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Resurrection Fest 2026 – Dia 2: “Iron Maiden hace historia una vez más”
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“Metal pacos”. Así es como muchos se empeñan en etiquetar desde las redes sociales a las viejas glorias del heavy metal, como si el paso del tiempo hubiera borrado décadas de historia. Luego llegan festivales como Resurrection Fest y la realidad les estalla en la cara. Porque mientras algunos hablan, Iron Maiden sigue llenando recintos, reuniendo a varias generaciones frente al escenario y ofreciendo actuaciones que muchas bandas jóvenes tardarán años en igualar. Una vez más, los británicos convirtieron el Main Stage en su territorio y recordaron, sin necesidad de responder a nadie, por qué siguen siendo una referencia absoluta.

15:20 – Arson Tides (Desert)

Los vigueses entraron al Desert como ganadores del Band Contest para devolver la confianza del público. Desde los primeros acordes dejaron clara su propuesta, agresiva, directa, pero con una exigencia técnica elevada. Estructuras compositivas complejas con cambios de tiempo, riffs técnicos de alta velocidad y una atención al detalle armónico que diferencia a la banda. Su Metalcore puso a los madrugadores a bailar, el Resu no falla ni a las tres de la tarde. Quedé impresionado con su habilidad como músicos y me apunté mentalmente seguirles la pista y escucharlos con calma. La parte vocal también me impresionó por registros y por carisma, muy buen arranque de día. No dejéis de buscar su versión de “Barbie Girl” y darle una oportunidad a Child of the Tide (2019) y Misfortune (2025).

15:25 – Fallen At Dawn (Main)

El segundo día arrancaba por todo lo alto con los madrileños abriendo el main stage. Pese al calor y la hora, Jimmy y compañía ofrecieron un concierto que nada tuvo que envidiar a otras bandas del main. Una energía desbordante, Jimmy y su conexión con el público, que es algo digno de estudio, y un sonido perfectamente pulido hicieron de su show uno de los más memorables por parte de una banda nacional que me viene a la mente.

15:45 – Fuet! (Chaos)

Una de las bandas revelación dentro del panorama nacional del Hardcore. Les tenía pendientes tras perderme su último concierto en Barcelona y no pude alegrarme más de haberlos visto. El Chaos Stage fue testigo de la versatilidad de la banda yendo mucho más allá de lo que establecen los “guardianes del género”. Cabe destacar que había una muy buena cantidad de público que conocía parte de las letras, los miembros de la banda aportaron una energía que se contagió al público (y al mosh) en todo momento y el sonido fue realmente bueno. Sin duda, uno de los conciertos que más me sorprendieron de esta edición.

16:10 – Her Anxiety (Ritual)

A primera hora de la jornada, Her Anxiety tuvo el difícil papel de inaugurar uno de los escenarios del Resurrection Fest, una tarea que nunca resulta sencilla. Los vigueses, en la que fue su segunda participación en el festival, comenzaron su actuación ante un público todavía escaso, pero tema a tema fueron atrayendo a más asistentes hasta conseguir un ambiente mucho más animado frente al escenario. Con una actuación sólida y llena de intensidad, demostraron que siguen creciendo y que cada oportunidad sobre un escenario de estas dimensiones les sienta como un guante.

16:35 – Silly Goose (Desert)

Siguiendo con el alto nivel en el Desert, los de Atlanta comenzaron con mucha energía. El cantante no paraba ni un segundo de moverse mientras cantaba. Unido a que cada poco se ponía a saltar, dar patadas al aire, tirar golpes al aire y arengar al público, que por cierto llenó la zona desde el arranque. También se bajó al foso para saltar sobre el público que lo sostuvo en un mini crowd surfing, que, aunque corto, fue completamente funcional, subiendo aún más la energía del bolo. Se veían muchos fans que conocían las letras, algunos con carteles pidiendo púas, se escuchaban peticiones entre temas y la fiesta fue total. La banda lo dio todo, el público respondió y el conjunto fue Resu en estado puro.

