


Finalmente está entre nosotros el nuevo disco de Bruce Dickinson. Se trata de “The Mandrake Project”, el séptimo álbum en su discografía y es quizás el lanzamiento de Heavy Metal más anunciado de los últimos años. La noticia se dio a conocer allá por septiembre del 2023 y un par de meses después tuvimos el primer adelanto con “Afterglow of Raganrok”, con videoclip y todo.
Diecinueve años han pasado ya del lejano Tyranny of Souls. ¿Por qué tanta espera? Bueno, según el propio Bruce estas canciones empezaron a armarse allá por el 2012 pero diferentes compromisos, principalmente con Iron Maiden, fueron demorando el proyecto hasta nuestros días.
La discografía de Bruce como solista es bastante diversa, cambiante, con momentos brillantes y otros no tanto, pero siempre generando un nivel de interés elevado entre los fans. No es para menos tratándose del frontman de la banda de heavy metal más importante del planeta y una de las figuras más carismáticas de la escena.
“Tattooed Millionaire” significó el punto de partida cuando aún era el dueño del micrófono en Iron Maiden, en un estilo más virado al hard rock que al heavy clásico de la Doncella. “Balls to Picasso” en cambio, ya alejado de Maiden, fue una placa más variada y que representó su primera colaboración con quien se iba a convertir en su socio creativo: Roy Z. A su vez fue su primer gran éxito y le representó una gira mundial, gran exposición y participaciones en todos los programas de música del momento.
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Luego de un intento de modernizarse algo fallido con “Skunkworks”, Dickinson retoma la senda del éxito, siempre junto a Roy Z, con los muy festejados “Accident of Birth” y “The Chemical Wedding”. Un combo imbatible donde contó también con la ayuda clave de otro ex-Maiden: Adrian Smith. La calidad de estas dos últimas placas dejaba en evidencia el mal momento de Maiden y se apresuró la reunión más esperada.
Ya con la Doncella en plena actividad, uno pensaría que la carrera de Dickinson solista iba a quedar apartada de la cargada agenda del cantante, pero no fue así. Hubo un espacio para el excelente “Tyranny of Souls” en el 2005. Aunque claro, casi sin presentaciones en vivo.
Desde entonces hasta hoy hubo interminables giras y nuevos discos con Maiden; misiones como piloto; la presentación de su biografía en forma de libro, pero también en una especie de show de stand up; la pandemia… diferentes sucesos que fueron demorando la concreción del proyecto. Eso sí… no se lo puede acusar de ocioso al ex-cantante de Samson.
Así es que llegamos al presente donde Bruce pudo finalmente retomar aquellos demos, ideas y grabaciones para darles forma definitiva en este estupendo “The Mandrake Project” que nos convoca hoy.
Además de, por supuesto, Dickinson en las voces (y alguna guitarra), la banda se integra con Roy Z en casi todo lo demás: guitarras, bajos, producción, mezcla y mastering. Roy es la pieza clave del sonido de la banda y el socio perfecto para complementar las ideas del cantante.
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Para completar la formación tenemos al sesionista norteamericano Dave Navarro en batería y el italiano Maestro Mistheria en teclados. Para el vivo Bruce contará también con la bajista de Whitesnake, Tanya O’Callaghan; y los violeros Philip Naslund y Chris Declercq. Roy no podrá hacerlo debido a compromisos personales.
La verdad es que “The Mandrake Project” se trata de un álbum complejo, oscuro, por momentos pesado y por momentos no tanto y que tiene instancias de mucha creatividad, grandes climas, una ejecución ajustada y un sonido impecable.
En todo caso… ¿qué le aporta a esta altura un nuevo álbum en solitario al piloto espadachín? Repasemos las canciones que son, en definitiva, lo único importante y quizás lleguemos a alguna conclusión.
01 – Afterglow of Ragnarok: Como mencionamos, fue el primer corte y la carta presentación para todo el disco. Según el propio Bruce, esta canción era representativa del tono y estilo que iba a tener todo el álbum. No creo que sea tan así porque, como escucharán, afloran otros sonidos a lo largo de la placa. Pero sí es correcto afirmar que se trata de una gran canción, poderosa, épica, enérgica.
02 – Many Doors to Hell: Menos pesada que la anterior, un buen riff ganchero… mayor presencia de teclados. Presenta un registro más grave por parte de Bruce en las estrofas, y un solo muy mélodico.
03 – Rain on the Graves: El segundo adelanto del disco que también cuenta con un videoclip. La inspiración para esta canción llegó cuando el vocalista visitó el Lake District, un parque nacional situado al noroeste de Gran Bretaña. En esta ocasión tenemos un Bruce en modo narrador para desarrollar una historia con demonios y tumbas; alcanzando los registros más altos y exigentes. De lo mejor del disco.
04 – Resurrection Men: De las más interesantes… un aire estilo western, sobre todo al comienzo con el bajo taladrando una misma nota mientras entran guitarras acústicas. Cuando alcanza el climax de la canción, tenemos a Bruce al tope de sus recursos, yendo bien arriba por momentos y un riff a los Sabbath a modo de quiebre. Notable.
05 – Fingers in the Wounds: Gran presencia de teclados que le dan un tono orquestal… incluso posee una delicada melodía de piano durante las estrofas. Un gran estribillo; y un clima arábico durante el solo le dan una personalidad especial. Imagino una canción que puede ganar mucho en vivo.
06 – Eternity Has Failed: Uff… que difícil reseñar esta… Es que se trata, nada menos, de un remake de “If Eternity Should Fail”, aquel tema que diera comienzo a “Book of Souls” (2015) de Iron Maiden. Claro, fuera de contexto resulta una extraña decisión, pero la explicación reside en que se trata de una canción compuesta originalmente por Bruce cuando comenzara a cranear este álbum allá por el 2012. Dave Murray escuchó el demo y la pidió para Maiden, a lo que el piloto cantante accedió. Esta nueva versión es bastante parecida con un pequeño cambio en la letra, entendiendo que en el mundo han pasado cosas y que aquel vaticinio sobre la Eternidad finalmente ha sucedido. El final también es algo diferente y el contexto del disco le da coherencia a la cita del Dr. Necrópolis, uno de los personajes que aparecen en las letras y en los videos de difusión. Personalmente estoy muy acostumbrado a la propuesta por Maiden, me costó adaptarme a esta reversión, aunque es cierto que se integra perfectamente con el resto del álbum.
07 – Mistress of Mercy: Sin dudas el tema que más suena al Bruce de “Accident of Birth”. Tiene esa onda de Metal de los 90s, un sonido del que Roy Z es de los mayores responsables. Acá vuelven a desplegar esa tónica de guitarras afinadas más bajas… de lo más pesado del disco.
08 – Face in the Mirror: Gran balada donde destacan las guitarras acústicas, nuevamente hay un acompañamiento de piano y un sentido coro. Un Bruce reflexivo, introspectivo… con un registro totalmente diferente al resto de las canciones, dando evidencia de su versatilidad en un tema más tranquilo.
09 – Shadow of the Gods: Tema largo, de los más singulares. Un comienzo calmo, acústico y un inesperado quiebre en la mitad para entrar en la machaca propia de Roy Z que resuena, por ej, a Resurrection de Halford. Requiere más de una escucha para apreciarse en su totalidad, pero lo vale.
10 – Sonata (Inmortal Beloved): El tema más largo del álbum. El más elaborado también por la variedad de sonidos y climas desplegados. Oscuro, por momentos gótico, una especie de balada muy pesada.
Una gran forma de cerrar el álbum.
Un disco pesado, variado… que no se parece a los anteriores, pero se ubica cerca de ellos. Realmente se lo siente muy cómodo a Bruce que ya hace rato tiene una identidad propia como solista sin depender de lo que haga con Maiden. Un logro que no hubiera sido posible sin la colaboración de Roy Z en todos estos años. Además, acompañado de letras que indagan en lo oculto, el poder, la ciencia, el infierno, la muerte, la eternidad… todos tópicos que tiñen de misterio y misticismo a la placa.
Adicionalmente, en sintonía con lo ambicioso del lanzamiento, habrá distintas ediciones. Algunas de ellas (las más onerosas) serán acompañadas por un comic que dará inicio a una saga a compilarse en 3 volúmenes que verán la luz durante el 2024, y que continuarán la historia que vimos en los videoclips. Así que aquellos que se han interesado por las letras y la historia narrada por Bruce tendrán la oportunidad de expandir la experiencia.
“The Mandrake Project” se acomoda con facilidad entre los grandes discos del incansable vocalista. ¿El mejor? Eso quedará a criterio de cada uno. Lo cierto es que se trata de un estupendo álbum que agrega una página más de calidad a la holgada carrera de Bruce Dickinson. No es poco.


