


El grindcore es un subgénero de la música extrema que, después de algunas décadas de trabajo de las bandas pioneras, se empantanó en su propia mezcla hedionda de carne podrida y heces, exceptuando la militancia política de los legendarios Napalm Death. Era necesario que gente innovadora viniera a demostrar la necesidad de salir de la endogamia que produce engendros idiotas, para darle al sonido y a las letras un enfoque más complejo y abierto a la vinculación con estilos tan diversos como el doom metal, el noise rock y hasta el rock alternativo. Para decirlo con más claridad: hacía falta animarse a ir más allá en la propuesta estética.
A veces, la máxima “dime con quién andas y te diré quién eres” puede ser cierta. En el caso de Full of Hell, sus vínculos hablan por sí solos. Son numerosos los trabajos lanzados en colaboración creativa con grupos del calibre de Primitive Man, The Body, Merzbow y Nothing, además de splits con otros como Nails y Psywarfare (proyecto del mítico Dwid Hellion de Integrity). A estas obras hay que sumarles varios EP. “Coagulated Bliss” es el sexto álbum hecho en solitario, tras “Garden of Burden Apparitions” (2021). Doce tracks en poco más de 25 minutos mantienen la fidelidad al frenesí del estilo.
La banda oriunda de Maryland se formó en 2009 y ya es una referencia consolidada en esta nueva ola del grindcore junto a otras como Pig Destroyer y Knoll. Está conformada por Dylan Walker (voz y letras), Spencer Hazard (guitarra y electrónica), Samuel DiGristine (bajo, saxo y voz) y David Bland (batería y voz).
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“Half Life of Changelings” es un comienzo que hace gala de la versatilidad de estos estadounidenses para pasar de lo melódico al vértigo acelerado en cuestión de segundos. Voces rabiosas alternadas con otras guturales y blast beats maquinales. “Doors to Mental Agony” tiene un riff de esos que nos gusta llamar “machaques” y varios momentos de una apertura más que interesante, donde la batería puede exhibir su arsenal. “Trasmuting Chemical Burns” es un tributo a lo más punk que nutre a este movimiento de la música extrema, salvando algunas elaboraciones de la guitarra que le suben el nivel. En “Fractured Bonds to Mecca” nos trasladamos a un terreno totalmente industrial, con un ritmo de marcha psicópata, ruidos aportados por la electrónica y un bajo contundente que recuerda a Godflesh.
Llega el track homónimo al disco y sorprende con un retorno a esas raíces punk que ya se habían asomado anteriormente en el recorrido. Luego, “Bleeding Horizon” es una caída abrupta en un calabozo solitario y deprimente. Unos punteos de guitarra son seguidos por unos acordes saturados de distorsión y delay que generan una espesa textura perforada con el ingreso de la base rítmica y la lejana voz siniestra. Una canción de puro funeral doom metal que recién hacia el final incrementa levemente la velocidad.
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El baterista golpea sus palillos y anuncia la vorágine fugaz de “Vomiting Glass” que continúa en “Schizoid Rupture”, con el trabajo vocal más cavernoso. “Vacuous Dose” tiene ciertos rasgos de post-hardcore que también ya se habían sugerido en otros tracks. Ross Dolan de los despiadados Immolation está como cantante invitado en “Gasping Dust”. A continuación, “Gelding of Men” vuelve a ralentizar todo, llevándolo al campo del sludge. El último track, “Malformed Ligature”, cuenta con la voz de Jacob Bannon de Converge, para dar cierre, con una sencilla melodía de saxo, a un excelente disco que enriquece la discografía de Full of Hell.

Los norteamericanos The Lurking Corpses, llevan casi 25 años de existencia en el mundillo de la música y cuentan con 5 álbumes editados hasta nuestros días, a saber “23 Tales of Terror” (2003), “Lust for Blood” (2006), “Smells like the Dead” (2008), “Workin’ for the Devil” (2014), incluido este “Lurking After Midnight” que vió a la luz el pasado 24 de mayo editado por Hells Headbangers Records. Con una formación mayoritariamente nueva, liderada como siempre por el frontman Lord Vladimir Von Ghoul y el bajista The Nameless Horror, tenemos este nuevo material entrando por nuestros oídos.
Al darle play y disponiéndose a escuchar el material como así también viendo el arte en cada una de las portadas de sus discos, uno puede identificar inmediatamente las influencias de la banda, la más obvia: Misfits.
Con un buen puñado de temas punk con un estilo vocal que realmente trata de emular al del propio Danzig, también hay guiños un poco más sutiles a Type O Negative para cubrir el ángulo de horror/gótico.
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En las 15 canciones que complementan este larga duración encontramos mucho de ese horror punk rock característico de la banda de Glenn Danzig como así también algo más llamativo, ritmos vertiginosos que giran alrededor del thrash hasta death metal.
Lo mejor de este álbum es que no es para nada aburrido; existe otro tipo de material que incluyen cortes de adelanto muy buenos, pero una o dos canciones después se vuelve tedioso y aburrido de escuchar (72 Season de Metallica por ejemplo).
Para destacar puedo indicar canciones como “When You’re Dead”, “A Gruesome Find” (un muy buen tema deahtmetalero), “Burning Alive” y “Heartbreak” con esa clara referencia a Michael Grave, otro de los cantantes de Misfits de la epoca del Famous Monsters (1999)
Siguiendo con temas que me resultaron sobresalientes del larga duración puedo incluir a “Lost in Shadows” con ritmos ramoneros donde la voz recuerda muchísimo al gigante Joey Ramone (QEPD).
Lurking After Midnight contiene 50 minutos de música que combinan diferentes estilos pero que no está correctamente balanceado ya que pasa de un tema con acordes punk y voz melódica a uno death metal con una ametralladora que te taladra el cerebro en un santiamén pero todas las canciones que se escuchan en este álbum tienen una calidad de producción brillante y super disfrutables.
Etiquetas: Danzig, Death Metal, Hells Headbangers Records, horror gótico, Horror Punk, joey ramone, Michale Graves, The Lurking Corpses, Type O Negative

Una nueva promesa surge en la escena del doom metal en México, pues este 5 de Junio se estrenó ‘’Burned & Disposed’’, el EP con el que la banda In Ashes debuta, compuesta por varias caras conocidas en la escena tapatía del metal extremo, aunque en esta oportunidad no me interesa hablar de los brillantes personajes detrás del conjunto, pues quiero hablar de música y esta nueva entrega, a pesar de estar compuesta por solo un par de canciones, da bastante de qué hablar.
A mi parecer lo más interesante de esta primera entrega de la banda es su capacidad de expresión conceptual, y con esto me refiero a que la música logra generar el ambiente ideal para contar una historia que es, en el caso de ambas canciones, terrible, triste y perturbadora. Hay un aura de pesadez presente a lo largo del EP que permite que los conceptos afloren en un extraño espiral de melancolía y falsa resignación, porque existe un coraje subyacente a la clara depresión por la que nos van conduciendo los arreglos musicales de la obra.
Siendo que el EP está compuesto por apenas dos canciones, vale la pena abordar cada una por separado y con ello inmiscuirnos más profundamente en las historias que In Ashes nos preparó en cada una:
Arson, ‘’Burned’’:
¿Cómo aceptar el final de la vida misma sin darle un sentido épico a la muerte? Este es el cuestionamiento que extraje de Arson. A mi parecer se trata de un viaje trágico (como todo el EP, por si el sonido no lo dejaba bastante claro) a través de la perspectiva de un soldado de pie cuya lucha ha llegado a un final agrio y que busca ser tornado en agridulce a través de la fantasía de una melancólica epicidad que es exquisitamente reflejada por la voz y las cuerdas.
Si la búsqueda del sentido de la vida es un desafío para muchos pensadores, encontrarle justificación a arder y desvanecerse por siempre debe ser igual o más complejo. En Arson, vemos la historia de alguien que ya no es más y que encuentra resignación en ser recordado por las llamas que le olvidarán tan pronto como se extingan.
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Day One, ‘’Disposed’’:
Cuánto coraje, frustración y tristeza. Una vez más, la podredumbre de la terrible realidad se hace presente de forma visceral con una atmósfera musical densa, cuya pesadez es apenas similar a la carga del protagonista, del desechado. La introducción de la canción es un arreglo exquisito y tristón que nos prepara para sumergirnos en la tristísima historia de haber sido abandonado al inmenso vacío que es el día a día cuando lo has perdido todo, incluyendo tu autopercepción. Los arreglos musicales son emotivos puesto que en momentos denotan ese coraje del desdichado que ha sido dejado a su suerte sin recursos para cambiar su destino y en otros momentos intentan ahogarnos en la frustración que es aceptar que te transformaste en la nada.
Al final es tan solo la tragedia que, parece, caracterizará a la música de In Ashes la que envuelve toda esta compleja y triste canción, con un mensaje muy fuerte y un protagonista que se arrastra errático y roto a través de la perdición y la podredumbre de un mundo que le falló.
El trabajo de la banda fue tan prodigioso como breve. Cumplió su cometido de ser una propuesta de doom que maneja conceptos fuertes y profundos y que si bien ya entregó un par de buenas adicciones para tu lista de reproducción, promete entregar mucho más con el tiempo.


