


En el marco de su gira “Thunderfisting latinamerica 2026“, Alestorm desembarcara nuevamente en las costas argentinas, con su actitud satírica e irreverente, para ofrecer una noche de puro metal pirata el domingo 22 de marzo de 2026 en El Teatrito (Sarmiento 1752, CABA.).
Una propuesta que combina Folk y Power Metal, con letras cargadas de humor y bebidas espirituosas, lo que les ha permitido forjarse esa identidad pirata y conquistar escenarios a lo largo y ancho de los siete mares.
Estos piratas originarios de Escocia vienen a estas comarcas a presentar su última producción “The Thunderfist Chronicles“, el octavo de su carrera, lanzado en el mes de junio de 2025.
Un disco que combina todas las notas características de la banda: ironía, irreverencia, loas a la piratería y el ron y melodías primordialmente de folk metal con guiños a otros estilos metaleros.
Ya desde la apertura a cargo de “Hyperion omniriff” se evidencian dichas notas con un estribillo pegadizo y una melodía que te invita a escoger un bando en la aventura que se viene; “Banana” luego de un arranque gutural vira a un tema que te invita a no quedarte quieto junto con un coro para cantar mientras tomas el timón de la nave; otro tema que merece destacarse es “The storm”, uno de los adelantos promocionales del disco, con video incluido, uno de los temas más melódicos de la producción.
Finalmente, nos encontramos con la gran joya del disco “Mega-supreme treasure of the eternal thunderfist”. Un tema que cuenta con la participación de Patty Gurdy y Russell Allen (Symphony X) y más de 17 minutos de duración que nos someten a un oleaje de emociones sonoras. Ambos invitados le agregan excelencia a la composición que cuenta, además, con un coro épico para cantar con los garfios en alto.
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Al mismo tiempo, queremos recomendarte, desde la más absoluta arbitrariedad, 10 temas que entendemos no podes dejar de escuchar cuando de Alestorm se trata:
1 – “Under blackened banners” (“Seventh Rum of a Seventh Rum“): un tema que te invita a saltar por toda la cubierta hermanado con tus colegas de piratería.
2 – “Magellan´s expedition” (“Seventh Rum of a Seventh Rum”): un tema que contiene todos los ingredientes de la fórmula de Alestorm: un coro épico, riffs potentes, melodía y un trabajo excelente del baterista con los bombos.
3 – “Tortuga” (“Curse of the Crystal Coconut“): contiene todos los recursos que la banda puede insertar en un tema para divertirte: metal, una suerte de rap/hip-hop, pop y un coro que se las trae.
4 – “Pirate metal drinking crew” (“Curse of the Crystal Coconut”): una invitación a una fiesta regada con el mejor ron que estos piratas te pueden ofrecer (CLAP/CLAP)
5 – “Alestorm” (“No Grave But the Sea“): donde la banda hace una declaración de principios sobre las necesidades de un pirata y te invita a sumarse a su travesía.
6 – “Drink” (“Sunset on the Golden Age“): uno de los mejores estribillos de la banda y que deja en claro a qué atenerse cuando los tengas adelante tuyo.
7 – “1741 (the battle of Cartagena)” (“Sunset on the Golden Age”): un relato histórico al mejor estilo de Alestorm, en un tema épico de principio a fin.
8 – “The sunk´n Norwegian” (“Back Through Time“): una oda a la última copa al son del mejor metal con toques folk.
9 – “Keelhauled” (“Black Sails at Midnight“): un himno festivo para saltar al abordaje junto a los compañeros de la taberna (YO HO HO).
10 – “Wolves of the sea” (“Black Sails at Midnight”): un estribillo para deshacerte las cuerdas vocales cantándolo en vivo (HI, HI, HO AND A HI, HI HEY).
Déjate abordar por Alestorm sin oponer resistencia, te lo aconsejamos.
¡Niños y mujeres, primero!

Noviembre nos dejó varios discos increíbles y acá en TrackToHell nos pusimos a full con los lanzamientos del mes. Entre tantas cosas buenas que salieron, el staff eligió tres álbumes que nos acompañaron, nos hicieron disfrutar un montón y terminaron sonando una y otra vez. Un repaso honesto y entusiasta por los discos que marcaron nuestro pasado mes y que, seguro, también se ganan un lugar en tus playlists.

1. Avernal – Ekpyrosis
Avernal reafirma su vigencia en el metal argentino con Ekpyrosis, un álbum que, lejos de la nostalgia, apuesta por un sonido crudo y directo producido junto a Jaime Gómez Arellano. Desde la apertura instrumental hasta el cierre apocalíptico con “El Verdugo De Sí Mismo” e “Inefable”, el disco mantiene una densidad que evoca el death metal clásico sin perder actualidad. Canciones como “Regresión Al Caos” y “Tripalium” destacan por sus riffs ásperos y un aire ritual intenso, mientras “Logia Obscena” introduce un matiz más rockero y groovero. La interpretación de Cristian Rodríguez se muestra especialmente sólida, respaldada por guitarras que equilibran peso y melodía, un bajo que aporta profundidad y una batería que privilegia la coherencia sobre la velocidad. Sin adornos ni artificios, Ekpyrosis funciona como un punto de equilibrio entre la agresión de trabajos previos y su costado más introspectivo, afirmando la identidad de una banda que sigue encendida y fiel a su esencia después de treinta años.
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2. Mvrmvr – Red Hill
Mvrmvr presenta Red Hill, un álbum lanzado de forma independiente el 6 de noviembre de 2025 en el que la banda española explora un sonido marcado por la atmósfera, las texturas densas y los desarrollos progresivos propios del post-black metal, el doom y el blackgaze. El disco abre con guitarras limpias y sonidos naturales que establecen un tono introspectivo antes de derivar en solos cercanos al post-metal, anticipando composiciones largas y de evolución lenta. A medida que avanza, la propuesta se vuelve envolvente, combinando alaridos afilados con pasajes de gran peso instrumental, donde emergen detalles progresivos y matices shoegaze que añaden un componente emocional. Cuando el grupo acelera, aparecen ráfagas de tremolo picking, blast beats y cambios de ritmo que endurecen el clima, junto a guturales puntuales, melodías ocultas, susurros y breves intervenciones habladas. Con una producción limpia y potente, Red Hill utiliza metáforas de corte ocultista para abordar inquietudes sociales, consolidando a Mvrmvr como una apuesta moderna y ambiciosa.
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3. The Devil Wears Prada – Flowers
The Devil Wears Prada regresa con un álbum que, pese a su buena producción y algunas ideas logradas, evidencia un viraje claro hacia un sonido mucho más comercial, dejando atrás la agresividad y la dupla vocal que definían su identidad metalcore. Tras un inicio prometedor con “Where the Flowers Never Grow”, donde aún se percibe emoción dentro de una estética más suave y sintetizada, el disco pronto se adentra en un pop-rock genérico con temas como “Everybody Knows” y “So Low”, donde las guitarras quedan domesticadas y la esencia del grupo se diluye. “All Out” aparece como el único guiño contundente al pasado, con riffs enérgicos y el carisma habitual, mientras “When You’re Gone” aporta un toque oscuro pero aislado. La parte final, dominada por el synth-pop de “The Silence” y cortes como “Eyes”, “Wave” y “My Paradise”, confirma la apuesta por la accesibilidad. El resultado es un trabajo correcto, disfrutable por momentos, pero que sacrifica demasiado de lo que hizo grande a la banda.
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1. 1914 – Viribus Unitis
Tras cuatro años de espera, 1914 vuelven a sorprendernos con un nuevo disco que los trae explorando múltiples frentes de la Primera Guerra Mundial a través de la historia de un soldado ucraniano. Y parece que los años no han logrado ablandar al quinteto, porque Viribus Unitis los encuentra tan salvajes y violentos como se espera de su mezcla de black, doom y death metal. Su fórmula de narrativa bélica, samples de época y riffs que invitan al mosh sigue estando bien aceitada, dando como resultado mi disco favorito de un mes que fue bastante seco en cuanto a lanzamientos.
2. Omnium Gatherum – May The Bridges We Burn Light The Way
Estos cultores finlandeses del death metal melódico llegan a su décimo álbum más melódicos que nunca. Muchas veces se define al melodeath como “death metal con riffs de Iron Maiden”, pero Omnium Gatherum cruzan la línea y sus partes melódicas parecen sacadas de alguna banda de hard rock radial que editaría Frontiers. Esto no es una crítica, porque el quinteto logra crear un disco entretenido y donde las partes pesadas siguen siendo bien pesadas, encima con una duración más controlada que lo que suele ser un disco normal de Omnium Gatherum.
3. Treat – The Wild Card
Hablando de hard rock melódico y Frontiers, los suecos Treat siguen con su fórmula ganadora de AOR con este nuevo lanzamiento que tiene las cosas en el mismo lugar de siempre. Teclados, riffs pesados y esas armonías vocales sofisticadas, Treat demuestra que no hace falta estar innovando si lo viejo funciona, sobre todo en materia de aplicar las técnicas de los ochentas a la producción actual. Muchas canciones que hubieran invadido las radios en 1985.

1. Blut Aus Nord – Ethereal Horizons
Este trabajo funciona como secuela perfecta de “Hallucinogen” (2019), combinando elementos oscuros y futurísticos con ganchos melódicos. Los sintetizadores, coros alienígenas y solos de guitarra brillantes se fusionan con la brutalidad del segundo wave black metal, evocando tanto a Abigor como a Immortal.
El álbum navega entre la atmósfera cósmica de sus primeros trabajos (“Memoria Vetusta I & II“) y los elementos industriales de su trilogía “777“. Tracks como “The Ordeal” y “The Fall Opens The Sky” destacan por su virtuosismo devastador, mientras que el cierre épico “The End Becomes Grace” construye un muro sonoro impenetrable con riffs apocalípticos.
2. 1914 –Viribus Unitis 
“Viribus Unitis” narra la historia de un soldado ucraniano luchando en el ejército austro-húngaro durante la Primera Guerra Mundial, desde 1914 hasta 1919. El quinteto amplía su filosofía más allá de señalar lo absurdo de la guerra, destacando ahora la camaradería y hermandad que surgen en tiempos difíciles.
Musicalmente, combinan riffs titánicos con melodías cortantes estilo Amon Amarth, evocando a Bolt Thrower y Asphyx. Las voces invitadas de Aaron Stainthorpe, Jérôme Reuter y Christopher Scott añaden profundidad dramática. Los samples de época sumergen al oyente en las trincheras. El resultado es adictivo, melancólico y genuino: escucha obligatoria tanto para fans como para nuevos oyentes.
3. WitcheR – Öröklét
El dúo húngaro entrega su cuarto álbum de atmospheric black metal, “Öröklét” (que significa “eternidad”), a través de Filosofem Records. Roland Neubauer y Karola Gere mantienen su distintiva mezcla de agresión metálica e influencias clásicas, incluyendo su tradicional cover de música clásica: esta vez “Piano Trio No. 2 – Andante con moto” de Franz Schubert.
El álbum presenta cinco tracks, cuatro composiciones originales que rondan los nueve minutos, cargadas de atmósferas cambiantes que narran historias emocionales. La producción es impecable y los arreglos están meticulosamente trabajados. El punto más alto llega con el tema que da título al disco, que a mitad de camino cambia drásticamente de dirección, mostrando versatilidad inesperada.

1. Blut Aus Nord – Ethereal Horizons
La sorpresa del mes… ¿Y del año? Aun es pronto para descifrarlo, pero lo que es seguro, es que el proyecto francés liderado por Vindsval, sigue sin pasar desapercibido. Dentro de las producciones de Black Metal más melódico, e incluso, podríamos decir, atmosférico, sin duda alguna Ethereal Horizons, va a ser una de las que más va a dar para hablar del año. O de lo queda. Porque llega algo tarde. Pero si se encuentra en esta primera posición, es porque Vindsval nos vuelve a regalar pasajes hipnóticos y cósmicos, propios de una historia de terror de Lovecraft. Cada nota es más oscura, lúgubre, y cortante, que la anterior. Te absorben y te llevan lentamente a un estado de ensueño, recorriendo los rincones más abstractos y sombríos del espacio exterior. Como si se tratase de un agujero negro lejano y terrorífico, propio de otra galaxia.
Al igual que cada obra del grupo, no hay palabras que se ajusten para describir con exactitud los estados que su música genera en el espectador. De modo que la única forma de averiguarlo, como siempre, es escuchándolo y dejándose llevar en los mantos envolventes que tejen las guitarras de los franceses. Sin duda, de lo más impactante del año.
2. Novembre — Words Of Indigo
De la lista, el único disco del cual estaba al tanto de su lanzamiento. Y es que había motivos de sobra. Nueve años ya habían pasado del últimotrabajo de los italianos. Que ni más ni menos, había sido uno de los mejores del 2016, entrando incluso al Top 10 de dicho año. De modo que las expectativas eran altas. ¿El resultado? Un trabajo muy bueno, con grandiosos temas, y una atmosfera nostálgica cautivante que te atrapa y envuelve en un viaje onírico más allá de las estrellas y el cielo. Una obra que conserva la calidad y melancolía progresiva a la que nos acostumbra la banda.
¿Al mismo nivel que Ursa? Me temo que no, pero el nivel compositivo justifica de alguna forma la larga espera. Una de las propuestas más atrapantes dentro del espectro Doom/Gothic del año.
3. Kadavar — Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin
Ya habían sacado un disco en mayo de este mismo año. Así se imaginarán mi cara de sorpresa, al ver que en este mes habían publicado otro trabajo de estudio. Una práctica muy habitual antes en el tiempo, pero poco común en estos días. Pero a diferencia de I Just Want To Be A Sound, en esta ocasión, la banda regresa a la senda más pesada y acelerada que los caracterizó en sus inicios. Es decir, las guitarras electrizantes y vibrantes, riffs contundentes, y composiciones que no pierden el eje psicodélico más propio de los 70’, que el grupo le impregna a su propuesta.
Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin (K.A.D.A.V.A.R), no será una de sus obras más destacables, pero se erige como uno de los trabajos más solidos del año dentro del marco del Rock más tradicional y Stoner. Y una confirmación que los alemanes continúan su camino evolutivo pero sin perder las raíces más rocosos sobre las que construyeron su sonido e identidad.