“Hollow” es el disco debut de Hauntologist, el nuevo proyecto de los polacos Darkside (baterista de Mgła y Kriegsmaschine) y The Fall (guitarrista en vivo de Mgła y Odraza, miembro de Eschaetology y Ashes, entre otras bandas, y colaborador en Whalesong, el colectivo dirigido por Michał “Neithan” Kiełbasa, técnico de guitarras de Mgła, quien está como invitado en este álbum aportando a la ambientación). Como si fuera poco, la mezcla y masterización fueron realizadas por M, el otro miembro de Mgła. Hacen un black metal atmosférico con momentos de post-rock y neo-folk, que según ellos mismos afirman, busca explorar toda la negatividad de las noches de insomnio y las más surrealistas alucinaciones causantes de ansiedad.
Hauntologist se presenta como dúo de un baterista y otro integrante a cargo de todo lo demás (voz, guitarras, bajo y teclados). El estilo de Darkside es tan marcado y constante (podríamos llamarlo “el cirujano de los platillos”, más allá de su blast beat perfecto) que todo lo que haga tocando black metal va a sonar a Mgła. Mucho más si lo hace en un grupo con otras personas asociadas a dicha exitosa banda. Su virtuosismo técnico es indiscutible, pero era tiempo de que empezara a mostrar mayor versatilidad, pues su producción estaba resultando un tanto monótona. Quizás esta nueva propuesta sea el espacio que necesitaba para eso.
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Cuando empieza a sonar “Ozymandian”, la primera impresión es que nos encontramos ante un nuevo disco de los encapuchados que -a esta altura- ya podemos decir que instalaron el movimiento de las bandas de black metal que reemplazaron el corpse paint por capuchas y máscaras de tela que cubren el rostro (Groza, Uada, Gaerea, etc.). Curiosamente, Hauntologist parece haber vuelto al corpse paint, en una versión minimalista: la cara totalmente pintada de blanco. El estilo de Darkside ya era suficiente para generar esa sensación, pero la voz de The Fall la profundiza, así como las líneas de guitarra, con armonías y melodías totalmente similares a las de Mgła. Lo mismo sucede con “Golem”, otra canción que parece de la “banda madre” y, sin dudas, será del agrado de su público. Esos arpegios, machaques, trémolos, y las frases sencillas pero evocativas suenan en todo su esplendor, con el canto que parece más una diatriba indignada. De verdad, el parecido es tan notable que cabría el interrogante de por qué empezar otra banda que suene así. Esa pregunta se esfuma cuando llega “Waves of Concrete”, pues aparece el aspecto post-rock que incorpora Hauntologist. Se trata de un interludio con reminiscencias de Mogwai: un melancólico paisaje sonoro con un sample vocal de discurso masculino.
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De inmediato, “Deathdremer” vuelve al sonido de Mgła. Parece algo así como un juego psicológico, pues emerge nuevamente el cuestionamiento, que se termina con “Hollow”. Este track en particular tiene un sonido neo-folk mesmerizante. Aquí cabe recordar el proyecto de Kiełbasa, Grave of Love. Hacia el final, la música va volviéndose un poco más pesada, pero el canto limpio, claramente, no es característico de Mgła. La oportunidad de Darkside para exhibir un mayor repertorio técnico se expande. “Autotomy” continúa con el ya referido juego, retornando al origen totalmente bienvenido para la audiencia fanática pero no tanto para la crítica. Entonces, “Gardermoen” irrumpe con su impronta darkwave, donde el bajo adquiere protagonismo, en lo que sea, probablemente, uno de los puntos más altos del álbum, en tiempos de revival post-punk, que también se refleja en la voz y la guitarra minimalista. Todo termina con “Car Kruków”, afirmando el aspecto post-rock del proyecto, pues se trata de un track delicado, con una sutil melodía de guitarra, un sample de una mujer hablando en polaco e instrumentos de viento procesados y/o teclados, además de un bajo que casi remite al jazz. Llegado este punto, se puede decir que es un muy buen álbum, pero podría pensarse que la banda está en la búsqueda de un equilibrio que todavía no logra. El camino natural debería ser reducir la influencia de Mgła (sobre todo considerando que se trata de un proyecto paralelo de sus mismos integrantes) y ahondar en las aguas post-rock, post-punk, incluso noise, hasta lograr una combinación más original. El potencial es innegable y prometedor.


Es muy común que acá en Track To Hell nos pongamos a hablar sobre bandas de “metal avantgarde con influencias de free jazz”, “death metal progresivo sinfónico experimental”, “blackgrind ambiental” y demás etiquetas raras del mundo de la música pesada. Pero de vez en cuando nos sacamos el traje hipster y ponemos el ojo en algún álbum de canciones hechas y derechas que no estarían fuera de lugar en Aspen o radios similares. Eso es lo que suele ocurrir cada viernes cuando al público le llega un nuevo lanzamiento auspiciado por el sello italiano Frontiers, y es lo que pasa hoy con Alive, el regreso discográfico del quinteto Honeymoon Suite.
Hagamos un poco de historia.
No sé si llamar a Honeymoon Suite una “gloria” del AOR, ese estilo de hard rock sofisticado y en ocasiones pomposo que tuviera su época de gloria en los ochentas: ciertamente no llegaron nunca al nivel de popularidad de congéneres como Def Leppard, Asia o Bon Jovi. Puede que acá tenga mucho que ver el que no hayan tenido mucho éxito en los Estados Unidos, donde apenas lograron meter una canción, “Feel It Again”, en el Top 40 de Billboard allá por 1986. Su mayor exposición ante el público estadounidense se dio menos con su promoción por la radio y más a través de soundtracks, siendo que hicieron el tema de Lethal Weapon y su canción “Bad Attitude” apareció en el último capítulo de Miami Vice, un dato que chorrea ochentosidad por todos los poros.
Sin embargo, en su Canadá natal Honeymoon Suite lograron tuvieron más de un puñado de éxitos en las radios rockeras de los ochentas, vendiendo cerca de un respetable millón de copias en aquellos años. Como es costumbre con las bandas de este estilo, la llegada de los noventas fue brutal: tras editar Monsters Under the Bed en 1991, donde se podía sentir cierta intención de adoptar un sonido un poco más pesado sin abandonar del todo su estética, el cantante y guitarrista Johnnie Dee y el guitarrista Derry Grehan decidieron mantenerse exclusivamente como banda en vivo durante el resto de la década, no volviendo a editar un álbum hasta el 2001 con Lemon Tongue, donde buscaron una reinvención con sonido alternativo que no resultó.
Esta no sería la última pausa discográfica del grupo ni tampoco la más larga, ya que después de volver a su sonido clásico con Dreamland (que era una reedición de Lemon Tongue con canciones cambiadas, ya bajo el ala de Frontiers) y Clifton Hill (2008), pasaron 16 años más sin nuevos discos, desembocando eventualmente en este Alive, que ya desde su título parece ser un intento de declaración de principios. Este disco en particular se viene cocinando desde hace tiempo, si consideramos que su primer single “Tell Me What You Want” salió en septiembre de 2019, casi cinco años y una pandemia atrás. Pero si tenemos en cuenta la historia de la banda, no es de sorprenderse.
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Como dije antes, no es que Honeymoon Suite sean una banda legendaria, pero puede que ello les juegue a favor: no tienen el peso de un legado enorme en sus espaldas, y uno no se espera una maravilla con cada álbum. Y en términos de estilo y sonido, Alive es la clase de álbum que uno esperaría de algo editado por Frontiers: producción limpia, rock pesado con una dosis extra de melodías azucaradas de los ochentas y teclados apoyando sin quitarle protagonismo a las guitarras.
Ya desde el vamos con “Alive”, canción que le da nombre al álbum, nos encontramos con lo antes descrito, apoyándose mucho en costado más pop rock de los canadienses. Estribillo, solo de guitarra, teclados y la voz siempre presente de Johnnie Dee, todo puesto en un molde como para musicalizar alguna película de deportes. Y no lo digo como algo negativo, no se equivoquen: te da ganas de salir a pelearle a la vida.
“Find What You’re Looking For” salió como single allá en junio de 2020, y más allá del tiempo transcurrido está claro que es una elección obvia para adelanto, un poco más densa pero manteniendo esa cubierta pop e incluso teniendo algunos arreglos de guitarra que recuerdan un poco a Queen. Sin embargo, como segunda canción se me hace un tanto redundante, sin que su calidad se vea afectada viéndola en solitario.
Incluso antes de saber que había sido el primer single del álbum, estaba claro que “Tell Me What You Want” tenía cierta intención puesta de acercarse a un público más pop, con esa parte de guitarra acústica con elementos electrónicos y chasquidos. Me recordó demasiado a esas canciones genéricas que meten en Eurovisión cuando los compositores no quieren hacer valer lo que les pagan, pero por suerte es sólo esa parte, con el resto de la canción siendo un hard rock muy melódico y pegadizo.
Por fuera del inicio y los adelantos, “Give It All” es un guiño al glam de los ochentas, con esa guitarra poderosa bien al frente a cargo de Derry Grehan y su riff bien directo. “Not Afraid To Fall” es una suerte de balada pesada, y “Doesn’t Feel That Way” cierra el álbum otra canción melódica como para musicalizar alguna boda rockera.
Con las diez canciones regulares tenemos apenas media hora de álbum, lo cual es corto para los estándares de estas bandas. Sin embargo, también tenemos dos bonus tracks, que consisten de regrabaciones de “Love Changes Everything” y “New Girl Now”, dos de los éxitos de los ochentas del grupo. Sé que antes dije que el grupo no tiene ese legado en sus espaldas, pero no creo que la gente de Honeymoon Suite vaya a estar de acuerdo conmigo.
Alive es un disco de AOR que no busca salirse del molde del género, pero no es que lo necesite: es un buen trabajo para todo aquel que busque ese estilo de rock pesado de estadio, incluso si el lugar más grande donde pueda llegar a escucharlo en estos días sea en algún bar. Recomendado para fans y nostálgicos.


