


Con casi tres décadas de trayectoria a sus espaldas, Eivør afronta una nueva etapa con la llegada de Tungl, un álbum en el que vuelve a explorar ese particular cruce entre tradición feroesa, folk, electrónica y sonidos de marcado carácter oscuro que ha convertido su propuesta en algo difícil de encasillar. El nuevo trabajo llega además acompañado de su incorporación a Nuclear Blast, un movimiento especialmente significativo para una artista que durante años ha defendido su independencia y una manera muy personal de entender la música. Aprovechando el inminente lanzamiento del disco y su próxima gira, hablamos con Eivør Pálsdóttir sobre esta nueva etapa, sus raíces, la conexión con públicos de todo tipo, su experiencia trabajando para videojuegos y series, la situación actual de la industria musical y, por supuesto, sobre esas canciones que adelantan un Tungl donde la oscuridad y la esperanza vuelven a encontrarse.
Buenas tardes, Eivør, gracias por concederme esta entrevista
Hola, gracias a ti, es un placer hablar con vosotros
Lo primero ¡enhorabuena! El lanzamiento de tu nuevo álbum (Tungl) es inminente y lo que he escuchado hasta el momento me parece espectacular: Tiene una temática preciosa y los singles son muy potentes, tanto musicalmente como estéticamente. Por favor, cuéntame un poco más sobre esta nueva etapa de Eivør y qué podemos encontrar el mes que viene en Tungl.
Gracias, sí ¿qué puedo decir? siempre es super ilusionante y también dan muchos nervios cuando un nuevo disco está a punto de salir. Aparecen todas las emociones. Y a veces me toma cierto tiempo y distancia para entender completamente lo que yo misma he creado: tengo que experimentarlo en directo y ver la reacción de la audiencia. De momento tengo un sentimiento muy positivo. He podido compartir con la gente algunas canciones este verano, las he tocado en directo, y me he sentido muy bien. Así que estoy llena de ilusión con esta nueva etapa que empieza a desarrollarse ahora.
Una nueva etapa en la que firmas con Nuclear Blast, una de las productoras más grandes de Metal actual… ¿qué supone para ti la entrada en esta discográfica?
Pues significa mucho para mí. He estado trabajando de forma independiente muchos años y me he dicho siempre a mí misma que no firmaría por un sello salvo que sintiera que de verdad es una colaboración: que trabajara conmigo. No quiero una discográfica que quiera agarrar mi música y encasillarme en sus cajitas o etiquetas. Llevo haciendo música mucho tiempo como para hacer eso. Así que cuando me encontré con Nuclear Blast, me sentí muy feliz al comprobar su entusiasmo y su amor por mi música, por lo que estoy muy feliz de colaborar con ellos. Creo que compartimos la misma visión acerca de crear música. Obviamente no soy una artista de Metal, para nada, mi música tiene una mezcla de muchos estilos. Pero para mí es muy ilusionante estar en una firma de Metal, porque veo que los seguidores de la música metal ya están en mis conciertos, por algún motivo… es como un crossover: una mezcla de mundos, algo que considero muy bonito. Mi música también es así, por lo que trabajar con ellos resulta apropiado.
Desde luego tu música es muy única y seduce a todo tipo de público. De hecho te iba a preguntar si has notado algún cambio en la audiencia, pero en este caso a raíz de tu colaboración en bandas sonoras de series y videojuegos. Seguro que les has abierto los oídos a muchos gamers a nuevas músicas y nuevas sensibilidades. ¿Has notado su presencia en tus conciertos?
Sí. Totalmente he notado un cambio en mi público, sobre todo en los últimos 8 años. Cuando empecé haciendo música para “The last kingdom”, y después con “God of War” y fue increíble… Veía a gente en mis conciertos vestidos de vikingos o incluso de Kratos. También por supuesto hay gente con looks góticos y hasta abuelitas, abuelitos, niños, amantes del folk… una mezcla muy grande de personas muy diferentes y eso me emociona muchísimo: ver a personas de tan diferentes orígenes y contextos. Es increíble que la música pueda hacer eso, reunirles así. Es maravilloso.
No solo realizas una música única, sino que tus orígenes también lo son. Seguro que muchas personas se han sentido interesadas por el idioma y las tradiciones de las Islas Feroe debido a tu música. ¿Cómo se siente defender tu música en tu propio idioma por todo el mundo?, ¿o alguna vez has pensado: “todo sería más fácil cantando en inglés”?
Hace mucho tiempo, cuando empecé a hacer música ¡hace casi 30 años de mi primer álbum! Entonces cantaba en feroés porque estaba haciendo música inspirada en las tradiciones y el folk feroés. Pero no pensaba que eso fuera a interesar a mucha gente fuera de las Islas Feroe. Así que cuando salí a cantar fuera, sí que pensé “vaya: voy a tener que cantar en inglés a partir de ahora”. Pero entonces vi que la gente era capaz de conectar conmigo casi igual de bien si cantaba en mi propia lengua. Así aprendí que la música no siempre es “entender cada palabra” sino más bien “entender el sentimiento”, y la audiencia es inteligente y tiene empatía, puede entender los sentimientos de alguien que canta en otro idioma. Así aprendí que la música es un idioma universal de verdad.
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Las tres canciones que has sacado hasta el momento (“Walls”, “Healer” y “Dragon Maiden”) me gustan muchísimo, y al escucharlas me trasmiten “esperanza”, cada una a su manera son oscuras pero a la vez esconden luz y mucha fortaleza ¿estoy acertando?, ¿cómo las describirías tú?
¿Sabes qué? me hace muy feliz que me digas esto, porque acabo de hacer otra entrevista y me han dicho que mi álbum les parecía súper oscuro y he pensado: “¿en serio? Para mí no es tan oscuro”. Para mí este álbum, que sé que es duro en sus líneas de bajo y batería, y que tiene un sabor oscuro… pero como tú has dicho, para mí tiene mucha esperanza y coraje. Para mí tiene un mensaje muy fuerte relativo a que debemos creer en que las cosas al final se colocan en su sitio y que siempre sanamos después de rompernos. En mi música es muy importante el contraste: la oscuridad y la luz, y cómo bailan entre sí. Y también en las letras que escribo existe ese contraste, por lo que diría que sí has acertado.
¿Cuánto hay de mitología y tradición feroesa y cuánto hay de fantasía e introspección en estas canciones?
No estoy segura. Es siempre una mezcla de muchas cosas. No es que siempre escriba sobre mí misma ni mi vida, pero sí que todo suele empezar con un sentimiento propio, una idea o un recuerdo que tengo dentro y que me da la idea de la canción para empezar… pero luego esto crece y nunca se sabe qué camino va a recorrer. A veces recojo inspiración de muchas otras cosas. Pero en general todo empieza con un sentimiento propio o bien con algo que sucede a mi alrededor. O que sucede en el mundo, y que me inspira.
Por cierto que llevas toda la vida en el mundo de la música, desde que eras casi una niña: ¿qué opinas del actual estado de la industria?, ¿son buenos o malos tiempos para la música?
Un poco las dos cosas a la vez. Los músicos estamos un poco en el medio de ninguna parte ahora mismo. Entonces tenemos el tema de la IA, que es terrible: nos está robando la identidad. Nos roban la música y la copian en todas partes, sin esfuerzo. Y eso da mucho miedo, cuando has trabajado toda tu vida en este área y de repente alguien puede hacer una canción parecida a la tuya en segundos con la IA.
Por su parte, la industria musical está siempre cambiando y te digo la verdad: nunca he sido muy buena navegando en ella. Siempre me ha asustado un poco y he querido mantenerme un poco alejada de la industria. Me gusta hacer las cosas a mi manera. Así que no sé… pero en cuanto a sensaciones, es cierto que no me parece un buen momento para las artes ahora mismo… Pero hay que hacerlas. ¡Me moriría si no lo hiciera! Si eres un alma creativa tienes que crear. Es así. Para los artistas es más importante que nunca ser auténticos, y amar de verdad a su público. Y yo realmente amo a mis fans, a la audiencia: me apoyan, vienen a verme a mis conciertos ¡no puedo pedir más! Es lo más precioso de mi vida.
Y eso es algo que la IA no puede hacer: salir al escenario y conectar con la gente en vivo.
Cierto. Cuando la gente se reúne, hay algo mágico. Cuando la música encuentra a su público, es el mejor regalo para un artista.
Y eso es justo lo que vas a hacer muy pronto: has anunciado un tour muy largo y generoso, siendo tú una artista que además trabaja muy duro sobre el escenario ¿cómo te preparas para un tour así? ¿Y qué podemos esperar de este nuevo tour?
Pues, ahora mismo aún estoy saliendo de la burbuja creativa que supone grabar un nuevo disco. Y a la vez he estado actuando en festivales todo el verano. Así que justo ahora me toca mentalizarme para estar de viaje cinco semanas para el tour, para actuar y compartir la música con la gente. He estado ensayando con mi banda, hemos ensayado varias de las nuevas canciones, y sobre todo ahora estoy tratando de reunir mi energía, toda la chispa que pueda sumar, para subir al escenario y compartir todo eso. Me hace mucha ilusión ir de gira. Es muy distinto actuar en vivo que en el estudio. En el estudio es un ejercicio de introspección, estás dentro de ti misma, y luego en el escenario liberas todo lo que tienes dentro, es muy distinto, y me encantan ambas facetas de la música.
Sí que lamento un poco algo y es que no he visto España en tu anuncio de la gira, ¿Podremos verte por aquí en un futuro próximo? Porfa dí que sí.
Sí, estoy segura de que voy a ir a España muy pronto. Siento que no esté ya agendado en la gira. Sé que no he ido mucho por España hasta ahora, pero últimamente he sido tan afortunada de poder hacer unos pocos conciertos allí hace poco y ha sido genial. Quiero volver muy pronto y seguro que lo voy a hacer. Sin ninguna duda.
Espero que lo hagas, me encantaría verte en directo. De momento aguantaré viendo tus videoclips, que son espectaculares y tengo una pregunta quizás un poco rara que hacerte, ya que proviene de mi peque: tengo un peque de 5 años y le encanta tu música. Cree que eres encantadora y le fascina tu voz. Pero quiere que te pregunte sobre el videoclip de “Dragon Maiden”. Le parece preciosa tu actuación, el paisaje, todo… pero no entiende por qué aparece tu rostro multiplicado en cinco rostros en el estribillo, así que he pensado en preguntarte sobre ello y en general la simbología de este vídeo tan bello.
Wow, qué emoción que le guste a tu peque y qué pregunta tan interesante: se ve que es muy inteligente. Los cinco rostros, se suponen que representan un espejo que te ayuda a adentrarte más en ti misma. Porque esta canción va sobre encontrar la fuerza en uno mismo. Cuando estás mal puedes buscar en tu interior y llamar a tu propia dama del dragón, y ella vendrá con sus alas de fuego a darte su fuerza. Así que estas cinco caras son el espejo y la manera en que están situadas, un poco en triángulo, tienen que ver con la tierra, con una montaña, con afirmarse sobre la tierra y recuperar tu fuerza. Espero que a tu peque le guste la respuesta.
Es maravillosa la respuesta. Ya casi hemos terminado ¿hay algo más que te gustaría decir a tus seguidores en esta nueva etapa?
Sí, me encantaría decirles a mis seguidores en general y también en España que estoy muy agradecida de que me escuchen y sigan mi música. Que me gustaría visitarles pronto y encontrarnos pronto para compartir la música. Y darles las gracias a todos por estar ahí y por su apoyo.
Muchas gracias a ti. Enhorabuena y mucho éxito.
Etiquetas: Eivør, Eivør Pálsdóttir, Folk, Tungl

Será un género basado en la negatividad y la oscuridad, pero el black metal depresivo sí que ha logrado unir a la gente a pesar de la distancia e incluso del tiempo. Un ejemplo de ello es In Luna, un proyecto que reúne al multi instrumentista chileno Aukka y al cantante Uruksoth, español de nacimiento y radicado en Alemania, que editara su primer material como parte de un split con otras tres bandas del estilo y más tarde lanzara su debut Forgotten Lives. A más de diez años de la salida de ambos, en octubre tendremos The Architecture of Negativity, el esperado segundo álbum de este dúo, el cual ahora incluye la presencia de dos músicos de sesión salidos de un par de las bandas de black metal más trascendentes de la actualidad. Hablamos con Uruksoth al respecto de este material, el futuro (o no) de la banda, y el mundo del DSBM y el post metal.
—Cuando me llegó la el mensaje acerca de que la banda estaba disponible para entrevistas y dije, “Ah, sí, una una banda de una banda de black depresivo. Yo conozco del género, obviamente, pero esperaba entre las sombras, francamente esperaba que estuvieras así dentro de las sombras todo, porque ya me pasó con un músico de Alemania que estaba entre las sombras.
[Risas] Sí, tanto Aukka como yo somos gente normal que te puedes encontrar en la calle en cualquier día, entonces tenemos la imagen de nuestro día a día. Luego, vale, somos más introspectivos en lo que es la música, pero somos gente normal y corriente.
—¿Cómo viene todo últimamente? Están presentando un nuevo disco después de más de una década sin material nuevo. Quiero mencionar que estaba buscando alguna entrevista de la banda y creo que había encontré una en un blog en inglés, no recuerdo ahora.
La verdad es que nos han hecho muy pocas entrevistas, yo creo que dos, tres o una cosa así.
—Ah, bueno, entonces tengo el privilegio de ser uno de los primeros ¿Cómo viene todo? ¿Cómo viene la promoción de este nuevo disco que saldrá en octubre?
Ahora dentro de nada, a la vuelta de la esquina, con Talheim Records, un sello ubicado en Austria y también tiene su sede en Alemania. Y nada, pues la verdad es que deseando tanto Aukka como yo, deseando ver un poco qué le parece la recepción de la gente. Somos una banda muy underground, no tenemos tanto un gran público, y nosotros perfectos con eso porque esa es la lógica que siempre llevamos, o sea ser un grupo underground, pero con ganas de ver. Después de tantos años que sacamos tanto nuestro debut como poco tiempo después, en el mismo año, también un split con dos temas, y la verdad es que tuvimos una buena acogida y tenemos ganas de mostrar el nuevo material a la gente a ver qué le parece.
—Este estilo es under incluso en el mundo del black metal, no es un estilo que se suponga que tenga que estar tocado en estadios ni nada de eso, al menos hasta cierto punto, obviamente.
Exacto, yo pienso igual.
—Estoy metido, no super metido pero estoy, en el mundo de este tipo de black metal desde hace un tiempo, desde la época en la que visitaba blogs en Blogspot para leer reseñas, y siento que hay una tendencia con este tipo de bandas de sacar un LP, un EP o un demo y después desaparecer como por diez años sin que estén oficialmente separadas. Creo que un ejemplo sería In Luna, desde que sacaron ese material en 2015…
Sí, el disco split.
—El split con Psychonaut 4, Vanhelga y Ofdryyka, después tuvieron el disco y listo. ¿Qué como qué onda durante todo ese tiempo? ¿Simplemente no se sintieron con ganas?
Es un cúmulo, un poco de todo. In Luna nació y lo concebimos y lo hemos lo hemos hecho en este tiempo. Es un proyecto de estudio, que no lo ideamos para sacar cosas cada x años. No teníamos esa necesidad, queríamos hacer una música que nos representase, con unas letras también acordes con ello y no hemos tenido tampoco la necesidad de contar más hasta hace unos años que hemos decidido retomarlo. Como te digo, es un proyecto de estudio, aunque en una ocasión hemos dado un único concierto…
—Primer y único recital,
¡Sí! Además, In Luna es un grupo más paralelo a lo que son o han sido nuestros otros proyectos, de metal extremo también pero de otras vertientes, y lo hemos tenido más aparcado. No terminado, sino aparcado en todos estos años pues eso no teníamos la necesidad de grabar algo por grabar, sino cuando ha sido el momento indicado, que nos ha aparecido ya pues ahora nos apetece.
—Es una expresión del momento, ¿no?
Sí, se podría decir.
—Es personal y es para el momento, no es para decir: “Bueno, ya sacamos el EP, ya sacamos este disco, ahora vamos a hacer eso de vuelta”. No es para forzarse.
Exacto. Además, ya te digo: hemos estado todo este tiempo trabajando en otros grupos, en otros proyectos. También la vida personal, ¿sabes? Te vas haciendo mayor, tampoco tienes el mismo tiempo que hace 10 años, 20 años, ya sabes cómo va.
—Cuando dije lo de las bandas de black que sacan material y después desaparecen como por diez años, iba a mencionar a Thy Light, el grupo brasileño. Me lo había anotado y después vi que Aukka había participado en la remasterización del primer disco de Thy Light, así que coincidencia.
Thy Light es un grupo que me encanta. Eh, Paolo y yo hemos hablado durante años a través de Facebook y tal y bueno, nos podemos conocer hace unos cuantos años porque él se vino a Europa a vivir desde Brasil y es una persona excepcional.
—¿Qué los llevó a volver? O sea, lo describiste como una cosa del momento, como una cosa de simplemente tener como el impulso de sacar nueva música que algo específico que que los llevó a decir “Tenemos que sacar nuevo material con In Luna”, como que la ocasión, el clima, está para un nuevo de In Luna.
No sé cómo decirte, surgió de una forma totalmente natural. Aukka y yo hablábamos, éramos amigos, lógicamente, y hubo un momento, en 2018 más o menos, en que Aukka ya tenía composiciones nuevas en formato demo que había ido grabando, recopilando ideas. Yo también había empezado a escribir algunas letras, y justo fue el momento adecuado para unir todo.
—Simplemente dijeron: “Ah, todas las piezas se están uniendo”.
Exacto, todo encaja y ahora nos apetece volver a grabar algo nuevo.
—Cuando vi el disco y vi que en el reproductor me aparecían cuatro canciones y dije, “Ah, sí, es como un EP”. Y después vi que todo el álbum duraba 36 minutos.
Sí, sí, sí. Salvo una que andará por los seis minutos, casi siete, el resto son canciones largas, con mucho proceso, mucha atmósfera…
—Mucho momento acústico de la nada, con ese contraste clásico entre ruido y calma…
Entre el caos y más calma, más melancolía. A Aukka, en concreto, le gusta crear esas atmósferas que vayan subiendo y bajando.
—Sí, sí. El caos y la calma contrastan y se magnifican uno a otro.
Exacto.
—Entonces, eh con los lanzamientos anteriores de In Luna ustedes tenían baterías programadas, pero en este The Architecture of Negativity tienen no uno, sino dos músicos acompañándolos.
Sí, son dos músicos de sesión, no pertenecen a In Luna como tal, pero han sido músicos de sesión en la grabación del álbum, músicos de estudio.
Por un lado tenemos a Diego Mota. Se le puede conocer por Gaerea y está a las baterías, como digo. Y luego, por otro lado, está Deimos AF, que es un amigo mío de toda la vida de aquí, de la escena de España, de la escena de Cantabria, de donde somos. Es una persona mítica en el black metal de allí. Hemos tocado también juntos en otra banda.
Le gusta mucho Luna y, nada, comentando un día dice: “Ay, pues podría yo grabaros el bajo”. Lo había grabado Aukka siempre, pero bueno, es un bajista fenomenal, guitarrista también, pero bajista fenomenal. Y nada, lo comenté con Aukka y directamente entró a formar parte de la grabación de este disco.
—Con los otros discos con Aukka encargándose de todos los instrumentos, y en este disco teniendo dos músicos haciendo lo suyo, ¿crees que hubo algún cambio en la dinámica al momento de hacer el disco? ¿Cómo cambia la manera de trabajar ahí?
Bueno, lo más notable, por supuesto, es la batería al ser una batería real. Nosotros estamos contentos con lo que ya hicimos en el primer disco y en el split con la batería electrónica, programada, que para el momento estuvo bien. Pero queríamos dar un paso más en nuestro sonido y contar con una batería real y, lógicamente, humana, para el sonido.
—Se nota, por supuesto.
Sí, sí, sí. Y Diego Mota, aparte de ser batería de Gaerea, es músico de sesión, es parte de su trabajo. Contar con él ha sido un lujo porque es un batería increíble, la verdad, y ha aportado mucha potencia a este disco con sus ideas.
Y por la parte del bajo, Deimos también es una persona súper experimentada. Lleva tocando desde mediados o principios de los noventas y, sumada a su experiencia en el bajo, también ha aportado muy buenas ideas al sonido.
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—Estaba escuchando mucho el disco junto y me gustó mucho. Tal cual como lo describiste, con ese contraste entre caos y calma. También me vino el documento con las letras de la banda y quería hablar un poco acerca de eso porque, por lo que entendí, vos sos el encargado de las letras, ¿no?
Sí, de la parte lírica.
—Y la idea del black depresivo, como quieran llamarlo, obviamente nos da una idea de las letras de la banda. Pero siempre me pareció que es un género bastante más amplio de lo que uno pensaría con ese nombre, porque tenés las bandas que van por esa estética de “venas cortadas en el baño”, y creo que In Luna va más por un lado de, no sé, desolación urbana, creo que sería.
Sí, sobre todo en el primer disco y en el split. También eran dos canciones, una de ellas iría más por un tema así, pero también es algo muy introspectivo, las vivencias de cada persona en el mundo, que puede estar un poco al límite.
No tanto como has mencionado tú, por ejemplo, de muchas bandas que tratan temas como el suicidio en concreto, automutilación, etcétera. Nosotros no tocamos esos temas, vamos por una línea quizás a veces más poética, más metafórica en las letras, otras veces más cruda, por así decirlo, en la forma de expresarlo.
Tocamos temas un poco más personales, más ahondando en la negatividad del ser humano. Un poco iría por ahí el asunto. No son temas que hayamos inventado nosotros para nada. Ya hay miles de bandas que abordan temas de ese tipo.
—Más un estado de la mente que algún tipo de acto físico.
Exacto.
—Mencionabas los discos anteriores y una cosa que había es que años atrás tenían un track que se llamaba “The Grey Manifiesto”, donde una parte estaba la frase “música gris para gente gris”.
Sí, sí, sí. Eh, bueno, The Great Manifest es una intro más que un tema y sí, y la frase es un poco también homenaje a la mítica frase de Morbid Angel: “Extreme music for extreme people”. Y nosotros la adaptamos a pues a nuestro rollo, a nuestra temática, poniendo pues esa etiqueta de ”Grey Music for Grey People”.
—El gris es un color que aparece bastante seguido en las letras de In Luna.
Sí, es un concepto porque ahí está el gris entre el negro y el blanco. No es ni una cosa ni la otra, no es ni la luz ni la oscuridad.
—Sí, porque el negro es el color relacionado con el black metal. Literalmente está en el nombre. El blanco, bueno, al metal cristiano lo llamaban en ese momento “white metal”.
[Risas] Sí, es verdad.
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—Yo tengo amigos que no están muy metidos en el heavy metal y a veces les cuento cosas de hablar con bandas y todo eso, y les tengo que explicar que el black depresivo y el post son géneros de verdad, que estoy hablando en serio y no es un invento mío, porque parecen esas parodias cuando agarran y dicen que hay 700 millones de géneros de metal y quieren armar como alguna cosa nueva, y tengo que explicarles que esos son géneros de verdad, que tienen escenas propias y todo. ¿Sentís a veces que incluso dentro del black metal, bandas como In Luna y grupos afines son como una burbuja aparte, un mundillo dentro del mundo del black metal?
Pero yo creo que es así, por lo menos en cualquier estilo o subestilo del metal extremo. Incluso me imagino que también pasa en grupos de heavy metal, de thrash metal, que no sea metal extremo en general. Pero es como te había comentado al principio de la entrevista, entre lo que es más underground y la música más mainstream.
Yo creo que el depressive black metal ya tiene, desde hace muchísimos años, su nicho de seguidores y fans de esta música. El post black metal también tiene su nicho. Es como todo, porque también podrías hacer la misma pregunta sobre el pagan black metal, el atmospheric black metal o cualquier otro subgénero derivado del black metal, del death metal o del doom.
Yo creo que es lo que te digo, que ya no es eso, sino que es más underground, para unos oyentes más concretos que les gusta más investigar o descubrir algún grupo que no sea conocido, para ver qué tal está su música, etcétera. Es, vamos, es una opinión subjetiva, vamos.
—Una cosa que me llama la atención es que no tenés problema con etiquetas como post black metal. Lo menciono porque muchos músicos le tienen miedo a ese tipo de etiquetas y dicen: “No, nosotros no nos definimos como una banda de black depresivo, post black metal, metal atmosférico ni nada. No somos una banda de black metal y punto, o una banda de metal y punto. No hacemos ese tipo de música, hacemos nuestra música y punto”. Pero vos no tenés problema con ese tipo de etiquetas.
No, nosotros no tenemos problema con definir nuestra música dentro de unos parámetros, como puede ser black metal atmosférico, depressive, lo que sea. Ya le das una referencia a la persona que esté investigando bandas en Encyclopaedia Metallum, por ejemplo. Si está buscando bandas de determinado estilo, puede encontrar la nuestra y decir: “Mira, esta banda es de black metal, me interesa”. O puede encontrar otra de otro tipo de black metal que no le llame tanto la atención.
Además, somos una mezcla de depressive black metal y post black metal, porque tenemos elementos más modernos, alguna parte de shoegaze, black metal, ¿sabes? Entonces somos un poco esa amalgama entre lo atmosférico, el blackgaze, que también se le llama, y el black metal. También tenemos partes de un black metal más tradicional.
—¿Cómo definirías la diferencia fundamental con un grupo de black metal tradicional? Nosotros sabemos a qué nos referimos con black metal tradicional, ya conocemos todas las bandas con corpse paint. Obviamente, hay bandas de post black metal que también lo utilizan, pero me refiero a ese tipo de grupos, esa onda más, no sé cómo definirla, más de la escena noruega y todo ese tipo de grupos. ¿Cuál creés que es la diferencia?
Sí, con black metal más ortodoxo, digamos.
— Black metal ortodoxo, digamos. ¿Cuál considerarías que es la diferencia fundamental o si hay alguna específica?
Me imagino que sea, por ejemplo, que en el post black metal experimentas un poco más con otros sonidos, a veces fuera de lo que es el espectro del black metal como tal. Puedes agregar alguna parte de post metal, post rock, cosas que no irían dentro de la senda prefijada del black metal ortodoxo que me has preguntado.
El black metal ortodoxo tendría unos sonidos más clásicos, más noventeros, de principios y mediados de los noventas, con la primera y la segunda ola del black metal. También esos primeros grupos de black metal tenían muchos toques más épicos como, por ejemplo, Enslaved, unos clásicos que luego han seguido y se han puesto más de black progresivo, una cosa así.
Pero, lógicamente, el post black metal tiene sonidos de black metal, como su nombre indica, pero no tan arraigados a esa música de los años noventas, de principios y mediados de los noventas, que es lo que yo caracterizaría como más propio del black metal ortodoxo. Aunque después, ahora y también en el futuro, van a seguir saliendo grupos nuevos con ese sonido de black metal más ortodoxo, pero más abiertos a incorporar influencias.
—Mencionaste géneros como el shoegaze, y me llama la atención pensar que esa escena y la escena del black metal se estaban desarrollando a la par, pero no creo que nadie en su momento se imaginara que podían cruzarse.
Ya lleva muchos años, pero te pones a pensar que a finales de los años noventas, por ejemplo, por ponerte más o menos una fecha, una parte del black metal iba a derivar hacia esos sonidos y tal. No lo habías pensado nunca, y es una cosa positiva porque tenés otra parte de la música que te gusta, que puedes investigar y que te puede llamar la atención. Si te gusta ese otro tipo de black metal, pues mejor que mejor. Para la gente a la que nos gusta la música, fue un descubrimiento, como ha pasado con otros estilos o subestilos.
—¿Qué planes tienen a futuro con In Luna? Obviamente recitales no, porque no es una banda para eso. Pero, ¿qué planes tienen a futuro? ¿Tienen algún algún plan a futuro con In Luna?
No, no tenemos nada pensado, la verdad, porque ahora mismo va a salir el nuevo disco y, en realidad, no es como nos ha pasado la vez anterior. Ya veremos si en unos años grabamos alguna otra cosa o no, o si es el último capítulo. El tiempo lo dirá, según vaya surgiendo.
Ahora estamos muy contentos con lo que hemos grabado y también nos centramos en otros proyectos y bandas que tenemos. Pero, por ahora, el tiempo lo dirá.
—Sobre todo vos, que vi el currículum en Metal Archives y eran cuatro millones de bandas en las que participaste.
¡Son bastantes, sí! Llevo tocando desde el año 98, o sea, que son bastantes años y he estado en un buen número de bandas. Me gustan muchos estilos de metal extremo y he tenido la suerte de estar en bandas de diferentes estilos de metal extremo que me permiten expresarme tanto a nivel vocal, porque me encanta lógicamente cantar, como a nivel lírico, en diferentes aspectos, letras, etcétera.
—Como para cerrar, ¿qué querrías decirles a nuestros lectores, a la gente que va a escuchar este nuevo disco de In Luna? A la gente que pueda interesarse en escuchar el nuevo disco de In Luna a partir de leernos, ¿qué querrías decirles?
Pues que entren a escuchar el nuevo disco nuestro de In Luna, The Architecture of Negativity, como si fuese un viaje. Las cuatro canciones son como un viaje en el cual todo es oscuridad. Es un viaje que habla sobre la depresión, la ansiedad, la pérdida y la negatividad que puede tener cada persona en su interior.
Quizás no sea un viaje fácil, pero que entren en él.


Con una propuesta que combina el power metal melódico de principios de los 2000 con elementos de hard rock, AOR y metal melódico, Fallen Sanctuary continúa desarrollando su identidad con The Gathering of Dreams, su segundo álbum de estudio. El disco profundiza en un sonido marcado por grandes coros, melodías elaboradas y armonías, pero también presenta un costado más personal y directo en sus letras.
A cuatro años de la edición de su debut, Terranova, el nuevo trabajo refleja también los cambios que atravesaron sus integrantes durante ese período. Marco Pastorino, conocido además por su trabajo en Serenity y Temperance, nos cuenta sobre las influencias detrás del álbum, el proceso de composición junto a Georg Neuhauser, la libertad creativa de Fallen Sanctuary y los planes para el futuro de la banda.
The Gathering of Dreams está profundamente arraigado en el power metal clásico. ¿Cuáles fueron tus principales influencias musicales a la hora de escribir el álbum?
Creo que nuestras influencias básicas siguen siendo las mismas desde que comenzamos con Fallen Sanctuary. El power metal de principios de los 2000, como Sonata Arctica y Stratovarius, pero también bandas más pequeñas como Dyonisus, Silent Force y Thunderstone. Incluso diferentes tipos de música, desde el AOR hasta el rock y el metal melódico.
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Las canciones comparten una identidad muy clara, pero cada una tiene su propia personalidad. ¿Cómo lograron conseguir ese equilibrio?
Debido a las múltiples experiencias que tuvimos durante los últimos 15 o 20 años, Georg y yo definitivamente hemos construido nuestro propio sonido, nuestra personalidad e incluso nuestras propias características distintivas. Así que básicamente siempre vas a encontrar algunas melodías fuertes, grandes coros, cierto tipo de progresiones armónicas, etc.
Las letras parecen ser más personales esta vez. ¿Qué ideas o experiencias las inspiraron? ¿Hay alguna canción que sea especialmente significativa para vos?
Estoy totalmente de acuerdo con vos. El álbum debut, Terranova, también era personal, pero hablábamos incluso sobre la vida en general. En este nuevo disco nos involucramos al 100 %. En primer lugar, tuvimos que esperar cuatro años para poder editar el álbum y, por supuesto, en cuatro años muchas cosas cambiaron en nuestras vidas.
¿Qué significa para vos el título The Gathering of Dreams? ¿Cuál es la idea principal detrás de él?
Ayer estaba hablando de esto durante otra entrevista. Tenemos muchos sueños en la vida, pero al mismo tiempo seguimos viviendo nuestro propio sueño: escribir nuestra música, grabarla, poder editarla y, además, tener la posibilidad de tocar estas canciones alrededor del mundo es algo impagable y no podemos pedir más. Por supuesto, siempre tenés algún objetivo que querés alcanzar o algo que querés hacer.
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El álbum explora diferentes facetas de su sonido, desde el power metal clásico hasta el hard rock y elementos más melódicos. ¿Intentaron experimentar conscientemente con su estilo?
Para nosotros es un proceso bastante natural. Fue lo mismo con el álbum debut y algunas personas se sorprendieron muchísimo por eso. Pero Georg y yo venimos del metal melódico, el power metal y el rock, por eso es algo muy natural para nosotros. Tengo que decir que, si lo forzáramos, definitivamente ya no sería tan natural.
Después de dos álbumes, ¿sentís que Fallen Sanctuary ya encontró su propio sonido o todavía quieren explorar nuevos territorios?
Creo que sí, pero al mismo tiempo nunca tuvimos, ni tendremos, ningún tipo de límite en el proceso de composición. Quizás el próximo sea incluso más rápido o más lento. Tal vez sea 100 % AOR, o quizás sea 100 % de baladas, ya que no escribimos ninguna balada para The Gathering of Dreams. Simplemente nos estamos divirtiendo juntos y escribiendo las mejores canciones que podemos hacer.
¿Cuál es el principal objetivo que tienen con The Gathering of Dreams? ¿Qué te gustaría que los oyentes se llevaran del álbum?
Por supuesto, llegar a más y más personas, pero al mismo tiempo no estamos intentando volvernos virales a cualquier precio. Sin duda, hoy en día las redes sociales son una de las mejores herramientas para promocionar una banda, pero nosotros no estamos buscando que algún videoclip se vuelva viral en Instagram o TikTok. Seguimos buscando llegar a la gente y conseguir que se enamore de nuestra música. El álbum debut tuvo una respuesta fantástica y, hasta ahora, este también está funcionando muy bien.
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¿Cuáles son los planes para Fallen Sanctuary después del lanzamiento? ¿Podemos esperar más conciertos o incluso una gira?
Este año vamos a hacer algunos conciertos acústicos, solamente Georg y yo, y habrá algunos más durante la próxima primavera. Pero después de eso no tenemos ningún plan concreto para hacer conciertos con la banda completa en el futuro. Tenemos muchos compromisos con Serenity, Temperance, etc. Probablemente sigamos haciendo eso y editando nuevo material. Nunca sabés qué puede pasar en la vida, aunque si el álbum recibe una respuesta ENORME y volvemos a recibir, como ocurrió con el primer disco, toneladas de ofertas para salir de gira, quizás algo cambie.
Finalmente, si pudieras convertir The Gathering of Dreams en una película, un videojuego o cualquier otro tipo de proyecto, ¿qué elegirías y cómo sería ese mundo?
¡Wow, qué buena pregunta! Probablemente diría algo relacionado con Indiana Jones, porque Georg es historiador y se vería genial buscando algún tesoro escondido jajaja.