En los ochentas, Kerry King y Jeff Hanneman establecieron un nuevo estándar de brutalidad en el mundo del metal como guitarristas de Slayer, llevando a nuevos límites de velocidad los riffs de sus doce cuerdas combinadas. Con la muerte de Hanneman el 2 de mayo de 2013 (doce años exactos de cuando comencé a escribir esto) y el anuncio de la separación de Slayer en 2019, la idea de tener a Kerry King separado de Slayer era algo muy extraño, y creo que él mismo pensó lo mismo si consideramos que terminarían anunciando su vuelta en 2024.
Pero incluso antes de que el guitarrista editara su debut solista From Hell I Rise en 2024, Kerry King ya tenía experiencia colaborando con otros artistas por fuera del cuarteto californiano, algo que vamos a explorar en la previa antes de su presentación del 9 de mayo en el Teatro Flores de Buenos Aires.
1984: Megadeth
A la par de su trabajo en Slayer, con quienes ya había editado su disco debut Show No Mercy, Kerry King estuvo dispuesto a echar una mano a Dave Mustaine en su primera experiencia tras haber sido despedido de Metallica. Esta banda sería Megadeth, y Kerry King sería parte de la primera formación en vivo del grupo, completada con David Ellefson en el bajo y Lee Rauch en la batería. King tocó en los primeros meses de Megadeth, pero rechazó la oferta de unirse a tiempo completo porque Slayer había sido la banda que él había formado, y no se sentía cómodo con la idea de estar en una banda ajena donde no tendría tanta libertad.
De esta etapa tenemos un video de una de las presentaciones de Megadeth junto a King, grabado el 15 de abril de 1984 en The Keystone.
1986: Beastie Boys – “Fight For Your Right” y “No Sleep till Brooklyn”
Una característica importante de Rick Rubin como productor es su habilidad para empujar a las bandas a que experimentaran por fuera de sus estilos: habiendo comenzado como productor de hip-hop, fue quien convenció a Run-DMC de hacer su versión de “Walk This Way” junto a Aerosmith, abriendo las puertas a la idea del “rap rock”. Y en 1985 comenzaría a trabajar con los Beastie Boys, una banda de punk rock que terminaría haciendo el salto al hip-hop de la mano de Rubin, editando su debut Licensed to Ill en 1986.
Dos de las canciones más conocidas del álbum, “Fight For Your Right” y “No Sleep till Brooklyn”, serían ejemplos obvios de esta búsqueda de mezcla de estilos por parte de Rubin, siendo que ambas canciones tienen de invitado a Kerry King en la guitarra líder y haciendo el solo de guitarra. Incluso se lo puede ver en los videos de ambas canciones: en “No Sleep till Brooklyn” empujando al gorila que comienza a tocar el solo de guitarra para continuarlo a su estilo, y en el de “Fight For Your Right” siendo uno de los invitados a la fiesta y recibiendo un par de pastelazos en la cara. Según King, Rubin originalmente quería que Jeff Hanneman tocara la guitarra, pero Hanneman no quiso y decidió ofrecerle 200 dólares a King para que lo hiciera, y King lo hizo porque consideró que sería buena publicidad para Slayer, apareciendo con merch de la banda en ambos videos. Slayer no grabaría un video musical hasta 1990 con “Seasons In The Abyss”.
2000: Pantera – “Goddamn Electric”
Kerry King mantuvo su trabajo confinado a Slayer durante los noventas, con sus créditos limitándose a consideraciones legales de bandas haciendo covers de su banda madre. Pero a principios del nuevo milenio tendríamos una seguidilla de instancias de King apareciendo en canciones ajenas. Sin embargo, eso no significa que King no se relacionara con otras bandas de otras maneras, siendo una de ellas Pantera.
La relación entre King y Pantera era de larga data, habiendo tocado como invitado de ellos en 1988, por la época de Power Metal previa a la gran explosión que tendrían con Cowboys From Hell, cuando se encontraba en Texas, y a pesar de que el cover de “Raining Blood” que tocaron no salió del todo bien “porque no le avisaron que habían estado cambiando cosas en su versión”, como dijo King años más tarde, el guitarrista trabó amistad con la banda, y en el año 2000 estaría de invitado en la canción “Goddamn Electric”, segundo track de Reinventing The Steel, el cual terminaría siendo el último disco del cuarteto texano, donde se lo puede escuchar haciendo uno de sus clásicos solos atonales. Incluso se puede escuchar a Phil Anselmo mencionando a Slayer en la canción, diciendo: “Tu confianza está en el whiskey, la marihuana y en Slayer”.
2001: Rob Zombie – “Dead Girl Superstar”
En el 2001 otro baluarte de los noventas requirió la presencia de Kerry King en una de sus canciones. Este fue Rob Zombie, quien en 2001 lanzó The Sinister Urge, su segundo álbum solista, y tuvo al guitarrista como invitado en su canción “Super Girl Superstar” tocando el solo de la canción, siendo una de las pocas canciones del álbum que tiene un solo de guitarra. Más allá de eso es un tema típico de rock industrial marca registrada de parte de Mister Zombie, con sus riffs veloces mezclados con clips de la película blaxploitation Truck Turner de 1974.
2002: Sum 41 – “It’s What We’re All About”
En el año 2002 salió Spider-Man, película que al día de hoy debe ser de las más influyentes en la manera de hacer cine de superhéroes. Pero además de todas las escenas icónicas y los memes que se han generado a partir de esa película, creo que vale la pena prestarle atención a la banda sonora, porque encapsula de manera perfecta muchas de las tendencias rockeras en los comienzos del nuevo milenio: no sólo tiene a Chad Kroeger (Nickelback) haciendo el tema principal “Hero”, sino que también está gente como Alien Ant Farm, Theory of a Deadman, The Strokes, Corey Taylor (Slipknot) y Sum 41.
Y hablando de Sum 41, su canción “It’s What We’re All About” tuvo de invitado a, exacto, Kerry King tocando un solo de guitarra, además de hacer un cameo en el video musical. Según King, al principio se encontraba reacio a aparecer en la canción, sintiendo que sus fans metaleros no iban a entender qué hacía apareciendo junto a una banda canadiense de pop punk, pero después de que le recordaron su colaboración con los Beastie Boys una década y media antes decidió aceptar la oferta, y al día de hoy parece tener una buena relación con Sum 41.
2002: Hatebreed – “Final Prayer”
Junto con tendencias como el nu metal, el pop punk y el post grunge, a comienzos de la década del 2000 comenzaban a verse las primeras semillas en el mainstream de lo que explotaría unos años después bajo el nombre de “metalcore”. Podríamos incluir entre esas primeras experiencias a lo hecho por los estadounidenses Hatebreed, que tras editar su debut Satisfaction Is the Death of Desire en 1997 firmarían con el sello grande Universal y editarían su siguiente trabajo Perseverance en 2002.
La canción “Final Prayer” tendría nuevamente de invitado a Kerry King, aportando no sólo la guitarra sino también estando acreditado en voces. Claramente Slayer habían sido una influencia enorme en el sonido de Hatebreed, y la banda del cantante Jamey Jasta haría una devolución de favores grabando un cover de “Ghosts of War” en su álbum de covers For The Lions.
2010: Witchery – “Witchkrieg”
En su quinto álbum Witchkrieg de 2010, los thrash / speed suecos Witchery tuvieron una gran cantidad de guitarristas invitados, como Gary Holt (Exodus), Andy LaRocque (King Diamond), y Lee Altus (Heathen), entre otros. Pero sería Kerry King el elegido para aportar lo suyo en la canción título y apertura del álbum “Witchkrieg”, además de tener su video musical correspondiente.
2022: Studio 666
Alejándonos de sus participaciones como músico, en el 2022 Kerry King tuvo su primera experiencia como actor participando de Studio 666, la película de terror y comedia que tuvo a los Foo Fighters interpretándose a sí mismos en versiones ficticias de sí mismos que deciden mudarse a una mansión para poder finalmente grabar el álbum que vienen retrasando hace tiempo. En la película Kerry King interpreta a Krug, uno de los ayudantes de la banda que termina muriendo durante la historia.

Diciembre llega con una agenda de conciertos más ligera, como suele ocurrir en este tramo final del año, pero no por ello menos especial. Aunque la cantidad de shows disminuye, este mes sigue ofreciendo oportunidades perfectas para disfrutar de actuaciones en directo que invitan a cerrar el año con buenas sensaciones. Entre propuestas íntimas, eventos muy esperados y momentos para compartir, diciembre se convierte en el escenario ideal para vivir experiencias musicales que ponen el broche final a 2025.
Katatonia + Evergrey + Klogr
Fechas: 1 de Diciembre en Madrid y 2 de Diciembre en Barcelona.

The Baboon Show
Fechas: 2 de Diciembre en Iruña, 3 de Diciembre en Valencia, 4 de Diciembre en Zaragoza, 5 de Diciembre en Logroño y 6 de Diciembre en Gasteiz.

Wardruna
Fechas: 3 y 4 de Diciembre en Madrid.

Groza +
Fechas: 4 de Diciembre en Barcelona, 5 de Diciembre en Madrid y 8 de Diciembre en Bilbao.

Pestilence + Cancer
Fechas: 5 de Diciembre en Portugalete, 6 de Diciembre en Barcelona y 7 de Diciembre en Madrid.

Bulldozer + Los Males del Mundo
Fechas: 5 de Diciembre en Barcelona, 6 de Diciembre en Madrid y 7 de Diciembre en Valencia.

Primordial
Fecha: 5 de Diciembre en Madrid.

The Inspector Cluzo
Fecha: 10 de Diciembre en Madrid.

CRIM + Trueno Culebra + Fatiga
Fecha: 12 de Diciembre en Valencia.

CRIM + Brigade Loco + Kaleko Urdangak
Fecha: 13 de Diciembre en Barcelona.

El Altar del Holocausto + Homilia
Fecha: 20 de Diciembre en Murcia

Svdestada + Alkupera + Noviembre
Fecha: 21 de Diciembre en Madrid.

Hamlet
Fecha: 26 de Diciembre en Madrid.

Kabrones
Fecha: 26 de Diciembre en Madrid.

Lemmyssyou’25
Fecha: 28 de Diciembre en Barcelona.

Con la llegada del otoño, las hojas caen y el aire se tiñe de esa melancolía que solo ciertas bandas saben traducir en sonido: guitarras que se disuelven como neblina, voces que cargan siglos de desvelo y atmósferas que abrigan tanto como desgarran. En Track to Hell celebramos esta estación con un especial dedicado al melancholic doom metal, ese refugio donde la tristeza se vuelve belleza y el tiempo parece detenerse entre acordes lentos y emociones profundas. Desde los himnos clásicos del género hasta las nuevas voces que renuevan su lamento, este noviembre abrimos las puertas a la oscuridad más elegante y conmovedora con una selección de nuestros álbumes favoritos.

1. Warning – Watching From a Distance
Mucho se ha hablado de la obra maestra de esta legendaria banda de Essex, Inglaterra y de la influencia tan desgarradora que ha legado al género, pero lo cierto es que aún continúa siendo un disco muy especial, incluso entre los márgenes de uno de los sub-géneros de metal más marginal. Lo cierto es que este peculiar trabajo liderado por las composiciones de Patrick Walker (40 Watt Sun), siempre se ha visto cubierto por un halo de misterio perpetuo, ya sea por la oscuridad de sus líricas, por su peculiar forma de mezclar el doom clásico con un tempo de funeral doom o por la actitud tan taciturna con la que sus miembros, sobre todo Walker, se presentan ante el público. Entrando siempre en las listas de los discos más “depresivos”, Watching From a Distance (2006) es mucho más que eso: es un ventana abierta a un corazón roto, sangrando, pero latiendo.
De los cinco largos y penosos himnos al dolor, a mi parecer es Faces la que se llevaría el foco de un disco de por sí brillante.
2. The Foreshadowing – Days of Nothing
De una miríada de impresionantes bandas italianas de doom metal, tuve qué decantarme por uno de los trabajos que más me han impresionado dentro del género y es que existe una cierta fragilidad rabiosa dentro de las letras y riffs de este peculiar trabajo. Con una calidad y estilo de producción que sería más tradicional de un disco de nu metal o incluso de metal progresivo, por la claridad de la voz y el fuzz de las guitarras, en contraste con unos tonos bajos opacos en el reino del bajo y la batería, este disco de 2007 es una rara mezcla de sonido moderno con un doom tradicional que a pesar de ese término, suena nuevo, aún a casi 20 años de su estreno. Marco Benevento es uno de los cantantes más destacados de su generación, sin duda agradeceríamos que existieran más como él, sin embargo, hoy en día aún podemos regocijarnos de que aún contamos a The Foreshadowing entre nosotros. Debieran ser más reconocidos.
Me es difícil escoger una canción destacada de este disco, pero por el bien de la nota, me conformaré con sugerir la primera canción del material Cold Waste, si a caso por el quintaesencial riff doomero de su puente entre coros.
3. Officium Triste – The Death of Gaia
La depresión y desilusión extrema por el mundo nunca había sido tan hermosa como con este lanzamiento de 2019, en el que los matices entre las afinaciones gruesas se encuentran con acordes mayores y orquestaciones dignas de un hermoso RPG como Oblivion. Los amos del ‘Rotterdoom’ holandés es un proyecto imperecedero que desde los noventas ha impresionado por una sensibilidad y sobriedad insospechada para una banda de doom/death que sabe perfectamente cuándo entrarle al funeral y cuando jugar con arreglos heavys, como pudimos constatar en la segunda edición del Candelabrum Metal Fest en 2023. En particular, The Death of Gaia fue una apuesta a un tipo de doom que casi no se ve: sincero, introspectivo, sí, como los mejores trabajos de su estilo, pero logrando un sonido trascendente que conmueve bastante, demasiado quizás. Lacrimógeno.
Sin duda, la canción más representativa de este disco es la apertura al mismo, que es, a su vez, advertencia: The End is Nigh.

1. My Dying Bride – The Angel and the Dark River
Con este álbum, uno de los tres pilares del doom/death inglés se aleja de los sonidos más extremos para enfocarse en la melancolía y la construcción de atmósferas. El dramatismo se intensifica gracias a las voces de Aaron, que suenan como un lamento, acompañadas por un violín y teclados que destilan elegancia y buen gusto. Los riffs de guitarra son hipnóticos y a la vez pegadizos, sosteniendo con solidez el clima denso ylúgubre que domina todo el disco.
Si tuviera que quedarme con una sola canción, sería “From Darkest Skies”, una pieza con un desarrollo simplemente magnífico.
2. Katatonia – Discouraged Ones
El disco en el que dejaron atrás el death metal y las voces guturales para adentrarse en un mundo gótico y alternativo. Las canciones mantienen estructuras similares a las de su etapa anterior, pero la ausencia de distorsión y el uso de voces limpias las vuelven más melódicas y melancólicas. Los riffs y los estribillos se graban con facilidad en la memoria, al igual que las letras, cargadas de una tristeza profundamente humana.
Difícil elegir una sola canción, pero me quedo con “Cold Ways”, un canto desgarrador lleno de desilusión.
3. Woods of Ypres – IV The Green Album
Este disco es un claro ejemplo de un trabajo cuidadosamente pensado y elaborado, pero que no descuida lo más importante en una obra: transmitir emociones.
Todos los instrumentos cumplen una labor brillante, acompañando las voces melódicas y profundas que narran historias sobre relaciones rotas, tristeza y depresión.
Elijo la canción que abre el disco, “Shards of Love”, que describe de forma conmovedora cómo una relación se desmorona. A medida que la letra avanza, la música la acompaña con precisión, construyendo un clima tan triste como hermoso.

1. Paradise Lost – Gothic
Es considerado un álbum clave y pionero del metal gótico, destacando por su atmósfera melancólica, composiciones dinámicas y la combinación innovadora de voces femeninas, elementos orquestales y death-doom. Aunque su producción es frecuentemente criticada por ser débil y poco nítida, y algunos temas resultan menos logrados, el disco sobresale por la expresiva guitarra de Gregor Mackintosh, la versátil voz de Nick Holmes y la influencia duradera que ejerció en el género.
2. Bell Witch – Mirror Reaper
Aquí no tengo opciones de elegir, ya que el álbum es un tema único de 83 minutos, considerado una obra maestra del funeral doom por su profunda carga emocional y su atmósfera abrumadora, marcada por la muerte del batería fundador Adrian Guerra. Con un uso magistral del espacio, el bajo y el órgano, la pieza avanza como un viaje catártico por el duelo y la esperanza, destacando la aparición póstuma de la voz de Guerra y las etéreas voces limpias de Erik Moggridge. Aunque su duración y escasa variación pueden resultar exigentes, la composición minuciosa y la poderosa producción hacen de Mirror Reaper un hito del género y uno de los trabajos más influyentes de la banda.
3. Call ov the Void – On Grief and Dying
El álbum debut On Grief and Dying de Call ov the Void presenta una propuesta de death-doom mexicana que combina atmósferas densas con una mezcla efectiva de voces guturales, limpias y pasajes hablados. Tras un inicio ambiental, el disco transita entre momentos hipnóticos y rupturas más agresivas que evocan a referentes como Paradise Lost, My Dying Bride o incluso Shining, además de incluir elementos adicionales como violín y variaciones rítmicas que mantienen el interés. Cada tema aporta matices propios, desde la calma introspectiva hasta estallidos de desesperación, destacando especialmente la colaboración de Błażej Kasprzak y la cuidada alternancia entre melodía y pesadez. La producción de Samuel Becerra y Dan Swanö realza la claridad y profundidad del sonido, haciendo que este debut se perciba sorprendentemente maduro, casi como el trabajo de una banda con varios discos a sus espaldas.

1. Anathema – Judgement (1999)
Este álbum marca un punto de quiebre definitivo para Anathema. Acá abandonan completamente el doom-death para abrazar un rock alternativo melancólico y atmosférico que suena fresco y emotivo. “One Last Goodbye” es devastadora: una balada desgarradora donde Vincent Cavanagh expone vulnerabilidad absoluta sobre acordes acústicos y cuerdas etéreas. Temas como “Deep” y “Emotional Winter” complementan esa introspección melancólica. La producción permite que cada nota respire. Algunos puristas lo consideraron traición, pero es una reinvención valiente que expandió sus horizontes creativos. Un disco esencial para entender su evolución hacia el prog emocional que vendría despues.
2. The Gathering – Nighttime Birds (1997)
A partir de este disco es cuando los holandeses encuentran su verdadera identidad. Con Anneke van Giersbergen consolidada al micrófono, la banda perfecciona su atmósfera etérea y oscura. “The May Song” es una joya delicada que captura la esencia del álbum: melancolía envuelta en belleza. Temas como “On Most Surfaces” y “Kevin’s Telescope” tejen paisajes sonoros hipnóticos que mezclan rock alternativo con toques electrónicos sutiles. La producción es exquisita, creando espacios amplios donde la voz angelical de Anneke flota sobre guitarras melódicas. Es trip-hop metálico antes de que existiera el término. Menos pesado que Mandylion, pero infinitamente más maduro y cautivador.
3. Dreams of Sanity – Masquerade (1999)
Este disco austríaco es una joya del gothic metal teatral que incluye una versión “The Phantom of the Opera” junto a Tilo Wolff de Lacrimosa, un cover épico que calza perfecto con su sonido dramático. La banda mezcla voces masculinas agresivas con los registros limpios de Sandra Schleret, creando contrastes poderosos. Temas como “Masquerade Act 1” despliegan narrativas operáticas sobre camas de teclados barrocos y riffs contundentes. Es ambicioso, cinematográfico y emotivo. Lamentablemente la banda se separó poco después, pero Masquerade quedó como testimonio de su potencial único en la escena gótica de fines de los 90.

