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Steve Rothery Band en Barcelona: “Consumiendo las brasas del recuerdo”
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Segunda visita de Steve Rothery con su propia banda, la primera hará unos diez años presentando el álbum The Ghosts of Pripyat en la claustrofóbica Music Hall. Ahora lo hace en dos sesiones, viernes y sábado, en la sala 1 de Razzmatazz, tras el éxito en la venta de entradas, ya que en principio estaba programado en la sala dos, para así, conmemorar el cuarenta y cinco aniversario de su entrada en Marillion, un diecinueve de agosto de 1979. Para ello ha decidido recuperar los primeros cuatro trabajos que la banda inglesa realizó junto a Derek W. Dick, alias Fish, en especial los discos Misplaced Childhood (1985), y Clutching at the Straws (1987), que tocaran enteros, así como algunos temas de Script For a Jester’s Tear (1983) y Fugazi (1984). 

El inicio de sus aventuras en solitario se remontan a mediados de los noventa, con una formación denominada The Wishing Tree junto a su compañero Pete Trewavas al bajo, la cantante Hannah Stobart, o el guitarrista Dave Foster, entre otros, y que el guitarrista inglés acabaría abandonando en 2010. 

Hará unos doce años armó la Steve Rothery Band para hacer algunos conciertos en directo, hasta la culminación con un disco en 2014. Desde entonces, aprovechando los descansos de la banda madre, se junta con el omnipresente Dave Foster (DFB, Big Big Train, Mr. So & So, Sleeping Giant), ex miembro de la banda galesa Panic Room, de donde también procede el bajista Yatim Halimi, junto a ellos, Riccardo Romano, teclista de la banda progresiva italiana RanestRane, el baterista de sesión Leon Parr, ambos con una fugaz presencia como sustitutos en alguna gira de Marillion, y finalmente, Martin Jakubski, vocalista de la banda tributo británica StillMarillion. 

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Vamos con la primera de las descargas, la del día viernes, que se anunciaba con un contenido algo curioso, al estar compuesto por la cara A del tercer y cuarto disco, más algunos extras, pero así fue, más o menos, y es que las cerca de horas de show se dividieron en cuatro bloques podríamos decir. Abriendo la lata con un par de composiciones del disco en solitario The Ghosts of Pripyat, dedicado a la ciudad abandonada en la región de Kiev, Ukraina, a raíz del accidente nuclear de Chenobyl, siendo la primera en caer la cautivadora “Morpheus”, con el bajista de Singapur dirigiendo en todo momento su mirada hacia Steve, y Dave situado en el otro lado del escenario, y que tuvo su momento de mayor presencia de la noche con su solo de guitarra, compartido con Steve. Seguida por la que calificó el propio Rothery como una de sus favoritas del disco, “Old Man of the Seas”, mar en calma con sonidos de barca meciéndose al son de gaviotas, delfines, ballenas, y una harmónica sintetizada.

Tras esta vitalista apertura, cambio de guitarras para Rothery, mientras que Frost abandona el escenario, y entra en acción Martin Jakubski para arengar al millar de presentes que asienten y él lo celebra como si estuviera celebrando un gol, cerrando el puño, interpretando acto seguido Misplaced Childhood, con los cinco cortes que componen la cara A del vinilo original, es decir, “Pseudo Silk Kimono”, la grandiosa “Kayleigh”, una emocionante “Lavender” que Martin nos dedica a todos nosotros, a Barcelona, y en la que los fans cantaron buena parte de ella, “Bitter Suite”, y unos momentos fascinantes con todos cantando junto a Martin “Heart of Lothian”, con esa carga de simbolismo escocés que alberga, lugar de origen de Fish, Edinburgh concretamente, por tanto, seguidor del Hibernian F.C.