16:50 – Caskets (Main)

La gran decepción del festival para mí. Es un grupo que me gusta mucho en álbum, pero el directo me dejó realmente frío. Si bien es cierto que a nivel instrumental no se les puede reprochar nada, el volumen de la voz estaba exageradamente bajo. Hecho que en otras bandas puede no resultar tan destacable, pero estamos hablando de un grupo que destaca por la característica y afinada voz del cantante. El público no acabó de conectar en ningún momento (puede que tenga que ver con que teníamos a Maiden como cabeza de cartel y por ende, un público más oldschool) y eso se notó en las caras de los miembros de la banda.

17:20 – Blood Command (Chaos)

Entré nervioso al foso, siempre siento el gusanillo cuando voy a hacer fotos, pero cuando la banda me gusta, se intensifica. Entre el público, casi 15 minutos antes de la hora, ya estaban esperando los fanáticos. Camisetas de la banda y gestos de impaciencia. Con Cult Drugs (2017) ya nos ganaron, pero Praise Armageddonism  (2022) nos hizo fieles. Desde el arranque quedó claro que Nikki Brumen es una provocadora, llenando el escenario de gestos obscenos nada disimulados, agua por el cuerpo, mano por dentro del pantalón, un buen escupitajo en los dedos y se retoca el pelo… hay que vivirlo, contado ni se acerca. Momentazos mientras la banda interpretaba los temas con una actitud graciosa, como si pasaran por ahí, contraste total, un poco como su música, hardcore del más agresivo mezclado con coros de pop. Demostraron en el Chaos su capacidad para sonar desquiciados y pegadizos al mismo tiempo. Una banda genuina que conquistó al público.

17:40 – Burning Witches (Ritual)

Bajo un sol implacable, Burning Witches salió al Ritual Stage con una energía desbordante que no decayó en ningún momento. Gran parte de la culpa la tuvo Laura Guldemond, una frontwoman incansable que, además de exhibir una voz perfecta para el heavy metal, no dejó de correr, animar al público, cambiar de actitud e incluso aparecer con máscara durante el show. A su alrededor, el resto de la banda sonó afiladísima, convirtiendo temas como “Soul Eater”, “Dance With the Devil”, “Black Widow”, “The Witch of the North” y “Burning Witches” en una auténtica apisonadora que dejó claro por qué las suizas atraviesan el mejor momento de su carrera.

18:20 – Blues Pills (Desert)

Bajo un sol durillo para la media de Viveiro, los suecos salieron con la actitud de quienes saben disfrutar sobre un escenario. Alegres, contagiosos, agradecidos y sin dejar de soltar tema tras tema. Otra banda que encaja a la perfección en el Desert y el público agradeció en todo momento su propuesta. Se vivieron momentos llenos de energía, pero me quedo con Elin Larsson, vocalista, bajando al foso y cantando con la gente. También me encantó su dedicación a la pandereta. La banda se sintió súper comunicativa internamente y profesional a pesar del sol de cara y del calor. De esos conciertos que justifican la entrada del día, espectaculares.

18:30 – Angelus Apatrida (Main)

Uno de los shows más contundentes de todo el festival. Cuando hablamos de leyendas de la escena nacional, es imposible no mencionar a Angelus. Tras su paso el año pasado por el mismo Main Stage pero a una hora complicada, este año teníamos la ocasión de verles justo antes de Maiden. Los albaceteños ofrecieron un concierto a la altura de las expectativas. Con un set de lo más variado en cuanto a álbumes se refiere, una banda que siempre mantiene el nivel de intensidad y un público realmente fiel fueron los componentes esenciales del concierto. Es realmente increíble ver a bandas de nuestra tierra con más de 20 años de carrera y que sigan con la misma ambición que el primer día.

19:30 – The Funeral Portrait (Ritual)

Cita ineludible para todos los amantes del emo. Los norteamericanos ofrecieron un concierto que sorprendió a más de uno de los asistentes. Si bien es cierto que son algo diferente a lo que teníamos en este segundo día, han sido varias las personas que he visto por redes sociales comentando que fue su gran sorpresa de ese día. Con un rock de lo más emocional, un Ritual Stage que sonó sorprendentemente bien y el público que fue entrando en dinámica fueron los principales componentes del concierto.

