Carter se animó a bromear con el público y se lo notó cómodo en su performance. En un momento pidió abrir el medio campo para hacer el característico circle pit, al que la audiencia respondió gustosa. No pasó mucho tiempo para que comenzaran a llegar oleadas de cuerpos surfeando sobre el público, especialmente durante “Doomsday” y “Black Hole”.
Ya para el final, unas últimas palabras de agradecimiento y la despedida con el clásico “Seeing Red”, donde la audiencia explotó al ritmo frenético del headbanging y la ovación no tardó en llegar con “Animals”, el tema más emblemático y representativo de la banda.




En la primera parada del año 2026 comenzamos de la mejor manera, dándole la bienvenida a tres exponentes del metalcore técnico, representando a jóvenes de entre 20 y 30 años, y algunos más avanzados. Este estilo de música, que combina elementos del nu metal y del metalcore clásico del nuevo milenio, con pistas pregrabadas, breakdowns, voces guturales mezcladas con melodías limpias y guitarras rítmicas donde el solo de guitarra del heavy metal clásico queda relegado, nos permite definir un poco el concepto de esta renovación, creando una atmósfera diseñada para que el público, procedente de distintos géneros musicales, pueda identificarse y acercarse a ver una propuesta diferente dentro del género.
El frío característico de Copenhague contrastaba con lo que sucedía puertas adentro del K.B. Hallen, donde la temperatura había subido inmediatamente. Se podía apreciar la convocatoria de un público expectante, con largas filas para comprar una cerveza en el bar o para acercarse a vislumbrar las camisetas de cada banda.
La primera banda en comenzar fue President, agrupación que, a pesar de no tener un disco completo aún —solo un EP de 6 canciones— y de confirmar presentaciones en importantes festivales, sorprendió con su halo de misterio y sus máscaras, lo que generó inevitablemente la pregunta de cómo habían logrado alcanzar tal exposición cuando muchas otras bandas llevan años intentando despegar. Posiblemente la respuesta esté en su tour manager, quien también los representa en otros proyectos paralelos.
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La siguiente propuesta fue la cara opuesta: Landmvrks, banda que desde el arranque transmitió una energía poderosa e impactante. Los franceses dejaron en claro desde el primer minuto que su música no pasaría desapercibida. Sus riffs potentes, melodías envolventes y canciones con contenido profundo invitaron a desarrollar una interacción con la banda y a vivir una experiencia placentera. Su actuación de unos 40 minutos fue un torbellino de energía con temas como “Creature”, “A Line in the Dust” y “Lost in a Wave”, desatando el primer gran circle pit de la noche, propuesto por el cantante, quien no paraba de saltar y moverse por todo el escenario. Destacable también fue el acompañamiento en los coros de los dos guitarristas y el bajista, que con impecable precisión y predisposición secundaban constantemente a Florent Salfati en la voz, aportando solidez y potencia.
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La lista continuó con “When We Were Young”, “Black Lungs” y “Curse”. Entre tema y tema, Sam Carter se animó a bromear con el público y se lo notó cómodo en su performance. En un momento pidió abrir el medio campo para hacer el característico circle pit, al que la audiencia respondió gustosa. No pasó mucho tiempo para que comenzaran a llegar oleadas de cuerpos surfeando sobre el público, especialmente durante “Doomsday” y “Black Hole”.
Ya para el final, unas últimas palabras de agradecimiento y la despedida con el clásico “Seeing Red”, donde la audiencia explotó al ritmo frenético del headbanging y la ovación no tardó en llegar con “Animals”, el tema más emblemático y representativo de la banda.

















