


El Thrash Metal es uno de los géneros más populares del metal. Tanto es así que cuenta con una escena de bandas importantes en prácticamente todos los países del mundo. Pero, en líneas generales, solo las bandas provenientes de Estados Unidos o Alemania son las más escuchadas del género. Ni hablar de que la mayoría pertenecen a la década del 80. Por eso, es difícil que grupos más actuales o provenientes de otros países logren el mismo reconocimiento.
Tal es el caso que nos convoca hoy: The Haunted. Banda formada en 1996 tras la separación de At The Gates, ya que cuenta con varios miembros y exmiembros de aquella agrupación, incluso hasta el día de hoy.
Esto marcó que, desde sus comienzos, la banda buscara separarse de la propuesta anterior y construir su propio camino. Uno orientado hacia un Thrash Metal muy extremo, que coquetea con el Death Metal y el Groove Metal, pero que a la vez resulta muy versátil. Tiene momentos melódicos, otros técnicos y otros mucho más directos.
La banda no suele tocar demasiado, pero por suerte este año decidió salir de gira para presentar Songs of Last Resort, editado en 2025.
El lugar elegido para la presentación fue el ya habitual Pumpehuset. Los encargados de abrir la noche fueron los locales Persecutor.
Los daneses se encuentran presentando su último trabajo, Casualties of Violence, el cual ha sido muy bien recibido dentro de la escena local.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: The Haunted – Songs of Last Resort (2025)
Su estilo es un Thrash Metal muy técnico y agresivo, pero que no descuida el gancho necesario del género. Sus canciones son complejas y violentas, aunque siempre cuentan con un riff coreable y algún momento ideal para mover la cabeza o levantar los puños.
El concierto fue súper entretenido. Las canciones funcionaron muy bien y los músicos lo dieron todo. Recorrieron todo el escenario, arengaron al público y, sobre el final, bajaron hasta las vallas para cantar junto al gran puñado de fanáticos que habían asistido.
Desafortunadamente, el sonido no los acompañó. La batería fue lo único que sonó claro y conciso. La primera guitarra se escuchaba correctamente, pero el bajo y la segunda guitarra saturaban muchísimo, ensuciando el sonido y haciendo difícil apreciar el resto. Y lo que es peor, entender lo que realmente estaban tocando.
Dejando de lado este detalle, fue una presentación que mostró a una banda con hambre y muchas ganas de comerse el mundo.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR:At The Gates – The Ghost of a Future Dead (2026)
Con un telón de fondo y unas imágenes a los costados de la batería, The Haunted salió a escena a pura bronca con una seguidilla asesina: “Warhead”, “In Fire Reborn” y “99”. Desde el comienzo dejaron en claro esa variedad que poseen dentro del estilo y, a su vez, una calidad de ejecución increíble.
La formación podría catalogarse como un verdadero “dream team”, ya que todos son músicos muy importantes de la escena sueca. Como exintegrantes de At The Gates encontramos al bajista Jonas Björler y al baterista Adrian Erlandsson, quien además pasó por otros grupos fundamentales como Cradle of Filth y Paradise Lost.
Este último es uno de los mejores bateristas que he visto en vivo. Tiene un control absoluto del tiempo y lleva el famoso “tupa-tupa” de batería de una manera sumamente prolija y precisa, sin descuidar los fills ni la enorme cantidad de matices que aporta a las canciones.
En las guitarras se encuentran Patrik Jensen, histórico guitarrista del grupo, quien también ha tocado en vivo con In Flames, At The Gates y The Halo Effect; y el youtuber Ola Englund, famoso por hablar de metal, pero sobre todo de guitarras. Incluso cuenta con su propia marca.
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El trabajo de las guitarras fue clave y brillante. Ambos son muy versátiles, mezclando técnica con melodía sin perder agresividad ni carisma. Aunque, por momentos, la performance de Ola Englund me resultó un poco fría desde lo escénico, en lo técnico fue simplemente increíble.
Y, por último, pero no menos importante, el vocalista Marco Aro, quien posee una presencia muy llamativa. Canta con muchísima violencia y agresividad, pero corporalmente transmite una calma y una paz muy particulares. Aunque, por supuesto, incentivó constantemente el pit y la agresión digna de una banda como esta.
El sonido fue muy bueno durante todo el show, aunque quizás me hubiera gustado que la guitarra de Ola Englund hubiera estado apenas un poco más alta. El resto, de diez.