19:30 – Belvedere (Chaos)

Los canadienses no me llegaron en Madrid como teloneros de Bad Religion, me resultaron planos y el setlist muy corto. Su trayectoria de más de treinta años bien merecía otra oportunidad, su Skate Punk ha sido referencia para la escena y en Viveiro sí demostraron por qué. Entregados desde la salida y casi sin pausa, se marcó un setlist para disfrute del personal, tempos muy rápidos, riffs melódicos y una precisión técnica que contrasta con la actitud punk de base. Casey Lewis en la batería fue un reloj, Steve Rawles, guitarra y cantante, estuvo empático y sonriente, se le vio disfrutar y se contagió rápido por toda la banda y el Chaos.

20:30 – Ciclonautas (Desert)

Con una luz dorada preciosa que solo se vive en Galicia pegados al mar, los Ciclonautas aparecieron ante un público deseoso de verles en directo. La fanbase recorría generaciones, un padre con su hijo a hombros luciendo camiseta de la banda y un abuelo con la suya, entre muchos otros en el Desert. Se notaron las ganas de disfrutar y aprovechar el bolo por parte del trío, formado por el argentino Mai Medina y los navarros Txo Pintor y Alén Ayerdi, baterista que viene de Marea y de Calaña. Las tablas que atesoran les ayudaron a levantar el bolo a pesar de los fallitos en la guitarra y de que la mayoría del Resu estuviera en el Main, algo que se aseguraron de agradecer. Su rock crudo y directo, con influencias que van del rock urbano español al rock argentino más emotivo, les ha mantenido activos durante más de una década con una regularidad envidiable. Su carisma y su aura son indiscutibles, las letras llegan y el nivel es alto. Está claro que el rock en castellano puede sonar tan bien como cualquier referencia anglosajona.

20:50 – Iron Maiden (Main)

Junto con Limp Bizkit, los cabezas de cartel más esperados de esta edición del festival. Celebrando sus 50 años de carrera, los británicos visitaban Viveiro para ofrecer el show más largo del evento: 2 h aproximadamente. Ya desde primera hora de la mañana se podían ver las ganas en el público, con gente haciendo cola desde las 10am. Si bien es cierto que me hubiera gustado un poco más verlos en horario nocturno, no se puede negar que fue uno de los mejores conciertos de este Resu. Repasando su amplio repertorio, no faltaron los ya legendarios temas como “Number of the Beast” o “Run to the Hills”; el show y la producción del mismo fueron dignos de una de las bandas más grandes de la historia del metal y, como comentaba anteriormente, el público estaba completamente entregado desde antes del inicio. No faltaron tampoco la habitual aparición de “Eddie” ni los cambios de escenografía que le dan un toque incluso “peliculero” a las actuaciones de la banda. Impecables. El show y la producción fueron dignos de una de las bandas más grandes de la historia del metal.

21:35 – The Callous Daoboys (Chaos)

El Chaos Stage necesitaba algo que no sonara a nada de lo que había pasado antes. The Callous Daoboys lo dieron. Siete músicos, un violín en medio del caos más técnico del festival, y la actitud de una banda que sabe exactamente lo que hace aunque parezca que no. Two-headed Trout, me encantó, y el cierre con Violent Astrology,
 Blackberry DeLorean,
 New Millennium Cyanide Christ, muy acertado y celebrado. Músicos de verdad jugando a descontrolarse con una actitud contagiante. Funcionó.

22:35 – Vulvarine (Desert)

Vulvarine se definen a sí mismas como “vulvarock”, que no es solo una etiqueta ingeniosa sino una declaración de intenciones: rock de alto octanaje, heavy metal, glam y punk fusionados desde una perspectiva feminista explícita, con influencias de Girlschool, The Runaways y The Donnas. Ya sin luz del día, los aparatos del Desert dieron un espectáculo a la altura de la banda, con haces blancos y fondos rojos, una buena iluminación de la banda. Las fotos fueron agradecidas. El público disfrutó de la actitud, de la música y se levantaron vítores con las canciones. Excelentes en lo técnico y soberbias en la interpretación, las poses, los gestos y los guiños. Muy profesionales y genuinas, son de escucha recomendada.

