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Deftones
Omhs (2020)
Reprise Records

Tracklist:

01. Genesis
02. Ceremony
03. Urantia
04. Error
05. The Spell of Mathematics
06. Pompeji
07. This Link Is Dead
08. Radiant City
09. Headless
10. Ohms


Cuando Chino Moreno, frontman de Deftones, explicó en una revista especializada (2017) las razones por las que había rechazado decenas de veces salir de gira con bandas como Korn o Limp Bizkit, dejó claras algunas cosas importantes: “Nosotros tomamos decisiones muy conscientes acerca de con quiénes queremos salir de gira” y agregó, con respecto a la etiqueta que se les atribuía: “el nombre del género era Nu Metal y todo lo que es nuevo un día, será viejo en otro. Yo no quería envejecer con eso”. Y Deftones no envejece: madura. A su vez, afirmó: “siempre quisimos tener una identidad propia”.

Si bien es cierto que hay amistades de por medio, y Moreno estuvo como invitado en un track del segundo álbum de Korn, es igual de cierto que nunca hubo ningún integrante de dicha banda invitado para grabar nada con Deftones. Entre los artistas que sí fueron convocados por el grupo de Sacramento, podemos mencionar a Max Cavalera (Soulfly), James Maynard Keenan (Tool, A Perfect Circle) y Jerry Cantrell (Alice In Chains): eso debería decir algo. A su vez, el Chino hizo múltiples colaboraciones, entre ellas con Lamb Of God, Whitechapel, The Dillinger Escape Plan, etc.

Si hacen falta mayores indicadores, repasemos cuáles son las bandas versionadas por Deftones: Slayer, Sepultura, The Smiths, Depeche Mode, Sade, Lynyrd Skynyrd, Duran Duran, The Cure, Cocteau Twins, y la lista sigue.

Otro signo interesante: en “Ohms” el productor vuelve a ser Terry Date (que ya trabajó con ellos en cuatro álbumes anteriores), famoso por haber producido los mejores discos de Pantera y Soundgarden. Deftones nunca convocó a Ross Robinson, más que para producir un único tema (y encima el más experimental) de su disco debut. Recordemos que Robinson es considerado el inventor del Nu Metal al haber producido los lanzamientos de Korn, Limp Bizkit y Slipknot.

Nadie considera a Sepultura una banda “Nu” por haber hecho “Roots” (1996, producido por Robinson y con Jonathan Davis de invitado) o lo mismo Slayer y su track en colaboración con Ice-T, Anthrax y su tema con Public Enemy, o más aún, los legendarios Faith No More o Rage Against The Machine.   En recientes declaraciones en otro medio, Moreno volvió a ser consultado por el tema (para variar) y dijo: “en aquel entonces se sabía que era estúpido” (refiriéndose al Nu Metal y en particular, a bandas como Limp Bizkit) pero “nadie debería sentirse avergonzado por cosas que le gustan”, haciendo un guiño a una parte del público de Deftones, todavía nostálgico de lo que fue ese estilo diseñado por Robinson en los 90’s.

Entonces, Deftones es una banda de Metal Alternativo, ninguna categoría los describiría mejor. Insistir en imponerles un mote que los propios integrantes rechazan, denota alguna extraña necesidad de cierta facción fanatizada aferrada a sus vivencias adolescentes. Hagamos justicia con el primer grupo que Madonna hizo firmar en su sello Maverick, aunque ahora los edite Reprise Records. De todas maneras, ambas compañías son operadas por Warner Music.

Con este noveno álbum, Deftones vuelve a confirmar que son alternativos con todas las letras: siempre evitan lo esperable y nos desorientan gratamente, provocan un mareo placentero. Tienen la costumbre de hacerlo en todo sentido, desde su sonido hasta el arte de tapa de sus discos. El único patrón identificable es que siempre son efectivos.

La gráfica de “Omhs” es tan atípica -por así decirlo- como la de cada álbum, entre las que vamos a encontrar desde un aspirador nasal hasta una bandada de flamencos volando. En esta ocasión, se trata de dos ojos aislados, realizados con estilo puntillista en una veta “retrosynthwave”. Para aumentar exponencialmente la apuesta, el disco fue lanzado con “official visualizers” para cada tema, todos atravesados por una estética que remite a la tecnología.