Tras una gran ovación pasamos a un nuevo bloque compuesto por temas correspondientes a la era con Steve Hogarth, empezando por una relajada “Runnaway” desde el disco de 1994, Brave, no sin antes recordarnos Steve, que está celebrando el 45 aniversario de su ingreso en Marillion, siendo el miembro más antiguo de la formación neo progresiva británica, desde que el batería original Mick Pointer (Arena) fuera despedido en 1983.

Vuelve Dave a la palestra creando una serie de distorsiones con su Strato, que dan paso a la dicharachera “This Town”. Luces ahora centradas en Steve para realizar un poderoso medio tiempo con solo muy Floyd, titulado“100 Nights”, ambas extraídas de Holidays in Eden (1991). Por sorpresa, o equivocación, Hatim Yalimi hace un ruido con su pedalera, y sorprende a Rothery, justo antes de anunciar el tema título de su álbum de 1995, “Afraid of Sunlight” en la que Martin realiza un extenso grito que provoca un largo aplauso del respetable. 

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Aun entre el clamor popular, es Rothery ahora quien se agacha para toquetear su pedalera, para acto seguido abrir un nuevo capítulo, tal y como estaba anunciado, el destinado a repasar el cincuenta por ciento de Clutching at the Straws, empezando por una bien acondicionada “Hotel Hobbies”, “Warm Wet Circles” cantada a coro por toda la sala, sin Foster, que volvería enroquecido, y dándole bien duro al tremolo de su Fender para la apertura de “That Time of the Night (The Short Straw) con otro gran final popular, y tremenda ovación. Momento gracioso con Yalimi i Rothery preguntándose donde anda Dave Foster, al que llaman sin dilación, a por el lado derecho, el opuesto al que le corresponde, pidiéndonos disculpas, al parecer de tanto entrar y salir de escena, se ha confundido con el setlist , ya que debía permanecer en escena para esa delicada delicatesen llamada “Going Under”. Tras la cual Dave se va corriendo hacia el backstage ante los primeros acordes de “Just For the Record” durante la que Martin pide palmas para acompañar el tintineo de los teclados de Riccardo, al que presentará al finalizar la pieza. Unas palabras de agradecimiento de Steve comentando la gran audiencia que somos la gente de Barcelona, antes de presentarnos el tema con el que cierran este episodio musical, “White Russian”, tras la que se despiden durante unos minutos. 

Unos cuantos coros amenizan el descanso, para cerrar este extraordinario concierto con un par de bises representativos de sus dos primeros discos, “Cinderella Search”, cara B, del single de “Assassing”, no incluida en el álbum Fugazi, si lo sería más tarde en su primer lanzamiento en directo Real to Reel (1984), y emotivo final con “Forgotten Sons”, tema que cierra su álbum debut Script for a Jester’s Tear. 

La noche de sábado empezó con algo más de puntualidad, pero tal que la anterior con la instrumental “Morpheus”, única coincidente con el repertorio del viernes, y por otra composición de la cosecha propia de la SRB, una bucólica “Summer’s End” con un bonito duelo guitarrístico entre una insólita neblina, de la que Steve dijo que evoca a una época dorada vivida.

Igual que la sesión anterior, Steve procede a presentar a Martin Jakubski, y Script for a Jester’s Tear, con el corte que le da título, y el numeroso público, tal que ayer, haciéndose cargo de las primeras estrofas, ante la admiración y complacencia del robusto vocalista británico de ascendencia polaca, aunque viéndose enturbiada por un problema con la Stratocaster de Steve Rothery en pleno solo. Antes de proseguir, el de Yorkshire ameniza la espera un largo comentario sobre Misplaced Childhood, el disco más vendido de la discografía de Marillion, que grabaron en los Hansa Studios de Berlín, recordando una anécdota en un bar con una serie de tequilas, mientras veían en la televisión el film Metropolis, subtitulado en alemán, y al final de la película algunos estaban ciertamente colapsados, un fantástico lugar Berlín. 