23:10 – Caliban (Ritual)

La banda que más ganas tenía de ver de esta edición junto a Dying Wish. Los alemanes volvían a Viveiro tras su accidentado paso en 2022. Pese a unos pequeños problemas técnicos en los primeros temas, demostraron por qué llevan siendo una banda de referencia dentro del Metalcore durante más de 20 años. El Ritual Stage presentaba una excelente afluencia de público y los del pit estábamos preparados desde los primeros acordes. Hicieron un repaso de su álbum más reciente (Back From Hell) y no olvidaron a los fans más antiguos con lo que a día de hoy podemos considerar himnos como “Memorial” o “Paralyzed”. Un concierto que reconcilió a la banda con el público y nos dejó con ganas de una posible siguiente ocasión.

23:45 – Lionheart (Chaos)

La legendaria banda de hardcore californiano volvía al Resu con su imparable energía y característica agresividad. Un set de 1 h aproximadamente, un horario perfecto y un público que tenía muchas ganas de moverse hicieron de su concierto uno de los favoritos de la gente. Pocas pegas se les pueden poner a nivel de sonido y puesta en escena, no por nada llevan más de 20 años siendo referencia en la escena internacional del Hardcore. El nivel de entrega del público fue tal, que llegamos a presenciar un circle pit que pasaba por detrás del técnico de sonido y desembocaba en un moshpit absolutamente salvaje.

00:20 – Anthrax (Main)

Anthrax tenía una misión complicada: salir al escenario justo después del apoteósico cierre de Iron Maiden, con un público ya castigado por horas de festival. Lejos de intimidarse, los neoyorquinos respondieron con una descarga de thrash metal sin concesiones que convirtió el cansancio en un detalle menor. Tras muchos años sin visitar Viveiro, la banda firmó un regreso a la altura de su leyenda, enlazando clásicos como “Among the Living”, “Caught in a Mosh”, “Indians”, “Antisocial” y un demoledor cierre con “I Am the Law”, demostrando que siguen siendo una máquina infalible sobre las tablas.

01:00 – Psychonaut (Desert)

Tenía muchísimas ganas de este concierto, no tanto por las fotos, como por escuchar a la banda en directo. Me encanta Hippotraktor y, en concreto, su cantante Stefan De Graef  me parece un músico sublime, verle en este proyecto despertaba mucha curiosidad. Claramente, no era el único y el Desert estaba a rebosar. No me defraudaron, sino que salieron triunfantes por la interpretación y la calidad del bolo. Quedé encantado con la experiencia y cómo las luces ayudaron a vivirla. Su música te levanta y aplasta en igual medida, una presencia envolvente, con una actitud de sus miembros que no te deja indiferente, lo viven, lo sienten, lo transmiten. La pesadez del metal y la expansión temporal del post-rock fusionados en composiciones largas, dinámicas, con una conciencia cinematográfica que va más allá de la brutalidad, abren mundos, cuentan historias. World Maker (2025) me parece espectacular. Darle una oportunidad.

02:10 – Authority Zero (Chaos)

Hay bandas que se comen los escenarios; hay frontmen a los que se les quedan pequeños. La actitud de Jason DeVore, su capacidad de transmitir, su sonrisa perenne, su vasta trayectoria quedaron representadas en el Ritual. El público lo celebró quedándose en masa a pesar de ser las 2 de la mañana. Authority Zero lleva treinta años demostrando que el ska punk con influencias de reggae y raíces latinoamericanas puede sonar tan contundente como cualquier banda del circuito hardcore. Su sonido mezcla la velocidad del skate punk con ritmos de reggae y ska y una personalidad propia que encajó perfectamente con el escenario y la hora. Un bolo genial para cerrar el día.

02:25 – Feuerschwanz (Main)

Pocas bandas mejores para cerrar un día cargado de metal en Viveiro. Los alemanes vinieron a conquistar el main stage con su característico Folk “Party” Metal. Una mezcla de los elementos más característicos del folk, con toques de metal moderno y un componente festivo que los hace muy únicos dentro de su género. Un show que deleitó tanto a fans como a primerizos, con una puesta en escena digna de admirar, un sonido muy potente e incluso algunos de sus característicos covers que hacen enganchar (aún más si cabe) a todo aquel que los ve en directo. Sin duda, una de las sorpresas del festival para muchos de los asistentes.