1. Lacrimas Profundere – A Burning Wish (2001) 
Para muchos, el punto de inflexión de la banda. Para otros, el álbum de la discordia. Y para Lacrimas Profundere, el inicio del camino al éxito. “A Burning Wish”, fue el comienzo de una nueva etapa. Y es que el cambio de siglo marcó la época de transición de muchos grupos de Death/Doom, hacia un estilo más gótico, rockero y alternativo.
Se trata de una obra que contiene voces limpias, teclados y melodías grises como la lluvia, pero que no pierde la agresividad, la oscuridad y los guturales tan típicos del Death/Doom. Un perfecto balance de ambos mundos. Y la perfecta puerta de entrada para conocer al grupo.
2. Novembers Doom — Into Night´s Requiem Infernal (2009)
Muchas veces cuando hablamos de discos de Death/Doom o Doom/Gothic, pensamos en obras y bandas de mediados de los 90’s, o comienzos de siglo XXI. Pero pocas veces nos referimos a obras más cercanas en el tiempo, y es que el séptimo trabajo de Novembers Doom lanzado en pleno 2009, es la clara muestra de como componer un disco íntegramente con todos los elementos del género. Es decir: composiciones con un estilo bien rocoso, guitarras densas, segmentos más acelerados y guturales profundas. Todo esto, acompañado de momentos más calmos, lentos, voces limpias, y una producción que evoca a una tarde lluviosa perdida en el tiempo, tal como hacen los temas de esta obra.
3. Celestial Season – Solar Lovers (2020)
Este disco es una joya escondida del doom/death metal holandés. Celestial Season logró algo que nadie había hecho antes: fusionar todos los elementos experimentales del género en un solo álbum. Con siete integrantes, la banda incorporó dos violines, teclados atmosféricos, riffs pesadísimos y una mezcla de voces susurrantes y guturales que creó un estilo único e irrepetible.
El disco combina doom melódico ultra romántico en temas como “Decamerone” y “The Scent of Eve”, con incursiones al stoner rock psicodélico setentero en “Solar Child”. Los arreglos de cuerdas no son simples adornos: en canciones como “Soft Embalmer of the Still Midnight” conducen toda la estructura musical, creando paisajes de desesperación y melancolía.
La banda nunca volvió a alcanzar esta cumbre creativa. Tras virar completamente hacia el stoner rock, dejaron atrás su obra maestra: un álbum que ofrece tristeza romántica y encantadora en lugar de desesperanza total.
Etiquetas: Anathema, Bell Witch, Call ov the Void, Doom, doom/black, doom/death, Dreams of Sanity, gothic doom, Katatonia, Lacrimas Profundere, melodic doom/death, My Dying Bride, Novembers Doom, Officium Triste, paradise lost, The Foreshadowing, the gathering, Warning, Woods of Ypres


El trío japonés Boris ha hecho del eclecticismo su marca registrada. Sumergirse en su discografía es bucear a través de la obra de una banda que no se mantiene quieta, que parece querer experimentar en cada nuevo álbum de maneras inesperadas y hasta podría decirse desconcertantes, pero siempre con esa firma propia que permite identificarlos.
Considerando la vasta cantidad de lanzamientos y su variedad, puede ser complicado saber por dónde arrancar, e incluso tuvimos que cortar varios favoritos de los fans para la lista. Así que en ocasión de la visita del grupo de Tokio a la ciudad de Buenos Aires el 28 de noviembre, de la mano de Rueda De La Fortuna Producciones, hoy vamos a hacer un repaso de cinco (más o menos) discos que sirven para entender cómo funciona la obra de un grupo tan único en el panorama pesado (y no tanto) mundial.
Flood (2000)
En 1996, el ya por entonces trío debutó con Absolutego, un lanzamiento compuesto por una única canción que la banda considera un single a pesar de durar una hora, con Boris considerando el siguiente Amplifier Worship como su verdadero LP debut. Ese álbum empezó a mover las aguas del under, pero es con Flood donde las cosas de verdad explotan en el mundo de los críticos: un lanzamiento (casi) instrumental donde Boris rompe las barreras entre el metal, la música ambiental, el ruido y las influencias clásicas avantgarde a lo largo de cuatro composiciones que van de los 13 a los 21 minutos. Es un disco complicado para quien espere algo más directo, pero una pieza importante en el panorama mundial del metal experimental de principios del nuevo siglo, abriéndose paso en las publicaciones mainstream.
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Akuma No Uta (2003)
La portada que hace referencia directa al Bryter Layter de Nick Drake puede llegar a hacer creer que este nuevo álbum de Boris estará de alguna manera relacionado con el gentil folk acústico del malogrado cantautor británico. Nada más alejado de la realidad, porque Akuma No Uta (“La Canción del Demonio”) tiene a Boris aplicando su sonido distintivo de distorsión intensa en pos de canciones más “armadas”, contrastando con sus lanzamientos más emparentados con el drone y el ambient: mucho más stoner al palo, con voces gritadas y de corte punk. Fue por esta época que la banda comenzaría a alternar entre álbumes más experimentales y otros más rockeros como parte de su propuesta.
Pink (2005)
El uso de riffs más definidos tanto en Akuma No Uta como en el primer Heavy Rocks, del que hablaremos más adelante, demostró que Boris eran capaces de rockear y hacer canciones para el mosh de la misma manera que para sumergirnos en olas de distorsión lisérgica. En 2005 editaron Pink, un álbum que detrás de su portada rosa fuerte tenía a Boris es uno de sus trabajos más cercanos al punk, sin abandonar la enorme influencia psicodélica y doom que venían mostrando
New Album / Attention Please (2011)
Dentro del contexto de la obra de Boris, la duología de New Album y Attention Please se destaca por el simple hecho de ser los más “normales” entre los muchos lanzamientos de la banda. Y con “normales” nos referimos a “¿Se imaginan a Boris convirtiéndose en una banda pop?”, si es que semejante pensamiento se le hubiera podido pasar por la cabeza a alguien en 2011. Aunque fueron lanzados en diferentes fechas, ambos álbumes se pueden pensar en conjunto no sólo porque compartan un énfasis similar en canciones más “pop”, con New Album teniendo hasta arreglos electrónicos en contraste con el más guitarrero Attention Please, sino también porque comparten más de un par de canciones, aunque en versiones diferentes. Estos son por lejos los álbumes más “polémicos” de la obra de Boris, pero con el tiempo muchos fans han ido dándole más aprecio, o al menos aceptándolo como un capítulo más en la historia de una banda que no tiene miedo a ir en contra de todo lo que se esperaría de ellos, incluso de parte de sus fanáticos.
Heavy Rocks (2002, 2011, 2022)
Acá estamos haciendo un poco de trampa porque estos son en realidad tres álbumes, y a diferencia de los anteriores New Album y Attention Please hay una década entre cada lanzamiento. Pero está claro que la banda los ve como parte de una serie, no sólo compartiendo título sino el mismo estilo de logo y casi la misma portada con diferentes colores. Como su título lo indica, acá tenemos a Boris en su modo más “rockero”, mezclando stoner, punk, psicodelia y todo lo que se pueda hacer con guitarras y bajos distorsionados acompañados por baterías furiosas. Son una buena manera de meterse en el “Universo Boris”, balanceando el costado más ruidoso y el de canciones más estándar en un mismo trabajo.



Picture no tendrán el nombre más conveniente para las búsquedas de internet. Pero detrás de esa palabra genérica y poco amigable para el SEO se encuentra una de las bandas insignia del heavy metal de la Europa continental de los ochentas. Pioneros de la movida metalera en sus Países Bajos natales, Picture no habrán tenido el éxito internacional masivo de Scorpions o Judas Priest, grupos con los que han sido comparados más de una vez, pero han sabido persistir a través de numerosos cambios de formación y ganarse un seguimiento de culto entre los fanáticos del heavy metal de la época dorada de las tachas y los pantalones de cuero. Y con motivo de la pronta visita a Buenos Aires de los neerlandeses este próximo 30 de noviembre, celebrando 45 años de la aparición de la banda, hoy presentamos un especial con las cinco canciones que no pueden faltar en un recital de Picture.
1 – “Bombers” (Picture 1, 1980)
El álbum autotitulado de Picture tendrá a flor de piel un par de señales de ser el típico debut de una banda joven y con poca experiencia, sobre todo en el apartado de producción. Pero también mostraba a un grupo de músicos con gran talento y ambición, algo que queda patente en el par de canciones que se han vuelto parte inseparable de los setlists de la banda. Una de ellas es “Bombers”, tercera canción del álbum y caracterizada por las transiciones entre secciones solemnes lentas y partes aceleradas a puro riff, estas últimas constatar con su letra sobre un ataque de aviones bombardeando una ciudad. Originalmente apoyada en la guitarra solitaria de Jan Bechtum, el haber eventualmente incorporado un hacha más a la formación garantiza que se sienta todavía más poderosa en vivo.
2 – “Heavy Metal Ears” (Heavy Metal Ears, 1981)
La enseñanza del inglés en los Países Bajos había comenzado de manera relativamente reciente para 1981, y sospecho que es por eso que el segundo álbum de Picture posee un título, compartido con su canción inicial, que sólo podría ocurrírsele a alguien que no tiene un dominio completo del inglés. Pero siendo que no estoy acá para hacerles abrir el Workbook en la página 13 y que escuchen el CD de la grabadora decir “iunit uan éxersais chu”, simplemente voy a decir que este tiene bien ganado su lugar como un clásico de Picture, marcando la mejora sonora con respecto al debut y esa actitud bien directa y callejera que caracteriza al “verdadero heavy metal”. Describiendo su intención de que el heavy metal se escuche en las escuelas, de “encerrar a los tontos que escuchan música disco”, “matar a la música limpia” y dar comienzo a “la era de los años del metal”, “Heavy Metal Ears” es un himno juvenil con todas las letras, con sus riffs de rock’n’roll acelerado y voces elevándose, como para tener a la gente cantando de principio a fin.
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3 – “Lady Lightning” (Diamond Dreamer, 1982)
Considerando por muchos como el mayor clásico de Picture, siendo además el último con el formato original de cuarteto con una sola guitarra, Diamond Dreamer también prueba nuevamente el talento de estos neerlandeses para comenzar sus álbumes con una bomba. El único álbum de Picture junto al vocalista israelí Shmoulik Avigal arranca con “Lady Lightning”, una canción con una marcha pesada y llena de fuerza que por momentos recuerda a algo que podría haber grabado Accept por aquella misma época, y llena de fuerza incluso si no tiene la velocidad de las canciones anteriores de la lista. A eso se suma un énfasis melódico con el que Picture experimentarían cada vez más durante el resto de los álbumes que sacarían durante los ochentas.
4 – “Griffins Guard The Gold” (Eternal Dark, 1983)
Como pasara con otras bandas de heavy metal tradicional por fuera de la angloesfera en los ochentas, como la de los alemanes Accept y los japoneses Loudness, Picture experimentaron con incorporar un cantante que tuviera al inglés como primer idioma. En el caso de los neerlandeses este nuevo vocalista fue el británico Pete Lovell, que durante sus dos etapas en la banda grabaría cuatro álbumes, siendo por lejos el cantante más presente en la obra de la banda. Este Eternal Dark también sería el primero con dos guitarristas, dándole una fortaleza al sonido del ahora quinteto que queda bien clara en “Griffins Guard The Gold”, una canción de heavy metal acelerado (no sé si me da el coraje para calificarla directamente como speed metal) que tiene a Lovell mostrando sus capacidades vocales y ese dúo de riffazos llamando a la gente a que inicien un pogo brutal.
5 – “Line of Life” (Wings, 2019)
Aunque en esta gira parece que vayan a enfocarse en sus clásicos de los ochentas, la lista de grandes canciones de Picture no se limita a una única década. Como muestra de ello tenemos “Line of Life”, primera canción de su décimo álbum Wings y que tiene a Picture metiéndonos en una atmósfera que da ganas de subirnos a una moto (o conseguirnos una) y mandarse a la ruta con esto sonando de fondo. Un doble bombo asesino, unos riffs bien gancheros y la voz agresiva de Ronald van Prooijen, con ese estilo rasposo y bien rockero.