Ya solucionado el percance, reemprendieron la actuación con la segunda parte, o cara B de este disco conceptual, que Fish escribió bajo los efectos del LSD. Ritmos selváticos con la variante “Waterhole (Expresso Bongo), para seguir fielmente el orden del disco con “Lords of Backstage”, una fantástica “Blind Curve” con pasajes floydianos y también renacentistas-medievales. Una trascendental “Childhoods  End?” con solo de Dave, y finalmente  todo corazón con “White Feather”, durante la cual Steve abandonó su zona de confort para desplazarse hasta el rincón derecho a saludar a los fans del piso superior. Por un mundo sin banderas ni naciones, ni políticos. Aunque cabe mencionar que Fish fue un fervoroso partidario de la independencia escocesa durante el Referendum celebrado en 2014. 

Igual que en la primera noche, es hora de un pequeño interludio protagonizado por temas de la era post Fish, luz espectral para la gran “King of Sunset Town” desde Seasons End (1989), el primer álbum sin el escocés, al igual que una celebrada “Hooks in You”, la que fuera el primer sencillo de este trabajo. Cuya gira sería en la que vi por primera vez a Marillion en directo, en esta misma sala, Zeleste en aquel entonces, se habían estrenado acá anteriormente hecho en el 85, en la desaparecida sala Cibeles, reconvertido en un centro de salud mental. Completaron este ciclo con “Cover my Eyes (Pain and Heaven)”, desde su Holidays in Eden, del que ya extrajeron alguna que otra la noche del viernes, y en la que Martin hizo gala de sus tonos más altos, aunque fue el quien agradeció a los aficionados cantar de forma tan brillante junto a él esta serie de serie de composiciones más estándares, algunas incluso cercanas al AOR.

Después de todos estos éxitos de la era Hogarth, llegamos a la cara B del cuarto álbum de Marillion con ese gran hit que fue en su momento “Incommunicado”, a la que personalmente comparo con el salto a la fama obtenido por Van Halen con su disco estrella, 1984, y ese hit imparable que fue “Jump”, guardando cierta similitud entre ellas, dado el protagonismo de los teclados en ambas composiciones, aunque lógicamente, estos son omnipresentes en el rock sinfónico, o rock progresivo como se le denomina hace unas décadas ya. Me sorprendió que no obtuviera una reacción más proactiva del respetable, como las dos anteriores, también con estribillos pegadizos, y sonidos harto comerciales comparándolo con el material primigenio del grupo inglés. 

Continuaron con la melódica “Torch Song”, entre palmas la ensamblan con ese brindis gaélico que significa “Slainte Mhath” y que incluye esos tremendos rugidos que Martin alienta. Y aunque todos sabíamos cuál era la siguiente, el notable guitarrista de Yorkshire nos anuncia la melancólica “Sugar Mice”, una power ballad que pone los pelos de punta. Tras un largo aplauso, Steve nos anuncia el final de este set de piezas con “The Last Straw”, y ante la decepción por el posible fin del show, nos tranquiliza aduciendo que aún quedan un par de sorpresas más. 

Y tal cual, volviendo a escena tras unos minutos en los que los coros futboleros se tornaron en silbidos, y a posteriori en palmas ante la tardanza del sexteto, con Martin presentando al quinteto, y dejándose a Dave Foster, que esta noche sí estuvo presente durante la gran mayoría del directo. Nos sorprenden con una emotiva “Incubus”, un viaje al pasado con su segunda obra de la que nos ofrecerían, ya como colofón a dos extraordinarias noches, el tema que le da título, “Fugazi”. Años después una emblemática banda hardcore de Washington se agenciaría este nombre, pero eso ya es otra historia.