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Resurrection Fest 2026 – Dia 2: “Iron Maiden hace historia una vez más”
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“Metal pacos”. Así es como muchos se empeñan en etiquetar desde las redes sociales a las viejas glorias del heavy metal, como si el paso del tiempo hubiera borrado décadas de historia. Luego llegan festivales como Resurrection Fest y la realidad les estalla en la cara. Porque mientras algunos hablan, Iron Maiden sigue llenando recintos, reuniendo a varias generaciones frente al escenario y ofreciendo actuaciones que muchas bandas jóvenes tardarán años en igualar. Una vez más, los británicos convirtieron el Main Stage en su territorio y recordaron, sin necesidad de responder a nadie, por qué siguen siendo una referencia absoluta.

15:20 – Arson Tides (Desert)

Los vigueses entraron al Desert como ganadores del Band Contest para devolver la confianza del público. Desde los primeros acordes dejaron clara su propuesta, agresiva, directa, pero con una exigencia técnica elevada. Estructuras compositivas complejas con cambios de tiempo, riffs técnicos de alta velocidad y una atención al detalle armónico que diferencia a la banda. Su Metalcore puso a los madrugadores a bailar, el Resu no falla ni a las tres de la tarde. Quedé impresionado con su habilidad como músicos y me apunté mentalmente seguirles la pista y escucharlos con calma. La parte vocal también me impresionó por registros y por carisma, muy buen arranque de día. No dejéis de buscar su versión de “Barbie Girl” y darle una oportunidad a Child of the Tide (2019) y Misfortune (2025).

15:25 – Fallen At Dawn (Main)

El segundo día arrancaba por todo lo alto con los madrileños abriendo el main stage. Pese al calor y la hora, Jimmy y compañía ofrecieron un concierto que nada tuvo que envidiar a otras bandas del main. Una energía desbordante, Jimmy y su conexión con el público, que es algo digno de estudio, y un sonido perfectamente pulido hicieron de su show uno de los más memorables por parte de una banda nacional que me viene a la mente.

15:45 – Fuet! (Chaos)

Una de las bandas revelación dentro del panorama nacional del Hardcore. Les tenía pendientes tras perderme su último concierto en Barcelona y no pude alegrarme más de haberlos visto. El Chaos Stage fue testigo de la versatilidad de la banda yendo mucho más allá de lo que establecen los “guardianes del género”. Cabe destacar que había una muy buena cantidad de público que conocía parte de las letras, los miembros de la banda aportaron una energía que se contagió al público (y al mosh) en todo momento y el sonido fue realmente bueno. Sin duda, uno de los conciertos que más me sorprendieron de esta edición.

16:10 – Her Anxiety (Ritual)

A primera hora de la jornada, Her Anxiety tuvo el difícil papel de inaugurar uno de los escenarios del Resurrection Fest, una tarea que nunca resulta sencilla. Los vigueses, en la que fue su segunda participación en el festival, comenzaron su actuación ante un público todavía escaso, pero tema a tema fueron atrayendo a más asistentes hasta conseguir un ambiente mucho más animado frente al escenario. Con una actuación sólida y llena de intensidad, demostraron que siguen creciendo y que cada oportunidad sobre un escenario de estas dimensiones les sienta como un guante.

16:35 – Silly Goose (Desert)

Siguiendo con el alto nivel en el Desert, los de Atlanta comenzaron con mucha energía. El cantante no paraba ni un segundo de moverse mientras cantaba. Unido a que cada poco se ponía a saltar, dar patadas al aire, tirar golpes al aire y arengar al público, que por cierto llenó la zona desde el arranque. También se bajó al foso para saltar sobre el público que lo sostuvo en un mini crowd surfing, que, aunque corto, fue completamente funcional, subiendo aún más la energía del bolo. Se veían muchos fans que conocían las letras, algunos con carteles pidiendo púas, se escuchaban peticiones entre temas y la fiesta fue total. La banda lo dio todo, el público respondió y el conjunto fue Resu en estado puro.

