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Gutalax en Barcelona: “Cuando la m*erda se convierte en la fiesta del año”
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Hay noches en las que uno va a un concierto de alguna banda favorita a dejarse la piel, la voz y, en el caso de Gutalax, la dignidad.

El domingo 11 de octubre, la sala La Nau de Barcelona colgó el cartel de SOLD OUT para recibir a los reyes indiscutibles del pornogrind escatológico. Porque sí: una banda cuya temática gira al 100% en torno a excrementos, gases y papel higiénico llenó la sala hasta el tope. Un éxito tan inesperado como merecido para una propuesta que, sobre el papel (no el higiénico), es la cosa menos seria del planeta, pero sobre el escenario es pura dinamita.

El aperitivo: Burial Ruthless desata la tormenta

La noche empezó bien arriba con los teloneros Burial Ruthless. Y qué manera de calentar el ambiente. Banda oriunda de Venezuela pero asentada en Barcelona, que cuenta con un discazo nuevo titulado “Held by Evil”, puro death metal técnico del bueno. Estuvieron sencillamente bestiales, dejando la vara muy alta, al público sudada y con ganas de guerra antes de que saliera el plato fuerte.

Mamelucos, fiesta y un freno inesperado

Y llegó el momento. Saltaron a escena los checos vestidos, como ya es tradición, con sus inconfundibles mamelucos blancos de protección biológica (que a mitad de concierto ya debían de marcar temperaturas volcánicas por dentro). El ambiente en la sala era una auténtica locura: ganas de fiesta, sonrisas de oreja a oreja y un espíritu de locura, de esos que te reconcilian con la especie humana. Sin embargo, hay que poner un ‘pero’ al personal de seguridad de la sala, que estuvo demasiado restrictivo para el tipo de evento que era. En un bolo donde la gente va a disfrazarse, chocar los hombros y pasárselo bien, ese exceso de celo cortó un poco el clima festivo en momentos puntuales. Pero ni siquiera la seguridad más seria del mundo puede parar la marea humana que desató Gutalax.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Gutalax: “Seguimos tocando la misma mierda y la gente sigue viniendo”

Mierda, intros disco y un español muy avanzado

Musicalmente, un sonido tremendo. Potentes, nítidos (dentro de lo que cabe para este género) y con una pegada brutal. Además, el contraste es parte de su magia: las intros de música disco de los 70 y 80 sonando por los altavoces antes de romper con los guturales porcinos, son una genialidad que pone a bailar hasta al más tímido.

A nivel de interacción con el público, los músicos demostraron ser gente ultra carismática y súper simpática. Mención especial para el cantante y sus desternillantes intentos de hablar en español durante todo el show. Parecía que su vocabulario hispano se limitaba a una única palabra que repetía con orgullo y entusiasmo constante: “¡CULO!”. Sencillo, directo y acorde con la temática de la noche, para qué nos vamos a engañar.

Un Circle Pit tras otro y un final de granja

La sala estaba literalmente a explotar y los circle pits no dieron tregua. Daba igual que la lista de temas fuera tirando a corta; con la intensidad que manejan, los minutos valen por horas. Cayeron todos sus “clásicos” atemporales (“Assmeralda”, “Poopcorn”, “Buttman”, “Fart and Furious”, “Shitbusters…”), provocando el caos absoluto en la pista.

El broche de oro al final, cuando cerraron el concierto por todo lo alto con su versión de “Donald (McDonald Had a Farm)”, transformando La Nau en un manicomio colectivo cantando a coros sobre animales de granja a ritmo de grindcore.

En definitiva: una noche bizarra, potente y muy humana. Porque al final del día, reírte a carcajadas rodeado de gente en mameluco y escobillas que solo sabe decir “culo” es de las cosas más sanas que se pueden hacer en esta vida.

Larga vida a los Gutalax de mierda!!

 

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Gutalax en Barcelona: “Cuando la m*erda se convierte en la fiesta del año”
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Hay noches en las que uno va a un concierto de alguna banda favorita a dejarse la piel, la voz y, en el caso de Gutalax, la dignidad.

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La noche empezó bien arriba con los teloneros Burial Ruthless. Y qué manera de calentar el ambiente. Banda oriunda de Venezuela pero asentada en Barcelona, que cuenta con un discazo nuevo titulado “Held by Evil”, puro death metal técnico del bueno. Estuvieron sencillamente bestiales, dejando la vara muy alta, al público sudada y con ganas de guerra antes de que saliera el plato fuerte.

Mamelucos, fiesta y un freno inesperado

Y llegó el momento. Saltaron a escena los checos vestidos, como ya es tradición, con sus inconfundibles mamelucos blancos de protección biológica (que a mitad de concierto ya debían de marcar temperaturas volcánicas por dentro). El ambiente en la sala era una auténtica locura: ganas de fiesta, sonrisas de oreja a oreja y un espíritu de locura, de esos que te reconcilian con la especie humana. Sin embargo, hay que poner un ‘pero’ al personal de seguridad de la sala, que estuvo demasiado restrictivo para el tipo de evento que era. En un bolo donde la gente va a disfrazarse, chocar los hombros y pasárselo bien, ese exceso de celo cortó un poco el clima festivo en momentos puntuales. Pero ni siquiera la seguridad más seria del mundo puede parar la marea humana que desató Gutalax.

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A nivel de interacción con el público, los músicos demostraron ser gente ultra carismática y súper simpática. Mención especial para el cantante y sus desternillantes intentos de hablar en español durante todo el show. Parecía que su vocabulario hispano se limitaba a una única palabra que repetía con orgullo y entusiasmo constante: “¡CULO!”. Sencillo, directo y acorde con la temática de la noche, para qué nos vamos a engañar.

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