Con motivo de la celebración este octubre del festival Molded in Blackness, que mezclará música extrema con artistas plásticos del ámbito oscuro. Track to Hell se ha puesto en contacto con algunos de sus participantes para perfilar un poco más esta interesante propuesta y despertar la curiosidad por este evento único y especial en la sala Revi Live de Madrid.
Hoy hablamos con una de las artistas destacadas de la muestra, Esther Limones, quien revisa con nosotros tres de sus influencias musicales más determinantes: The Sisters of Mercy, Virgin Prunes y Twisted Sister.
¿Quién es Esther Limones?
Esther Limones (Madrid, 1982) es una artista multidisciplinar cuya práctica explora las dimensiones más profundas de la psique humana, el deseo y lo oculto. Formada en la Escuela de Arte “La Palma” (Grado Superior en Artes Aplicadas a la Escultura), su trayectoria ha evolucionado desde el grabado y la pintura clásica hacia un lenguaje híbrido que integra el arte digital, el videoarte y la estética del tatuaje.
Su imaginario visual se articula en torno a la dualidad: un juego dialéctico entre el Bien y el Mal, donde el Amor y el Odio actúan como hilos conductores. A través de una figuración cargada de simbolismo, sus personajes —especialmente sus figuras femeninas— encarnan una libertad emocional que surge del conflicto interno, la tentación y la conciencia de la finitud. En su obra, el “pecado” no es una falta, sino un atributo que dota a la escena de un romanticismo crudo y sugerente.
Tras una etapa de consolidación en el mundo del tatuaje y la experimentación digital, Limones ha expandido su técnica hacia soportes físicos de carga histórica, como espejos antiguos, cornucopias y maderas trabajadas artesanalmente. Actualmente, su trabajo se sumerge en el hermetismo y el ocultismo, explorando arquetipos como la brujería y deidades como Baphomet (Leviatán). En su producción más reciente, la artista retorna a la pintura tradicional, fundiendo su depurada técnica clásica con una cosmovisión oscura y solemne.
Ha expuesto su obra en diversas galerías de España y Estados Unidos, destacando su presencia en espacios como Metropolis Collective (Pensilvania), Aeon Gallery (Illinois) y Lux in Tenebris (Los Ángeles).
¿Cuál será tu papel en Molded in Blackness?
Estaré allí en calidad de artista, presentando mi obra artística con nuevos y antiguos trabajos y apoyando este gran proyecto de mi querida Jaqueline. Para mí es importante dar voz a este tipo de iniciativas tan prometedoras y excitantes.
Por favor, háblame de tres discos que te hayan resultado especialmente importantes o inspiradores a lo largo de tu vida
Floodland: The Sisters of Mercy.
Es una banda que ha acompañado mi post adolescencia, imbuyendome en la magia oscura de la vida, el lado oscuro y el descubrimiento del sonido dark.
Heresie: Virgin Prunes.
Este grupo abrió puertas más gamberras, más punk, es uno de los que más me gusta bailar. Amo su escena, su olor y teatralidad… nunca me cansaré de escucharles.
Under the Blade / Stay Hungry / Come out and play: Twisted Sister.
No puedo dejar atrás a una de mis bandas favoritas de heavy glam metal clásico….. Esta banda ha marcado muchas etapas de mi vida. Es divertida, caótica… siento que soy la hija de Dee Snifer…. me siento unida a ellos de una forma muy especial.
Es complicado elegir solo tres bandas, ya que mi vida está acompañada de música de muchos estilos y quedarme solo con ellos excluye a tantos y tantos artistas que me han embriagado durante tanto tiempo.
Además del festival Molded in Blackness ¿Qué otros proyectos tienes en el panorama, o dónde más podemos encontrar tu magnífica obra?
En breve voy a la feria Nocturna de Barcelona, donde tendré otro stand en la sala Nau Bostik.
Actualmente tengo expuestas dos obras hasta finales de junio en la galería Curioart en Lisboa. En septiembre participaré en otra feria: De Duystere Markt en Bruselas, es otro proyecto donde habrá grandes grupos de música, performances y artistas exponiendo su obra. A partir de ahí no sé lo que deparará el futuro, ¡pero estoy ansiosa de vivirlo!
Etiquetas: Esther Limones, Molded in Blackness

Con motivo de la celebración este próximo mes de octubre de Molded in Blackness —un encuentro pionero que entrelaza la densidad de la música extrema con la vanguardia de las artes plásticas oscuras—, desde Track to Hell iniciamos una serie de conversaciones con sus protagonistas para desgranar los matices de una propuesta inédita en la sala Revi Live de Madrid.
En esta ocasión, tenemos el privilegio de dialogar con la creadora, directora y comisaria de la muestra: la galardonada fotógrafa y artista visual de origen austriaco Jaqueline Vanek. Con una trayectoria firmemente consolidada en el simbolismo y el surrealismo conceptual, Vanek analiza con nosotros las inquietudes conceptuales que dieron vida al festival, las sinergias entre el sonido y
la imagen, y los pilares fundamentales que sustentan su aplaudido imaginario fotográfico.
– Molded in Blackness se presenta como una propuesta con una identidad sumamente definida y atmosférica. ¿Cuál fue el catalizador o la inquietud personal que te impulsó a dar vida a este proyecto y a coordinar un encuentro de estas características?
Molded in Blackness nace de una necesidad muy personal. Llevo gran parte de mi vida moviéndome entre la fotografía, las artes visuales, la música oscura y diferentes formas de expresión que suelen habitar espacios alternativos. Durante años sentí que existían escenas paralelas que compartían una sensibilidad común, pero que rara vez se encontraban en un mismo lugar de manera orgánica.
Quería crear una experiencia donde la música, la imagen, la estética, la oscuridad, la emoción y la creatividad convivieran bajo una misma identidad. No se trata simplemente de organizar un evento, sino de construir un universo inmersivo donde las personas puedan sentirse identificadas, inspiradas y libres para conectar con aquello que normalmente permanece oculto.
Además, este proyecto representa un gran reto personal y profesional para mí. Por primera vez estoy poniendo realmente en práctica los conocimientos adquiridos durante mis estudios como Experto en Gestión Cultural, Dirección y Gestión de Galerías y Nuevos Espacios Culturales.
Molded in Blackness comenzó como una iniciativa completamente personal, impulsada en solitario y con mucha ilusión, y en el camino he tenido la suerte de encontrar personas que han creído en la idea y me están tendiendo la mano de distintas maneras. Su apoyo, colaboración y confianza son algo que agradezco infinitamente, porque me recuerdan que los proyectos culturales más especiales suelen construirse gracias a la suma de muchas voluntades y sensibilidades compartidas.
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– La elección del espacio es crucial para acompañar a un evento como este. ¿Qué te ha llevado a escoger la sala Revi Live como el templo donde albergar esta experiencia?
Buscaba un espacio que permitiera cuidar la atmósfera y la experiencia visual. Revi Live ofrecía precisamente ese equilibrio. Es una sala que permite trabajar con una puesta en escena potente, con buenas condiciones técnicas y suficiente versatilidad para desarrollar la identidad que quiero transmitir. Para mí era muy importante que el espacio no fuera únicamente un contenedor, sino una parte activa de la experiencia, aportando un gran escenario, buen sonido e iluminación.
Además, buscaba un lugar que me permitiera integrar otra de las dimensiones fundamentales de Molded in Blackness: el arte visual. Desde el principio tuve claro que quería dar espacio a la obra de diferentes artistas y crear un diálogo natural entre la música y las artes visuales. Revi Live ofrece esa posibilidad, permitiendo que las exposiciones formen parte de la experiencia general del evento y que el público pueda descubrir distintas propuestas creativas en un mismo entorno. De esta forma, el espacio se convierte en algo más que una sala de conciertos: en un punto de encuentro para distintas disciplinas artísticas que comparten una sensibilidad común.
– Lo que se ha revelado del cartel es realmente apetecible. Como mente creadora del evento, ¿qué criterio has seguido a la hora de invitar a los artistas y bandas que formarán parte?
Más allá de estilos concretos, he buscado artistas que transmitan algo auténtico. Me interesan las propuestas con personalidad, aquellas que consiguen crear mundos propios y provocar emociones profundas.
Las bandas y artistas visuales seleccionados comparten una dimensión artística que va más allá de lo puramente musical o visual. Algunos destacan por su intensidad emocional, otros por su capacidad atmosférica o por la fuerza de su imaginario. Quería que cada participante aportara una pieza distinta a un mismo relato, que existiera diversidad, pero también coherencia.
En el caso de los artistas visuales, la selección también tiene un componente muy personal. Llevo años siguiendo el trabajo de algunos de ellos, observando su evolución creativa. Con varios de ellos he tenido además el privilegio de compartir exposiciones en galerías extranjeras, por lo que contar con su participación en Molded in Blackness supone para mí un doble honor, tanto a nivel profesional como humano.
Cada uno de los artistas participantes —Michał Karcz, Nihil, Sylwia Mazurek, Matthew Lombard, Esther Limones, Above Abyss, Jorge Romero y Melissa Antúnez— ocupa un lugar especial. Los considero creadores únicos, con una voz propia perfectamente reconocible. Aunque sus estilos y lenguajes son diferentes, todos comparten algo esencial: una conexión con la oscuridad entendida no como un elemento superficial o estético, sino como un territorio profundo de exploración emocional, simbólica y creativa. Esa mirada hacia lo oculto, lo introspectivo y lo trascendente es precisamente uno de los hilos conductores que une sus obras y que encaja de forma natural con la identidad de Molded in Blackness.
Algo similar ocurre con las bandas que forman parte de esta primera edición. Orly, Alta Rossa, The Moth Gatherer y Counteractt no han sido elegidas únicamente por su calidad musical, sino por su capacidad para generar emociones, atmósferas y narrativas propias. Son proyectos con identidad, honestidad y una sensibilidad artística que encaja perfectamente con la filosofía del evento.
En muchos casos llevo años siguiendo sus trayectorias, observando cómo han evolucionado y cómo han desarrollado universos creativos cada vez más personales. Reunir a todos estos artistas y bandas en un mismo espacio supone, para mí, la materialización de muchas influencias, admiraciones e inquietudes acumuladas durante años. De alguna manera, Molded in Blackness es también el punto de encuentro entre creadores cuya obra me ha acompañado durante mucho tiempo y que comparten una misma voluntad de explorar las zonas más profundas, emocionales y oscuras de la experiencia humana.
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– Dada tu trayectoria artística en la fotografía y el modelaje dentro de la cultura oscura, posees una mirada marcadamente plástica. Desde tu perspectiva, ¿cómo dialogan la música extrema y las artes visuales? ¿Qué sinergias se crean entre el sonido y la imagen?
Para mí siempre han estado profundamente conectadas. De hecho, muchas de mis fotografías nacen escuchando música. Hay canciones que inmediatamente generan imágenes en mi mente, paisajes emocionales o escenas completas que después intento traducir al lenguaje visual. En ese sentido, la música no solo acompaña mi proceso creativo, sino que muchas veces actúa como el detonante de una obra.
La música extrema tiene una enorme capacidad narrativa. Puede transmitir melancolía, trascendencia, espiritualidad, dolor, rabia o belleza sin necesidad de palabras. Las artes visuales hacen algo similar mediante la luz, la composición, la textura, el color o la ausencia de él. Ambas disciplinas trabajan con emociones, símbolos y atmósferas, aunque utilicen herramientas diferentes.
Desde mi perspectiva, tanto la música como la fotografía buscan provocar una reacción emocional en quien las experimenta. Un riff, una voz desgarrada o una determinada progresión musical pueden generar sensaciones muy parecidas a las que provoca una imagen poderosa. No se trata únicamente de lo que vemos o escuchamos, sino de aquello que sentimos y de las interpretaciones
personales que nacen a partir de esa experiencia.
Además, dentro de las escenas oscuras, la dimensión visual siempre ha tenido una importancia enorme. Las portadas de discos, la estética de las bandas, la iluminación de los conciertos, el vestuario, la escenografía o incluso la identidad gráfica de un lanzamiento forman parte del mismo lenguaje artístico. Muchas veces la primera conexión que tenemos con una obra musical es visual, y esa imagen condiciona la manera en que nos acercamos al sonido.
Creo que cuando ambas disciplinas dialogan correctamente se produce una experiencia mucho más poderosa. La imagen amplifica la emoción del sonido y el sonido aporta movimiento, profundidad y contexto a la imagen. Es una relación casi simbiótica donde cada elemento potencia al otro.
Precisamente esa visión es una de las bases sobre las que he construido Molded in Blackness. Quería crear un espacio donde la música no estuviera aislada de las artes visuales, sino que ambas convivieran y se enriquecieran mutuamente. Que el público pudiera contemplar una obra, dejarse envolver por una atmósfera sonora y experimentar ambas cosas como parte de un mismo universo creativo. Porque, al menos para mí, nunca han sido disciplinas separadas, sino diferentes formas de expresar emociones, explorar la oscuridad y contar historias que muchas veces resultan difíciles de explicar con palabras.
– ¿Existe alguna banda, obra o álbum en particular que te haya inspirado especialmente a lo largo de tu vida, alguna que te haya dejado una impronta o te haya servido de banda sonora para tus procesos creativos?
Es difícil elegir porque la música ha sido una influencia constante durante toda mi vida. No la entiendo únicamente como entretenimiento, sino como una herramienta capaz de modificar estados emocionales, despertar recuerdos y abrir espacios mentales desde los que crear. Muchas de las fotografías, proyectos artísticos e incluso decisiones importantes que he tomado han estado acompañadas por una banda sonora concreta.
Sin embargo, hay bandas que han dejado una huella especialmente profunda en mi imaginario creativo. Amenra y Cult of Luna son dos ejemplos claros. Ambas poseen una capacidad extraordinaria para construir atmósferas emocionales intensas y paisajes sonoros que trascienden la música para convertirse casi en experiencias físicas.
También me han influido enormemente artistas y bandas que se mueven entre lo oscuro, lo ambiental y lo experimental. Me atraen especialmente aquellas propuestas que no buscan únicamente ser escuchadas, sino que crean universos completos. Son obras que invitan a la contemplación, que dejan espacio para la interpretación personal y que generan una sensación muy similar a la que experimento frente a una pieza artística poderosa.
Más allá de la inspiración estética, hay discos que han estado presentes en momentos importantes de mi vida y que inevitablemente han acabado formando parte de mi identidad creativa. Algunas obras se convierten en compañeras de viaje durante años; regresamos a ellas una y otra vez y, aunque las canciones no cambien, nosotros sí lo hacemos. Con cada escucha descubrimos nuevos matices y significados. Creo que esa capacidad de acompañarnos en diferentes etapas de la vida es una de las cosas más fascinantes que tiene la música.
Por eso me resulta difícil señalar un único álbum o una única obra. Más que canciones concretas, existen sonidos, atmósferas y emociones que han permanecido conmigo durante décadas y que siguen alimentando mi forma de entender la creatividad. Hay música que funciona como auténticas puertas hacia determinados estados emocionales, lugares de introspección desde los que nacen las ideas. Y cuando encuentro una canción capaz de provocar eso, sé que tarde o temprano acabará dejando algún rastro en mis fotografías, en mis proyectos o en la manera en que observo el mundo.
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– Tradicionalmente, las áreas de producción y dirección en los festivales de corte más extremo han estado masculinizadas. Como mujer, fotógrafa y gestora cultural liderando este proyecto, ¿cómo valoras la escena actual en términos de representación y liderazgo femeninos dentro de las vertientes artísticas más oscuras?
Creo que la situación ha mejorado considerablemente respecto a años atrás, aunque todavía existe margen para seguir avanzando.
Cada vez encontramos más mujeres liderando proyectos, dirigiendo festivales, trabajando en producción, fotografía, diseño, management, comunicación o formando parte de bandas. También vemos más mujeres ocupando espacios de decisión dentro de la industria cultural y musical, algo que durante mucho tiempo fue menos habitual. Esa diversidad enriquece enormemente la escena porque aporta nuevas perspectivas, sensibilidades y formas de entender la creación y la gestión cultural.
Además, creo que las escenas vinculadas a la música extrema, el arte oscuro y las culturas alternativas están viviendo una evolución interesante. Aunque históricamente muchos de estos ámbitos
estuvieron dominados por hombres, hoy es mucho más común encontrar mujeres.
Personalmente nunca he querido que mi trabajo se definiera exclusivamente por el hecho de ser mujer. Siempre he preferido que hablen los proyectos, el esfuerzo invertido y los resultados obtenidos. Mi objetivo con Molded in Blackness no es demostrar que una mujer puede organizar un evento de estas características, sino crear una experiencia cultural de calidad que tenga identidad propia y que conecte con las personas.
Sin embargo, también soy consciente de que la visibilidad tiene un valor importante. Cuando una persona ve a alguien con quien puede identificarse ocupando determinados espacios, entiende que esos espacios también están a su alcance. Por eso considero que es positivo que existan referentes femeninos en todos los ámbitos de la cultura, no como una excepción o una rareza, sino como algo natural.
En mi propio recorrido profesional he tenido la suerte de encontrar mujeres extraordinarias dentro de la fotografía, las artes visuales, la música y la gestión cultural. Muchas de ellas han desarrollado papeles admirables con una enorme dedicación y profesionalidad, y creo que su trabajo ha contribuido a abrir caminos para las generaciones que vienen detrás.
También pienso que el verdadero avance llega cuando dejamos de sorprendernos por quién ocupa una posición de liderazgo y empezamos a valorar únicamente la calidad del trabajo realizado. Ojalá llegue un momento en el que no sea necesario destacar si quien dirige un festival, una galería o una banda es un hombre o una mujer, porque lo verdaderamente relevante sea la propuesta artística, la visión y la capacidad de llevarla a cabo.
En ese sentido, si Molded in Blackness puede aportar algo, me gustaría que fuera precisamente eso: demostrar que los proyectos culturales nacen de la pasión, la perseverancia y el compromiso, independientemente del género de la persona que los impulsa. Y si además puede servir de inspiración para que otras mujeres se animen a desarrollar sus propias iniciativas dentro de la música o el arte, será una satisfacción añadida.
– Este tipo de eventos van mucho más allá del puro entretenimiento. ¿Qué te gustaría a ti que el público se llevase consigo tras haber vivido la experiencia de Molded in Blackness?
Vivimos en una época donde todo sucede muy rápido y donde muchas experiencias se consumen de forma superficial. Molded in Blackness pretende ser justamente lo contrario: una experiencia que permanezca en la memoria más allá de las horas que dura el evento. No quiero que sea simplemente un concierto o una exposición a la que se asiste y luego se olvida, sino un momento capaz de dejar una huella emocional en quien lo vive.
Me gustaría que el público pudiera desconectar por unas horas del ruido cotidiano y sumergirse en un universo donde la música, el arte y la atmósfera inviten a sentir, reflexionar y experimentar las cosas de una manera más profunda. Que puedan descubrir una banda que no conocían, una obra que les conmueva o una conversación inesperada con alguien que comparte inquietudes similares.
También me gustaría que las personas sintieran que forman parte de algo más grande que ellas mismas. Uno de los aspectos que más valoro de las escenas alternativas es esa sensación de comunidad que surge cuando personas de lugares y trayectorias muy diferentes se reúnen alrededor de una sensibilidad común.
Si alguien sale del evento sintiendo que ha descubierto algo nuevo, que ha conectado consigo mismo, que ha encontrado inspiración o simplemente que durante unas horas ha pertenecido a un lugar donde se sentía comprendido, entonces habré conseguido mi objetivo. Y si semanas o meses después sigue recordando alguna canción, alguna imagen o alguna emoción vivida allí, sabré que Molded in Blackness ha cumplido realmente su propósito.
– Y, a nivel más personal, ¿qué es lo que a ti te genera una mayor expectación o ilusión de este evento?
Probablemente es el momento de verlo cobrar vida. Cuando trabajas durante muchos meses en una idea, llega un punto en el que deja de existir únicamente en tu cabeza y comienza a materializarse frente a ti. Durante todo ese tiempo convives con bocetos, conversaciones, correos, decisiones, dudas, ilusiones y horas de trabajo que muchas veces permanecen invisibles para los demás. Por eso creo que el instante en el que las puertas se abren y todo empieza a suceder tiene algo casi mágico.
Me emociona pensar en ver a los artistas cuyas obras he admirado durante años expuestas en un mismo espacio, observar cómo el público se detiene frente a ellas y descubrir las diferentes interpretaciones que cada persona hace de las mismas. Del mismo modo, será muy especial ver a las bandas sobre el escenario y sentir cómo toda la energía acumulada durante meses de preparación se transforma en una experiencia real y compartida.
También me ilusiona enormemente reunir a personas de diferentes disciplinas creativas dentro de un mismo entorno y comprobar las conexiones que surgen de manera espontánea. Muchas veces los proyectos más interesantes nacen precisamente de esos encuentros inesperados entre músicos, fotógrafos, ilustradores, artistas visuales o simplemente personas que comparten una sensibilidad similar.
Pero si soy sincera, hay un componente emocional muy importante. Molded in Blackness es un proyecto muy personal, una idea que me ha acompañado durante mucho tiempo y que finalmente he decidido hacer realidad. Por eso creo que una de las mayores satisfacciones será poder detenerme unos minutos en medio de todo el movimiento, observar lo que está ocurriendo y pensar: “ha valido la pena”. Ver cómo algo que comenzó como una intuición, una necesidad creativa y casi un sueño, se convierte en un espacio real lleno de arte, música y personas conectando entre sí es, sin duda, lo que más ilusión me hace.
– Además de la celebración de Molded in Blackness, ¿qué nuevos proyectos tienes en el horizonte?
Continúo desarrollando mi trabajo fotográfico y visual, que sigue siendo una parte fundamental de mi vida. Estoy continuamente trabajando nuevas imágenes y series personales donde continúo explorando conceptos relacionados con la identidad, la oscuridad, el simbolismo, el surrealismo y los paisajes emocionales. Son líneas de investigación artística que me acompañan desde hace años y que siguen evolucionando constantemente junto a mi propia experiencia personal y creativa.
Paralelamente, sigo trabajando con bandas y artistas a través de Obnubil Studio, realizando sesiones promocionales, retratos y distintos proyectos visuales vinculados al ámbito musical. La relación entre imagen y música continúa siendo uno de los ejes centrales de mi trabajo, y es un terreno en el que sigo encontrando nuevas formas de expresión y colaboración.
También continúo desarrollando mi labor como fotógrafa de conciertos, redactora y creadora de contenidos a través de Obnubil Magazine, fotografiando en festivales, realizando entrevistas y publicando reportajes relacionados con la escena musical nacional e internacional. De hecho, es bastante probable que cuando esta entrevista vea la luz me encuentre de camino a Copenhell, o ya inmersa en la cobertura del festival en Copenhague, con cámara en mano. Esa combinación entre viajar, descubrir música en directo, conocer personas creativas y contar historias a través de imágenes sigue siendo una de las cosas que más disfruto de mi profesión.
Además, sigo involucrada en proyectos vinculados al diseño, la dirección visual y mi marca Obnubil, así como en futuras colaboraciones artísticas que iré anunciando próximamente. Y, por supuesto, gran parte de mi energía está ahora centrada en el crecimiento de Molded in Blackness. Mi intención es que no sea únicamente un evento puntual, sino una plataforma cultural con recorrido, capaz de seguir generando encuentros entre música, arte y creación contemporánea en futuras ediciones.
En realidad, todos estos proyectos comparten una misma esencia. Ya sea a través de una fotografía, una exposición, una entrevista, una sesión para una banda o un evento como Molded in Blackness, mi objetivo sigue siendo el mismo: crear.
– Para aquellos que deseen profundizar en tu universo estético, ¿dónde o a través de qué plataformas podemos contemplar y seguir de cerca tu obra fotográfica?
La mejor forma de adentrarse en mi universo visual es a través de mi Instagram o mi página web oficial, donde pueden encontrar una selección amplia de mis trabajos:
En cuanto a todo trabajo relacionado con la música:
Y, por supuesto:
Etiquetas: Jaqueline Vanek, Molded in Blackness

La idea del fénix levantándose de entre las cenizas es uno de los grandes clichés de la literatura, pero es así de repetido porque justamente es efectivo al momento de expresar una situación donde renacemos después de estar en el punto más bajo de nuestras vidas. El caso de Erik Grönwall bien podría ser un ejemplo de manual de ello: después de estar 10 años al frente de los hardrockeros H.E.A.T, el cantante recibió el diagnóstico devastador de que padecía de leucemia, lo que terminaría recortando su paso por las leyendas Skid Row ante lo complicado que era girar mientras se recuperaba de su tratamiento. Pero el sueco aprovechó la situación para volver a su carrera solista, editando tres álbumes de covers y ahora volviendo al ruedo con Bad Bones, su primer disco compuesto por completo en solitario. Con las buenas reseñas que viene teniendo, no quedaba otra que sentarnos a hablar con Erik acerca del mundo del rock, de composición, de lo que es pasar por una competencia de canto, y de cómo es sobreponerse a las circunstancias que hundirían a tantos.
Bueno, Erik, antes que nada, creo que ya sé más o menos qué vas a responder, pero tengo que preguntártelo igual. ¿Cómo vienen las cosas en este momento? Entre tener que promocionar el nuevo álbum, los conciertos que dieron hace un par de semanas… ¿cómo están viviendo todo esto?
La verdad es que siento que todo va muy bien. Vi un montón de críticas muy positivas sobre el nuevo álbum y los conciertos salieron realmente muy bien. Estoy muy entusiasmado con todo lo que está pasando, con los planes que tenemos por delante. De hecho, ya empecé a trabajar en canciones para un nuevo disco y todo se siente muy emocionante. Siento que esto es el comienzo de algo. Todavía no sé exactamente de qué, pero siento que hay algo especial acá y simplemente quiero seguir haciéndolo.
Tengo que decir que Bad Bones debe ser uno de los discos que más escuché en las últimas semanas. Y no solo por esta entrevista, obviamente, sino porque sinceramente me parece un álbum realmente muy bueno. Además, me gusta que no dure 70 minutos. Son treinta y pico de minutos… Entonces tengo que preguntarte: ¿cómo fue el proceso de composición de Bad Bones? ¿Cuándo empezó?
Creo que empezamos a trabajar en el álbum en algún momento de 2024. Cuando arrancamos a escribir, me hice una pregunta… Durante toda mi carrera estuve en bandas, lo cual fue fantástico. Estuve diez años en H.E.A.T, después pasé por Skid Row y, en algún momento después de Skid Row, empecé a preguntarme: “¿Quién es realmente Erik Grönwall?”. Porque escribí canciones con H.E.A.T y ese era yo, siempre tuve la suerte de poder dedicarme a algo que me apasiona y eso es un privilegio enorme, del que estoy muy agradecido.
Pero, de alguna manera, sentía que todavía no había contado mi propia historia ni compuesto música que fuera completamente mía. Quería descubrir cómo sonaría mi propia identidad musical. Todo el proceso llevó alrededor de dos años desde que escribimos la primera canción. Después trabajamos con el productor Frederik Thomander, grabamos todo en España, en Palma Music Studios, en Mallorca, donde él tiene su estudio.
Empezamos a desarrollar todo el material, y mi amigo Jonah T también participó como coproductor. Creo que lo que hizo que este álbum terminara siendo lo que es… porque a mí también me encanta. Nunca estuve más orgulloso de un disco. Y creo que lo que realmente marcó la diferencia fue que nos permitimos ser completamente honestos entre nosotros.
No había falsas adulaciones ni gente diciendo “sí, sí, esto está buenísimo” solo por compromiso. Había personas a mi alrededor que me decían cuando algo no era lo suficientemente bueno, y yo también podía decirles: “Eso no es lo que quiero hacer”. Esa forma tan honesta de trabajar juntos terminó convirtiendo al álbum en lo que es hoy. Por eso quiero seguir trabajando con ellos en el futuro. Necesitas más gente que sea capaz de decirte “no” cuando hace falta que gente que simplemente te diga “sí” a todo.
Sí. No necesitas gente que te diga que sí a todo.
Exactamente. No quieres gente que te adule todo el tiempo.
No, para nada. Escuché muchos discos realmente malos que, claramente, fueron consecuencia de que la banda o el artista estaban rodeados de personas que les decían que todo estaba bien.
Sí, exactamente. No quieres tener gente que sólo esté ahí para besarte el culo.
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Quería preguntarte por otro tema, porque obviamente hay que hablar de esto. Recibiste el diagnóstico de leucemia y enterarse de algo así debió haber sido realmente terrible. Además, pasó cuando recién habías empezado con Skid Row, así que imagino que tuvo que ser una situación muy dura.
Sí, lo fue. En realidad, cuando entré a Skid Row ya me había hecho el trasplante, así que estaba mejorando. Pero fue poco tiempo después de terminar todos los tratamientos. Salir de gira por el mundo después de atravesar una enfermedad así y todo ese proceso probablemente no era lo más recomendable. Pero necesitaba hacerlo por mí mismo, porque no sabía cuánto tiempo iba a vivir. En realidad uno nunca lo sabe, pero cuando la muerte se siente tan cercana todo cambia.
Se me presentó esa oportunidad en el momento más oscuro de mi vida, y además era uno de mis grandes sueños. Hablé con mi médica y me dijo: “Hazlo, pero asegúrate de estar siempre cerca de un hospital”. Así que sentí que tenía que hacerlo por ese chico que soñaba con estar en una banda como esa.
Lo pensaba porque creo que cualquiera podría escuchar este disco sin saber que fue grabado en circunstancias bastante difíciles. En la superficie, Bad Bones suena como un álbum clásico de hard rock, lleno de canciones enérgicas y con grandes estribillos. Además, ese estilo de hard rock no suele caracterizarse por tener letras demasiado personales. Pero, al mismo tiempo, siento que se puede percibir todo lo que viviste durante estos últimos años. Hay muchísimas referencias a cicatrices, a superar momentos difíciles, a ser salvado. Incluso hay una canción que se llama Save Me. Detrás de esos himnos tan enérgicos se puede sentir que hubo momentos muy duros, pero también una intención de salir adelante y mejorar.
Creo que nunca había sido tan personal, tan honesto y tan transparente. Hablo de todo: de superar el cáncer, de volver después del cáncer, de lidiar con la frustración y la bronca que sientes cuando atraviesas algo así.
Es como haber ido al infierno y regresar. Piensas: “¿Por qué a mí?”. Hay una frase en una canción que dice que estuve de rodillas buscando paz mental. No soy una persona religiosa, pero sí creo que hoy soy mucho más espiritual.
Cuando estás tan cerca de la muerte, todo el mundo termina creyendo en algo. Yo estaba de rodillas tratando de encontrar cierta tranquilidad, pensando que, si todo terminaba mal, o si realmente existe algo superior a nosotros, como creo que existe, entonces tal vez habría algún sentido detrás de todo eso. Todas esas emociones y pensamientos terminaron en las canciones.
Así que sí, tienes razón: es un disco muy personal. No es simplemente un álbum de “¡Vamos a rockear esta noche!”. También me gustan ese tipo de letras, pero en este caso necesitábamos ser completamente honestos y personales. Hoy siento que esa es la única forma en la que puedo escribir música.
Sí. Hay bandas que parecen girar únicamente alrededor del rock and roll y de ese estilo de vida. Incluso bandas como Mötley Crüe, que representan perfectamente esa imagen, también tienen algunas canciones bastante personales. No sé si todas son igual de buenas, aunque obviamente Kickstart My Heart está basada en algo que realmente les pasó. Pero creo que, en algún momento, también hay que hablar de lo que implica ese estilo de vida.
Y quería preguntarte esto porque recién mencionabas que querías ser honesto y escribir tu propia música. De alguna manera, este álbum marca una nueva etapa en tu carrera solista. Diría que tu carrera tiene dos etapas bastante diferenciadas.
¡Sí, absolutamente! (Risas)
Porque tú mismo decías que estuviste toda la vida en bandas de heavy metal y hard rock. Sin embargo, tus dos primeros discos solistas salieron después de que ganaras Swedish Idol y eran, básicamente, discos de pop rock.
Sí, lo sé. A veces miro hacia atrás y pienso que mi carrera fue bastante extraña. Hice Idol porque mi sueño siempre fue poder vivir de la música. Y gracias a ese programa tuve esa oportunidad.
Incluso antes de eso ya tocaba en una banda de metal junto a Philip, con quien sigo tocando hoy. Pero, después de Idol, mi carrera solista no fue buena (Risas). ¡La verdad es que fue bastante mala! Lo que realmente me salvó fue que… Cada año aparecen nuevos participantes en Idol, y creo que pasa en todos los países. Solo un porcentaje muy pequeño logra seguir viviendo de la música algunos años después del programa. Idol, Got Talent, X Factor… no son la industria musical. Son programas de televisión, entretenimiento, y está perfecto que así sea.
Yo sigo estando orgulloso de haber participado en Idol. Pero cuando terminó me encontré con la realidad: “Bueno… esta es la industria musical. ¿Quién soy yo dentro de esta industria? Todo el mundo conoce al Erik del programa de televisión, pero ahora tengo que hacer mi propia música”. Además, tenía una discográfica que no quería hacer la música que yo quería hacer.
Entonces aparecieron los chicos de H.E.A.T. y me dijeron que estaban buscando cantante. Y pensé: “Esta es mi salida. Esta es mi oportunidad para hacer la música que realmente me gusta”. Nos hicimos muy amigos, empecé a salir de gira y, con el tiempo, descubrí quién era como cantante, como frontman y como compositor.
Lleva tiempo descubrir quién eres como artista. Al menos a mí me llevó muchos años. Incluso ahora, con este disco solista, sigo explorando. Y creo que eso nunca debería terminar: cuando dejás de crecer, creo que ahí también se termina la carrera.
Sí. Hay muchísimas historias de ganadores de esos concursos de canto, pero al final hay, no sé, tres o cuatro que realmente consiguen construir una carrera sólida. Una carrera en la que incluso mucha gente ni siquiera sabe que te hiciste conocido gracias a un programa de televisión.
Sí, exactamente.
Porque creo que mucha gente podría pensar que empezaste haciendo ese pop rock de tus primeros discos y que, después, unos músicos suecos de glam metal te llamaron para cantar con ellos, y terminaste siendo el cantante de H.E.A.T. durante diez años. Pero, en realidad, tu historia venía de mucho antes.
Sí, claro.Quiero decir, Philip me presentó, cuando estábamos en la secundaria. Philip, mi guitarrista, que también toca con Bruce Dickinson. Él fue quien me mostró un montón de bandas, como Skid Row, Pantera… Entonces armamos esa banda de metal, y eso fue antes de Idol. Después participé en Idol. Pero, para mí, siempre se trató de cantar. Pensé: “Bueno, quizá pueda hacer esto, quizá pueda hacer aquello”. No estaba del todo seguro, pero mi corazón siempre estuvo en hacer música rock. Y después encontré mi oportunidad con H.E.A.T. Así que sí, eso fue lo mejor que me pudo haber pasado. Sin dudas.
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Tengo que decir que los álbumes que hiciste con H.E.A.T. son extremadamente buenos. Extremadamente buenos.
Gracias. Muchas gracias.
Sí. Justamente iba a preguntarte, aunque creo que ya lo respondiste un poco. ¿Cómo ves hoy esos primeros discos solistas? El debut, el de versiones, y después Somewhere Between a Rock and a Hard Place.
(Risas) ¡No los publicaría hoy! (Risas) Cuando los escucho ahora, me suenan demasiado pulidos. Las canciones están bien, pero también creo que eso tiene que ver con todos los años que pasé aprendiendo más sobre mí mismo y sobre cómo quiero hacer las cosas. Hoy los escucho con toda esa experiencia acumulada.
Y creo que eso siempre pasa. Mirás hacia atrás y pensás: “¿Por qué hice eso?”. Es inevitable. Si seguís creciendo y desarrollándote como artista, va a haber cosas del pasado que ya no te van a convencer. Pero, al mismo tiempo, estoy orgulloso de mi recorrido.
Estoy orgulloso de haber dado todos esos pasos para llegar hasta donde estoy hoy. No me avergüenzo de nada. Aunque sí, hay canciones que escucho y pienso: “¿Por qué puse este tema en el disco?”. Sobre todo en el segundo álbum, Somewhere Between a Rock and a Hard Place. Ahí la mayoría de las canciones eran de otros compositores, así que no era realmente mi material. Eran grandes compositores, claro, pero al final terminó siendo como un “grandes éxitos” de distintos autores.
Así es como lo veo.
Sí. Todos tienen que empezar en algún lado. También hay muchos artistas que sacan un primer disco increíble, un clásico absoluto, un diez sobre diez… y después nunca vuelven a hacer algo de ese nivel porque ya gastaron todo su mejor material.
Tal cual.
Sí. Estaba pensando justamente en bandas que empezaron con un primer disco que quizá no diría que era malo, pero sí uno que casi nadie recuerda, y después terminaron haciendo cosas extraordinarias. No sé… Judas Priest, por ejemplo.
¡Exacto! Aunque tendría que volver a escuchar ese disco antes de opinar demasiado. Pero sí, totalmente. Creo que todos los artistas, en algún momento, miran hacia atrás y piensan: “¿Por qué hicimos eso?”. Y creo que todas las bandas pasan por esa experiencia.
Pero, como fan, cuando escuchas diferentes álbumes, terminás viéndolos como parte de un recorrido. Si una banda saca un disco que te gusta menos o incluso no te gusta, no piensas: “Listo, nunca más los escucho”.
Eso es lo bueno de los fanáticos del rock. Son muy fieles. No abandonan a una banda por un disco flojo. Más bien dicen: “Bueno, este no me gustó tanto… ¿qué viene después?”. Y si el siguiente es mucho mejor, vuelven a entusiasmarse.
Espero que el próximo sea todavía mejor.
¡Exactamente!
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¿Cuáles son tus planes ahora? Vi que, como mencioné antes, hiciste dos conciertos en Suecia, creo que en el Circus. También tengo entendido que estás planeando salir de gira por Suecia y Finlandia.
Sí. Cuando decidí hacer esos dos conciertos en Estocolmo, no estaba seguro de qué esperar. De hecho, reservé los conciertos antes de tener listo el álbum. Pensé: “Bueno, ahora tengo que terminar el álbum”. Después empezamos a recibir distintas ofertas y pensé: “Estoy armando esta banda, hagamos estos conciertos”. Tenía sentido empezar por ahí.
Quiero salir de gira y hacer más conciertos. Ya estamos viendo la posibilidad de hacer más fechas el año que viene, también fuera de Suecia y de los países nórdicos.
Quiero seguir escribiendo música. Quiero escribir música que me haga sentir bien, que me haga pensar que quiero estar sobre un escenario cantándola por el resto de mi vida y sentirme orgulloso de ella. Después, quiero salir de gira adondequiera que me lleve.
De hecho, también voy a Japón en noviembre.
Vi el póster del concierto. Tu nombre estaba transliterado al sistema japonés. Y creo que tuvieron bastantes dificultades para decidir cómo escribirlo, cómo lidiar con el umlaut.
(Risas) Funcionó con Motörhead y Mötley Crüe. Ellos también tienen sus nombres escritos así, así que supongo que funciona.
Quería preguntarte también cómo estás con respecto a la leucemia.
Estoy curado desde agosto de 2021. Estoy libre de cáncer desde entonces y no estoy tomando ningún medicamento. Estoy haciendo más ejercicio que nunca y me siento muy bien. En agosto tengo mi examen de los cinco años.
Siempre está bien, pero no es la mejor sensación del mundo volver al hospital y tener que pasar por un examen. Al mismo tiempo, me siento bien y sé que estoy saludable, así que puedo mantener la calma. También me alegra que sigan controlándome.
Ahora tengo el examen de los cinco años, después creo que tendré uno a los diez años y otro a los quince. Van a seguir controlándome durante el resto de mi vida, y me alegra que sea así. Así que está todo bien, estoy en un muy buen momento.
Principalmente te lo preguntaba porque escuché muchas historias de personas con distintas enfermedades.La leucemia es una enfermedad terrible. En realidad, todas las enfermedades lo son. No creo que nadie diga: “Sí, me encanta tener esto”. Pero suena realmente terrible.
Y mencionaste que ya estás escribiendo un nuevo álbum.
Sí. Empecé a trabajar en un par de ideas. “Este verso está bueno. Este riff está bueno. Esto quizás sea un pre-estribillo, no sé qué es. Este título está bueno”. Y después vas juntando todas esas partes y las vas armando. En septiembre voy a ir a Palma de Mallorca para volver a trabajar con Frederick y Jonah y trabajar en canciones nuevas. Así que quiero seguir adelante, divertirme y hacer música que sea importante para mí.
Estaba pensando en… ¿cómo era? Había un cantante que creo que mencionaste… ¿Yungblud?
Ah, Yungblud.
Pensaba en Bad Bones y creo que, como dije antes, es un álbum de hard rock realmente clásico. No intenta ser un disco experimental ni nada por el estilo. No es un álbum que vaya a cambiar el género. Es simplemente un álbum realmente bueno. Y estaba pensando en Yungblud: no es que me guste particularmente su música, pero respeto a ese tipo. Sé que dijiste que lo respetas…
Sí. Lo gracioso es que ni siquiera escuché su música. (Risas) Me voy a sentar y la voy a escuchar. Pero cuando veo a ese tipo y todo lo que hace, su contenido, sus videos…
Se ve interesante, parece un tipo interesante.
Sí. Y vi lo que hizo en la presentación de Ozzy y, para mí, lo miro y pienso: “Está haciendo todo bien”. He visto algunos videos musicales, pero todavía no me senté a escuchar su música.Pero parece un tipo que sabe lo que está haciendo y al que le está yendo realmente bien. Y eso me gusta, porque significa que… Bueno, que hay algo muy interesante en él y creo que eso es lo que explica su éxito.
Tener una personalidad.
Exactamente. Exactamente. Creo que necesitamos más personalidades así. Porque hace mucho tiempo que no escucho un álbum que realmente me guste. Hace mucho tiempo que no tenemos personajes, estrellas de rock y gente así. Por eso me resulta muy liberador ver a alguien salir ahí y simplemente decir: “Que se joda todo, voy a hacer lo mío”. Y me gusta que le esté yendo tan bien. Creo que está haciendo muchas cosas bien. Pero, obviamente, voy a tener que sentarme y escuchar su música.
Estaba pensando en eso porque vas a ver a muchos veteranos del hard rock y el metal que, si no supieran que antes habías estado en bandas de hard rock y metal, y simplemente te conocieran de ese programa de televisión, probablemente pensarían: “Ah, este es como un chico lindo con un look muy de 2010 cantando en H.E.A.T. y después en Skid Row”. Suena un poco así cuando lo ves desde afuera.
Creo que fue Aristóteles quien dijo que hay una sola manera de evitar las críticas: no decir nada, no hacer nada y no ser nada. Yo no soy muy partidario de ninguna de esas opciones. La gente siempre va a tener opiniones. Siempre va a criticar, y lo triste es que probablemente lo haga desde una posición que le permita sentirse mejor consigo misma.
Esa es la parte triste. Sentir que tengo que expresar mi opinión porque, si no lo hago, voy a sentirme mal porque este tipo está haciendo algo… Pero después de mi enfermedad, simplemente dejé de preocuparme por eso. Dejé de preocuparme por lo que piensa la gente. La mayoría de las veces ni siquiera me gusta esa gente. Así que, ¿por qué debería escuchar la opinión de alguien cuya opinión ni siquiera me gusta?
Así que tu haz lo que tengas que hacer por ti mismo, pero yo voy a concentrarme en mi propio jardín. El pasto no va a ser más verde del otro lado si simplemente te concentras en tu propio jardín. Eso es todo lo que voy a decir al respecto.
Quería preguntarte qué te gustaría decirles a nuestros lectores de España, Latinoamérica y de todos los lugares desde donde nos siguen. ¿Qué les dirías?
Quiero agradecerles por todo el apoyo y espero que les guste el álbum. Por favor, escúchenlo. Y España… Con Skid Row hice un concierto en Brasil, pero no toqué allí tanto como lo hice en España. Amo España. Me encantaron los conciertos que hicimos con Skid Row, pero me encantaría hacer más conciertos en Latinoamérica y Sudamérica. Así que eso sería genial. Sí, hagámoslo realidad.


