


1. Anthrax – Cursum Perficio
¿Quién hubiera pensado que Anthrax sacaría el mejor álbum del Big Four del thrash metal de la última década? Entre Metallica negándose a tener algún filtro al momento de tirar canciones en sus discos y Megadeth no decidiéndose entre querer revivir su material de los ochentas o su material de los ochentas y quedando en una zona gris que no convence a nadie, los neoyorquinos editan un lindo disco que no se plantea conceptos raros que vayan a enredar tanto a la banda como a las canciones: simplemente un puñado de riffs y estribillos simples. Es raro ver el nombre de Blair Daly como co-compositor en varias de las canciones, siendo un tipo más relacionado con los Backstreet Boys y el mundo de la música country, pero parece que la jugada les salió dentro de todo bien. No es una maravilla, pero lo escuché un par de veces y no me arrepiento de haberle dedicado ese tiempo.
2. Uncle Acid & The Deadbeats – Shapes of Midnight
Después del hueso duro de roer que fue Nell’ ora blu, su álbum de 2024 que era una banda sonora para una película imaginaria inspirada en el cine giallo italiano de los sesentas cuyo público parece haber sido “yo” y pocos más, los ingleses volvieron a los terrenos doom / stoner / psicodélicos más tradicionales con su séptimo álbum, un disco que demuestra que no se olvidaron de cómo rockear cuando se lo proponen. No habré visto mucha gente hablando sobre este disco, algo que sospecho que estuvo relacionado con el grupo decidiendo no lanzar el álbum a través de Spotify, pero es un regreso de verdad recomendable. Música para rituales satánicos con sangre falsa.
3. Godflesh – Decay
Con el fin de la banda a la vuelta de la esquina, según las mismas palabras de Justin Broadrick, tiene sentido que Decay sea una (casi) despedida donde Godflesh busque combinar los sonidos mecánicos y distópicos de su primer material con el material más experimental y atmosférico en el que se habían estado centrando durante su segunda etapa post reunión de 2010. El resultado es un álbum opresivo, frío y jodido como una noche en vela en una fábrica abandonada, y donde los ritmos repetitivos de bajo ultra sucio y batería programada, acompañados por la guitarra característica de Broadrick, no dejan de lado el costado humano y bestial del dúo inglés, cual bestia hecha de circuitos y carne. Uno de los mejores álbumes del año.
1. Sigh – Goh-Ka
Sigh vuelve con Goh-Ka, un trabajo ambicioso en el que el metal extremo convive con el rock progresivo, la psicodelia y las sonoridades setenteras. Inspirado en las nueve etapas de descomposición de un cadáver según la tradición budista japonesa, el álbum destaca por sus constantes cambios de ritmo, atmósferas y estructuras, con temas como “Unputenpu” y “Jinmenjushin” mostrando sus diferentes caras. Lejos de repetirse, la banda japonesa firma un disco imprevisible y repleto de matices que reafirma su identidad y su permanente inquietud creativa.
Lee la reseña aqui.
2. 156/Silence – From A Distance
156/Silence lleva su propuesta un paso más allá con un álbum que combina la brutalidad del mathcore y el metalcore con pasajes ambientales, melodías envolventes y una atmósfera inquietante cercana a Deftones. La versatilidad vocal de Jack y la constante alternancia entre agresividad y belleza convierten el disco en una experiencia cargada de tensión, con “An Early Exit” y “From A Distance” destacando por su sensibilidad emocional. Una apuesta experimental que demuestra que el metal moderno todavía tiene margen para sorprender y escapar de las fórmulas habituales.
Lee la reseña aqui.
Bocc profundiza en las sonoridades más densas del death/doom con Demolarium, un trabajo marcado por riffs lentos y pesados, voces profundas y una atmósfera cavernosa que remite al funeral doom de Winter. A lo largo de sus 42 minutos, la banda mantiene una identidad sólida y opresiva, con “Calvari (Dels Condemnants)” destacando por sus variaciones y matices. Sin grandes giros ni artificios, el álbum encuentra su fuerza en la consistencia de una propuesta oscura que sostiene su intensidad de principal.
Lee la reseña aqui.

1. Sigh – Goh-Ka
No es lo más habitual que el primer puesto de un top se decida tan rápido apenas empezado el mes. Sin embargo, hay bandas que tienen esa capacidad para editar trabajos superlativos, que juegan en otra categoría. Que apenas lo ves, y sin haberle dedicado un segundo, ya sabes que estás ante algo que por encima de la media. Y fuera del alcance de los mortales. Ese es el caso de Sigh.