Con el correr de las canciones era inevitable que varios pensamientos llegaran a mi cabeza. El primero fue escuchar los temas y pensar: “Esto suena a Suecia”. Es una banda que tiene el sonido sueco, especialmente el de Gotemburgo, marcado en su ADN. Es imposible no reconocer su país de origen gracias a esos riffs melódicos y estirados, la forma de cantar y los ritmos de batería. Es muy bonita la sensación que genera poder identificar tan claramente el sonido de una escena o de un país en una banda.
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El segundo punto está relacionado con lo que mencioné al principio. No entiendo cómo esta banda no tiene, como mínimo, el estatus de Exodus. Tienen las canciones, tienen el sonido, tienen la calidad y todo lo necesario. Ver el Pumpehuset apenas lleno por la mitad me dio un poco de pena. Realmente siento que la escena del Thrash Metal ha sido injusta con este grupo. Son increíbles y merecen convocar muchísima más gente.
El concierto fue una descarga constante de metal sueco, sin parar y sin dar ningún respiro. Pero podemos destacar varias canciones, como “DOA”, la poderosa “To Bleed Out” o la llena de rabia “Hate Song”, momento en el que Marco Aro bajó a cantar junto al público y dio cierre a la primera parte del show.
Los bises llegaron de la mano de “All Against All” y “Bullet Hole”. Tras ellas, los músicos permanecieron varios minutos saludando y arrojando diferentes objetos al público, que los ovacionó con muchísima intensidad.
Luego, los integrantes salieron a la puerta del lugar para saludar a los fanáticos y quedarse un largo rato conversando con ellos, mostrándose muy amables y agradecidos.
El concierto de The Haunted fue impresionante, con muy poco para criticar y mucho para reflexionar. Sobre todo, acerca de por qué una banda tan buena no logra convocar a una audiencia mayor. Esto lleva a pensar que, desafortunadamente, muchas veces la música queda en un segundo plano. Pero, al menos, cuentan con un público que realmente sabe disfrutarlos y valorarlos como se debe.
Etiquetas: At the Gates, Copenhague, Melodic Death Metal, Ola Englund, Persecutor, Pumpehuset, The Haunted, Thrash Metal


El Thrash Metal es uno de los géneros más populares del metal. Tanto es así que cuenta con una escena de bandas importantes en prácticamente todos los países del mundo. Pero, en líneas generales, solo las bandas provenientes de Estados Unidos o Alemania son las más escuchadas del género. Ni hablar de que la mayoría pertenecen a la década del 80. Por eso, es difícil que grupos más actuales o provenientes de otros países logren el mismo reconocimiento.
Tal es el caso que nos convoca hoy: The Haunted. Banda formada en 1996 tras la separación de At The Gates, ya que cuenta con varios miembros y exmiembros de aquella agrupación, incluso hasta el día de hoy.
Esto marcó que, desde sus comienzos, la banda buscara separarse de la propuesta anterior y construir su propio camino. Uno orientado hacia un Thrash Metal muy extremo, que coquetea con el Death Metal y el Groove Metal, pero que a la vez resulta muy versátil. Tiene momentos melódicos, otros técnicos y otros mucho más directos.
La banda no suele tocar demasiado, pero por suerte este año decidió salir de gira para presentar Songs of Last Resort, editado en 2025.
El lugar elegido para la presentación fue el ya habitual Pumpehuset. Los encargados de abrir la noche fueron los locales Persecutor.
Los daneses se encuentran presentando su último trabajo, Casualties of Violence, el cual ha sido muy bien recibido dentro de la escena local.
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Su estilo es un Thrash Metal muy técnico y agresivo, pero que no descuida el gancho necesario del género. Sus canciones son complejas y violentas, aunque siempre cuentan con un riff coreable y algún momento ideal para mover la cabeza o levantar los puños.
El concierto fue súper entretenido. Las canciones funcionaron muy bien y los músicos lo dieron todo. Recorrieron todo el escenario, arengaron al público y, sobre el final, bajaron hasta las vallas para cantar junto al gran puñado de fanáticos que habían asistido.
Desafortunadamente, el sonido no los acompañó. La batería fue lo único que sonó claro y conciso. La primera guitarra se escuchaba correctamente, pero el bajo y la segunda guitarra saturaban muchísimo, ensuciando el sonido y haciendo difícil apreciar el resto. Y lo que es peor, entender lo que realmente estaban tocando.