Diez años sin tener novedades de Project Arcadia, esta banda con base en Rumania, pero de variante formación. Desde aquel ya lejano “A Time of Changes” del 2014 han renovado casi todo su staff de músicos con excepción, por supuesto, de Plamen Uzunov, guitarrista, fundador, compositor y la mente detrás del proyecto.
Para esta ocasión cuenta con la colaboración internacional de Deibys Artigas (de Venezuela) en voces, Milcho Kolev (de Bulgaria) en guitarras, y la base de Rich Gray (del Reino Unido) en bajo y Fabio Alessandrini (de Italia) en batería. Estos últimos, ambos forman parte de Anihilator.
El sonido general tiene que ver con el hard rock estilo europeo, con melodías muy marcadas, muy trabajadas… a veces más power, a veces más prog pero siempre con machaques furiosos, punteos veloces, un trabajo muy detallado entre las dos guitarras y, sobre todo, una performance impecable del vocalista Artigas. Versátil, llega tanto a los agudos más exigentes como a los momentos más guturales, además de compartir autoría en algunos temas.
Como su título indica, “Of Sins and Other Tales” divide sus canciones en dos grupos: aquellas referentes a los pecados (sins); y aquellas dedicadas a otros asuntos (other tales). Dotan así de una singular estructura a la placa donde se van intercalando unos y otros temas.
“Rusty Cage” abre con un riff demoledor y es la síntesis perfecta del álbum, aguerrido y melódico por partes iguales.
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La primera parte de los Sins, “Envy” tiene más machaca quizás, pero confirma lo escuchado en el anterior track. Quedan claras las intenciones sonoras de la banda.
Canciones como “Sweet Scented Madness” o “To My Muse”, en cambio, aportan algo más de calma, en la vena más hardrockera.Mientras que “The Portrait” o la segunda Sins, “Pride” se cuentan entre las más pesadas y más intrincadas, con cambios de ritmos.
“The Hourglass” entra en la veta más progresiva, la más elaborada y una performance de Artigas impecable… diferentes climas, quiebres, lo mejor del disco.
Y para el final el dueto entre las dos últimas sins, “Greed” más riffera y “Anger”, posiblemente la más veloz de todas donde los destacados son justamente quienes integran la base rítmica de Anihilator.
Hard Rock, Power Metal, Metal Progresivo… llamalo como quieras. Un gran disco para retornar y ganar, quizás, la continuidad de la que hasta ahora no gozaron.


En el flamante registro en formato EP de los belgas Becoming A.D., editado el pasado 5 de enero, se sienten aires thrashers e incluso propios del metalcore, aunque entre track y track se cuelan guiños muy claros al groove y al hardcore más duro.
El cuarteto no da respiro en ningún momento del opus, de poco más de quince minutos de duración. Quizás el punto más melódico del lanzamiento se deja escuchar en “Crescent Moon”, segundo track del EP, donde la voz cantante deja los alaridos de lado unos pocos segundos. Sorprenden la producción y el sonido, muy bien llevados y sin pasos en falso. Todos los instrumentos perfectamente definidos, lo cual habla de una mezcla muy bien hecha.
Si bien la propuesta de la banda no es innovadora, llama la atención la agresividad de las composiciones y la correcta ejecución de los músicos en lo suyo, lo cual hace que no se trate de una banda más, siendo realmente grato escucharlos. Por supuesto que hay breakdowns por montones, de todas las formas y colores.
Incluso se dejan escuchar guitarras armonizadas en claro plan metalcore. Especial para fans de Biohazard, Pantera, Slayer, Lamb Of God y afines.


Imaginemos que la Madonna de la canción “Frozen” (1998) se hubiera disociado de la artista, a modo de un alter ego, para incursionar por sí misma en los caminos más melancólicos y expresar las emociones de su propio viaje mediante la música. Algo así me inspiró Chelsea Wolfe cuando empecé a escucharla hace muchos años. Hoy la llaman la Reina de la Oscuridad (como a Madonna la Reina del Pop), y si bien no me interesa discutir la validez del apodo, no quisiera dejar de recordar figuras legendarias como la de Diamanda Galás, Lydia Lunch y Jarboe, que bien podrían merecer el mismo título. También los momentos más “dark” de Patti Smith, Annie Lennox, PJ Harvey o incluso Tori Amos… Por suerte, las últimas dos décadas se han destacado por la cantidad de mujeres solistas que ganaron terreno en los espacios más lúgubres del sonido, algunas más “pop” como Björk y Lana Del Rey, y otras más “under” como Emma Ruth Rundle, Zola Jesus, Julie Christmas, A,A, Williams, Reverend Kristin Michael Hayter (ex Lingua Ignota), Darkher, Dorthia Cottrell, Uboa y Ethel Cain, solo por mencionar algunas.
En cualquier caso, Chelsea Wolfe se ganó un lugar bien alto y este séptimo álbum (aparte de colaboraciones como “Bloodmoon: I” de 2021, junto con la banda post-hardcore Converge, o su disco en vivo grabado en el Roadburn Festival de 2012) no hace más que confirmarlo muy fuertemente. A lo largo de su carrera, la estadounidense ha ido creando una música que combina momentos pesados de estilo post-metal, electrónica y folk en la veta Gothic Americana y, en ese recorrido, hallaremos rastros de la influencia de muchas de las referencias anteriormente nombradas: es de buena reina saber en quién apoyarse.
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“Whispers in the Echo Chamber” fue el primer single. Una canción apesadumbrada, densa y tensa, casi enervante. La base electrónica resulta crucial, con reminiscencias de trip-hop, hasta que, sorprendentemente, irrumpe un riff de guitarra afilado y violento. “House of Self-Undoing” acelera notablemente el ritmo, haciendo de este track el más rápido de todo el disco, y el más “industrial”. Luego, “Everything Turns Blue”, tercer single, resulta mucho más melódico, con un estribillo encantador. La voz es de una tristeza dulce, seductora, que nos transporta a espacios de sueño, bastante alejados del clima del álbum previo, “The Birth of Violence” (2019), que era mucho más acústico y terrenal, hasta podría decirse “rutero”. “Tunnel Lights”, que fue el segundo single, es otra pieza de musicalidad magistral. Incorpora a la perfección un piano jazzero y el canto vuelve a ser sublime.
“The Liminal” sigue dando bastante espacio a las teclas, aunque con un enfoque más etéreo de gran belleza. “Eyes Like Nightshade” es el momento de electrónica más retorcida y “Salt” es una canción bastante minimalista, que sigue ahondando en el lado trip-hop de este disco, con ecos inevitables de Massive Attack, Tricky y Portishead, así como de Björk. Lo mismo puede decirse de “Unseen World”, aunque en esta ocasión la percusión adquiere un carácter casi ritual y hay cierta sonoridad étnica. “A Place in the Sun” es una canción sombría que da protagonismo al piano y donde la voz alcanza los puntos más agudos de su registro. El final llega con “Dusk”, otra obra maestra, memorable, que termina con un solo de guitarra que casi compensa la falta de notoriedad del instrumento en este álbum en comparación con otros. Así culmina un gran trabajo que, sin dudas, sobresaldrá en el paisaje musical de este año.


Roscian es una nueva banda británica de música industrial con una fuerte tendencia darkwave, algo así como una criatura surgida de un caldo en el que se echaron pizcas de Depeche Mode, Godflesh, Jesu, Locrian y Kollaps. “The First Disgrace” es un fantástico debut, editado por Trepanation Recordings. Se trata de un dúo conformado por Jake Harding en voz y letras, y Simon Mason en sintetizadores, programación, batería y voz.
“To End, To Begin” es una canción tan oscura como hermosa: la más accesible de todo el álbum, y el single seleccionado para su promoción, con una voz cautivante y un ritmo hipnótico desplegando un romanticismo en decadencia. “What Cannot Be Soothed” adquiere un actitud más cruda y fría, con esa suerte de tono imperativo en un clima apocalíptico tan típico del estilo industrial. Luego, “In Silence” resulta mucho más atmosférico, casi como un delicado interludio onírico. “Altar of Ashes” nos presenta un canto especialmente solemne, y un gran estribillo con una bella armonía vocal, El acompañamiento instrumental está densamente saturado de distorsión, es como una bruma lentamente palpitante, una niebla electrificante. “Ground Swell” es otra gema negra, donde las reminiscencias de Depeche Mode, especialmente por el trabajo vocal -aparte del aspecto electrónico- se acentúan, salvo por esa agresividad latente, controlada, que se deja traslucir en el sonido de Roscian.
Al llegar “In Fire” volvemos a adentrarnos en uno de esos pasajes minimalistas, profundamente melancólicos, donde el canto se muestra en todo su esplendor y, sin dudas, es una de las grandes virtudes del grupo. “Sightless” sigue en el mismo rumbo pero incorpora momentos de sorprendente brutalidad, con gritos desesperantes que se van sofocando. “Slow Exit” sigue deleitándonos con el hechizo de la voz que, hay que decirlo, es comparable a la de Martin Gore. El final llega con “Unhand Discontent”, con una nueva intensidad y ese semblante admonitorio ya empleado anteriormente, llegando a una completa disolución yendo del ruido al silencio. Excelente trabajo de estos músicos oriundos de Bristol, recomendable para todo el público amante del género.