Con motivo de su próxima gira por México que les llevará a Morelia, Michoacán el jueves 20 de agosto, Ciudad de México el viernes 21 y Guadalajara el sábado 22, el guitarrista Crister “Mats” Olsson de la espectacular banda sueca de viking metal Ereb Altor nos regaló un poco de su tiempo para platicarnos de qué va este Hälsingemörker México Tour 2026, gestionado por Banshee Agency, donde también hablamos sobre las tradiciones ancestrales de ambos países, la trayectoria de la banda y hasta de historias de fantasmas.
Mats, muchas gracias por acompañarnos. Es un honor y un gusto conocerte. Antes de comenzar formalmente, tengo que preguntarte algo porque sé que voy a pronunciarlo mal tarde o temprano. ¿Cómo se pronuncia correctamente Hälsingemörker?
La verdad es que estuviste bastante cerca. Se pronuncia algo así como “jel-singe-murker”. No te preocupes, lo hiciste bastante bien.
Esta será la primera vez que Ereb Altor se presente en México. ¿Qué hizo que este fuera el momento adecuado para finalmente traer a la banda al país?
En realidad intentamos venir el año pasado, pero al final no se concretó. Esta vez nos contactó Banshee y pensamos que podía funcionar muy bien. Ellos ya han traído varias bandas europeas antes, así que creemos que todo saldrá de la mejor manera.
No sé exactamente qué esperar. He estado en México antes, cuando tocamos en el crucero 70,000 Tons of Metal. El barco hizo escala en Cozumel, así que técnicamente ya había visitado el país, pero esta será la primera vez que hagamos conciertos aquí. Es algo completamente nuevo para nosotros.
Para nuestros lectores, ¿te refieres a tu participación con Isole en el 70,000 Tons of Metal?
No, en realidad fue con Ereb Altor. Hemos participado dos veces en ese crucero. La primera vez fue alrededor de 2019, cuando hicimos escala en Cozumel. Este año también tocamos allí, aunque el recorrido fue hacia las Bahamas. Recuerdo que en Cozumel bajé a tierra, visité algunas ruinas, comí tacos y probé tequila.
¿Y qué tal la experiencia?
Muy buena. Incluso me llevé una botella de tequila a Suecia, una bastante cara. Pero era excelente. No tiene nada que ver con el tequila que puedes encontrar en Suecia. Era completamente diferente y, honestamente, muy sabroso.
Mencionaste que intentaron venir el año pasado. ¿Qué ocurrió para que esa gira no se concretara?
Comenzamos las conversaciones y nuestra agencia de contratación habló con una empresa en México, aunque ya no recuerdo cuál era. Al final las condiciones no eran las adecuadas para nosotros y el proyecto simplemente se fue diluyendo. No recuerdo exactamente qué fue lo que falló, pero esta vez sí estaremos ahí, eso es seguro.
Lamento que no funcionara en ese momento, pero es bueno saber que finalmente pudieron llegar a un acuerdo favorable para la banda. La música de Ereb Altor está profundamente arraigada en la historia, la mitología y los paisajes escandinavos. ¿Cómo se siente saber que esos temas han conectado con seguidores a miles de kilómetros de distancia, en lugares como México?
Es algo increíble. Para nosotros también es fascinante visitar lugares con tanta historia como México y descubrir otra perspectiva sobre los mitos y las leyendas. Elegimos honrar nuestra herencia cultural, pero respeto profundamente la de cualquier país. Hay historias, mitos y leyendas fascinantes en todo el mundo. Creo que para nosotros resulta tan exótico venir a México como para los mexicanos descubrir las historias de Escandinavia.
Además, la cultura vikinga se ha vuelto muy popular gracias a series de televisión y otros medios. Nosotros llevamos trabajando estos temas desde mucho antes de que eso ocurriera, pero siempre es bueno que exista una mayor difusión. Bandas como Amon Amarth también han ayudado a popularizar estas historias. Son una gran banda, pero nosotros intentamos abordarlas de una manera diferente. Quiero que nuestra música refleje la herencia sueca no solo en las letras, sino también en el aspecto musical. Busco capturar la atmósfera y el sentimiento de esas leyendas.
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¿Has escuchado algo sobre el público mexicano? ¿Tienes alguna expectativa sobre cómo será la recepción de la banda?
Tengo amigos suecos que han tocado en México y todos me han dicho que el público es fantástico. Sin embargo, nunca se sabe. No somos una banda enorme y conozco grupos suecos mucho más populares que han tocado allí. Por eso trato de no crear expectativas demasiado altas. Lo veremos cuando llegue el momento. Para nosotros será una experiencia importante y quizás abra la puerta para regresar en el futuro. Hay que empezar por algún lado.
Además de los conciertos, ¿hay algo que te entusiasme experimentar durante la visita? ¿Comida, lugares históricos, cultura?
Sí. Tendremos algunos días libres y planeamos visitar templos, pirámides y sitios históricos. Eso es algo que realmente nos emociona. Llegaremos unos días antes del inicio de la gira precisamente para conocer el país y hacer algo de turismo. Es una oportunidad fantástica para nosotros.
Estoy seguro de que disfrutarán mucho lugares como Teotihuacán o el Templo Mayor. Hablando de su más reciente álbum, Hälsingemörker, que ha sido muy bien recibido por la crítica y los seguidores, ¿qué crees que lo diferencia de los trabajos anteriores de Ereb Altor?
Creo que continuamos el camino que comenzamos con el disco anterior, pero esta vez logramos perfeccionar ese sonido. Hay más influencia del folk sueco. No es un álbum tan oscuro como el anterior, aunque conserva la melancolía característica de la banda. De alguna manera hay más luz en estas canciones.
También considero que es el álbum donde finalmente conseguimos unir las dos caras de Ereb Altor: la más extrema, cercana al black metal, y la más épica y melódica. Antes esas facetas coexistían dentro de un disco; ahora conviven dentro de cada canción. Eso era algo en lo que llevábamos años trabajando y siento que finalmente encontramos el equilibrio adecuado.
Cuéntanos un poco sobre el concepto. ¿Qué significa exactamente Hälsingemörker?
El título proviene de Hälsingland, la región de Suecia donde crecí. Para mí es un lugar mágico, lleno de folclore, mitos y leyendas. Aunque ya no vivo allí, sigo recordando todas esas historias, los paisajes y la sensación tan particular que produce la oscuridad cuando cae la noche. Las colinas verdes adquieren tonos azulados y negros durante el atardecer. Quise capturar esa sensación tanto musical como líricamente. No todo el álbum trata sobre ello, pero varias canciones están profundamente inspiradas en la naturaleza y el folclore de esa región.
Si lo tradujéramos al inglés, Hälsingemörker significaría algo así como “La oscuridad sobre Hälsingland”.
He leído que el nombre de la banda proviene de un juego de rol. ¿Existe todavía alguna conexión con ese concepto?
No realmente. La única relación es el nombre. Cuando Ragnar y yo formamos la banda, alrededor de 2003, tomamos el nombre de un mundo ficticio perteneciente a un juego de rol sueco que jugábamos cuando éramos niños. En un principio pensamos escribir letras de fantasía, pero esa idea desapareció después de los demos. Cuando comenzamos a grabar álbumes decidimos enfocarnos en nuestra herencia cultural y desde entonces no hemos escrito letras de fantasía. El nombre permaneció, pero nada más.
Cuando escuchas el material de los primeros años, ¿qué elementos sigues encontrando presentes en Ereb Altor actualmente?
Principalmente la atmósfera. Los dos primeros álbumes eran mucho más lentos y estaban fuertemente inspirados por la etapa clásica de Bathory, especialmente Hammerheart y Twilight of the Gods. De hecho, en cierto sentido eran un homenaje a esa época. Al principio no pretendíamos convertir esto en una banda de largo recorrido. Éramos solo dos personas haciendo música por diversión. Teníamos material para dos discos, los grabamos y pensábamos terminar el proyecto ahí, pero empezamos a recibir invitaciones para festivales en Europa y el resto es historia. Ahora llevamos diez álbumes de estudio y sinceramente no sé cuándo terminará esta historia.
Si alguien asiste a uno de estos conciertos en México sin haber escuchado jamás a Ereb Altor, ¿qué canción recomendarías como introducción perfecta?
“The Last Step”, el tema que cierra nuestro álbum más reciente. Esa canción contiene todos los elementos que definen a Ereb Altor: la parte más extrema, la más épica y la más melódica. Si escuchas esa canción, entenderás perfectamente quiénes somos.
Has pasado gran parte de tu carrera escribiendo sobre la historia y los mitos del norte. ¿Hay algún aspecto de la cultura escandinava que consideres que el público internacional todavía no comprende del todo?
Creo que la mitología nórdica es bastante conocida hoy en día. Lo que me interesa más son las pequeñas historias locales de la región donde crecí. Hay leyendas sobre espíritus del bosque que pueden ayudarte o castigarte dependiendo de cómo trates a la naturaleza. Siempre existe esa dualidad.
Recuerdo haber visitado una cabaña asociada a una historia muy oscura. Según la leyenda, una mujer quedó embarazada fuera del matrimonio y, debido al estigma de la época, asesinó a su bebé y lo enterró bajo la casa. Se decía que el niño se convirtió en un espíritu. En Suecia existe una palabra específica para esos fantasmas infantiles: myling. La tradición dice que, si alguien les da un nombre, finalmente pueden descansar y dejar de atormentar a los vivos. Cuando visitamos aquella cabaña decidimos darle un nombre al niño. No sé si eso cambió algo, pero la sensación de estar allí fue realmente extraña.
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Curiosamente me recuerda mucho a una misión de The Witcher 3, donde también es necesario nombrar a un niño fallecido para que su alma encuentre descanso. Es una historia fascinante.
Sí, creo que relatos similares existen en muchas culturas alrededor del mundo. Tal vez cambien algunos detalles, pero todos compartimos las mismas emociones y preocupaciones humanas. Por eso las historias suelen parecerse tanto, incluso entre culturas muy distantes.
Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría enviar a los fans que verán a Ereb Altor por primera vez este agosto?
Espero que haya público, para empezar. (Risas). Lo que sí puedo prometer es que entregaremos el 110 % en cada presentación. No importa si hay veinte personas o cinco mil. Siempre salimos al escenario para darlo todo y tocar desde el corazón. Espero ver a muchos de ustedes ahí.
Estoy seguro de que así será. Por lo que he visto, hay mucho interés en estas fechas. Nos veremos en Guadalajara. Muchas gracias por tu tiempo, Mats.
Gracias a ti. Fue un placer conocerte, Axel.
Igualmente. Nos vemos pronto en México.


Forjados en las fraguas del underground tapatío, Angel of Decadence es una banda que poco a poco se ha hecho de su nombre en la escena nacional, sobre todo por su sonido tan característico que rescata los elementos más románticos y sombríos del black metal sinfónico de los noventas y principios de los dos mil, cosa que en la escena de Guadalajara ha sido una rareza, caracterizada por las versiones más bestiales del metal negro.
Con un par de sencillo bajo la manga, el mes pasado nos han sorprendido con el estreno de su más reciente producción Carmilla, una pieza inspirada en la obra homónima del autor irlandés Joseph Shridan Le Fanu, por lo que no pudimos desaprovechar la oportunidad de platicar con ellos sobre este emocionando nuevo capitulo en su carrera.
Angel of Decadence es una banda que ya tiene buen tiempo en la escena tapatía, ¿cómo es que se conocen los miembros que formaron la banda en 2010 y cómo es que han llegado a la alineación actual?
Angel of Decadence nació en 2010 como un proyecto entre amigos de la preparatoria. Al principio tocábamos covers de bandas que nos marcaron, desde Iron Maiden hasta Cradle of Filth, y poco a poco empezamos a escribir nuestra propia música hasta encontrar la identidad que tenemos hoy.
Durante todos estos años la banda pasó por varios cambios de integrantes y eso también influyó mucho en nuestra evolución. Hemos tenido dos vocalistas; actualmente Michel lleva alrededor de diez años con nosotros. Octavio y Leonardo se integraron hace cinco años en las guitarras, mientras que los miembros fundadores son Marcos, quien comenzó como bajista y ahora es nuestro guitarrista principal, Erik en la batería y Pako, en los teclados. Curiosamente, casi todos nos hemos conocido gracias a otros músicos, bandas amigas o colaboraciones dentro de la escena tapatía.
¿Qué historia hay detrás del nombre de la banda?
El nombre representa la idea del ángel caído como un símbolo de rebeldía, alguien que desafía el destino y se enfrenta incluso a quien lo creó. Nos gustó esa dualidad entre la belleza y la oscuridad, que además refleja muy bien la esencia de nuestra música y las historias que contamos.
¿Cuáles consideran sus principales influencias?
Tenemos influencias muy variadas, no solamente musicales sino también literarias. Musicalmente nos inspira desde la música clásica, especialmente el barroco, hasta bandas como Cradle of Filth, Septicflesh, Covenant y otros exponentes del metal extremo.
También hay influencias de death metal melódico, heavy metal e incluso algunos elementos de deathcore en ciertos momentos. Nos gusta que cada canción tenga una identidad propia y que siempre haya algún detalle que el público recuerde después de escucharla.
Me llama mucho la atención que su primer material enlistado en Metal Archives es de 2023. ¿Qué sucedió entre todos esos años entre que se forman y sacan su primer sencillo, “Legacy of Blood”?
Fue una etapa de mucha paciencia y aprendizaje. Hubo varios cambios de integrantes y sentimos que todavía no habíamos encontrado la alineación ni el sonido que realmente representaran a Angel of Decadence. Preferimos esperar antes que lanzar material con el que no estuviéramos completamente satisfechos. Aunque fue un proceso largo y en ocasiones frustrante, hoy creemos que valió la pena. La alineación actual es la más sólida que hemos tenido, además de que existe una gran amistad entre todos, y eso se refleja tanto en la música como en el trabajo en equipo.
Últimamente se ha notado mucho esta tendencia de lanzar sencillos en lugar de álbum. ¿Esto es una estrategia que estén aprovechando conscientemente o es solo como han surgido las cosas?
Ha sido una combinación de ambas. Hoy en día los sencillos permiten mantener una conexión constante con el público y darle a cada lanzamiento la atención que merece. Sin embargo, también así se fueron dando las cosas de manera natural. Nuestro objetivo sigue siendo lanzar un álbum completo, y los sencillos han servido como una forma de presentar poco a poco la identidad de la banda
¿Piensan lanzar un larga duración próximamente?
Sí. Ese siempre ha sido el plan y esperamos poder publicarlo a finales de este año o principios del siguiente. Estamos muy emocionados porque reunirá todo el concepto que hemos venido construyendo con nuestros sencillos.
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La banda tiene una fuerte estética cargada hacia el goth, prueba de ello es su más reciente videoclip para el sencillo “Carmilla”, tengo entendido que tanto la canción como el video están inspirados en una obra victoriana del género gótico, ¿cómo nace este concepto?
La literatura gótica victoriana siempre ha sido una de nuestras principales influencias. Nos fascinan las atmósferas oscuras, el romanticismo trágico y los personajes complejos que aparecen en ese tipo de obras. “Carmilla” fue una elección muy natural porque reúne todos esos elementos y nos permitió llevar ese universo tanto a la música como al aspecto visual del videoclip.
Cuéntenme un poco sobre la grabación de este material, ¿quién lo dirigió y cómo se vivió el proceso en el set?
Fue una experiencia increíble y muy divertida. Desde el principio quisimos cuidar todos los detalles, especialmente el vestuario y la estética de cada integrante. En esa parte nos apoyó nuestro amigo Gerardo y nuestra manager Cely, quienes nos ayudaron muchísimo a darle identidad visual al proyecto.
Paulina, quien interpreta a Carmilla, y Liz, quien da vida a Laura, fueron muy profesionales y su trabajo hizo que todo fluyera de manera muy natural durante la filmación. La dirección estuvo a cargo de Alex, de Rodaje 24, quien fue una pieza fundamental para que el video saliera adelante. Siempre tuvo mucha paciencia, excelentes ideas y una visión muy clara de lo que queríamos transmitir.
El sencillo fue grabado en Armada Studio por Francisco Sánchez, ¿cómo fue trabajar con él?
En realidad, el sencillo fue grabado y producido en Armada Studio con nuestro buen amigo Martín, quien en algún momento también formó parte de Angel of Decadence. Eso hizo que entendiera perfectamente el sonido que buscábamos y también aportó muy buenas ideas durante la producción.
La masterización estuvo a cargo de Francisco Sánchez, quien terminó de darle el toque final al tema. Trabajar con ambos fue una gran experiencia; son personas muy profesionales, comprometidas y con las que nos sentimos muy cómodos, así que esperamos seguir colaborando con ellos en nuestros próximos lanzamientos.
¿Qué planes tienen para futuro?
Tenemos planeado lanzar un nuevo sencillo con una colaboración muy especial y posteriormente publicar nuestro primer álbum de larga duración.
En cuanto a conciertos, estaremos presentándonos el 15 de agosto en la Expo Tatuaje Internacional, en el Pabellón Cultural Universitario, y el 7 de noviembre en el Tepa Metal Fest, en Tepatitlán, Jalisco. Esperamos seguir anunciando más fechas muy pronto.
¿Tienen bandas favoritas de la escena nacional?, ¿nos pueden recomendar unas cuántas?
Sí, afortunadamente en México hay muchísimo talento dentro del metal. Algunas bandas que recomendamos son Call of the Void, Satan Kindergarten, Demonic Being, Exaversum, The Summon, Crucificado, Naurum, Invocatio e Ignite Toughness, aunque podríamos mencionar muchas más. Creemos que la escena nacional vive un gran momento y vale mucho la pena descubrir nuevas propuestas.
¿Algo más que quieran contarle a nuestrxs lectores?
Nos gustaría invitar a la gente a seguir apoyando a las bandas mexicanas. En nuestro país hay músicos con un talento enorme y proyectos de altísima calidad que muchas veces solo necesitan una oportunidad para llegar a más personas.
Y, por supuesto, gracias a todos los que ya han escuchado Carmilla y nos han acompañado en este camino. Lo mejor de Angel of Decadence todavía está por venir.
Etiquetas: Angel of Decadence, Black Metal, entrevista Axel Fabricio Amaya, Guadalajara, Melodic, mexico, Symphonic