Una vez finiquitada esta gira de cuarenta y cinco aniversario, curiosamente con su propia banda, o banda paralela, supongo que Hogart y el resto de componentes no deben estar muy por la labor de tocar estas reliquias, y es que el repertorio actual de Marillion dista mucho del que hemos gozado en estas dos sesiones en Razzmatazz, ya que son pocas, una, quizás dos las que acostumbran a tocar de esta primera época del ya retirado vocalista escocés. En fin, esperemos volver a verlos pronto bajo la marca original, ya que no nos visitan desde el 2017, cuando formaron parte del festival Be Prog My Friend, que casualmente, o no, se celebraba ese mismo fin de semana en Barcelona en un nuevo formato más reducido.

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Segunda visita de Steve Rothery con su propia banda, la primera hará unos diez años presentando el álbum The Ghosts of Pripyat en la claustrofóbica Music Hall. Ahora lo hace en dos sesiones, viernes y sábado, en la sala 1 de Razzmatazz, tras el éxito en la venta de entradas, ya que en principio estaba programado en la sala dos, para así, conmemorar el cuarenta y cinco aniversario de su entrada en Marillion, un diecinueve de agosto de 1979. Para ello ha decidido recuperar los primeros cuatro trabajos que la banda inglesa realizó junto a Derek W. Dick, alias Fish, en especial los discos Misplaced Childhood (1985), y Clutching at the Straws (1987), que tocaran enteros, así como algunos temas de Script For a Jester’s Tear (1983) y Fugazi (1984). 

El inicio de sus aventuras en solitario se remontan a mediados de los noventa, con una formación denominada The Wishing Tree junto a su compañero Pete Trewavas al bajo, la cantante Hannah Stobart, o el guitarrista Dave Foster, entre otros, y que el guitarrista inglés acabaría abandonando en 2010. 

Hará unos doce años armó la Steve Rothery Band para hacer algunos conciertos en directo, hasta la culminación con un disco en 2014. Desde entonces, aprovechando los descansos de la banda madre, se junta con el omnipresente Dave Foster (DFB, Big Big Train, Mr. So & So, Sleeping Giant), ex miembro de la banda galesa Panic Room, de donde también procede el bajista Yatim Halimi, junto a ellos, Riccardo Romano, teclista de la banda progresiva italiana RanestRane, el baterista de sesión Leon Parr, ambos con una fugaz presencia como sustitutos en alguna gira de Marillion, y finalmente, Martin Jakubski, vocalista de la banda tributo británica StillMarillion. 

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Tras esta vitalista apertura, cambio de guitarras para Rothery, mientras que Frost abandona el escenario, y entra en acción Martin Jakubski para arengar al millar de presentes que asienten y él lo celebra como si estuviera celebrando un gol, cerrando el puño, interpretando acto seguido Misplaced Childhood, con los cinco cortes que componen la cara A del vinilo original, es decir, “Pseudo Silk Kimono”, la grandiosa “Kayleigh”, una emocionante “Lavender” que Martin nos dedica a todos nosotros, a Barcelona, y en la que los fans cantaron buena parte de ella, “Bitter Suite”, y unos momentos fascinantes con todos cantando junto a Martin “Heart of Lothian”, con esa carga de simbolismo escocés que alberga, lugar de origen de Fish, Edinburgh concretamente, por tanto, seguidor del Hibernian F.C.

Tras una gran ovación pasamos a un nuevo bloque compuesto por temas correspondientes a la era con Steve Hogarth, empezando por una relajada “Runnaway” desde el disco de 1994, Brave, no sin antes recordarnos Steve, que está celebrando el 45 aniversario de su ingreso en Marillion, siendo el miembro más antiguo de la formación neo progresiva británica, desde que el batería original Mick Pointer (Arena) fuera despedido en 1983.

Vuelve Dave a la palestra creando una serie de distorsiones con su Strato, que dan paso a la dicharachera “This Town”. Luces ahora centradas en Steve para realizar un poderoso medio tiempo con solo muy Floyd, titulado“100 Nights”, ambas extraídas de Holidays in Eden (1991). Por sorpresa, o equivocación, Hatim Yalimi hace un ruido con su pedalera, y sorprende a Rothery, justo antes de anunciar el tema título de su álbum de 1995, “Afraid of Sunlight” en la que Martin realiza un extenso grito que provoca un largo aplauso del respetable. 