Hay bandas que nacen con una visión. Con un enfoque particular. Con una idea musical única, que desafía los límites de un género, e impulsa a sus propios músicos a recorrer caminos nunca antes explorados para poder crear y amoldar un estilo. Una propuesta. Un sonido. Dentro de este selecto grupo, podemos ubicar a Ulcerate, el trío de Death Metal que los últimos 15 años, reinventó el género y lo llevó a niveles de oscuridad y brutalidad jamás alcanzados. Convirtiéndose así, en unos referentes modernos del género, y unos estandartes del vanguardismo extremo. Pero el camino para ellos no fue nada fácil. Dificultades para debutar, muchos cambios de alineación, y lo más importante, encontrar un público abierto y gustoso, de acompañarlos hacia las profundidades más cavernosas, lúgubres y ambiciosas del género.
Acompáñenos a explorar la historia del grupo que está a días de debutar por Sudamérica, y en Argentina, el próximo sábado 22 de noviembre, en la Ciudad de Buenos Aires, en Uniclub.
Los inicios: inestabilidad, cambios y mucha incertidumbre (2000-2006)
La banda se formó en el año 2000 primero con el nombre de Bloodwreath, hasta que en 2002 cambiaron de nombre y pasaron a hacerse llamar como los conocemos hoy en día, Ulcerate.
En primera instancia hay que remarcar un detalle sobre ellos y es: su lugar de origen. Porque siempre que hablamos de grupos de Death Metal, lo primero que pensamos es que son de países como Estados Unidos, Suecia, Gran Bretaña, Canadá, Finlandia, entre tantos. Pero pocas veces tenemos la oportunidad de enumerar una banda proveniente ni más ni menos, que de NUEVA ZELANDA. Y es que salvo que consideremos la Haka de los All Black y sus gritos de batalla como una reinterpretación del género, son contadas con las manos la cantidad de agrupaciones surgidas de dicha nación. Quizás por eso les costó mucho a Ulcerate conformar una alineación estable.
Y es que, llegados a este punto, ya hay que memorizarnos y aprendernos los nombres de sus dos miembros fundadores y principales protagonistas de estos inicios: el guitarrista Michael Hoggard y el cerebro detrás de todo, el baterista Jamie Saint Merat.
Ellos siempre estuvieron presentes. Desde el primer día. Pero lamentablemente no podemos decir lo mismo del resto de los músicos, que fueron entrando y saliendo constantemente de la banda. A Ulcerate les costaba establecer una alineación fija debido a las diferencias creativas que tenían Michael y Jamie, con el resto de los músicos que iban pasando. Y es que si Nueva Zelanda, ya no se caracterizaba por ser un país deathmetalero, habrá que imaginar lo duro y complicado que habrá sido para la banda, encontrar a alguien que entendiera la visión musical mucho más técnica, atmosférica y lúgubre que tenían ellos.
Ya para cuando se conformaron, los grandes referentes del género habían editado sus obras culmines y habían marcado una época. Algunos sostenían su buen nombre a base de trabajo y constancia, mientras que otros ya empezaban a caer en los conflictos creativos y primeras separaciones. Al mismo tiempo, una segunda oleada de Death Metal empezaba a emerger, pero con una propuesta mucho más acelerada, técnica y abrasiva del género. Es así como grupos como Nile, Decapitated o Gorguts, empezaban a hacerse un nombre dentro de la escena. Un concepto similar abrazaba Michael y Jaime en sus inicios. Es así que en 2003 editan su primera demo, titulada Ulcerate y al año siguiente, The Coming of Genocide (2004). Ambas demos, recibieron apoyo, buena crítica y les permitieron obtener un contrato con el sello holandés Neurotic Records. Pero no todas estuvieron a su favor.
El debut y punto de partida: Of Fracture and Failure (2006-2009)
Hoy en día Ulcerate es fácilmente identificable como un trío. Pero lo cierto es que no siempre lo fueron. En 2006, el vocalista de aquel entonces, James Wallace dejó el grupo y tuvieron que buscarle reemplazo, tanto a él, como al bajista. Es por eso que entraron al grupo Ben Read para hacerse cargos de las voces, Michael Rothwell como segundo guitarrista y un tal Paul Kelland, como bajista. Con esta alineación de 5 miembros, Ulcerate edita en 2007 lo que sería su álbum debut, “Of Fracture and Failure”. Con un estilo musical mucho más acelerado, composiciones más cortas, y un estilo vocal más rasgado, propios de un grupo de Death Metal melódico, la banda consigue buenas críticas y actuar como soporte para grupos como Suffocation, Behemoth o Decapitated.
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Sin embargo, la alegría no duraría tanto. Ben Read no tenía los guturales densos y potentes que Jaime buscaba, por lo que dejó el grupo junto con Michael Rothwell. Fue entonces, que el tal Paul Kelland se encargó entonces de hacer esas voces tan duras, al mismo tiempo que tocaba el bajo. Y así, comenzó a tomar forma la criatura que conocemos hoy en día.
En 2009, editarían “Everything Is Fire”, marcando el verdadero comienzo del grupo, con composiciones mucho más largas y elaboradas, guitarras más disonantes y una atmosfera más sofocante, dando vida así al sonido característico que hoy conocemos de ellos.
La consolidación de un sonido: The Destroyers Of All y Vermis (2010–2014)
Luego de las giras y las alabanzas por parte de las críticas hacia su anterior álbum, a comienzos de 2011 la banda saca a la luz “The Destroyers Of All”, una obra en dónde los neozelandeses ya se desligan completamente de las influencias de grupos como Immolation o Hate Eternal, y empiezan a consolidar un sonido propio. Con marcados despliegues técnicos y un enfoque en la creación de pasajes más atmosféricos y acompasados, Ulcerate empieza a marcar una nueva tendencia sobre como generar Death Metal y demuestra que se le puede dar más capas al género. La brutalidad y la pesadez dejan de ser el único eje central, e incorporan elementos que producen estados de inquietud, tristeza y temor en la música.
El éxito de este trabajo les permite realizar su primera gira por Norteamérica, y firmar con Relapse Records en 2012. Al año siguiente publican Vermis, obra que coloca el nombre de Ulcerate en el mapa del vanguardismo extremo como uno de los principales abanderados junto con grupos como Portal e Imperial Triumphant.
La consagración definitiva: Shrines of Paralysis y Stare into Death and Be Still (2016–2024)
Para 2016, Ulcerate ya era sinónimo de garantía y calidad. Habían demostrado que no eran solo una banda más dentro de la escena y que tenían algo más que solo una racha positiva de lanzamientos. Sus obras habían alcanzado la suficiente notoriedad como para estar dentro del radar del público y generar expectativa por su próximo disco. Sin embargo, aún tenían un desafío más por batir: y era ni más ni menos que ponerse a la altura de los grandes del género. De sus maestros. De aquello titanes que ya eran reconocidos como leyendas y referentes ineludibles de lo que se conoce como Death Metal. De esta forma, sale a la luz Shrines of Paralysis, el primer trabajo donde sentimos que la banda alcanzó el pico máximo de creatividad compositiva y el pico definitivo de su sonido. Tormenta de riffs cromáticos, contrapuntos disonantes, violentos cambios de tempo y veloces ráfagas de percusión. Shrines of Paralysis nos muestra a un grupo en su completo apogeo, llevando su propuesta hasta límites nunca explorados, superando incluso a sus maestros canadienses, Gorguts.
El crecimiento de los de Auckland parecía no tener techo. Sin embargo, la inquietud y ambición compositiva de este trío llevó a que para su próxima obra, superarán la vara que ellos mismos se habían autoimpuesto, elevando el margen de mejora compositivo hacia el siguiente nivel. Stare into Death and Be Still (2020) es la obra que termina por pulir y perfeccionar el sonido de la banda, y todos los detalles y recursos que fueron implementando con el correr de los años. La inmersión es total. El disco se siente pesado en extremo. La oscuridad, completamente abrasiva. Y el despliegue técnico, exterioriza la cantidad de capas que los tres músicos, saben crear con sus respectivos instrumentos. Con este álbum, la banda construyó su más grande obra maestra hasta el momento, alcanzando el punto más álgido en toda su carrera. O eso creíamos en aquel entonces.
El pico sin techo: Cutting the Throat of God (2024-presente)
Cuando uno pensaba que la banda no podía superarse más a sí misma, en 2024 editan su séptimo álbum en su carrera, titulado Cutting the Throat of God, el cual no sólo fue considerado como el mejor disco de la banda, sino que el mejor de ese año. De esta forma, Ulcerate dejó bien en claro que no son sólo de una de las mejores bandas de su generación, sino que indiscutiblemente, son los reyes en la actualidad dentro del Death Metal.
Con una discografía impoluta, son de los poquísimos grupos que con su propio estilo e identidad, se siguen superando. Demostrando que no hay techo para tocar el pico compositivo. Ni freno para alcanzar nuevos horizontes. Construyendo así, un nombre y una reputación, que hace que sus fanáticos esperen con mucha expectativa su siguiente obra, y con la certeza de que muy posiblemente, sea mejor que la anterior.
La presentación oficial de Ulcerate en Argentina, será el sábado 22 de noviembre, en Uniclub. Estarán acompañando a los neozelandeses, Dios Serpiente, y el horario del show es a partir de las 19hs.

Etiquetas: argentina, Death Metal, Metal, Ulcerate, Uniclub


Tomando como punto de partida la gira Latinoamericana que Avantasia está llevando a cabo y que los traerá a la República Argentina el jueves 27 de noviembre de 2025, en el Teatro Flores, nos pareció interesante indagar en los orígenes de la mente creativa detrás de la banda y remontarnos a sus orígenes con la banda alemana de power metal Edguy para ofrecerles un listado, absolutamente arbitrario, de los que creemos pueden ser 10 de los mejores temas de su discografía.
Las vidas artísticas de ambas bandas se cruzan allá por los primeros años del siglo XXI y transitan andariveles paralelos hasta aproximadamente el año 2017 donde la primera de las bandas entra en una suerte de “receso” indefinido para que el señor Tobias Sammet se enfocara exclusiva y principalmente en Avantasia.
Edguy se encontraba activa desde el año 1995 aproximadamente y seria parte de esa camada de banda que contribuyo a poner al power metal europeo en los oídos de una parte importante de la comunidad metalera mundial.
Como ultima acotación antes de pasar a los temas, debemos señalar que los dos primeros discos de Avantasia (quizás los de corte mas powermetalero) salen a la luz durante el pico creativo de Edguy que podemos datar entre los años 1998 y 2004.
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Sin más preámbulos, los 10 mejores temas de Edguy según este equipo son los siguientes:
1- “Wake up the king” / “Babylon“: arrancamos con una pequeña trampa, ya que es imposible no citar estos dos temas que formaron parte de Theater of Salvation. Power metal en su máxima expresión, velocidad, cambios de ritmo, doble bombo, estribillos épicos y todos aquellos arreglos musicales que hicieron del power metal uno de los géneros con más adeptos dentro del metal en aquellas épocas.
2- “Judas at the Ópera“: un tema con reminiscencias de Queen y la indudable influencia de Helloween (hasta cuenta con la participación del señor Michael Kiske). No formó parte de ninguno de los discos “oficiales”, pero sí del lanzamiento The Singles.
3- “Vain Glory Ópera“: incluido en el álbum homónimo, fue un tema que generó ciertas controversias al momento de su lanzamiento debido a la inclusión de ciertos elementos electrónicos, pero que se convirtió en un clásico en las actuaciones en vivo de la banda, entre otras cosas, por su comienzo.
4- “Wings of a Dream“: un tema de las primeras épocas de Edguy que pone en evidencia la crudeza de la banda en sus inicios y que fue reversionado con posterioridad, dándole un sonido más acorde a los 2000, aunque sin perder fuerza y, sobre todo, la melodía de un estribillo digno de los germanos.
5- “King of Fools“: un tema que desborda riffs por donde se lo escuche y un estribillo que sonará en tu cabeza por un largo tiempo.
6- “Land of Miracle“: el único lento/medio tempo de la lista, pero que cuenta con uno de los mejores estribillos finales a doble letra del power metal europeo.
7- “Tears of Mandrake“: la apertura del disco Mandrake con esa intro característica que agitaba al público en vivo y uno de los fills más reconocibles de la agrupación.
8- “The Asylum“: momentos en que el sonido de la banda empieza a cambiar para buscar nuevos horizontes, pero que merece formar parte de cualquier listado que se arme sobre canciones de los germanos.
9- “Lavatory Love Machine“: la faceta divertida de Edguy en su máximo nivel compositivo.
10- “Theater of Salvation“: llegó años más tarde, pero debió haber formado parte de los Keepers de Helloween. Una verdadera joya de larga duración e intensidad. Un tema épico de principio a fin, cambios de ritmo por doquier, guitarras melódicas y un prefinal a toda velocidad como preludio a un cierre nuevamente épico.
Con este especial quisimos traerte una añoranza a los inicios de esa genial mente creativa a nivel musical que es el señor Tobias Sammet. Esperamos haberte hecho recordar momentos vividos junto a estos temas o haber disparado tu curiosidad como para adentrarte en el mundo de Edguy.
Etiquetas: avantasia, Edguy, Power Metal, tobias sammet

Octubre nos dejó un mes cargado de sonidos intensos, descubrimientos inesperados y regresos poderosos. En este especial, el staff de Track to Hell comparte los discos que más giraron en sus reproductores durante estas últimas semanas: desde lanzamientos que redefinen el metal contemporáneo hasta joyas ocultas que merecen más atención. Un repaso honesto y apasionado por las obras que marcaron nuestro mes y que, quizás, también se ganen un lugar en tus playlists.

1. Testament – Para Bellum
En estos días no hay muchas bandas con décadas de experiencia de las que espere activamente cada disco que saquen: tal vez por curiosidad o en caso de que los tenga tocando por Buenos Aires, pero no mucho más. Testament es una de las excepciones, porque parece que es uno de esos combos donde todavía hay hambre de experimentar con cosas nuevas. Para Bellum, el 14to álbum de Testament, los tiene obviamente con su onda thrashera pero metiendo cosas de death y hasta black metal de una manera que no suena fuera de lugar. Y obviamente el disco es una bomba, para todo fan de Testament o de los riffs.
2. Biohazard – Divided We Fall
No daba ni dos pesos por el nuevo disco de Biohazard: a pesar de inspirar a tantas bandas que mezclaban hardcore con hip hop, los neoyorquinos no parecen haber podido aprovechar de verdad la ola y se perdieron entre discos demasiado largos y demasiado mediocres. Así que imaginen mi sorpresa cuando este Divided We Fall, lanzado a 13 años del anterior Reborn In Defiance terminó siendo… bueno. No es la octava maravilla, pero son 38 minutos que puede escuchar completos en repetidas ocasiones sin andar pensando en qué mierda estaba escuchando. Buenas guitarras, buenos riffs grooveros, las voces están más que bien, los coros pandilleros son entretenidos, todo lo que debería esperar de un disco de Biohazard entregado de manera muy correcta.
Lee la reseña completa ➤ ACÁ
3. Despised Icon – Shadow Work
Durante los 2000, Despised Icon ayudaron a definir lo que terminaría siendo el deathcore, una movida que dejaría su marca profunda en el mundo de la música pesada de la época y también tendría a los metaleros discutiendo sobre “verdadero” y “falso” metal como lo habían hecho antes el nu metal y el glam. Pero ya alejados de esa época y con esa etiqueta recibiendo una reevaluación merecida, los canadienses continúan esta segunda etapa de su carrera con su tercer álbum desde su vuelta en 2014. ¿Y cómo están las cosas? Brutales, obviamente: breakdowns, pig squeals, gritos desgarradores, riffs hardcore y toda la bola que los tuvo inspirando a miles de clones durante los últimos 20 años. Nada nuevo bajo el sol, pero todo en su lugar y muy bien hecho.

1. Coroner – Dissonance Theory
Thrash técnico y progresivo que redefine lo que debe ser un regreso tras tres décadas. Virtuosismo sin masturbación gratuita, riffs quirúrgicos y cambios de tiempo que demuestran que la complejidad no necesita ostentación. Suena contemporáneo sin traicionar su esencia. Violencia controlada para pensadores del metal. Devastador.
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2. DarloTodo – Crisálida
Un viaje emocional devastador sobre la infancia perdida y la transformación personal. Cuarenta minutos de groove nu metal profundo donde cada canción aporta al concepto. Un álbum que no te suelta, que te obliga a mirarte adentro y te acompaña en el dolor. Maduro, intenso, necesario.
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3. Michael Schenker Group – Don’t Sell Your Soul
Rock clásico que entrega exactamente lo que esperás: melodías y estructuras de acordes que solo Schenker puede construir. Múltiples vocalistas aportan variedad, aunque algunos temas carecen de definición en sus estribillos. Producción despareja pero suficientes canciones sólidas para justificar la escucha. Hard rock honesto sin pretensiones.

1. Afsky – Fællesskab
Se adentra en la penumbra del black metal atmosférico con una mirada crítica hacia la “comunidad” como instrumento de silencio y sumisión. La música avanza en médium tempo cargada de melodía y lamento, donde cada riff y cada grito parecen rasgar la tela de una sociedad adormecida. El álbum es casi un ritual de introspección y desafío, tan oscuro como inmersivo.
Lee la reseña completa ➤ ACÁ
2.
Wolvennest – Procession
Un viaje hipnótico donde Wolvennest transforma la música en un verdadero ritual. Cada canción fluye hacia la siguiente con naturalidad, mezclando doom, psicodelia y un aura black metal que envuelve todo en misticismo. La voz de Shazzula brilla como guía espiritual, mientras las tres guitarras tejen paisajes sonoros densos y llenos de matices. Un disco oscuro, introspectivo y profundamente envolvente.
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3. Orbit Culture – Death Above Life
Este disco marca un nuevo amanecer, más denso, más pesado y dispuesto a engullir al oyente con riffs afilados y dramatismo melódico. El tempo medio impera, la atmósfera se siente cinematográfica, y la lírica pone sobre la mesa la ruptura de lazos tóxicos y el renacer individual. Un trabajo que suena a transformación, aunque no sin asperezas.
1. Carcosa – The axe forgets, The tree remembers
Un trabajo innovador, donde los canadienses liderados por Johnny Ciardullo (conocido también por Angelmaker) han apostado por con su blackened Deathcore aún más respecto a su anterior álbum junto a más partes instrumentales y atmosféricas incluso, en conjunto con las características voces melódicas que caracterizan algunos de los mejores temas de la banda. Un claro ejemplo es el tema “Acacia Crescent”, donde las guitarras reveladas dan paso a un pesado Groove donde se exprime una extrema brutalidad a lo largo del tema. También destacan el tema homónimo, 1983 y Hindsight, uno de los mejores temas del álbum en mi opinión
2. The Acacia Strain – You are safe from God here
Un soplo de aire fresco por parte de una de las bandas pioneras del deathcore (y el que no quiera aceptarlo, estoy dispuesto a debatir), donde nos brindan un estilo similar al que han estado construyendo durante todos estos años pero llevado a la casi-perfección. Destacando la producción, la cual ha estado más que acertada por parte de Randy LeBouf creando una barrera de sonido digna, un bajo más que presente que lleva uno de los hilos principales de la parte instrumental además de una gran ecualización en general del tema poniendo énfasis el la homogeneidad de todos los componentes de la banda, sin ni siquiera notar nada “suelto”.
Temas como “Machine That Bleeds”, “I don’t think you’re gonna make it!” o “eucharist I: BURNT OFFERING” serían personalmente mis temas preferidos
3.
Despised Icon – Shadow Work
Parece ser que octubre es el mes de los clásicos del deathcore (Incluyendo también el brutal EP de Jerome). Los de Montreal juntamente con Nuclear Blast Records, vuelven a dejar claro por qué han sido una de las mejores bandas en la escena desde su fundación hace más de 25 años y con este “Shadow Work” lo vuelven a corroborar. Desde aquel “The Healing Process” a mediados de los 2000, hasta su “Purgatory” en 2019, la banda ha seguido en su línea y con este nuevo álbum han preferido conservar lo que han hecho hasta ahora, renovando gran parte del sonido. Con el propio tema homónimo hasta “Death Of An Artist” que incluso se acerca más al technical Death metal. En resumen, un álbum con contundencia directa a los mejores de este año 2025.
Etiquetas: Afsky, Carcosa, Coroner, Darlotodo, Despised Icon, Michael Schenker Group, Orbit Culture, The Acacia Strain, Wolvennest