The Rods es un ejemplo perfecto de cuan efectivo y certero puede ser el heavy metal clásico. Cuando es ejecutado con calidad y en forma directa, el resultado no puede ser otra cosa que excelente. Y así sucede con este “Rattle The Cage” de los históricos The Rods.
Desde su regreso en el 2010 han respetado la continuidad de disco nuevo cada cuatro años y, con “Rattle The Cage”, los oriundos de NY vuelven a poner sobre la mesa toda su destreza. A los fundadores David “Rock” Feinstein (en guitarra y voz) y Carl Canedy (batería), se les suma el bajista Freddy Villano (con pasado en Quiet Riot) para cerrar la formación.
Aquel sonido de la NWOBHM está presente, difícil esperar otra cosa a esta altura, pero de algún modo modernizado sin perder la esencia. Me atrevo a decir también que la banda suena más pesada y oscura que en otros discos, quizás por el tratamiento diferente que llevan las voces… más rasposas, más aguerridas… a menudo dobladas. El nivel de producción, a cargo de Chris Collier, es notable en ese aspecto.
La apertura con “Now and Forever” tiene todo para ganar. A diferencia del resto, ofrece teclados muy en una onda 70s, y un solo contagioso que recrea la melodía del estribillo.
“Wolves at the Door” es un medio tiempo, más pesada, donde se luce especialmente Freddy Villano.
“Rattle The Cage”, el tema, es un viaje a los ochentas con varios riffs poderosos, mucho ritmo y una letra que invita a rebelarse contra el sistema. “Can’t Slow Down”, a pesar de su nombre, es un poco más calma que su antecesora y tiene un aire a “Heartbreaker” de Led Zeppelin que le sienta muy bien. Canciones como “Metal Highways” o “Play it Loud” son claros ejemplos de metal de la vieja escuela.
En “Hell or High Water” Feinstein despliega su habilidad con el Wah Wah mientras que “Shockwave” es la más veloz de todas, con un doble bombo a full que no da respiro. Y “Hearts of Steel” cierra de manera impecable la placa, con un himno dedicado al género.
Pero sin dudas “Cry Out Loud” es mi favorita… con sus más de siete minutos y clima ominoso. Posee un in crescendo desde la estrofa que va de menos a más para explotar en el estribillo…. Y un interludio instrumental elaborado, melódico, emotivo… de lo mejor del álbum. Por lejos la que más se repitió en mi Winamp (!).
Como dice el tema que da título al álbum, hay ocasiones en que es necesario sacudir la jaula. Por lo pronto los Rods no intentan inventar nada nuevo, pero cumplen con estas diez canciones de Heavy Metal enérgico y furioso. ¿Qué más se puede pedir?


Tras las grandes sensaciones que nos dejo su EP Transission, ahora los metaleros Ancient Settlers vuelven con un nuevo trabajo Tales From The Earth, para demostrar que su creatividad y sus ganas de seguir evolucionando no conocen límites.
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En estas nuevas composiciones, la banda ha querido mostrarnos una cara distinta, con otros matices pero que evidencian porque son una de las mejores y más completas bandas en el metal nacional de la actualidad.
El disco comienza con “The Pilgrim’s Memories” y ya te das cuenta que estamos ante un disco totalmente distinto de lo que han hecho hasta la fecha, ya que unas preciosas guitarras acústicas y la voz de Argen que despliega una melodía preciosa y cuidada, evidenciando que es mucho más que una mujer que canta gutural y melódico, también puede cantar de forma más intimista y conquistarte con su voz.
La siguiente pieza es una suerte de interludio llamada “Lehorrekoa Eta Itsasokoa”, donde cuentan con la colaboración de Inaxio Esnaloa y que está narrada íntegramente en euskera.
Para “Mother Earth”, la banda suma una nueva colaboración y es la del señor Iván Sención, vocalista de la mítica formación argentina Jeriko y que le añade su potente voz a esta cuidada pieza que aborda el tema de la naturaleza y que por sonoridad podría recodarte a bandas como Alice in Chains y Stone Temple Pilots, pero por ese toque de las guitarras y la base acústica.
Sin duda una pieza que nos sorprendió cuando la escuchamos hace un tiempo y que aplaudimos ya que la grandeza de Ancient Settlers en no repetir lo mismo del disco anterior, aquí se ha plasmado de forma brillante.
En el siguiente interludio, mucho más oscuro y misterioso Ancient Settlers, cuentan con la colaboración de la banda suiza Hellhammerr y combinan el castellano, el quechua y el inglés siendo un corte bastante particular.
Y el EP lo cierra el corte que da título al disco y donde llega la última invitada y es la señorita Lur Burns Red, vocalista de A Dark Reborn, quien le da su toque melódico y diferente a la pieza y se sigue reivindicando como una de las mejores voces del metal underground actual junto a Clau Violette (Astray Valley), Sara Grun (Hiranya) o la propia Argen Death de Ancient, entre otras.
Como extra se añaden las versiones instrumentales de “The Pilgrims Memories”, “Mother Earth” y “Tales From The Earth”, para disfrutar de los matices instrumentales de las piezas con instrumentos acústicos, sonidos de la naturaleza y unos arreglos que le dan ese toque especial a las canciones.
De nuevo un canto a las entrañas de la tierra, con unas guitarras acústicas que acompañar la voz de Lur y que cierran este EP con notable alto y como reza el dicho “Quién no arriesga, No gana” y con este disco Ancient Settlers se han ganado los puntos por arriesgarse, mostrar una cara distinta y comprometida de la banda y ojalá sigan creciendo y evolucionando por que su talento no tiene límites.
Etiquetas: Ancient Settlers, Death Metal Melodico, Metalcore, Tales from the Earth, Through Your Neck Records


Nuevo trabajo de la banda madrileña La Menace, conformada por Alex Martin en voz, Davo Nieto en guitarra, Jorge “Harris” Falcones en bajo y Luis Andújar en batería.
El poderoso cuarteto español ha sacado su nuevo trabajo “Erebus” un EP de 6 canciones con un neocrust auténtico, poderoso y que demuestran la madurez de sus integrantes, recordemos que estos muchachos vienen de bandas del palo muy conocidas como Khmer, El Ego, Lee Cantinas, Dixpersión, Cantona, The Great Destroyer X, Deymos or Sunfaia.
El nuevo álbum de la banda será lanzado por su propia compañía discográfica, 7 Lamentos Records, junto con Hombre Montaña y Violence In The Vein. Tratará sobre una aventura épica que va desde lo más intenso hasta lo más extremo, con un enfoque en la expedición perdida de Franklin. La historia se basa en la desaparición de los barcos Terror y Erebus en 1845. “como metáfora para explorar los sentimientos de soledad, desesperación y supervivencia presentes en el ser humano”
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Tenemos una introducción con una instrumental que denota lo que vendrá en este nuevo álbum, power, crust puro al más estilo old school, un sonido de bajo, guitarra y baterías con blast beat sumado al poderoso gutural del cantante no dejan rienda a por menores ni mucho menos altibajos.
Ya adentrandonos en el álbum, nos acercamos a la segunda canción “Pierdes el Control“, un sonido mucho más pulido, voces más limpias que el gutural típico, tenemos que destacar al batero de la banda, un relojito, llevando bien los tiempos de la canción, se nota una muy buena calidad de producción.
Continuamos con “Frente a la desesperación” un crust épico, melodías con tintes power metal, guturales poderosos, una letra que nos advierte lo mencionado en la introducción, los sentimientos más bajos que puede vivir el ser humano son representados con ritmos veloces, blast beat, guitarra veloz y gritos de verdadera desesperación.
Entramos en lo último del EP, estos 3 últimos temas comparten similitudes, la velocidad aumenta bordeando el thrash, death, grindcore y lo curioso de esta banda es cómo toca los distintos géneros, ritmos, cambios de tiempos.
“Cuándo ves en la gloria” es el cuarto tema de este trabajo, un arranque veloz, un machaque sobre el final poderoso, y vuelvo a resaltar, un interesante trabajo de Luis Andújar en baterías, un doble pedal a fondo combinado con los característicos blast beat mencionados incansablemente en esta reseña (lo reiterativo también es sinónimo de lo bien elaborado que está).
Anteúltimo tema, “Tu propia tumba“, un sonido más hardcore que combina con gritos guturales del vocalista Alex Martin y coros de fondo durante esta canción para dar paso a un ritmo más lento, cercano al doom, llevándote a esa atmósfera oscura que busca la banda con el concepto del álbum.
Llegamos al final, “Popa” es el título de la instrumental, oscura, sombría, pesada, cómo lo requiere un álbum de este estilo, canciones cortas, rápidas, auténticas y un álbum conceptual con una historia detrás que representa un poco (o mucho) de lo que más de uno siente internamente.
Etiquetas: Crust Punk, Deymos or Sunfaia, Dixpersión, Hardcore, Khmer, La Menäce, The Great Destroyer X