Domination es una banda que desde 2011 está dando vueltas y mostrando toda su calidad musical contando en su haber con 3 ep y 3 Lp, además de una cantidad de singles. El 2024 fue el momento de agitar las aguas nuevamente, por eso nos trajeron su nuevo trabajo Echoes of Persecution y al igual que sus trabajos anteriores este ofrece contarnos una historia está vez más llevada a la redención y descubrimiento propio. Pero para entenderlo es mejor escuchar los 10 tracks que componen la placa.
Arranca el viaje con “Unholy Order” dónde vemos un tema bien siempre con gancho y un corte potente además de un solo bien filoso que prepara muy bien al oído. Continuando con “Reliable Fate” donde tenemos un elemento un poco más melódico acompañado de unos teclados que se mezclan muy bien en la canción dando como resultado un tinte progresivo bastante notorio. Un sonido más pesado se nota cuando comienza a sonar “Evil Dead” acompañado por una melodía vocal tranquila, que se contrapone al riff pesado que maneja pero que de todas formas atrapa a nuestro oído. En el caso de “Origins” vemos una clara inclinación al death metal con algunos toques de black, con acordes disonantes y voces guturales pero con cortes bien progresivos. Llegando a la mitad del disco llega el turno de “Holy Order” dónde hay una canción más similar al metal clásico sin muchas vueltas.
Pasando la mitad del disco llega el toque acústico con “Conversión” dónde encontramos un tema que hace sentir cosas como nostalgia o quizá tranquilidad, con cortes bien marcados con la acústica y un solo de guitarra eléctrica bastante melódico y dulce. Un cambio drástico llega con “The Grand Inquisitor” dónde tenemos una canción que pasa por varios estilos y no se puede definir en sí ya que empieza como un tema de metal clásico pasa nuevamente por el death metal, vuelve a pasar por el black e incluso usa arreglos de otras canciones de la banda y cuando pensamos que la canción termina vuelve con un solo de guitarra cortito y al pie, definitivamente el tema más atípico del disco, pero a la vez el más rico musicalmente.
Cerca del final es el turno de “Defending The Fate” donde se vuelve a lo melódico pero sin dejar de lado ese corte progresivo que muestra la banda. Una onda más orientada al thrash llega con “Torture (the wolves are on the prowl)” dónde estamos ante quizá una de las canciones más directas del disco, donde no hay cortes ni vueltas, solo un tema hecho y derecho que nos da una cuota necesaria al oído de formato canción como tal con guitarras gemelas y solos filosos. El cierre definitivo llega a cargo de “Follow the beat of your heart” encontrando un tema acústico que da un cierre tranquilo y bien preparado, que además cuenta con la colaboración de Melanie Hess de Beto Vázquez Infinity en las voces. Está canción no llega a darnos el momento balada de algunos discos, sino que acá encontramos una atmósfera de reflexión y autocrítica dándonos un empujón para salir adelante siempre fuertes.
Así se termina este nuevo disco de Domination y una vez más los muchachos lo lograron, sacaron un disco donde pueden viajar por los estilos que quieran saliendo bien parados haciendo ver qué son capaces de dominar dichos estilos si quisieran. Por el momento no queda más que esperar más novedades del tour que preparan, aunque por ahora tenemos toda la discografía de ellos para irnos de viaje por nuestra mente con historias llenas de sentimientos y obvio acompañadas de música buena y variada.


Frail Body es un trío de screamo de Illinois y “Artificial Bouquet” es su segundo full-length, después del aclamado “A Brief Memoriam” (2019). El line-up es Lowell Shaffer (voz, guitarra y piano), Nic Kuczynski (bajo) y Nicholas Clemenson (batería). El trabajo fue editado por el sello Deathwish Inc., fundado por Jacob Bannon, cantante de Converge, banda que es una clara influencia. También se me ocurre mencionar a Infant Island y Birds In Row.
“Scaffolding” es un comienzo explosivo, a pura velocidad que, increíblemente, se acelera en “Berth”. La voz es aguda y rabiosa, como es típico en el género. La batería es implacable manteniendo ritmos frenéticos con cambios abruptos y la guitarra desarrolla líneas retorcidas que tienen tintes de mathcore.
“Critique Programme” empieza con un bajo en primer plano, de sonido roto muy bien logrado, y la aceleración disminuye notablemente. Se abre un espacio de calma que se ve interrumpido, nuevamente, por una avalancha sonora. Hay cortes muy interesantes pero, en este track, el protagonismo del bajo no claudica. El cambio que ocurre promediando la canción nos lleva a territorio post-hardcore, bien al estilo Converge. Dicho sea de paso, el arte de tapa fue realizado por el propio Bannon.
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El principio de “Devotion” profundiza la incursión en dicho paisaje post, con una guitarra tranquila y un bajo que suena demoledor. La percusión demuestra una notable versatilidad. Junto con el track anterior, quizás representen el punto más alto del álbum en términos compositivos. La melodía que aparece hacia el final suena especialmente melancólica.
“Monolith” conduce el caos sónico hacia un riff de tremenda potencia, que hace honor al título de la canción, una de las que tiene más gancho. El bajo es el que anuncia otra vez la catástrofe que se desata con “Refrain”. Me imagino que un show de Frail Body debe ser una de las experiencias más enérgicas que pueden tenerse cuando de música hablamos. El disco permite percibir la fuerza que tiene la banda.
La tormenta se apacigua levemente en “No Resolution”, que nos entrega otra melodía emotiva. Hay que decir que la claridad de la mezcla es excelente, y que lo hecho por la base rítmica está muy lejos de la intención de ser, justamente, tan solo una base. Hay un despliegue en cada instrumento que es digno de ser resaltado y, en efecto, lo es.
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“Runaway” sigue dando muestras de cada rasgo encontrado a lo largo del trayecto, sobre todo la singular sensibilidad de Frail Body para expresar sentimientos que no son, justamente, la ira, a pesar del poderío impactante de su música, que vuelve a intensificarse en “Horizon Line”, que incluye unos buenos machaques. En “Another Year Removed” nos sorprende un bajo melódico y luego un piano. Sin dudas, no se escatiman recursos. Irrumpe otra vez el caos, intercalado con transiciones. Todo termina con la incendiaria “A Capsule In The Sediment”, pero sepan que el fuego de Frail Body es de una calidez inocua para el cuerpo, no sé si para el alma.