En el marco de su gira “Thunderfisting latinamerica 2026“, Alestorm desembarcara nuevamente en las costas argentinas, con su actitud satírica e irreverente, para ofrecer una noche de puro metal pirata el domingo 22 de marzo de 2026 en El Teatrito (Sarmiento 1752, CABA.).
Una propuesta que combina Folk y Power Metal, con letras cargadas de humor y bebidas espirituosas, lo que les ha permitido forjarse esa identidad pirata y conquistar escenarios a lo largo y ancho de los siete mares.
Estos piratas originarios de Escocia vienen a estas comarcas a presentar su última producción “The Thunderfist Chronicles“, el octavo de su carrera, lanzado en el mes de junio de 2025.
Un disco que combina todas las notas características de la banda: ironía, irreverencia, loas a la piratería y el ron y melodías primordialmente de folk metal con guiños a otros estilos metaleros.
Ya desde la apertura a cargo de “Hyperion omniriff” se evidencian dichas notas con un estribillo pegadizo y una melodía que te invita a escoger un bando en la aventura que se viene; “Banana” luego de un arranque gutural vira a un tema que te invita a no quedarte quieto junto con un coro para cantar mientras tomas el timón de la nave; otro tema que merece destacarse es “The storm”, uno de los adelantos promocionales del disco, con video incluido, uno de los temas más melódicos de la producción.
Finalmente, nos encontramos con la gran joya del disco “Mega-supreme treasure of the eternal thunderfist”. Un tema que cuenta con la participación de Patty Gurdy y Russell Allen (Symphony X) y más de 17 minutos de duración que nos someten a un oleaje de emociones sonoras. Ambos invitados le agregan excelencia a la composición que cuenta, además, con un coro épico para cantar con los garfios en alto.
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Al mismo tiempo, queremos recomendarte, desde la más absoluta arbitrariedad, 10 temas que entendemos no podes dejar de escuchar cuando de Alestorm se trata:
1 – “Under blackened banners” (“Seventh Rum of a Seventh Rum“): un tema que te invita a saltar por toda la cubierta hermanado con tus colegas de piratería.
2 – “Magellan´s expedition” (“Seventh Rum of a Seventh Rum”): un tema que contiene todos los ingredientes de la fórmula de Alestorm: un coro épico, riffs potentes, melodía y un trabajo excelente del baterista con los bombos.
3 – “Tortuga” (“Curse of the Crystal Coconut“): contiene todos los recursos que la banda puede insertar en un tema para divertirte: metal, una suerte de rap/hip-hop, pop y un coro que se las trae.
4 – “Pirate metal drinking crew” (“Curse of the Crystal Coconut”): una invitación a una fiesta regada con el mejor ron que estos piratas te pueden ofrecer (CLAP/CLAP)
5 – “Alestorm” (“No Grave But the Sea“): donde la banda hace una declaración de principios sobre las necesidades de un pirata y te invita a sumarse a su travesía.
6 – “Drink” (“Sunset on the Golden Age“): uno de los mejores estribillos de la banda y que deja en claro a qué atenerse cuando los tengas adelante tuyo.
7 – “1741 (the battle of Cartagena)” (“Sunset on the Golden Age”): un relato histórico al mejor estilo de Alestorm, en un tema épico de principio a fin.
8 – “The sunk´n Norwegian” (“Back Through Time“): una oda a la última copa al son del mejor metal con toques folk.
9 – “Keelhauled” (“Black Sails at Midnight“): un himno festivo para saltar al abordaje junto a los compañeros de la taberna (YO HO HO).
10 – “Wolves of the sea” (“Black Sails at Midnight”): un estribillo para deshacerte las cuerdas vocales cantándolo en vivo (HI, HI, HO AND A HI, HI HEY).
Déjate abordar por Alestorm sin oponer resistencia, te lo aconsejamos.
¡Niños y mujeres, primero!

Noviembre nos dejó varios discos increíbles y acá en TrackToHell nos pusimos a full con los lanzamientos del mes. Entre tantas cosas buenas que salieron, el staff eligió tres álbumes que nos acompañaron, nos hicieron disfrutar un montón y terminaron sonando una y otra vez. Un repaso honesto y entusiasta por los discos que marcaron nuestro pasado mes y que, seguro, también se ganan un lugar en tus playlists.

1. Avernal – Ekpyrosis
Avernal reafirma su vigencia en el metal argentino con Ekpyrosis, un álbum que, lejos de la nostalgia, apuesta por un sonido crudo y directo producido junto a Jaime Gómez Arellano. Desde la apertura instrumental hasta el cierre apocalíptico con “El Verdugo De Sí Mismo” e “Inefable”, el disco mantiene una densidad que evoca el death metal clásico sin perder actualidad. Canciones como “Regresión Al Caos” y “Tripalium” destacan por sus riffs ásperos y un aire ritual intenso, mientras “Logia Obscena” introduce un matiz más rockero y groovero. La interpretación de Cristian Rodríguez se muestra especialmente sólida, respaldada por guitarras que equilibran peso y melodía, un bajo que aporta profundidad y una batería que privilegia la coherencia sobre la velocidad. Sin adornos ni artificios, Ekpyrosis funciona como un punto de equilibrio entre la agresión de trabajos previos y su costado más introspectivo, afirmando la identidad de una banda que sigue encendida y fiel a su esencia después de treinta años.
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2. Mvrmvr – Red Hill
Mvrmvr presenta Red Hill, un álbum lanzado de forma independiente el 6 de noviembre de 2025 en el que la banda española explora un sonido marcado por la atmósfera, las texturas densas y los desarrollos progresivos propios del post-black metal, el doom y el blackgaze. El disco abre con guitarras limpias y sonidos naturales que establecen un tono introspectivo antes de derivar en solos cercanos al post-metal, anticipando composiciones largas y de evolución lenta. A medida que avanza, la propuesta se vuelve envolvente, combinando alaridos afilados con pasajes de gran peso instrumental, donde emergen detalles progresivos y matices shoegaze que añaden un componente emocional. Cuando el grupo acelera, aparecen ráfagas de tremolo picking, blast beats y cambios de ritmo que endurecen el clima, junto a guturales puntuales, melodías ocultas, susurros y breves intervenciones habladas. Con una producción limpia y potente, Red Hill utiliza metáforas de corte ocultista para abordar inquietudes sociales, consolidando a Mvrmvr como una apuesta moderna y ambiciosa.
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3. The Devil Wears Prada – Flowers
The Devil Wears Prada regresa con un álbum que, pese a su buena producción y algunas ideas logradas, evidencia un viraje claro hacia un sonido mucho más comercial, dejando atrás la agresividad y la dupla vocal que definían su identidad metalcore. Tras un inicio prometedor con “Where the Flowers Never Grow”, donde aún se percibe emoción dentro de una estética más suave y sintetizada, el disco pronto se adentra en un pop-rock genérico con temas como “Everybody Knows” y “So Low”, donde las guitarras quedan domesticadas y la esencia del grupo se diluye. “All Out” aparece como el único guiño contundente al pasado, con riffs enérgicos y el carisma habitual, mientras “When You’re Gone” aporta un toque oscuro pero aislado. La parte final, dominada por el synth-pop de “The Silence” y cortes como “Eyes”, “Wave” y “My Paradise”, confirma la apuesta por la accesibilidad. El resultado es un trabajo correcto, disfrutable por momentos, pero que sacrifica demasiado de lo que hizo grande a la banda.
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1. 1914 – Viribus Unitis
Tras cuatro años de espera, 1914 vuelven a sorprendernos con un nuevo disco que los trae explorando múltiples frentes de la Primera Guerra Mundial a través de la historia de un soldado ucraniano. Y parece que los años no han logrado ablandar al quinteto, porque Viribus Unitis los encuentra tan salvajes y violentos como se espera de su mezcla de black, doom y death metal. Su fórmula de narrativa bélica, samples de época y riffs que invitan al mosh sigue estando bien aceitada, dando como resultado mi disco favorito de un mes que fue bastante seco en cuanto a lanzamientos.
2. Omnium Gatherum – May The Bridges We Burn Light The Way
Estos cultores finlandeses del death metal melódico llegan a su décimo álbum más melódicos que nunca. Muchas veces se define al melodeath como “death metal con riffs de Iron Maiden”, pero Omnium Gatherum cruzan la línea y sus partes melódicas parecen sacadas de alguna banda de hard rock radial que editaría Frontiers. Esto no es una crítica, porque el quinteto logra crear un disco entretenido y donde las partes pesadas siguen siendo bien pesadas, encima con una duración más controlada que lo que suele ser un disco normal de Omnium Gatherum.
3. Treat – The Wild Card
Hablando de hard rock melódico y Frontiers, los suecos Treat siguen con su fórmula ganadora de AOR con este nuevo lanzamiento que tiene las cosas en el mismo lugar de siempre. Teclados, riffs pesados y esas armonías vocales sofisticadas, Treat demuestra que no hace falta estar innovando si lo viejo funciona, sobre todo en materia de aplicar las técnicas de los ochentas a la producción actual. Muchas canciones que hubieran invadido las radios en 1985.

1. Blut Aus Nord – Ethereal Horizons
Este trabajo funciona como secuela perfecta de “Hallucinogen” (2019), combinando elementos oscuros y futurísticos con ganchos melódicos. Los sintetizadores, coros alienígenas y solos de guitarra brillantes se fusionan con la brutalidad del segundo wave black metal, evocando tanto a Abigor como a Immortal.
El álbum navega entre la atmósfera cósmica de sus primeros trabajos (“Memoria Vetusta I & II“) y los elementos industriales de su trilogía “777“. Tracks como “The Ordeal” y “The Fall Opens The Sky” destacan por su virtuosismo devastador, mientras que el cierre épico “The End Becomes Grace” construye un muro sonoro impenetrable con riffs apocalípticos.
2. 1914 –Viribus Unitis 
“Viribus Unitis” narra la historia de un soldado ucraniano luchando en el ejército austro-húngaro durante la Primera Guerra Mundial, desde 1914 hasta 1919. El quinteto amplía su filosofía más allá de señalar lo absurdo de la guerra, destacando ahora la camaradería y hermandad que surgen en tiempos difíciles.
Musicalmente, combinan riffs titánicos con melodías cortantes estilo Amon Amarth, evocando a Bolt Thrower y Asphyx. Las voces invitadas de Aaron Stainthorpe, Jérôme Reuter y Christopher Scott añaden profundidad dramática. Los samples de época sumergen al oyente en las trincheras. El resultado es adictivo, melancólico y genuino: escucha obligatoria tanto para fans como para nuevos oyentes.
3. WitcheR – Öröklét
El dúo húngaro entrega su cuarto álbum de atmospheric black metal, “Öröklét” (que significa “eternidad”), a través de Filosofem Records. Roland Neubauer y Karola Gere mantienen su distintiva mezcla de agresión metálica e influencias clásicas, incluyendo su tradicional cover de música clásica: esta vez “Piano Trio No. 2 – Andante con moto” de Franz Schubert.
El álbum presenta cinco tracks, cuatro composiciones originales que rondan los nueve minutos, cargadas de atmósferas cambiantes que narran historias emocionales. La producción es impecable y los arreglos están meticulosamente trabajados. El punto más alto llega con el tema que da título al disco, que a mitad de camino cambia drásticamente de dirección, mostrando versatilidad inesperada.

1. Blut Aus Nord – Ethereal Horizons
La sorpresa del mes… ¿Y del año? Aun es pronto para descifrarlo, pero lo que es seguro, es que el proyecto francés liderado por Vindsval, sigue sin pasar desapercibido. Dentro de las producciones de Black Metal más melódico, e incluso, podríamos decir, atmosférico, sin duda alguna Ethereal Horizons, va a ser una de las que más va a dar para hablar del año. O de lo queda. Porque llega algo tarde. Pero si se encuentra en esta primera posición, es porque Vindsval nos vuelve a regalar pasajes hipnóticos y cósmicos, propios de una historia de terror de Lovecraft. Cada nota es más oscura, lúgubre, y cortante, que la anterior. Te absorben y te llevan lentamente a un estado de ensueño, recorriendo los rincones más abstractos y sombríos del espacio exterior. Como si se tratase de un agujero negro lejano y terrorífico, propio de otra galaxia.
Al igual que cada obra del grupo, no hay palabras que se ajusten para describir con exactitud los estados que su música genera en el espectador. De modo que la única forma de averiguarlo, como siempre, es escuchándolo y dejándose llevar en los mantos envolventes que tejen las guitarras de los franceses. Sin duda, de lo más impactante del año.
2. Novembre — Words Of Indigo
De la lista, el único disco del cual estaba al tanto de su lanzamiento. Y es que había motivos de sobra. Nueve años ya habían pasado del últimotrabajo de los italianos. Que ni más ni menos, había sido uno de los mejores del 2016, entrando incluso al Top 10 de dicho año. De modo que las expectativas eran altas. ¿El resultado? Un trabajo muy bueno, con grandiosos temas, y una atmosfera nostálgica cautivante que te atrapa y envuelve en un viaje onírico más allá de las estrellas y el cielo. Una obra que conserva la calidad y melancolía progresiva a la que nos acostumbra la banda.
¿Al mismo nivel que Ursa? Me temo que no, pero el nivel compositivo justifica de alguna forma la larga espera. Una de las propuestas más atrapantes dentro del espectro Doom/Gothic del año.
3. Kadavar — Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin
Ya habían sacado un disco en mayo de este mismo año. Así se imaginarán mi cara de sorpresa, al ver que en este mes habían publicado otro trabajo de estudio. Una práctica muy habitual antes en el tiempo, pero poco común en estos días. Pero a diferencia de I Just Want To Be A Sound, en esta ocasión, la banda regresa a la senda más pesada y acelerada que los caracterizó en sus inicios. Es decir, las guitarras electrizantes y vibrantes, riffs contundentes, y composiciones que no pierden el eje psicodélico más propio de los 70’, que el grupo le impregna a su propuesta.
Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin (K.A.D.A.V.A.R), no será una de sus obras más destacables, pero se erige como uno de los trabajos más solidos del año dentro del marco del Rock más tradicional y Stoner. Y una confirmación que los alemanes continúan su camino evolutivo pero sin perder las raíces más rocosos sobre las que construyeron su sonido e identidad.


