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Eterna Inocencia en Buenos Aires: “Música que acorta distancias”
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Allá por 2001, con Argentina derrumbándose luego de una década de medidas económicas que priorizaron el corto plazo antes que la sustentabilidad, los quilmeños Eterna Inocencia editaron A los que se han apagado, álbum que en menos de media hora mostraba una nueva manera de hacer punk en la escena local, sin dejar de lado los tres acordes y la agresividad pero agregando introspección y nuevos sabores líricos. El 17 de octubre de 2026, en una Argentina que sigue cometiendo los mismos errores de siempre, Eterna Inocencia se presentaron en el Teatro Flores como parte de su celebración de los 25 años de la salida de este álbum tan trascendental tanto en su discografía como en el punk de nuestro país.

Con un Teatro Flores que incluso en el rato inmediatamente posterior a la apertura de las puertas ya mostraba una cantidad importante de gente, apenas pasadas las 20 el telón se abrió para que los chilenos Tenemos Explosivos comenzaran a dar su presentación previa. El quinteto santiaguino la ha estado haciendo muy bien poniéndose al frente de la escena post hardcore trasandina, una que ha estado recibiendo una cantidad tremenda de atención no sólo de parte del público de su país sino también en toda Latinoamérica y el resto del mundo interesado, y se notaban las razones apenas comenzaron. Con el cantante Eduardo Pávez destacando que esta fuera la tercera visita del grupo a Argentina y la más grandes por lejos, siendo que las dos anteriores habían sido en lugares muy chicos, Tenemos Explosivos hicieron lo suyo con la soltura que otorga la experiencia. 

A pesar de algunos problemas técnicos y un sonido por momentos ligeramente confuso, sobre todo en las partes recitadas características de su música, el grupo fue tan brutal como conmovedor, con el grupo mostrando esa mezcla tan particular de punk rápido y distorsionado con influencias estilísticas de la música folclórica chilena, con muchos en el público coreando las canciones de principio a fin. Del lado izquierdo de la banda, podíamos ver una bandera denunciando a Israel como un estado genocida, y otro que decía “Para escribir una poesía que no sea política, debo escuchar a los pájaros”, citando al poeta palestino Marwan Makhoul. Al final, pudimos ver a alguien del público levantando un buzo del Club Palestino, simbolizando de manera perfecta el compromiso tanto de los de Tenemos Explosivos como de la gente con esta causa.

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Tras el fin del set de Tenemos Explosivos, tuvimos una espera donde se fue acumulando una cantidad considerable de público y además sonaban algunos clásicos del punk a través de los parlantes del Teatro Flores: el momento en el que sonó “Ya No Sos Igual” de 2 Minutos fue como estar en medio de un cumpleaños. Fue hacia las 21:20 que el telón del Teatro volvió a abrirse, aunque pudimos ver que no había nadie más allá de los equipos. De fondo, comenzaron a sonar las “Coplas del Payador Perseguido” en versión de Atahualpa Yupanqui, extendiendo por unos minutos hasta que tuvimos la entrada explosiva de Eterna Inocencia.

La presentación de Eterna Inocencia estaba enfocada en tocar A los que se han apagado completo, y eso es lo que hicieron esa noche. Pero a diferencia de muchas bandas que deciden celebrar el aniversario de un álbum en concierto, los quilmeños lo hicieron por partes, tocando las canciones en orden pero metiendo otros clásicos de su extensa discografía: eso puede no sé para todo el mundo, pero fue una decisión interesante por parte de la banda. Es así que pudimos escuchar las líneas violentas pero emotivas de “Inconmovibles, ya hemos construido el muro”, “Cuando pasan las madrugadas” y la canción título “A los que se han apagado”, pero en el medio metieron otras como “Cartago”, “Sin Quererlo” o “Nuestras Fronteras”.

Y cada momento fue una fiesta entre la gente, con la multitud cantando las canciones de Eterna Inocencia como si fueran cantos de cancha. En las pantallas, podíamos ver videos especiales para cada una de las canciones, con ediciones frenéticas que mostraban un collage de imágenes de reclamos sociales, recuerdos de los primeros recitales de la banda, historia argentina, grabados anarquistas, punk y demás. En un momento, el cantante Guillermo Mármol se tomó un momento para agradecer no sólo a los teloneros chilenos Tenemos Explosivos sino también a Dead Fish, banda brasileña con la que tocaran anteriormente y con las que en conjunto quisieran demostrar un lado de Latinoamérica que muchos pasan por alto. También hablaría de los conciertos próximos de Eterna Inocencia, no sólo con sus presentaciones próximas en Chile y Uruguay sino también las del 20 de noviembre en Temperley en El Padilla y el 26 de noviembre en Club Cultural Matienzo.

E incluso tuvimos a un invitado particular, al menos para quien no conociera la historia de Eterna Inocencia, siendo que tuvimos a Cristian Rodríguez, cantante de los deathmetaleros Avernal. Como bien contaron, tanto Avernal como Eterna Inocencia son de Quilmes, comenzaron por la misma época e incluso tienen al baterista Germán Rodríguez como miembro en común, formando un lazo entre estilos que podrían sonar bastante disímiles. Y aunque no tuvieran las banderas en contra del genocidio de Israel del set de Tenemos Explosivos, el compromiso estaba muy presente en cada palabra cantada y cada momento donde Mármol hablaba directamente a la gente, y el público correspondiendo con cantos como el repetido “¡El que no salta votó a Milei!” cerca del final.