“Genesis”, el segundo corte de difusión, se lanzó con un videoclip impresionante, en blanco y negro, con una distorsión visual casi etérea. En el mismo, puede verse a la banda tocando. Inaugura el álbum, con una introducción de sintetizadores, en manos de Frank delgado, a la que se suma un sutil arpegio de guitarra. No obstante, al empezar el video, el Chino aparece encapuchado, así que sabemos que la cosa se pondrá violenta. Un acople del instrumento de ocho cuerdas, junto a un golpeteo de palillos, anuncia la explosión. Un riff potente y la voz de Moreno profiriendo melodías hipnóticas, alternadas con sus alaridos tan característicos, van hilvanando una canción brillante.

El viaje sigue con “Ceremony”, que nos presenta otro riff cautivante y un despliegue melódico del bajo, en una canción levemente más calma. Sergio Vega a cargo de las cuatro cuerdas, seguirá siendo un adecuado reemplazo de Chi Cheng. El trabajo de Abe Cunningham en la batería siempre es excepcional. Sin dudas, se ha ganado un lugar en el podio de los mejores bateristas de Metal. En la veta de Bill Ward de Black Sabbath, es de esos que, con poco, literalmente componen.

“Urantia” tiene un delicado y atractivo machaque de guitarra, y la magia vocal de Moreno empieza a merecer la categoría de seductora. Las teclas vuelven a lucirse, siempre por su excelente buen gusto al momento de sumar al conjunto. Desde “White Pony” (2000), Delgado siempre se destacó por ser un maestro en dosificar quirúrgicamente el aporte de un recurso al que muchas veces el público de Metal es reticente.

Stephen Carpenter nos hace sacudir la cabeza con otro riff de calidad en “Error”, y uno ya se pregunta si estaremos ante una colección de hits. Cada tema con su preciosa melodía y sus impactos directo al pecho.

La misma línea sigue en “The Spell of Mathematics” donde se destacan los ya célebres coros del Chino multiplicado en distintos planos, pasajes de un bajo más expuesto y unos “aplausos” que aportan al ritmo. Se perciben ciertas reminiscencias de Bad Brains, grupo que sabemos es adorado por Moreno. Parece que la apuesta en este disco fue que cada canción tuviera un equilibrio justo entre lo etéreo y lo pesado, sin pozos, ni cumbres.

“Pompeji” tiene un comienzo refrescante, pero sabíamos que el elemento contundente nos sacudiría; aunque oyéramos gaviotas a lo lejos. Deftones es una banda romántica, no hay dudas al respecto, pero eso no significa que carezca de oscuridad o hasta violencia, sino todo lo contrario. El final, a puro sintetizador, es una delicia y es la transición a “This Link Is Dead”, hasta que la guitarra desgarra la paz. Lo que hace la batería debería destacarse en cada track: valga la aclaración aquí, porque no puede repetirse indefinidamente la alabanza.

Ojalá pudiéramos saber también la cantidad de cuerdas que usa Carpenter en cada uno (7, 8, 9). En cualquier caso, está claro que el guitarrista decidió exhibir un espectro sonoro más amplio que nunca.

Un bajo violento abre “Radiant City”, que sigue demostrando ese logro alquímico del balance perfecto entre lo melódico y lo pesado. A esta altura de la escucha, ya puede expresarse ese reconocimiento. “Headless” ¿será la balada? No, en este disco cada tema es melódico y pesado en iguales proporciones, y sí, ya se dijo varias veces. Algo que no fue dicho y es necesario mencionar es la poética que Moreno siempre busca elaborar en sus letras, que se distancia de los lugares comunes de muchas de las bandas de Metal.

“Ohms”, primer corte de difusión -homónimo al disco- salió con un videoclip tan sublime como desconcertante. Una realidad que no sabemos si es utópica o distópica, un mundo post-apocalíptico en el que la naturaleza parece haber dominado la tecnología humana en pos del amor y una nueva creación. La guitarra de nueve cuerdas ejecuta un riff exquisito, y cada músico no deja de lucirse en su rol, tal como desde el primer tema.

Este nuevo disco de Deftones es excepcional, una progresión, aunque no un gran salto cualitativo en relación con “Gore” (2016). Los dos cortes de difusión elegidos fueron un acierto absoluto, pero la totalidad del álbum es una invitación al goce voluptuoso que siempre ofrece esta banda al público metalero menos conservador.