En los ochentas, Kerry King y Jeff Hanneman establecieron un nuevo estándar de brutalidad en el mundo del metal como guitarristas de Slayer, llevando a nuevos límites de velocidad los riffs de sus doce cuerdas combinadas. Con la muerte de Hanneman el 2 de mayo de 2013 (doce años exactos de cuando comencé a escribir esto) y el anuncio de la separación de Slayer en 2019, la idea de tener a Kerry King separado de Slayer era algo muy extraño, y creo que él mismo pensó lo mismo si consideramos que terminarían anunciando su vuelta en 2024.
Pero incluso antes de que el guitarrista editara su debut solista From Hell I Rise en 2024, Kerry King ya tenía experiencia colaborando con otros artistas por fuera del cuarteto californiano, algo que vamos a explorar en la previa antes de su presentación del 9 de mayo en el Teatro Flores de Buenos Aires.
1984: Megadeth
A la par de su trabajo en Slayer, con quienes ya había editado su disco debut Show No Mercy, Kerry King estuvo dispuesto a echar una mano a Dave Mustaine en su primera experiencia tras haber sido despedido de Metallica. Esta banda sería Megadeth, y Kerry King sería parte de la primera formación en vivo del grupo, completada con David Ellefson en el bajo y Lee Rauch en la batería. King tocó en los primeros meses de Megadeth, pero rechazó la oferta de unirse a tiempo completo porque Slayer había sido la banda que él había formado, y no se sentía cómodo con la idea de estar en una banda ajena donde no tendría tanta libertad.
De esta etapa tenemos un video de una de las presentaciones de Megadeth junto a King, grabado el 15 de abril de 1984 en The Keystone.
1986: Beastie Boys – “Fight For Your Right” y “No Sleep till Brooklyn”
Una característica importante de Rick Rubin como productor es su habilidad para empujar a las bandas a que experimentaran por fuera de sus estilos: habiendo comenzado como productor de hip-hop, fue quien convenció a Run-DMC de hacer su versión de “Walk This Way” junto a Aerosmith, abriendo las puertas a la idea del “rap rock”. Y en 1985 comenzaría a trabajar con los Beastie Boys, una banda de punk rock que terminaría haciendo el salto al hip-hop de la mano de Rubin, editando su debut Licensed to Ill en 1986.
Dos de las canciones más conocidas del álbum, “Fight For Your Right” y “No Sleep till Brooklyn”, serían ejemplos obvios de esta búsqueda de mezcla de estilos por parte de Rubin, siendo que ambas canciones tienen de invitado a Kerry King en la guitarra líder y haciendo el solo de guitarra. Incluso se lo puede ver en los videos de ambas canciones: en “No Sleep till Brooklyn” empujando al gorila que comienza a tocar el solo de guitarra para continuarlo a su estilo, y en el de “Fight For Your Right” siendo uno de los invitados a la fiesta y recibiendo un par de pastelazos en la cara. Según King, Rubin originalmente quería que Jeff Hanneman tocara la guitarra, pero Hanneman no quiso y decidió ofrecerle 200 dólares a King para que lo hiciera, y King lo hizo porque consideró que sería buena publicidad para Slayer, apareciendo con merch de la banda en ambos videos. Slayer no grabaría un video musical hasta 1990 con “Seasons In The Abyss”.
2000: Pantera – “Goddamn Electric”
Kerry King mantuvo su trabajo confinado a Slayer durante los noventas, con sus créditos limitándose a consideraciones legales de bandas haciendo covers de su banda madre. Pero a principios del nuevo milenio tendríamos una seguidilla de instancias de King apareciendo en canciones ajenas. Sin embargo, eso no significa que King no se relacionara con otras bandas de otras maneras, siendo una de ellas Pantera.
La relación entre King y Pantera era de larga data, habiendo tocado como invitado de ellos en 1988, por la época de Power Metal previa a la gran explosión que tendrían con Cowboys From Hell, cuando se encontraba en Texas, y a pesar de que el cover de “Raining Blood” que tocaron no salió del todo bien “porque no le avisaron que habían estado cambiando cosas en su versión”, como dijo King años más tarde, el guitarrista trabó amistad con la banda, y en el año 2000 estaría de invitado en la canción “Goddamn Electric”, segundo track de Reinventing The Steel, el cual terminaría siendo el último disco del cuarteto texano, donde se lo puede escuchar haciendo uno de sus clásicos solos atonales. Incluso se puede escuchar a Phil Anselmo mencionando a Slayer en la canción, diciendo: “Tu confianza está en el whiskey, la marihuana y en Slayer”.
2001: Rob Zombie – “Dead Girl Superstar”
En el 2001 otro baluarte de los noventas requirió la presencia de Kerry King en una de sus canciones. Este fue Rob Zombie, quien en 2001 lanzó The Sinister Urge, su segundo álbum solista, y tuvo al guitarrista como invitado en su canción “Super Girl Superstar” tocando el solo de la canción, siendo una de las pocas canciones del álbum que tiene un solo de guitarra. Más allá de eso es un tema típico de rock industrial marca registrada de parte de Mister Zombie, con sus riffs veloces mezclados con clips de la película blaxploitation Truck Turner de 1974.
2002: Sum 41 – “It’s What We’re All About”
En el año 2002 salió Spider-Man, película que al día de hoy debe ser de las más influyentes en la manera de hacer cine de superhéroes. Pero además de todas las escenas icónicas y los memes que se han generado a partir de esa película, creo que vale la pena prestarle atención a la banda sonora, porque encapsula de manera perfecta muchas de las tendencias rockeras en los comienzos del nuevo milenio: no sólo tiene a Chad Kroeger (Nickelback) haciendo el tema principal “Hero”, sino que también está gente como Alien Ant Farm, Theory of a Deadman, The Strokes, Corey Taylor (Slipknot) y Sum 41.
Y hablando de Sum 41, su canción “It’s What We’re All About” tuvo de invitado a, exacto, Kerry King tocando un solo de guitarra, además de hacer un cameo en el video musical. Según King, al principio se encontraba reacio a aparecer en la canción, sintiendo que sus fans metaleros no iban a entender qué hacía apareciendo junto a una banda canadiense de pop punk, pero después de que le recordaron su colaboración con los Beastie Boys una década y media antes decidió aceptar la oferta, y al día de hoy parece tener una buena relación con Sum 41.
2002: Hatebreed – “Final Prayer”
Junto con tendencias como el nu metal, el pop punk y el post grunge, a comienzos de la década del 2000 comenzaban a verse las primeras semillas en el mainstream de lo que explotaría unos años después bajo el nombre de “metalcore”. Podríamos incluir entre esas primeras experiencias a lo hecho por los estadounidenses Hatebreed, que tras editar su debut Satisfaction Is the Death of Desire en 1997 firmarían con el sello grande Universal y editarían su siguiente trabajo Perseverance en 2002.
La canción “Final Prayer” tendría nuevamente de invitado a Kerry King, aportando no sólo la guitarra sino también estando acreditado en voces. Claramente Slayer habían sido una influencia enorme en el sonido de Hatebreed, y la banda del cantante Jamey Jasta haría una devolución de favores grabando un cover de “Ghosts of War” en su álbum de covers For The Lions.
2010: Witchery – “Witchkrieg”
En su quinto álbum Witchkrieg de 2010, los thrash / speed suecos Witchery tuvieron una gran cantidad de guitarristas invitados, como Gary Holt (Exodus), Andy LaRocque (King Diamond), y Lee Altus (Heathen), entre otros. Pero sería Kerry King el elegido para aportar lo suyo en la canción título y apertura del álbum “Witchkrieg”, además de tener su video musical correspondiente.
2022: Studio 666
Alejándonos de sus participaciones como músico, en el 2022 Kerry King tuvo su primera experiencia como actor participando de Studio 666, la película de terror y comedia que tuvo a los Foo Fighters interpretándose a sí mismos en versiones ficticias de sí mismos que deciden mudarse a una mansión para poder finalmente grabar el álbum que vienen retrasando hace tiempo. En la película Kerry King interpreta a Krug, uno de los ayudantes de la banda que termina muriendo durante la historia.

Diciembre llega con una agenda de conciertos más ligera, como suele ocurrir en este tramo final del año, pero no por ello menos especial. Aunque la cantidad de shows disminuye, este mes sigue ofreciendo oportunidades perfectas para disfrutar de actuaciones en directo que invitan a cerrar el año con buenas sensaciones. Entre propuestas íntimas, eventos muy esperados y momentos para compartir, diciembre se convierte en el escenario ideal para vivir experiencias musicales que ponen el broche final a 2025.
Katatonia + Evergrey + Klogr
Fechas: 1 de Diciembre en Madrid y 2 de Diciembre en Barcelona.

The Baboon Show
Fechas: 2 de Diciembre en Iruña, 3 de Diciembre en Valencia, 4 de Diciembre en Zaragoza, 5 de Diciembre en Logroño y 6 de Diciembre en Gasteiz.

Wardruna
Fechas: 3 y 4 de Diciembre en Madrid.

Groza +
Fechas: 4 de Diciembre en Barcelona, 5 de Diciembre en Madrid y 8 de Diciembre en Bilbao.

Pestilence + Cancer
Fechas: 5 de Diciembre en Portugalete, 6 de Diciembre en Barcelona y 7 de Diciembre en Madrid.

Bulldozer + Los Males del Mundo
Fechas: 5 de Diciembre en Barcelona, 6 de Diciembre en Madrid y 7 de Diciembre en Valencia.

Primordial
Fecha: 5 de Diciembre en Madrid.

The Inspector Cluzo
Fecha: 10 de Diciembre en Madrid.

CRIM + Trueno Culebra + Fatiga
Fecha: 12 de Diciembre en Valencia.

CRIM + Brigade Loco + Kaleko Urdangak
Fecha: 13 de Diciembre en Barcelona.

El Altar del Holocausto + Homilia
Fecha: 20 de Diciembre en Murcia

Svdestada + Alkupera + Noviembre
Fecha: 21 de Diciembre en Madrid.

Hamlet
Fecha: 26 de Diciembre en Madrid.

Kabrones
Fecha: 26 de Diciembre en Madrid.

Lemmyssyou’25
Fecha: 28 de Diciembre en Barcelona.

Con la llegada del otoño, las hojas caen y el aire se tiñe de esa melancolía que solo ciertas bandas saben traducir en sonido: guitarras que se disuelven como neblina, voces que cargan siglos de desvelo y atmósferas que abrigan tanto como desgarran. En Track to Hell celebramos esta estación con un especial dedicado al melancholic doom metal, ese refugio donde la tristeza se vuelve belleza y el tiempo parece detenerse entre acordes lentos y emociones profundas. Desde los himnos clásicos del género hasta las nuevas voces que renuevan su lamento, este noviembre abrimos las puertas a la oscuridad más elegante y conmovedora con una selección de nuestros álbumes favoritos.

1. Warning – Watching From a Distance
Mucho se ha hablado de la obra maestra de esta legendaria banda de Essex, Inglaterra y de la influencia tan desgarradora que ha legado al género, pero lo cierto es que aún continúa siendo un disco muy especial, incluso entre los márgenes de uno de los sub-géneros de metal más marginal. Lo cierto es que este peculiar trabajo liderado por las composiciones de Patrick Walker (40 Watt Sun), siempre se ha visto cubierto por un halo de misterio perpetuo, ya sea por la oscuridad de sus líricas, por su peculiar forma de mezclar el doom clásico con un tempo de funeral doom o por la actitud tan taciturna con la que sus miembros, sobre todo Walker, se presentan ante el público. Entrando siempre en las listas de los discos más “depresivos”, Watching From a Distance (2006) es mucho más que eso: es un ventana abierta a un corazón roto, sangrando, pero latiendo.
De los cinco largos y penosos himnos al dolor, a mi parecer es Faces la que se llevaría el foco de un disco de por sí brillante.
2. The Foreshadowing – Days of Nothing
De una miríada de impresionantes bandas italianas de doom metal, tuve qué decantarme por uno de los trabajos que más me han impresionado dentro del género y es que existe una cierta fragilidad rabiosa dentro de las letras y riffs de este peculiar trabajo. Con una calidad y estilo de producción que sería más tradicional de un disco de nu metal o incluso de metal progresivo, por la claridad de la voz y el fuzz de las guitarras, en contraste con unos tonos bajos opacos en el reino del bajo y la batería, este disco de 2007 es una rara mezcla de sonido moderno con un doom tradicional que a pesar de ese término, suena nuevo, aún a casi 20 años de su estreno. Marco Benevento es uno de los cantantes más destacados de su generación, sin duda agradeceríamos que existieran más como él, sin embargo, hoy en día aún podemos regocijarnos de que aún contamos a The Foreshadowing entre nosotros. Debieran ser más reconocidos.
Me es difícil escoger una canción destacada de este disco, pero por el bien de la nota, me conformaré con sugerir la primera canción del material Cold Waste, si a caso por el quintaesencial riff doomero de su puente entre coros.
3. Officium Triste – The Death of Gaia
La depresión y desilusión extrema por el mundo nunca había sido tan hermosa como con este lanzamiento de 2019, en el que los matices entre las afinaciones gruesas se encuentran con acordes mayores y orquestaciones dignas de un hermoso RPG como Oblivion. Los amos del ‘Rotterdoom’ holandés es un proyecto imperecedero que desde los noventas ha impresionado por una sensibilidad y sobriedad insospechada para una banda de doom/death que sabe perfectamente cuándo entrarle al funeral y cuando jugar con arreglos heavys, como pudimos constatar en la segunda edición del Candelabrum Metal Fest en 2023. En particular, The Death of Gaia fue una apuesta a un tipo de doom que casi no se ve: sincero, introspectivo, sí, como los mejores trabajos de su estilo, pero logrando un sonido trascendente que conmueve bastante, demasiado quizás. Lacrimógeno.
Sin duda, la canción más representativa de este disco es la apertura al mismo, que es, a su vez, advertencia: The End is Nigh.

1. My Dying Bride – The Angel and the Dark River
Con este álbum, uno de los tres pilares del doom/death inglés se aleja de los sonidos más extremos para enfocarse en la melancolía y la construcción de atmósferas. El dramatismo se intensifica gracias a las voces de Aaron, que suenan como un lamento, acompañadas por un violín y teclados que destilan elegancia y buen gusto. Los riffs de guitarra son hipnóticos y a la vez pegadizos, sosteniendo con solidez el clima denso ylúgubre que domina todo el disco.
Si tuviera que quedarme con una sola canción, sería “From Darkest Skies”, una pieza con un desarrollo simplemente magnífico.
2. Katatonia – Discouraged Ones
El disco en el que dejaron atrás el death metal y las voces guturales para adentrarse en un mundo gótico y alternativo. Las canciones mantienen estructuras similares a las de su etapa anterior, pero la ausencia de distorsión y el uso de voces limpias las vuelven más melódicas y melancólicas. Los riffs y los estribillos se graban con facilidad en la memoria, al igual que las letras, cargadas de una tristeza profundamente humana.
Difícil elegir una sola canción, pero me quedo con “Cold Ways”, un canto desgarrador lleno de desilusión.
3. Woods of Ypres – IV The Green Album
Este disco es un claro ejemplo de un trabajo cuidadosamente pensado y elaborado, pero que no descuida lo más importante en una obra: transmitir emociones.
Todos los instrumentos cumplen una labor brillante, acompañando las voces melódicas y profundas que narran historias sobre relaciones rotas, tristeza y depresión.
Elijo la canción que abre el disco, “Shards of Love”, que describe de forma conmovedora cómo una relación se desmorona. A medida que la letra avanza, la música la acompaña con precisión, construyendo un clima tan triste como hermoso.

1. Paradise Lost – Gothic
Es considerado un álbum clave y pionero del metal gótico, destacando por su atmósfera melancólica, composiciones dinámicas y la combinación innovadora de voces femeninas, elementos orquestales y death-doom. Aunque su producción es frecuentemente criticada por ser débil y poco nítida, y algunos temas resultan menos logrados, el disco sobresale por la expresiva guitarra de Gregor Mackintosh, la versátil voz de Nick Holmes y la influencia duradera que ejerció en el género.
2. Bell Witch – Mirror Reaper
Aquí no tengo opciones de elegir, ya que el álbum es un tema único de 83 minutos, considerado una obra maestra del funeral doom por su profunda carga emocional y su atmósfera abrumadora, marcada por la muerte del batería fundador Adrian Guerra. Con un uso magistral del espacio, el bajo y el órgano, la pieza avanza como un viaje catártico por el duelo y la esperanza, destacando la aparición póstuma de la voz de Guerra y las etéreas voces limpias de Erik Moggridge. Aunque su duración y escasa variación pueden resultar exigentes, la composición minuciosa y la poderosa producción hacen de Mirror Reaper un hito del género y uno de los trabajos más influyentes de la banda.
3. Call ov the Void – On Grief and Dying
El álbum debut On Grief and Dying de Call ov the Void presenta una propuesta de death-doom mexicana que combina atmósferas densas con una mezcla efectiva de voces guturales, limpias y pasajes hablados. Tras un inicio ambiental, el disco transita entre momentos hipnóticos y rupturas más agresivas que evocan a referentes como Paradise Lost, My Dying Bride o incluso Shining, además de incluir elementos adicionales como violín y variaciones rítmicas que mantienen el interés. Cada tema aporta matices propios, desde la calma introspectiva hasta estallidos de desesperación, destacando especialmente la colaboración de Błażej Kasprzak y la cuidada alternancia entre melodía y pesadez. La producción de Samuel Becerra y Dan Swanö realza la claridad y profundidad del sonido, haciendo que este debut se perciba sorprendentemente maduro, casi como el trabajo de una banda con varios discos a sus espaldas.

1. Anathema – Judgement (1999)
Este álbum marca un punto de quiebre definitivo para Anathema. Acá abandonan completamente el doom-death para abrazar un rock alternativo melancólico y atmosférico que suena fresco y emotivo. “One Last Goodbye” es devastadora: una balada desgarradora donde Vincent Cavanagh expone vulnerabilidad absoluta sobre acordes acústicos y cuerdas etéreas. Temas como “Deep” y “Emotional Winter” complementan esa introspección melancólica. La producción permite que cada nota respire. Algunos puristas lo consideraron traición, pero es una reinvención valiente que expandió sus horizontes creativos. Un disco esencial para entender su evolución hacia el prog emocional que vendría despues.
2. The Gathering – Nighttime Birds (1997)
A partir de este disco es cuando los holandeses encuentran su verdadera identidad. Con Anneke van Giersbergen consolidada al micrófono, la banda perfecciona su atmósfera etérea y oscura. “The May Song” es una joya delicada que captura la esencia del álbum: melancolía envuelta en belleza. Temas como “On Most Surfaces” y “Kevin’s Telescope” tejen paisajes sonoros hipnóticos que mezclan rock alternativo con toques electrónicos sutiles. La producción es exquisita, creando espacios amplios donde la voz angelical de Anneke flota sobre guitarras melódicas. Es trip-hop metálico antes de que existiera el término. Menos pesado que Mandylion, pero infinitamente más maduro y cautivador.
3. Dreams of Sanity – Masquerade (1999)
Este disco austríaco es una joya del gothic metal teatral que incluye una versión “The Phantom of the Opera” junto a Tilo Wolff de Lacrimosa, un cover épico que calza perfecto con su sonido dramático. La banda mezcla voces masculinas agresivas con los registros limpios de Sandra Schleret, creando contrastes poderosos. Temas como “Masquerade Act 1” despliegan narrativas operáticas sobre camas de teclados barrocos y riffs contundentes. Es ambicioso, cinematográfico y emotivo. Lamentablemente la banda se separó poco después, pero Masquerade quedó como testimonio de su potencial único en la escena gótica de fines de los 90.