Tras un período complicado para todos, que afortunadamente parece haber quedado atrás, los chicos de Hiranya vuelven al ruedo con su tercer disco, el cual llega tras cinco años sin material nuevo y que supone una suerte de “Renacer” para la banda madrileña y que los reafirma como uno de los nombres propios de la escena under nacional.
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Pues bien, en esta tercera entrega la banda que lidera Sara a las voces y que se completa con Johnny a la guitarra, Dani a la guitarra, y los dos miembros más recientes Iñigo al bajo e Iván a la batería, encuentra la madurez sonora y hasta compositiva entregando una obra breve en cuanto a tracklist, pero muy intensa en cuanto a calidad sonora.
El disco se abre con “Acherontia”, un corte que comienza con una especie de loops electrónicos quizás en la onda de Spiritbox, pero que deja paso a unas guitarras muy afiladas en “Poison” y una Sara que deleita con su tono vocal, personal donde los haya y que quizás por eso junto a Diva Satanica de Bloodhunter, Hynphernia de Death & Legacy o Argen de Ancient Settlers, es de las mejores y más personales voces de la escena metalera pesada y en este track se puede ver como ha trabajado ambos tonos de su voz y que se nota respecto a sus dos trabajos previos.
“Bad Dream”, es el single más reciente de la banda, donde esas guitarras nos remontan al 2000 con una influencia de bandas como In Flames y Killswitch Engage, pero que cuenta con unos melódicos de Sara escritos en oro y que contrastan con la brutalidad que desprende por medio de sus screams, un corte bastante continuista de su disco anterior pero con ciertos matices nuevos que inauguran esta etapa en Hiranya.
“Paradox”, es otro de sus singles y es normal que lo hayan elegido ya que resume bastante bien lo que te puedes encontrar en el disco, contundencia pura, melodías bien armadas y que suenan de verdad no por casualidad y una intensidad tremenda.
Johnny y Dani vuelven a destacar por su gran ejecución a las seis cuerdas y como acompañan la voz de Sara, pero cada uno respetando el espacio que cada pieza dentro del disco merece.
“Broken Bones”, es otra de las piezas del disco, que en mi opinión puede ser de las tres mejores y nos muestra una banda madura con diferentes colores dentro de su metalcore/melodeath pero que se sale un poquito del típico sonido que maneja el genero en la actualidad, quizás sea una pequeña puerta hacia nuevos territorios a explorar y que creo puede ser muy interesante de presenciar en directo.
Para cerrar el disco, la banda mete un gol por toda la escuadra incluyendo el espectacular cover de “The Greatest”, mítico clásico del pop moderno que popularizó SIA y que ahora en manos de Sara queda un poquito más metalizado pero con un excelente resultado y que demuestra que no todas las canciones de pop son malas o de “usar y tirar”, era un temazo y lo sigue siendo y gracias a Hiranya ahora tiene su huequito en el metal moderno nacional.
Aunque se nos haga corto, Hiranya han vuelto por la puerta grande y esperemos que esto sea el principio de una etapa nueva y con mucho por delante, de momento este primer capitulo lo han solventado con notable alto y con muchas cosas que decir y bien hechas.
Etiquetas: Hiranya, Melodeath, Metalcore, New Album 2024


Lucas Wyssbrod es la única persona en la música pesada argentina que se anima a pensar fuera de la caja. Hace lo que quiere, como puede, y el alcance que logran sus obras no se debe, ni a buenos contactos internacionales, ni a tener un contrato con un sello discográfico de renombre. Todo lo que consigue es porque hace algo que vale la pena escuchar y la gente con la mentalidad indicada lo valora. Se ocupa de todo lo que tenga que ocuparse, por eso tiene varios “proyectos” más que “bandas”, y encuentra a las personas que pueden ayudarle aportando baterías o voces, por ejemplo, cuando las cree necesarias. Explora los terrenos del doom metal instrumental, el black metal, el grindcore disonante, el death metal experimental… Blvgth, Golden Cannibal y MΩSTRO, entre otras iniciativas, ameritan una escucha.
“Pleroma Mortem Est” es el segundo disco de Monovoth y representa, en todo su sentido, su maduración. El álbum debut, homónimo, vio la luz en 2022, y más allá de la música, el concepto ya se anunciaba en el arte de tapa. Esa entidad o divinidad en el cosmos nacía en medio de un rojo como la sangre. Esta vez, la solemnidad de dicho ser, ya mayor, se despliega rodeada de un azul casi de realeza. Monovoth es una propuesta para el público de bandas como Bell Witch, Sun O))), etc.
“Grata Mors” es un track funerario. Guitarra, bajo y batería son suficientes para evocar el peso de la resignación existencial, la conciencia de los ciclos, ya sea que se midan en minutos o eones. “The Air Between Gardens” adquiere rasgos épicos, captura algo de esa majestuosidad que nos inspira pensar en el universo. Las líneas de guitarra son más agudas, incisivas, y la percusión despliega mayores recursos creativos.
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En “Clamor Resonat” la sonoridad electroacústica y el semblante atmosférico son representativos de la angustia. Queda claro que por más metal que sea, Monovoth está más cerca de Sigur Rós que de Black Sabbath, ¿y cuál es el problema? Hay motivos (en el significado musical del concepto) que reaparecen, y por eso este trabajo recuerda mucho al último de Bell Witch. La guitarra levanta un poco más de vuelo.
Llega “Somnia” y continúa esta oda a la tristeza que es toda la razón que nos convoca. Reseñar el disco en un día de lluvia, frente a una pantalla de computadora, en una habitación oscura, con dos grandes parlantes a mis lados, quizás sea el contexto ideal. “Collision of Souls” tiene una resonancia muy particular y más dinamismo. Se acerca (no mucho) a una versión depresiva de Russian Circles. Quizás sea el clímax creativo del álbum. En una apuesta como la de Monovoth, el uso y la combinación de pedales de efectos resulta crucial, y pueden lograrse maravillas.
“Denique Mors” tiene como invitada en la voz a Lindsay O’Connor (cantante de Blvgth, otro proyecto de Wyssbrod, ). A diferencia de Bell Witch, Wyssbrod decidió establecer distintos tracks con sus respectivos títulos, pero bien podría haber hecho lo mismo que los estadounidenses en su último álbum y que todo fuera una extensa composición. Las dos decisiones son igualmente válidas. Volviendo al comentario sobre el procesamiento de la señal de las cuerdas, aquí sucede lo mismo: vuelve a resultar vital (o mortal). Lo mismo puede decirse de la voz. Hacia el final todo se agita, se convulsiona un poco, tanto como podría dentro del marco de estilo, claro está… como una sacudida antes del último aliento, un estertor agónico.
Etiquetas: argentina, doom metal, funeral doom metal, Monovoth, Post Metal