Saturnus es una banda que no requiere de mucha presentación si estás involucrado en los bajos mundos del doom metal y la música melancólica. Fundada en Dinamarca, con una trayectoria de más de treinta años, son básicamente una institución del género y aún así, es al día de hoy que no han llegado a Latinoamérica para una gira completa, con la excepción de su presentación en el Candelabrum Metal Fest hace unos tres años… Hasta ahora y es que después de toda una serie de complicaciones, parece ser que su primera gira a la región, anunciada por allá del 2024, está muy cerca de concretarse, misma que les llevará a México, Colombia, Perú, Brasil, Argentina y Chile, por lo que en Track To Hell no pudimos dejar pasar la oportunidad de platicar con Julio Fernández, guitarrista español de la agrupación desde el 2020, quien nos platicó sobre su historia con la banda, el proceso que desembocó en el presente tour y qué significa del doom metal en 2026.
Julio, muchísimas gracias por acompañarnos, por tomar un poco de tu tiempo para estar aquí con nosotros. Antes que nada, ¿cómo estás? ¿Qué tal la vida por allá? Estás en Madrid, ¿verdad?
Sí, yo vivo en Madrid. Ahora mismo aquí, 37 grados, un poco de calor, verano. Bastante calor. Pero bien, bien, está bien.
Muy bien, antes que nada, ¿cómo se sienten con este nuevo proceso que van a vivir después de lo que tocaremos más adelante en la entrevista? ¿Cómo están preparándose para esto?
Pues muy ilusionados. Estamos preparándonos para hacerlo lo mejor posible, porque es nuestra primera vez en toda Latinoamérica, aunque va a ser nuestra segunda vez en México. Ya estuvimos en el Candelabrum. Y la verdad que estamos preparando todo al detalle para que vaya bien y disfruten.
Para empezar, está muy interesante la historia que has tenido con Saturnus. Estuve leyendo al respecto y tengo entendido que estabas en Autumnal, tuvieron una gira con Saturnus, no sé, cinco años antes de que tú entraras, y eventualmente te uniste a las filas de la banda. Lo que me llama mucho la atención, bueno, alguna de las cosas que me llaman la atención, es que fueron dos guitarristas los que entraron más o menos nuevos en la banda, los más recientes. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Por qué Saturnus eventualmente requirió de esta sangre nueva que ahora se encuentra en sus líneas?
Bueno, Saturnus, imagino, bueno, no imagino, sé de buena mano que estaban viviendo una crisis interna en ese momento, pero me imagino las razones, pero sí que necesitaban sangre nueva, porque habían partido dos de los guitarristas, claro, los dos únicos guitarristas del grupo, y la verdad es que en un grupo de metal normalmente las ideas y los riffs, las chispas siempre salen alrededor de los guitarristas y demás, aunque otros miembros aporten, pero eso es así. Entonces, bueno, por un lado fue una situación excepcional para mí y para Indee, para los dos, pero a la vez todo un reto, porque era, de nuevo, intentar buscar un sonido interesante para Saturnus, respetando siempre las premisas que tiene que tener el sonido Saturnus. Y eso, la verdad es que es agradable hacerlo, pero es todo un reto para el que entra en el grupo. Pero la verdad es que fue muy bien, Saturnus es un grupo con gente muy abierta y prácticamente somos todos iguales, así que no hubo ningún problema.
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Y bueno, más o menos vi cómo fue tu historia con la banda, cómo fue la historia de Indee, cómo es que él llegó a Saturnus?
Pues más o menos igual. Indee había hecho una serie de festivales y conciertos con ellos, en Eye of Solitude, su grupo anterior, y les conocía, se habían hecho amigos, habían coincidido y al final es lo que suele pasar cuando haces giras con la gente. Pues la gente se queda con caras, con momentos, con competencias, con actitudes y piensan lo que es en el “fit”. No tanto si puedes tocar más rápido, más lento, eres un virtuoso, sino eres como yo, hablas como yo, tocas como tú. Al final fue un poco lo mismo que mi historia, pero trasladado a su grupo y a Saturnus en Reino Unido.
Lo que también justo me llama la atención de este proceso es que, y bueno, adelantando un poco a lo que hablaremos en unos momentos, cuando ustedes se ponen en contacto para la gira, al menos en la sección de Chile, antes de todo este debacle que sucedió después, noto que también fue una historia un poco similar con cómo entraron en contacto con Claudio de Poema Arcanvs. Da la impresión desde acá, que de hecho Saturnus es una banda bastante abierta como a este tipo de procesos: de conocer gente, incorporarlos a sus equipos de trabajo en la medida en que sea posible y en la medida en que lo requiere el proyecto.
Es lo que también me dio la impresión. En general, cuando hacemos una gira, o seamos nosotros la cabeza de cartel o seamos los tenderos, invitados espaciales o aquellos que abren cada show, tenemos una filosofía y es que si alguien no está bien, nada está bien. Entonces hay que intentar que todo el mundo que está involucrado en todos los grupos se sienta bien. Y yo creo que lo vamos logrando. Vamos haciendo que todo el mundo se coordine y se sienta como en casa, porque de eso se trata. Si vas a una gira a estar incómodo o a tocar a estar incómodo, mejor que no salgas del salón de tu casa. Pero eso tenemos que fomentarlo todos, no solo el que toca, sino el que está alrededor también. Y eso pasó con Poema Arcanus, vinieron, estuvieron de gira con nosotros en 2022, hicieron un esfuerzo sobrehumano en su furgoneta, día a día conduciendo, sacrificándose y congeniamos bien e hicieron unas aperturas excepcionales de cada show en cada noche. Entonces, claro que nos hicimos amigos y luego, claro, Claudio organizó todas las fechas de Chile, se coordinó muy bien con nosotros y luego por cuestiones personales que aceptaban a la salud de uno de los familiares, pues hubo que cancelarlas. Pero sí, somos amigos y la verdad que su trabajo es excepcional siempre.
Bueno, justo entremos en ese asunto. Para los que no sepan, esta gira de Saturnus ya es una re-agendación de un esfuerzo que estaba sucediendo hace unos años y que sucedió en una serie de factores inconvenientes. ¿Nos quieres platicar un poco, Julio, de qué fue lo que pasó en la primera vez que se intentó lograr esta gira latinoamericana?
Bueno, por un lado, las fechas que había en Brasil no hubo entendimiento con el promotor y hubo que cancelarlas. Y por otro lado, justo en la puerta de embarque, cuando íbamos a embarcar al avión para Chile, recibimos una llamada que concernía al estado de salud de un familiar de uno de los miembros. Entonces, la familia siempre está primero. Hubo que darse la vuelta y dar prioridad a esa situación, que además era una operación a vida o muerte. No podíamos no estar o pasar doce horas volando sin saber lo que iba a pasar. Entonces, bueno, afortunadamente todo salió bien. Afortunadamente solo fue un susto que a día de hoy todavía está en proceso de recuperación, pero estamos otra vez ahí y está todo en pie. Así que cuenten con nosotros. Eso es importante.
Oye, y de hecho esto que mencionas entra en juego con lo que estaba platicando. Además de su calidad como músicos, se nota una calidez al menos en sus personas, al menos por lo que se ha podido ver en la historia reciente de la banda, con sus inclusiones, con esta colaboración con otras personas y ahora con esto que mencionas de la importancia de la familia, de sus vidas interpersonales. Y no puedo evitar llevarlo al grado de la composición musical, porque a fin de cuentas Saturnus, claro es melancólico, claro es triste, es pesado, habla de pesadumbres, pero a la vez se siente un sentimiento muy cálido, muy humano en todas las empresas artísticas, a lo largo de los discos, lo que se puede apreciar. ¿Crees que tenga algo que ver al menos en tu trabajo como compositor o cómo fluye esto de lo que hablo en la música?
Sí, acabas de definir de alguna manera lo que nosotros llamamos internamente en la banda nuestro “happy doom”. Es todo melancólico, triste, es todo oscuro y en definitiva en muchas ocasiones para los que no están o para los que piensan marcharse. Pero nuestro “happy doom”, nuestra música es como unos brazos que cuando tocamos en directo salen y os abrazan a todos y os traen a nuestro universo, pero gentilmente. Esa es la definición, nadie escapa de esos brazos y todo el mundo queda afectado e invadido por esa melancolía que en muchas ocasiones es imposible de manejar y se transmite en lágrimas, en sentimientos y en caras que incluso nosotros nos quedamos sorprendidos en las primeras filas. Pero es así, es así, perdón, nuestro happy doom.
Y tú personalmente, ¿en qué notas que haya habido un crecimiento o un cambio en tu forma de aproximarte a la música? Porque ya es un proyecto bastante bien cimentado, me imagino que ya tenían una serie de cuestiones ellos antes de que tú entraras a trabajar. ¿Cómo crees que eso influyó en el músico que eres ahora?
Bueno, el grupo en sí era muy abierto, las formas de trabajar realmente estaban abiertas a lo que fuéramos necesitando. Por suerte o desgracia, poco después de entrar vino el confinamiento y tuvimos mucho tiempo para reorganizar todo lo que estaba pasando desde nuestras casas. Tuvimos muchas reuniones online, compusimos muchas ideas para lo que fue el disco nuevo después y la verdad que todo eso nos permitió amoldar nuestras formas de trabajo. Pero realmente en sí la estructura de Saturnus siempre es abierta. Es un grupo que históricamente ha tenido cierta rotación, entonces eso obliga a tener una estructura de trabajo que siempre se amolde a la sangre nueva, que al fin y al cabo es la que da la energía, que siempre hace volver a rodar al grupo, aunque luego toda la sangre se mezcle y vuelva a servir de carburante para que todo funcione.
Oye, ¿eres el único que no vive en Dinamarca u otros miembros de la banda también están en otros países?
No, yo vivo aquí en Madrid, luego hay cuatro daneses, e Indee, que vivía en Reino Unido hasta hace poco, ahora vive en Finlandia.
Ok, y no ha habido ningún problema para organizarse, los ensayos, las grabaciones, ¿cómo han vivido eso?
Bueno, ahora mismo con nuestro querido señor Trump mediante sus fecharías, pues con el combustible hay muchos problemas y con los vuelos. Pero históricamente no, porque ahora mismo hay mucha conexión con todas las partes del mundo, podemos ir cuando queramos a cualquiera de los países involucrados, podemos incluso ensayar online si queremos, podemos quedar para poner en común partes. Si esto hubiera pasado en los 80 hubiera sido un caos, si hubiera pasado en los 90 a lo mejor hubiera sido algo más fácil, pero ahora mismo hay muchos grupos con la misma situación y todos recurren a los mismos recursos que tenemos nosotros. A partir de ahora veremos cómo se presentan estos tiempos futuros cercanos con los precios del combustible y la movilidad. Crucemos los dedos.
Esperemos que todo salga muy bien. Oye, aquí en Track to Hell nos interesa mucho la escena local y siendo de aquí de México, la pregunta obligada es, ¿has escuchado algo de la escena mexicana? ¿Tienes alguna expectativa musicalmente sobre cómo se vive aquí el doom metal en este país?
Cuando vi algunos de los carteles y algunos de los grupos y demás investigué, porque yo no estaba muy al corriente de lo que pasaba. Evidentemente tengo nociones comerciales de grupos mexicanos y demás. Pero bueno, ya sé que brujería es un poco aparte de todo eso, ¿no? Pero sí que he tenido que investigar un poco, porque la verdad es que como me pasa con Chile y como me pasa con otros países, pues la verdad es que no estoy muy conectado, porque aquí en Europa, pues pecamos un poco de estar siempre en nuestra burbuja. Ya vemos que es dónde se genera todo y dónde están los festivales más típicos y más históricos. Y bueno, sí que a partir de ahora, a raíz de las giras y a raíz de que Latinoamérica se haya abierto mucho más a los festivales y estén pasando muchísimas más cosas, llegan muchas más corrientes de grupos de allí. Pero en mi caso he tenido que empezar ahora a ver lo que estaba pasando. La verdad es que no estoy al corriente de cómo está la escena del doom metal. Pero sí me consta que la pasión es su estandarte en la música en general. Así que tiene que ser bueno.
Fíjate que es muy curioso, porque hace unos años no había realmente una escena de doom y ya está empezando a crecer y justamente tenemos tu visita al país en octubre; la visita de, por ejemplo, Swallow the Sun en agosto; iba a venir October Tide en 2024; o sea que poquito a poquito ha empezado a crecer más. Y justamente creo que alguno de los catalizadores de esto es el Candelabrum Metal Fest, donde estuvieron ustedes hace poco y que tuve el gran, gran placer de verlos. Cuéntame un poco de tu experiencia. ¿Qué te pareció? ¿Cómo los trataron? ¿Cómo los recibió México en aquella ocasión?
Fue excepcional. El Candelabrum Metal Fest lo recordamos con cariño. En primer lugar, por todas, fue como ir a tirar el anillo a Mordor. Un viaje eterno, porque claro, viajar hasta allí, haciendo escala en Estados Unidos, luego viajar hasta Guanajuato, bueno. Pero llegar allí, fenomenal. Nos trataron muy bien y el festival fue excepcional. De hecho, recuerdo que llegamos al festival en una furgoneta, nos dejaron en nuestra tienda y se nos ocurrió salir a ver que se cocía afuera, entre la gente, y tardamos una hora y cuarto en volver, porque todo el mundo quería hacerse fotos con nosotros, todo el mundo quería hablar, sobre todo conmigo, que hablaba español. “Oye, Julio”, tal, cual. Y la verdad es que fue excepcional. Muy ilusionados, muy contentos, y el show fue muy bueno. Muy buenos profesionales en ese festival, muy buen equipo, muy buena localización, muy buen lugar para estar allí. Y, sobre todo, la gente muy pasional. Era doom metal, pero cualquiera hubiera dicho que era thrash metal.
Claro, claro, la gente estaba muy vuelta loca. Con ustedes y con otras bandas. Si no me equivoco, tuvieron ustedes alguna relación con otras bandas que estaban volando de fuera, ¿no? O estoy confundiendo como con Tigers of Pan Tang, algo así, vi que se amistaron, ¿o no es el caso?
No, puede ser con Sorcerer.
Ah, con Sorcerer, sí, por supuesto. Sí, es lo que había me había visto. Sé que había otra.
Bueno, estaba Terrorizer, con Vincent también, y bueno, había más gente en el mismo hotel, Solstafir, y bueno, pues estuvimos con ellos todo el rato. Claro, al final, en todos los festivales te cruzas y es como una casa de los jubilados. Siempre te cruzas con alguien, “hola”, “hola”, “hola”, tal, y al final te acaban sonando las canas.
Claro, claro, claro. Y, por ejemplo, ahora que vienen la segunda vez al país, ¿cuál es su expectativa? ¿Qué esperan que pase? ¿O qué les llama la atención en específico de México? Porque tienen una gira bastante larga por Latinoamérica, pero en estas tres fechas, ¿cuál es la actitud con la que viene Saturnus? Digo, me imagino que muy buena, pero platiquemos un poco de ello.
Con la habitual. Con la habitual. Nuestra actitud es, en el escenario, el 300% de nuestro happy doom. Sacar esos brazos, traerles a nuestro universo, infectarles con nuestra melancolía, y exprimirles hasta que lloren la última lágrima. Esa es nuestra actitud siempre. Lo que ocurra dependerá de eso, pero también de ustedes. Ustedes tienen que estar dispuestos a disfrutar, porque nosotros vamos a estar ahí para que disfruten. Ustedes nos van a dar su energía en forma de sentimientos, y nosotros se las vamos a devolver en forma de música y melancolía. Va a ser excepcional.
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Excelente. Oye, ¿qué se viene para Saturnus después de esta gira?
Bueno, después de esta gira, estamos trabajando en lo que será nuevo trabajo. No puedo decir mucho más. Pero ya para el año que viene hay muchas más fechas confirmadas con Draconian por Europa. Y saltaremos al Maryland Death Fest en Estados Unidos, que también ha sido confirmado hace poco. Así que, bueno, hay más cosas, pero paso a paso.
Muy bien, perfecto. Ahora, Saturnus es un acto ya de legado, me imagino, al menos en el doom/death. A mí me interesaría mucho saber cómo fue tu historia personal con este subgénero. ¿Ya lo habías escuchado antes en Saturnus, antes de tener esos acercamientos en las giras? ¿Eras fan? ¿Te gustaba el género? ¿O de repente te viste involucrado y llegaste ahí?
Yo soy del 79. Yo tengo ahora 47 años. Entonces, mi primer contacto con el metal fue Metallica, ACDC, ya sabes. Empecé a tocar la guitarra y allá por el año 97-98 me llegó el primer disco de Saturnus. Y recuerdo que no le hice mucho caso, pero cuando salió Martyr me volvió a llegar y ahí ya sí que dije “esto me llama la atención, vamos a seguirlo escuchando y vamos a investigar un poco lo que ha pasado antes” y demás. Y empecé, yo ya estaba metido un poquito en el doom porque ya compartíamos local con lo que luego iba a ser Autumnal. Yo tenía otro grupo que tocábamos doom metal, era otra historia, pero compartíamos local con Autumnal y Autumnal, digamos que tuvo la chispa de creación en un concierto que dio Iron Maiden aquí en Madrid con My Dying Bride de teloneros y cuando vimos a My Dying Bride fue como “¿qué está pasando aquí? ¿qué es esto?” Entonces, bueno, eso fue el principio de todo y a partir de ahí nos fuimos metiendo al cabo y al paso de los años Anathema, Cathedral, todo lo que se iba creando, My Dying Bride, etcétera, etcétera y al final fueron saliendo más grupos como Katatonia, Amorphis, etcétera y bueno, pues fuimos cayendo todos en ese género. Y en mi caso en particular, pues al final acabé siendo miembro de Autumnal y enganchándome muchísimo más a lo que iba pasando en ese universo de doom metal que, por cierto, pues aquí en España tenemos muy grandes grupos. Por ejemplo, creo que ustedes conocen a Evadne que creo que han estado por allí son buenos amigos, un grupo excepcional al igual que, por ejemplo, Helevorn de las Islas Baleares o las nuevas promesas TodoMal que habrán oído hablar de TodoMal y si no han oído hablar de TodoMal es hora de hacerlo.
Excelente, una recomendación para nuestros lectores. Oye, Julio, ¿cómo ves la escena doom de cuando tú empezaste a entrar en ello a hoy en día y hacia dónde crees que va?
Yo creo que evidentemente y de forma objetiva se está abriendo. Hay mucha más presencia en festivales más variados donde hace años era impensable la presencia de tantos grupos doom. Podías pensar en Paradise Lost, podías pensar en grupos con un estandarte original mucho más grande, pero no podías pensar en grupos como nosotros tocando en festivales como Brutal Assault, como Copenhell, cosas así. Yo creo que se está abriendo y que cada vez salen más grupos con propuestas mucho más interesantes porque se están haciendo mucho más abiertos se están integrando más elementos que permiten que los fans antiguos permanezcan y se involucren más en la música y se ganen fans nuevos que provienen de otros géneros y subgéneros. Yo creo que el futuro es muy prometedor.
Antes de terminar la entrevista nos encantaría que le dedicaras unas palabras a tus admiradores mexicanos y de otras partes del mundo que están esperando bien, bien emocionados por la visita de Saturnus.
Pues en primer lugar cuenten con nosotros esta vez sí que nos van a tener allí y prepárense, como he dicho, para verdaderas ceremonias de doom/death original de Dinamarca. Les vamos a atrapar, a traerles a nuestro universo. Compren sus entradas, apoyen sobre todo la escena local, porque sin escena local no hay escena internacional, ni hay nada y disfruten, nos vemos pronto.
Excelente, Julio un placer tenerte aquí de invitado. Qué chida plática.
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Dylan Gers es un joven músico británico experimental e independiente que se está abriendo camino con su propio material desde hace unos años. Tocando en íntimos recintos y manipulando todo tipo de instrumento, Dylan Gers presenta, además de una gran cantidad de singles, su más reciente material compilatorio, Melancholic Madman. Charlamos con él durante un largo rato y a continuación le dejamos el resultado.
– Hola Dylan, gracias por recibirnos! Antes de empezar con la entrevista, me gustaría que nos contaras en que estás trabajando ahora mismo. ¿Podrías hablarnos un poco de tus últimos lanzamientos?
– Acabo de lanzar un nuevo single en enero. Se llama “Scars on the soul”. Está muy influenciado por bandas de rock clásico de los 70s como Led Zeppelin y Deep Purple. Me encantan, pero además tiene un notorio toque acústico, lo cual es fascinante…tiene un aire celta, casi celta, que gusta mucho.
Estaré la próxima semana con mi productor en el estudio para grabar otra canción en la que grabaré todo menos las baterías, de las que se encarga mi amigo Noah. Está se llamara “Dad’s Gads”, que hace hincapíe en ese toque celta. ME recuerda mucho a la música celta, casi como un sitar. De nuevo, con elementos al estilo de Led Zeppelin.
Antes de eso, el año pasado, saqué un EP, que supongo fue mi primer proyecto completo. Antes de eso y desde entonces, solo he ido sacando sencillos. Pero, ese fue mi primer EP completo que lancé y se llama Melancholic Madman en referencia a “Diary of a Madman” de Ozzy Osbourne. Literalmente, el título viene de ahí. También me gustaron mucho las letras, son 4 temas, cada uno de los cuales son diferentes pero encajan entre sí.
El primero “Feel my heart” es una canción de rock indie alegre. “Talisman” es un poco más pesada. Está en la afinación “Drop D”, donde solía bajar el Mi para tocarla. Es realmente muy potente. Luego tenemos “Moonlight lies”, que es la tercera. Es bastante relajada, casi jazz. Y luego la cuarta canción llamada “Young boy” que es más una balada acústica. Se parece un poco a T-Rex y Neil Young, muy influenciada por ellos. Así que simplemente intento combinar y reunir en un solo lugar todas esas influencias que he admirado desde que era niño. Es difícil, pero lo estoy disfrutando, es muy divertido.
Tengo otro sencillo que va a estar saliendo dentro de un mes más o menos. Estamos grabando uno la próxima semana, y luego espero sacar dos más este año. Simplemente seguir haciendo algo, seguir adelante, mantener el ritmo, en realidad.
Así que lancé mi primer sencillo, “Moonrise”, en 2022, hace ya cuatro años. Y esa fue la primera canción que compuse en mi vida; antes de eso no había compuesto nada, obviamente, porque fue la primera canción que compuse. Y aquí estoy, cuatro años después, todavía intentando seguir adelante.
– Talisman es genial. Melancholic Madman también lo es.
– Gracias!
– Antes de continuar, ¿ podrias decirle a la gente donde encontrar tu música?
– La pueden encontrar en todos los servicios de streaming. Youtube, Spotify, Amazon Music, Deezer, Apple Music. Basicamente cualquier formato digitalizado.
Si también me sigues en instagram, hay un link donde puedes comprar el CD. Ahora tengo un disco físico, así que lo puedes comprar, lo cual es genial…asi que no solo se limita a streaming e internet. Ahora hay un disco que puedes comprar, que está bien porque si los servidores se caen o se estropean, tu sigues teniendo el disco y eso está bien. Eso no te lo pueden quitar.
– Después de hablar de tus canciones y lanzamientos, me gustaría ir hasta el primer momento en el cual decidiste convertirte en un músico. Me refiero al primer momento en el que agarraste un instrumento. ¿Puedes compartir algo de eso con nosotros? ¿Como empezó todo?
– Mi familia es muy musical. Mi papa es músico. El está en una banda. Así que siempre había guitarras por toda la casa y cosas así, y yo siempre las había visto.
Pero cuando tenia esa edad, unos 12 o 13 años, me interesaba mucho más jugar videojuegos. Honestamente, yo solía jugar un montón de videojuegos. Algunos como “Mass Effect” o juegos como ese. Eran muy buenos. Tambien, juegos de rol RPG. Y luego, cuando tenía 16, mi X-BOX se rompió. Fue un día triste, mi amigo.
Ese fue literalmente el mismo día que decidí pasar el rato con las guitarras y esas cosas. Eso fue, literalmente, el mismo día en que decidí que iba a trastear un poco con las guitarras y esas cosas. Pero luego, cuando tenía 16 años, empecé a tocar la guitarra en serio y pensé: “Wow, esto es genial”. Me encanta de verdad. Y supongo que ese fue el momento que estuve esperando.
No me obligué. No me impuse la música a la fuerza. Cuando llegó el momento de tocarla de verdad, a los 16 años, pensé: “Quiero hacer esto”. Me encanta hacerlo. Y luego, bueno, toqué de forma casi obsesiva durante los siguientes… bueno, hasta ahora, la verdad, para ser sincero.
Así que tocaba unas dos o tres horas al día. Hay un grupo que se llama Iron Maiden, y tienen un vídeo en directo que se llama “En Vivo”, y había una canción titulada “When the Wild Wind Blows”, y solía verla una y otra vez e intentar tocarla al mismo tiempo. Es una especie de canción de rock progresivo, de unos 10 minutos. Es muy buena.
– Muy bien, volviendo a tu música, corrijeme si estoy errado, pero…tienes 7 lanzamientos publicados hasta ahora ¿Cierto?
– Creo que si, me parece que eso es mas o menos correcto.
Tengo “Moonrise”, tengo “Red Skies”, tengo “My Love” y tengo “Fly Fly Butterfly”. “White
Swan”, “The Melancholic Madman2 y, por último, “Scars on the Soul”. Siete lanzamientos, así es.
– Son geniales. He podido notar algo muy especial en ellos, y es que se nota una especie de evolución a lo largo de los años. Sobre todo en la producción sonora. En las primeras canciones, percibía una atmósfera melancólica, un enfoque nostálgico e incluso un ambiente relajante.
Luego escuché “Melancholy Madman” y me sorprendió bastante, porque noté un enfoque más enérgico y dinámico. Es como si hubiera una banda de verdad tocando al otro lado. ¿Qué puedes decir al respecto?
– Siempre he querido ser capaz de plasmarlo muy bien en un concierto en vivo. Y siempre he sido un fan de la energía y los elementos en vivo. Supongo que lo que intentaba hacer era, en cierto modo, replicar lo que quería que fuera mi música en vivo en un entorno de estudio. Antes, obviamente, era más bien un estilo de cantautor en solitario, lo cual está genial. Hay material realmente bueno ahí, pero supongo que con la evolución que ha experimentado mi forma de componer y lo que deseaba que fuera, terminó siendo más bien un formato de banda.
Incluso ahora, cuando actúo en directo, lo hago mucho en solitario porque, desde el punto de vista logístico, es mucho más fácil que intentar coordinar a otras tres personas. Créeme, dios mío!
Mi forma favorita de tocar en vivo es con una banda. Es con un batería a mi espalda, con un bajista a mi espalda, dando respiro, dando espacio a todo esto, a toda esta música y todo eso.
Supongo que, con el paso del tiempo, simplemente he intentado amplificarlo un poco más y hacerlo más potente. Quiero decir, la música que me ha influido siempre ha sido música de alta ganancia y mucha energía. Y me encantan Nick Drake y John Martin y todos esos maravillosos cantautores. Y eso siempre formará parte de mí. Siempre haré cosas así. Da igual si grabo un disco; probablemente siempre habrá, por ejemplo, una balada acústica como última canción o algo así.
Lo que me gusta, en lo que respecta a los conciertos en vivo, es atrapar al público de lleno, y creo que la mejor manera de hacerlo es tener a un batería que lo dé todo como John Bonham detrás de ti; es tener a un bajista como Chris Squire o Steve Harris detrás de ti, mirando al público a los ojos. Sí, eso es todo.
– ¿Por qué decidiste ir como solista y no formar parte de una banda?
– ahora vivo en Londres. La razón por la que vine a Londres fue para unirme a un grupo y ser algo así como el guitarrista principal.
De pequeño crecí viendo un montón de grupos y todo eso. Eso era lo que quería hacer. Solo al cabo de un par de años me di cuenta de lo difícil que es entrar en un grupo y que luego cuatro o cinco personas mantengan esa misma energía, ese mismo motor para seguir adelante durante años. Si quieres triunfar, no va a pasar de la noche a la mañana. En esta industria no te conviertes en una sensación de TikTok o Instagram de la noche a la mañana.
Me di cuenta de que es muy difícil, y me di cuenta de que soy la única persona en la que realmente puedo confiar para mantener ese motor en marcha, si realmente me lo tomo en serio. Así que empecé a componer mis propias canciones.
Escribí mi primera canción, “Moonrise”, y pensé: “Vaya, es una canción genial”. Y luego seguí adelante y me dije: “He empezado a componer estas canciones para una banda completa”, algo que supongo que siempre había tenido en mente y que siempre había podido imaginar, pero sin ser capaz de plasmarlo en algo concreto. Y ahora eso es algo que ha sucedido, sí.
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– ¿Y te resulta más fácil o más difícil dar el salto como solista y no en una banda?
– Creo que, para mí, es más fácil formar parte de un grupo. He estado en varios grupos y me resultaba más fácil porque podía mantenerme un poco en segundo plano y no ser realmente el centro de atención. Pero como artista en solitario, eres tú. Todo gira en torno a ti. Por ejemplo, cuando actúo como Dylan Gers, soy yo.
Es más gratificante hacerlo como solista, estar ahí como solista. Y sigo contando con mi banda de vez en cuando, lo cual es genial. Si actúo en directo, por desgracia estoy en primer plano. Soy yo, mi guitarra y mi voz. Pero entre canción y canción, siempre digo algo así como: “Esta es mi maravillosa banda”. Siempre intento darles un poco de protagonismo.
– ¿Podemos decir su nombre?
– ¿La banda?
– Si, la banda.
– Ah, sigo siendo Dylan Gers. Igual que Rory Gallagher era Rory Gallagher, pero con su grupo. He usado un par de veces un nombre gracioso llamado “Dylan Gers and the Blackbirds”, pero en realidad solo soy “Dylan Gers2. Aunque ellos me han ayudado a componer las canciones, la verdad.
– ¿Aportan sus ideas a la banda? ¿Escriben canciones?
– No, todas las canciones, los textos y el material serán cosa mía. En su momento conté con uno de mis bateristas, Cameron Spence. Un baterista increíble. Me ayudó a estructurar uno de los “middle eights”, una de las secciones del puente.
Una vez la tocamos en directo y me dijo: “¿Puedo hacer una sugerencia?”. Y yo le contesté: “Sí, hombre,
por supuesto”.
“Quizá si lo duplicamos”. Y lo duplicamos. Y yo pensé: “Es genial».
Es bastante bueno. Tengo mucha suerte de haberlo encontrado. Es muy bueno y está muy motivado y encantado de tocar conmigo.
No quiero ser nunca como un dictador autoritario. Si quieren tocar algo de forma un poco diferente, me parece bien. Simplemente haz lo tuyo, si eso te hace feliz. No quiero decir nunca: “tienes que hacerlo así”.
A veces, cuando estás solo en todo esto como artista en solitario, es muy fácil encerrarte en tu propia cabeza y pensar: “Dios mío, eso suena fatal. Dios mío, eso suena genial. Dios mío, voy a quitar esto”. Pero entonces tienes otra mente involucrada. A veces está bien contar con otra perspectiva, de verdad. Eso creo. Otra persona puede pensar de forma diferente o fuera de lo convencional. Y eso te ayuda a largo plazo.
No puedes hacerlo todo por tu cuenta. Es imposible.
– ¿Entonces no tocas ningún otro insutrmento aparte de la guitarra?
-En las grabaciones, toqué todo menos la batería. Así que toco el bajo, toco la guitarra. Canto la voz principal. Hago todos los coros y toco los teclados. Los teclados son, en su mayoría, un Mellotron. Eso es algo muy al estilo de Led Zeppelin
– En los primeros lanzamientos, se escuchaban muchos samples.
– Si
– ¿Has tocado esos samples o simplemente las has añadido desde una biblioteca?
– Toqué todas los samples, salvo, creo, en el segundo sencillo, «Red Scythe», donde había sonidos de pájaros y podría haber salido a grabarlos directamente en el campo.
Yo uso Ableton; tú tienes Pro Tools y Logic, que utilizas para crear tu música, y en Ableton solo tengo sonidos de pájaros. Así que simplemente los metí y creo que les apliqué un phaser a los sonidos de pájaros y los invertí, poniéndolos a media velocidad o algo así. Simplemente hace que suenen genial.
Toqué todos los teclados, el bajo y la guitarra en todas mis propias canciones. Lo único que no hice en mis propias canciones fue la batería, porque no soy baterista. Eso es lo único que no sé hacer. Y, obviamente, cuando toco en directo, solo toco la guitarra, porque no puedo tocar el bajo por aquí y luego tocar la guitarra por allá. Eso es un poco difícil.
– Hablando de sonidos raros, hay uno al final de “Moonlight Lies”, tu sabes, ¿Puedes contarnos que instrumento es ese?
– Es un theremin. Es decir, es un manipulador de ondas electromagnéticas de la época soviética. Tiene una antena.
Te lo voy a enseñar (lo muestra). Tiene una antena. Lo enciendes y, en cierto modo, utiliza el espacio que hay a su alrededor. Y cuando metes el brazo dentro, suena así. Y cuando lo tocas al final de “Moonlight Lies”, da una sensación un poco a «cyberbird». Y eso lo hice yo solo.
Es bastante cool. De nuevo, muy influenciado. Jimmy Page, de Led Zeppelin, usó uno en los 70. Si escuchas, por ejemplo, los viejos conciertos del MSG, el Madison Square Garden, escuchas a Robert Plant usándolo y a Jimmy en un rincón tocándolo también. No es el mismo, pero esta es una réplica del que él usaba por aquel entonces, porque hay montones de theremines diferentes; el más popular es el theremin Moog, pero es así de grande (hace señas indicando el tamaño). Es una locura. Y tienes que guardarlo en un estuche rígido.
Este te lo puedes meter en el bolsillo y listo. Y solo le he añadido un poco de reverberación, para darle un toque más espacial. Es un instrumento de verdad.
– Dylan, mencionaste que tienes una fuerte influencia del rock clásico de los 70s, pero…¿Podrías contarnos cuales son tus principales influencias, aparte de esas?
– Me encanta el metal. El heavy metal es una parte muy importante de mí. Grupos como Iron Maiden y Megadeth.
Cuando era adolescente, era un gran fan de Dave Mustaine. Escuchaba todos sus discos.
Todo el material antiguo de Metallica, como Ride the Lightning, Master of Puppets y And Justice for All. Incluso algo más reciente, como Death Magnetic, que tiene algunas canciones realmente buenas, de verdad.
Me encanta “Spit Out the Bones”, de Hardwired… to Self-Destruct.
Es una canción genial. Y la más reciente, “Inamorata”. Creo que en estos dos últimos álbumes han vuelto, en cierto modo, casi a sus raíces. Con canciones de riffs fragmentados, lo cual es genial.
Pero esa última canción empieza a tener un toque casi progresivo y James suena realmente bien en ese álbum. Ha empezado a sonar un poco como Frank Sinatra. Creo que se ha dejado influir un poco por él, intentando cantar con un estilo más melódico y prestando más atención a la dicción, pronunciando bien cada palabra. Mientras que antes, en álbumes anteriores como Kill Em All, tenía como 19 años, para ser justos. James era muy diferente. Pero sí, me encanta el metal.
Me gustaba mucho el hip hop. De hecho, todavía me gusta mucho. Tenía unos 16 o 18 años cuando mis dos géneros favoritos eran el metal y el hip hop. Y me encantan artistas como Danny Brown. Por aquella época, cuando era adolescente, era justo cuando Kendrick Lamar estaba despuntando, así que acababa de sacar ese álbum DAMN, que es fenomenal. También To Pimp a Butterfly y Good Kid, Mad City.
Me gusta pensar que saqué gran parte de mis melodías, ritmos y cosas por el estilo de ellos, porque, obviamente, el hip-hop se basa mucho en la melodía.
He empezado a prestar mucha más atención a las letras, pero cuando las escucho, solía fijarme en la melodía y ver cómo evoluciona. Y creo que saqué mucho de eso del hip-hop.
Metal, hip-hop y rock clásico de siempre.
– Escuchando todas tus canciones, yo pude escuchar influencia tal vez de The Police, Pink Floyd, King Crimson.
– Sin duda. Me alegro de que lo hayas dicho, porque Pink Floyd me ha influido mucho, pero me encanta
The Police.
Cuando empecé a cantar, intentaba imitar a Sting. Solía cantar “Roxanne” un montón porque, obviamente, tiene unas notas muy agudas. Uno se olvida de lo altas que son. Hay una nota en la que piensas: ¡Dios mío!. Y él solía cantarla a todo pulmón. Es una locura.
Soy un gran fan de Pink Floyd. Me refiero a todas las épocas de Pink Floyd: la de Syd, la de Roger y la de David. Me encantaba todo eso. Creo que la de Roger fue probablemente la mejor época. The Piper at the Gates of Dawn. Ese disco es una locura. Ese sí que es una locura. Es como: “¿qué está pasando ahí?”.
Syd Barrett también. Casi siempre es lo mismo de increíble. Las melodías son preciosas. La composición inglesa. Es muy pegadiza
– Los británicos si que componen melodías pegadizas.
– Estoy de acuerdo, pero no sé de dónde sacamos eso ni cómo es. Creo que tienes razón.
Influencias más contemporáneas…
Sé que es un fenómeno y, probablemente, una de las artistas más importantes de este momento. Billie Eilish.
Soy un gran fan de Billie Eilish. Tiene algo especial. Me refiero a ese primer álbum y a su último álbum, Happier Than Ever, pero también a este nuevo álbum, When Do We Fall Asleep, Where Do We Go?.
Hay una canción que se llama “Chihiro”, y es preciosa. Es un poco melancólica, pero aún así es preciosa. Y la producción es genial. Sé que se la hace su hermano, y el bajo es, bueno, es muy resonante; me encantan los bajos resonantes.
Y, de nuevo, ese primer álbum es realmente precioso. Tiene algunas canciones realmente bonitas, como “Goodbye” y otras. Es triste, pero es como música de chico triste, aunque es realmente preciosa. Es muy bonita. Diría que probablemente sea una de mis influencias más actuales en este momento.
– Tu dijiste que amas el metal. Es curioso como un metalero decide no tener un proyecto de metal y luego ir por otro estilo de música.
Yo pienso que es difícil para un metalero separarse de eso y escribir otro tipo de música. ¿Que puedes decir de eso?
– Supongo que el metal es una influencia. Es algo que intento plasmar en mi música e incorporar, sobre todo en secciones solistas y cosas por el estilo.
Supongo que se podría relacionar con el rock clásico de los 70, pero gran parte de ese rock clásico de los 70 rozaba el heavy metal.
Me refiero a “Speed King” de Deep Purple, que es casi una canción de metal.
Supongo que, en cuanto a mi música, no pretendo que me encasillen en un solo estilo. No pretendo limitarme a un solo tipo de música. Intento fusionar en una sola pieza diferentes tipos de influencias que me encantan. Y podría componer una canción que se pareciera bastante a David Sylvian en Japón, y luego quizá pasar a otra canción en la que dijera: “Ok, aquí voy a darle un toque metalero e intentar que suene un poco más a metal”. La canción “Talisman” es lo más metal que he hecho hasta ahora porque es muy rápida. Porque estaba en afinación Drop D. Y no solo porque estuviera en Drop D. Es una canción bastante potente.
No soy solo un metalero, diría eso, para terminar con este tema. Soy metalero y me encanta el metal.
Últimamente me ha costado encontrar metal nuevo, pero me he metido mucho más en Sepultura, que me gusta un montón. “Roots, bloody roots”. Es un clásico. Es buenísima. ¡Tan potente!
De nuevo, es esa sensación de que te agarra por la cara, a lo que me refería antes hablando de los conciertos en directo. Creo que eso es lo que mejor hace esa música.
Nunca he tenido esa sensación, salvo con el metal, en la que te atrapa de lleno y puedes correr y correr con el público, disfrutarlo y pasártelo genial.
– Me gustaría hablar sobre Talisman. Es el registro más largo. Tiene cinco o seis canciones. Creo que es genial, realmente.
Muestra un cambio desde las cosas que hiciste previamente. ¿Tu lo produjiste?
– No. Creo que “producción” es una palabra un poco rara. No sé exactamente qué significa, pero yo me encargué de arreglar y estructurar toda mi música.
Le llevé mi música a un ingeniero, por así decirlo, y él me ayudó a mezclarla y a darle el toque técnico. Es muy bueno. Le dio un toque profesional.
Supongo que él la produjo. Nos sentamos juntos y luego grabamos todo, excepto parte del MIDI, los teclados y cosas por el estilo.
Después la mezclamos a lo largo de una semana. Estuvimos allí cinco días, hicimos cuatro canciones, así que está bastante bien. La verdad es que nos pusimos manos a la obra y trabajamos mucho. Fue una semana realmente buena. Es el mismo tipo con el que he trabajado en todas mis canciones, excepto en “Moonrise”. Esa la hice yo mismo.
Así que, desde “Red Skies” en adelante, he contado con él. Se llama Michael Smith, y he trabajado con él en todas las canciones, incluida la que acabo de grabar en enero y la que voy a grabar la semana que viene. Todo es con él.
– Trabajar con un ingeniero es realmente importante
– Sí, es muy importante. Son profesionales y entienden ese “algo más” que buscas como músico.
En el caso de Michael Smith, básicamente toda su vida. Lo ha visto todo. Ha trabajado con la mayoría de los artistas. Además, es muy flexible. Cuanto más trabajamos juntos, mejor nos entendemos y mejor es el resultado final.
Por ejemplo, Melodyne es algo que mucha gente usa ahora, que es una especie de pequeño corrector de tono vocal. Y la mayoría de las canciones que se oyen hoy en día utilizan Melodyne. Lo aplican a las voces y suben el tono un par de semitonos, y ya está en Fa, por ejemplo. Con Michael, se lo he dicho muchas veces: “Nada de Melodyne”. Y la última vez que estuve con él, me miró literalmente y me dijo: “Nada de Melodyne”. Y yo le respondí: “¡Genial, bro!”.
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– ¿Tu te encargas de todo? Es decir: escribir las canciones, programar las sesiones de grabación, la contratación de los shows, gestionar las redes sociales, diseñar las tapas de los albums, ¿O tu tienes un equipo para eso?
– Todo lo hago yo. Soy totalmente independiente.
Supongo que me encuentro en un momento de mi carrera musical en el que me vendría muy bien contar con la ayuda de un representante y de un sello discográfico, pero, en gran parte, parece que soy yo quien tiene que dar el primer paso.
He hablado con algunas personas, y creo que es mejor llegar a un punto en el que sea mucho más atractivo y sean ellos quienes se pongan en contacto conmigo. Pero, por ahora, soy total y absolutamente independiente, lo cual es genial. Hago todas las portadas de los discos yo mismo. Todas se basan en la imagen que tengo de lo que he puesto en esto. Me encargo personalmente de todas las redes sociales. Contrato todos mis conciertos por mi cuenta, lo cual a veces resulta muy difícil. Lo hago todo yo mismo.
Lo único que realmente no hago es tocar la batería, que es lo que se oye en los discos; de eso se encarga mi amigo Noah, que me ayuda muchísimo. Pero, de nuevo, sin él y sin el ingeniero, no creo que hubiera conseguido ni la mitad de lo que he conseguido. Habría sido mucho más difícil hacerlo.
– En cierto modo, supongo que todo se reduce a los contactos. Es grandioso tener buenos contactos, buenos amigos, buenos compañeros de trabajo y, sobre todo, buenos ingenieros.
– También es muy bueno estar en esta situación en la que me encuentro ahora, con total independencia. Es bueno porque sé lo que hay que hacer con mi proyecto. Y si alguna vez llega un momento en el que cuente con un mánager, un gran sello discográfico o algo por el estilo, no es como si fueran a tomar el control total. Y yo seguiré sabiendo lo que hay que hacer, si eso tiene sentido. Sé en qué consiste este proyecto. Sé quién es Dylan Gers.
– ¿Podrias contarnos algo sobre el equipo que usas en tus actuaciones en vivo?
– De hecho, tengo aquí mi guitarra. Es una Fender Stratocaster mexicana. Y le he cambiado la cejuela. Antes tenía una cejuela de plástico, como las Stratocaster mexicanas. Hice algo bastante raro, pero me gusta mucho. Le quemé un poco los extremos, al estilo de Jimmy, si es que se entiende.
– ¿Wow, lo hiciste por algún propósito o fue un accidente?
– Por un propósito
– Todo un detalle!
– Tuve una noche un poco rara, por así decirlo.
Esta es la guitarra que solía usar para componer todo (la muestra). Es una HSSH, es decir, una pastilla de bobina simple, otra de bobina simple y una humbucker, y le he cambiado esta última. Al principio era una humbucker normal, como las de Fender, pero la cambié por una DiMarzio Super Distortion, la misma que, por ejemplo, usan Kurt Cobain y Dave Murray, que es muy potente, la Super Distortion.
Y no tiene Floyd Rose, solo una silleta normal.
Eh…Voy a tomarlas porque están todas en esta misma habitación. Un momento.
Utilizo tres guitarras para el proyecto completo en directo, lo cual está bien, pero esta es para el proyecto en solitario (muestra nuevamente otra guitarra). Es simplemente una acústica Ovation. Muy bonita. Una acústica con un tono muy completo y agradable.
– ¿Es esa la que podemos escuchar en tu música?
– Si, toda mi música.
Además, todo esto es para esa Stratocaster, con la que toco “Talisman” y “White Swan”. Todas esas canciones. Todo lo que tengo aquí es simplemente todo lo que he grabado con ella. Para los conciertos en directo, de nuevo, para “Talisman”, utilizo una Flying V porque está afinada en drop D.
– Hermosa. La thrashera (thrashy en ingles)
– La thrashera, si!
En cuanto a la influencia de James Hetfield, le grabé “Eat Fuck”, lo cual está genial. Él tiene eso en su vieja Gibson Discovery Flying V, creo. Pero esto es bastante divertido porque es como una réplica de Dave Mustaine: “Dave Mustaine’s King Vs.”.
Es gracioso porque puse el logotipo de Metallica en una guitarra de Megadeth. Muy gracioso.
Las pastillas humbucker y las de bobina simple son todas estándar, excepto la Stratocaster, que tiene la DiMarzio Super Distortion. Aparte de eso, todo es estándar.
– Entonces, Dylan, ¿Podrías hablarnos de las letras? Es decir, ¿Que tipo de mensaje quieres dejarle a la gente y por que escribes así?
– Escribo así porque quiero que haya un cierto sentido de la ambigüedad en mi música, y no quiero que alguien lea la letra y diga: “Ah, esto es lo que quiere decir”.
Quiero que cada uno saque sus propias conclusiones. Quiero que la gente pueda extraer cualquier significado que quiera de mi canción. Desde mi punto de vista, no tiene por qué significar necesariamente nada. Y para mí puede que signifique algo, pero quiero que quienes la escuchan y quienes puedan escucharla en el futuro se den cuenta de que pueden sacar de ella lo que quieran. Y que deduzcan lo que quieran, tanto si les estoy hablando a ellos como si me refiero a una parte de su vida, de su relación o de lo que sea que tengan. Es una sensación de ambigüedad.
– ¿Crees que escribes con la cabeza o con el corazón? ¿O quizá a partir de la experiencia y de situaciones de la vida cotidiana?
– Todo eso. Con la cabeza, con el corazón, a partir de la experiencia y de las vivencias cotidianas y cosas así. Creo que a partir de todo ello. Siempre intento no caer en lo demasiado extraño o misterioso y mantenerlo más o menos, como he dicho, sencillo.
– ¿Cómo te gustaría que te recordaran?
– Como un buen músico, y nada más.
No tengo grandes ambiciones ni nada por el estilo. Solo quiero vivir mi vida y espero hacer feliz a la gente con mi música y seguir así.
También está bien tener los pies en la tierra. Mantener los pies en el suelo. Creo que eso es muy importante. Creo que
hoy en día mucha gente se deja llevar por todo, pero a mí también me pasa lo mismo.
– Hasta ahora, ¿estás satisfecho con todos los esfuerzos que has realizado para alcanzar ese objetivo de ser recordado como un buen músico?
– No, nunca. Estoy satisfecho con todo lo que he publicado, pero espero que aún quede mucho más por hacer.
Estoy muy contento con toda la música que he publicado. No creo que pudiera haberlo hecho mucho mejor. Con lo que
tenía en esos momentos. Hay algunas canciones que debería haber mezclado de otra manera, pero eso siempre va a pasar.
Siempre vas a echar vas a echar la vista atrás a parte de la música que tenías cuando tenías 21, 22 años, o incluso
antes, y pensar: “Eso se podría haber mezclado así”.
Siempre vas a evolucionar musicalmente y pensar: “Oh, eso podría estar así, y esto podría estar así”. Pero lo bonito de esa música y de la que he publicado es que es un momento en el tiempo. Es como un momento colectivo en el tiempo. Y está capturado. Está capturado en ese instante, como si fuera julio de 2022. Ha capturado ese movimiento y esos sentimientos de aquel momento, esa emoción y esa composición.
Así que sí, de momento estoy muy satisfecho con todo lo que he hecho.
– ¿Cómo vives la realidad del mundo de la música como joven músico?
– Tengo mucha suerte porque formo parte de una comunidad de gente grandiosa allí donde vivo, en Londres, en este momento. Así que esa es mi visión del mundo de la música ahora mismo: mi maravillosa comunidad.
Estoy con mi amigo Noah, que toca la batería; mi amigo James, que toca en varias bandas y hace cosas en solitario, lo cual es genial, y da conciertos y cosas así, lo cual es maravilloso.
El mundo de la música en su conjunto es muy… ¿cómo se dice?
Es implacable, supongo. Puede machacarte y escupirte en cuestión de meses. Por eso, por mi parte, solo intento construir poco a poco, de forma orgánica, algo que, con suerte, se convierta en algo más grande.
A mi edad, es muy difícil dedicarse al mundo de la música porque, además, no hay muchas recompensas económicas. Quiero decir, no es que tengas que buscar eso. Sin embargo, un hombre tiene que comer, una chica tiene que comer. Es tan sencillo como eso, pero es realmente importante. Y, por desgracia, para mucha gente de mi nivel, básicamente no hay casi nada de dinero. Y eso simplemente significa que estamos perdiendo.
Creo que mucha gente que tiene historias realmente bonitas que contar, las estamos perdiendo. Porque es muy difícil y no hay recompensa. Incluso si estás en un gran sello discográfico.
Es difícil, pero eso no va a impedir que la gente siga haciendo música. Supongo.
– ¿Sientes a veces que nosotros, como músicos, nos enfrentamos a un mar abrumador de música?
Me refiero a que la cantidad de música que hay hoy en día en las plataformas es enorme. ¿Qué opinas al respecto? ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Y qué crees que debe hacer un músico para que su música destaque en este círculo infinito e inmenso de música?
– Bueno, supongo que lo que ocurre con el streaming es que, básicamente, ahora resulta muy fácil para la gente publicar música, lo cual es bueno, pero eso conlleva una sobresaturación.
Como has dicho, se publica una cantidad infinita de música. Supongo que es bueno porque personas que, de otro modo, no habrían podido publicar música, ahora pueden hacerlo.
Mucha gente es independiente. Pueden hacerlo sin que las grandes discográficas les digan: “No, no puedes publicar eso”. Lo cual es genial, es realmente bueno, pero también significa, como has dicho, un mar infinito en el que simplemente estás lanzando tu música.
Es como un montón de… bueno, es un agujero enorme, la verdad.
¿Cómo conseguir que tu música llame la atención? Ni siquiera estoy seguro.
Quiero decir, ahora está todo este rollo de Instagram y TikTok, que a mí me deja pensando: “Dios mío, ¿qué está pasando ahí?”. Pero parece que a algunas personas les va muy bien con eso. Me refiero a ese artista llamado “Somber”. Parece que es el artista más popular del mundo en este momento. Usó TikTok, y lo hizo muy bien. Y su música tiene gancho. Pero no es nada especial, si sabes a lo que me refiero. Aunque es muy buena. Usó TikTok de forma muy inteligente y ahora es un artista muy famoso.
Así que supongo que es como si te estuvieras vendiendo, en cierto modo. Es casi como una meditación, un ritual de meditación. Si quieres hacer eso de TikTok, baila un poco durante 30 segundos.
Yo pienso: “Dios, no puedo hacer eso”. Es como decir: “¡No!”, aunque tenga eso garantizado al otro lado. Ese no es el tipo de artista que soy.
Sin embargo, supongo que eso abre el camino a muchos artistas que son así, lo cual les ha ido bien. Me alegro mucho por ellos.
Entonces, ¿qué hace falta para que te descubran? Lo primero es la música, pero, sobre todo, supongo que tu música tiene que ser genial. Tiene que ser buena. El producto tiene que ser bueno. Pero, más allá de eso, ¿cómo consigue alguien darse a conocer aquí? ¿Cómo lo hace alguien aquí? No lo sé.
Quiero decir, ahora todo gira en torno a esos algoritmos, así que el algoritmo de Spotify ayuda mucho, pero a mí me ayuda a llegar a diferentes oyentes y cosas así, lo cual es maravilloso, y supongo que, de una forma extraña, ha sustituido a la radio de los 80 y a MTV. Descansa en paz, MTV. Es raro.
Es un mundo extraño, amigo mío.
Sé que hay mucha gente en la industria musical que era como los peces gordos hace 10 o 20 años, y ahora no tienen ni idea de lo que está pasando. Está cambiando, es muy dinámico, cambia muy rápido. Y ahora con la IA, “Dios mío”. ¿Quién sabe?
– Así que, Dylan, ¿Puedes compartir con nosotros tus planes para el futuro?
– Voy a seguir adelante.
Mi objetivo es sacar cuatro sencillos este año, así que ya he publicado uno, “Scars on the Soul», que salió en
enero. La semana que viene voy a grabar otro. Mi objetivo es tenerlo listo en uno o dos. Mi objetivo es sacar uno más un poco más adelante, y otro más después de ese. Y todo eso será este año, con suerte, y con ello haré otro EP con
otras cuatro canciones, y eso será este año.
Con suerte, un nuevo álbum el año que viene. Me encantaría hacer un álbum. Ya tengo mis ideas y una pequeña visión de lo que puede y debería ser. Así que eso está bien. Mi mente me permite pensar así, porque demuestra que quizá haya algo que pueda suceder. Simplemente seguir trabajando sin descanso, seguir adelante. Esa es mi respuesta, en realidad.
Siempre voy a tocar la guitarra, saque o no música.
– Antes de terminar esta entrevista, me gustaría pasar a la primera canción de vuestros álbumes, “Moonrise”. En ella se dice: 2Debes tener miedo”.
Creo que es algo muy profundo. No sé a qué te referías exactamente con eso, pero me ha hecho pensar en los miedos a los que nos enfrentamos todos los músicos en la industria musical. ¿Alguna vez has sentido algo así?
– Supongo que da mucho miedo. Pero, como he dicho antes, mi música gira en torno a la ambigüedad. Depende de lo que cada uno saque de ella. Y si eso es lo que has sacado, entonces me alegro mucho, porque deja abiertas, en la medida de lo posible, las demás posibilidades sobre el significado de mi música y mis letras.
Para mí, personalmente, se trataba simplemente de relaciones con amigos, parejas y cosas así. Trata sobre perder a la gente. De eso se trataba. Debes de tener miedo de perder a alguien a quien quieres o de perder algo que te importa. Sea lo que sea.
En cierto modo, creo que tienes que tener miedo si quieres ser músico y sacar material, porque estás perdiendo una parte de ti. Estás sacando al mundo como una parte de tu corazón, y es una locura. Es algo realmente intenso y admirable poder lanzar tu música al mundo.
– ¿Cómo definirías al oyente típico de los proyectos de Dylan García?
– Alguien con buen gusto.
– (Risas) ¡Esa ha sido ingeniosa! Sí.
– (Risas) Sí, estoy muy orgulloso de eso. Se me ocurrió así, de repente.
– Muy bien, Dylan, ha sido un placer.
– Ha sido un placer.
– ¿Te gustaría compartir algo más con nosotros que quizá no te haya preguntado?
– Sí. Hay una cosa sobre las influencias.
Se me ha ocurrido otra influencia además de Frank Sinatra, como todos los crooners y eso. Me encantan. Sammy Davis Jr., todos ellos. Ah, Jim Morrison, por supuesto. Y eso enlaza directamente con el estilo crooner, que lleva directamente a The Doors y a Jim Morrison. ¡Así que sí!
– Gracias por recibirnos. Gracias por compartir tu tiempo con nosotros, tu experiencia y tus conocimientos. Y te deseamos mucha suerte con los próximos conciertos y con los próximos lanzamientos. Y siempre podemos seguir en contacto y charlar en el futuro.
– De acuerdo
– ¡Adiós!
– Encantado de conocerte. ¡Adiós!