16:50 – Caskets (Main)

La gran decepción del festival para mí. Es un grupo que me gusta mucho en álbum, pero el directo me dejó realmente frío. Si bien es cierto que a nivel instrumental no se les puede reprochar nada, el volumen de la voz estaba exageradamente bajo. Hecho que en otras bandas puede no resultar tan destacable, pero estamos hablando de un grupo que destaca por la característica y afinada voz del cantante. El público no acabó de conectar en ningún momento (puede que tenga que ver con que teníamos a Maiden como cabeza de cartel y por ende, un público más oldschool) y eso se notó en las caras de los miembros de la banda.

17:20 – Blood Command (Chaos)

Entré nervioso al foso, siempre siento el gusanillo cuando voy a hacer fotos, pero cuando la banda me gusta, se intensifica. Entre el público, casi 15 minutos antes de la hora, ya estaban esperando los fanáticos. Camisetas de la banda y gestos de impaciencia. Con Cult Drugs (2017) ya nos ganaron, pero Praise Armageddonism  (2022) nos hizo fieles. Desde el arranque quedó claro que Nikki Brumen es una provocadora, llenando el escenario de gestos obscenos nada disimulados, agua por el cuerpo, mano por dentro del pantalón, un buen escupitajo en los dedos y se retoca el pelo… hay que vivirlo, contado ni se acerca. Momentazos mientras la banda interpretaba los temas con una actitud graciosa, como si pasaran por ahí, contraste total, un poco como su música, hardcore del más agresivo mezclado con coros de pop. Demostraron en el Chaos su capacidad para sonar desquiciados y pegadizos al mismo tiempo. Una banda genuina que conquistó al público.

17:40 – Burning Witches (Ritual)

Bajo un sol implacable, Burning Witches salió al Ritual Stage con una energía desbordante que no decayó en ningún momento. Gran parte de la culpa la tuvo Laura Guldemond, una frontwoman incansable que, además de exhibir una voz perfecta para el heavy metal, no dejó de correr, animar al público, cambiar de actitud e incluso aparecer con máscara durante el show. A su alrededor, el resto de la banda sonó afiladísima, convirtiendo temas como “Soul Eater”, “Dance With the Devil”, “Black Widow”, “The Witch of the North” y “Burning Witches” en una auténtica apisonadora que dejó claro por qué las suizas atraviesan el mejor momento de su carrera.

18:20 – Blues Pills (Desert)

Bajo un sol durillo para la media de Viveiro, los suecos salieron con la actitud de quienes saben disfrutar sobre un escenario. Alegres, contagiosos, agradecidos y sin dejar de soltar tema tras tema. Otra banda que encaja a la perfección en el Desert y el público agradeció en todo momento su propuesta. Se vivieron momentos llenos de energía, pero me quedo con Elin Larsson, vocalista, bajando al foso y cantando con la gente. También me encantó su dedicación a la pandereta. La banda se sintió súper comunicativa internamente y profesional a pesar del sol de cara y del calor. De esos conciertos que justifican la entrada del día, espectaculares.

18:30 – Angelus Apatrida (Main)

Uno de los shows más contundentes de todo el festival. Cuando hablamos de leyendas de la escena nacional, es imposible no mencionar a Angelus. Tras su paso el año pasado por el mismo Main Stage pero a una hora complicada, este año teníamos la ocasión de verles justo antes de Maiden. Los albaceteños ofrecieron un concierto a la altura de las expectativas. Con un set de lo más variado en cuanto a álbumes se refiere, una banda que siempre mantiene el nivel de intensidad y un público realmente fiel fueron los componentes esenciales del concierto. Es realmente increíble ver a bandas de nuestra tierra con más de 20 años de carrera y que sigan con la misma ambición que el primer día.

19:30 – The Funeral Portrait (Ritual)

Cita ineludible para todos los amantes del emo. Los norteamericanos ofrecieron un concierto que sorprendió a más de uno de los asistentes. Si bien es cierto que son algo diferente a lo que teníamos en este segundo día, han sido varias las personas que he visto por redes sociales comentando que fue su gran sorpresa de ese día. Con un rock de lo más emocional, un Ritual Stage que sonó sorprendentemente bien y el público que fue entrando en dinámica fueron los principales componentes del concierto.