El destino quiso que los lanzamientos de Twenty One Pilots y Bring Me The Horizon, coincidieran en la fecha de lanzamiento y, casualidad o no, ambos son dos de los mejores discos de la temporada y ambos certifican a ambas agrupaciones como dos de las referentes (cada una en su estilo) de la movida alternativa desde hace más de una década.
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Desde sus comienzos, 21P han destacado por saber combinar de manera inteligente diversos estilos como el rock, el pop, el hip hop, el dub, toques de reggae y saber incluir la electrónica de forma coherente en su “batidora sonora imposible”, dando como resultado una primera trilogía tremenda (Vessel, Blurryface (uno de los mejores discos alternativos de la última década con diferencia) y Trench, donde empezaron a plasmar la madurez musical que los ha traído hasta la actualidad) y a la cual, le siguió un Scaled and Icy, que no pudo aguantar el tipo de sus tres discos anteriores y cayó en una suerte de pop medio alternativo con ciertos toques de rock que no logró cumplir las expectativas y hoy es el disco menos destacado de la banda en toda su trayectoria.
Por suerte el dúo ha vuelto a tomar las riendas y esa especie de “dispersión” que había en su disco anterior, aquí se ha disipado por completo y podemos volver a disfrutar de los Twenty One Pilots, inquietos, creativos, impredecibles y sobre todo con muchas buenas canciones.
El ciclo del disco comenzó cuando pudimos escuchar singles como “Overcompensate” (con un sampleado de Bandito incluido que ya está haciendo las delicias de los que aman el disco Trench), “Next Semester”, “Backslide” y finalmente “The Craving”, la cual es una auténtica maravilla y de las mejores piezas del disco.
Pero no todo son los singles y es que 21P son de esas bandas (como puede ser el caso de Slipknot en el metal, Blink-182 en el pop punk o Aespa en el caso de KPop) las cuales tienen tantas buenas canciones que incluso las que no son “Comercialmente” difundidas son muy interesantes.
En este disco claros ejemplos son “Midwest Indigo”, una suerte de rock combinado con power pop e indie rock, “Vignette” con unos arreglos orquestales y una sospechosa similitud con el clásico “Bittersweet Symphony” de The Verve, la parte rapeada de “Snap Back” o la emoción a flor de piel en “Paladin Strait”, corte que cierra el disco, evidencian la capacidad y la originalidad de este dúo.
Quizás Josh no sea el cantante más conmovedor del mundo, incluso sea medio desprolijo a la hora de cantar, un poquito como ocurre con Melanie Martínez o incluso Mark Hoppus, pero al igual que ellos, su fuerte esta en el papel y en como escriben y justamente lo que transmiten a la hora de componer sus canciones, más que ser un mega cantante y ahí también justamente radica su encanto y que sumado al de Tyler a los parches, los ha llevado donde están.
Según las propias palabras de los chicos, ese disco concluye la historia (ficticia obviamente) que acontece en la ciudad de Dema y que comenzó en la época de Trench y hoy que ve cerrado su capítulo, así que veremos a donde nos lleva el siguiente universo de Twenty One Pilots, ya que este nos ha tenido atrapados por más de un lustro y ha concluido con este disco, de una forma más que notable.
Etiquetas: Alternative Rock, Clancy, elektra records, Fueled By Ramen, New Album 2024, Twenty One Pilots


Cuarto disco de este power-trio proveniente de Texas, que acaba de alcanzar el punto en que su música se erige más imponente que nunca: un post-metal con toques de black, doom y shoegaze, y una inclaudicable ferocidad hardcore. Glassing está formado por Dustin Coffman en voz y bajo, Cory Brim en guitarra, y Scott Osment en batería. El lanzamiento estuvo a cargo de Pelagic Records, uno de esos sellos a los que siempre hay que prestar atención. Para quienes necesiten algunas coordenadas que les permitan ubicar la propuesta, está en algún lugar en un área delimitada por Deafheaven, Holy Fawn, Converge, Frail Body y Cult of Luna, solo por nombrar algunas de mis ocurrencias en este momento.
“From the Other Side of the Mirror” es una obra monumental. La apertura con “Anything You Want” ya nos presenta algunas de las maravillas que nos aguardan. La voz oscilando entre guturales de una profundidad abismal y el canto melódico más dulce, pasando por gritos rabiosos a lo screamo. Las guitarras entretejen líneas de trémolo etéreo y sutiles melodías, hasta dar lugar a riffs de mucha belleza, con armonías reminiscentes de lo más selecto e intenso del post-metal.
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A continuación, “Nothing Touches You” sigue la veta shoegaze hasta que explota la furia más vertiginosa, alternada con los momentos que se abren para dar lugar al estribillo con una sonoridad de pregnancia excepcional. El bajo siempre suena como una pared: sólido y voluminoso. El trabajo de la guitarra en este disco es brillante y el crecimiento en cuanto a calidad compositiva es digno de ser destacado. El riff principal de “Defacer” es colosal y los blast beats son quirúrgicos. La voz suena más black metal que nunca. “Sallow” es un bienvenido interludio atmosférico, como para tomar respiro y recuperar fuerzas para asimilar toda la potencia de Glassing, que retorna en “Nominal Will” y su directo ataque lacerante, junto con lapsos de gran exquisitez y un final que parece volver a hundirse en el clima del interludio que lo precedió. En “Ritualist” se alcanzan límites casi de metal alternativo a lo Deftones, lo cual es grandioso. Estamos ante un trabajo con una notable diversidad de climas y recursos puestos en juego. Emerge un riff monolítico y la voz adquiere matices histriónicos o, mejor dicho, dramáticos.
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“As My Head Rots” es para la masacre en el mosh pit: destila violencia pura, una furia absoluta, que merma durante unos minutos de machaques y susurros lejanos. Nos brinda otro riff muy afilado. Le sigue “Circle Down”, con lapsos de black metal tan frío que suena casi noruego, pero eso es tan solo una parte de la combinación. Hay tramos que coquetean con el death metal técnico. “The Kestrel Goes” es otro remanso instrumental, podría decirse post-rock, antes del final, que llega con “Wake”: todo un himno blackgaze. Una muy linda canción que tuvo su propio video musical, pero es tan solo una más en un álbum que, globalmente, resulta totalmente recomendable.


Los metaleros Ancient Settlers siguen consolidándose como una de las promesas/realidades más firmes del metal nacional under, al cual esta última palabra se les está empezando a quedar pequeña.
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El disco no esconde sus miras internacionales y se puede notar desde su épico comienzo con “The Contemporary Circle of Misantrophy”, con una onda Killswitch Engage o Bleeding Through en la base rítmica, esos teclados los delatan y una Argen espectacular con su vozarrón gutural a la altura perfectamente de otras compañeras como Diva Satanica o Hynphernia, pero con unos melódicos algo más cristalinos que los de las cantantes recién mencionadas.
Pero ya con el siguiente corte, el que da título al disco podemos ver la amplitud sonora de la banda, ya más adentrada en sonido nórdico del melodeath y con un giro melódico medio teatral que sorprenderá a más de uno y que te atrapa al instante.
Y como contraposición tenemos “Stardust Odyssey”, un feroz corte mucho más veloz que el anterior, pero que se complementa ya que la agresividad de Argen en las voces y las guitarras afiladísimas a lo Arch Enemy contrarrestan el giro teatral que tenía la pieza anterior, además el puente instrumental más lento antes del tremendo break gutural de la venezolana hará las delicias de quienes disfrutan con el death metal melódico de corte clásico, más cerca de At The Gates que de alguna de las bandas actuales del estilo, para que se me entienda.
Los dos singles “Wounded Heart” y “Surversive”, dejan claro porque los eligieron para presentar este disco ya que resumen bastante bien lo que nos vamos a encontrar en el mismo.
Los melódicos del primero son una auténtica delicia, mientras que el segundo con ese comienzo marcado por los teclados puede abrirle una puerta más hacia el futuro a estos chicos.
Argen tiene una manera muy particular de cantar y con ella en la banda, han ganado muchísimos puntos que en este disco se pueden empezar a concretar y a evidenciar lo que se mostraba en sus dos EP’s previos.
La guitarras de Agus y Rex, vuelven a destacar y tienen ese toque particular que los saca de la mayoría de bandas del under nacional en este estilo o similares.
Temas como “Coven Garden”, con ese riff tremendo al igual que la más compleja “Cosmic Farewell”, son temas que suman puntos al disco y que quizás con un par de escuchas les acabes por pillar el estilo, sobre todo si no conocías a esta banda con anterioridad.
El final lo pone la intensa “Redemption”, que quizás hubiera destacado más hacia la mitad del álbum, pero que lo cierra de forma más que notable y dejando una puerta abierta a ver cual es el techo de la banda, el cual por el momento y visto lo ofrecido en este nuevo trabajo parece bastante lejano.
Etiquetas: Ancient Settlers, Melodeath, Metalcore Moderno, New Album 2024, Scarlet Records