Con casi tres décadas de trayectoria a sus espaldas, Eivør afronta una nueva etapa con la llegada de Tungl, un álbum en el que vuelve a explorar ese particular cruce entre tradición feroesa, folk, electrónica y sonidos de marcado carácter oscuro que ha convertido su propuesta en algo difícil de encasillar. El nuevo trabajo llega además acompañado de su incorporación a Nuclear Blast, un movimiento especialmente significativo para una artista que durante años ha defendido su independencia y una manera muy personal de entender la música. Aprovechando el inminente lanzamiento del disco y su próxima gira, hablamos con Eivør Pálsdóttir sobre esta nueva etapa, sus raíces, la conexión con públicos de todo tipo, su experiencia trabajando para videojuegos y series, la situación actual de la industria musical y, por supuesto, sobre esas canciones que adelantan un Tungl donde la oscuridad y la esperanza vuelven a encontrarse.
Buenas tardes, Eivør, gracias por concederme esta entrevista
Hola, gracias a ti, es un placer hablar con vosotros
Lo primero ¡enhorabuena! El lanzamiento de tu nuevo álbum (Tungl) es inminente y lo que he escuchado hasta el momento me parece espectacular: Tiene una temática preciosa y los singles son muy potentes, tanto musicalmente como estéticamente. Por favor, cuéntame un poco más sobre esta nueva etapa de Eivør y qué podemos encontrar el mes que viene en Tungl.
Gracias, sí ¿qué puedo decir? siempre es super ilusionante y también dan muchos nervios cuando un nuevo disco está a punto de salir. Aparecen todas las emociones. Y a veces me toma cierto tiempo y distancia para entender completamente lo que yo misma he creado: tengo que experimentarlo en directo y ver la reacción de la audiencia. De momento tengo un sentimiento muy positivo. He podido compartir con la gente algunas canciones este verano, las he tocado en directo, y me he sentido muy bien. Así que estoy llena de ilusión con esta nueva etapa que empieza a desarrollarse ahora.
Una nueva etapa en la que firmas con Nuclear Blast, una de las productoras más grandes de Metal actual… ¿qué supone para ti la entrada en esta discográfica?
Pues significa mucho para mí. He estado trabajando de forma independiente muchos años y me he dicho siempre a mí misma que no firmaría por un sello salvo que sintiera que de verdad es una colaboración: que trabajara conmigo. No quiero una discográfica que quiera agarrar mi música y encasillarme en sus cajitas o etiquetas. Llevo haciendo música mucho tiempo como para hacer eso. Así que cuando me encontré con Nuclear Blast, me sentí muy feliz al comprobar su entusiasmo y su amor por mi música, por lo que estoy muy feliz de colaborar con ellos. Creo que compartimos la misma visión acerca de crear música. Obviamente no soy una artista de Metal, para nada, mi música tiene una mezcla de muchos estilos. Pero para mí es muy ilusionante estar en una firma de Metal, porque veo que los seguidores de la música metal ya están en mis conciertos, por algún motivo… es como un crossover: una mezcla de mundos, algo que considero muy bonito. Mi música también es así, por lo que trabajar con ellos resulta apropiado.
Desde luego tu música es muy única y seduce a todo tipo de público. De hecho te iba a preguntar si has notado algún cambio en la audiencia, pero en este caso a raíz de tu colaboración en bandas sonoras de series y videojuegos. Seguro que les has abierto los oídos a muchos gamers a nuevas músicas y nuevas sensibilidades. ¿Has notado su presencia en tus conciertos?
Sí. Totalmente he notado un cambio en mi público, sobre todo en los últimos 8 años. Cuando empecé haciendo música para “The last kingdom”, y después con “God of War” y fue increíble… Veía a gente en mis conciertos vestidos de vikingos o incluso de Kratos. También por supuesto hay gente con looks góticos y hasta abuelitas, abuelitos, niños, amantes del folk… una mezcla muy grande de personas muy diferentes y eso me emociona muchísimo: ver a personas de tan diferentes orígenes y contextos. Es increíble que la música pueda hacer eso, reunirles así. Es maravilloso.
No solo realizas una música única, sino que tus orígenes también lo son. Seguro que muchas personas se han sentido interesadas por el idioma y las tradiciones de las Islas Feroe debido a tu música. ¿Cómo se siente defender tu música en tu propio idioma por todo el mundo?, ¿o alguna vez has pensado: “todo sería más fácil cantando en inglés”?
Hace mucho tiempo, cuando empecé a hacer música ¡hace casi 30 años de mi primer álbum! Entonces cantaba en feroés porque estaba haciendo música inspirada en las tradiciones y el folk feroés. Pero no pensaba que eso fuera a interesar a mucha gente fuera de las Islas Feroe. Así que cuando salí a cantar fuera, sí que pensé “vaya: voy a tener que cantar en inglés a partir de ahora”. Pero entonces vi que la gente era capaz de conectar conmigo casi igual de bien si cantaba en mi propia lengua. Así aprendí que la música no siempre es “entender cada palabra” sino más bien “entender el sentimiento”, y la audiencia es inteligente y tiene empatía, puede entender los sentimientos de alguien que canta en otro idioma. Así aprendí que la música es un idioma universal de verdad.
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Las tres canciones que has sacado hasta el momento (“Walls”, “Healer” y “Dragon Maiden”) me gustan muchísimo, y al escucharlas me trasmiten “esperanza”, cada una a su manera son oscuras pero a la vez esconden luz y mucha fortaleza ¿estoy acertando?, ¿cómo las describirías tú?
¿Sabes qué? me hace muy feliz que me digas esto, porque acabo de hacer otra entrevista y me han dicho que mi álbum les parecía súper oscuro y he pensado: “¿en serio? Para mí no es tan oscuro”. Para mí este álbum, que sé que es duro en sus líneas de bajo y batería, y que tiene un sabor oscuro… pero como tú has dicho, para mí tiene mucha esperanza y coraje. Para mí tiene un mensaje muy fuerte relativo a que debemos creer en que las cosas al final se colocan en su sitio y que siempre sanamos después de rompernos. En mi música es muy importante el contraste: la oscuridad y la luz, y cómo bailan entre sí. Y también en las letras que escribo existe ese contraste, por lo que diría que sí has acertado.
¿Cuánto hay de mitología y tradición feroesa y cuánto hay de fantasía e introspección en estas canciones?
No estoy segura. Es siempre una mezcla de muchas cosas. No es que siempre escriba sobre mí misma ni mi vida, pero sí que todo suele empezar con un sentimiento propio, una idea o un recuerdo que tengo dentro y que me da la idea de la canción para empezar… pero luego esto crece y nunca se sabe qué camino va a recorrer. A veces recojo inspiración de muchas otras cosas. Pero en general todo empieza con un sentimiento propio o bien con algo que sucede a mi alrededor. O que sucede en el mundo, y que me inspira.
Por cierto que llevas toda la vida en el mundo de la música, desde que eras casi una niña: ¿qué opinas del actual estado de la industria?, ¿son buenos o malos tiempos para la música?
Un poco las dos cosas a la vez. Los músicos estamos un poco en el medio de ninguna parte ahora mismo. Entonces tenemos el tema de la IA, que es terrible: nos está robando la identidad. Nos roban la música y la copian en todas partes, sin esfuerzo. Y eso da mucho miedo, cuando has trabajado toda tu vida en este área y de repente alguien puede hacer una canción parecida a la tuya en segundos con la IA.
Por su parte, la industria musical está siempre cambiando y te digo la verdad: nunca he sido muy buena navegando en ella. Siempre me ha asustado un poco y he querido mantenerme un poco alejada de la industria. Me gusta hacer las cosas a mi manera. Así que no sé… pero en cuanto a sensaciones, es cierto que no me parece un buen momento para las artes ahora mismo… Pero hay que hacerlas. ¡Me moriría si no lo hiciera! Si eres un alma creativa tienes que crear. Es así. Para los artistas es más importante que nunca ser auténticos, y amar de verdad a su público. Y yo realmente amo a mis fans, a la audiencia: me apoyan, vienen a verme a mis conciertos ¡no puedo pedir más! Es lo más precioso de mi vida.
Y eso es algo que la IA no puede hacer: salir al escenario y conectar con la gente en vivo.
Cierto. Cuando la gente se reúne, hay algo mágico. Cuando la música encuentra a su público, es el mejor regalo para un artista.
Y eso es justo lo que vas a hacer muy pronto: has anunciado un tour muy largo y generoso, siendo tú una artista que además trabaja muy duro sobre el escenario ¿cómo te preparas para un tour así? ¿Y qué podemos esperar de este nuevo tour?
Pues, ahora mismo aún estoy saliendo de la burbuja creativa que supone grabar un nuevo disco. Y a la vez he estado actuando en festivales todo el verano. Así que justo ahora me toca mentalizarme para estar de viaje cinco semanas para el tour, para actuar y compartir la música con la gente. He estado ensayando con mi banda, hemos ensayado varias de las nuevas canciones, y sobre todo ahora estoy tratando de reunir mi energía, toda la chispa que pueda sumar, para subir al escenario y compartir todo eso. Me hace mucha ilusión ir de gira. Es muy distinto actuar en vivo que en el estudio. En el estudio es un ejercicio de introspección, estás dentro de ti misma, y luego en el escenario liberas todo lo que tienes dentro, es muy distinto, y me encantan ambas facetas de la música.
Sí que lamento un poco algo y es que no he visto España en tu anuncio de la gira, ¿Podremos verte por aquí en un futuro próximo? Porfa dí que sí.
Sí, estoy segura de que voy a ir a España muy pronto. Siento que no esté ya agendado en la gira. Sé que no he ido mucho por España hasta ahora, pero últimamente he sido tan afortunada de poder hacer unos pocos conciertos allí hace poco y ha sido genial. Quiero volver muy pronto y seguro que lo voy a hacer. Sin ninguna duda.
Espero que lo hagas, me encantaría verte en directo. De momento aguantaré viendo tus videoclips, que son espectaculares y tengo una pregunta quizás un poco rara que hacerte, ya que proviene de mi peque: tengo un peque de 5 años y le encanta tu música. Cree que eres encantadora y le fascina tu voz. Pero quiere que te pregunte sobre el videoclip de “Dragon Maiden”. Le parece preciosa tu actuación, el paisaje, todo… pero no entiende por qué aparece tu rostro multiplicado en cinco rostros en el estribillo, así que he pensado en preguntarte sobre ello y en general la simbología de este vídeo tan bello.
Wow, qué emoción que le guste a tu peque y qué pregunta tan interesante: se ve que es muy inteligente. Los cinco rostros, se suponen que representan un espejo que te ayuda a adentrarte más en ti misma. Porque esta canción va sobre encontrar la fuerza en uno mismo. Cuando estás mal puedes buscar en tu interior y llamar a tu propia dama del dragón, y ella vendrá con sus alas de fuego a darte su fuerza. Así que estas cinco caras son el espejo y la manera en que están situadas, un poco en triángulo, tienen que ver con la tierra, con una montaña, con afirmarse sobre la tierra y recuperar tu fuerza. Espero que a tu peque le guste la respuesta.
Es maravillosa la respuesta. Ya casi hemos terminado ¿hay algo más que te gustaría decir a tus seguidores en esta nueva etapa?
Sí, me encantaría decirles a mis seguidores en general y también en España que estoy muy agradecida de que me escuchen y sigan mi música. Que me gustaría visitarles pronto y encontrarnos pronto para compartir la música. Y darles las gracias a todos por estar ahí y por su apoyo.
Muchas gracias a ti. Enhorabuena y mucho éxito.
Etiquetas: Eivør, Eivør Pálsdóttir, Folk, Tungl

Será un género basado en la negatividad y la oscuridad, pero el black metal depresivo sí que ha logrado unir a la gente a pesar de la distancia e incluso del tiempo. Un ejemplo de ello es In Luna, un proyecto que reúne al multi instrumentista chileno Aukka y al cantante Uruksoth, español de nacimiento y radicado en Alemania, que editara su primer material como parte de un split con otras tres bandas del estilo y más tarde lanzara su debut Forgotten Lives. A más de diez años de la salida de ambos, en octubre tendremos The Architecture of Negativity, el esperado segundo álbum de este dúo, el cual ahora incluye la presencia de dos músicos de sesión salidos de un par de las bandas de black metal más trascendentes de la actualidad. Hablamos con Uruksoth al respecto de este material, el futuro (o no) de la banda, y el mundo del DSBM y el post metal.
—Cuando me llegó la el mensaje acerca de que la banda estaba disponible para entrevistas y dije, “Ah, sí, una una banda de una banda de black depresivo. Yo conozco del género, obviamente, pero esperaba entre las sombras, francamente esperaba que estuvieras así dentro de las sombras todo, porque ya me pasó con un músico de Alemania que estaba entre las sombras.
[Risas] Sí, tanto Aukka como yo somos gente normal que te puedes encontrar en la calle en cualquier día, entonces tenemos la imagen de nuestro día a día. Luego, vale, somos más introspectivos en lo que es la música, pero somos gente normal y corriente.
—¿Cómo viene todo últimamente? Están presentando un nuevo disco después de más de una década sin material nuevo. Quiero mencionar que estaba buscando alguna entrevista de la banda y creo que había encontré una en un blog en inglés, no recuerdo ahora.
La verdad es que nos han hecho muy pocas entrevistas, yo creo que dos, tres o una cosa así.
—Ah, bueno, entonces tengo el privilegio de ser uno de los primeros ¿Cómo viene todo? ¿Cómo viene la promoción de este nuevo disco que saldrá en octubre?
Ahora dentro de nada, a la vuelta de la esquina, con Talheim Records, un sello ubicado en Austria y también tiene su sede en Alemania. Y nada, pues la verdad es que deseando tanto Aukka como yo, deseando ver un poco qué le parece la recepción de la gente. Somos una banda muy underground, no tenemos tanto un gran público, y nosotros perfectos con eso porque esa es la lógica que siempre llevamos, o sea ser un grupo underground, pero con ganas de ver. Después de tantos años que sacamos tanto nuestro debut como poco tiempo después, en el mismo año, también un split con dos temas, y la verdad es que tuvimos una buena acogida y tenemos ganas de mostrar el nuevo material a la gente a ver qué le parece.
—Este estilo es under incluso en el mundo del black metal, no es un estilo que se suponga que tenga que estar tocado en estadios ni nada de eso, al menos hasta cierto punto, obviamente.
Exacto, yo pienso igual.
—Estoy metido, no super metido pero estoy, en el mundo de este tipo de black metal desde hace un tiempo, desde la época en la que visitaba blogs en Blogspot para leer reseñas, y siento que hay una tendencia con este tipo de bandas de sacar un LP, un EP o un demo y después desaparecer como por diez años sin que estén oficialmente separadas. Creo que un ejemplo sería In Luna, desde que sacaron ese material en 2015…
Sí, el disco split.
—El split con Psychonaut 4, Vanhelga y Ofdryyka, después tuvieron el disco y listo. ¿Qué como qué onda durante todo ese tiempo? ¿Simplemente no se sintieron con ganas?
Es un cúmulo, un poco de todo. In Luna nació y lo concebimos y lo hemos lo hemos hecho en este tiempo. Es un proyecto de estudio, que no lo ideamos para sacar cosas cada x años. No teníamos esa necesidad, queríamos hacer una música que nos representase, con unas letras también acordes con ello y no hemos tenido tampoco la necesidad de contar más hasta hace unos años que hemos decidido retomarlo. Como te digo, es un proyecto de estudio, aunque en una ocasión hemos dado un único concierto…
—Primer y único recital,
¡Sí! Además, In Luna es un grupo más paralelo a lo que son o han sido nuestros otros proyectos, de metal extremo también pero de otras vertientes, y lo hemos tenido más aparcado. No terminado, sino aparcado en todos estos años pues eso no teníamos la necesidad de grabar algo por grabar, sino cuando ha sido el momento indicado, que nos ha aparecido ya pues ahora nos apetece.
—Es una expresión del momento, ¿no?
Sí, se podría decir.
—Es personal y es para el momento, no es para decir: “Bueno, ya sacamos el EP, ya sacamos este disco, ahora vamos a hacer eso de vuelta”. No es para forzarse.
Exacto. Además, ya te digo: hemos estado todo este tiempo trabajando en otros grupos, en otros proyectos. También la vida personal, ¿sabes? Te vas haciendo mayor, tampoco tienes el mismo tiempo que hace 10 años, 20 años, ya sabes cómo va.
—Cuando dije lo de las bandas de black que sacan material y después desaparecen como por diez años, iba a mencionar a Thy Light, el grupo brasileño. Me lo había anotado y después vi que Aukka había participado en la remasterización del primer disco de Thy Light, así que coincidencia.
Thy Light es un grupo que me encanta. Eh, Paolo y yo hemos hablado durante años a través de Facebook y tal y bueno, nos podemos conocer hace unos cuantos años porque él se vino a Europa a vivir desde Brasil y es una persona excepcional.
—¿Qué los llevó a volver? O sea, lo describiste como una cosa del momento, como una cosa de simplemente tener como el impulso de sacar nueva música que algo específico que que los llevó a decir “Tenemos que sacar nuevo material con In Luna”, como que la ocasión, el clima, está para un nuevo de In Luna.
No sé cómo decirte, surgió de una forma totalmente natural. Aukka y yo hablábamos, éramos amigos, lógicamente, y hubo un momento, en 2018 más o menos, en que Aukka ya tenía composiciones nuevas en formato demo que había ido grabando, recopilando ideas. Yo también había empezado a escribir algunas letras, y justo fue el momento adecuado para unir todo.
—Simplemente dijeron: “Ah, todas las piezas se están uniendo”.
Exacto, todo encaja y ahora nos apetece volver a grabar algo nuevo.
—Cuando vi el disco y vi que en el reproductor me aparecían cuatro canciones y dije, “Ah, sí, es como un EP”. Y después vi que todo el álbum duraba 36 minutos.
Sí, sí, sí. Salvo una que andará por los seis minutos, casi siete, el resto son canciones largas, con mucho proceso, mucha atmósfera…
—Mucho momento acústico de la nada, con ese contraste clásico entre ruido y calma…
Entre el caos y más calma, más melancolía. A Aukka, en concreto, le gusta crear esas atmósferas que vayan subiendo y bajando.
—Sí, sí. El caos y la calma contrastan y se magnifican uno a otro.
Exacto.
—Entonces, eh con los lanzamientos anteriores de In Luna ustedes tenían baterías programadas, pero en este The Architecture of Negativity tienen no uno, sino dos músicos acompañándolos.
Sí, son dos músicos de sesión, no pertenecen a In Luna como tal, pero han sido músicos de sesión en la grabación del álbum, músicos de estudio.
Por un lado tenemos a Diego Mota. Se le puede conocer por Gaerea y está a las baterías, como digo. Y luego, por otro lado, está Deimos AF, que es un amigo mío de toda la vida de aquí, de la escena de España, de la escena de Cantabria, de donde somos. Es una persona mítica en el black metal de allí. Hemos tocado también juntos en otra banda.
Le gusta mucho Luna y, nada, comentando un día dice: “Ay, pues podría yo grabaros el bajo”. Lo había grabado Aukka siempre, pero bueno, es un bajista fenomenal, guitarrista también, pero bajista fenomenal. Y nada, lo comenté con Aukka y directamente entró a formar parte de la grabación de este disco.
—Con los otros discos con Aukka encargándose de todos los instrumentos, y en este disco teniendo dos músicos haciendo lo suyo, ¿crees que hubo algún cambio en la dinámica al momento de hacer el disco? ¿Cómo cambia la manera de trabajar ahí?
Bueno, lo más notable, por supuesto, es la batería al ser una batería real. Nosotros estamos contentos con lo que ya hicimos en el primer disco y en el split con la batería electrónica, programada, que para el momento estuvo bien. Pero queríamos dar un paso más en nuestro sonido y contar con una batería real y, lógicamente, humana, para el sonido.
—Se nota, por supuesto.
Sí, sí, sí. Y Diego Mota, aparte de ser batería de Gaerea, es músico de sesión, es parte de su trabajo. Contar con él ha sido un lujo porque es un batería increíble, la verdad, y ha aportado mucha potencia a este disco con sus ideas.
Y por la parte del bajo, Deimos también es una persona súper experimentada. Lleva tocando desde mediados o principios de los noventas y, sumada a su experiencia en el bajo, también ha aportado muy buenas ideas al sonido.
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—Estaba escuchando mucho el disco junto y me gustó mucho. Tal cual como lo describiste, con ese contraste entre caos y calma. También me vino el documento con las letras de la banda y quería hablar un poco acerca de eso porque, por lo que entendí, vos sos el encargado de las letras, ¿no?
Sí, de la parte lírica.
—Y la idea del black depresivo, como quieran llamarlo, obviamente nos da una idea de las letras de la banda. Pero siempre me pareció que es un género bastante más amplio de lo que uno pensaría con ese nombre, porque tenés las bandas que van por esa estética de “venas cortadas en el baño”, y creo que In Luna va más por un lado de, no sé, desolación urbana, creo que sería.
Sí, sobre todo en el primer disco y en el split. También eran dos canciones, una de ellas iría más por un tema así, pero también es algo muy introspectivo, las vivencias de cada persona en el mundo, que puede estar un poco al límite.
No tanto como has mencionado tú, por ejemplo, de muchas bandas que tratan temas como el suicidio en concreto, automutilación, etcétera. Nosotros no tocamos esos temas, vamos por una línea quizás a veces más poética, más metafórica en las letras, otras veces más cruda, por así decirlo, en la forma de expresarlo.
Tocamos temas un poco más personales, más ahondando en la negatividad del ser humano. Un poco iría por ahí el asunto. No son temas que hayamos inventado nosotros para nada. Ya hay miles de bandas que abordan temas de ese tipo.
—Más un estado de la mente que algún tipo de acto físico.
Exacto.
—Mencionabas los discos anteriores y una cosa que había es que años atrás tenían un track que se llamaba “The Grey Manifiesto”, donde una parte estaba la frase “música gris para gente gris”.
Sí, sí, sí. Eh, bueno, The Great Manifest es una intro más que un tema y sí, y la frase es un poco también homenaje a la mítica frase de Morbid Angel: “Extreme music for extreme people”. Y nosotros la adaptamos a pues a nuestro rollo, a nuestra temática, poniendo pues esa etiqueta de ”Grey Music for Grey People”.
—El gris es un color que aparece bastante seguido en las letras de In Luna.
Sí, es un concepto porque ahí está el gris entre el negro y el blanco. No es ni una cosa ni la otra, no es ni la luz ni la oscuridad.
—Sí, porque el negro es el color relacionado con el black metal. Literalmente está en el nombre. El blanco, bueno, al metal cristiano lo llamaban en ese momento “white metal”.
[Risas] Sí, es verdad.
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—Yo tengo amigos que no están muy metidos en el heavy metal y a veces les cuento cosas de hablar con bandas y todo eso, y les tengo que explicar que el black depresivo y el post son géneros de verdad, que estoy hablando en serio y no es un invento mío, porque parecen esas parodias cuando agarran y dicen que hay 700 millones de géneros de metal y quieren armar como alguna cosa nueva, y tengo que explicarles que esos son géneros de verdad, que tienen escenas propias y todo. ¿Sentís a veces que incluso dentro del black metal, bandas como In Luna y grupos afines son como una burbuja aparte, un mundillo dentro del mundo del black metal?
Pero yo creo que es así, por lo menos en cualquier estilo o subestilo del metal extremo. Incluso me imagino que también pasa en grupos de heavy metal, de thrash metal, que no sea metal extremo en general. Pero es como te había comentado al principio de la entrevista, entre lo que es más underground y la música más mainstream.
Yo creo que el depressive black metal ya tiene, desde hace muchísimos años, su nicho de seguidores y fans de esta música. El post black metal también tiene su nicho. Es como todo, porque también podrías hacer la misma pregunta sobre el pagan black metal, el atmospheric black metal o cualquier otro subgénero derivado del black metal, del death metal o del doom.
Yo creo que es lo que te digo, que ya no es eso, sino que es más underground, para unos oyentes más concretos que les gusta más investigar o descubrir algún grupo que no sea conocido, para ver qué tal está su música, etcétera. Es, vamos, es una opinión subjetiva, vamos.
—Una cosa que me llama la atención es que no tenés problema con etiquetas como post black metal. Lo menciono porque muchos músicos le tienen miedo a ese tipo de etiquetas y dicen: “No, nosotros no nos definimos como una banda de black depresivo, post black metal, metal atmosférico ni nada. No somos una banda de black metal y punto, o una banda de metal y punto. No hacemos ese tipo de música, hacemos nuestra música y punto”. Pero vos no tenés problema con ese tipo de etiquetas.
No, nosotros no tenemos problema con definir nuestra música dentro de unos parámetros, como puede ser black metal atmosférico, depressive, lo que sea. Ya le das una referencia a la persona que esté investigando bandas en Encyclopaedia Metallum, por ejemplo. Si está buscando bandas de determinado estilo, puede encontrar la nuestra y decir: “Mira, esta banda es de black metal, me interesa”. O puede encontrar otra de otro tipo de black metal que no le llame tanto la atención.
Además, somos una mezcla de depressive black metal y post black metal, porque tenemos elementos más modernos, alguna parte de shoegaze, black metal, ¿sabes? Entonces somos un poco esa amalgama entre lo atmosférico, el blackgaze, que también se le llama, y el black metal. También tenemos partes de un black metal más tradicional.
—¿Cómo definirías la diferencia fundamental con un grupo de black metal tradicional? Nosotros sabemos a qué nos referimos con black metal tradicional, ya conocemos todas las bandas con corpse paint. Obviamente, hay bandas de post black metal que también lo utilizan, pero me refiero a ese tipo de grupos, esa onda más, no sé cómo definirla, más de la escena noruega y todo ese tipo de grupos. ¿Cuál creés que es la diferencia?
Sí, con black metal más ortodoxo, digamos.
— Black metal ortodoxo, digamos. ¿Cuál considerarías que es la diferencia fundamental o si hay alguna específica?
Me imagino que sea, por ejemplo, que en el post black metal experimentas un poco más con otros sonidos, a veces fuera de lo que es el espectro del black metal como tal. Puedes agregar alguna parte de post metal, post rock, cosas que no irían dentro de la senda prefijada del black metal ortodoxo que me has preguntado.
El black metal ortodoxo tendría unos sonidos más clásicos, más noventeros, de principios y mediados de los noventas, con la primera y la segunda ola del black metal. También esos primeros grupos de black metal tenían muchos toques más épicos como, por ejemplo, Enslaved, unos clásicos que luego han seguido y se han puesto más de black progresivo, una cosa así.
Pero, lógicamente, el post black metal tiene sonidos de black metal, como su nombre indica, pero no tan arraigados a esa música de los años noventas, de principios y mediados de los noventas, que es lo que yo caracterizaría como más propio del black metal ortodoxo. Aunque después, ahora y también en el futuro, van a seguir saliendo grupos nuevos con ese sonido de black metal más ortodoxo, pero más abiertos a incorporar influencias.
—Mencionaste géneros como el shoegaze, y me llama la atención pensar que esa escena y la escena del black metal se estaban desarrollando a la par, pero no creo que nadie en su momento se imaginara que podían cruzarse.
Ya lleva muchos años, pero te pones a pensar que a finales de los años noventas, por ejemplo, por ponerte más o menos una fecha, una parte del black metal iba a derivar hacia esos sonidos y tal. No lo habías pensado nunca, y es una cosa positiva porque tenés otra parte de la música que te gusta, que puedes investigar y que te puede llamar la atención. Si te gusta ese otro tipo de black metal, pues mejor que mejor. Para la gente a la que nos gusta la música, fue un descubrimiento, como ha pasado con otros estilos o subestilos.
—¿Qué planes tienen a futuro con In Luna? Obviamente recitales no, porque no es una banda para eso. Pero, ¿qué planes tienen a futuro? ¿Tienen algún algún plan a futuro con In Luna?
No, no tenemos nada pensado, la verdad, porque ahora mismo va a salir el nuevo disco y, en realidad, no es como nos ha pasado la vez anterior. Ya veremos si en unos años grabamos alguna otra cosa o no, o si es el último capítulo. El tiempo lo dirá, según vaya surgiendo.
Ahora estamos muy contentos con lo que hemos grabado y también nos centramos en otros proyectos y bandas que tenemos. Pero, por ahora, el tiempo lo dirá.
—Sobre todo vos, que vi el currículum en Metal Archives y eran cuatro millones de bandas en las que participaste.
¡Son bastantes, sí! Llevo tocando desde el año 98, o sea, que son bastantes años y he estado en un buen número de bandas. Me gustan muchos estilos de metal extremo y he tenido la suerte de estar en bandas de diferentes estilos de metal extremo que me permiten expresarme tanto a nivel vocal, porque me encanta lógicamente cantar, como a nivel lírico, en diferentes aspectos, letras, etcétera.
—Como para cerrar, ¿qué querrías decirles a nuestros lectores, a la gente que va a escuchar este nuevo disco de In Luna? A la gente que pueda interesarse en escuchar el nuevo disco de In Luna a partir de leernos, ¿qué querrías decirles?
Pues que entren a escuchar el nuevo disco nuestro de In Luna, The Architecture of Negativity, como si fuese un viaje. Las cuatro canciones son como un viaje en el cual todo es oscuridad. Es un viaje que habla sobre la depresión, la ansiedad, la pérdida y la negatividad que puede tener cada persona en su interior.
Quizás no sea un viaje fácil, pero que entren en él.


Con una propuesta que combina el power metal melódico de principios de los 2000 con elementos de hard rock, AOR y metal melódico, Fallen Sanctuary continúa desarrollando su identidad con The Gathering of Dreams, su segundo álbum de estudio. El disco profundiza en un sonido marcado por grandes coros, melodías elaboradas y armonías, pero también presenta un costado más personal y directo en sus letras.
A cuatro años de la edición de su debut, Terranova, el nuevo trabajo refleja también los cambios que atravesaron sus integrantes durante ese período. Marco Pastorino, conocido además por su trabajo en Serenity y Temperance, nos cuenta sobre las influencias detrás del álbum, el proceso de composición junto a Georg Neuhauser, la libertad creativa de Fallen Sanctuary y los planes para el futuro de la banda.
The Gathering of Dreams está profundamente arraigado en el power metal clásico. ¿Cuáles fueron tus principales influencias musicales a la hora de escribir el álbum?
Creo que nuestras influencias básicas siguen siendo las mismas desde que comenzamos con Fallen Sanctuary. El power metal de principios de los 2000, como Sonata Arctica y Stratovarius, pero también bandas más pequeñas como Dyonisus, Silent Force y Thunderstone. Incluso diferentes tipos de música, desde el AOR hasta el rock y el metal melódico.
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Las canciones comparten una identidad muy clara, pero cada una tiene su propia personalidad. ¿Cómo lograron conseguir ese equilibrio?
Debido a las múltiples experiencias que tuvimos durante los últimos 15 o 20 años, Georg y yo definitivamente hemos construido nuestro propio sonido, nuestra personalidad e incluso nuestras propias características distintivas. Así que básicamente siempre vas a encontrar algunas melodías fuertes, grandes coros, cierto tipo de progresiones armónicas, etc.
Las letras parecen ser más personales esta vez. ¿Qué ideas o experiencias las inspiraron? ¿Hay alguna canción que sea especialmente significativa para vos?
Estoy totalmente de acuerdo con vos. El álbum debut, Terranova, también era personal, pero hablábamos incluso sobre la vida en general. En este nuevo disco nos involucramos al 100 %. En primer lugar, tuvimos que esperar cuatro años para poder editar el álbum y, por supuesto, en cuatro años muchas cosas cambiaron en nuestras vidas.
¿Qué significa para vos el título The Gathering of Dreams? ¿Cuál es la idea principal detrás de él?
Ayer estaba hablando de esto durante otra entrevista. Tenemos muchos sueños en la vida, pero al mismo tiempo seguimos viviendo nuestro propio sueño: escribir nuestra música, grabarla, poder editarla y, además, tener la posibilidad de tocar estas canciones alrededor del mundo es algo impagable y no podemos pedir más. Por supuesto, siempre tenés algún objetivo que querés alcanzar o algo que querés hacer.
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El álbum explora diferentes facetas de su sonido, desde el power metal clásico hasta el hard rock y elementos más melódicos. ¿Intentaron experimentar conscientemente con su estilo?
Para nosotros es un proceso bastante natural. Fue lo mismo con el álbum debut y algunas personas se sorprendieron muchísimo por eso. Pero Georg y yo venimos del metal melódico, el power metal y el rock, por eso es algo muy natural para nosotros. Tengo que decir que, si lo forzáramos, definitivamente ya no sería tan natural.
Después de dos álbumes, ¿sentís que Fallen Sanctuary ya encontró su propio sonido o todavía quieren explorar nuevos territorios?
Creo que sí, pero al mismo tiempo nunca tuvimos, ni tendremos, ningún tipo de límite en el proceso de composición. Quizás el próximo sea incluso más rápido o más lento. Tal vez sea 100 % AOR, o quizás sea 100 % de baladas, ya que no escribimos ninguna balada para The Gathering of Dreams. Simplemente nos estamos divirtiendo juntos y escribiendo las mejores canciones que podemos hacer.
¿Cuál es el principal objetivo que tienen con The Gathering of Dreams? ¿Qué te gustaría que los oyentes se llevaran del álbum?
Por supuesto, llegar a más y más personas, pero al mismo tiempo no estamos intentando volvernos virales a cualquier precio. Sin duda, hoy en día las redes sociales son una de las mejores herramientas para promocionar una banda, pero nosotros no estamos buscando que algún videoclip se vuelva viral en Instagram o TikTok. Seguimos buscando llegar a la gente y conseguir que se enamore de nuestra música. El álbum debut tuvo una respuesta fantástica y, hasta ahora, este también está funcionando muy bien.
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¿Cuáles son los planes para Fallen Sanctuary después del lanzamiento? ¿Podemos esperar más conciertos o incluso una gira?
Este año vamos a hacer algunos conciertos acústicos, solamente Georg y yo, y habrá algunos más durante la próxima primavera. Pero después de eso no tenemos ningún plan concreto para hacer conciertos con la banda completa en el futuro. Tenemos muchos compromisos con Serenity, Temperance, etc. Probablemente sigamos haciendo eso y editando nuevo material. Nunca sabés qué puede pasar en la vida, aunque si el álbum recibe una respuesta ENORME y volvemos a recibir, como ocurrió con el primer disco, toneladas de ofertas para salir de gira, quizás algo cambie.
Finalmente, si pudieras convertir The Gathering of Dreams en una película, un videojuego o cualquier otro tipo de proyecto, ¿qué elegirías y cómo sería ese mundo?
¡Wow, qué buena pregunta! Probablemente diría algo relacionado con Indiana Jones, porque Georg es historiador y se vería genial buscando algún tesoro escondido jajaja.