Finalmente está entre nosotros el nuevo disco de Bruce Dickinson. Se trata de “The Mandrake Project”, el séptimo álbum en su discografía y es quizás el lanzamiento de Heavy Metal más anunciado de los últimos años. La noticia se dio a conocer allá por septiembre del 2023 y un par de meses después tuvimos el primer adelanto con “Afterglow of Raganrok”, con videoclip y todo.
Diecinueve años han pasado ya del lejano Tyranny of Souls. ¿Por qué tanta espera? Bueno, según el propio Bruce estas canciones empezaron a armarse allá por el 2012 pero diferentes compromisos, principalmente con Iron Maiden, fueron demorando el proyecto hasta nuestros días.
La discografía de Bruce como solista es bastante diversa, cambiante, con momentos brillantes y otros no tanto, pero siempre generando un nivel de interés elevado entre los fans. No es para menos tratándose del frontman de la banda de heavy metal más importante del planeta y una de las figuras más carismáticas de la escena.
“Tattooed Millionaire” significó el punto de partida cuando aún era el dueño del micrófono en Iron Maiden, en un estilo más virado al hard rock que al heavy clásico de la Doncella. “Balls to Picasso” en cambio, ya alejado de Maiden, fue una placa más variada y que representó su primera colaboración con quien se iba a convertir en su socio creativo: Roy Z. A su vez fue su primer gran éxito y le representó una gira mundial, gran exposición y participaciones en todos los programas de música del momento.
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Luego de un intento de modernizarse algo fallido con “Skunkworks”, Dickinson retoma la senda del éxito, siempre junto a Roy Z, con los muy festejados “Accident of Birth” y “The Chemical Wedding”. Un combo imbatible donde contó también con la ayuda clave de otro ex-Maiden: Adrian Smith. La calidad de estas dos últimas placas dejaba en evidencia el mal momento de Maiden y se apresuró la reunión más esperada.
Ya con la Doncella en plena actividad, uno pensaría que la carrera de Dickinson solista iba a quedar apartada de la cargada agenda del cantante, pero no fue así. Hubo un espacio para el excelente “Tyranny of Souls” en el 2005. Aunque claro, casi sin presentaciones en vivo.
Desde entonces hasta hoy hubo interminables giras y nuevos discos con Maiden; misiones como piloto; la presentación de su biografía en forma de libro, pero también en una especie de show de stand up; la pandemia… diferentes sucesos que fueron demorando la concreción del proyecto. Eso sí… no se lo puede acusar de ocioso al ex-cantante de Samson.
Así es que llegamos al presente donde Bruce pudo finalmente retomar aquellos demos, ideas y grabaciones para darles forma definitiva en este estupendo “The Mandrake Project” que nos convoca hoy.
Además de, por supuesto, Dickinson en las voces (y alguna guitarra), la banda se integra con Roy Z en casi todo lo demás: guitarras, bajos, producción, mezcla y mastering. Roy es la pieza clave del sonido de la banda y el socio perfecto para complementar las ideas del cantante.
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Para completar la formación tenemos al sesionista norteamericano Dave Navarro en batería y el italiano Maestro Mistheria en teclados. Para el vivo Bruce contará también con la bajista de Whitesnake, Tanya O’Callaghan; y los violeros Philip Naslund y Chris Declercq. Roy no podrá hacerlo debido a compromisos personales.
La verdad es que “The Mandrake Project” se trata de un álbum complejo, oscuro, por momentos pesado y por momentos no tanto y que tiene instancias de mucha creatividad, grandes climas, una ejecución ajustada y un sonido impecable.
En todo caso… ¿qué le aporta a esta altura un nuevo álbum en solitario al piloto espadachín? Repasemos las canciones que son, en definitiva, lo único importante y quizás lleguemos a alguna conclusión.
01 – Afterglow of Ragnarok: Como mencionamos, fue el primer corte y la carta presentación para todo el disco. Según el propio Bruce, esta canción era representativa del tono y estilo que iba a tener todo el álbum. No creo que sea tan así porque, como escucharán, afloran otros sonidos a lo largo de la placa. Pero sí es correcto afirmar que se trata de una gran canción, poderosa, épica, enérgica.
02 – Many Doors to Hell: Menos pesada que la anterior, un buen riff ganchero… mayor presencia de teclados. Presenta un registro más grave por parte de Bruce en las estrofas, y un solo muy mélodico.
03 – Rain on the Graves: El segundo adelanto del disco que también cuenta con un videoclip. La inspiración para esta canción llegó cuando el vocalista visitó el Lake District, un parque nacional situado al noroeste de Gran Bretaña. En esta ocasión tenemos un Bruce en modo narrador para desarrollar una historia con demonios y tumbas; alcanzando los registros más altos y exigentes. De lo mejor del disco.
04 – Resurrection Men: De las más interesantes… un aire estilo western, sobre todo al comienzo con el bajo taladrando una misma nota mientras entran guitarras acústicas. Cuando alcanza el climax de la canción, tenemos a Bruce al tope de sus recursos, yendo bien arriba por momentos y un riff a los Sabbath a modo de quiebre. Notable.
05 – Fingers in the Wounds: Gran presencia de teclados que le dan un tono orquestal… incluso posee una delicada melodía de piano durante las estrofas. Un gran estribillo; y un clima arábico durante el solo le dan una personalidad especial. Imagino una canción que puede ganar mucho en vivo.
06 – Eternity Has Failed: Uff… que difícil reseñar esta… Es que se trata, nada menos, de un remake de “If Eternity Should Fail”, aquel tema que diera comienzo a “Book of Souls” (2015) de Iron Maiden. Claro, fuera de contexto resulta una extraña decisión, pero la explicación reside en que se trata de una canción compuesta originalmente por Bruce cuando comenzara a cranear este álbum allá por el 2012. Dave Murray escuchó el demo y la pidió para Maiden, a lo que el piloto cantante accedió. Esta nueva versión es bastante parecida con un pequeño cambio en la letra, entendiendo que en el mundo han pasado cosas y que aquel vaticinio sobre la Eternidad finalmente ha sucedido. El final también es algo diferente y el contexto del disco le da coherencia a la cita del Dr. Necrópolis, uno de los personajes que aparecen en las letras y en los videos de difusión. Personalmente estoy muy acostumbrado a la propuesta por Maiden, me costó adaptarme a esta reversión, aunque es cierto que se integra perfectamente con el resto del álbum.
07 – Mistress of Mercy: Sin dudas el tema que más suena al Bruce de “Accident of Birth”. Tiene esa onda de Metal de los 90s, un sonido del que Roy Z es de los mayores responsables. Acá vuelven a desplegar esa tónica de guitarras afinadas más bajas… de lo más pesado del disco.
08 – Face in the Mirror: Gran balada donde destacan las guitarras acústicas, nuevamente hay un acompañamiento de piano y un sentido coro. Un Bruce reflexivo, introspectivo… con un registro totalmente diferente al resto de las canciones, dando evidencia de su versatilidad en un tema más tranquilo.
09 – Shadow of the Gods: Tema largo, de los más singulares. Un comienzo calmo, acústico y un inesperado quiebre en la mitad para entrar en la machaca propia de Roy Z que resuena, por ej, a Resurrection de Halford. Requiere más de una escucha para apreciarse en su totalidad, pero lo vale.
10 – Sonata (Inmortal Beloved): El tema más largo del álbum. El más elaborado también por la variedad de sonidos y climas desplegados. Oscuro, por momentos gótico, una especie de balada muy pesada.
Una gran forma de cerrar el álbum.
Un disco pesado, variado… que no se parece a los anteriores, pero se ubica cerca de ellos. Realmente se lo siente muy cómodo a Bruce que ya hace rato tiene una identidad propia como solista sin depender de lo que haga con Maiden. Un logro que no hubiera sido posible sin la colaboración de Roy Z en todos estos años. Además, acompañado de letras que indagan en lo oculto, el poder, la ciencia, el infierno, la muerte, la eternidad… todos tópicos que tiñen de misterio y misticismo a la placa.
Adicionalmente, en sintonía con lo ambicioso del lanzamiento, habrá distintas ediciones. Algunas de ellas (las más onerosas) serán acompañadas por un comic que dará inicio a una saga a compilarse en 3 volúmenes que verán la luz durante el 2024, y que continuarán la historia que vimos en los videoclips. Así que aquellos que se han interesado por las letras y la historia narrada por Bruce tendrán la oportunidad de expandir la experiencia.
“The Mandrake Project” se acomoda con facilidad entre los grandes discos del incansable vocalista. ¿El mejor? Eso quedará a criterio de cada uno. Lo cierto es que se trata de un estupendo álbum que agrega una página más de calidad a la holgada carrera de Bruce Dickinson. No es poco.