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Omhs (2020)
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Tracklist:

01. Genesis
02. Ceremony
03. Urantia
04. Error
05. The Spell of Mathematics
06. Pompeji
07. This Link Is Dead
08. Radiant City
09. Headless
10. Ohms





Cuando Chino Moreno, frontman de Deftones, explicó en una revista especializada (2017) las razones por las que había rechazado decenas de veces salir de gira con bandas como Korn o Limp Bizkit, dejó claras algunas cosas importantes: “Nosotros tomamos decisiones muy conscientes acerca de con quiénes queremos salir de gira” y agregó, con respecto a la etiqueta que se les atribuía: “el nombre del género era Nu Metal y todo lo que es nuevo un día, será viejo en otro. Yo no quería envejecer con eso”. Y Deftones no envejece: madura. A su vez, afirmó: “siempre quisimos tener una identidad propia”.

Si bien es cierto que hay amistades de por medio, y Moreno estuvo como invitado en un track del segundo álbum de Korn, es igual de cierto que nunca hubo ningún integrante de dicha banda invitado para grabar nada con Deftones. Entre los artistas que sí fueron convocados por el grupo de Sacramento, podemos mencionar a Max Cavalera (Soulfly), James Maynard Keenan (Tool, A Perfect Circle) y Jerry Cantrell (Alice In Chains): eso debería decir algo. A su vez, el Chino hizo múltiples colaboraciones, entre ellas con Lamb Of God, Whitechapel, The Dillinger Escape Plan, etc.

Si hacen falta mayores indicadores, repasemos cuáles son las bandas versionadas por Deftones: Slayer, Sepultura, The Smiths, Depeche Mode, Sade, Lynyrd Skynyrd, Duran Duran, The Cure, Cocteau Twins, y la lista sigue.

Otro signo interesante: en “Ohms” el productor vuelve a ser Terry Date (que ya trabajó con ellos en cuatro álbumes anteriores), famoso por haber producido los mejores discos de Pantera y Soundgarden. Deftones nunca convocó a Ross Robinson, más que para producir un único tema (y encima el más experimental) de su disco debut. Recordemos que Robinson es considerado el inventor del Nu Metal al haber producido los lanzamientos de Korn, Limp Bizkit y Slipknot.

Nadie considera a Sepultura una banda “Nu” por haber hecho “Roots” (1996, producido por Robinson y con Jonathan Davis de invitado) o lo mismo Slayer y su track en colaboración con Ice-T, Anthrax y su tema con Public Enemy, o más aún, los legendarios Faith No More o Rage Against The Machine.   En recientes declaraciones en otro medio, Moreno volvió a ser consultado por el tema (para variar) y dijo: “en aquel entonces se sabía que era estúpido” (refiriéndose al Nu Metal y en particular, a bandas como Limp Bizkit) pero “nadie debería sentirse avergonzado por cosas que le gustan”, haciendo un guiño a una parte del público de Deftones, todavía nostálgico de lo que fue ese estilo diseñado por Robinson en los 90’s.

Entonces, Deftones es una banda de Metal Alternativo, ninguna categoría los describiría mejor. Insistir en imponerles un mote que los propios integrantes rechazan, denota alguna extraña necesidad de cierta facción fanatizada aferrada a sus vivencias adolescentes. Hagamos justicia con el primer grupo que Madonna hizo firmar en su sello Maverick, aunque ahora los edite Reprise Records. De todas maneras, ambas compañías son operadas por Warner Music.

Con este noveno álbum, Deftones vuelve a confirmar que son alternativos con todas las letras: siempre evitan lo esperable y nos desorientan gratamente, provocan un mareo placentero. Tienen la costumbre de hacerlo en todo sentido, desde su sonido hasta el arte de tapa de sus discos. El único patrón identificable es que siempre son efectivos.

La gráfica de “Omhs” es tan atípica -por así decirlo- como la de cada álbum, entre las que vamos a encontrar desde un aspirador nasal hasta una bandada de flamencos volando. En esta ocasión, se trata de dos ojos aislados, realizados con estilo puntillista en una veta “retrosynthwave”. Para aumentar exponencialmente la apuesta, el disco fue lanzado con “official visualizers” para cada tema, todos atravesados por una estética que remite a la tecnología.