Con motivo de la celebración este octubre del festival Molded in Blackness, que mezclará música extrema con artistas plásticos del ámbito oscuro. Track to Hell se ha puesto en contacto con algunos de sus participantes para perfilar un poco más esta interesante propuesta y despertar la curiosidad por este evento único y especial en la sala Revi Live de Madrid.
Hoy hablamos con una de las artistas destacadas de la muestra, Esther Limones, quien revisa con nosotros tres de sus influencias musicales más determinantes: The Sisters of Mercy, Virgin Prunes y Twisted Sister.
¿Quién es Esther Limones?
Esther Limones (Madrid, 1982) es una artista multidisciplinar cuya práctica explora las dimensiones más profundas de la psique humana, el deseo y lo oculto. Formada en la Escuela de Arte “La Palma” (Grado Superior en Artes Aplicadas a la Escultura), su trayectoria ha evolucionado desde el grabado y la pintura clásica hacia un lenguaje híbrido que integra el arte digital, el videoarte y la estética del tatuaje.
Su imaginario visual se articula en torno a la dualidad: un juego dialéctico entre el Bien y el Mal, donde el Amor y el Odio actúan como hilos conductores. A través de una figuración cargada de simbolismo, sus personajes —especialmente sus figuras femeninas— encarnan una libertad emocional que surge del conflicto interno, la tentación y la conciencia de la finitud. En su obra, el “pecado” no es una falta, sino un atributo que dota a la escena de un romanticismo crudo y sugerente.
Tras una etapa de consolidación en el mundo del tatuaje y la experimentación digital, Limones ha expandido su técnica hacia soportes físicos de carga histórica, como espejos antiguos, cornucopias y maderas trabajadas artesanalmente. Actualmente, su trabajo se sumerge en el hermetismo y el ocultismo, explorando arquetipos como la brujería y deidades como Baphomet (Leviatán). En su producción más reciente, la artista retorna a la pintura tradicional, fundiendo su depurada técnica clásica con una cosmovisión oscura y solemne.
Ha expuesto su obra en diversas galerías de España y Estados Unidos, destacando su presencia en espacios como Metropolis Collective (Pensilvania), Aeon Gallery (Illinois) y Lux in Tenebris (Los Ángeles).
¿Cuál será tu papel en Molded in Blackness?
Estaré allí en calidad de artista, presentando mi obra artística con nuevos y antiguos trabajos y apoyando este gran proyecto de mi querida Jaqueline. Para mí es importante dar voz a este tipo de iniciativas tan prometedoras y excitantes.
Por favor, háblame de tres discos que te hayan resultado especialmente importantes o inspiradores a lo largo de tu vida
Floodland: The Sisters of Mercy.
Es una banda que ha acompañado mi post adolescencia, imbuyendome en la magia oscura de la vida, el lado oscuro y el descubrimiento del sonido dark.
Heresie: Virgin Prunes.
Este grupo abrió puertas más gamberras, más punk, es uno de los que más me gusta bailar. Amo su escena, su olor y teatralidad… nunca me cansaré de escucharles.
Under the Blade / Stay Hungry / Come out and play: Twisted Sister.
No puedo dejar atrás a una de mis bandas favoritas de heavy glam metal clásico….. Esta banda ha marcado muchas etapas de mi vida. Es divertida, caótica… siento que soy la hija de Dee Snifer…. me siento unida a ellos de una forma muy especial.
Es complicado elegir solo tres bandas, ya que mi vida está acompañada de música de muchos estilos y quedarme solo con ellos excluye a tantos y tantos artistas que me han embriagado durante tanto tiempo.
Además del festival Molded in Blackness ¿Qué otros proyectos tienes en el panorama, o dónde más podemos encontrar tu magnífica obra?
En breve voy a la feria Nocturna de Barcelona, donde tendré otro stand en la sala Nau Bostik.
Actualmente tengo expuestas dos obras hasta finales de junio en la galería Curioart en Lisboa. En septiembre participaré en otra feria: De Duystere Markt en Bruselas, es otro proyecto donde habrá grandes grupos de música, performances y artistas exponiendo su obra. A partir de ahí no sé lo que deparará el futuro, ¡pero estoy ansiosa de vivirlo!
Etiquetas: Esther Limones, Molded in Blackness

Con motivo de la celebración este próximo mes de octubre de Molded in Blackness —un encuentro pionero que entrelaza la densidad de la música extrema con la vanguardia de las artes plásticas oscuras—, desde Track to Hell iniciamos una serie de conversaciones con sus protagonistas para desgranar los matices de una propuesta inédita en la sala Revi Live de Madrid.
En esta ocasión, tenemos el privilegio de dialogar con la creadora, directora y comisaria de la muestra: la galardonada fotógrafa y artista visual de origen austriaco Jaqueline Vanek. Con una trayectoria firmemente consolidada en el simbolismo y el surrealismo conceptual, Vanek analiza con nosotros las inquietudes conceptuales que dieron vida al festival, las sinergias entre el sonido y
la imagen, y los pilares fundamentales que sustentan su aplaudido imaginario fotográfico.
– Molded in Blackness se presenta como una propuesta con una identidad sumamente definida y atmosférica. ¿Cuál fue el catalizador o la inquietud personal que te impulsó a dar vida a este proyecto y a coordinar un encuentro de estas características?
Molded in Blackness nace de una necesidad muy personal. Llevo gran parte de mi vida moviéndome entre la fotografía, las artes visuales, la música oscura y diferentes formas de expresión que suelen habitar espacios alternativos. Durante años sentí que existían escenas paralelas que compartían una sensibilidad común, pero que rara vez se encontraban en un mismo lugar de manera orgánica.
Quería crear una experiencia donde la música, la imagen, la estética, la oscuridad, la emoción y la creatividad convivieran bajo una misma identidad. No se trata simplemente de organizar un evento, sino de construir un universo inmersivo donde las personas puedan sentirse identificadas, inspiradas y libres para conectar con aquello que normalmente permanece oculto.
Además, este proyecto representa un gran reto personal y profesional para mí. Por primera vez estoy poniendo realmente en práctica los conocimientos adquiridos durante mis estudios como Experto en Gestión Cultural, Dirección y Gestión de Galerías y Nuevos Espacios Culturales.
Molded in Blackness comenzó como una iniciativa completamente personal, impulsada en solitario y con mucha ilusión, y en el camino he tenido la suerte de encontrar personas que han creído en la idea y me están tendiendo la mano de distintas maneras. Su apoyo, colaboración y confianza son algo que agradezco infinitamente, porque me recuerdan que los proyectos culturales más especiales suelen construirse gracias a la suma de muchas voluntades y sensibilidades compartidas.
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– La elección del espacio es crucial para acompañar a un evento como este. ¿Qué te ha llevado a escoger la sala Revi Live como el templo donde albergar esta experiencia?
Buscaba un espacio que permitiera cuidar la atmósfera y la experiencia visual. Revi Live ofrecía precisamente ese equilibrio. Es una sala que permite trabajar con una puesta en escena potente, con buenas condiciones técnicas y suficiente versatilidad para desarrollar la identidad que quiero transmitir. Para mí era muy importante que el espacio no fuera únicamente un contenedor, sino una parte activa de la experiencia, aportando un gran escenario, buen sonido e iluminación.
Además, buscaba un lugar que me permitiera integrar otra de las dimensiones fundamentales de Molded in Blackness: el arte visual. Desde el principio tuve claro que quería dar espacio a la obra de diferentes artistas y crear un diálogo natural entre la música y las artes visuales. Revi Live ofrece esa posibilidad, permitiendo que las exposiciones formen parte de la experiencia general del evento y que el público pueda descubrir distintas propuestas creativas en un mismo entorno. De esta forma, el espacio se convierte en algo más que una sala de conciertos: en un punto de encuentro para distintas disciplinas artísticas que comparten una sensibilidad común.
– Lo que se ha revelado del cartel es realmente apetecible. Como mente creadora del evento, ¿qué criterio has seguido a la hora de invitar a los artistas y bandas que formarán parte?
Más allá de estilos concretos, he buscado artistas que transmitan algo auténtico. Me interesan las propuestas con personalidad, aquellas que consiguen crear mundos propios y provocar emociones profundas.
Las bandas y artistas visuales seleccionados comparten una dimensión artística que va más allá de lo puramente musical o visual. Algunos destacan por su intensidad emocional, otros por su capacidad atmosférica o por la fuerza de su imaginario. Quería que cada participante aportara una pieza distinta a un mismo relato, que existiera diversidad, pero también coherencia.
En el caso de los artistas visuales, la selección también tiene un componente muy personal. Llevo años siguiendo el trabajo de algunos de ellos, observando su evolución creativa. Con varios de ellos he tenido además el privilegio de compartir exposiciones en galerías extranjeras, por lo que contar con su participación en Molded in Blackness supone para mí un doble honor, tanto a nivel profesional como humano.
Cada uno de los artistas participantes —Michał Karcz, Nihil, Sylwia Mazurek, Matthew Lombard, Esther Limones, Above Abyss, Jorge Romero y Melissa Antúnez— ocupa un lugar especial. Los considero creadores únicos, con una voz propia perfectamente reconocible. Aunque sus estilos y lenguajes son diferentes, todos comparten algo esencial: una conexión con la oscuridad entendida no como un elemento superficial o estético, sino como un territorio profundo de exploración emocional, simbólica y creativa. Esa mirada hacia lo oculto, lo introspectivo y lo trascendente es precisamente uno de los hilos conductores que une sus obras y que encaja de forma natural con la identidad de Molded in Blackness.
Algo similar ocurre con las bandas que forman parte de esta primera edición. Orly, Alta Rossa, The Moth Gatherer y Counteractt no han sido elegidas únicamente por su calidad musical, sino por su capacidad para generar emociones, atmósferas y narrativas propias. Son proyectos con identidad, honestidad y una sensibilidad artística que encaja perfectamente con la filosofía del evento.
En muchos casos llevo años siguiendo sus trayectorias, observando cómo han evolucionado y cómo han desarrollado universos creativos cada vez más personales. Reunir a todos estos artistas y bandas en un mismo espacio supone, para mí, la materialización de muchas influencias, admiraciones e inquietudes acumuladas durante años. De alguna manera, Molded in Blackness es también el punto de encuentro entre creadores cuya obra me ha acompañado durante mucho tiempo y que comparten una misma voluntad de explorar las zonas más profundas, emocionales y oscuras de la experiencia humana.
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– Dada tu trayectoria artística en la fotografía y el modelaje dentro de la cultura oscura, posees una mirada marcadamente plástica. Desde tu perspectiva, ¿cómo dialogan la música extrema y las artes visuales? ¿Qué sinergias se crean entre el sonido y la imagen?
Para mí siempre han estado profundamente conectadas. De hecho, muchas de mis fotografías nacen escuchando música. Hay canciones que inmediatamente generan imágenes en mi mente, paisajes emocionales o escenas completas que después intento traducir al lenguaje visual. En ese sentido, la música no solo acompaña mi proceso creativo, sino que muchas veces actúa como el detonante de una obra.
La música extrema tiene una enorme capacidad narrativa. Puede transmitir melancolía, trascendencia, espiritualidad, dolor, rabia o belleza sin necesidad de palabras. Las artes visuales hacen algo similar mediante la luz, la composición, la textura, el color o la ausencia de él. Ambas disciplinas trabajan con emociones, símbolos y atmósferas, aunque utilicen herramientas diferentes.
Desde mi perspectiva, tanto la música como la fotografía buscan provocar una reacción emocional en quien las experimenta. Un riff, una voz desgarrada o una determinada progresión musical pueden generar sensaciones muy parecidas a las que provoca una imagen poderosa. No se trata únicamente de lo que vemos o escuchamos, sino de aquello que sentimos y de las interpretaciones
personales que nacen a partir de esa experiencia.
Además, dentro de las escenas oscuras, la dimensión visual siempre ha tenido una importancia enorme. Las portadas de discos, la estética de las bandas, la iluminación de los conciertos, el vestuario, la escenografía o incluso la identidad gráfica de un lanzamiento forman parte del mismo lenguaje artístico. Muchas veces la primera conexión que tenemos con una obra musical es visual, y esa imagen condiciona la manera en que nos acercamos al sonido.
Creo que cuando ambas disciplinas dialogan correctamente se produce una experiencia mucho más poderosa. La imagen amplifica la emoción del sonido y el sonido aporta movimiento, profundidad y contexto a la imagen. Es una relación casi simbiótica donde cada elemento potencia al otro.
Precisamente esa visión es una de las bases sobre las que he construido Molded in Blackness. Quería crear un espacio donde la música no estuviera aislada de las artes visuales, sino que ambas convivieran y se enriquecieran mutuamente. Que el público pudiera contemplar una obra, dejarse envolver por una atmósfera sonora y experimentar ambas cosas como parte de un mismo universo creativo. Porque, al menos para mí, nunca han sido disciplinas separadas, sino diferentes formas de expresar emociones, explorar la oscuridad y contar historias que muchas veces resultan difíciles de explicar con palabras.
– ¿Existe alguna banda, obra o álbum en particular que te haya inspirado especialmente a lo largo de tu vida, alguna que te haya dejado una impronta o te haya servido de banda sonora para tus procesos creativos?
Es difícil elegir porque la música ha sido una influencia constante durante toda mi vida. No la entiendo únicamente como entretenimiento, sino como una herramienta capaz de modificar estados emocionales, despertar recuerdos y abrir espacios mentales desde los que crear. Muchas de las fotografías, proyectos artísticos e incluso decisiones importantes que he tomado han estado acompañadas por una banda sonora concreta.
Sin embargo, hay bandas que han dejado una huella especialmente profunda en mi imaginario creativo. Amenra y Cult of Luna son dos ejemplos claros. Ambas poseen una capacidad extraordinaria para construir atmósferas emocionales intensas y paisajes sonoros que trascienden la música para convertirse casi en experiencias físicas.
También me han influido enormemente artistas y bandas que se mueven entre lo oscuro, lo ambiental y lo experimental. Me atraen especialmente aquellas propuestas que no buscan únicamente ser escuchadas, sino que crean universos completos. Son obras que invitan a la contemplación, que dejan espacio para la interpretación personal y que generan una sensación muy similar a la que experimento frente a una pieza artística poderosa.
Más allá de la inspiración estética, hay discos que han estado presentes en momentos importantes de mi vida y que inevitablemente han acabado formando parte de mi identidad creativa. Algunas obras se convierten en compañeras de viaje durante años; regresamos a ellas una y otra vez y, aunque las canciones no cambien, nosotros sí lo hacemos. Con cada escucha descubrimos nuevos matices y significados. Creo que esa capacidad de acompañarnos en diferentes etapas de la vida es una de las cosas más fascinantes que tiene la música.
Por eso me resulta difícil señalar un único álbum o una única obra. Más que canciones concretas, existen sonidos, atmósferas y emociones que han permanecido conmigo durante décadas y que siguen alimentando mi forma de entender la creatividad. Hay música que funciona como auténticas puertas hacia determinados estados emocionales, lugares de introspección desde los que nacen las ideas. Y cuando encuentro una canción capaz de provocar eso, sé que tarde o temprano acabará dejando algún rastro en mis fotografías, en mis proyectos o en la manera en que observo el mundo.
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– Tradicionalmente, las áreas de producción y dirección en los festivales de corte más extremo han estado masculinizadas. Como mujer, fotógrafa y gestora cultural liderando este proyecto, ¿cómo valoras la escena actual en términos de representación y liderazgo femeninos dentro de las vertientes artísticas más oscuras?
Creo que la situación ha mejorado considerablemente respecto a años atrás, aunque todavía existe margen para seguir avanzando.
Cada vez encontramos más mujeres liderando proyectos, dirigiendo festivales, trabajando en producción, fotografía, diseño, management, comunicación o formando parte de bandas. También vemos más mujeres ocupando espacios de decisión dentro de la industria cultural y musical, algo que durante mucho tiempo fue menos habitual. Esa diversidad enriquece enormemente la escena porque aporta nuevas perspectivas, sensibilidades y formas de entender la creación y la gestión cultural.
Además, creo que las escenas vinculadas a la música extrema, el arte oscuro y las culturas alternativas están viviendo una evolución interesante. Aunque históricamente muchos de estos ámbitos
estuvieron dominados por hombres, hoy es mucho más común encontrar mujeres.
Personalmente nunca he querido que mi trabajo se definiera exclusivamente por el hecho de ser mujer. Siempre he preferido que hablen los proyectos, el esfuerzo invertido y los resultados obtenidos. Mi objetivo con Molded in Blackness no es demostrar que una mujer puede organizar un evento de estas características, sino crear una experiencia cultural de calidad que tenga identidad propia y que conecte con las personas.
Sin embargo, también soy consciente de que la visibilidad tiene un valor importante. Cuando una persona ve a alguien con quien puede identificarse ocupando determinados espacios, entiende que esos espacios también están a su alcance. Por eso considero que es positivo que existan referentes femeninos en todos los ámbitos de la cultura, no como una excepción o una rareza, sino como algo natural.
En mi propio recorrido profesional he tenido la suerte de encontrar mujeres extraordinarias dentro de la fotografía, las artes visuales, la música y la gestión cultural. Muchas de ellas han desarrollado papeles admirables con una enorme dedicación y profesionalidad, y creo que su trabajo ha contribuido a abrir caminos para las generaciones que vienen detrás.
También pienso que el verdadero avance llega cuando dejamos de sorprendernos por quién ocupa una posición de liderazgo y empezamos a valorar únicamente la calidad del trabajo realizado. Ojalá llegue un momento en el que no sea necesario destacar si quien dirige un festival, una galería o una banda es un hombre o una mujer, porque lo verdaderamente relevante sea la propuesta artística, la visión y la capacidad de llevarla a cabo.
En ese sentido, si Molded in Blackness puede aportar algo, me gustaría que fuera precisamente eso: demostrar que los proyectos culturales nacen de la pasión, la perseverancia y el compromiso, independientemente del género de la persona que los impulsa. Y si además puede servir de inspiración para que otras mujeres se animen a desarrollar sus propias iniciativas dentro de la música o el arte, será una satisfacción añadida.
– Este tipo de eventos van mucho más allá del puro entretenimiento. ¿Qué te gustaría a ti que el público se llevase consigo tras haber vivido la experiencia de Molded in Blackness?
Vivimos en una época donde todo sucede muy rápido y donde muchas experiencias se consumen de forma superficial. Molded in Blackness pretende ser justamente lo contrario: una experiencia que permanezca en la memoria más allá de las horas que dura el evento. No quiero que sea simplemente un concierto o una exposición a la que se asiste y luego se olvida, sino un momento capaz de dejar una huella emocional en quien lo vive.
Me gustaría que el público pudiera desconectar por unas horas del ruido cotidiano y sumergirse en un universo donde la música, el arte y la atmósfera inviten a sentir, reflexionar y experimentar las cosas de una manera más profunda. Que puedan descubrir una banda que no conocían, una obra que les conmueva o una conversación inesperada con alguien que comparte inquietudes similares.
También me gustaría que las personas sintieran que forman parte de algo más grande que ellas mismas. Uno de los aspectos que más valoro de las escenas alternativas es esa sensación de comunidad que surge cuando personas de lugares y trayectorias muy diferentes se reúnen alrededor de una sensibilidad común.
Si alguien sale del evento sintiendo que ha descubierto algo nuevo, que ha conectado consigo mismo, que ha encontrado inspiración o simplemente que durante unas horas ha pertenecido a un lugar donde se sentía comprendido, entonces habré conseguido mi objetivo. Y si semanas o meses después sigue recordando alguna canción, alguna imagen o alguna emoción vivida allí, sabré que Molded in Blackness ha cumplido realmente su propósito.
– Y, a nivel más personal, ¿qué es lo que a ti te genera una mayor expectación o ilusión de este evento?
Probablemente es el momento de verlo cobrar vida. Cuando trabajas durante muchos meses en una idea, llega un punto en el que deja de existir únicamente en tu cabeza y comienza a materializarse frente a ti. Durante todo ese tiempo convives con bocetos, conversaciones, correos, decisiones, dudas, ilusiones y horas de trabajo que muchas veces permanecen invisibles para los demás. Por eso creo que el instante en el que las puertas se abren y todo empieza a suceder tiene algo casi mágico.
Me emociona pensar en ver a los artistas cuyas obras he admirado durante años expuestas en un mismo espacio, observar cómo el público se detiene frente a ellas y descubrir las diferentes interpretaciones que cada persona hace de las mismas. Del mismo modo, será muy especial ver a las bandas sobre el escenario y sentir cómo toda la energía acumulada durante meses de preparación se transforma en una experiencia real y compartida.
También me ilusiona enormemente reunir a personas de diferentes disciplinas creativas dentro de un mismo entorno y comprobar las conexiones que surgen de manera espontánea. Muchas veces los proyectos más interesantes nacen precisamente de esos encuentros inesperados entre músicos, fotógrafos, ilustradores, artistas visuales o simplemente personas que comparten una sensibilidad similar.
Pero si soy sincera, hay un componente emocional muy importante. Molded in Blackness es un proyecto muy personal, una idea que me ha acompañado durante mucho tiempo y que finalmente he decidido hacer realidad. Por eso creo que una de las mayores satisfacciones será poder detenerme unos minutos en medio de todo el movimiento, observar lo que está ocurriendo y pensar: “ha valido la pena”. Ver cómo algo que comenzó como una intuición, una necesidad creativa y casi un sueño, se convierte en un espacio real lleno de arte, música y personas conectando entre sí es, sin duda, lo que más ilusión me hace.
– Además de la celebración de Molded in Blackness, ¿qué nuevos proyectos tienes en el horizonte?
Continúo desarrollando mi trabajo fotográfico y visual, que sigue siendo una parte fundamental de mi vida. Estoy continuamente trabajando nuevas imágenes y series personales donde continúo explorando conceptos relacionados con la identidad, la oscuridad, el simbolismo, el surrealismo y los paisajes emocionales. Son líneas de investigación artística que me acompañan desde hace años y que siguen evolucionando constantemente junto a mi propia experiencia personal y creativa.
Paralelamente, sigo trabajando con bandas y artistas a través de Obnubil Studio, realizando sesiones promocionales, retratos y distintos proyectos visuales vinculados al ámbito musical. La relación entre imagen y música continúa siendo uno de los ejes centrales de mi trabajo, y es un terreno en el que sigo encontrando nuevas formas de expresión y colaboración.
También continúo desarrollando mi labor como fotógrafa de conciertos, redactora y creadora de contenidos a través de Obnubil Magazine, fotografiando en festivales, realizando entrevistas y publicando reportajes relacionados con la escena musical nacional e internacional. De hecho, es bastante probable que cuando esta entrevista vea la luz me encuentre de camino a Copenhell, o ya inmersa en la cobertura del festival en Copenhague, con cámara en mano. Esa combinación entre viajar, descubrir música en directo, conocer personas creativas y contar historias a través de imágenes sigue siendo una de las cosas que más disfruto de mi profesión.
Además, sigo involucrada en proyectos vinculados al diseño, la dirección visual y mi marca Obnubil, así como en futuras colaboraciones artísticas que iré anunciando próximamente. Y, por supuesto, gran parte de mi energía está ahora centrada en el crecimiento de Molded in Blackness. Mi intención es que no sea únicamente un evento puntual, sino una plataforma cultural con recorrido, capaz de seguir generando encuentros entre música, arte y creación contemporánea en futuras ediciones.
En realidad, todos estos proyectos comparten una misma esencia. Ya sea a través de una fotografía, una exposición, una entrevista, una sesión para una banda o un evento como Molded in Blackness, mi objetivo sigue siendo el mismo: crear.
– Para aquellos que deseen profundizar en tu universo estético, ¿dónde o a través de qué plataformas podemos contemplar y seguir de cerca tu obra fotográfica?
La mejor forma de adentrarse en mi universo visual es a través de mi Instagram o mi página web oficial, donde pueden encontrar una selección amplia de mis trabajos:
En cuanto a todo trabajo relacionado con la música:
Y, por supuesto:
Etiquetas: Jaqueline Vanek, Molded in Blackness

La idea del fénix levantándose de entre las cenizas es uno de los grandes clichés de la literatura, pero es así de repetido porque justamente es efectivo al momento de expresar una situación donde renacemos después de estar en el punto más bajo de nuestras vidas. El caso de Erik Grönwall bien podría ser un ejemplo de manual de ello: después de estar 10 años al frente de los hardrockeros H.E.A.T, el cantante recibió el diagnóstico devastador de que padecía de leucemia, lo que terminaría recortando su paso por las leyendas Skid Row ante lo complicado que era girar mientras se recuperaba de su tratamiento. Pero el sueco aprovechó la situación para volver a su carrera solista, editando tres álbumes de covers y ahora volviendo al ruedo con Bad Bones, su primer disco compuesto por completo en solitario. Con las buenas reseñas que viene teniendo, no quedaba otra que sentarnos a hablar con Erik acerca del mundo del rock, de composición, de lo que es pasar por una competencia de canto, y de cómo es sobreponerse a las circunstancias que hundirían a tantos.
Bueno, Erik, antes que nada, creo que ya sé más o menos qué vas a responder, pero tengo que preguntártelo igual. ¿Cómo vienen las cosas en este momento? Entre tener que promocionar el nuevo álbum, los conciertos que dieron hace un par de semanas… ¿cómo están viviendo todo esto?
La verdad es que siento que todo va muy bien. Vi un montón de críticas muy positivas sobre el nuevo álbum y los conciertos salieron realmente muy bien. Estoy muy entusiasmado con todo lo que está pasando, con los planes que tenemos por delante. De hecho, ya empecé a trabajar en canciones para un nuevo disco y todo se siente muy emocionante. Siento que esto es el comienzo de algo. Todavía no sé exactamente de qué, pero siento que hay algo especial acá y simplemente quiero seguir haciéndolo.
Tengo que decir que Bad Bones debe ser uno de los discos que más escuché en las últimas semanas. Y no solo por esta entrevista, obviamente, sino porque sinceramente me parece un álbum realmente muy bueno. Además, me gusta que no dure 70 minutos. Son treinta y pico de minutos… Entonces tengo que preguntarte: ¿cómo fue el proceso de composición de Bad Bones? ¿Cuándo empezó?
Creo que empezamos a trabajar en el álbum en algún momento de 2024. Cuando arrancamos a escribir, me hice una pregunta… Durante toda mi carrera estuve en bandas, lo cual fue fantástico. Estuve diez años en H.E.A.T, después pasé por Skid Row y, en algún momento después de Skid Row, empecé a preguntarme: “¿Quién es realmente Erik Grönwall?”. Porque escribí canciones con H.E.A.T y ese era yo, siempre tuve la suerte de poder dedicarme a algo que me apasiona y eso es un privilegio enorme, del que estoy muy agradecido.
Pero, de alguna manera, sentía que todavía no había contado mi propia historia ni compuesto música que fuera completamente mía. Quería descubrir cómo sonaría mi propia identidad musical. Todo el proceso llevó alrededor de dos años desde que escribimos la primera canción. Después trabajamos con el productor Frederik Thomander, grabamos todo en España, en Palma Music Studios, en Mallorca, donde él tiene su estudio.
Empezamos a desarrollar todo el material, y mi amigo Jonah T también participó como coproductor. Creo que lo que hizo que este álbum terminara siendo lo que es… porque a mí también me encanta. Nunca estuve más orgulloso de un disco. Y creo que lo que realmente marcó la diferencia fue que nos permitimos ser completamente honestos entre nosotros.
No había falsas adulaciones ni gente diciendo “sí, sí, esto está buenísimo” solo por compromiso. Había personas a mi alrededor que me decían cuando algo no era lo suficientemente bueno, y yo también podía decirles: “Eso no es lo que quiero hacer”. Esa forma tan honesta de trabajar juntos terminó convirtiendo al álbum en lo que es hoy. Por eso quiero seguir trabajando con ellos en el futuro. Necesitas más gente que sea capaz de decirte “no” cuando hace falta que gente que simplemente te diga “sí” a todo.
Sí. No necesitas gente que te diga que sí a todo.
Exactamente. No quieres gente que te adule todo el tiempo.
No, para nada. Escuché muchos discos realmente malos que, claramente, fueron consecuencia de que la banda o el artista estaban rodeados de personas que les decían que todo estaba bien.
Sí, exactamente. No quieres tener gente que sólo esté ahí para besarte el culo.
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Quería preguntarte por otro tema, porque obviamente hay que hablar de esto. Recibiste el diagnóstico de leucemia y enterarse de algo así debió haber sido realmente terrible. Además, pasó cuando recién habías empezado con Skid Row, así que imagino que tuvo que ser una situación muy dura.
Sí, lo fue. En realidad, cuando entré a Skid Row ya me había hecho el trasplante, así que estaba mejorando. Pero fue poco tiempo después de terminar todos los tratamientos. Salir de gira por el mundo después de atravesar una enfermedad así y todo ese proceso probablemente no era lo más recomendable. Pero necesitaba hacerlo por mí mismo, porque no sabía cuánto tiempo iba a vivir. En realidad uno nunca lo sabe, pero cuando la muerte se siente tan cercana todo cambia.
Se me presentó esa oportunidad en el momento más oscuro de mi vida, y además era uno de mis grandes sueños. Hablé con mi médica y me dijo: “Hazlo, pero asegúrate de estar siempre cerca de un hospital”. Así que sentí que tenía que hacerlo por ese chico que soñaba con estar en una banda como esa.
Lo pensaba porque creo que cualquiera podría escuchar este disco sin saber que fue grabado en circunstancias bastante difíciles. En la superficie, Bad Bones suena como un álbum clásico de hard rock, lleno de canciones enérgicas y con grandes estribillos. Además, ese estilo de hard rock no suele caracterizarse por tener letras demasiado personales. Pero, al mismo tiempo, siento que se puede percibir todo lo que viviste durante estos últimos años. Hay muchísimas referencias a cicatrices, a superar momentos difíciles, a ser salvado. Incluso hay una canción que se llama Save Me. Detrás de esos himnos tan enérgicos se puede sentir que hubo momentos muy duros, pero también una intención de salir adelante y mejorar.
Creo que nunca había sido tan personal, tan honesto y tan transparente. Hablo de todo: de superar el cáncer, de volver después del cáncer, de lidiar con la frustración y la bronca que sientes cuando atraviesas algo así.
Es como haber ido al infierno y regresar. Piensas: “¿Por qué a mí?”. Hay una frase en una canción que dice que estuve de rodillas buscando paz mental. No soy una persona religiosa, pero sí creo que hoy soy mucho más espiritual.
Cuando estás tan cerca de la muerte, todo el mundo termina creyendo en algo. Yo estaba de rodillas tratando de encontrar cierta tranquilidad, pensando que, si todo terminaba mal, o si realmente existe algo superior a nosotros, como creo que existe, entonces tal vez habría algún sentido detrás de todo eso. Todas esas emociones y pensamientos terminaron en las canciones.
Así que sí, tienes razón: es un disco muy personal. No es simplemente un álbum de “¡Vamos a rockear esta noche!”. También me gustan ese tipo de letras, pero en este caso necesitábamos ser completamente honestos y personales. Hoy siento que esa es la única forma en la que puedo escribir música.
Sí. Hay bandas que parecen girar únicamente alrededor del rock and roll y de ese estilo de vida. Incluso bandas como Mötley Crüe, que representan perfectamente esa imagen, también tienen algunas canciones bastante personales. No sé si todas son igual de buenas, aunque obviamente Kickstart My Heart está basada en algo que realmente les pasó. Pero creo que, en algún momento, también hay que hablar de lo que implica ese estilo de vida.
Y quería preguntarte esto porque recién mencionabas que querías ser honesto y escribir tu propia música. De alguna manera, este álbum marca una nueva etapa en tu carrera solista. Diría que tu carrera tiene dos etapas bastante diferenciadas.
¡Sí, absolutamente! (Risas)
Porque tú mismo decías que estuviste toda la vida en bandas de heavy metal y hard rock. Sin embargo, tus dos primeros discos solistas salieron después de que ganaras Swedish Idol y eran, básicamente, discos de pop rock.
Sí, lo sé. A veces miro hacia atrás y pienso que mi carrera fue bastante extraña. Hice Idol porque mi sueño siempre fue poder vivir de la música. Y gracias a ese programa tuve esa oportunidad.
Incluso antes de eso ya tocaba en una banda de metal junto a Philip, con quien sigo tocando hoy. Pero, después de Idol, mi carrera solista no fue buena (Risas). ¡La verdad es que fue bastante mala! Lo que realmente me salvó fue que… Cada año aparecen nuevos participantes en Idol, y creo que pasa en todos los países. Solo un porcentaje muy pequeño logra seguir viviendo de la música algunos años después del programa. Idol, Got Talent, X Factor… no son la industria musical. Son programas de televisión, entretenimiento, y está perfecto que así sea.
Yo sigo estando orgulloso de haber participado en Idol. Pero cuando terminó me encontré con la realidad: “Bueno… esta es la industria musical. ¿Quién soy yo dentro de esta industria? Todo el mundo conoce al Erik del programa de televisión, pero ahora tengo que hacer mi propia música”. Además, tenía una discográfica que no quería hacer la música que yo quería hacer.
Entonces aparecieron los chicos de H.E.A.T. y me dijeron que estaban buscando cantante. Y pensé: “Esta es mi salida. Esta es mi oportunidad para hacer la música que realmente me gusta”. Nos hicimos muy amigos, empecé a salir de gira y, con el tiempo, descubrí quién era como cantante, como frontman y como compositor.
Lleva tiempo descubrir quién eres como artista. Al menos a mí me llevó muchos años. Incluso ahora, con este disco solista, sigo explorando. Y creo que eso nunca debería terminar: cuando dejás de crecer, creo que ahí también se termina la carrera.
Sí. Hay muchísimas historias de ganadores de esos concursos de canto, pero al final hay, no sé, tres o cuatro que realmente consiguen construir una carrera sólida. Una carrera en la que incluso mucha gente ni siquiera sabe que te hiciste conocido gracias a un programa de televisión.
Sí, exactamente.
Porque creo que mucha gente podría pensar que empezaste haciendo ese pop rock de tus primeros discos y que, después, unos músicos suecos de glam metal te llamaron para cantar con ellos, y terminaste siendo el cantante de H.E.A.T. durante diez años. Pero, en realidad, tu historia venía de mucho antes.
Sí, claro.Quiero decir, Philip me presentó, cuando estábamos en la secundaria. Philip, mi guitarrista, que también toca con Bruce Dickinson. Él fue quien me mostró un montón de bandas, como Skid Row, Pantera… Entonces armamos esa banda de metal, y eso fue antes de Idol. Después participé en Idol. Pero, para mí, siempre se trató de cantar. Pensé: “Bueno, quizá pueda hacer esto, quizá pueda hacer aquello”. No estaba del todo seguro, pero mi corazón siempre estuvo en hacer música rock. Y después encontré mi oportunidad con H.E.A.T. Así que sí, eso fue lo mejor que me pudo haber pasado. Sin dudas.
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Tengo que decir que los álbumes que hiciste con H.E.A.T. son extremadamente buenos. Extremadamente buenos.
Gracias. Muchas gracias.
Sí. Justamente iba a preguntarte, aunque creo que ya lo respondiste un poco. ¿Cómo ves hoy esos primeros discos solistas? El debut, el de versiones, y después Somewhere Between a Rock and a Hard Place.
(Risas) ¡No los publicaría hoy! (Risas) Cuando los escucho ahora, me suenan demasiado pulidos. Las canciones están bien, pero también creo que eso tiene que ver con todos los años que pasé aprendiendo más sobre mí mismo y sobre cómo quiero hacer las cosas. Hoy los escucho con toda esa experiencia acumulada.
Y creo que eso siempre pasa. Mirás hacia atrás y pensás: “¿Por qué hice eso?”. Es inevitable. Si seguís creciendo y desarrollándote como artista, va a haber cosas del pasado que ya no te van a convencer. Pero, al mismo tiempo, estoy orgulloso de mi recorrido.
Estoy orgulloso de haber dado todos esos pasos para llegar hasta donde estoy hoy. No me avergüenzo de nada. Aunque sí, hay canciones que escucho y pienso: “¿Por qué puse este tema en el disco?”. Sobre todo en el segundo álbum, Somewhere Between a Rock and a Hard Place. Ahí la mayoría de las canciones eran de otros compositores, así que no era realmente mi material. Eran grandes compositores, claro, pero al final terminó siendo como un “grandes éxitos” de distintos autores.
Así es como lo veo.
Sí. Todos tienen que empezar en algún lado. También hay muchos artistas que sacan un primer disco increíble, un clásico absoluto, un diez sobre diez… y después nunca vuelven a hacer algo de ese nivel porque ya gastaron todo su mejor material.
Tal cual.
Sí. Estaba pensando justamente en bandas que empezaron con un primer disco que quizá no diría que era malo, pero sí uno que casi nadie recuerda, y después terminaron haciendo cosas extraordinarias. No sé… Judas Priest, por ejemplo.
¡Exacto! Aunque tendría que volver a escuchar ese disco antes de opinar demasiado. Pero sí, totalmente. Creo que todos los artistas, en algún momento, miran hacia atrás y piensan: “¿Por qué hicimos eso?”. Y creo que todas las bandas pasan por esa experiencia.
Pero, como fan, cuando escuchas diferentes álbumes, terminás viéndolos como parte de un recorrido. Si una banda saca un disco que te gusta menos o incluso no te gusta, no piensas: “Listo, nunca más los escucho”.
Eso es lo bueno de los fanáticos del rock. Son muy fieles. No abandonan a una banda por un disco flojo. Más bien dicen: “Bueno, este no me gustó tanto… ¿qué viene después?”. Y si el siguiente es mucho mejor, vuelven a entusiasmarse.
Espero que el próximo sea todavía mejor.
¡Exactamente!
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¿Cuáles son tus planes ahora? Vi que, como mencioné antes, hiciste dos conciertos en Suecia, creo que en el Circus. También tengo entendido que estás planeando salir de gira por Suecia y Finlandia.
Sí. Cuando decidí hacer esos dos conciertos en Estocolmo, no estaba seguro de qué esperar. De hecho, reservé los conciertos antes de tener listo el álbum. Pensé: “Bueno, ahora tengo que terminar el álbum”. Después empezamos a recibir distintas ofertas y pensé: “Estoy armando esta banda, hagamos estos conciertos”. Tenía sentido empezar por ahí.
Quiero salir de gira y hacer más conciertos. Ya estamos viendo la posibilidad de hacer más fechas el año que viene, también fuera de Suecia y de los países nórdicos.
Quiero seguir escribiendo música. Quiero escribir música que me haga sentir bien, que me haga pensar que quiero estar sobre un escenario cantándola por el resto de mi vida y sentirme orgulloso de ella. Después, quiero salir de gira adondequiera que me lleve.
De hecho, también voy a Japón en noviembre.
Vi el póster del concierto. Tu nombre estaba transliterado al sistema japonés. Y creo que tuvieron bastantes dificultades para decidir cómo escribirlo, cómo lidiar con el umlaut.
(Risas) Funcionó con Motörhead y Mötley Crüe. Ellos también tienen sus nombres escritos así, así que supongo que funciona.
Quería preguntarte también cómo estás con respecto a la leucemia.
Estoy curado desde agosto de 2021. Estoy libre de cáncer desde entonces y no estoy tomando ningún medicamento. Estoy haciendo más ejercicio que nunca y me siento muy bien. En agosto tengo mi examen de los cinco años.
Siempre está bien, pero no es la mejor sensación del mundo volver al hospital y tener que pasar por un examen. Al mismo tiempo, me siento bien y sé que estoy saludable, así que puedo mantener la calma. También me alegra que sigan controlándome.
Ahora tengo el examen de los cinco años, después creo que tendré uno a los diez años y otro a los quince. Van a seguir controlándome durante el resto de mi vida, y me alegra que sea así. Así que está todo bien, estoy en un muy buen momento.
Principalmente te lo preguntaba porque escuché muchas historias de personas con distintas enfermedades.La leucemia es una enfermedad terrible. En realidad, todas las enfermedades lo son. No creo que nadie diga: “Sí, me encanta tener esto”. Pero suena realmente terrible.
Y mencionaste que ya estás escribiendo un nuevo álbum.
Sí. Empecé a trabajar en un par de ideas. “Este verso está bueno. Este riff está bueno. Esto quizás sea un pre-estribillo, no sé qué es. Este título está bueno”. Y después vas juntando todas esas partes y las vas armando. En septiembre voy a ir a Palma de Mallorca para volver a trabajar con Frederick y Jonah y trabajar en canciones nuevas. Así que quiero seguir adelante, divertirme y hacer música que sea importante para mí.
Estaba pensando en… ¿cómo era? Había un cantante que creo que mencionaste… ¿Yungblud?
Ah, Yungblud.
Pensaba en Bad Bones y creo que, como dije antes, es un álbum de hard rock realmente clásico. No intenta ser un disco experimental ni nada por el estilo. No es un álbum que vaya a cambiar el género. Es simplemente un álbum realmente bueno. Y estaba pensando en Yungblud: no es que me guste particularmente su música, pero respeto a ese tipo. Sé que dijiste que lo respetas…
Sí. Lo gracioso es que ni siquiera escuché su música. (Risas) Me voy a sentar y la voy a escuchar. Pero cuando veo a ese tipo y todo lo que hace, su contenido, sus videos…
Se ve interesante, parece un tipo interesante.
Sí. Y vi lo que hizo en la presentación de Ozzy y, para mí, lo miro y pienso: “Está haciendo todo bien”. He visto algunos videos musicales, pero todavía no me senté a escuchar su música.Pero parece un tipo que sabe lo que está haciendo y al que le está yendo realmente bien. Y eso me gusta, porque significa que… Bueno, que hay algo muy interesante en él y creo que eso es lo que explica su éxito.
Tener una personalidad.
Exactamente. Exactamente. Creo que necesitamos más personalidades así. Porque hace mucho tiempo que no escucho un álbum que realmente me guste. Hace mucho tiempo que no tenemos personajes, estrellas de rock y gente así. Por eso me resulta muy liberador ver a alguien salir ahí y simplemente decir: “Que se joda todo, voy a hacer lo mío”. Y me gusta que le esté yendo tan bien. Creo que está haciendo muchas cosas bien. Pero, obviamente, voy a tener que sentarme y escuchar su música.
Estaba pensando en eso porque vas a ver a muchos veteranos del hard rock y el metal que, si no supieran que antes habías estado en bandas de hard rock y metal, y simplemente te conocieran de ese programa de televisión, probablemente pensarían: “Ah, este es como un chico lindo con un look muy de 2010 cantando en H.E.A.T. y después en Skid Row”. Suena un poco así cuando lo ves desde afuera.
Creo que fue Aristóteles quien dijo que hay una sola manera de evitar las críticas: no decir nada, no hacer nada y no ser nada. Yo no soy muy partidario de ninguna de esas opciones. La gente siempre va a tener opiniones. Siempre va a criticar, y lo triste es que probablemente lo haga desde una posición que le permita sentirse mejor consigo misma.
Esa es la parte triste. Sentir que tengo que expresar mi opinión porque, si no lo hago, voy a sentirme mal porque este tipo está haciendo algo… Pero después de mi enfermedad, simplemente dejé de preocuparme por eso. Dejé de preocuparme por lo que piensa la gente. La mayoría de las veces ni siquiera me gusta esa gente. Así que, ¿por qué debería escuchar la opinión de alguien cuya opinión ni siquiera me gusta?
Así que tu haz lo que tengas que hacer por ti mismo, pero yo voy a concentrarme en mi propio jardín. El pasto no va a ser más verde del otro lado si simplemente te concentras en tu propio jardín. Eso es todo lo que voy a decir al respecto.
Quería preguntarte qué te gustaría decirles a nuestros lectores de España, Latinoamérica y de todos los lugares desde donde nos siguen. ¿Qué les dirías?
Quiero agradecerles por todo el apoyo y espero que les guste el álbum. Por favor, escúchenlo. Y España… Con Skid Row hice un concierto en Brasil, pero no toqué allí tanto como lo hice en España. Amo España. Me encantaron los conciertos que hicimos con Skid Row, pero me encantaría hacer más conciertos en Latinoamérica y Sudamérica. Así que eso sería genial. Sí, hagámoslo realidad.