El grindcore es un subgénero de la música extrema que, después de algunas décadas de trabajo de las bandas pioneras, se empantanó en su propia mezcla hedionda de carne podrida y heces, exceptuando la militancia política de los legendarios Napalm Death. Era necesario que gente innovadora viniera a demostrar la necesidad de salir de la endogamia que produce engendros idiotas, para darle al sonido y a las letras un enfoque más complejo y abierto a la vinculación con estilos tan diversos como el doom metal, el noise rock y hasta el rock alternativo. Para decirlo con más claridad: hacía falta animarse a ir más allá en la propuesta estética.
A veces, la máxima “dime con quién andas y te diré quién eres” puede ser cierta. En el caso de Full of Hell, sus vínculos hablan por sí solos. Son numerosos los trabajos lanzados en colaboración creativa con grupos del calibre de Primitive Man, The Body, Merzbow y Nothing, además de splits con otros como Nails y Psywarfare (proyecto del mítico Dwid Hellion de Integrity). A estas obras hay que sumarles varios EP. “Coagulated Bliss” es el sexto álbum hecho en solitario, tras “Garden of Burden Apparitions” (2021). Doce tracks en poco más de 25 minutos mantienen la fidelidad al frenesí del estilo.
La banda oriunda de Maryland se formó en 2009 y ya es una referencia consolidada en esta nueva ola del grindcore junto a otras como Pig Destroyer y Knoll. Está conformada por Dylan Walker (voz y letras), Spencer Hazard (guitarra y electrónica), Samuel DiGristine (bajo, saxo y voz) y David Bland (batería y voz).
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“Half Life of Changelings” es un comienzo que hace gala de la versatilidad de estos estadounidenses para pasar de lo melódico al vértigo acelerado en cuestión de segundos. Voces rabiosas alternadas con otras guturales y blast beats maquinales. “Doors to Mental Agony” tiene un riff de esos que nos gusta llamar “machaques” y varios momentos de una apertura más que interesante, donde la batería puede exhibir su arsenal. “Trasmuting Chemical Burns” es un tributo a lo más punk que nutre a este movimiento de la música extrema, salvando algunas elaboraciones de la guitarra que le suben el nivel. En “Fractured Bonds to Mecca” nos trasladamos a un terreno totalmente industrial, con un ritmo de marcha psicópata, ruidos aportados por la electrónica y un bajo contundente que recuerda a Godflesh.
Llega el track homónimo al disco y sorprende con un retorno a esas raíces punk que ya se habían asomado anteriormente en el recorrido. Luego, “Bleeding Horizon” es una caída abrupta en un calabozo solitario y deprimente. Unos punteos de guitarra son seguidos por unos acordes saturados de distorsión y delay que generan una espesa textura perforada con el ingreso de la base rítmica y la lejana voz siniestra. Una canción de puro funeral doom metal que recién hacia el final incrementa levemente la velocidad.
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El baterista golpea sus palillos y anuncia la vorágine fugaz de “Vomiting Glass” que continúa en “Schizoid Rupture”, con el trabajo vocal más cavernoso. “Vacuous Dose” tiene ciertos rasgos de post-hardcore que también ya se habían sugerido en otros tracks. Ross Dolan de los despiadados Immolation está como cantante invitado en “Gasping Dust”. A continuación, “Gelding of Men” vuelve a ralentizar todo, llevándolo al campo del sludge. El último track, “Malformed Ligature”, cuenta con la voz de Jacob Bannon de Converge, para dar cierre, con una sencilla melodía de saxo, a un excelente disco que enriquece la discografía de Full of Hell.

Los norteamericanos The Lurking Corpses, llevan casi 25 años de existencia en el mundillo de la música y cuentan con 5 álbumes editados hasta nuestros días, a saber “23 Tales of Terror” (2003), “Lust for Blood” (2006), “Smells like the Dead” (2008), “Workin’ for the Devil” (2014), incluido este “Lurking After Midnight” que vió a la luz el pasado 24 de mayo editado por Hells Headbangers Records. Con una formación mayoritariamente nueva, liderada como siempre por el frontman Lord Vladimir Von Ghoul y el bajista The Nameless Horror, tenemos este nuevo material entrando por nuestros oídos.
Al darle play y disponiéndose a escuchar el material como así también viendo el arte en cada una de las portadas de sus discos, uno puede identificar inmediatamente las influencias de la banda, la más obvia: Misfits.
Con un buen puñado de temas punk con un estilo vocal que realmente trata de emular al del propio Danzig, también hay guiños un poco más sutiles a Type O Negative para cubrir el ángulo de horror/gótico.
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En las 15 canciones que complementan este larga duración encontramos mucho de ese horror punk rock característico de la banda de Glenn Danzig como así también algo más llamativo, ritmos vertiginosos que giran alrededor del thrash hasta death metal.
Lo mejor de este álbum es que no es para nada aburrido; existe otro tipo de material que incluyen cortes de adelanto muy buenos, pero una o dos canciones después se vuelve tedioso y aburrido de escuchar (72 Season de Metallica por ejemplo).
Para destacar puedo indicar canciones como “When You’re Dead”, “A Gruesome Find” (un muy buen tema deahtmetalero), “Burning Alive” y “Heartbreak” con esa clara referencia a Michael Grave, otro de los cantantes de Misfits de la epoca del Famous Monsters (1999)
Siguiendo con temas que me resultaron sobresalientes del larga duración puedo incluir a “Lost in Shadows” con ritmos ramoneros donde la voz recuerda muchísimo al gigante Joey Ramone (QEPD).
Lurking After Midnight contiene 50 minutos de música que combinan diferentes estilos pero que no está correctamente balanceado ya que pasa de un tema con acordes punk y voz melódica a uno death metal con una ametralladora que te taladra el cerebro en un santiamén pero todas las canciones que se escuchan en este álbum tienen una calidad de producción brillante y super disfrutables.
Etiquetas: Danzig, Death Metal, Hells Headbangers Records, horror gótico, Horror Punk, joey ramone, Michale Graves, The Lurking Corpses, Type O Negative

Una nueva promesa surge en la escena del doom metal en México, pues este 5 de Junio se estrenó ‘’Burned & Disposed’’, el EP con el que la banda In Ashes debuta, compuesta por varias caras conocidas en la escena tapatía del metal extremo, aunque en esta oportunidad no me interesa hablar de los brillantes personajes detrás del conjunto, pues quiero hablar de música y esta nueva entrega, a pesar de estar compuesta por solo un par de canciones, da bastante de qué hablar.
A mi parecer lo más interesante de esta primera entrega de la banda es su capacidad de expresión conceptual, y con esto me refiero a que la música logra generar el ambiente ideal para contar una historia que es, en el caso de ambas canciones, terrible, triste y perturbadora. Hay un aura de pesadez presente a lo largo del EP que permite que los conceptos afloren en un extraño espiral de melancolía y falsa resignación, porque existe un coraje subyacente a la clara depresión por la que nos van conduciendo los arreglos musicales de la obra.
Siendo que el EP está compuesto por apenas dos canciones, vale la pena abordar cada una por separado y con ello inmiscuirnos más profundamente en las historias que In Ashes nos preparó en cada una:
Arson, ‘’Burned’’:
¿Cómo aceptar el final de la vida misma sin darle un sentido épico a la muerte? Este es el cuestionamiento que extraje de Arson. A mi parecer se trata de un viaje trágico (como todo el EP, por si el sonido no lo dejaba bastante claro) a través de la perspectiva de un soldado de pie cuya lucha ha llegado a un final agrio y que busca ser tornado en agridulce a través de la fantasía de una melancólica epicidad que es exquisitamente reflejada por la voz y las cuerdas.
Si la búsqueda del sentido de la vida es un desafío para muchos pensadores, encontrarle justificación a arder y desvanecerse por siempre debe ser igual o más complejo. En Arson, vemos la historia de alguien que ya no es más y que encuentra resignación en ser recordado por las llamas que le olvidarán tan pronto como se extingan.
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Day One, ‘’Disposed’’:
Cuánto coraje, frustración y tristeza. Una vez más, la podredumbre de la terrible realidad se hace presente de forma visceral con una atmósfera musical densa, cuya pesadez es apenas similar a la carga del protagonista, del desechado. La introducción de la canción es un arreglo exquisito y tristón que nos prepara para sumergirnos en la tristísima historia de haber sido abandonado al inmenso vacío que es el día a día cuando lo has perdido todo, incluyendo tu autopercepción. Los arreglos musicales son emotivos puesto que en momentos denotan ese coraje del desdichado que ha sido dejado a su suerte sin recursos para cambiar su destino y en otros momentos intentan ahogarnos en la frustración que es aceptar que te transformaste en la nada.
Al final es tan solo la tragedia que, parece, caracterizará a la música de In Ashes la que envuelve toda esta compleja y triste canción, con un mensaje muy fuerte y un protagonista que se arrastra errático y roto a través de la perdición y la podredumbre de un mundo que le falló.
El trabajo de la banda fue tan prodigioso como breve. Cumplió su cometido de ser una propuesta de doom que maneja conceptos fuertes y profundos y que si bien ya entregó un par de buenas adicciones para tu lista de reproducción, promete entregar mucho más con el tiempo.