“Hollow” es el disco debut de Hauntologist, el nuevo proyecto de los polacos Darkside (baterista de Mgła y Kriegsmaschine) y The Fall (guitarrista en vivo de Mgła y Odraza, miembro de Eschaetology y Ashes, entre otras bandas, y colaborador en Whalesong, el colectivo dirigido por Michał “Neithan” Kiełbasa, técnico de guitarras de Mgła, quien está como invitado en este álbum aportando a la ambientación). Como si fuera poco, la mezcla y masterización fueron realizadas por M, el otro miembro de Mgła. Hacen un black metal atmosférico con momentos de post-rock y neo-folk, que según ellos mismos afirman, busca explorar toda la negatividad de las noches de insomnio y las más surrealistas alucinaciones causantes de ansiedad.
Hauntologist se presenta como dúo de un baterista y otro integrante a cargo de todo lo demás (voz, guitarras, bajo y teclados). El estilo de Darkside es tan marcado y constante (podríamos llamarlo “el cirujano de los platillos”, más allá de su blast beat perfecto) que todo lo que haga tocando black metal va a sonar a Mgła. Mucho más si lo hace en un grupo con otras personas asociadas a dicha exitosa banda. Su virtuosismo técnico es indiscutible, pero era tiempo de que empezara a mostrar mayor versatilidad, pues su producción estaba resultando un tanto monótona. Quizás esta nueva propuesta sea el espacio que necesitaba para eso.
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Cuando empieza a sonar “Ozymandian”, la primera impresión es que nos encontramos ante un nuevo disco de los encapuchados que -a esta altura- ya podemos decir que instalaron el movimiento de las bandas de black metal que reemplazaron el corpse paint por capuchas y máscaras de tela que cubren el rostro (Groza, Uada, Gaerea, etc.). Curiosamente, Hauntologist parece haber vuelto al corpse paint, en una versión minimalista: la cara totalmente pintada de blanco. El estilo de Darkside ya era suficiente para generar esa sensación, pero la voz de The Fall la profundiza, así como las líneas de guitarra, con armonías y melodías totalmente similares a las de Mgła. Lo mismo sucede con “Golem”, otra canción que parece de la “banda madre” y, sin dudas, será del agrado de su público. Esos arpegios, machaques, trémolos, y las frases sencillas pero evocativas suenan en todo su esplendor, con el canto que parece más una diatriba indignada. De verdad, el parecido es tan notable que cabría el interrogante de por qué empezar otra banda que suene así. Esa pregunta se esfuma cuando llega “Waves of Concrete”, pues aparece el aspecto post-rock que incorpora Hauntologist. Se trata de un interludio con reminiscencias de Mogwai: un melancólico paisaje sonoro con un sample vocal de discurso masculino.
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De inmediato, “Deathdremer” vuelve al sonido de Mgła. Parece algo así como un juego psicológico, pues emerge nuevamente el cuestionamiento, que se termina con “Hollow”. Este track en particular tiene un sonido neo-folk mesmerizante. Aquí cabe recordar el proyecto de Kiełbasa, Grave of Love. Hacia el final, la música va volviéndose un poco más pesada, pero el canto limpio, claramente, no es característico de Mgła. La oportunidad de Darkside para exhibir un mayor repertorio técnico se expande. “Autotomy” continúa con el ya referido juego, retornando al origen totalmente bienvenido para la audiencia fanática pero no tanto para la crítica. Entonces, “Gardermoen” irrumpe con su impronta darkwave, donde el bajo adquiere protagonismo, en lo que sea, probablemente, uno de los puntos más altos del álbum, en tiempos de revival post-punk, que también se refleja en la voz y la guitarra minimalista. Todo termina con “Car Kruków”, afirmando el aspecto post-rock del proyecto, pues se trata de un track delicado, con una sutil melodía de guitarra, un sample de una mujer hablando en polaco e instrumentos de viento procesados y/o teclados, además de un bajo que casi remite al jazz. Llegado este punto, se puede decir que es un muy buen álbum, pero podría pensarse que la banda está en la búsqueda de un equilibrio que todavía no logra. El camino natural debería ser reducir la influencia de Mgła (sobre todo considerando que se trata de un proyecto paralelo de sus mismos integrantes) y ahondar en las aguas post-rock, post-punk, incluso noise, hasta lograr una combinación más original. El potencial es innegable y prometedor.


Es muy común que acá en Track To Hell nos pongamos a hablar sobre bandas de “metal avantgarde con influencias de free jazz”, “death metal progresivo sinfónico experimental”, “blackgrind ambiental” y demás etiquetas raras del mundo de la música pesada. Pero de vez en cuando nos sacamos el traje hipster y ponemos el ojo en algún álbum de canciones hechas y derechas que no estarían fuera de lugar en Aspen o radios similares. Eso es lo que suele ocurrir cada viernes cuando al público le llega un nuevo lanzamiento auspiciado por el sello italiano Frontiers, y es lo que pasa hoy con Alive, el regreso discográfico del quinteto Honeymoon Suite.
Hagamos un poco de historia.
No sé si llamar a Honeymoon Suite una “gloria” del AOR, ese estilo de hard rock sofisticado y en ocasiones pomposo que tuviera su época de gloria en los ochentas: ciertamente no llegaron nunca al nivel de popularidad de congéneres como Def Leppard, Asia o Bon Jovi. Puede que acá tenga mucho que ver el que no hayan tenido mucho éxito en los Estados Unidos, donde apenas lograron meter una canción, “Feel It Again”, en el Top 40 de Billboard allá por 1986. Su mayor exposición ante el público estadounidense se dio menos con su promoción por la radio y más a través de soundtracks, siendo que hicieron el tema de Lethal Weapon y su canción “Bad Attitude” apareció en el último capítulo de Miami Vice, un dato que chorrea ochentosidad por todos los poros.
Sin embargo, en su Canadá natal Honeymoon Suite lograron tuvieron más de un puñado de éxitos en las radios rockeras de los ochentas, vendiendo cerca de un respetable millón de copias en aquellos años. Como es costumbre con las bandas de este estilo, la llegada de los noventas fue brutal: tras editar Monsters Under the Bed en 1991, donde se podía sentir cierta intención de adoptar un sonido un poco más pesado sin abandonar del todo su estética, el cantante y guitarrista Johnnie Dee y el guitarrista Derry Grehan decidieron mantenerse exclusivamente como banda en vivo durante el resto de la década, no volviendo a editar un álbum hasta el 2001 con Lemon Tongue, donde buscaron una reinvención con sonido alternativo que no resultó.
Esta no sería la última pausa discográfica del grupo ni tampoco la más larga, ya que después de volver a su sonido clásico con Dreamland (que era una reedición de Lemon Tongue con canciones cambiadas, ya bajo el ala de Frontiers) y Clifton Hill (2008), pasaron 16 años más sin nuevos discos, desembocando eventualmente en este Alive, que ya desde su título parece ser un intento de declaración de principios. Este disco en particular se viene cocinando desde hace tiempo, si consideramos que su primer single “Tell Me What You Want” salió en septiembre de 2019, casi cinco años y una pandemia atrás. Pero si tenemos en cuenta la historia de la banda, no es de sorprenderse.
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Como dije antes, no es que Honeymoon Suite sean una banda legendaria, pero puede que ello les juegue a favor: no tienen el peso de un legado enorme en sus espaldas, y uno no se espera una maravilla con cada álbum. Y en términos de estilo y sonido, Alive es la clase de álbum que uno esperaría de algo editado por Frontiers: producción limpia, rock pesado con una dosis extra de melodías azucaradas de los ochentas y teclados apoyando sin quitarle protagonismo a las guitarras.
Ya desde el vamos con “Alive”, canción que le da nombre al álbum, nos encontramos con lo antes descrito, apoyándose mucho en costado más pop rock de los canadienses. Estribillo, solo de guitarra, teclados y la voz siempre presente de Johnnie Dee, todo puesto en un molde como para musicalizar alguna película de deportes. Y no lo digo como algo negativo, no se equivoquen: te da ganas de salir a pelearle a la vida.
“Find What You’re Looking For” salió como single allá en junio de 2020, y más allá del tiempo transcurrido está claro que es una elección obvia para adelanto, un poco más densa pero manteniendo esa cubierta pop e incluso teniendo algunos arreglos de guitarra que recuerdan un poco a Queen. Sin embargo, como segunda canción se me hace un tanto redundante, sin que su calidad se vea afectada viéndola en solitario.
Incluso antes de saber que había sido el primer single del álbum, estaba claro que “Tell Me What You Want” tenía cierta intención puesta de acercarse a un público más pop, con esa parte de guitarra acústica con elementos electrónicos y chasquidos. Me recordó demasiado a esas canciones genéricas que meten en Eurovisión cuando los compositores no quieren hacer valer lo que les pagan, pero por suerte es sólo esa parte, con el resto de la canción siendo un hard rock muy melódico y pegadizo.
Por fuera del inicio y los adelantos, “Give It All” es un guiño al glam de los ochentas, con esa guitarra poderosa bien al frente a cargo de Derry Grehan y su riff bien directo. “Not Afraid To Fall” es una suerte de balada pesada, y “Doesn’t Feel That Way” cierra el álbum otra canción melódica como para musicalizar alguna boda rockera.
Con las diez canciones regulares tenemos apenas media hora de álbum, lo cual es corto para los estándares de estas bandas. Sin embargo, también tenemos dos bonus tracks, que consisten de regrabaciones de “Love Changes Everything” y “New Girl Now”, dos de los éxitos de los ochentas del grupo. Sé que antes dije que el grupo no tiene ese legado en sus espaldas, pero no creo que la gente de Honeymoon Suite vaya a estar de acuerdo conmigo.
Alive es un disco de AOR que no busca salirse del molde del género, pero no es que lo necesite: es un buen trabajo para todo aquel que busque ese estilo de rock pesado de estadio, incluso si el lugar más grande donde pueda llegar a escucharlo en estos días sea en algún bar. Recomendado para fans y nostálgicos.