1. Lacrimas Profundere – A Burning Wish (2001) 
Para muchos, el punto de inflexión de la banda. Para otros, el álbum de la discordia. Y para Lacrimas Profundere, el inicio del camino al éxito. “A Burning Wish”, fue el comienzo de una nueva etapa. Y es que el cambio de siglo marcó la época de transición de muchos grupos de Death/Doom, hacia un estilo más gótico, rockero y alternativo.
Se trata de una obra que contiene voces limpias, teclados y melodías grises como la lluvia, pero que no pierde la agresividad, la oscuridad y los guturales tan típicos del Death/Doom. Un perfecto balance de ambos mundos. Y la perfecta puerta de entrada para conocer al grupo.
2. Novembers Doom — Into Night´s Requiem Infernal (2009)
Muchas veces cuando hablamos de discos de Death/Doom o Doom/Gothic, pensamos en obras y bandas de mediados de los 90’s, o comienzos de siglo XXI. Pero pocas veces nos referimos a obras más cercanas en el tiempo, y es que el séptimo trabajo de Novembers Doom lanzado en pleno 2009, es la clara muestra de como componer un disco íntegramente con todos los elementos del género. Es decir: composiciones con un estilo bien rocoso, guitarras densas, segmentos más acelerados y guturales profundas. Todo esto, acompañado de momentos más calmos, lentos, voces limpias, y una producción que evoca a una tarde lluviosa perdida en el tiempo, tal como hacen los temas de esta obra.
3. Celestial Season – Solar Lovers (2020)
Este disco es una joya escondida del doom/death metal holandés. Celestial Season logró algo que nadie había hecho antes: fusionar todos los elementos experimentales del género en un solo álbum. Con siete integrantes, la banda incorporó dos violines, teclados atmosféricos, riffs pesadísimos y una mezcla de voces susurrantes y guturales que creó un estilo único e irrepetible.
El disco combina doom melódico ultra romántico en temas como “Decamerone” y “The Scent of Eve”, con incursiones al stoner rock psicodélico setentero en “Solar Child”. Los arreglos de cuerdas no son simples adornos: en canciones como “Soft Embalmer of the Still Midnight” conducen toda la estructura musical, creando paisajes de desesperación y melancolía.
La banda nunca volvió a alcanzar esta cumbre creativa. Tras virar completamente hacia el stoner rock, dejaron atrás su obra maestra: un álbum que ofrece tristeza romántica y encantadora en lugar de desesperanza total.
Etiquetas: Anathema, Bell Witch, Call ov the Void, Doom, doom/black, doom/death, Dreams of Sanity, gothic doom, Katatonia, Lacrimas Profundere, melodic doom/death, My Dying Bride, Novembers Doom, Officium Triste, paradise lost, The Foreshadowing, the gathering, Warning, Woods of Ypres


El trío japonés Boris ha hecho del eclecticismo su marca registrada. Sumergirse en su discografía es bucear a través de la obra de una banda que no se mantiene quieta, que parece querer experimentar en cada nuevo álbum de maneras inesperadas y hasta podría decirse desconcertantes, pero siempre con esa firma propia que permite identificarlos.
Considerando la vasta cantidad de lanzamientos y su variedad, puede ser complicado saber por dónde arrancar, e incluso tuvimos que cortar varios favoritos de los fans para la lista. Así que en ocasión de la visita del grupo de Tokio a la ciudad de Buenos Aires el 28 de noviembre, de la mano de Rueda De La Fortuna Producciones, hoy vamos a hacer un repaso de cinco (más o menos) discos que sirven para entender cómo funciona la obra de un grupo tan único en el panorama pesado (y no tanto) mundial.
Flood (2000)
En 1996, el ya por entonces trío debutó con Absolutego, un lanzamiento compuesto por una única canción que la banda considera un single a pesar de durar una hora, con Boris considerando el siguiente Amplifier Worship como su verdadero LP debut. Ese álbum empezó a mover las aguas del under, pero es con Flood donde las cosas de verdad explotan en el mundo de los críticos: un lanzamiento (casi) instrumental donde Boris rompe las barreras entre el metal, la música ambiental, el ruido y las influencias clásicas avantgarde a lo largo de cuatro composiciones que van de los 13 a los 21 minutos. Es un disco complicado para quien espere algo más directo, pero una pieza importante en el panorama mundial del metal experimental de principios del nuevo siglo, abriéndose paso en las publicaciones mainstream.
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Akuma No Uta (2003)
La portada que hace referencia directa al Bryter Layter de Nick Drake puede llegar a hacer creer que este nuevo álbum de Boris estará de alguna manera relacionado con el gentil folk acústico del malogrado cantautor británico. Nada más alejado de la realidad, porque Akuma No Uta (“La Canción del Demonio”) tiene a Boris aplicando su sonido distintivo de distorsión intensa en pos de canciones más “armadas”, contrastando con sus lanzamientos más emparentados con el drone y el ambient: mucho más stoner al palo, con voces gritadas y de corte punk. Fue por esta época que la banda comenzaría a alternar entre álbumes más experimentales y otros más rockeros como parte de su propuesta.
Pink (2005)
El uso de riffs más definidos tanto en Akuma No Uta como en el primer Heavy Rocks, del que hablaremos más adelante, demostró que Boris eran capaces de rockear y hacer canciones para el mosh de la misma manera que para sumergirnos en olas de distorsión lisérgica. En 2005 editaron Pink, un álbum que detrás de su portada rosa fuerte tenía a Boris es uno de sus trabajos más cercanos al punk, sin abandonar la enorme influencia psicodélica y doom que venían mostrando
New Album / Attention Please (2011)
Dentro del contexto de la obra de Boris, la duología de New Album y Attention Please se destaca por el simple hecho de ser los más “normales” entre los muchos lanzamientos de la banda. Y con “normales” nos referimos a “¿Se imaginan a Boris convirtiéndose en una banda pop?”, si es que semejante pensamiento se le hubiera podido pasar por la cabeza a alguien en 2011. Aunque fueron lanzados en diferentes fechas, ambos álbumes se pueden pensar en conjunto no sólo porque compartan un énfasis similar en canciones más “pop”, con New Album teniendo hasta arreglos electrónicos en contraste con el más guitarrero Attention Please, sino también porque comparten más de un par de canciones, aunque en versiones diferentes. Estos son por lejos los álbumes más “polémicos” de la obra de Boris, pero con el tiempo muchos fans han ido dándole más aprecio, o al menos aceptándolo como un capítulo más en la historia de una banda que no tiene miedo a ir en contra de todo lo que se esperaría de ellos, incluso de parte de sus fanáticos.
Heavy Rocks (2002, 2011, 2022)
Acá estamos haciendo un poco de trampa porque estos son en realidad tres álbumes, y a diferencia de los anteriores New Album y Attention Please hay una década entre cada lanzamiento. Pero está claro que la banda los ve como parte de una serie, no sólo compartiendo título sino el mismo estilo de logo y casi la misma portada con diferentes colores. Como su título lo indica, acá tenemos a Boris en su modo más “rockero”, mezclando stoner, punk, psicodelia y todo lo que se pueda hacer con guitarras y bajos distorsionados acompañados por baterías furiosas. Son una buena manera de meterse en el “Universo Boris”, balanceando el costado más ruidoso y el de canciones más estándar en un mismo trabajo.



Picture no tendrán el nombre más conveniente para las búsquedas de internet. Pero detrás de esa palabra genérica y poco amigable para el SEO se encuentra una de las bandas insignia del heavy metal de la Europa continental de los ochentas. Pioneros de la movida metalera en sus Países Bajos natales, Picture no habrán tenido el éxito internacional masivo de Scorpions o Judas Priest, grupos con los que han sido comparados más de una vez, pero han sabido persistir a través de numerosos cambios de formación y ganarse un seguimiento de culto entre los fanáticos del heavy metal de la época dorada de las tachas y los pantalones de cuero. Y con motivo de la pronta visita a Buenos Aires de los neerlandeses este próximo 30 de noviembre, celebrando 45 años de la aparición de la banda, hoy presentamos un especial con las cinco canciones que no pueden faltar en un recital de Picture.
1 – “Bombers” (Picture 1, 1980)
El álbum autotitulado de Picture tendrá a flor de piel un par de señales de ser el típico debut de una banda joven y con poca experiencia, sobre todo en el apartado de producción. Pero también mostraba a un grupo de músicos con gran talento y ambición, algo que queda patente en el par de canciones que se han vuelto parte inseparable de los setlists de la banda. Una de ellas es “Bombers”, tercera canción del álbum y caracterizada por las transiciones entre secciones solemnes lentas y partes aceleradas a puro riff, estas últimas constatar con su letra sobre un ataque de aviones bombardeando una ciudad. Originalmente apoyada en la guitarra solitaria de Jan Bechtum, el haber eventualmente incorporado un hacha más a la formación garantiza que se sienta todavía más poderosa en vivo.
2 – “Heavy Metal Ears” (Heavy Metal Ears, 1981)
La enseñanza del inglés en los Países Bajos había comenzado de manera relativamente reciente para 1981, y sospecho que es por eso que el segundo álbum de Picture posee un título, compartido con su canción inicial, que sólo podría ocurrírsele a alguien que no tiene un dominio completo del inglés. Pero siendo que no estoy acá para hacerles abrir el Workbook en la página 13 y que escuchen el CD de la grabadora decir “iunit uan éxersais chu”, simplemente voy a decir que este tiene bien ganado su lugar como un clásico de Picture, marcando la mejora sonora con respecto al debut y esa actitud bien directa y callejera que caracteriza al “verdadero heavy metal”. Describiendo su intención de que el heavy metal se escuche en las escuelas, de “encerrar a los tontos que escuchan música disco”, “matar a la música limpia” y dar comienzo a “la era de los años del metal”, “Heavy Metal Ears” es un himno juvenil con todas las letras, con sus riffs de rock’n’roll acelerado y voces elevándose, como para tener a la gente cantando de principio a fin.
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3 – “Lady Lightning” (Diamond Dreamer, 1982)
Considerando por muchos como el mayor clásico de Picture, siendo además el último con el formato original de cuarteto con una sola guitarra, Diamond Dreamer también prueba nuevamente el talento de estos neerlandeses para comenzar sus álbumes con una bomba. El único álbum de Picture junto al vocalista israelí Shmoulik Avigal arranca con “Lady Lightning”, una canción con una marcha pesada y llena de fuerza que por momentos recuerda a algo que podría haber grabado Accept por aquella misma época, y llena de fuerza incluso si no tiene la velocidad de las canciones anteriores de la lista. A eso se suma un énfasis melódico con el que Picture experimentarían cada vez más durante el resto de los álbumes que sacarían durante los ochentas.
4 – “Griffins Guard The Gold” (Eternal Dark, 1983)
Como pasara con otras bandas de heavy metal tradicional por fuera de la angloesfera en los ochentas, como la de los alemanes Accept y los japoneses Loudness, Picture experimentaron con incorporar un cantante que tuviera al inglés como primer idioma. En el caso de los neerlandeses este nuevo vocalista fue el británico Pete Lovell, que durante sus dos etapas en la banda grabaría cuatro álbumes, siendo por lejos el cantante más presente en la obra de la banda. Este Eternal Dark también sería el primero con dos guitarristas, dándole una fortaleza al sonido del ahora quinteto que queda bien clara en “Griffins Guard The Gold”, una canción de heavy metal acelerado (no sé si me da el coraje para calificarla directamente como speed metal) que tiene a Lovell mostrando sus capacidades vocales y ese dúo de riffazos llamando a la gente a que inicien un pogo brutal.
5 – “Line of Life” (Wings, 2019)
Aunque en esta gira parece que vayan a enfocarse en sus clásicos de los ochentas, la lista de grandes canciones de Picture no se limita a una única década. Como muestra de ello tenemos “Line of Life”, primera canción de su décimo álbum Wings y que tiene a Picture metiéndonos en una atmósfera que da ganas de subirnos a una moto (o conseguirnos una) y mandarse a la ruta con esto sonando de fondo. Un doble bombo asesino, unos riffs bien gancheros y la voz agresiva de Ronald van Prooijen, con ese estilo rasposo y bien rockero.


Hay bandas que nacen con una visión. Con un enfoque particular. Con una idea musical única, que desafía los límites de un género, e impulsa a sus propios músicos a recorrer caminos nunca antes explorados para poder crear y amoldar un estilo. Una propuesta. Un sonido. Dentro de este selecto grupo, podemos ubicar a Ulcerate, el trío de Death Metal que los últimos 15 años, reinventó el género y lo llevó a niveles de oscuridad y brutalidad jamás alcanzados. Convirtiéndose así, en unos referentes modernos del género, y unos estandartes del vanguardismo extremo. Pero el camino para ellos no fue nada fácil. Dificultades para debutar, muchos cambios de alineación, y lo más importante, encontrar un público abierto y gustoso, de acompañarlos hacia las profundidades más cavernosas, lúgubres y ambiciosas del género.
Acompáñenos a explorar la historia del grupo que está a días de debutar por Sudamérica, y en Argentina, el próximo sábado 22 de noviembre, en la Ciudad de Buenos Aires, en Uniclub.
Los inicios: inestabilidad, cambios y mucha incertidumbre (2000-2006)
La banda se formó en el año 2000 primero con el nombre de Bloodwreath, hasta que en 2002 cambiaron de nombre y pasaron a hacerse llamar como los conocemos hoy en día, Ulcerate.
En primera instancia hay que remarcar un detalle sobre ellos y es: su lugar de origen. Porque siempre que hablamos de grupos de Death Metal, lo primero que pensamos es que son de países como Estados Unidos, Suecia, Gran Bretaña, Canadá, Finlandia, entre tantos. Pero pocas veces tenemos la oportunidad de enumerar una banda proveniente ni más ni menos, que de NUEVA ZELANDA. Y es que salvo que consideremos la Haka de los All Black y sus gritos de batalla como una reinterpretación del género, son contadas con las manos la cantidad de agrupaciones surgidas de dicha nación. Quizás por eso les costó mucho a Ulcerate conformar una alineación estable.
Y es que, llegados a este punto, ya hay que memorizarnos y aprendernos los nombres de sus dos miembros fundadores y principales protagonistas de estos inicios: el guitarrista Michael Hoggard y el cerebro detrás de todo, el baterista Jamie Saint Merat.
Ellos siempre estuvieron presentes. Desde el primer día. Pero lamentablemente no podemos decir lo mismo del resto de los músicos, que fueron entrando y saliendo constantemente de la banda. A Ulcerate les costaba establecer una alineación fija debido a las diferencias creativas que tenían Michael y Jamie, con el resto de los músicos que iban pasando. Y es que si Nueva Zelanda, ya no se caracterizaba por ser un país deathmetalero, habrá que imaginar lo duro y complicado que habrá sido para la banda, encontrar a alguien que entendiera la visión musical mucho más técnica, atmosférica y lúgubre que tenían ellos.
Ya para cuando se conformaron, los grandes referentes del género habían editado sus obras culmines y habían marcado una época. Algunos sostenían su buen nombre a base de trabajo y constancia, mientras que otros ya empezaban a caer en los conflictos creativos y primeras separaciones. Al mismo tiempo, una segunda oleada de Death Metal empezaba a emerger, pero con una propuesta mucho más acelerada, técnica y abrasiva del género. Es así como grupos como Nile, Decapitated o Gorguts, empezaban a hacerse un nombre dentro de la escena. Un concepto similar abrazaba Michael y Jaime en sus inicios. Es así que en 2003 editan su primera demo, titulada Ulcerate y al año siguiente, The Coming of Genocide (2004). Ambas demos, recibieron apoyo, buena crítica y les permitieron obtener un contrato con el sello holandés Neurotic Records. Pero no todas estuvieron a su favor.
El debut y punto de partida: Of Fracture and Failure (2006-2009)
Hoy en día Ulcerate es fácilmente identificable como un trío. Pero lo cierto es que no siempre lo fueron. En 2006, el vocalista de aquel entonces, James Wallace dejó el grupo y tuvieron que buscarle reemplazo, tanto a él, como al bajista. Es por eso que entraron al grupo Ben Read para hacerse cargos de las voces, Michael Rothwell como segundo guitarrista y un tal Paul Kelland, como bajista. Con esta alineación de 5 miembros, Ulcerate edita en 2007 lo que sería su álbum debut, “Of Fracture and Failure”. Con un estilo musical mucho más acelerado, composiciones más cortas, y un estilo vocal más rasgado, propios de un grupo de Death Metal melódico, la banda consigue buenas críticas y actuar como soporte para grupos como Suffocation, Behemoth o Decapitated.
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Sin embargo, la alegría no duraría tanto. Ben Read no tenía los guturales densos y potentes que Jaime buscaba, por lo que dejó el grupo junto con Michael Rothwell. Fue entonces, que el tal Paul Kelland se encargó entonces de hacer esas voces tan duras, al mismo tiempo que tocaba el bajo. Y así, comenzó a tomar forma la criatura que conocemos hoy en día.
En 2009, editarían “Everything Is Fire”, marcando el verdadero comienzo del grupo, con composiciones mucho más largas y elaboradas, guitarras más disonantes y una atmosfera más sofocante, dando vida así al sonido característico que hoy conocemos de ellos.
La consolidación de un sonido: The Destroyers Of All y Vermis (2010–2014)
Luego de las giras y las alabanzas por parte de las críticas hacia su anterior álbum, a comienzos de 2011 la banda saca a la luz “The Destroyers Of All”, una obra en dónde los neozelandeses ya se desligan completamente de las influencias de grupos como Immolation o Hate Eternal, y empiezan a consolidar un sonido propio. Con marcados despliegues técnicos y un enfoque en la creación de pasajes más atmosféricos y acompasados, Ulcerate empieza a marcar una nueva tendencia sobre como generar Death Metal y demuestra que se le puede dar más capas al género. La brutalidad y la pesadez dejan de ser el único eje central, e incorporan elementos que producen estados de inquietud, tristeza y temor en la música.
El éxito de este trabajo les permite realizar su primera gira por Norteamérica, y firmar con Relapse Records en 2012. Al año siguiente publican Vermis, obra que coloca el nombre de Ulcerate en el mapa del vanguardismo extremo como uno de los principales abanderados junto con grupos como Portal e Imperial Triumphant.
La consagración definitiva: Shrines of Paralysis y Stare into Death and Be Still (2016–2024)
Para 2016, Ulcerate ya era sinónimo de garantía y calidad. Habían demostrado que no eran solo una banda más dentro de la escena y que tenían algo más que solo una racha positiva de lanzamientos. Sus obras habían alcanzado la suficiente notoriedad como para estar dentro del radar del público y generar expectativa por su próximo disco. Sin embargo, aún tenían un desafío más por batir: y era ni más ni menos que ponerse a la altura de los grandes del género. De sus maestros. De aquello titanes que ya eran reconocidos como leyendas y referentes ineludibles de lo que se conoce como Death Metal. De esta forma, sale a la luz Shrines of Paralysis, el primer trabajo donde sentimos que la banda alcanzó el pico máximo de creatividad compositiva y el pico definitivo de su sonido. Tormenta de riffs cromáticos, contrapuntos disonantes, violentos cambios de tempo y veloces ráfagas de percusión. Shrines of Paralysis nos muestra a un grupo en su completo apogeo, llevando su propuesta hasta límites nunca explorados, superando incluso a sus maestros canadienses, Gorguts.
El crecimiento de los de Auckland parecía no tener techo. Sin embargo, la inquietud y ambición compositiva de este trío llevó a que para su próxima obra, superarán la vara que ellos mismos se habían autoimpuesto, elevando el margen de mejora compositivo hacia el siguiente nivel. Stare into Death and Be Still (2020) es la obra que termina por pulir y perfeccionar el sonido de la banda, y todos los detalles y recursos que fueron implementando con el correr de los años. La inmersión es total. El disco se siente pesado en extremo. La oscuridad, completamente abrasiva. Y el despliegue técnico, exterioriza la cantidad de capas que los tres músicos, saben crear con sus respectivos instrumentos. Con este álbum, la banda construyó su más grande obra maestra hasta el momento, alcanzando el punto más álgido en toda su carrera. O eso creíamos en aquel entonces.
El pico sin techo: Cutting the Throat of God (2024-presente)
Cuando uno pensaba que la banda no podía superarse más a sí misma, en 2024 editan su séptimo álbum en su carrera, titulado Cutting the Throat of God, el cual no sólo fue considerado como el mejor disco de la banda, sino que el mejor de ese año. De esta forma, Ulcerate dejó bien en claro que no son sólo de una de las mejores bandas de su generación, sino que indiscutiblemente, son los reyes en la actualidad dentro del Death Metal.
Con una discografía impoluta, son de los poquísimos grupos que con su propio estilo e identidad, se siguen superando. Demostrando que no hay techo para tocar el pico compositivo. Ni freno para alcanzar nuevos horizontes. Construyendo así, un nombre y una reputación, que hace que sus fanáticos esperen con mucha expectativa su siguiente obra, y con la certeza de que muy posiblemente, sea mejor que la anterior.
La presentación oficial de Ulcerate en Argentina, será el sábado 22 de noviembre, en Uniclub. Estarán acompañando a los neozelandeses, Dios Serpiente, y el horario del show es a partir de las 19hs.