19:30 – Belvedere (Chaos)

Los canadienses no me llegaron en Madrid como teloneros de Bad Religion, me resultaron planos y el setlist muy corto. Su trayectoria de más de treinta años bien merecía otra oportunidad, su Skate Punk ha sido referencia para la escena y en Viveiro sí demostraron por qué. Entregados desde la salida y casi sin pausa, se marcó un setlist para disfrute del personal, tempos muy rápidos, riffs melódicos y una precisión técnica que contrasta con la actitud punk de base. Casey Lewis en la batería fue un reloj, Steve Rawles, guitarra y cantante, estuvo empático y sonriente, se le vio disfrutar y se contagió rápido por toda la banda y el Chaos.

20:30 – Ciclonautas (Desert)

Con una luz dorada preciosa que solo se vive en Galicia pegados al mar, los Ciclonautas aparecieron ante un público deseoso de verles en directo. La fanbase recorría generaciones, un padre con su hijo a hombros luciendo camiseta de la banda y un abuelo con la suya, entre muchos otros en el Desert. Se notaron las ganas de disfrutar y aprovechar el bolo por parte del trío, formado por el argentino Mai Medina y los navarros Txo Pintor y Alén Ayerdi, baterista que viene de Marea y de Calaña. Las tablas que atesoran les ayudaron a levantar el bolo a pesar de los fallitos en la guitarra y de que la mayoría del Resu estuviera en el Main, algo que se aseguraron de agradecer. Su rock crudo y directo, con influencias que van del rock urbano español al rock argentino más emotivo, les ha mantenido activos durante más de una década con una regularidad envidiable. Su carisma y su aura son indiscutibles, las letras llegan y el nivel es alto. Está claro que el rock en castellano puede sonar tan bien como cualquier referencia anglosajona.

20:50 – Iron Maiden (Main)

Junto con Limp Bizkit, los cabezas de cartel más esperados de esta edición del festival. Celebrando sus 50 años de carrera, los británicos visitaban Viveiro para ofrecer el show más largo del evento: 2 h aproximadamente. Ya desde primera hora de la mañana se podían ver las ganas en el público, con gente haciendo cola desde las 10am. Si bien es cierto que me hubiera gustado un poco más verlos en horario nocturno, no se puede negar que fue uno de los mejores conciertos de este Resu. Repasando su amplio repertorio, no faltaron los ya legendarios temas como “Number of the Beast” o “Run to the Hills”; el show y la producción del mismo fueron dignos de una de las bandas más grandes de la historia del metal y, como comentaba anteriormente, el público estaba completamente entregado desde antes del inicio. No faltaron tampoco la habitual aparición de “Eddie” ni los cambios de escenografía que le dan un toque incluso “peliculero” a las actuaciones de la banda. Impecables. El show y la producción fueron dignos de una de las bandas más grandes de la historia del metal.

21:35 – The Callous Daoboys (Chaos)

El Chaos Stage necesitaba algo que no sonara a nada de lo que había pasado antes. The Callous Daoboys lo dieron. Siete músicos, un violín en medio del caos más técnico del festival, y la actitud de una banda que sabe exactamente lo que hace aunque parezca que no. Two-headed Trout, me encantó, y el cierre con Violent Astrology,
 Blackberry DeLorean,
 New Millennium Cyanide Christ, muy acertado y celebrado. Músicos de verdad jugando a descontrolarse con una actitud contagiante. Funcionó.

22:35 – Vulvarine (Desert)

Vulvarine se definen a sí mismas como “vulvarock”, que no es solo una etiqueta ingeniosa sino una declaración de intenciones: rock de alto octanaje, heavy metal, glam y punk fusionados desde una perspectiva feminista explícita, con influencias de Girlschool, The Runaways y The Donnas. Ya sin luz del día, los aparatos del Desert dieron un espectáculo a la altura de la banda, con haces blancos y fondos rojos, una buena iluminación de la banda. Las fotos fueron agradecidas. El público disfrutó de la actitud, de la música y se levantaron vítores con las canciones. Excelentes en lo técnico y soberbias en la interpretación, las poses, los gestos y los guiños. Muy profesionales y genuinas, son de escucha recomendada.