“Genesis”, el segundo corte de difusión, se lanzó con un videoclip impresionante, en blanco y negro, con una distorsión visual casi etérea. En el mismo, puede verse a la banda tocando. Inaugura el álbum, con una introducción de sintetizadores, en manos de Frank delgado, a la que se suma un sutil arpegio de guitarra. No obstante, al empezar el video, el Chino aparece encapuchado, así que sabemos que la cosa se pondrá violenta. Un acople del instrumento de ocho cuerdas, junto a un golpeteo de palillos, anuncia la explosión. Un riff potente y la voz de Moreno profiriendo melodías hipnóticas, alternadas con sus alaridos tan característicos, van hilvanando una canción brillante.

El viaje sigue con “Ceremony”, que nos presenta otro riff cautivante y un despliegue melódico del bajo, en una canción levemente más calma. Sergio Vega a cargo de las cuatro cuerdas, seguirá siendo un adecuado reemplazo de Chi Cheng. El trabajo de Abe Cunningham en la batería siempre es excepcional. Sin dudas, se ha ganado un lugar en el podio de los mejores bateristas de Metal. En la veta de Bill Ward de Black Sabbath, es de esos que, con poco, literalmente componen.

“Urantia” tiene un delicado y atractivo machaque de guitarra, y la magia vocal de Moreno empieza a merecer la categoría de seductora. Las teclas vuelven a lucirse, siempre por su excelente buen gusto al momento de sumar al conjunto. Desde “White Pony” (2000), Delgado siempre se destacó por ser un maestro en dosificar quirúrgicamente el aporte de un recurso al que muchas veces el público de Metal es reticente.

Stephen Carpenter nos hace sacudir la cabeza con otro riff de calidad en “Error”, y uno ya se pregunta si estaremos ante una colección de hits. Cada tema con su preciosa melodía y sus impactos directo al pecho.

La misma línea sigue en “The Spell of Mathematics” donde se destacan los ya célebres coros del Chino multiplicado en distintos planos, pasajes de un bajo más expuesto y unos “aplausos” que aportan al ritmo. Se perciben ciertas reminiscencias de Bad Brains, grupo que sabemos es adorado por Moreno. Parece que la apuesta en este disco fue que cada canción tuviera un equilibrio justo entre lo etéreo y lo pesado, sin pozos, ni cumbres.

“Pompeji” tiene un comienzo refrescante, pero sabíamos que el elemento contundente nos sacudiría; aunque oyéramos gaviotas a lo lejos. Deftones es una banda romántica, no hay dudas al respecto, pero eso no significa que carezca de oscuridad o hasta violencia, sino todo lo contrario. El final, a puro sintetizador, es una delicia y es la transición a “This Link Is Dead”, hasta que la guitarra desgarra la paz. Lo que hace la batería debería destacarse en cada track: valga la aclaración aquí, porque no puede repetirse indefinidamente la alabanza.

Ojalá pudiéramos saber también la cantidad de cuerdas que usa Carpenter en cada uno (7, 8, 9). En cualquier caso, está claro que el guitarrista decidió exhibir un espectro sonoro más amplio que nunca.

Un bajo violento abre “Radiant City”, que sigue demostrando ese logro alquímico del balance perfecto entre lo melódico y lo pesado. A esta altura de la escucha, ya puede expresarse ese reconocimiento. “Headless” ¿será la balada? No, en este disco cada tema es melódico y pesado en iguales proporciones, y sí, ya se dijo varias veces. Algo que no fue dicho y es necesario mencionar es la poética que Moreno siempre busca elaborar en sus letras, que se distancia de los lugares comunes de muchas de las bandas de Metal.

“Ohms”, primer corte de difusión -homónimo al disco- salió con un videoclip tan sublime como desconcertante. Una realidad que no sabemos si es utópica o distópica, un mundo post-apocalíptico en el que la naturaleza parece haber dominado la tecnología humana en pos del amor y una nueva creación. La guitarra de nueve cuerdas ejecuta un riff exquisito, y cada músico no deja de lucirse en su rol, tal como desde el primer tema.

Este nuevo disco de Deftones es excepcional, una progresión, aunque no un gran salto cualitativo en relación con “Gore” (2016). Los dos cortes de difusión elegidos fueron un acierto absoluto, pero la totalidad del álbum es una invitación al goce voluptuoso que siempre ofrece esta banda al público metalero menos conservador.

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