Etiquetas: argentina, Death Metal, Metal, Ulcerate, Uniclub


Tomando como punto de partida la gira Latinoamericana que Avantasia está llevando a cabo y que los traerá a la República Argentina el jueves 27 de noviembre de 2025, en el Teatro Flores, nos pareció interesante indagar en los orígenes de la mente creativa detrás de la banda y remontarnos a sus orígenes con la banda alemana de power metal Edguy para ofrecerles un listado, absolutamente arbitrario, de los que creemos pueden ser 10 de los mejores temas de su discografía.
Las vidas artísticas de ambas bandas se cruzan allá por los primeros años del siglo XXI y transitan andariveles paralelos hasta aproximadamente el año 2017 donde la primera de las bandas entra en una suerte de “receso” indefinido para que el señor Tobias Sammet se enfocara exclusiva y principalmente en Avantasia.
Edguy se encontraba activa desde el año 1995 aproximadamente y seria parte de esa camada de banda que contribuyo a poner al power metal europeo en los oídos de una parte importante de la comunidad metalera mundial.
Como ultima acotación antes de pasar a los temas, debemos señalar que los dos primeros discos de Avantasia (quizás los de corte mas powermetalero) salen a la luz durante el pico creativo de Edguy que podemos datar entre los años 1998 y 2004.
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Sin más preámbulos, los 10 mejores temas de Edguy según este equipo son los siguientes:
1- “Wake up the king” / “Babylon“: arrancamos con una pequeña trampa, ya que es imposible no citar estos dos temas que formaron parte de Theater of Salvation. Power metal en su máxima expresión, velocidad, cambios de ritmo, doble bombo, estribillos épicos y todos aquellos arreglos musicales que hicieron del power metal uno de los géneros con más adeptos dentro del metal en aquellas épocas.
2- “Judas at the Ópera“: un tema con reminiscencias de Queen y la indudable influencia de Helloween (hasta cuenta con la participación del señor Michael Kiske). No formó parte de ninguno de los discos “oficiales”, pero sí del lanzamiento The Singles.
3- “Vain Glory Ópera“: incluido en el álbum homónimo, fue un tema que generó ciertas controversias al momento de su lanzamiento debido a la inclusión de ciertos elementos electrónicos, pero que se convirtió en un clásico en las actuaciones en vivo de la banda, entre otras cosas, por su comienzo.
4- “Wings of a Dream“: un tema de las primeras épocas de Edguy que pone en evidencia la crudeza de la banda en sus inicios y que fue reversionado con posterioridad, dándole un sonido más acorde a los 2000, aunque sin perder fuerza y, sobre todo, la melodía de un estribillo digno de los germanos.
5- “King of Fools“: un tema que desborda riffs por donde se lo escuche y un estribillo que sonará en tu cabeza por un largo tiempo.
6- “Land of Miracle“: el único lento/medio tempo de la lista, pero que cuenta con uno de los mejores estribillos finales a doble letra del power metal europeo.
7- “Tears of Mandrake“: la apertura del disco Mandrake con esa intro característica que agitaba al público en vivo y uno de los fills más reconocibles de la agrupación.
8- “The Asylum“: momentos en que el sonido de la banda empieza a cambiar para buscar nuevos horizontes, pero que merece formar parte de cualquier listado que se arme sobre canciones de los germanos.
9- “Lavatory Love Machine“: la faceta divertida de Edguy en su máximo nivel compositivo.
10- “Theater of Salvation“: llegó años más tarde, pero debió haber formado parte de los Keepers de Helloween. Una verdadera joya de larga duración e intensidad. Un tema épico de principio a fin, cambios de ritmo por doquier, guitarras melódicas y un prefinal a toda velocidad como preludio a un cierre nuevamente épico.
Con este especial quisimos traerte una añoranza a los inicios de esa genial mente creativa a nivel musical que es el señor Tobias Sammet. Esperamos haberte hecho recordar momentos vividos junto a estos temas o haber disparado tu curiosidad como para adentrarte en el mundo de Edguy.
Etiquetas: avantasia, Edguy, Power Metal, tobias sammet

Octubre nos dejó un mes cargado de sonidos intensos, descubrimientos inesperados y regresos poderosos. En este especial, el staff de Track to Hell comparte los discos que más giraron en sus reproductores durante estas últimas semanas: desde lanzamientos que redefinen el metal contemporáneo hasta joyas ocultas que merecen más atención. Un repaso honesto y apasionado por las obras que marcaron nuestro mes y que, quizás, también se ganen un lugar en tus playlists.

1. Testament – Para Bellum
En estos días no hay muchas bandas con décadas de experiencia de las que espere activamente cada disco que saquen: tal vez por curiosidad o en caso de que los tenga tocando por Buenos Aires, pero no mucho más. Testament es una de las excepciones, porque parece que es uno de esos combos donde todavía hay hambre de experimentar con cosas nuevas. Para Bellum, el 14to álbum de Testament, los tiene obviamente con su onda thrashera pero metiendo cosas de death y hasta black metal de una manera que no suena fuera de lugar. Y obviamente el disco es una bomba, para todo fan de Testament o de los riffs.
2. Biohazard – Divided We Fall
No daba ni dos pesos por el nuevo disco de Biohazard: a pesar de inspirar a tantas bandas que mezclaban hardcore con hip hop, los neoyorquinos no parecen haber podido aprovechar de verdad la ola y se perdieron entre discos demasiado largos y demasiado mediocres. Así que imaginen mi sorpresa cuando este Divided We Fall, lanzado a 13 años del anterior Reborn In Defiance terminó siendo… bueno. No es la octava maravilla, pero son 38 minutos que puede escuchar completos en repetidas ocasiones sin andar pensando en qué mierda estaba escuchando. Buenas guitarras, buenos riffs grooveros, las voces están más que bien, los coros pandilleros son entretenidos, todo lo que debería esperar de un disco de Biohazard entregado de manera muy correcta.
Lee la reseña completa ➤ ACÁ
3. Despised Icon – Shadow Work
Durante los 2000, Despised Icon ayudaron a definir lo que terminaría siendo el deathcore, una movida que dejaría su marca profunda en el mundo de la música pesada de la época y también tendría a los metaleros discutiendo sobre “verdadero” y “falso” metal como lo habían hecho antes el nu metal y el glam. Pero ya alejados de esa época y con esa etiqueta recibiendo una reevaluación merecida, los canadienses continúan esta segunda etapa de su carrera con su tercer álbum desde su vuelta en 2014. ¿Y cómo están las cosas? Brutales, obviamente: breakdowns, pig squeals, gritos desgarradores, riffs hardcore y toda la bola que los tuvo inspirando a miles de clones durante los últimos 20 años. Nada nuevo bajo el sol, pero todo en su lugar y muy bien hecho.

1. Coroner – Dissonance Theory
Thrash técnico y progresivo que redefine lo que debe ser un regreso tras tres décadas. Virtuosismo sin masturbación gratuita, riffs quirúrgicos y cambios de tiempo que demuestran que la complejidad no necesita ostentación. Suena contemporáneo sin traicionar su esencia. Violencia controlada para pensadores del metal. Devastador.
Lee la reseña completa ➤ ACÁ

2. DarloTodo – Crisálida
Un viaje emocional devastador sobre la infancia perdida y la transformación personal. Cuarenta minutos de groove nu metal profundo donde cada canción aporta al concepto. Un álbum que no te suelta, que te obliga a mirarte adentro y te acompaña en el dolor. Maduro, intenso, necesario.
Lee la reseña completa ➤ ACÁ

3. Michael Schenker Group – Don’t Sell Your Soul
Rock clásico que entrega exactamente lo que esperás: melodías y estructuras de acordes que solo Schenker puede construir. Múltiples vocalistas aportan variedad, aunque algunos temas carecen de definición en sus estribillos. Producción despareja pero suficientes canciones sólidas para justificar la escucha. Hard rock honesto sin pretensiones.

1. Afsky – Fællesskab
Se adentra en la penumbra del black metal atmosférico con una mirada crítica hacia la “comunidad” como instrumento de silencio y sumisión. La música avanza en médium tempo cargada de melodía y lamento, donde cada riff y cada grito parecen rasgar la tela de una sociedad adormecida. El álbum es casi un ritual de introspección y desafío, tan oscuro como inmersivo.
Lee la reseña completa ➤ ACÁ
2.
Wolvennest – Procession
Un viaje hipnótico donde Wolvennest transforma la música en un verdadero ritual. Cada canción fluye hacia la siguiente con naturalidad, mezclando doom, psicodelia y un aura black metal que envuelve todo en misticismo. La voz de Shazzula brilla como guía espiritual, mientras las tres guitarras tejen paisajes sonoros densos y llenos de matices. Un disco oscuro, introspectivo y profundamente envolvente.
Lee la reseña completa ➤ ACÁ
3. Orbit Culture – Death Above Life
Este disco marca un nuevo amanecer, más denso, más pesado y dispuesto a engullir al oyente con riffs afilados y dramatismo melódico. El tempo medio impera, la atmósfera se siente cinematográfica, y la lírica pone sobre la mesa la ruptura de lazos tóxicos y el renacer individual. Un trabajo que suena a transformación, aunque no sin asperezas.
1. Carcosa – The axe forgets, The tree remembers
Un trabajo innovador, donde los canadienses liderados por Johnny Ciardullo (conocido también por Angelmaker) han apostado por con su blackened Deathcore aún más respecto a su anterior álbum junto a más partes instrumentales y atmosféricas incluso, en conjunto con las características voces melódicas que caracterizan algunos de los mejores temas de la banda. Un claro ejemplo es el tema “Acacia Crescent”, donde las guitarras reveladas dan paso a un pesado Groove donde se exprime una extrema brutalidad a lo largo del tema. También destacan el tema homónimo, 1983 y Hindsight, uno de los mejores temas del álbum en mi opinión
2. The Acacia Strain – You are safe from God here
Un soplo de aire fresco por parte de una de las bandas pioneras del deathcore (y el que no quiera aceptarlo, estoy dispuesto a debatir), donde nos brindan un estilo similar al que han estado construyendo durante todos estos años pero llevado a la casi-perfección. Destacando la producción, la cual ha estado más que acertada por parte de Randy LeBouf creando una barrera de sonido digna, un bajo más que presente que lleva uno de los hilos principales de la parte instrumental además de una gran ecualización en general del tema poniendo énfasis el la homogeneidad de todos los componentes de la banda, sin ni siquiera notar nada “suelto”.
Temas como “Machine That Bleeds”, “I don’t think you’re gonna make it!” o “eucharist I: BURNT OFFERING” serían personalmente mis temas preferidos
3.
Despised Icon – Shadow Work
Parece ser que octubre es el mes de los clásicos del deathcore (Incluyendo también el brutal EP de Jerome). Los de Montreal juntamente con Nuclear Blast Records, vuelven a dejar claro por qué han sido una de las mejores bandas en la escena desde su fundación hace más de 25 años y con este “Shadow Work” lo vuelven a corroborar. Desde aquel “The Healing Process” a mediados de los 2000, hasta su “Purgatory” en 2019, la banda ha seguido en su línea y con este nuevo álbum han preferido conservar lo que han hecho hasta ahora, renovando gran parte del sonido. Con el propio tema homónimo hasta “Death Of An Artist” que incluso se acerca más al technical Death metal. En resumen, un álbum con contundencia directa a los mejores de este año 2025.
Etiquetas: Afsky, Carcosa, Coroner, Darlotodo, Despised Icon, Michael Schenker Group, Orbit Culture, The Acacia Strain, Wolvennest
1. Avernal – Ekpyrosis
2. Mvrmvr – Red Hill
3. The Devil Wears Prada – Flowers
1. 1914 – Viribus Unitis
2. Omnium Gatherum – May The Bridges We Burn Light The Way
3. Treat – The Wild Card
1. Blut Aus Nord – Ethereal Horizons
3. WitcheR – Öröklét
3. Kadavar — Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin
Flood (2000)
Akuma No Uta (2003)
Pink (2005)
New Album / Attention Please (2011)
Heavy Rocks (2002, 2011, 2022)
1. Testament – Para Bellum
2. Biohazard – Divided We Fall
1. Coroner – Dissonance Theory
1. Afsky – Fællesskab
Wolvennest – Procession
3. Orbit Culture – Death Above Life 
1. Carcosa – The axe forgets, The tree remembers
2. The Acacia Strain – You are safe from God here