Domination es una banda que desde 2011 está dando vueltas y mostrando toda su calidad musical contando en su haber con 3 ep y 3 Lp, además de una cantidad de singles. El 2024 fue el momento de agitar las aguas nuevamente, por eso nos trajeron su nuevo trabajo Echoes of Persecution y al igual que sus trabajos anteriores este ofrece contarnos una historia está vez más llevada a la redención y descubrimiento propio. Pero para entenderlo es mejor escuchar los 10 tracks que componen la placa.
Arranca el viaje con “Unholy Order” dónde vemos un tema bien siempre con gancho y un corte potente además de un solo bien filoso que prepara muy bien al oído. Continuando con “Reliable Fate” donde tenemos un elemento un poco más melódico acompañado de unos teclados que se mezclan muy bien en la canción dando como resultado un tinte progresivo bastante notorio. Un sonido más pesado se nota cuando comienza a sonar “Evil Dead” acompañado por una melodía vocal tranquila, que se contrapone al riff pesado que maneja pero que de todas formas atrapa a nuestro oído. En el caso de “Origins” vemos una clara inclinación al death metal con algunos toques de black, con acordes disonantes y voces guturales pero con cortes bien progresivos. Llegando a la mitad del disco llega el turno de “Holy Order” dónde hay una canción más similar al metal clásico sin muchas vueltas.
Pasando la mitad del disco llega el toque acústico con “Conversión” dónde encontramos un tema que hace sentir cosas como nostalgia o quizá tranquilidad, con cortes bien marcados con la acústica y un solo de guitarra eléctrica bastante melódico y dulce. Un cambio drástico llega con “The Grand Inquisitor” dónde tenemos una canción que pasa por varios estilos y no se puede definir en sí ya que empieza como un tema de metal clásico pasa nuevamente por el death metal, vuelve a pasar por el black e incluso usa arreglos de otras canciones de la banda y cuando pensamos que la canción termina vuelve con un solo de guitarra cortito y al pie, definitivamente el tema más atípico del disco, pero a la vez el más rico musicalmente.
Cerca del final es el turno de “Defending The Fate” donde se vuelve a lo melódico pero sin dejar de lado ese corte progresivo que muestra la banda. Una onda más orientada al thrash llega con “Torture (the wolves are on the prowl)” dónde estamos ante quizá una de las canciones más directas del disco, donde no hay cortes ni vueltas, solo un tema hecho y derecho que nos da una cuota necesaria al oído de formato canción como tal con guitarras gemelas y solos filosos. El cierre definitivo llega a cargo de “Follow the beat of your heart” encontrando un tema acústico que da un cierre tranquilo y bien preparado, que además cuenta con la colaboración de Melanie Hess de Beto Vázquez Infinity en las voces. Está canción no llega a darnos el momento balada de algunos discos, sino que acá encontramos una atmósfera de reflexión y autocrítica dándonos un empujón para salir adelante siempre fuertes.
Así se termina este nuevo disco de Domination y una vez más los muchachos lo lograron, sacaron un disco donde pueden viajar por los estilos que quieran saliendo bien parados haciendo ver qué son capaces de dominar dichos estilos si quisieran. Por el momento no queda más que esperar más novedades del tour que preparan, aunque por ahora tenemos toda la discografía de ellos para irnos de viaje por nuestra mente con historias llenas de sentimientos y obvio acompañadas de música buena y variada.


Frail Body es un trío de screamo de Illinois y “Artificial Bouquet” es su segundo full-length, después del aclamado “A Brief Memoriam” (2019). El line-up es Lowell Shaffer (voz, guitarra y piano), Nic Kuczynski (bajo) y Nicholas Clemenson (batería). El trabajo fue editado por el sello Deathwish Inc., fundado por Jacob Bannon, cantante de Converge, banda que es una clara influencia. También se me ocurre mencionar a Infant Island y Birds In Row.
“Scaffolding” es un comienzo explosivo, a pura velocidad que, increíblemente, se acelera en “Berth”. La voz es aguda y rabiosa, como es típico en el género. La batería es implacable manteniendo ritmos frenéticos con cambios abruptos y la guitarra desarrolla líneas retorcidas que tienen tintes de mathcore.
“Critique Programme” empieza con un bajo en primer plano, de sonido roto muy bien logrado, y la aceleración disminuye notablemente. Se abre un espacio de calma que se ve interrumpido, nuevamente, por una avalancha sonora. Hay cortes muy interesantes pero, en este track, el protagonismo del bajo no claudica. El cambio que ocurre promediando la canción nos lleva a territorio post-hardcore, bien al estilo Converge. Dicho sea de paso, el arte de tapa fue realizado por el propio Bannon.
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El principio de “Devotion” profundiza la incursión en dicho paisaje post, con una guitarra tranquila y un bajo que suena demoledor. La percusión demuestra una notable versatilidad. Junto con el track anterior, quizás representen el punto más alto del álbum en términos compositivos. La melodía que aparece hacia el final suena especialmente melancólica.
“Monolith” conduce el caos sónico hacia un riff de tremenda potencia, que hace honor al título de la canción, una de las que tiene más gancho. El bajo es el que anuncia otra vez la catástrofe que se desata con “Refrain”. Me imagino que un show de Frail Body debe ser una de las experiencias más enérgicas que pueden tenerse cuando de música hablamos. El disco permite percibir la fuerza que tiene la banda.
La tormenta se apacigua levemente en “No Resolution”, que nos entrega otra melodía emotiva. Hay que decir que la claridad de la mezcla es excelente, y que lo hecho por la base rítmica está muy lejos de la intención de ser, justamente, tan solo una base. Hay un despliegue en cada instrumento que es digno de ser resaltado y, en efecto, lo es.
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“Runaway” sigue dando muestras de cada rasgo encontrado a lo largo del trayecto, sobre todo la singular sensibilidad de Frail Body para expresar sentimientos que no son, justamente, la ira, a pesar del poderío impactante de su música, que vuelve a intensificarse en “Horizon Line”, que incluye unos buenos machaques. En “Another Year Removed” nos sorprende un bajo melódico y luego un piano. Sin dudas, no se escatiman recursos. Irrumpe otra vez el caos, intercalado con transiciones. Todo termina con la incendiaria “A Capsule In The Sediment”, pero sepan que el fuego de Frail Body es de una calidez inocua para el cuerpo, no sé si para el alma.