23:10 – Caliban (Ritual)

La banda que más ganas tenía de ver de esta edición junto a Dying Wish. Los alemanes volvían a Viveiro tras su accidentado paso en 2022. Pese a unos pequeños problemas técnicos en los primeros temas, demostraron por qué llevan siendo una banda de referencia dentro del Metalcore durante más de 20 años. El Ritual Stage presentaba una excelente afluencia de público y los del pit estábamos preparados desde los primeros acordes. Hicieron un repaso de su álbum más reciente (Back From Hell) y no olvidaron a los fans más antiguos con lo que a día de hoy podemos considerar himnos como “Memorial” o “Paralyzed”. Un concierto que reconcilió a la banda con el público y nos dejó con ganas de una posible siguiente ocasión.

23:45 – Lionheart (Chaos)

La legendaria banda de hardcore californiano volvía al Resu con su imparable energía y característica agresividad. Un set de 1 h aproximadamente, un horario perfecto y un público que tenía muchas ganas de moverse hicieron de su concierto uno de los favoritos de la gente. Pocas pegas se les pueden poner a nivel de sonido y puesta en escena, no por nada llevan más de 20 años siendo referencia en la escena internacional del Hardcore. El nivel de entrega del público fue tal, que llegamos a presenciar un circle pit que pasaba por detrás del técnico de sonido y desembocaba en un moshpit absolutamente salvaje.

00:20 – Anthrax (Main)

Anthrax tenía una misión complicada: salir al escenario justo después del apoteósico cierre de Iron Maiden, con un público ya castigado por horas de festival. Lejos de intimidarse, los neoyorquinos respondieron con una descarga de thrash metal sin concesiones que convirtió el cansancio en un detalle menor. Tras muchos años sin visitar Viveiro, la banda firmó un regreso a la altura de su leyenda, enlazando clásicos como “Among the Living”, “Caught in a Mosh”, “Indians”, “Antisocial” y un demoledor cierre con “I Am the Law”, demostrando que siguen siendo una máquina infalible sobre las tablas.

01:00 – Psychonaut (Desert)

Tenía muchísimas ganas de este concierto, no tanto por las fotos, como por escuchar a la banda en directo. Me encanta Hippotraktor y, en concreto, su cantante Stefan De Graef  me parece un músico sublime, verle en este proyecto despertaba mucha curiosidad. Claramente, no era el único y el Desert estaba a rebosar. No me defraudaron, sino que salieron triunfantes por la interpretación y la calidad del bolo. Quedé encantado con la experiencia y cómo las luces ayudaron a vivirla. Su música te levanta y aplasta en igual medida, una presencia envolvente, con una actitud de sus miembros que no te deja indiferente, lo viven, lo sienten, lo transmiten. La pesadez del metal y la expansión temporal del post-rock fusionados en composiciones largas, dinámicas, con una conciencia cinematográfica que va más allá de la brutalidad, abren mundos, cuentan historias. World Maker (2025) me parece espectacular. Darle una oportunidad.

02:10 – Authority Zero (Chaos)

Hay bandas que se comen los escenarios; hay frontmen a los que se les quedan pequeños. La actitud de Jason DeVore, su capacidad de transmitir, su sonrisa perenne, su vasta trayectoria quedaron representadas en el Ritual. El público lo celebró quedándose en masa a pesar de ser las 2 de la mañana. Authority Zero lleva treinta años demostrando que el ska punk con influencias de reggae y raíces latinoamericanas puede sonar tan contundente como cualquier banda del circuito hardcore. Su sonido mezcla la velocidad del skate punk con ritmos de reggae y ska y una personalidad propia que encajó perfectamente con el escenario y la hora. Un bolo genial para cerrar el día.

02:25 – Feuerschwanz (Main)

Pocas bandas mejores para cerrar un día cargado de metal en Viveiro. Los alemanes vinieron a conquistar el main stage con su característico Folk “Party” Metal. Una mezcla de los elementos más característicos del folk, con toques de metal moderno y un componente festivo que los hace muy únicos dentro de su género. Un show que deleitó tanto a fans como a primerizos, con una puesta en escena digna de admirar, un sonido muy potente e incluso algunos de sus característicos covers que hacen enganchar (aún más si cabe) a todo aquel que los ve en directo. Sin duda, una de las sorpresas del festival para muchos de los asistentes.

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