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Critical Defiance
Rivers Of Blood (2026)
Dying Victims Productions

Tracklist:
1. Red Omen
2. Innate to Kill
3. The Feeling Destroyer
4. Rivers of Blood
5. Valparaíso
6. Dead Tongues
7. Ceremony of the Final Call
8. Glorify War

Como dice el dicho, uno siempre vuelve a donde fue feliz. Y eso aplica para todos. Sin importar, el momento, el contexto o las circunstancias. Uno siempre busca volver a experimentar esa sensación de felicidad y confort que sintió alguna vez en el pasado. Y en el caso de un servidor, eso aplica al Thrash Metal. O como me gusta decir, la música “tupa tupa”. Osea, canciones directas, agresivas, y sin conseciones. Llenas de potencia, violencia y descontrol.

Y eso es exactamente lo que sentí con Critical Defiance cuando los conocí en 2019 con su Misconception. Una obra que desde su portada evocaba el espíritu mas primogenio y malsano de los primeros Sodom. Y que musicalmente, resultó la encarnación más cercana a que vi de un Persecution Mania en pleno siglo XXI.

Desde ese primer momento, me di cuenta que no se trabaja de un simple grupo más de Thrash. De esos que copian y pegan riffs bajo una producción moderna. Sino que estaba frente a un pequeño diamante en bruto al que no había que perderle el rastro.

Y fue así, que le seguí los pasos a estos chilenos que en 2022 editaron su segunda obra, No Life Forms, un ejercicio bueno y entretenido, pero que no despuntaba lo suficiente, como para llamar la atención. No obstante, en 2024 habían vuelto a dar la nota con The Search Won’t Fall, uno de los mejores discos de thrash del año y lo que va de la década. En gran medida, debido como elevaron la vara del género con una propuesta mas compleja e intrincada. Sin perder la fuerza y rabia de sus inicios.

Y en este reciente 25 de septiembre del 2026, lanzaron al mercado Rivers Of Blood. Un álbum que entiende en que punto musical de la carrera del grupo sale. Y por eso, apunta por ser más crudo, agresivo y visceral que todo lo anterior.

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Y es que desde la portada que parece sacada de la misma década de los 80’, uno se hace una idea del nivel de locura y desenfreno que se va a encontrar.

Desde el comienzo, la banda oriunda de Valparaíso nos advierte lo que se viene. La intro acústica “Red Omen” funciona como la famosa calma antes de la tormenta. La señal que da alerta del peligro que está por llegar. Porque a partir de “Innate To Kill”, lo único que va a haber es caos, potencia y demencia. Con la banda subiendo rápidamente las revoluciones. Buscando la intensidad constante. Y llevando su música hasta las últimas consecuencias. Por medio de riffs vioentos, pasajes oscuros, y dinámicas cambiantes.

Las piezas se sienten dinámicas. Y presentan la complejidad justa, como para no sentirse tan monótonas una con la otra. Desde el segundo uno, se aprecia el ingenio creativo detrás de las guitarras a la hora de crear estructuras rítmicas frescas. Nada se siente básico o en piloto automático. Y el mejor ejemplo de ello tal vez sea el tema “Valparaiso” que además de estar cantada en castellano y presentar guitarras acústicas, es un ejercicio que desafía las limitaciones que ofrece un género como el thrash.

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El trabajo no solo se pasa volando por la increíble velocidad en la que trancurre o la escasa duración de 31 minutos que posee, sino también por lo bien trabajada que están las composiciones. Que fluyen con espontaneidad. Y en ningún crean la sensación de repetición o estancamiento.

Para ser un trabajo de apenas media hora, se puede llegar a sentir que termina de forma abrupta e incluso precipitada. Quizás, ese puede llegar a ser su mayor defecto. Aún así, eso permite que se vuelva fácilmente re-escuchable.

Esta obra tal vez no sea tan compleja o ambiciosa como la anterior. Ni tampoco lo busca. Lo cual termina siendo un acierto. Y el mejor paso hacia adelante que podía dar Critical Defiance.