Con motivo de su próxima gira por México que les llevará a Morelia, Michoacán el jueves 20 de agosto, Ciudad de México el viernes 21 y Guadalajara el sábado 22, el guitarrista Crister “Mats” Olsson de la espectacular banda sueca de viking metal Ereb Altor nos regaló un poco de su tiempo para platicarnos de qué va este Hälsingemörker México Tour 2026, gestionado por Banshee Agency, donde también hablamos sobre las tradiciones ancestrales de ambos países, la trayectoria de la banda y hasta de historias de fantasmas.
Mats, muchas gracias por acompañarnos. Es un honor y un gusto conocerte. Antes de comenzar formalmente, tengo que preguntarte algo porque sé que voy a pronunciarlo mal tarde o temprano. ¿Cómo se pronuncia correctamente Hälsingemörker?
La verdad es que estuviste bastante cerca. Se pronuncia algo así como “jel-singe-murker”. No te preocupes, lo hiciste bastante bien.
Esta será la primera vez que Ereb Altor se presente en México. ¿Qué hizo que este fuera el momento adecuado para finalmente traer a la banda al país?
En realidad intentamos venir el año pasado, pero al final no se concretó. Esta vez nos contactó Banshee y pensamos que podía funcionar muy bien. Ellos ya han traído varias bandas europeas antes, así que creemos que todo saldrá de la mejor manera.
No sé exactamente qué esperar. He estado en México antes, cuando tocamos en el crucero 70,000 Tons of Metal. El barco hizo escala en Cozumel, así que técnicamente ya había visitado el país, pero esta será la primera vez que hagamos conciertos aquí. Es algo completamente nuevo para nosotros.
Para nuestros lectores, ¿te refieres a tu participación con Isole en el 70,000 Tons of Metal?
No, en realidad fue con Ereb Altor. Hemos participado dos veces en ese crucero. La primera vez fue alrededor de 2019, cuando hicimos escala en Cozumel. Este año también tocamos allí, aunque el recorrido fue hacia las Bahamas. Recuerdo que en Cozumel bajé a tierra, visité algunas ruinas, comí tacos y probé tequila.
¿Y qué tal la experiencia?
Muy buena. Incluso me llevé una botella de tequila a Suecia, una bastante cara. Pero era excelente. No tiene nada que ver con el tequila que puedes encontrar en Suecia. Era completamente diferente y, honestamente, muy sabroso.
Mencionaste que intentaron venir el año pasado. ¿Qué ocurrió para que esa gira no se concretara?
Comenzamos las conversaciones y nuestra agencia de contratación habló con una empresa en México, aunque ya no recuerdo cuál era. Al final las condiciones no eran las adecuadas para nosotros y el proyecto simplemente se fue diluyendo. No recuerdo exactamente qué fue lo que falló, pero esta vez sí estaremos ahí, eso es seguro.
Lamento que no funcionara en ese momento, pero es bueno saber que finalmente pudieron llegar a un acuerdo favorable para la banda. La música de Ereb Altor está profundamente arraigada en la historia, la mitología y los paisajes escandinavos. ¿Cómo se siente saber que esos temas han conectado con seguidores a miles de kilómetros de distancia, en lugares como México?
Es algo increíble. Para nosotros también es fascinante visitar lugares con tanta historia como México y descubrir otra perspectiva sobre los mitos y las leyendas. Elegimos honrar nuestra herencia cultural, pero respeto profundamente la de cualquier país. Hay historias, mitos y leyendas fascinantes en todo el mundo. Creo que para nosotros resulta tan exótico venir a México como para los mexicanos descubrir las historias de Escandinavia.
Además, la cultura vikinga se ha vuelto muy popular gracias a series de televisión y otros medios. Nosotros llevamos trabajando estos temas desde mucho antes de que eso ocurriera, pero siempre es bueno que exista una mayor difusión. Bandas como Amon Amarth también han ayudado a popularizar estas historias. Son una gran banda, pero nosotros intentamos abordarlas de una manera diferente. Quiero que nuestra música refleje la herencia sueca no solo en las letras, sino también en el aspecto musical. Busco capturar la atmósfera y el sentimiento de esas leyendas.
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¿Has escuchado algo sobre el público mexicano? ¿Tienes alguna expectativa sobre cómo será la recepción de la banda?
Tengo amigos suecos que han tocado en México y todos me han dicho que el público es fantástico. Sin embargo, nunca se sabe. No somos una banda enorme y conozco grupos suecos mucho más populares que han tocado allí. Por eso trato de no crear expectativas demasiado altas. Lo veremos cuando llegue el momento. Para nosotros será una experiencia importante y quizás abra la puerta para regresar en el futuro. Hay que empezar por algún lado.
Además de los conciertos, ¿hay algo que te entusiasme experimentar durante la visita? ¿Comida, lugares históricos, cultura?
Sí. Tendremos algunos días libres y planeamos visitar templos, pirámides y sitios históricos. Eso es algo que realmente nos emociona. Llegaremos unos días antes del inicio de la gira precisamente para conocer el país y hacer algo de turismo. Es una oportunidad fantástica para nosotros.
Estoy seguro de que disfrutarán mucho lugares como Teotihuacán o el Templo Mayor. Hablando de su más reciente álbum, Hälsingemörker, que ha sido muy bien recibido por la crítica y los seguidores, ¿qué crees que lo diferencia de los trabajos anteriores de Ereb Altor?
Creo que continuamos el camino que comenzamos con el disco anterior, pero esta vez logramos perfeccionar ese sonido. Hay más influencia del folk sueco. No es un álbum tan oscuro como el anterior, aunque conserva la melancolía característica de la banda. De alguna manera hay más luz en estas canciones.
También considero que es el álbum donde finalmente conseguimos unir las dos caras de Ereb Altor: la más extrema, cercana al black metal, y la más épica y melódica. Antes esas facetas coexistían dentro de un disco; ahora conviven dentro de cada canción. Eso era algo en lo que llevábamos años trabajando y siento que finalmente encontramos el equilibrio adecuado.
Cuéntanos un poco sobre el concepto. ¿Qué significa exactamente Hälsingemörker?
El título proviene de Hälsingland, la región de Suecia donde crecí. Para mí es un lugar mágico, lleno de folclore, mitos y leyendas. Aunque ya no vivo allí, sigo recordando todas esas historias, los paisajes y la sensación tan particular que produce la oscuridad cuando cae la noche. Las colinas verdes adquieren tonos azulados y negros durante el atardecer. Quise capturar esa sensación tanto musical como líricamente. No todo el álbum trata sobre ello, pero varias canciones están profundamente inspiradas en la naturaleza y el folclore de esa región.
Si lo tradujéramos al inglés, Hälsingemörker significaría algo así como “La oscuridad sobre Hälsingland”.
He leído que el nombre de la banda proviene de un juego de rol. ¿Existe todavía alguna conexión con ese concepto?
No realmente. La única relación es el nombre. Cuando Ragnar y yo formamos la banda, alrededor de 2003, tomamos el nombre de un mundo ficticio perteneciente a un juego de rol sueco que jugábamos cuando éramos niños. En un principio pensamos escribir letras de fantasía, pero esa idea desapareció después de los demos. Cuando comenzamos a grabar álbumes decidimos enfocarnos en nuestra herencia cultural y desde entonces no hemos escrito letras de fantasía. El nombre permaneció, pero nada más.
Cuando escuchas el material de los primeros años, ¿qué elementos sigues encontrando presentes en Ereb Altor actualmente?
Principalmente la atmósfera. Los dos primeros álbumes eran mucho más lentos y estaban fuertemente inspirados por la etapa clásica de Bathory, especialmente Hammerheart y Twilight of the Gods. De hecho, en cierto sentido eran un homenaje a esa época. Al principio no pretendíamos convertir esto en una banda de largo recorrido. Éramos solo dos personas haciendo música por diversión. Teníamos material para dos discos, los grabamos y pensábamos terminar el proyecto ahí, pero empezamos a recibir invitaciones para festivales en Europa y el resto es historia. Ahora llevamos diez álbumes de estudio y sinceramente no sé cuándo terminará esta historia.
Si alguien asiste a uno de estos conciertos en México sin haber escuchado jamás a Ereb Altor, ¿qué canción recomendarías como introducción perfecta?
“The Last Step”, el tema que cierra nuestro álbum más reciente. Esa canción contiene todos los elementos que definen a Ereb Altor: la parte más extrema, la más épica y la más melódica. Si escuchas esa canción, entenderás perfectamente quiénes somos.
Has pasado gran parte de tu carrera escribiendo sobre la historia y los mitos del norte. ¿Hay algún aspecto de la cultura escandinava que consideres que el público internacional todavía no comprende del todo?
Creo que la mitología nórdica es bastante conocida hoy en día. Lo que me interesa más son las pequeñas historias locales de la región donde crecí. Hay leyendas sobre espíritus del bosque que pueden ayudarte o castigarte dependiendo de cómo trates a la naturaleza. Siempre existe esa dualidad.
Recuerdo haber visitado una cabaña asociada a una historia muy oscura. Según la leyenda, una mujer quedó embarazada fuera del matrimonio y, debido al estigma de la época, asesinó a su bebé y lo enterró bajo la casa. Se decía que el niño se convirtió en un espíritu. En Suecia existe una palabra específica para esos fantasmas infantiles: myling. La tradición dice que, si alguien les da un nombre, finalmente pueden descansar y dejar de atormentar a los vivos. Cuando visitamos aquella cabaña decidimos darle un nombre al niño. No sé si eso cambió algo, pero la sensación de estar allí fue realmente extraña.
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Curiosamente me recuerda mucho a una misión de The Witcher 3, donde también es necesario nombrar a un niño fallecido para que su alma encuentre descanso. Es una historia fascinante.
Sí, creo que relatos similares existen en muchas culturas alrededor del mundo. Tal vez cambien algunos detalles, pero todos compartimos las mismas emociones y preocupaciones humanas. Por eso las historias suelen parecerse tanto, incluso entre culturas muy distantes.
Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría enviar a los fans que verán a Ereb Altor por primera vez este agosto?
Espero que haya público, para empezar. (Risas). Lo que sí puedo prometer es que entregaremos el 110 % en cada presentación. No importa si hay veinte personas o cinco mil. Siempre salimos al escenario para darlo todo y tocar desde el corazón. Espero ver a muchos de ustedes ahí.
Estoy seguro de que así será. Por lo que he visto, hay mucho interés en estas fechas. Nos veremos en Guadalajara. Muchas gracias por tu tiempo, Mats.
Gracias a ti. Fue un placer conocerte, Axel.
Igualmente. Nos vemos pronto en México.


Forjados en las fraguas del underground tapatío, Angel of Decadence es una banda que poco a poco se ha hecho de su nombre en la escena nacional, sobre todo por su sonido tan característico que rescata los elementos más románticos y sombríos del black metal sinfónico de los noventas y principios de los dos mil, cosa que en la escena de Guadalajara ha sido una rareza, caracterizada por las versiones más bestiales del metal negro.
Con un par de sencillo bajo la manga, el mes pasado nos han sorprendido con el estreno de su más reciente producción Carmilla, una pieza inspirada en la obra homónima del autor irlandés Joseph Shridan Le Fanu, por lo que no pudimos desaprovechar la oportunidad de platicar con ellos sobre este emocionando nuevo capitulo en su carrera.
Angel of Decadence es una banda que ya tiene buen tiempo en la escena tapatía, ¿cómo es que se conocen los miembros que formaron la banda en 2010 y cómo es que han llegado a la alineación actual?
Angel of Decadence nació en 2010 como un proyecto entre amigos de la preparatoria. Al principio tocábamos covers de bandas que nos marcaron, desde Iron Maiden hasta Cradle of Filth, y poco a poco empezamos a escribir nuestra propia música hasta encontrar la identidad que tenemos hoy.
Durante todos estos años la banda pasó por varios cambios de integrantes y eso también influyó mucho en nuestra evolución. Hemos tenido dos vocalistas; actualmente Michel lleva alrededor de diez años con nosotros. Octavio y Leonardo se integraron hace cinco años en las guitarras, mientras que los miembros fundadores son Marcos, quien comenzó como bajista y ahora es nuestro guitarrista principal, Erik en la batería y Pako, en los teclados. Curiosamente, casi todos nos hemos conocido gracias a otros músicos, bandas amigas o colaboraciones dentro de la escena tapatía.
¿Qué historia hay detrás del nombre de la banda?
El nombre representa la idea del ángel caído como un símbolo de rebeldía, alguien que desafía el destino y se enfrenta incluso a quien lo creó. Nos gustó esa dualidad entre la belleza y la oscuridad, que además refleja muy bien la esencia de nuestra música y las historias que contamos.
¿Cuáles consideran sus principales influencias?
Tenemos influencias muy variadas, no solamente musicales sino también literarias. Musicalmente nos inspira desde la música clásica, especialmente el barroco, hasta bandas como Cradle of Filth, Septicflesh, Covenant y otros exponentes del metal extremo.
También hay influencias de death metal melódico, heavy metal e incluso algunos elementos de deathcore en ciertos momentos. Nos gusta que cada canción tenga una identidad propia y que siempre haya algún detalle que el público recuerde después de escucharla.
Me llama mucho la atención que su primer material enlistado en Metal Archives es de 2023. ¿Qué sucedió entre todos esos años entre que se forman y sacan su primer sencillo, “Legacy of Blood”?
Fue una etapa de mucha paciencia y aprendizaje. Hubo varios cambios de integrantes y sentimos que todavía no habíamos encontrado la alineación ni el sonido que realmente representaran a Angel of Decadence. Preferimos esperar antes que lanzar material con el que no estuviéramos completamente satisfechos. Aunque fue un proceso largo y en ocasiones frustrante, hoy creemos que valió la pena. La alineación actual es la más sólida que hemos tenido, además de que existe una gran amistad entre todos, y eso se refleja tanto en la música como en el trabajo en equipo.
Últimamente se ha notado mucho esta tendencia de lanzar sencillos en lugar de álbum. ¿Esto es una estrategia que estén aprovechando conscientemente o es solo como han surgido las cosas?
Ha sido una combinación de ambas. Hoy en día los sencillos permiten mantener una conexión constante con el público y darle a cada lanzamiento la atención que merece. Sin embargo, también así se fueron dando las cosas de manera natural. Nuestro objetivo sigue siendo lanzar un álbum completo, y los sencillos han servido como una forma de presentar poco a poco la identidad de la banda
¿Piensan lanzar un larga duración próximamente?
Sí. Ese siempre ha sido el plan y esperamos poder publicarlo a finales de este año o principios del siguiente. Estamos muy emocionados porque reunirá todo el concepto que hemos venido construyendo con nuestros sencillos.
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La banda tiene una fuerte estética cargada hacia el goth, prueba de ello es su más reciente videoclip para el sencillo “Carmilla”, tengo entendido que tanto la canción como el video están inspirados en una obra victoriana del género gótico, ¿cómo nace este concepto?
La literatura gótica victoriana siempre ha sido una de nuestras principales influencias. Nos fascinan las atmósferas oscuras, el romanticismo trágico y los personajes complejos que aparecen en ese tipo de obras. “Carmilla” fue una elección muy natural porque reúne todos esos elementos y nos permitió llevar ese universo tanto a la música como al aspecto visual del videoclip.
Cuéntenme un poco sobre la grabación de este material, ¿quién lo dirigió y cómo se vivió el proceso en el set?
Fue una experiencia increíble y muy divertida. Desde el principio quisimos cuidar todos los detalles, especialmente el vestuario y la estética de cada integrante. En esa parte nos apoyó nuestro amigo Gerardo y nuestra manager Cely, quienes nos ayudaron muchísimo a darle identidad visual al proyecto.
Paulina, quien interpreta a Carmilla, y Liz, quien da vida a Laura, fueron muy profesionales y su trabajo hizo que todo fluyera de manera muy natural durante la filmación. La dirección estuvo a cargo de Alex, de Rodaje 24, quien fue una pieza fundamental para que el video saliera adelante. Siempre tuvo mucha paciencia, excelentes ideas y una visión muy clara de lo que queríamos transmitir.
El sencillo fue grabado en Armada Studio por Francisco Sánchez, ¿cómo fue trabajar con él?
En realidad, el sencillo fue grabado y producido en Armada Studio con nuestro buen amigo Martín, quien en algún momento también formó parte de Angel of Decadence. Eso hizo que entendiera perfectamente el sonido que buscábamos y también aportó muy buenas ideas durante la producción.
La masterización estuvo a cargo de Francisco Sánchez, quien terminó de darle el toque final al tema. Trabajar con ambos fue una gran experiencia; son personas muy profesionales, comprometidas y con las que nos sentimos muy cómodos, así que esperamos seguir colaborando con ellos en nuestros próximos lanzamientos.
¿Qué planes tienen para futuro?
Tenemos planeado lanzar un nuevo sencillo con una colaboración muy especial y posteriormente publicar nuestro primer álbum de larga duración.
En cuanto a conciertos, estaremos presentándonos el 15 de agosto en la Expo Tatuaje Internacional, en el Pabellón Cultural Universitario, y el 7 de noviembre en el Tepa Metal Fest, en Tepatitlán, Jalisco. Esperamos seguir anunciando más fechas muy pronto.
¿Tienen bandas favoritas de la escena nacional?, ¿nos pueden recomendar unas cuántas?
Sí, afortunadamente en México hay muchísimo talento dentro del metal. Algunas bandas que recomendamos son Call of the Void, Satan Kindergarten, Demonic Being, Exaversum, The Summon, Crucificado, Naurum, Invocatio e Ignite Toughness, aunque podríamos mencionar muchas más. Creemos que la escena nacional vive un gran momento y vale mucho la pena descubrir nuevas propuestas.
¿Algo más que quieran contarle a nuestrxs lectores?
Nos gustaría invitar a la gente a seguir apoyando a las bandas mexicanas. En nuestro país hay músicos con un talento enorme y proyectos de altísima calidad que muchas veces solo necesitan una oportunidad para llegar a más personas.
Y, por supuesto, gracias a todos los que ya han escuchado Carmilla y nos han acompañado en este camino. Lo mejor de Angel of Decadence todavía está por venir.
Etiquetas: Angel of Decadence, Black Metal, entrevista Axel Fabricio Amaya, Guadalajara, Melodic, mexico, Symphonic