Y es que desde hace tiempo que el conjunto japonés, está a la par de titanes como Borknagar, Ulcerate, Imperial Triumphant o Immolation. Grupos que no saben bajar del excelente. Y obra tras obra, se superan por ver hasta donde llega su techo creativo. O si tienen techo al cual llegar. En esta oportunidad, estamos ante otro viaje demencial por parte de Mirai Kawashima, que nuevamente se reinventa y nos entrega material fresco, creativo, y lleno de propuesta. A estas alturas, resulta un caso de estudio la facilidad y naturalidad con la que mezcla black metal, psicodelia de los años 70’, elementos de metal progresivo y sonidos folclóricos tradicionales japoneses. Todo de una forma orgánica. Nada pretenciosa. Goh-Ka termina siendo prueba de que a este señor parecen no acabársele las ideas. Y las ganas de seguir superándose.
Lee la reseña aqui.
2. Critical Defiance – Rivers Of Blood
Me hubiese gustado que en esta posición este Anthrax, levantando en alto la bandera del thrash. Como muchas veces lo han hecho en el pasado. Sin embargo, los tiempos cambian y los referentes también. Y en esta ocasión, el relevo llegó desde Chile, de la mano de Critical Defiance. Este grupo oriundo de la ciudad de Valparaíso ya venía con un historial muy prolífico, con trabajos que captaron a la perfección el espíritu más sucio, aguerrido y violento del género, y supieron ser de lo mejor de sus respectivos años. Y es este 2026, vinieron con otra muestra de la gran ingeniería rítmica y destructiva que manejan.
Rivers Of Blood es thrash puro. Es media hora de salvajismo. Es una representación de como componer piezas de este estilo, sin caer en la auto repetición o copia. Con estructuras rítmicas ingeniosas, pasajes morbosos y una producción que entiende por completo los lineamientos clásicos del género. Encontrando el balance justo entre moderno y autentico. Para los mas “old true”, un diamante en bruto.
3. Europe – Come This Madness
Quizás, la sorpresa del top. Y del año en general. Y seamos honestos, a estas alturas creo que nadie espera algo de impacto significativo por parte de Europe. Y ellos tampoco tienen porque hacerlo. Los suecos ya han desarrollado una carrera exitosa, han llenado estadios, y han compuesto clásicos que van a seguir acompañándonos hasta el fin de los tiempos. Podrían tranquilamente estar relajados en sus casas, disfrutando de sus vidas y años restantes junto a sus familiares. Sin embargo, no sólo resulta admirable que con casi 50 años de trayectoria sigan editando trabajos, sino que lo hagan el cuidado y cariño que tiene este Come This Madness.
Una obra que no busca reinventar nada, ni aspira a ser lo más llamativo dentro del catalogo de la banda. Pero que aun así, está hecho con amor. Honestidad. Autenticidad. No se siente como un trabajo forzado o una exigencia de la discográfica. Al contrario. Son solos cinco músicos con ganas de seguir componiendo y hacer música. Con un enfoque bastante alejado de lo virtuoso, veloz y esplendoroso de sus épocas clásicas. Pero con la calidad suficiente como para ser firmado bajo el nombre de Europe. Genuinamente, uno de los discos más lindos dentro del hard rock de este año.

1. President – Blood Of Your Empire
Quizás no sea el mejor disco del mes o quizás si, bajo mi prisma personal, lo que tengo clarísimo es que President me han sorprendido casi en un 100% con su primer disco, tras un debut nefasto que no había como defender, sin embargo en este disco podemos ver como el universo sonoro y las influencias de su vocalista, encajan y sobre todo dan un puñado de buenas canciones, a la altura del tirón popular que están teniendo.
Lee la reseña aqui.
2. Airbourne – Airbourne
Los australianos finalmente han vuelto a las andadas con su nuevo y explosivo trabajo, donde, si no cambian un ápice el sonido que los hizo grandes, pero a cambio, muestran una solidez y un descaro que hace falta en el rock and roll actual.
La banda muestra un lado afilado y potente en canciones como “Gutsy” o “Kid in a Candy Store”, el cual evidencia el excelente estado de forma que estos muchachos presentan en la actualidad.
Lee la reseña aqui.
3. Anthrax – Cursum Perficio
Siempre he creído que dentro del denominado comercialmente “Big 4” correspondiente al thrash metal, Anthrax ha sido y creo, sigue siendo la banda más infravalorada de las cuatro que componen esta lista y es que todos sabemos que banda está en boca de todos (Metallica) para bien o para mal y como Megadeth y Slayer, se disputan el segundo puesto desde hace más de tres décadas, pero al final pocos hablan de la banda liderada por Scott Ian y escuchando su nuevo disco, creo que esto no solamente es un error grave si no que los muchachos grabaron el mejor disco de las 4 bandas en quizás una década, no innovando en exceso, si no traduciendo su sonido en un puñado de buenas canciones.