Y así se extendió la noche, entre recuerdos, reclamos y riffs durante casi 90 minutos. En estos días el discurso de que “el rock no se mezcla con la política” ha calado hondo entre un público que sólo disfruta de la estética sin ninguna otra interpretación más allá de lo más superficial y dice que “sólo va a un recital a disfrutar la música, no a que le sermoneen”, pero en el Teatro Flores tuvimos dos sets, entre el de Tenemos Explosivos y el de Eterna Inocencia, donde pudimos ver cómo ambos mundos no son incompatibles en lo más mínimo. Y si esto les sigue pareciendo repulsivo, no sabría qué decirles: pueden hacer como dijeron los de Tenemos Explosivos e ir a escuchar a los pájaros… pero primero esperen que termine el bombardeo.

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Eterna Inocencia en Buenos Aires: “Música que acorta distancias”
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Allá por 2001, con Argentina derrumbándose luego de una década de medidas económicas que priorizaron el corto plazo antes que la sustentabilidad, los quilmeños Eterna Inocencia editaron A los que se han apagado, álbum que en menos de media hora mostraba una nueva manera de hacer punk en la escena local, sin dejar de lado los tres acordes y la agresividad pero agregando introspección y nuevos sabores líricos. El 17 de octubre de 2026, en una Argentina que sigue cometiendo los mismos errores de siempre, Eterna Inocencia se presentaron en el Teatro Flores como parte de su celebración de los 25 años de la salida de este álbum tan trascendental tanto en su discografía como en el punk de nuestro país.

Con un Teatro Flores que incluso en el rato inmediatamente posterior a la apertura de las puertas ya mostraba una cantidad importante de gente, apenas pasadas las 20 el telón se abrió para que los chilenos Tenemos Explosivos comenzaran a dar su presentación previa. El quinteto santiaguino la ha estado haciendo muy bien poniéndose al frente de la escena post hardcore trasandina, una que ha estado recibiendo una cantidad tremenda de atención no sólo de parte del público de su país sino también en toda Latinoamérica y el resto del mundo interesado, y se notaban las razones apenas comenzaron. Con el cantante Eduardo Pávez destacando que esta fuera la tercera visita del grupo a Argentina y la más grandes por lejos, siendo que las dos anteriores habían sido en lugares muy chicos, Tenemos Explosivos hicieron lo suyo con la soltura que otorga la experiencia. 

A pesar de algunos problemas técnicos y un sonido por momentos ligeramente confuso, sobre todo en las partes recitadas características de su música, el grupo fue tan brutal como conmovedor, con el grupo mostrando esa mezcla tan particular de punk rápido y distorsionado con influencias estilísticas de la música folclórica chilena, con muchos en el público coreando las canciones de principio a fin. Del lado izquierdo de la banda, podíamos ver una bandera denunciando a Israel como un estado genocida, y otro que decía “Para escribir una poesía que no sea política, debo escuchar a los pájaros”, citando al poeta palestino Marwan Makhoul. Al final, pudimos ver a alguien del público levantando un buzo del Club Palestino, simbolizando de manera perfecta el compromiso tanto de los de Tenemos Explosivos como de la gente con esta causa.

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La presentación de Eterna Inocencia estaba enfocada en tocar A los que se han apagado completo, y eso es lo que hicieron esa noche. Pero a diferencia de muchas bandas que deciden celebrar el aniversario de un álbum en concierto, los quilmeños lo hicieron por partes, tocando las canciones en orden pero metiendo otros clásicos de su extensa discografía: eso puede no sé para todo el mundo, pero fue una decisión interesante por parte de la banda. Es así que pudimos escuchar las líneas violentas pero emotivas de “Inconmovibles, ya hemos construido el muro”, “Cuando pasan las madrugadas” y la canción título “A los que se han apagado”, pero en el medio metieron otras como “Cartago”, “Sin Quererlo” o “Nuestras Fronteras”.

Y cada momento fue una fiesta entre la gente, con la multitud cantando las canciones de Eterna Inocencia como si fueran cantos de cancha. En las pantallas, podíamos ver videos especiales para cada una de las canciones, con ediciones frenéticas que mostraban un collage de imágenes de reclamos sociales, recuerdos de los primeros recitales de la banda, historia argentina, grabados anarquistas, punk y demás. En un momento, el cantante Guillermo Mármol se tomó un momento para agradecer no sólo a los teloneros chilenos Tenemos Explosivos sino también a Dead Fish, banda brasileña con la que tocaran anteriormente y con las que en conjunto quisieran demostrar un lado de Latinoamérica que muchos pasan por alto. También hablaría de los conciertos próximos de Eterna Inocencia, no sólo con sus presentaciones próximas en Chile y Uruguay sino también las del 20 de noviembre en Temperley en El Padilla y el 26 de noviembre en Club Cultural Matienzo.

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