

La Sala Spectrum de Murcia vivió el pasado jueves 15 de octubre una noche de metal extremo, humor y mucho cachondeo con la visita de los checos Gutalax, acompañados por Avlak e Incordian. La sala fue llenándose poco a poco hasta colgar el cartel de sold out, reuniendo a un público con muchas ganas de pasarlo bien, donde no faltaron los disfraces, los rollos de papel higiénico y las escobillas de váter. Todo ello con un sonido bastante correcto durante la noche, que permitió disfrutar de las tres bandas sin perderse en medio del caos.
Los encargados de abrir la velada fueron Incordian, que arrancaron puntuales a las 20:30 con «Su Ley Su Dios», dejando claro desde el primer momento que venían con ganas de dar guerra. A lo largo de su actuación sonaron temas como «Pestes», «Muerte por Churro», «Mugre Humana» y «Thrashtornaos», combinando guitarras contundentes con una base rítmica directa. Su vocalista, con sus largas rastas, no paró de saltar y animar al personal, llegando incluso a salir con una señal de trafico de rotonda para provocar los primeros circle pits de la noche. La despedida llegó con «Cerdos», acompañada por un par de muñequitos de cerdo que parecían hacer los coros. Una forma tan peculiar como divertida de cerrar el concierto.
Después llegó el turno de Avlak, que arrancaron con «Hellbreaker» y continuaron descargando temas como «Terror Máximo», «Sleeper Agent» y «Hostile Resolution», antes de cerrar con «Uruk-Hai». La banda ofreció una actuación directa y contundente, con guitarras agresivas y una base rítmica que mantuvo la intensidad de principio a fin. Su cantante pidió al público que se acercara al escenario y, en varias ocasiones, bajó a la pista para mezclarse con los asistentes y montar unos buenos mosh pits. Una actitud cercana y entregada que ayudó a caldear todavía más el ambiente antes de la llegada de los cabezas de cartel.
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Y entonces llegaron Gutalax. Los checos no necesitaron demasiado tiempo para poner patas arriba la Sala Spectrum, convirtiendo el concierto en una auténtica fiesta de goregrind. Con sus característicos atuendos y una actitud desenfadada, salieron dispuestos a demostrar que el metal extremo también puede ser una buena excusa para reírse y olvidarse de todo durante un rato. Las guitarras descargaban riffs machacones, el bajo aportaba contundencia y la batería mantenía un ritmo frenético, mientras las voces guturales ponían la banda sonora perfecta a semejante despropósito.
El repertorio incluyó temas como «Assmeralda», «ButtMan», «DiarrHero», «Fart and Furious», «ShitBusters» y «Stredja Donald», una sucesión de canciones que mantuvo al público en movimiento y dejó claro que allí nadie había venido a quedarse quieto. Pero, como era de esperar, la música era solo una parte del espectáculo. El humor escatológico, los disfraces y el lanzamiento de papel higiénico se adueñaron de la sala, mientras las escobillas de váter se convertían en un accesorio imprescindible. La pista terminó pareciéndose más a una fiesta salvaje que a un concierto convencional, con pogos, saltos y risas por todas partes. Gutalax supieron aprovechar esa conexión con los asistentes, combinando la velocidad y contundencia de su música con ese punto absurdo que forma parte de su identidad.
En definitiva, una noche de esas en las que la música y la diversión van de la mano. Las tres bandas pusieron de su parte, el público respondió hasta completar el aforo y Gutalax cerró la velada por todo lo alto. Murcia se llevó una buena dosis de metal extremo y una fiesta difícil de olvidar.


La Sala Spectrum de Murcia vivió el pasado jueves 15 de octubre una noche de metal extremo, humor y mucho cachondeo con la visita de los checos Gutalax, acompañados por Avlak e Incordian. La sala fue llenándose poco a poco hasta colgar el cartel de sold out, reuniendo a un público con muchas ganas de pasarlo bien, donde no faltaron los disfraces, los rollos de papel higiénico y las escobillas de váter. Todo ello con un sonido bastante correcto durante la noche, que permitió disfrutar de las tres bandas sin perderse en medio del caos.
Los encargados de abrir la velada fueron Incordian, que arrancaron puntuales a las 20:30 con «Su Ley Su Dios», dejando claro desde el primer momento que venían con ganas de dar guerra. A lo largo de su actuación sonaron temas como «Pestes», «Muerte por Churro», «Mugre Humana» y «Thrashtornaos», combinando guitarras contundentes con una base rítmica directa. Su vocalista, con sus largas rastas, no paró de saltar y animar al personal, llegando incluso a salir con una señal de trafico de rotonda para provocar los primeros circle pits de la noche. La despedida llegó con «Cerdos», acompañada por un par de muñequitos de cerdo que parecían hacer los coros. Una forma tan peculiar como divertida de cerrar el concierto.
Después llegó el turno de Avlak, que arrancaron con «Hellbreaker» y continuaron descargando temas como «Terror Máximo», «Sleeper Agent» y «Hostile Resolution», antes de cerrar con «Uruk-Hai». La banda ofreció una actuación directa y contundente, con guitarras agresivas y una base rítmica que mantuvo la intensidad de principio a fin. Su cantante pidió al público que se acercara al escenario y, en varias ocasiones, bajó a la pista para mezclarse con los asistentes y montar unos buenos mosh pits. Una actitud cercana y entregada que ayudó a caldear todavía más el ambiente antes de la llegada de los cabezas de cartel.
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Y entonces llegaron Gutalax. Los checos no necesitaron demasiado tiempo para poner patas arriba la Sala Spectrum, convirtiendo el concierto en una auténtica fiesta de goregrind. Con sus característicos atuendos y una actitud desenfadada, salieron dispuestos a demostrar que el metal extremo también puede ser una buena excusa para reírse y olvidarse de todo durante un rato. Las guitarras descargaban riffs machacones, el bajo aportaba contundencia y la batería mantenía un ritmo frenético, mientras las voces guturales ponían la banda sonora perfecta a semejante despropósito.
El repertorio incluyó temas como «Assmeralda», «ButtMan», «DiarrHero», «Fart and Furious», «ShitBusters» y «Stredja Donald», una sucesión de canciones que mantuvo al público en movimiento y dejó claro que allí nadie había venido a quedarse quieto. Pero, como era de esperar, la música era solo una parte del espectáculo. El humor escatológico, los disfraces y el lanzamiento de papel higiénico se adueñaron de la sala, mientras las escobillas de váter se convertían en un accesorio imprescindible. La pista terminó pareciéndose más a una fiesta salvaje que a un concierto convencional, con pogos, saltos y risas por todas partes. Gutalax supieron aprovechar esa conexión con los asistentes, combinando la velocidad y contundencia de su música con ese punto absurdo que forma parte de su identidad.
En definitiva, una noche de esas en las que la música y la diversión van de la mano. Las tres bandas pusieron de su parte, el público respondió hasta completar el aforo y Gutalax cerró la velada por todo lo alto. Murcia se llevó una buena dosis de metal extremo y una fiesta difícil de olvidar.



