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Etiquetas: 156/Silence, Airbourne, anthrax, Bocc, Critical Defiance, Europe, Godflesh, PRESIDENT, Sigh, Uncle Acid and The Deadbeats



1. Anthrax – Cursum Perficio
¿Quién hubiera pensado que Anthrax sacaría el mejor álbum del Big Four del thrash metal de la última década? Entre Metallica negándose a tener algún filtro al momento de tirar canciones en sus discos y Megadeth no decidiéndose entre querer revivir su material de los ochentas o su material de los ochentas y quedando en una zona gris que no convence a nadie, los neoyorquinos editan un lindo disco que no se plantea conceptos raros que vayan a enredar tanto a la banda como a las canciones: simplemente un puñado de riffs y estribillos simples. Es raro ver el nombre de Blair Daly como co-compositor en varias de las canciones, siendo un tipo más relacionado con los Backstreet Boys y el mundo de la música country, pero parece que la jugada les salió dentro de todo bien. No es una maravilla, pero lo escuché un par de veces y no me arrepiento de haberle dedicado ese tiempo.
2. Uncle Acid & The Deadbeats – Shapes of Midnight
Después del hueso duro de roer que fue Nell’ ora blu, su álbum de 2024 que era una banda sonora para una película imaginaria inspirada en el cine giallo italiano de los sesentas cuyo público parece haber sido “yo” y pocos más, los ingleses volvieron a los terrenos doom / stoner / psicodélicos más tradicionales con su séptimo álbum, un disco que demuestra que no se olvidaron de cómo rockear cuando se lo proponen. No habré visto mucha gente hablando sobre este disco, algo que sospecho que estuvo relacionado con el grupo decidiendo no lanzar el álbum a través de Spotify, pero es un regreso de verdad recomendable. Música para rituales satánicos con sangre falsa.
3. Godflesh – Decay
Con el fin de la banda a la vuelta de la esquina, según las mismas palabras de Justin Broadrick, tiene sentido que Decay sea una (casi) despedida donde Godflesh busque combinar los sonidos mecánicos y distópicos de su primer material con el material más experimental y atmosférico en el que se habían estado centrando durante su segunda etapa post reunión de 2010. El resultado es un álbum opresivo, frío y jodido como una noche en vela en una fábrica abandonada, y donde los ritmos repetitivos de bajo ultra sucio y batería programada, acompañados por la guitarra característica de Broadrick, no dejan de lado el costado humano y bestial del dúo inglés, cual bestia hecha de circuitos y carne. Uno de los mejores álbumes del año.
1. Sigh – Goh-Ka
Sigh vuelve con Goh-Ka, un trabajo ambicioso en el que el metal extremo convive con el rock progresivo, la psicodelia y las sonoridades setenteras. Inspirado en las nueve etapas de descomposición de un cadáver según la tradición budista japonesa, el álbum destaca por sus constantes cambios de ritmo, atmósferas y estructuras, con temas como “Unputenpu” y “Jinmenjushin” mostrando sus diferentes caras. Lejos de repetirse, la banda japonesa firma un disco imprevisible y repleto de matices que reafirma su identidad y su permanente inquietud creativa.
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2. 156/Silence – From A Distance
156/Silence lleva su propuesta un paso más allá con un álbum que combina la brutalidad del mathcore y el metalcore con pasajes ambientales, melodías envolventes y una atmósfera inquietante cercana a Deftones. La versatilidad vocal de Jack y la constante alternancia entre agresividad y belleza convierten el disco en una experiencia cargada de tensión, con “An Early Exit” y “From A Distance” destacando por su sensibilidad emocional. Una apuesta experimental que demuestra que el metal moderno todavía tiene margen para sorprender y escapar de las fórmulas habituales.
Lee la reseña aqui.
Bocc profundiza en las sonoridades más densas del death/doom con Demolarium, un trabajo marcado por riffs lentos y pesados, voces profundas y una atmósfera cavernosa que remite al funeral doom de Winter. A lo largo de sus 42 minutos, la banda mantiene una identidad sólida y opresiva, con “Calvari (Dels Condemnants)” destacando por sus variaciones y matices. Sin grandes giros ni artificios, el álbum encuentra su fuerza en la consistencia de una propuesta oscura que sostiene su intensidad de principal.
Lee la reseña aqui.

1. Sigh – Goh-Ka
No es lo más habitual que el primer puesto de un top se decida tan rápido apenas empezado el mes. Sin embargo, hay bandas que tienen esa capacidad para editar trabajos superlativos, que juegan en otra categoría. Que apenas lo ves, y sin haberle dedicado un segundo, ya sabes que estás ante algo que por encima de la media. Y fuera del alcance de los mortales. Ese es el caso de Sigh.