Diez años sin tener novedades de Project Arcadia, esta banda con base en Rumania, pero de variante formación. Desde aquel ya lejano “A Time of Changes” del 2014 han renovado casi todo su staff de músicos con excepción, por supuesto, de Plamen Uzunov, guitarrista, fundador, compositor y la mente detrás del proyecto.
Para esta ocasión cuenta con la colaboración internacional de Deibys Artigas (de Venezuela) en voces, Milcho Kolev (de Bulgaria) en guitarras, y la base de Rich Gray (del Reino Unido) en bajo y Fabio Alessandrini (de Italia) en batería. Estos últimos, ambos forman parte de Anihilator.
El sonido general tiene que ver con el hard rock estilo europeo, con melodías muy marcadas, muy trabajadas… a veces más power, a veces más prog pero siempre con machaques furiosos, punteos veloces, un trabajo muy detallado entre las dos guitarras y, sobre todo, una performance impecable del vocalista Artigas. Versátil, llega tanto a los agudos más exigentes como a los momentos más guturales, además de compartir autoría en algunos temas.
Como su título indica, “Of Sins and Other Tales” divide sus canciones en dos grupos: aquellas referentes a los pecados (sins); y aquellas dedicadas a otros asuntos (other tales). Dotan así de una singular estructura a la placa donde se van intercalando unos y otros temas.
“Rusty Cage” abre con un riff demoledor y es la síntesis perfecta del álbum, aguerrido y melódico por partes iguales.
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La primera parte de los Sins, “Envy” tiene más machaca quizás, pero confirma lo escuchado en el anterior track. Quedan claras las intenciones sonoras de la banda.
Canciones como “Sweet Scented Madness” o “To My Muse”, en cambio, aportan algo más de calma, en la vena más hardrockera.Mientras que “The Portrait” o la segunda Sins, “Pride” se cuentan entre las más pesadas y más intrincadas, con cambios de ritmos.
“The Hourglass” entra en la veta más progresiva, la más elaborada y una performance de Artigas impecable… diferentes climas, quiebres, lo mejor del disco.
Y para el final el dueto entre las dos últimas sins, “Greed” más riffera y “Anger”, posiblemente la más veloz de todas donde los destacados son justamente quienes integran la base rítmica de Anihilator.
Hard Rock, Power Metal, Metal Progresivo… llamalo como quieras. Un gran disco para retornar y ganar, quizás, la continuidad de la que hasta ahora no gozaron.


En el flamante registro en formato EP de los belgas Becoming A.D., editado el pasado 5 de enero, se sienten aires thrashers e incluso propios del metalcore, aunque entre track y track se cuelan guiños muy claros al groove y al hardcore más duro.
El cuarteto no da respiro en ningún momento del opus, de poco más de quince minutos de duración. Quizás el punto más melódico del lanzamiento se deja escuchar en “Crescent Moon”, segundo track del EP, donde la voz cantante deja los alaridos de lado unos pocos segundos. Sorprenden la producción y el sonido, muy bien llevados y sin pasos en falso. Todos los instrumentos perfectamente definidos, lo cual habla de una mezcla muy bien hecha.
Si bien la propuesta de la banda no es innovadora, llama la atención la agresividad de las composiciones y la correcta ejecución de los músicos en lo suyo, lo cual hace que no se trate de una banda más, siendo realmente grato escucharlos. Por supuesto que hay breakdowns por montones, de todas las formas y colores.
Incluso se dejan escuchar guitarras armonizadas en claro plan metalcore. Especial para fans de Biohazard, Pantera, Slayer, Lamb Of God y afines.


Imaginemos que la Madonna de la canción “Frozen” (1998) se hubiera disociado de la artista, a modo de un alter ego, para incursionar por sí misma en los caminos más melancólicos y expresar las emociones de su propio viaje mediante la música. Algo así me inspiró Chelsea Wolfe cuando empecé a escucharla hace muchos años. Hoy la llaman la Reina de la Oscuridad (como a Madonna la Reina del Pop), y si bien no me interesa discutir la validez del apodo, no quisiera dejar de recordar figuras legendarias como la de Diamanda Galás, Lydia Lunch y Jarboe, que bien podrían merecer el mismo título. También los momentos más “dark” de Patti Smith, Annie Lennox, PJ Harvey o incluso Tori Amos… Por suerte, las últimas dos décadas se han destacado por la cantidad de mujeres solistas que ganaron terreno en los espacios más lúgubres del sonido, algunas más “pop” como Björk y Lana Del Rey, y otras más “under” como Emma Ruth Rundle, Zola Jesus, Julie Christmas, A,A, Williams, Reverend Kristin Michael Hayter (ex Lingua Ignota), Darkher, Dorthia Cottrell, Uboa y Ethel Cain, solo por mencionar algunas.
En cualquier caso, Chelsea Wolfe se ganó un lugar bien alto y este séptimo álbum (aparte de colaboraciones como “Bloodmoon: I” de 2021, junto con la banda post-hardcore Converge, o su disco en vivo grabado en el Roadburn Festival de 2012) no hace más que confirmarlo muy fuertemente. A lo largo de su carrera, la estadounidense ha ido creando una música que combina momentos pesados de estilo post-metal, electrónica y folk en la veta Gothic Americana y, en ese recorrido, hallaremos rastros de la influencia de muchas de las referencias anteriormente nombradas: es de buena reina saber en quién apoyarse.
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“Whispers in the Echo Chamber” fue el primer single. Una canción apesadumbrada, densa y tensa, casi enervante. La base electrónica resulta crucial, con reminiscencias de trip-hop, hasta que, sorprendentemente, irrumpe un riff de guitarra afilado y violento. “House of Self-Undoing” acelera notablemente el ritmo, haciendo de este track el más rápido de todo el disco, y el más “industrial”. Luego, “Everything Turns Blue”, tercer single, resulta mucho más melódico, con un estribillo encantador. La voz es de una tristeza dulce, seductora, que nos transporta a espacios de sueño, bastante alejados del clima del álbum previo, “The Birth of Violence” (2019), que era mucho más acústico y terrenal, hasta podría decirse “rutero”. “Tunnel Lights”, que fue el segundo single, es otra pieza de musicalidad magistral. Incorpora a la perfección un piano jazzero y el canto vuelve a ser sublime.
“The Liminal” sigue dando bastante espacio a las teclas, aunque con un enfoque más etéreo de gran belleza. “Eyes Like Nightshade” es el momento de electrónica más retorcida y “Salt” es una canción bastante minimalista, que sigue ahondando en el lado trip-hop de este disco, con ecos inevitables de Massive Attack, Tricky y Portishead, así como de Björk. Lo mismo puede decirse de “Unseen World”, aunque en esta ocasión la percusión adquiere un carácter casi ritual y hay cierta sonoridad étnica. “A Place in the Sun” es una canción sombría que da protagonismo al piano y donde la voz alcanza los puntos más agudos de su registro. El final llega con “Dusk”, otra obra maestra, memorable, que termina con un solo de guitarra que casi compensa la falta de notoriedad del instrumento en este álbum en comparación con otros. Así culmina un gran trabajo que, sin dudas, sobresaldrá en el paisaje musical de este año.


Roscian es una nueva banda británica de música industrial con una fuerte tendencia darkwave, algo así como una criatura surgida de un caldo en el que se echaron pizcas de Depeche Mode, Godflesh, Jesu, Locrian y Kollaps. “The First Disgrace” es un fantástico debut, editado por Trepanation Recordings. Se trata de un dúo conformado por Jake Harding en voz y letras, y Simon Mason en sintetizadores, programación, batería y voz.
“To End, To Begin” es una canción tan oscura como hermosa: la más accesible de todo el álbum, y el single seleccionado para su promoción, con una voz cautivante y un ritmo hipnótico desplegando un romanticismo en decadencia. “What Cannot Be Soothed” adquiere un actitud más cruda y fría, con esa suerte de tono imperativo en un clima apocalíptico tan típico del estilo industrial. Luego, “In Silence” resulta mucho más atmosférico, casi como un delicado interludio onírico. “Altar of Ashes” nos presenta un canto especialmente solemne, y un gran estribillo con una bella armonía vocal, El acompañamiento instrumental está densamente saturado de distorsión, es como una bruma lentamente palpitante, una niebla electrificante. “Ground Swell” es otra gema negra, donde las reminiscencias de Depeche Mode, especialmente por el trabajo vocal -aparte del aspecto electrónico- se acentúan, salvo por esa agresividad latente, controlada, que se deja traslucir en el sonido de Roscian.
Al llegar “In Fire” volvemos a adentrarnos en uno de esos pasajes minimalistas, profundamente melancólicos, donde el canto se muestra en todo su esplendor y, sin dudas, es una de las grandes virtudes del grupo. “Sightless” sigue en el mismo rumbo pero incorpora momentos de sorprendente brutalidad, con gritos desesperantes que se van sofocando. “Slow Exit” sigue deleitándonos con el hechizo de la voz que, hay que decirlo, es comparable a la de Martin Gore. El final llega con “Unhand Discontent”, con una nueva intensidad y ese semblante admonitorio ya empleado anteriormente, llegando a una completa disolución yendo del ruido al silencio. Excelente trabajo de estos músicos oriundos de Bristol, recomendable para todo el público amante del género.