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Igual que la sesión anterior, Steve procede a presentar a Martin Jakubski, y Script for a Jester’s Tear, con el corte que le da título, y el numeroso público, tal que ayer, haciéndose cargo de las primeras estrofas, ante la admiración y complacencia del robusto vocalista británico de ascendencia polaca, aunque viéndose enturbiada por un problema con la Stratocaster de Steve Rothery en pleno solo. Antes de proseguir, el de Yorkshire ameniza la espera un largo comentario sobre Misplaced Childhood, el disco más vendido de la discografía de Marillion, que grabaron en los Hansa Studios de Berlín, recordando una anécdota en un bar con una serie de tequilas, mientras veían en la televisión el film Metropolis, subtitulado en alemán, y al final de la película algunos estaban ciertamente colapsados, un fantástico lugar Berlín. 

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Igual que en la primera noche, es hora de un pequeño interludio protagonizado por temas de la era post Fish, luz espectral para la gran “King of Sunset Town” desde Seasons End (1989), el primer álbum sin el escocés, al igual que una celebrada “Hooks in You”, la que fuera el primer sencillo de este trabajo. Cuya gira sería en la que vi por primera vez a Marillion en directo, en esta misma sala, Zeleste en aquel entonces, se habían estrenado acá anteriormente hecho en el 85, en la desaparecida sala Cibeles, reconvertido en un centro de salud mental. Completaron este ciclo con “Cover my Eyes (Pain and Heaven)”, desde su Holidays in Eden, del que ya extrajeron alguna que otra la noche del viernes, y en la que Martin hizo gala de sus tonos más altos, aunque fue el quien agradeció a los aficionados cantar de forma tan brillante junto a él esta serie de serie de composiciones más estándares, algunas incluso cercanas al AOR.

Después de todos estos éxitos de la era Hogarth, llegamos a la cara B del cuarto álbum de Marillion con ese gran hit que fue en su momento “Incommunicado”, a la que personalmente comparo con el salto a la fama obtenido por Van Halen con su disco estrella, 1984, y ese hit imparable que fue “Jump”, guardando cierta similitud entre ellas, dado el protagonismo de los teclados en ambas composiciones, aunque lógicamente, estos son omnipresentes en el rock sinfónico, o rock progresivo como se le denomina hace unas décadas ya. Me sorprendió que no obtuviera una reacción más proactiva del respetable, como las dos anteriores, también con estribillos pegadizos, y sonidos harto comerciales comparándolo con el material primigenio del grupo inglés. 

Continuaron con la melódica “Torch Song”, entre palmas la ensamblan con ese brindis gaélico que significa “Slainte Mhath” y que incluye esos tremendos rugidos que Martin alienta. Y aunque todos sabíamos cuál era la siguiente, el notable guitarrista de Yorkshire nos anuncia la melancólica “Sugar Mice”, una power ballad que pone los pelos de punta. Tras un largo aplauso, Steve nos anuncia el final de este set de piezas con “The Last Straw”, y ante la decepción por el posible fin del show, nos tranquiliza aduciendo que aún quedan un par de sorpresas más. 

Y tal cual, volviendo a escena tras unos minutos en los que los coros futboleros se tornaron en silbidos, y a posteriori en palmas ante la tardanza del sexteto, con Martin presentando al quinteto, y dejándose a Dave Foster, que esta noche sí estuvo presente durante la gran mayoría del directo. Nos sorprenden con una emotiva “Incubus”, un viaje al pasado con su segunda obra de la que nos ofrecerían, ya como colofón a dos extraordinarias noches, el tema que le da título, “Fugazi”. Años después una emblemática banda hardcore de Washington se agenciaría este nombre, pero eso ya es otra historia.

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