Tras un período complicado para todos, que afortunadamente parece haber quedado atrás, los chicos de Hiranya vuelven al ruedo con su tercer disco, el cual llega tras cinco años sin material nuevo y que supone una suerte de “Renacer” para la banda madrileña y que los reafirma como uno de los nombres propios de la escena under nacional.
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Pues bien, en esta tercera entrega la banda que lidera Sara a las voces y que se completa con Johnny a la guitarra, Dani a la guitarra, y los dos miembros más recientes Iñigo al bajo e Iván a la batería, encuentra la madurez sonora y hasta compositiva entregando una obra breve en cuanto a tracklist, pero muy intensa en cuanto a calidad sonora.
El disco se abre con “Acherontia”, un corte que comienza con una especie de loops electrónicos quizás en la onda de Spiritbox, pero que deja paso a unas guitarras muy afiladas en “Poison” y una Sara que deleita con su tono vocal, personal donde los haya y que quizás por eso junto a Diva Satanica de Bloodhunter, Hynphernia de Death & Legacy o Argen de Ancient Settlers, es de las mejores y más personales voces de la escena metalera pesada y en este track se puede ver como ha trabajado ambos tonos de su voz y que se nota respecto a sus dos trabajos previos.
“Bad Dream”, es el single más reciente de la banda, donde esas guitarras nos remontan al 2000 con una influencia de bandas como In Flames y Killswitch Engage, pero que cuenta con unos melódicos de Sara escritos en oro y que contrastan con la brutalidad que desprende por medio de sus screams, un corte bastante continuista de su disco anterior pero con ciertos matices nuevos que inauguran esta etapa en Hiranya.
“Paradox”, es otro de sus singles y es normal que lo hayan elegido ya que resume bastante bien lo que te puedes encontrar en el disco, contundencia pura, melodías bien armadas y que suenan de verdad no por casualidad y una intensidad tremenda.
Johnny y Dani vuelven a destacar por su gran ejecución a las seis cuerdas y como acompañan la voz de Sara, pero cada uno respetando el espacio que cada pieza dentro del disco merece.
“Broken Bones”, es otra de las piezas del disco, que en mi opinión puede ser de las tres mejores y nos muestra una banda madura con diferentes colores dentro de su metalcore/melodeath pero que se sale un poquito del típico sonido que maneja el genero en la actualidad, quizás sea una pequeña puerta hacia nuevos territorios a explorar y que creo puede ser muy interesante de presenciar en directo.
Para cerrar el disco, la banda mete un gol por toda la escuadra incluyendo el espectacular cover de “The Greatest”, mítico clásico del pop moderno que popularizó SIA y que ahora en manos de Sara queda un poquito más metalizado pero con un excelente resultado y que demuestra que no todas las canciones de pop son malas o de “usar y tirar”, era un temazo y lo sigue siendo y gracias a Hiranya ahora tiene su huequito en el metal moderno nacional.
Aunque se nos haga corto, Hiranya han vuelto por la puerta grande y esperemos que esto sea el principio de una etapa nueva y con mucho por delante, de momento este primer capitulo lo han solventado con notable alto y con muchas cosas que decir y bien hechas.
Etiquetas: Hiranya, Melodeath, Metalcore, New Album 2024


Lucas Wyssbrod es la única persona en la música pesada argentina que se anima a pensar fuera de la caja. Hace lo que quiere, como puede, y el alcance que logran sus obras no se debe, ni a buenos contactos internacionales, ni a tener un contrato con un sello discográfico de renombre. Todo lo que consigue es porque hace algo que vale la pena escuchar y la gente con la mentalidad indicada lo valora. Se ocupa de todo lo que tenga que ocuparse, por eso tiene varios “proyectos” más que “bandas”, y encuentra a las personas que pueden ayudarle aportando baterías o voces, por ejemplo, cuando las cree necesarias. Explora los terrenos del doom metal instrumental, el black metal, el grindcore disonante, el death metal experimental… Blvgth, Golden Cannibal y MΩSTRO, entre otras iniciativas, ameritan una escucha.
“Pleroma Mortem Est” es el segundo disco de Monovoth y representa, en todo su sentido, su maduración. El álbum debut, homónimo, vio la luz en 2022, y más allá de la música, el concepto ya se anunciaba en el arte de tapa. Esa entidad o divinidad en el cosmos nacía en medio de un rojo como la sangre. Esta vez, la solemnidad de dicho ser, ya mayor, se despliega rodeada de un azul casi de realeza. Monovoth es una propuesta para el público de bandas como Bell Witch, Sun O))), etc.
“Grata Mors” es un track funerario. Guitarra, bajo y batería son suficientes para evocar el peso de la resignación existencial, la conciencia de los ciclos, ya sea que se midan en minutos o eones. “The Air Between Gardens” adquiere rasgos épicos, captura algo de esa majestuosidad que nos inspira pensar en el universo. Las líneas de guitarra son más agudas, incisivas, y la percusión despliega mayores recursos creativos.
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En “Clamor Resonat” la sonoridad electroacústica y el semblante atmosférico son representativos de la angustia. Queda claro que por más metal que sea, Monovoth está más cerca de Sigur Rós que de Black Sabbath, ¿y cuál es el problema? Hay motivos (en el significado musical del concepto) que reaparecen, y por eso este trabajo recuerda mucho al último de Bell Witch. La guitarra levanta un poco más de vuelo.
Llega “Somnia” y continúa esta oda a la tristeza que es toda la razón que nos convoca. Reseñar el disco en un día de lluvia, frente a una pantalla de computadora, en una habitación oscura, con dos grandes parlantes a mis lados, quizás sea el contexto ideal. “Collision of Souls” tiene una resonancia muy particular y más dinamismo. Se acerca (no mucho) a una versión depresiva de Russian Circles. Quizás sea el clímax creativo del álbum. En una apuesta como la de Monovoth, el uso y la combinación de pedales de efectos resulta crucial, y pueden lograrse maravillas.
“Denique Mors” tiene como invitada en la voz a Lindsay O’Connor (cantante de Blvgth, otro proyecto de Wyssbrod, ). A diferencia de Bell Witch, Wyssbrod decidió establecer distintos tracks con sus respectivos títulos, pero bien podría haber hecho lo mismo que los estadounidenses en su último álbum y que todo fuera una extensa composición. Las dos decisiones son igualmente válidas. Volviendo al comentario sobre el procesamiento de la señal de las cuerdas, aquí sucede lo mismo: vuelve a resultar vital (o mortal). Lo mismo puede decirse de la voz. Hacia el final todo se agita, se convulsiona un poco, tanto como podría dentro del marco de estilo, claro está… como una sacudida antes del último aliento, un estertor agónico.
Etiquetas: argentina, doom metal, funeral doom metal, Monovoth, Post Metal