Saturnus es una banda que no requiere de mucha presentación si estás involucrado en los bajos mundos del doom metal y la música melancólica. Fundada en Dinamarca, con una trayectoria de más de treinta años, son básicamente una institución del género y aún así, es al día de hoy que no han llegado a Latinoamérica para una gira completa, con la excepción de su presentación en el Candelabrum Metal Fest hace unos tres años… Hasta ahora y es que después de toda una serie de complicaciones, parece ser que su primera gira a la región, anunciada por allá del 2024, está muy cerca de concretarse, misma que les llevará a México, Colombia, Perú, Brasil, Argentina y Chile, por lo que en Track To Hell no pudimos dejar pasar la oportunidad de platicar con Julio Fernández, guitarrista español de la agrupación desde el 2020, quien nos platicó sobre su historia con la banda, el proceso que desembocó en el presente tour y qué significa del doom metal en 2026.
Julio, muchísimas gracias por acompañarnos, por tomar un poco de tu tiempo para estar aquí con nosotros. Antes que nada, ¿cómo estás? ¿Qué tal la vida por allá? Estás en Madrid, ¿verdad?
Sí, yo vivo en Madrid. Ahora mismo aquí, 37 grados, un poco de calor, verano. Bastante calor. Pero bien, bien, está bien.
Muy bien, antes que nada, ¿cómo se sienten con este nuevo proceso que van a vivir después de lo que tocaremos más adelante en la entrevista? ¿Cómo están preparándose para esto?
Pues muy ilusionados. Estamos preparándonos para hacerlo lo mejor posible, porque es nuestra primera vez en toda Latinoamérica, aunque va a ser nuestra segunda vez en México. Ya estuvimos en el Candelabrum. Y la verdad que estamos preparando todo al detalle para que vaya bien y disfruten.
Para empezar, está muy interesante la historia que has tenido con Saturnus. Estuve leyendo al respecto y tengo entendido que estabas en Autumnal, tuvieron una gira con Saturnus, no sé, cinco años antes de que tú entraras, y eventualmente te uniste a las filas de la banda. Lo que me llama mucho la atención, bueno, alguna de las cosas que me llaman la atención, es que fueron dos guitarristas los que entraron más o menos nuevos en la banda, los más recientes. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Por qué Saturnus eventualmente requirió de esta sangre nueva que ahora se encuentra en sus líneas?
Bueno, Saturnus, imagino, bueno, no imagino, sé de buena mano que estaban viviendo una crisis interna en ese momento, pero me imagino las razones, pero sí que necesitaban sangre nueva, porque habían partido dos de los guitarristas, claro, los dos únicos guitarristas del grupo, y la verdad es que en un grupo de metal normalmente las ideas y los riffs, las chispas siempre salen alrededor de los guitarristas y demás, aunque otros miembros aporten, pero eso es así. Entonces, bueno, por un lado fue una situación excepcional para mí y para Indee, para los dos, pero a la vez todo un reto, porque era, de nuevo, intentar buscar un sonido interesante para Saturnus, respetando siempre las premisas que tiene que tener el sonido Saturnus. Y eso, la verdad es que es agradable hacerlo, pero es todo un reto para el que entra en el grupo. Pero la verdad es que fue muy bien, Saturnus es un grupo con gente muy abierta y prácticamente somos todos iguales, así que no hubo ningún problema.
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Y bueno, más o menos vi cómo fue tu historia con la banda, cómo fue la historia de Indee, cómo es que él llegó a Saturnus?
Pues más o menos igual. Indee había hecho una serie de festivales y conciertos con ellos, en Eye of Solitude, su grupo anterior, y les conocía, se habían hecho amigos, habían coincidido y al final es lo que suele pasar cuando haces giras con la gente. Pues la gente se queda con caras, con momentos, con competencias, con actitudes y piensan lo que es en el “fit”. No tanto si puedes tocar más rápido, más lento, eres un virtuoso, sino eres como yo, hablas como yo, tocas como tú. Al final fue un poco lo mismo que mi historia, pero trasladado a su grupo y a Saturnus en Reino Unido.
Lo que también justo me llama la atención de este proceso es que, y bueno, adelantando un poco a lo que hablaremos en unos momentos, cuando ustedes se ponen en contacto para la gira, al menos en la sección de Chile, antes de todo este debacle que sucedió después, noto que también fue una historia un poco similar con cómo entraron en contacto con Claudio de Poema Arcanvs. Da la impresión desde acá, que de hecho Saturnus es una banda bastante abierta como a este tipo de procesos: de conocer gente, incorporarlos a sus equipos de trabajo en la medida en que sea posible y en la medida en que lo requiere el proyecto.
Es lo que también me dio la impresión. En general, cuando hacemos una gira, o seamos nosotros la cabeza de cartel o seamos los tenderos, invitados espaciales o aquellos que abren cada show, tenemos una filosofía y es que si alguien no está bien, nada está bien. Entonces hay que intentar que todo el mundo que está involucrado en todos los grupos se sienta bien. Y yo creo que lo vamos logrando. Vamos haciendo que todo el mundo se coordine y se sienta como en casa, porque de eso se trata. Si vas a una gira a estar incómodo o a tocar a estar incómodo, mejor que no salgas del salón de tu casa. Pero eso tenemos que fomentarlo todos, no solo el que toca, sino el que está alrededor también. Y eso pasó con Poema Arcanus, vinieron, estuvieron de gira con nosotros en 2022, hicieron un esfuerzo sobrehumano en su furgoneta, día a día conduciendo, sacrificándose y congeniamos bien e hicieron unas aperturas excepcionales de cada show en cada noche. Entonces, claro que nos hicimos amigos y luego, claro, Claudio organizó todas las fechas de Chile, se coordinó muy bien con nosotros y luego por cuestiones personales que aceptaban a la salud de uno de los familiares, pues hubo que cancelarlas. Pero sí, somos amigos y la verdad que su trabajo es excepcional siempre.
Bueno, justo entremos en ese asunto. Para los que no sepan, esta gira de Saturnus ya es una re-agendación de un esfuerzo que estaba sucediendo hace unos años y que sucedió en una serie de factores inconvenientes. ¿Nos quieres platicar un poco, Julio, de qué fue lo que pasó en la primera vez que se intentó lograr esta gira latinoamericana?
Bueno, por un lado, las fechas que había en Brasil no hubo entendimiento con el promotor y hubo que cancelarlas. Y por otro lado, justo en la puerta de embarque, cuando íbamos a embarcar al avión para Chile, recibimos una llamada que concernía al estado de salud de un familiar de uno de los miembros. Entonces, la familia siempre está primero. Hubo que darse la vuelta y dar prioridad a esa situación, que además era una operación a vida o muerte. No podíamos no estar o pasar doce horas volando sin saber lo que iba a pasar. Entonces, bueno, afortunadamente todo salió bien. Afortunadamente solo fue un susto que a día de hoy todavía está en proceso de recuperación, pero estamos otra vez ahí y está todo en pie. Así que cuenten con nosotros. Eso es importante.
Oye, y de hecho esto que mencionas entra en juego con lo que estaba platicando. Además de su calidad como músicos, se nota una calidez al menos en sus personas, al menos por lo que se ha podido ver en la historia reciente de la banda, con sus inclusiones, con esta colaboración con otras personas y ahora con esto que mencionas de la importancia de la familia, de sus vidas interpersonales. Y no puedo evitar llevarlo al grado de la composición musical, porque a fin de cuentas Saturnus, claro es melancólico, claro es triste, es pesado, habla de pesadumbres, pero a la vez se siente un sentimiento muy cálido, muy humano en todas las empresas artísticas, a lo largo de los discos, lo que se puede apreciar. ¿Crees que tenga algo que ver al menos en tu trabajo como compositor o cómo fluye esto de lo que hablo en la música?
Sí, acabas de definir de alguna manera lo que nosotros llamamos internamente en la banda nuestro “happy doom”. Es todo melancólico, triste, es todo oscuro y en definitiva en muchas ocasiones para los que no están o para los que piensan marcharse. Pero nuestro “happy doom”, nuestra música es como unos brazos que cuando tocamos en directo salen y os abrazan a todos y os traen a nuestro universo, pero gentilmente. Esa es la definición, nadie escapa de esos brazos y todo el mundo queda afectado e invadido por esa melancolía que en muchas ocasiones es imposible de manejar y se transmite en lágrimas, en sentimientos y en caras que incluso nosotros nos quedamos sorprendidos en las primeras filas. Pero es así, es así, perdón, nuestro happy doom.
Y tú personalmente, ¿en qué notas que haya habido un crecimiento o un cambio en tu forma de aproximarte a la música? Porque ya es un proyecto bastante bien cimentado, me imagino que ya tenían una serie de cuestiones ellos antes de que tú entraras a trabajar. ¿Cómo crees que eso influyó en el músico que eres ahora?
Bueno, el grupo en sí era muy abierto, las formas de trabajar realmente estaban abiertas a lo que fuéramos necesitando. Por suerte o desgracia, poco después de entrar vino el confinamiento y tuvimos mucho tiempo para reorganizar todo lo que estaba pasando desde nuestras casas. Tuvimos muchas reuniones online, compusimos muchas ideas para lo que fue el disco nuevo después y la verdad que todo eso nos permitió amoldar nuestras formas de trabajo. Pero realmente en sí la estructura de Saturnus siempre es abierta. Es un grupo que históricamente ha tenido cierta rotación, entonces eso obliga a tener una estructura de trabajo que siempre se amolde a la sangre nueva, que al fin y al cabo es la que da la energía, que siempre hace volver a rodar al grupo, aunque luego toda la sangre se mezcle y vuelva a servir de carburante para que todo funcione.
Oye, ¿eres el único que no vive en Dinamarca u otros miembros de la banda también están en otros países?
No, yo vivo aquí en Madrid, luego hay cuatro daneses, e Indee, que vivía en Reino Unido hasta hace poco, ahora vive en Finlandia.
Ok, y no ha habido ningún problema para organizarse, los ensayos, las grabaciones, ¿cómo han vivido eso?
Bueno, ahora mismo con nuestro querido señor Trump mediante sus fecharías, pues con el combustible hay muchos problemas y con los vuelos. Pero históricamente no, porque ahora mismo hay mucha conexión con todas las partes del mundo, podemos ir cuando queramos a cualquiera de los países involucrados, podemos incluso ensayar online si queremos, podemos quedar para poner en común partes. Si esto hubiera pasado en los 80 hubiera sido un caos, si hubiera pasado en los 90 a lo mejor hubiera sido algo más fácil, pero ahora mismo hay muchos grupos con la misma situación y todos recurren a los mismos recursos que tenemos nosotros. A partir de ahora veremos cómo se presentan estos tiempos futuros cercanos con los precios del combustible y la movilidad. Crucemos los dedos.
Esperemos que todo salga muy bien. Oye, aquí en Track to Hell nos interesa mucho la escena local y siendo de aquí de México, la pregunta obligada es, ¿has escuchado algo de la escena mexicana? ¿Tienes alguna expectativa musicalmente sobre cómo se vive aquí el doom metal en este país?
Cuando vi algunos de los carteles y algunos de los grupos y demás investigué, porque yo no estaba muy al corriente de lo que pasaba. Evidentemente tengo nociones comerciales de grupos mexicanos y demás. Pero bueno, ya sé que brujería es un poco aparte de todo eso, ¿no? Pero sí que he tenido que investigar un poco, porque la verdad es que como me pasa con Chile y como me pasa con otros países, pues la verdad es que no estoy muy conectado, porque aquí en Europa, pues pecamos un poco de estar siempre en nuestra burbuja. Ya vemos que es dónde se genera todo y dónde están los festivales más típicos y más históricos. Y bueno, sí que a partir de ahora, a raíz de las giras y a raíz de que Latinoamérica se haya abierto mucho más a los festivales y estén pasando muchísimas más cosas, llegan muchas más corrientes de grupos de allí. Pero en mi caso he tenido que empezar ahora a ver lo que estaba pasando. La verdad es que no estoy al corriente de cómo está la escena del doom metal. Pero sí me consta que la pasión es su estandarte en la música en general. Así que tiene que ser bueno.
Fíjate que es muy curioso, porque hace unos años no había realmente una escena de doom y ya está empezando a crecer y justamente tenemos tu visita al país en octubre; la visita de, por ejemplo, Swallow the Sun en agosto; iba a venir October Tide en 2024; o sea que poquito a poquito ha empezado a crecer más. Y justamente creo que alguno de los catalizadores de esto es el Candelabrum Metal Fest, donde estuvieron ustedes hace poco y que tuve el gran, gran placer de verlos. Cuéntame un poco de tu experiencia. ¿Qué te pareció? ¿Cómo los trataron? ¿Cómo los recibió México en aquella ocasión?
Fue excepcional. El Candelabrum Metal Fest lo recordamos con cariño. En primer lugar, por todas, fue como ir a tirar el anillo a Mordor. Un viaje eterno, porque claro, viajar hasta allí, haciendo escala en Estados Unidos, luego viajar hasta Guanajuato, bueno. Pero llegar allí, fenomenal. Nos trataron muy bien y el festival fue excepcional. De hecho, recuerdo que llegamos al festival en una furgoneta, nos dejaron en nuestra tienda y se nos ocurrió salir a ver que se cocía afuera, entre la gente, y tardamos una hora y cuarto en volver, porque todo el mundo quería hacerse fotos con nosotros, todo el mundo quería hablar, sobre todo conmigo, que hablaba español. “Oye, Julio”, tal, cual. Y la verdad es que fue excepcional. Muy ilusionados, muy contentos, y el show fue muy bueno. Muy buenos profesionales en ese festival, muy buen equipo, muy buena localización, muy buen lugar para estar allí. Y, sobre todo, la gente muy pasional. Era doom metal, pero cualquiera hubiera dicho que era thrash metal.
Claro, claro, la gente estaba muy vuelta loca. Con ustedes y con otras bandas. Si no me equivoco, tuvieron ustedes alguna relación con otras bandas que estaban volando de fuera, ¿no? O estoy confundiendo como con Tigers of Pan Tang, algo así, vi que se amistaron, ¿o no es el caso?
No, puede ser con Sorcerer.
Ah, con Sorcerer, sí, por supuesto. Sí, es lo que había me había visto. Sé que había otra.
Bueno, estaba Terrorizer, con Vincent también, y bueno, había más gente en el mismo hotel, Solstafir, y bueno, pues estuvimos con ellos todo el rato. Claro, al final, en todos los festivales te cruzas y es como una casa de los jubilados. Siempre te cruzas con alguien, “hola”, “hola”, “hola”, tal, y al final te acaban sonando las canas.
Claro, claro, claro. Y, por ejemplo, ahora que vienen la segunda vez al país, ¿cuál es su expectativa? ¿Qué esperan que pase? ¿O qué les llama la atención en específico de México? Porque tienen una gira bastante larga por Latinoamérica, pero en estas tres fechas, ¿cuál es la actitud con la que viene Saturnus? Digo, me imagino que muy buena, pero platiquemos un poco de ello.
Con la habitual. Con la habitual. Nuestra actitud es, en el escenario, el 300% de nuestro happy doom. Sacar esos brazos, traerles a nuestro universo, infectarles con nuestra melancolía, y exprimirles hasta que lloren la última lágrima. Esa es nuestra actitud siempre. Lo que ocurra dependerá de eso, pero también de ustedes. Ustedes tienen que estar dispuestos a disfrutar, porque nosotros vamos a estar ahí para que disfruten. Ustedes nos van a dar su energía en forma de sentimientos, y nosotros se las vamos a devolver en forma de música y melancolía. Va a ser excepcional.
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Excelente. Oye, ¿qué se viene para Saturnus después de esta gira?
Bueno, después de esta gira, estamos trabajando en lo que será nuevo trabajo. No puedo decir mucho más. Pero ya para el año que viene hay muchas más fechas confirmadas con Draconian por Europa. Y saltaremos al Maryland Death Fest en Estados Unidos, que también ha sido confirmado hace poco. Así que, bueno, hay más cosas, pero paso a paso.
Muy bien, perfecto. Ahora, Saturnus es un acto ya de legado, me imagino, al menos en el doom/death. A mí me interesaría mucho saber cómo fue tu historia personal con este subgénero. ¿Ya lo habías escuchado antes en Saturnus, antes de tener esos acercamientos en las giras? ¿Eras fan? ¿Te gustaba el género? ¿O de repente te viste involucrado y llegaste ahí?
Yo soy del 79. Yo tengo ahora 47 años. Entonces, mi primer contacto con el metal fue Metallica, ACDC, ya sabes. Empecé a tocar la guitarra y allá por el año 97-98 me llegó el primer disco de Saturnus. Y recuerdo que no le hice mucho caso, pero cuando salió Martyr me volvió a llegar y ahí ya sí que dije “esto me llama la atención, vamos a seguirlo escuchando y vamos a investigar un poco lo que ha pasado antes” y demás. Y empecé, yo ya estaba metido un poquito en el doom porque ya compartíamos local con lo que luego iba a ser Autumnal. Yo tenía otro grupo que tocábamos doom metal, era otra historia, pero compartíamos local con Autumnal y Autumnal, digamos que tuvo la chispa de creación en un concierto que dio Iron Maiden aquí en Madrid con My Dying Bride de teloneros y cuando vimos a My Dying Bride fue como “¿qué está pasando aquí? ¿qué es esto?” Entonces, bueno, eso fue el principio de todo y a partir de ahí nos fuimos metiendo al cabo y al paso de los años Anathema, Cathedral, todo lo que se iba creando, My Dying Bride, etcétera, etcétera y al final fueron saliendo más grupos como Katatonia, Amorphis, etcétera y bueno, pues fuimos cayendo todos en ese género. Y en mi caso en particular, pues al final acabé siendo miembro de Autumnal y enganchándome muchísimo más a lo que iba pasando en ese universo de doom metal que, por cierto, pues aquí en España tenemos muy grandes grupos. Por ejemplo, creo que ustedes conocen a Evadne que creo que han estado por allí son buenos amigos, un grupo excepcional al igual que, por ejemplo, Helevorn de las Islas Baleares o las nuevas promesas TodoMal que habrán oído hablar de TodoMal y si no han oído hablar de TodoMal es hora de hacerlo.
Excelente, una recomendación para nuestros lectores. Oye, Julio, ¿cómo ves la escena doom de cuando tú empezaste a entrar en ello a hoy en día y hacia dónde crees que va?
Yo creo que evidentemente y de forma objetiva se está abriendo. Hay mucha más presencia en festivales más variados donde hace años era impensable la presencia de tantos grupos doom. Podías pensar en Paradise Lost, podías pensar en grupos con un estandarte original mucho más grande, pero no podías pensar en grupos como nosotros tocando en festivales como Brutal Assault, como Copenhell, cosas así. Yo creo que se está abriendo y que cada vez salen más grupos con propuestas mucho más interesantes porque se están haciendo mucho más abiertos se están integrando más elementos que permiten que los fans antiguos permanezcan y se involucren más en la música y se ganen fans nuevos que provienen de otros géneros y subgéneros. Yo creo que el futuro es muy prometedor.
Antes de terminar la entrevista nos encantaría que le dedicaras unas palabras a tus admiradores mexicanos y de otras partes del mundo que están esperando bien, bien emocionados por la visita de Saturnus.
Pues en primer lugar cuenten con nosotros esta vez sí que nos van a tener allí y prepárense, como he dicho, para verdaderas ceremonias de doom/death original de Dinamarca. Les vamos a atrapar, a traerles a nuestro universo. Compren sus entradas, apoyen sobre todo la escena local, porque sin escena local no hay escena internacional, ni hay nada y disfruten, nos vemos pronto.
Excelente, Julio un placer tenerte aquí de invitado. Qué chida plática.
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Dylan Gers es un joven músico británico experimental e independiente que se está abriendo camino con su propio material desde hace unos años. Tocando en íntimos recintos y manipulando todo tipo de instrumento, Dylan Gers presenta, además de una gran cantidad de singles, su más reciente material compilatorio, Melancholic Madman. Charlamos con él durante un largo rato y a continuación le dejamos el resultado.
– Hola Dylan, gracias por recibirnos! Antes de empezar con la entrevista, me gustaría que nos contaras en que estás trabajando ahora mismo. ¿Podrías hablarnos un poco de tus últimos lanzamientos?
– Acabo de lanzar un nuevo single en enero. Se llama “Scars on the soul”. Está muy influenciado por bandas de rock clásico de los 70s como Led Zeppelin y Deep Purple. Me encantan, pero además tiene un notorio toque acústico, lo cual es fascinante…tiene un aire celta, casi celta, que gusta mucho.
Estaré la próxima semana con mi productor en el estudio para grabar otra canción en la que grabaré todo menos las baterías, de las que se encarga mi amigo Noah. Está se llamara “Dad’s Gads”, que hace hincapíe en ese toque celta. ME recuerda mucho a la música celta, casi como un sitar. De nuevo, con elementos al estilo de Led Zeppelin.
Antes de eso, el año pasado, saqué un EP, que supongo fue mi primer proyecto completo. Antes de eso y desde entonces, solo he ido sacando sencillos. Pero, ese fue mi primer EP completo que lancé y se llama Melancholic Madman en referencia a “Diary of a Madman” de Ozzy Osbourne. Literalmente, el título viene de ahí. También me gustaron mucho las letras, son 4 temas, cada uno de los cuales son diferentes pero encajan entre sí.
El primero “Feel my heart” es una canción de rock indie alegre. “Talisman” es un poco más pesada. Está en la afinación “Drop D”, donde solía bajar el Mi para tocarla. Es realmente muy potente. Luego tenemos “Moonlight lies”, que es la tercera. Es bastante relajada, casi jazz. Y luego la cuarta canción llamada “Young boy” que es más una balada acústica. Se parece un poco a T-Rex y Neil Young, muy influenciada por ellos. Así que simplemente intento combinar y reunir en un solo lugar todas esas influencias que he admirado desde que era niño. Es difícil, pero lo estoy disfrutando, es muy divertido.
Tengo otro sencillo que va a estar saliendo dentro de un mes más o menos. Estamos grabando uno la próxima semana, y luego espero sacar dos más este año. Simplemente seguir haciendo algo, seguir adelante, mantener el ritmo, en realidad.
Así que lancé mi primer sencillo, “Moonrise”, en 2022, hace ya cuatro años. Y esa fue la primera canción que compuse en mi vida; antes de eso no había compuesto nada, obviamente, porque fue la primera canción que compuse. Y aquí estoy, cuatro años después, todavía intentando seguir adelante.
– Talisman es genial. Melancholic Madman también lo es.
– Gracias!
– Antes de continuar, ¿ podrias decirle a la gente donde encontrar tu música?
– La pueden encontrar en todos los servicios de streaming. Youtube, Spotify, Amazon Music, Deezer, Apple Music. Basicamente cualquier formato digitalizado.
Si también me sigues en instagram, hay un link donde puedes comprar el CD. Ahora tengo un disco físico, así que lo puedes comprar, lo cual es genial…asi que no solo se limita a streaming e internet. Ahora hay un disco que puedes comprar, que está bien porque si los servidores se caen o se estropean, tu sigues teniendo el disco y eso está bien. Eso no te lo pueden quitar.
– Después de hablar de tus canciones y lanzamientos, me gustaría ir hasta el primer momento en el cual decidiste convertirte en un músico. Me refiero al primer momento en el que agarraste un instrumento. ¿Puedes compartir algo de eso con nosotros? ¿Como empezó todo?
– Mi familia es muy musical. Mi papa es músico. El está en una banda. Así que siempre había guitarras por toda la casa y cosas así, y yo siempre las había visto.
Pero cuando tenia esa edad, unos 12 o 13 años, me interesaba mucho más jugar videojuegos. Honestamente, yo solía jugar un montón de videojuegos. Algunos como “Mass Effect” o juegos como ese. Eran muy buenos. Tambien, juegos de rol RPG. Y luego, cuando tenía 16, mi X-BOX se rompió. Fue un día triste, mi amigo.
Ese fue literalmente el mismo día que decidí pasar el rato con las guitarras y esas cosas. Eso fue, literalmente, el mismo día en que decidí que iba a trastear un poco con las guitarras y esas cosas. Pero luego, cuando tenía 16 años, empecé a tocar la guitarra en serio y pensé: “Wow, esto es genial”. Me encanta de verdad. Y supongo que ese fue el momento que estuve esperando.
No me obligué. No me impuse la música a la fuerza. Cuando llegó el momento de tocarla de verdad, a los 16 años, pensé: “Quiero hacer esto”. Me encanta hacerlo. Y luego, bueno, toqué de forma casi obsesiva durante los siguientes… bueno, hasta ahora, la verdad, para ser sincero.
Así que tocaba unas dos o tres horas al día. Hay un grupo que se llama Iron Maiden, y tienen un vídeo en directo que se llama “En Vivo”, y había una canción titulada “When the Wild Wind Blows”, y solía verla una y otra vez e intentar tocarla al mismo tiempo. Es una especie de canción de rock progresivo, de unos 10 minutos. Es muy buena.
– Muy bien, volviendo a tu música, corrijeme si estoy errado, pero…tienes 7 lanzamientos publicados hasta ahora ¿Cierto?
– Creo que si, me parece que eso es mas o menos correcto.
Tengo “Moonrise”, tengo “Red Skies”, tengo “My Love” y tengo “Fly Fly Butterfly”. “White
Swan”, “The Melancholic Madman2 y, por último, “Scars on the Soul”. Siete lanzamientos, así es.
– Son geniales. He podido notar algo muy especial en ellos, y es que se nota una especie de evolución a lo largo de los años. Sobre todo en la producción sonora. En las primeras canciones, percibía una atmósfera melancólica, un enfoque nostálgico e incluso un ambiente relajante.
Luego escuché “Melancholy Madman” y me sorprendió bastante, porque noté un enfoque más enérgico y dinámico. Es como si hubiera una banda de verdad tocando al otro lado. ¿Qué puedes decir al respecto?
– Siempre he querido ser capaz de plasmarlo muy bien en un concierto en vivo. Y siempre he sido un fan de la energía y los elementos en vivo. Supongo que lo que intentaba hacer era, en cierto modo, replicar lo que quería que fuera mi música en vivo en un entorno de estudio. Antes, obviamente, era más bien un estilo de cantautor en solitario, lo cual está genial. Hay material realmente bueno ahí, pero supongo que con la evolución que ha experimentado mi forma de componer y lo que deseaba que fuera, terminó siendo más bien un formato de banda.
Incluso ahora, cuando actúo en directo, lo hago mucho en solitario porque, desde el punto de vista logístico, es mucho más fácil que intentar coordinar a otras tres personas. Créeme, dios mío!
Mi forma favorita de tocar en vivo es con una banda. Es con un batería a mi espalda, con un bajista a mi espalda, dando respiro, dando espacio a todo esto, a toda esta música y todo eso.
Supongo que, con el paso del tiempo, simplemente he intentado amplificarlo un poco más y hacerlo más potente. Quiero decir, la música que me ha influido siempre ha sido música de alta ganancia y mucha energía. Y me encantan Nick Drake y John Martin y todos esos maravillosos cantautores. Y eso siempre formará parte de mí. Siempre haré cosas así. Da igual si grabo un disco; probablemente siempre habrá, por ejemplo, una balada acústica como última canción o algo así.
Lo que me gusta, en lo que respecta a los conciertos en vivo, es atrapar al público de lleno, y creo que la mejor manera de hacerlo es tener a un batería que lo dé todo como John Bonham detrás de ti; es tener a un bajista como Chris Squire o Steve Harris detrás de ti, mirando al público a los ojos. Sí, eso es todo.
– ¿Por qué decidiste ir como solista y no formar parte de una banda?
– ahora vivo en Londres. La razón por la que vine a Londres fue para unirme a un grupo y ser algo así como el guitarrista principal.
De pequeño crecí viendo un montón de grupos y todo eso. Eso era lo que quería hacer. Solo al cabo de un par de años me di cuenta de lo difícil que es entrar en un grupo y que luego cuatro o cinco personas mantengan esa misma energía, ese mismo motor para seguir adelante durante años. Si quieres triunfar, no va a pasar de la noche a la mañana. En esta industria no te conviertes en una sensación de TikTok o Instagram de la noche a la mañana.
Me di cuenta de que es muy difícil, y me di cuenta de que soy la única persona en la que realmente puedo confiar para mantener ese motor en marcha, si realmente me lo tomo en serio. Así que empecé a componer mis propias canciones.
Escribí mi primera canción, “Moonrise”, y pensé: “Vaya, es una canción genial”. Y luego seguí adelante y me dije: “He empezado a componer estas canciones para una banda completa”, algo que supongo que siempre había tenido en mente y que siempre había podido imaginar, pero sin ser capaz de plasmarlo en algo concreto. Y ahora eso es algo que ha sucedido, sí.
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– ¿Y te resulta más fácil o más difícil dar el salto como solista y no en una banda?
– Creo que, para mí, es más fácil formar parte de un grupo. He estado en varios grupos y me resultaba más fácil porque podía mantenerme un poco en segundo plano y no ser realmente el centro de atención. Pero como artista en solitario, eres tú. Todo gira en torno a ti. Por ejemplo, cuando actúo como Dylan Gers, soy yo.
Es más gratificante hacerlo como solista, estar ahí como solista. Y sigo contando con mi banda de vez en cuando, lo cual es genial. Si actúo en directo, por desgracia estoy en primer plano. Soy yo, mi guitarra y mi voz. Pero entre canción y canción, siempre digo algo así como: “Esta es mi maravillosa banda”. Siempre intento darles un poco de protagonismo.
– ¿Podemos decir su nombre?
– ¿La banda?
– Si, la banda.
– Ah, sigo siendo Dylan Gers. Igual que Rory Gallagher era Rory Gallagher, pero con su grupo. He usado un par de veces un nombre gracioso llamado “Dylan Gers and the Blackbirds”, pero en realidad solo soy “Dylan Gers2. Aunque ellos me han ayudado a componer las canciones, la verdad.
– ¿Aportan sus ideas a la banda? ¿Escriben canciones?
– No, todas las canciones, los textos y el material serán cosa mía. En su momento conté con uno de mis bateristas, Cameron Spence. Un baterista increíble. Me ayudó a estructurar uno de los “middle eights”, una de las secciones del puente.
Una vez la tocamos en directo y me dijo: “¿Puedo hacer una sugerencia?”. Y yo le contesté: “Sí, hombre,
por supuesto”.
“Quizá si lo duplicamos”. Y lo duplicamos. Y yo pensé: “Es genial».
Es bastante bueno. Tengo mucha suerte de haberlo encontrado. Es muy bueno y está muy motivado y encantado de tocar conmigo.
No quiero ser nunca como un dictador autoritario. Si quieren tocar algo de forma un poco diferente, me parece bien. Simplemente haz lo tuyo, si eso te hace feliz. No quiero decir nunca: “tienes que hacerlo así”.
A veces, cuando estás solo en todo esto como artista en solitario, es muy fácil encerrarte en tu propia cabeza y pensar: “Dios mío, eso suena fatal. Dios mío, eso suena genial. Dios mío, voy a quitar esto”. Pero entonces tienes otra mente involucrada. A veces está bien contar con otra perspectiva, de verdad. Eso creo. Otra persona puede pensar de forma diferente o fuera de lo convencional. Y eso te ayuda a largo plazo.
No puedes hacerlo todo por tu cuenta. Es imposible.
– ¿Entonces no tocas ningún otro insutrmento aparte de la guitarra?
-En las grabaciones, toqué todo menos la batería. Así que toco el bajo, toco la guitarra. Canto la voz principal. Hago todos los coros y toco los teclados. Los teclados son, en su mayoría, un Mellotron. Eso es algo muy al estilo de Led Zeppelin
– En los primeros lanzamientos, se escuchaban muchos samples.
– Si
– ¿Has tocado esos samples o simplemente las has añadido desde una biblioteca?
– Toqué todas los samples, salvo, creo, en el segundo sencillo, «Red Scythe», donde había sonidos de pájaros y podría haber salido a grabarlos directamente en el campo.
Yo uso Ableton; tú tienes Pro Tools y Logic, que utilizas para crear tu música, y en Ableton solo tengo sonidos de pájaros. Así que simplemente los metí y creo que les apliqué un phaser a los sonidos de pájaros y los invertí, poniéndolos a media velocidad o algo así. Simplemente hace que suenen genial.
Toqué todos los teclados, el bajo y la guitarra en todas mis propias canciones. Lo único que no hice en mis propias canciones fue la batería, porque no soy baterista. Eso es lo único que no sé hacer. Y, obviamente, cuando toco en directo, solo toco la guitarra, porque no puedo tocar el bajo por aquí y luego tocar la guitarra por allá. Eso es un poco difícil.
– Hablando de sonidos raros, hay uno al final de “Moonlight Lies”, tu sabes, ¿Puedes contarnos que instrumento es ese?
– Es un theremin. Es decir, es un manipulador de ondas electromagnéticas de la época soviética. Tiene una antena.
Te lo voy a enseñar (lo muestra). Tiene una antena. Lo enciendes y, en cierto modo, utiliza el espacio que hay a su alrededor. Y cuando metes el brazo dentro, suena así. Y cuando lo tocas al final de “Moonlight Lies”, da una sensación un poco a «cyberbird». Y eso lo hice yo solo.
Es bastante cool. De nuevo, muy influenciado. Jimmy Page, de Led Zeppelin, usó uno en los 70. Si escuchas, por ejemplo, los viejos conciertos del MSG, el Madison Square Garden, escuchas a Robert Plant usándolo y a Jimmy en un rincón tocándolo también. No es el mismo, pero esta es una réplica del que él usaba por aquel entonces, porque hay montones de theremines diferentes; el más popular es el theremin Moog, pero es así de grande (hace señas indicando el tamaño). Es una locura. Y tienes que guardarlo en un estuche rígido.
Este te lo puedes meter en el bolsillo y listo. Y solo le he añadido un poco de reverberación, para darle un toque más espacial. Es un instrumento de verdad.
– Dylan, mencionaste que tienes una fuerte influencia del rock clásico de los 70s, pero…¿Podrías contarnos cuales son tus principales influencias, aparte de esas?
– Me encanta el metal. El heavy metal es una parte muy importante de mí. Grupos como Iron Maiden y Megadeth.
Cuando era adolescente, era un gran fan de Dave Mustaine. Escuchaba todos sus discos.
Todo el material antiguo de Metallica, como Ride the Lightning, Master of Puppets y And Justice for All. Incluso algo más reciente, como Death Magnetic, que tiene algunas canciones realmente buenas, de verdad.
Me encanta “Spit Out the Bones”, de Hardwired… to Self-Destruct.
Es una canción genial. Y la más reciente, “Inamorata”. Creo que en estos dos últimos álbumes han vuelto, en cierto modo, casi a sus raíces. Con canciones de riffs fragmentados, lo cual es genial.
Pero esa última canción empieza a tener un toque casi progresivo y James suena realmente bien en ese álbum. Ha empezado a sonar un poco como Frank Sinatra. Creo que se ha dejado influir un poco por él, intentando cantar con un estilo más melódico y prestando más atención a la dicción, pronunciando bien cada palabra. Mientras que antes, en álbumes anteriores como Kill Em All, tenía como 19 años, para ser justos. James era muy diferente. Pero sí, me encanta el metal.
Me gustaba mucho el hip hop. De hecho, todavía me gusta mucho. Tenía unos 16 o 18 años cuando mis dos géneros favoritos eran el metal y el hip hop. Y me encantan artistas como Danny Brown. Por aquella época, cuando era adolescente, era justo cuando Kendrick Lamar estaba despuntando, así que acababa de sacar ese álbum DAMN, que es fenomenal. También To Pimp a Butterfly y Good Kid, Mad City.
Me gusta pensar que saqué gran parte de mis melodías, ritmos y cosas por el estilo de ellos, porque, obviamente, el hip-hop se basa mucho en la melodía.
He empezado a prestar mucha más atención a las letras, pero cuando las escucho, solía fijarme en la melodía y ver cómo evoluciona. Y creo que saqué mucho de eso del hip-hop.
Metal, hip-hop y rock clásico de siempre.
– Escuchando todas tus canciones, yo pude escuchar influencia tal vez de The Police, Pink Floyd, King Crimson.
– Sin duda. Me alegro de que lo hayas dicho, porque Pink Floyd me ha influido mucho, pero me encanta
The Police.
Cuando empecé a cantar, intentaba imitar a Sting. Solía cantar “Roxanne” un montón porque, obviamente, tiene unas notas muy agudas. Uno se olvida de lo altas que son. Hay una nota en la que piensas: ¡Dios mío!. Y él solía cantarla a todo pulmón. Es una locura.
Soy un gran fan de Pink Floyd. Me refiero a todas las épocas de Pink Floyd: la de Syd, la de Roger y la de David. Me encantaba todo eso. Creo que la de Roger fue probablemente la mejor época. The Piper at the Gates of Dawn. Ese disco es una locura. Ese sí que es una locura. Es como: “¿qué está pasando ahí?”.
Syd Barrett también. Casi siempre es lo mismo de increíble. Las melodías son preciosas. La composición inglesa. Es muy pegadiza
– Los británicos si que componen melodías pegadizas.
– Estoy de acuerdo, pero no sé de dónde sacamos eso ni cómo es. Creo que tienes razón.
Influencias más contemporáneas…
Sé que es un fenómeno y, probablemente, una de las artistas más importantes de este momento. Billie Eilish.
Soy un gran fan de Billie Eilish. Tiene algo especial. Me refiero a ese primer álbum y a su último álbum, Happier Than Ever, pero también a este nuevo álbum, When Do We Fall Asleep, Where Do We Go?.
Hay una canción que se llama “Chihiro”, y es preciosa. Es un poco melancólica, pero aún así es preciosa. Y la producción es genial. Sé que se la hace su hermano, y el bajo es, bueno, es muy resonante; me encantan los bajos resonantes.
Y, de nuevo, ese primer álbum es realmente precioso. Tiene algunas canciones realmente bonitas, como “Goodbye” y otras. Es triste, pero es como música de chico triste, aunque es realmente preciosa. Es muy bonita. Diría que probablemente sea una de mis influencias más actuales en este momento.
– Tu dijiste que amas el metal. Es curioso como un metalero decide no tener un proyecto de metal y luego ir por otro estilo de música.
Yo pienso que es difícil para un metalero separarse de eso y escribir otro tipo de música. ¿Que puedes decir de eso?
– Supongo que el metal es una influencia. Es algo que intento plasmar en mi música e incorporar, sobre todo en secciones solistas y cosas por el estilo.
Supongo que se podría relacionar con el rock clásico de los 70, pero gran parte de ese rock clásico de los 70 rozaba el heavy metal.
Me refiero a “Speed King” de Deep Purple, que es casi una canción de metal.
Supongo que, en cuanto a mi música, no pretendo que me encasillen en un solo estilo. No pretendo limitarme a un solo tipo de música. Intento fusionar en una sola pieza diferentes tipos de influencias que me encantan. Y podría componer una canción que se pareciera bastante a David Sylvian en Japón, y luego quizá pasar a otra canción en la que dijera: “Ok, aquí voy a darle un toque metalero e intentar que suene un poco más a metal”. La canción “Talisman” es lo más metal que he hecho hasta ahora porque es muy rápida. Porque estaba en afinación Drop D. Y no solo porque estuviera en Drop D. Es una canción bastante potente.
No soy solo un metalero, diría eso, para terminar con este tema. Soy metalero y me encanta el metal.
Últimamente me ha costado encontrar metal nuevo, pero me he metido mucho más en Sepultura, que me gusta un montón. “Roots, bloody roots”. Es un clásico. Es buenísima. ¡Tan potente!
De nuevo, es esa sensación de que te agarra por la cara, a lo que me refería antes hablando de los conciertos en directo. Creo que eso es lo que mejor hace esa música.
Nunca he tenido esa sensación, salvo con el metal, en la que te atrapa de lleno y puedes correr y correr con el público, disfrutarlo y pasártelo genial.
– Me gustaría hablar sobre Talisman. Es el registro más largo. Tiene cinco o seis canciones. Creo que es genial, realmente.
Muestra un cambio desde las cosas que hiciste previamente. ¿Tu lo produjiste?
– No. Creo que “producción” es una palabra un poco rara. No sé exactamente qué significa, pero yo me encargué de arreglar y estructurar toda mi música.
Le llevé mi música a un ingeniero, por así decirlo, y él me ayudó a mezclarla y a darle el toque técnico. Es muy bueno. Le dio un toque profesional.
Supongo que él la produjo. Nos sentamos juntos y luego grabamos todo, excepto parte del MIDI, los teclados y cosas por el estilo.
Después la mezclamos a lo largo de una semana. Estuvimos allí cinco días, hicimos cuatro canciones, así que está bastante bien. La verdad es que nos pusimos manos a la obra y trabajamos mucho. Fue una semana realmente buena. Es el mismo tipo con el que he trabajado en todas mis canciones, excepto en “Moonrise”. Esa la hice yo mismo.
Así que, desde “Red Skies” en adelante, he contado con él. Se llama Michael Smith, y he trabajado con él en todas las canciones, incluida la que acabo de grabar en enero y la que voy a grabar la semana que viene. Todo es con él.
– Trabajar con un ingeniero es realmente importante
– Sí, es muy importante. Son profesionales y entienden ese “algo más” que buscas como músico.
En el caso de Michael Smith, básicamente toda su vida. Lo ha visto todo. Ha trabajado con la mayoría de los artistas. Además, es muy flexible. Cuanto más trabajamos juntos, mejor nos entendemos y mejor es el resultado final.
Por ejemplo, Melodyne es algo que mucha gente usa ahora, que es una especie de pequeño corrector de tono vocal. Y la mayoría de las canciones que se oyen hoy en día utilizan Melodyne. Lo aplican a las voces y suben el tono un par de semitonos, y ya está en Fa, por ejemplo. Con Michael, se lo he dicho muchas veces: “Nada de Melodyne”. Y la última vez que estuve con él, me miró literalmente y me dijo: “Nada de Melodyne”. Y yo le respondí: “¡Genial, bro!”.
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– ¿Tu te encargas de todo? Es decir: escribir las canciones, programar las sesiones de grabación, la contratación de los shows, gestionar las redes sociales, diseñar las tapas de los albums, ¿O tu tienes un equipo para eso?
– Todo lo hago yo. Soy totalmente independiente.
Supongo que me encuentro en un momento de mi carrera musical en el que me vendría muy bien contar con la ayuda de un representante y de un sello discográfico, pero, en gran parte, parece que soy yo quien tiene que dar el primer paso.
He hablado con algunas personas, y creo que es mejor llegar a un punto en el que sea mucho más atractivo y sean ellos quienes se pongan en contacto conmigo. Pero, por ahora, soy total y absolutamente independiente, lo cual es genial. Hago todas las portadas de los discos yo mismo. Todas se basan en la imagen que tengo de lo que he puesto en esto. Me encargo personalmente de todas las redes sociales. Contrato todos mis conciertos por mi cuenta, lo cual a veces resulta muy difícil. Lo hago todo yo mismo.
Lo único que realmente no hago es tocar la batería, que es lo que se oye en los discos; de eso se encarga mi amigo Noah, que me ayuda muchísimo. Pero, de nuevo, sin él y sin el ingeniero, no creo que hubiera conseguido ni la mitad de lo que he conseguido. Habría sido mucho más difícil hacerlo.
– En cierto modo, supongo que todo se reduce a los contactos. Es grandioso tener buenos contactos, buenos amigos, buenos compañeros de trabajo y, sobre todo, buenos ingenieros.
– También es muy bueno estar en esta situación en la que me encuentro ahora, con total independencia. Es bueno porque sé lo que hay que hacer con mi proyecto. Y si alguna vez llega un momento en el que cuente con un mánager, un gran sello discográfico o algo por el estilo, no es como si fueran a tomar el control total. Y yo seguiré sabiendo lo que hay que hacer, si eso tiene sentido. Sé en qué consiste este proyecto. Sé quién es Dylan Gers.
– ¿Podrias contarnos algo sobre el equipo que usas en tus actuaciones en vivo?
– De hecho, tengo aquí mi guitarra. Es una Fender Stratocaster mexicana. Y le he cambiado la cejuela. Antes tenía una cejuela de plástico, como las Stratocaster mexicanas. Hice algo bastante raro, pero me gusta mucho. Le quemé un poco los extremos, al estilo de Jimmy, si es que se entiende.
– ¿Wow, lo hiciste por algún propósito o fue un accidente?
– Por un propósito
– Todo un detalle!
– Tuve una noche un poco rara, por así decirlo.
Esta es la guitarra que solía usar para componer todo (la muestra). Es una HSSH, es decir, una pastilla de bobina simple, otra de bobina simple y una humbucker, y le he cambiado esta última. Al principio era una humbucker normal, como las de Fender, pero la cambié por una DiMarzio Super Distortion, la misma que, por ejemplo, usan Kurt Cobain y Dave Murray, que es muy potente, la Super Distortion.
Y no tiene Floyd Rose, solo una silleta normal.
Eh…Voy a tomarlas porque están todas en esta misma habitación. Un momento.
Utilizo tres guitarras para el proyecto completo en directo, lo cual está bien, pero esta es para el proyecto en solitario (muestra nuevamente otra guitarra). Es simplemente una acústica Ovation. Muy bonita. Una acústica con un tono muy completo y agradable.
– ¿Es esa la que podemos escuchar en tu música?
– Si, toda mi música.
Además, todo esto es para esa Stratocaster, con la que toco “Talisman” y “White Swan”. Todas esas canciones. Todo lo que tengo aquí es simplemente todo lo que he grabado con ella. Para los conciertos en directo, de nuevo, para “Talisman”, utilizo una Flying V porque está afinada en drop D.
– Hermosa. La thrashera (thrashy en ingles)
– La thrashera, si!
En cuanto a la influencia de James Hetfield, le grabé “Eat Fuck”, lo cual está genial. Él tiene eso en su vieja Gibson Discovery Flying V, creo. Pero esto es bastante divertido porque es como una réplica de Dave Mustaine: “Dave Mustaine’s King Vs.”.
Es gracioso porque puse el logotipo de Metallica en una guitarra de Megadeth. Muy gracioso.
Las pastillas humbucker y las de bobina simple son todas estándar, excepto la Stratocaster, que tiene la DiMarzio Super Distortion. Aparte de eso, todo es estándar.
– Entonces, Dylan, ¿Podrías hablarnos de las letras? Es decir, ¿Que tipo de mensaje quieres dejarle a la gente y por que escribes así?
– Escribo así porque quiero que haya un cierto sentido de la ambigüedad en mi música, y no quiero que alguien lea la letra y diga: “Ah, esto es lo que quiere decir”.
Quiero que cada uno saque sus propias conclusiones. Quiero que la gente pueda extraer cualquier significado que quiera de mi canción. Desde mi punto de vista, no tiene por qué significar necesariamente nada. Y para mí puede que signifique algo, pero quiero que quienes la escuchan y quienes puedan escucharla en el futuro se den cuenta de que pueden sacar de ella lo que quieran. Y que deduzcan lo que quieran, tanto si les estoy hablando a ellos como si me refiero a una parte de su vida, de su relación o de lo que sea que tengan. Es una sensación de ambigüedad.
– ¿Crees que escribes con la cabeza o con el corazón? ¿O quizá a partir de la experiencia y de situaciones de la vida cotidiana?
– Todo eso. Con la cabeza, con el corazón, a partir de la experiencia y de las vivencias cotidianas y cosas así. Creo que a partir de todo ello. Siempre intento no caer en lo demasiado extraño o misterioso y mantenerlo más o menos, como he dicho, sencillo.
– ¿Cómo te gustaría que te recordaran?
– Como un buen músico, y nada más.
No tengo grandes ambiciones ni nada por el estilo. Solo quiero vivir mi vida y espero hacer feliz a la gente con mi música y seguir así.
También está bien tener los pies en la tierra. Mantener los pies en el suelo. Creo que eso es muy importante. Creo que
hoy en día mucha gente se deja llevar por todo, pero a mí también me pasa lo mismo.
– Hasta ahora, ¿estás satisfecho con todos los esfuerzos que has realizado para alcanzar ese objetivo de ser recordado como un buen músico?
– No, nunca. Estoy satisfecho con todo lo que he publicado, pero espero que aún quede mucho más por hacer.
Estoy muy contento con toda la música que he publicado. No creo que pudiera haberlo hecho mucho mejor. Con lo que
tenía en esos momentos. Hay algunas canciones que debería haber mezclado de otra manera, pero eso siempre va a pasar.
Siempre vas a echar vas a echar la vista atrás a parte de la música que tenías cuando tenías 21, 22 años, o incluso
antes, y pensar: “Eso se podría haber mezclado así”.
Siempre vas a evolucionar musicalmente y pensar: “Oh, eso podría estar así, y esto podría estar así”. Pero lo bonito de esa música y de la que he publicado es que es un momento en el tiempo. Es como un momento colectivo en el tiempo. Y está capturado. Está capturado en ese instante, como si fuera julio de 2022. Ha capturado ese movimiento y esos sentimientos de aquel momento, esa emoción y esa composición.
Así que sí, de momento estoy muy satisfecho con todo lo que he hecho.
– ¿Cómo vives la realidad del mundo de la música como joven músico?
– Tengo mucha suerte porque formo parte de una comunidad de gente grandiosa allí donde vivo, en Londres, en este momento. Así que esa es mi visión del mundo de la música ahora mismo: mi maravillosa comunidad.
Estoy con mi amigo Noah, que toca la batería; mi amigo James, que toca en varias bandas y hace cosas en solitario, lo cual es genial, y da conciertos y cosas así, lo cual es maravilloso.
El mundo de la música en su conjunto es muy… ¿cómo se dice?
Es implacable, supongo. Puede machacarte y escupirte en cuestión de meses. Por eso, por mi parte, solo intento construir poco a poco, de forma orgánica, algo que, con suerte, se convierta en algo más grande.
A mi edad, es muy difícil dedicarse al mundo de la música porque, además, no hay muchas recompensas económicas. Quiero decir, no es que tengas que buscar eso. Sin embargo, un hombre tiene que comer, una chica tiene que comer. Es tan sencillo como eso, pero es realmente importante. Y, por desgracia, para mucha gente de mi nivel, básicamente no hay casi nada de dinero. Y eso simplemente significa que estamos perdiendo.
Creo que mucha gente que tiene historias realmente bonitas que contar, las estamos perdiendo. Porque es muy difícil y no hay recompensa. Incluso si estás en un gran sello discográfico.
Es difícil, pero eso no va a impedir que la gente siga haciendo música. Supongo.
– ¿Sientes a veces que nosotros, como músicos, nos enfrentamos a un mar abrumador de música?
Me refiero a que la cantidad de música que hay hoy en día en las plataformas es enorme. ¿Qué opinas al respecto? ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Y qué crees que debe hacer un músico para que su música destaque en este círculo infinito e inmenso de música?
– Bueno, supongo que lo que ocurre con el streaming es que, básicamente, ahora resulta muy fácil para la gente publicar música, lo cual es bueno, pero eso conlleva una sobresaturación.
Como has dicho, se publica una cantidad infinita de música. Supongo que es bueno porque personas que, de otro modo, no habrían podido publicar música, ahora pueden hacerlo.
Mucha gente es independiente. Pueden hacerlo sin que las grandes discográficas les digan: “No, no puedes publicar eso”. Lo cual es genial, es realmente bueno, pero también significa, como has dicho, un mar infinito en el que simplemente estás lanzando tu música.
Es como un montón de… bueno, es un agujero enorme, la verdad.
¿Cómo conseguir que tu música llame la atención? Ni siquiera estoy seguro.
Quiero decir, ahora está todo este rollo de Instagram y TikTok, que a mí me deja pensando: “Dios mío, ¿qué está pasando ahí?”. Pero parece que a algunas personas les va muy bien con eso. Me refiero a ese artista llamado “Somber”. Parece que es el artista más popular del mundo en este momento. Usó TikTok, y lo hizo muy bien. Y su música tiene gancho. Pero no es nada especial, si sabes a lo que me refiero. Aunque es muy buena. Usó TikTok de forma muy inteligente y ahora es un artista muy famoso.
Así que supongo que es como si te estuvieras vendiendo, en cierto modo. Es casi como una meditación, un ritual de meditación. Si quieres hacer eso de TikTok, baila un poco durante 30 segundos.
Yo pienso: “Dios, no puedo hacer eso”. Es como decir: “¡No!”, aunque tenga eso garantizado al otro lado. Ese no es el tipo de artista que soy.
Sin embargo, supongo que eso abre el camino a muchos artistas que son así, lo cual les ha ido bien. Me alegro mucho por ellos.
Entonces, ¿qué hace falta para que te descubran? Lo primero es la música, pero, sobre todo, supongo que tu música tiene que ser genial. Tiene que ser buena. El producto tiene que ser bueno. Pero, más allá de eso, ¿cómo consigue alguien darse a conocer aquí? ¿Cómo lo hace alguien aquí? No lo sé.
Quiero decir, ahora todo gira en torno a esos algoritmos, así que el algoritmo de Spotify ayuda mucho, pero a mí me ayuda a llegar a diferentes oyentes y cosas así, lo cual es maravilloso, y supongo que, de una forma extraña, ha sustituido a la radio de los 80 y a MTV. Descansa en paz, MTV. Es raro.
Es un mundo extraño, amigo mío.
Sé que hay mucha gente en la industria musical que era como los peces gordos hace 10 o 20 años, y ahora no tienen ni idea de lo que está pasando. Está cambiando, es muy dinámico, cambia muy rápido. Y ahora con la IA, “Dios mío”. ¿Quién sabe?
– Así que, Dylan, ¿Puedes compartir con nosotros tus planes para el futuro?
– Voy a seguir adelante.
Mi objetivo es sacar cuatro sencillos este año, así que ya he publicado uno, “Scars on the Soul», que salió en
enero. La semana que viene voy a grabar otro. Mi objetivo es tenerlo listo en uno o dos. Mi objetivo es sacar uno más un poco más adelante, y otro más después de ese. Y todo eso será este año, con suerte, y con ello haré otro EP con
otras cuatro canciones, y eso será este año.
Con suerte, un nuevo álbum el año que viene. Me encantaría hacer un álbum. Ya tengo mis ideas y una pequeña visión de lo que puede y debería ser. Así que eso está bien. Mi mente me permite pensar así, porque demuestra que quizá haya algo que pueda suceder. Simplemente seguir trabajando sin descanso, seguir adelante. Esa es mi respuesta, en realidad.
Siempre voy a tocar la guitarra, saque o no música.
– Antes de terminar esta entrevista, me gustaría pasar a la primera canción de vuestros álbumes, “Moonrise”. En ella se dice: 2Debes tener miedo”.
Creo que es algo muy profundo. No sé a qué te referías exactamente con eso, pero me ha hecho pensar en los miedos a los que nos enfrentamos todos los músicos en la industria musical. ¿Alguna vez has sentido algo así?
– Supongo que da mucho miedo. Pero, como he dicho antes, mi música gira en torno a la ambigüedad. Depende de lo que cada uno saque de ella. Y si eso es lo que has sacado, entonces me alegro mucho, porque deja abiertas, en la medida de lo posible, las demás posibilidades sobre el significado de mi música y mis letras.
Para mí, personalmente, se trataba simplemente de relaciones con amigos, parejas y cosas así. Trata sobre perder a la gente. De eso se trataba. Debes de tener miedo de perder a alguien a quien quieres o de perder algo que te importa. Sea lo que sea.
En cierto modo, creo que tienes que tener miedo si quieres ser músico y sacar material, porque estás perdiendo una parte de ti. Estás sacando al mundo como una parte de tu corazón, y es una locura. Es algo realmente intenso y admirable poder lanzar tu música al mundo.
– ¿Cómo definirías al oyente típico de los proyectos de Dylan García?
– Alguien con buen gusto.
– (Risas) ¡Esa ha sido ingeniosa! Sí.
– (Risas) Sí, estoy muy orgulloso de eso. Se me ocurrió así, de repente.
– Muy bien, Dylan, ha sido un placer.
– Ha sido un placer.
– ¿Te gustaría compartir algo más con nosotros que quizá no te haya preguntado?
– Sí. Hay una cosa sobre las influencias.
Se me ha ocurrido otra influencia además de Frank Sinatra, como todos los crooners y eso. Me encantan. Sammy Davis Jr., todos ellos. Ah, Jim Morrison, por supuesto. Y eso enlaza directamente con el estilo crooner, que lleva directamente a The Doors y a Jim Morrison. ¡Así que sí!
– Gracias por recibirnos. Gracias por compartir tu tiempo con nosotros, tu experiencia y tus conocimientos. Y te deseamos mucha suerte con los próximos conciertos y con los próximos lanzamientos. Y siempre podemos seguir en contacto y charlar en el futuro.
– De acuerdo
– ¡Adiós!
– Encantado de conocerte. ¡Adiós!