The Rods es un ejemplo perfecto de cuan efectivo y certero puede ser el heavy metal clásico. Cuando es ejecutado con calidad y en forma directa, el resultado no puede ser otra cosa que excelente. Y así sucede con este “Rattle The Cage” de los históricos The Rods.
Desde su regreso en el 2010 han respetado la continuidad de disco nuevo cada cuatro años y, con “Rattle The Cage”, los oriundos de NY vuelven a poner sobre la mesa toda su destreza. A los fundadores David “Rock” Feinstein (en guitarra y voz) y Carl Canedy (batería), se les suma el bajista Freddy Villano (con pasado en Quiet Riot) para cerrar la formación.
Aquel sonido de la NWOBHM está presente, difícil esperar otra cosa a esta altura, pero de algún modo modernizado sin perder la esencia. Me atrevo a decir también que la banda suena más pesada y oscura que en otros discos, quizás por el tratamiento diferente que llevan las voces… más rasposas, más aguerridas… a menudo dobladas. El nivel de producción, a cargo de Chris Collier, es notable en ese aspecto.
La apertura con “Now and Forever” tiene todo para ganar. A diferencia del resto, ofrece teclados muy en una onda 70s, y un solo contagioso que recrea la melodía del estribillo.
“Wolves at the Door” es un medio tiempo, más pesada, donde se luce especialmente Freddy Villano.
“Rattle The Cage”, el tema, es un viaje a los ochentas con varios riffs poderosos, mucho ritmo y una letra que invita a rebelarse contra el sistema. “Can’t Slow Down”, a pesar de su nombre, es un poco más calma que su antecesora y tiene un aire a “Heartbreaker” de Led Zeppelin que le sienta muy bien. Canciones como “Metal Highways” o “Play it Loud” son claros ejemplos de metal de la vieja escuela.
En “Hell or High Water” Feinstein despliega su habilidad con el Wah Wah mientras que “Shockwave” es la más veloz de todas, con un doble bombo a full que no da respiro. Y “Hearts of Steel” cierra de manera impecable la placa, con un himno dedicado al género.
Pero sin dudas “Cry Out Loud” es mi favorita… con sus más de siete minutos y clima ominoso. Posee un in crescendo desde la estrofa que va de menos a más para explotar en el estribillo…. Y un interludio instrumental elaborado, melódico, emotivo… de lo mejor del álbum. Por lejos la que más se repitió en mi Winamp (!).
Como dice el tema que da título al álbum, hay ocasiones en que es necesario sacudir la jaula. Por lo pronto los Rods no intentan inventar nada nuevo, pero cumplen con estas diez canciones de Heavy Metal enérgico y furioso. ¿Qué más se puede pedir?


Tras las grandes sensaciones que nos dejo su EP Transission, ahora los metaleros Ancient Settlers vuelven con un nuevo trabajo Tales From The Earth, para demostrar que su creatividad y sus ganas de seguir evolucionando no conocen límites.
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En estas nuevas composiciones, la banda ha querido mostrarnos una cara distinta, con otros matices pero que evidencian porque son una de las mejores y más completas bandas en el metal nacional de la actualidad.
El disco comienza con “The Pilgrim’s Memories” y ya te das cuenta que estamos ante un disco totalmente distinto de lo que han hecho hasta la fecha, ya que unas preciosas guitarras acústicas y la voz de Argen que despliega una melodía preciosa y cuidada, evidenciando que es mucho más que una mujer que canta gutural y melódico, también puede cantar de forma más intimista y conquistarte con su voz.
La siguiente pieza es una suerte de interludio llamada “Lehorrekoa Eta Itsasokoa”, donde cuentan con la colaboración de Inaxio Esnaloa y que está narrada íntegramente en euskera.
Para “Mother Earth”, la banda suma una nueva colaboración y es la del señor Iván Sención, vocalista de la mítica formación argentina Jeriko y que le añade su potente voz a esta cuidada pieza que aborda el tema de la naturaleza y que por sonoridad podría recodarte a bandas como Alice in Chains y Stone Temple Pilots, pero por ese toque de las guitarras y la base acústica.
Sin duda una pieza que nos sorprendió cuando la escuchamos hace un tiempo y que aplaudimos ya que la grandeza de Ancient Settlers en no repetir lo mismo del disco anterior, aquí se ha plasmado de forma brillante.
En el siguiente interludio, mucho más oscuro y misterioso Ancient Settlers, cuentan con la colaboración de la banda suiza Hellhammerr y combinan el castellano, el quechua y el inglés siendo un corte bastante particular.
Y el EP lo cierra el corte que da título al disco y donde llega la última invitada y es la señorita Lur Burns Red, vocalista de A Dark Reborn, quien le da su toque melódico y diferente a la pieza y se sigue reivindicando como una de las mejores voces del metal underground actual junto a Clau Violette (Astray Valley), Sara Grun (Hiranya) o la propia Argen Death de Ancient, entre otras.
Como extra se añaden las versiones instrumentales de “The Pilgrims Memories”, “Mother Earth” y “Tales From The Earth”, para disfrutar de los matices instrumentales de las piezas con instrumentos acústicos, sonidos de la naturaleza y unos arreglos que le dan ese toque especial a las canciones.
De nuevo un canto a las entrañas de la tierra, con unas guitarras acústicas que acompañar la voz de Lur y que cierran este EP con notable alto y como reza el dicho “Quién no arriesga, No gana” y con este disco Ancient Settlers se han ganado los puntos por arriesgarse, mostrar una cara distinta y comprometida de la banda y ojalá sigan creciendo y evolucionando por que su talento no tiene límites.
Etiquetas: Ancient Settlers, Death Metal Melodico, Metalcore, Tales from the Earth, Through Your Neck Records


Nuevo trabajo de la banda madrileña La Menace, conformada por Alex Martin en voz, Davo Nieto en guitarra, Jorge “Harris” Falcones en bajo y Luis Andújar en batería.
El poderoso cuarteto español ha sacado su nuevo trabajo “Erebus” un EP de 6 canciones con un neocrust auténtico, poderoso y que demuestran la madurez de sus integrantes, recordemos que estos muchachos vienen de bandas del palo muy conocidas como Khmer, El Ego, Lee Cantinas, Dixpersión, Cantona, The Great Destroyer X, Deymos or Sunfaia.
El nuevo álbum de la banda será lanzado por su propia compañía discográfica, 7 Lamentos Records, junto con Hombre Montaña y Violence In The Vein. Tratará sobre una aventura épica que va desde lo más intenso hasta lo más extremo, con un enfoque en la expedición perdida de Franklin. La historia se basa en la desaparición de los barcos Terror y Erebus en 1845. “como metáfora para explorar los sentimientos de soledad, desesperación y supervivencia presentes en el ser humano”
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Tenemos una introducción con una instrumental que denota lo que vendrá en este nuevo álbum, power, crust puro al más estilo old school, un sonido de bajo, guitarra y baterías con blast beat sumado al poderoso gutural del cantante no dejan rienda a por menores ni mucho menos altibajos.
Ya adentrandonos en el álbum, nos acercamos a la segunda canción “Pierdes el Control“, un sonido mucho más pulido, voces más limpias que el gutural típico, tenemos que destacar al batero de la banda, un relojito, llevando bien los tiempos de la canción, se nota una muy buena calidad de producción.
Continuamos con “Frente a la desesperación” un crust épico, melodías con tintes power metal, guturales poderosos, una letra que nos advierte lo mencionado en la introducción, los sentimientos más bajos que puede vivir el ser humano son representados con ritmos veloces, blast beat, guitarra veloz y gritos de verdadera desesperación.
Entramos en lo último del EP, estos 3 últimos temas comparten similitudes, la velocidad aumenta bordeando el thrash, death, grindcore y lo curioso de esta banda es cómo toca los distintos géneros, ritmos, cambios de tiempos.
“Cuándo ves en la gloria” es el cuarto tema de este trabajo, un arranque veloz, un machaque sobre el final poderoso, y vuelvo a resaltar, un interesante trabajo de Luis Andújar en baterías, un doble pedal a fondo combinado con los característicos blast beat mencionados incansablemente en esta reseña (lo reiterativo también es sinónimo de lo bien elaborado que está).
Anteúltimo tema, “Tu propia tumba“, un sonido más hardcore que combina con gritos guturales del vocalista Alex Martin y coros de fondo durante esta canción para dar paso a un ritmo más lento, cercano al doom, llevándote a esa atmósfera oscura que busca la banda con el concepto del álbum.
Llegamos al final, “Popa” es el título de la instrumental, oscura, sombría, pesada, cómo lo requiere un álbum de este estilo, canciones cortas, rápidas, auténticas y un álbum conceptual con una historia detrás que representa un poco (o mucho) de lo que más de uno siente internamente.
Etiquetas: Crust Punk, Deymos or Sunfaia, Dixpersión, Hardcore, Khmer, La Menäce, The Great Destroyer X