El destino quiso que los lanzamientos de Twenty One Pilots y Bring Me The Horizon, coincidieran en la fecha de lanzamiento y, casualidad o no, ambos son dos de los mejores discos de la temporada y ambos certifican a ambas agrupaciones como dos de las referentes (cada una en su estilo) de la movida alternativa desde hace más de una década.
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Desde sus comienzos, 21P han destacado por saber combinar de manera inteligente diversos estilos como el rock, el pop, el hip hop, el dub, toques de reggae y saber incluir la electrónica de forma coherente en su “batidora sonora imposible”, dando como resultado una primera trilogía tremenda (Vessel, Blurryface (uno de los mejores discos alternativos de la última década con diferencia) y Trench, donde empezaron a plasmar la madurez musical que los ha traído hasta la actualidad) y a la cual, le siguió un Scaled and Icy, que no pudo aguantar el tipo de sus tres discos anteriores y cayó en una suerte de pop medio alternativo con ciertos toques de rock que no logró cumplir las expectativas y hoy es el disco menos destacado de la banda en toda su trayectoria.
Por suerte el dúo ha vuelto a tomar las riendas y esa especie de “dispersión” que había en su disco anterior, aquí se ha disipado por completo y podemos volver a disfrutar de los Twenty One Pilots, inquietos, creativos, impredecibles y sobre todo con muchas buenas canciones.
El ciclo del disco comenzó cuando pudimos escuchar singles como “Overcompensate” (con un sampleado de Bandito incluido que ya está haciendo las delicias de los que aman el disco Trench), “Next Semester”, “Backslide” y finalmente “The Craving”, la cual es una auténtica maravilla y de las mejores piezas del disco.
Pero no todo son los singles y es que 21P son de esas bandas (como puede ser el caso de Slipknot en el metal, Blink-182 en el pop punk o Aespa en el caso de KPop) las cuales tienen tantas buenas canciones que incluso las que no son “Comercialmente” difundidas son muy interesantes.
En este disco claros ejemplos son “Midwest Indigo”, una suerte de rock combinado con power pop e indie rock, “Vignette” con unos arreglos orquestales y una sospechosa similitud con el clásico “Bittersweet Symphony” de The Verve, la parte rapeada de “Snap Back” o la emoción a flor de piel en “Paladin Strait”, corte que cierra el disco, evidencian la capacidad y la originalidad de este dúo.
Quizás Josh no sea el cantante más conmovedor del mundo, incluso sea medio desprolijo a la hora de cantar, un poquito como ocurre con Melanie Martínez o incluso Mark Hoppus, pero al igual que ellos, su fuerte esta en el papel y en como escriben y justamente lo que transmiten a la hora de componer sus canciones, más que ser un mega cantante y ahí también justamente radica su encanto y que sumado al de Tyler a los parches, los ha llevado donde están.
Según las propias palabras de los chicos, ese disco concluye la historia (ficticia obviamente) que acontece en la ciudad de Dema y que comenzó en la época de Trench y hoy que ve cerrado su capítulo, así que veremos a donde nos lleva el siguiente universo de Twenty One Pilots, ya que este nos ha tenido atrapados por más de un lustro y ha concluido con este disco, de una forma más que notable.
Etiquetas: Alternative Rock, Clancy, elektra records, Fueled By Ramen, New Album 2024, Twenty One Pilots


Cuarto disco de este power-trio proveniente de Texas, que acaba de alcanzar el punto en que su música se erige más imponente que nunca: un post-metal con toques de black, doom y shoegaze, y una inclaudicable ferocidad hardcore. Glassing está formado por Dustin Coffman en voz y bajo, Cory Brim en guitarra, y Scott Osment en batería. El lanzamiento estuvo a cargo de Pelagic Records, uno de esos sellos a los que siempre hay que prestar atención. Para quienes necesiten algunas coordenadas que les permitan ubicar la propuesta, está en algún lugar en un área delimitada por Deafheaven, Holy Fawn, Converge, Frail Body y Cult of Luna, solo por nombrar algunas de mis ocurrencias en este momento.
“From the Other Side of the Mirror” es una obra monumental. La apertura con “Anything You Want” ya nos presenta algunas de las maravillas que nos aguardan. La voz oscilando entre guturales de una profundidad abismal y el canto melódico más dulce, pasando por gritos rabiosos a lo screamo. Las guitarras entretejen líneas de trémolo etéreo y sutiles melodías, hasta dar lugar a riffs de mucha belleza, con armonías reminiscentes de lo más selecto e intenso del post-metal.
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A continuación, “Nothing Touches You” sigue la veta shoegaze hasta que explota la furia más vertiginosa, alternada con los momentos que se abren para dar lugar al estribillo con una sonoridad de pregnancia excepcional. El bajo siempre suena como una pared: sólido y voluminoso. El trabajo de la guitarra en este disco es brillante y el crecimiento en cuanto a calidad compositiva es digno de ser destacado. El riff principal de “Defacer” es colosal y los blast beats son quirúrgicos. La voz suena más black metal que nunca. “Sallow” es un bienvenido interludio atmosférico, como para tomar respiro y recuperar fuerzas para asimilar toda la potencia de Glassing, que retorna en “Nominal Will” y su directo ataque lacerante, junto con lapsos de gran exquisitez y un final que parece volver a hundirse en el clima del interludio que lo precedió. En “Ritualist” se alcanzan límites casi de metal alternativo a lo Deftones, lo cual es grandioso. Estamos ante un trabajo con una notable diversidad de climas y recursos puestos en juego. Emerge un riff monolítico y la voz adquiere matices histriónicos o, mejor dicho, dramáticos.
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“As My Head Rots” es para la masacre en el mosh pit: destila violencia pura, una furia absoluta, que merma durante unos minutos de machaques y susurros lejanos. Nos brinda otro riff muy afilado. Le sigue “Circle Down”, con lapsos de black metal tan frío que suena casi noruego, pero eso es tan solo una parte de la combinación. Hay tramos que coquetean con el death metal técnico. “The Kestrel Goes” es otro remanso instrumental, podría decirse post-rock, antes del final, que llega con “Wake”: todo un himno blackgaze. Una muy linda canción que tuvo su propio video musical, pero es tan solo una más en un álbum que, globalmente, resulta totalmente recomendable.


Los metaleros Ancient Settlers siguen consolidándose como una de las promesas/realidades más firmes del metal nacional under, al cual esta última palabra se les está empezando a quedar pequeña.
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El disco no esconde sus miras internacionales y se puede notar desde su épico comienzo con “The Contemporary Circle of Misantrophy”, con una onda Killswitch Engage o Bleeding Through en la base rítmica, esos teclados los delatan y una Argen espectacular con su vozarrón gutural a la altura perfectamente de otras compañeras como Diva Satanica o Hynphernia, pero con unos melódicos algo más cristalinos que los de las cantantes recién mencionadas.
Pero ya con el siguiente corte, el que da título al disco podemos ver la amplitud sonora de la banda, ya más adentrada en sonido nórdico del melodeath y con un giro melódico medio teatral que sorprenderá a más de uno y que te atrapa al instante.
Y como contraposición tenemos “Stardust Odyssey”, un feroz corte mucho más veloz que el anterior, pero que se complementa ya que la agresividad de Argen en las voces y las guitarras afiladísimas a lo Arch Enemy contrarrestan el giro teatral que tenía la pieza anterior, además el puente instrumental más lento antes del tremendo break gutural de la venezolana hará las delicias de quienes disfrutan con el death metal melódico de corte clásico, más cerca de At The Gates que de alguna de las bandas actuales del estilo, para que se me entienda.
Los dos singles “Wounded Heart” y “Surversive”, dejan claro porque los eligieron para presentar este disco ya que resumen bastante bien lo que nos vamos a encontrar en el mismo.
Los melódicos del primero son una auténtica delicia, mientras que el segundo con ese comienzo marcado por los teclados puede abrirle una puerta más hacia el futuro a estos chicos.
Argen tiene una manera muy particular de cantar y con ella en la banda, han ganado muchísimos puntos que en este disco se pueden empezar a concretar y a evidenciar lo que se mostraba en sus dos EP’s previos.
La guitarras de Agus y Rex, vuelven a destacar y tienen ese toque particular que los saca de la mayoría de bandas del under nacional en este estilo o similares.
Temas como “Coven Garden”, con ese riff tremendo al igual que la más compleja “Cosmic Farewell”, son temas que suman puntos al disco y que quizás con un par de escuchas les acabes por pillar el estilo, sobre todo si no conocías a esta banda con anterioridad.
El final lo pone la intensa “Redemption”, que quizás hubiera destacado más hacia la mitad del álbum, pero que lo cierra de forma más que notable y dejando una puerta abierta a ver cual es el techo de la banda, el cual por el momento y visto lo ofrecido en este nuevo trabajo parece bastante lejano.
Etiquetas: Ancient Settlers, Melodeath, Metalcore Moderno, New Album 2024, Scarlet Records