Dejando de lado este detalle, fue una presentación que mostró a una banda con hambre y muchas ganas de comerse el mundo.
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Con un telón de fondo y unas imágenes a los costados de la batería, The Haunted salió a escena a pura bronca con una seguidilla asesina: “Warhead”, “In Fire Reborn” y “99”. Desde el comienzo dejaron en claro esa variedad que poseen dentro del estilo y, a su vez, una calidad de ejecución increíble.
La formación podría catalogarse como un verdadero “dream team”, ya que todos son músicos muy importantes de la escena sueca. Como exintegrantes de At The Gates encontramos al bajista Jonas Björler y al baterista Adrian Erlandsson, quien además pasó por otros grupos fundamentales como Cradle of Filth y Paradise Lost.
Este último es uno de los mejores bateristas que he visto en vivo. Tiene un control absoluto del tiempo y lleva el famoso “tupa-tupa” de batería de una manera sumamente prolija y precisa, sin descuidar los fills ni la enorme cantidad de matices que aporta a las canciones.
En las guitarras se encuentran Patrik Jensen, histórico guitarrista del grupo, quien también ha tocado en vivo con In Flames, At The Gates y The Halo Effect; y el youtuber Ola Englund, famoso por hablar de metal, pero sobre todo de guitarras. Incluso cuenta con su propia marca.
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El trabajo de las guitarras fue clave y brillante. Ambos son muy versátiles, mezclando técnica con melodía sin perder agresividad ni carisma. Aunque, por momentos, la performance de Ola Englund me resultó un poco fría desde lo escénico, en lo técnico fue simplemente increíble.
Y, por último, pero no menos importante, el vocalista Marco Aro, quien posee una presencia muy llamativa. Canta con muchísima violencia y agresividad, pero corporalmente transmite una calma y una paz muy particulares. Aunque, por supuesto, incentivó constantemente el pit y la agresión digna de una banda como esta.
El sonido fue muy bueno durante todo el show, aunque quizás me hubiera gustado que la guitarra de Ola Englund hubiera estado apenas un poco más alta. El resto, de diez.
Con el correr de las canciones era inevitable que varios pensamientos llegaran a mi cabeza. El primero fue escuchar los temas y pensar: “Esto suena a Suecia”. Es una banda que tiene el sonido sueco, especialmente el de Gotemburgo, marcado en su ADN. Es imposible no reconocer su país de origen gracias a esos riffs melódicos y estirados, la forma de cantar y los ritmos de batería. Es muy bonita la sensación que genera poder identificar tan claramente el sonido de una escena o de un país en una banda.
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El segundo punto está relacionado con lo que mencioné al principio. No entiendo cómo esta banda no tiene, como mínimo, el estatus de Exodus. Tienen las canciones, tienen el sonido, tienen la calidad y todo lo necesario. Ver el Pumpehuset apenas lleno por la mitad me dio un poco de pena. Realmente siento que la escena del Thrash Metal ha sido injusta con este grupo. Son increíbles y merecen convocar muchísima más gente.
El concierto fue una descarga constante de metal sueco, sin parar y sin dar ningún respiro. Pero podemos destacar varias canciones, como “DOA”, la poderosa “To Bleed Out” o la llena de rabia “Hate Song”, momento en el que Marco Aro bajó a cantar junto al público y dio cierre a la primera parte del show.
Los bises llegaron de la mano de “All Against All” y “Bullet Hole”. Tras ellas, los músicos permanecieron varios minutos saludando y arrojando diferentes objetos al público, que los ovacionó con muchísima intensidad.
Luego, los integrantes salieron a la puerta del lugar para saludar a los fanáticos y quedarse un largo rato conversando con ellos, mostrándose muy amables y agradecidos.
El concierto de The Haunted fue impresionante, con muy poco para criticar y mucho para reflexionar. Sobre todo, acerca de por qué una banda tan buena no logra convocar a una audiencia mayor. Esto lleva a pensar que, desafortunadamente, muchas veces la música queda en un segundo plano. Pero, al menos, cuentan con un público que realmente sabe disfrutarlos y valorarlos como se debe.
Etiquetas: At the Gates, Copenhague, Melodic Death Metal, Ola Englund, Persecutor, Pumpehuset, The Haunted, Thrash Metal