Y es que desde hace tiempo que el conjunto japonés, está a la par de titanes como Borknagar, Ulcerate, Imperial Triumphant o Immolation. Grupos que no saben bajar del excelente. Y obra tras obra, se superan por ver hasta donde llega su techo creativo. O si tienen techo al cual llegar. En esta oportunidad, estamos ante otro viaje demencial por parte de Mirai Kawashima, que nuevamente se reinventa y nos entrega material fresco, creativo, y lleno de propuesta. A estas alturas, resulta un caso de estudio la facilidad y naturalidad con la que mezcla black metal, psicodelia de los años 70’, elementos de metal progresivo y sonidos folclóricos tradicionales japoneses. Todo de una forma orgánica. Nada pretenciosa. Goh-Ka termina siendo prueba de que a este señor parecen no acabársele las ideas. Y las ganas de seguir superándose.
Lee la reseña aqui.
2. Critical Defiance – Rivers Of Blood
Me hubiese gustado que en esta posición este Anthrax, levantando en alto la bandera del thrash. Como muchas veces lo han hecho en el pasado. Sin embargo, los tiempos cambian y los referentes también. Y en esta ocasión, el relevo llegó desde Chile, de la mano de Critical Defiance. Este grupo oriundo de la ciudad de Valparaíso ya venía con un historial muy prolífico, con trabajos que captaron a la perfección el espíritu más sucio, aguerrido y violento del género, y supieron ser de lo mejor de sus respectivos años. Y es este 2026, vinieron con otra muestra de la gran ingeniería rítmica y destructiva que manejan.
Rivers Of Blood es thrash puro. Es media hora de salvajismo. Es una representación de como componer piezas de este estilo, sin caer en la auto repetición o copia. Con estructuras rítmicas ingeniosas, pasajes morbosos y una producción que entiende por completo los lineamientos clásicos del género. Encontrando el balance justo entre moderno y autentico. Para los mas “old true”, un diamante en bruto.
3. Europe – Come This Madness
Quizás, la sorpresa del top. Y del año en general. Y seamos honestos, a estas alturas creo que nadie espera algo de impacto significativo por parte de Europe. Y ellos tampoco tienen porque hacerlo. Los suecos ya han desarrollado una carrera exitosa, han llenado estadios, y han compuesto clásicos que van a seguir acompañándonos hasta el fin de los tiempos. Podrían tranquilamente estar relajados en sus casas, disfrutando de sus vidas y años restantes junto a sus familiares. Sin embargo, no sólo resulta admirable que con casi 50 años de trayectoria sigan editando trabajos, sino que lo hagan el cuidado y cariño que tiene este Come This Madness.
Una obra que no busca reinventar nada, ni aspira a ser lo más llamativo dentro del catalogo de la banda. Pero que aun así, está hecho con amor. Honestidad. Autenticidad. No se siente como un trabajo forzado o una exigencia de la discográfica. Al contrario. Son solos cinco músicos con ganas de seguir componiendo y hacer música. Con un enfoque bastante alejado de lo virtuoso, veloz y esplendoroso de sus épocas clásicas. Pero con la calidad suficiente como para ser firmado bajo el nombre de Europe. Genuinamente, uno de los discos más lindos dentro del hard rock de este año.

1. President – Blood Of Your Empire
Quizás no sea el mejor disco del mes o quizás si, bajo mi prisma personal, lo que tengo clarísimo es que President me han sorprendido casi en un 100% con su primer disco, tras un debut nefasto que no había como defender, sin embargo en este disco podemos ver como el universo sonoro y las influencias de su vocalista, encajan y sobre todo dan un puñado de buenas canciones, a la altura del tirón popular que están teniendo.
Lee la reseña aqui.
2. Airbourne – Airbourne
Los australianos finalmente han vuelto a las andadas con su nuevo y explosivo trabajo, donde, si no cambian un ápice el sonido que los hizo grandes, pero a cambio, muestran una solidez y un descaro que hace falta en el rock and roll actual.
La banda muestra un lado afilado y potente en canciones como “Gutsy” o “Kid in a Candy Store”, el cual evidencia el excelente estado de forma que estos muchachos presentan en la actualidad.
Lee la reseña aqui.
3. Anthrax – Cursum Perficio
Siempre he creído que dentro del denominado comercialmente “Big 4” correspondiente al thrash metal, Anthrax ha sido y creo, sigue siendo la banda más infravalorada de las cuatro que componen esta lista y es que todos sabemos que banda está en boca de todos (Metallica) para bien o para mal y como Megadeth y Slayer, se disputan el segundo puesto desde hace más de tres décadas, pero al final pocos hablan de la banda liderada por Scott Ian y escuchando su nuevo disco, creo que esto no solamente es un error grave si no que los muchachos grabaron el mejor disco de las 4 bandas en quizás una década, no innovando en exceso, si no traduciendo su sonido en un puñado de buenas canciones.
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Etiquetas: 156/Silence, Airbourne, anthrax, Bocc, Critical Defiance, Europe, Godflesh, PRESIDENT, Sigh, Uncle Acid and The Deadbeats