¿Ya dije que va para lo mejor de thrash del año? Si no es así, error mío. Debí haber comenzado por ahí.

 

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1. Red Omen
2. Innate to Kill
3. The Feeling Destroyer
4. Rivers of Blood
5. Valparaíso
6. Dead Tongues
7. Ceremony of the Final Call
8. Glorify War




Como dice el dicho, uno siempre vuelve a donde fue feliz. Y eso aplica para todos. Sin importar, el momento, el contexto o las circunstancias. Uno siempre busca volver a experimentar esa sensación de felicidad y confort que sintió alguna vez en el pasado. Y en el caso de un servidor, eso aplica al Thrash Metal. O como me gusta decir, la música “tupa tupa”. Osea, canciones directas, agresivas, y sin conseciones. Llenas de potencia, violencia y descontrol.

Y eso es exactamente lo que sentí con Critical Defiance cuando los conocí en 2019 con su Misconception. Una obra que desde su portada evocaba el espíritu mas primogenio y malsano de los primeros Sodom. Y que musicalmente, resultó la encarnación más cercana a que vi de un Persecution Mania en pleno siglo XXI.

Desde ese primer momento, me di cuenta que no se trabaja de un simple grupo más de Thrash. De esos que copian y pegan riffs bajo una producción moderna. Sino que estaba frente a un pequeño diamante en bruto al que no había que perderle el rastro.

Y fue así, que le seguí los pasos a estos chilenos que en 2022 editaron su segunda obra, No Life Forms, un ejercicio bueno y entretenido, pero que no despuntaba lo suficiente, como para llamar la atención. No obstante, en 2024 habían vuelto a dar la nota con The Search Won’t Fall, uno de los mejores discos de thrash del año y lo que va de la década. En gran medida, debido como elevaron la vara del género con una propuesta mas compleja e intrincada. Sin perder la fuerza y rabia de sus inicios.

Y en este reciente 25 de septiembre del 2026, lanzaron al mercado Rivers Of Blood. Un álbum que entiende en que punto musical de la carrera del grupo sale. Y por eso, apunta por ser más crudo, agresivo y visceral que todo lo anterior.

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Y es que desde la portada que parece sacada de la misma década de los 80’, uno se hace una idea del nivel de locura y desenfreno que se va a encontrar.

Desde el comienzo, la banda oriunda de Valparaíso nos advierte lo que se viene. La intro acústica “Red Omen” funciona como la famosa calma antes de la tormenta. La señal que da alerta del peligro que está por llegar. Porque a partir de “Innate To Kill”, lo único que va a haber es caos, potencia y demencia. Con la banda subiendo rápidamente las revoluciones. Buscando la intensidad constante. Y llevando su música hasta las últimas consecuencias. Por medio de riffs vioentos, pasajes oscuros, y dinámicas cambiantes.

Las piezas se sienten dinámicas. Y presentan la complejidad justa, como para no sentirse tan monótonas una con la otra. Desde el segundo uno, se aprecia el ingenio creativo detrás de las guitarras a la hora de crear estructuras rítmicas frescas. Nada se siente básico o en piloto automático. Y el mejor ejemplo de ello tal vez sea el tema “Valparaiso” que además de estar cantada en castellano y presentar guitarras acústicas, es un ejercicio que desafía las limitaciones que ofrece un género como el thrash.

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El trabajo no solo se pasa volando por la increíble velocidad en la que trancurre o la escasa duración de 31 minutos que posee, sino también por lo bien trabajada que están las composiciones. Que fluyen con espontaneidad. Y en ningún crean la sensación de repetición o estancamiento.

Para ser un trabajo de apenas media hora, se puede llegar a sentir que termina de forma abrupta e incluso precipitada. Quizás, ese puede llegar a ser su mayor defecto. Aún así, eso permite que se vuelva fácilmente re-escuchable.

Esta obra tal vez no sea tan compleja o ambiciosa como la anterior. Ni tampoco lo busca. Lo cual termina siendo un acierto. Y el mejor paso hacia adelante que podía dar Critical Defiance.

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