Redes Sociales:

Redes Sociales:

NOTICIAS / AGENDA / CRONICAS / ENTREVISTAS / RESEÑAS / ESPECIALES / CONTACTO

Hellfest Open Air 2026 – Dia 2: “himnos para la eternidad”
thumb image

Texto: Lenin Patricio Cusangua Mendez

El viernes 19 de junio de 2026 iba a ser un Día 2 extremadamente denso en el Hellfest, e indudablemente sería la mayor concentración de estrellas en todo el festival, fue tanto en los escenarios principales como incluso en los más chicos. Así que disculpen si a veces no dedico la misma cantidad de tiempo / texto a todas las bandas: es una cuestión de tener que decidir a quién ver, y en algunos casos por cuánto tiempo.

Arrancamos nuestro día con una lluvia de sangre de la mano de los noruegos Blood Red Throne, abanderados totales del death metal de su país. Con la intro diciéndole a todos los presentes que el narrador “desearía que estuvieran todos muertos, pudriéndose y siendo devorados por los gusanos”, el quinteto de Kristiansand comenzó a descargar su furia con “Unleashing Hell”, acompañados por un escenario sobrio, apenas decorado con una imagen en el fondo de su álbum homónimo… de 2013, pero me imagino que la ilustración con el trono era suficiente. De cualquier manera, lo de Blood Red Throne fue pura violencia y riffs carniceros, exactamente lo que se espera del death metal.

Mientras tanto dando la presentación de Conjurer, grupo británico de sludge / doom que estaba desgranando sus riffs lentos y pesados en el escenario Valley. No tengo mucho para decir acerca de lo suyo porque sólo pude ver unos minutos, debido a que era al mismo tiempo que los noruegos, pero incluso para alguien que no está muy metido en la onda “post metalera” el material estuvo interesante, sobre todo cuando se enfocaban más en las voces gritadas que en las limpias, a las que les faltaba una pulida. 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Hellfest Open Air 2026 – Dia 1: “Sobreviviendo a 35 grados de metal”

Ahora sí, en el Mainstage 01 comenzaba el primer plato fuerte del día con el concierto que dieron las leyendas progresivas Queensrÿche. Con un set un tanto limitado en tiempo, algo que mencioné que es un tema con el formato de festival, los de Seattle tuvieron a bastante gente viéndolos interpretar un listado de canciones casi completamente enfocado en los ochentas. Todd La Torre siempre tendrá gente dudando de su labor junto a la banda a pesar de ya llevar 15 años como cantante de Queensrÿche, algo obvio si consideramos que reemplazó a nada menos que Geoff Tate, pero en este Hellfest su interpretación estuvo más que aprobada de mi parte, y encima acompañado por una banda que fue un reloj suizo de precisión. 

Por otro lado, en el Temple estaban en su ritual los veteranos del viking metal Einherjer. Los noruegos son la clase de banda de la que sabe que uno va a recibir un producto básico y bastante de manual, pero satisfactorio si se está del humor correcto. Su paso por Hellfest fue justamente eso, con sus aventuras a través de los fiordos escandinavos acompañados por sus riffs entre blackers y folk, con mucha postura guerrera. ¿Querés algo más? ¿Para qué? Entretenido y con lo justo.

Buscando matar un poco el tiempo hasta ver a la próxima estrella que se subiría al Mainstage 01, me fui a ver a Sinsaenum, este particular rejunte de integrantes de bandas del metal europeo, impulsado por Frédéric Leclercq (ex Dragonforce, actual Kreator) que en su momento recibiera bastante publicidad por la inclusión entre sus filas del fallecido Joey Jordison. Creo que los nombres incluidos entre sus filas, con Attila Csihar (Mayhem) como otra inclusión llamativa, dan como resultado algo que es menor que la suma de sus partes: el material es bastante genérico, algo con lo que no tendría tanto problema si no fuera porque sintiera que estoy escuchando el material descartado de las respectivas bandas principales de sus miembros. Pero para pasar el rato puede funcionar, como mostraron los aplausos de la gente.

Ahora sí, era momento de que el Mainstage 01 se encendiera para la llegada de nada menos que Accept, que hacía su cuarta presentación en la historia festival frente a una multitud preparada para recibir con los brazos abiertos a las leyendas germanas del heavy metal. Bueno, decir “germanas” viene con un asterisco grande siendo que en estos días 60% de los integrantes son estadounidenses, pero hace casi dos décadas que la llegada del cantante Mark Tornillo ha demostrado que eso no es un problema. Con una selección de clásicos como “Metal Heart”, “Restless and Wild” y “Fast as a Shark”, esta última con  Fredrik Åkesson de Opeth como invitado, fue un set corto pero con mucha y muy buena onda. Accept no es una banda complicada: te gusta o no, pero no hacen un concierto así nomás.

Y habiendo visto a una banda profundamente clavada en las tradiciones del heavy metal más ortodoxo, en el Temple al mismo tiempo sonaba otra banda que claramente no era eso. Hablamos de los daneses Møl, grupo que parece hecho precisamente para ponerle los pelos de punta a los blackmetaleros más tradicionalistas: la mezcla del metal negro con rock alternativo y shoegaze no será algo realmente nuevo, pero la manera de hacerlo de este quinteto, con sus atmósferas de ensueño y melodías que más de una vez rayan en los tintes pop, sumada a su imagen bastante alejada de los cánones del estilo es algo para prestarle atención, aunque sea por curiosidad. El cantante Kim Song Sternkopf pasa de las voces limpias a los gritos brutales con soltura envidiable, y a pesar de las influencias antes mencionadas Møl siguen siendo ultra pesados cuando se lo proponen: algo nuevo, algo viejo. Me dieron curiosidad de escuchar su último disco DREAMCRUSH, y desde ya que lo recomiendo mucho.

Hablando de influencias raras metidas en el contexto pesado, más tarde en el Valley pudimos ver a los estadounidenses Torche, recientemente reunidos tras una separación de un par de años. Allá al inicio de su carrera denominaron a su estilo “thunder pop”, y es cierto que destacaban entre la ola de grupos de sludge / stoner que aparecieron allá por los 2000 por su inclusión de elementos más rockeros y hasta pop rock. ¿Funciona? Eh, es cuestión de gustos. Puedo decir que cuando funcionan lo hacen con todo, y encima en un contexto donde ese “trueno” en el nombre de su estilo se mostraba con el tremendo volumen de sus parlantes.

Ah, Carach Angren. Las figuras neerlandesas del black sinfónico son la clase de grupo que genera sensaciones encontradas, como pasa con cualquier grupo del black que encuentra un público por fuera del mismo. Con el grupo volviendo poco a poco a las presentaciones en vivo tras las cancelaciones en 2024 por la cirugía y recuperación de su cantante Seregor, y tener el sonido intrincado y recargado del grupo frente a un público dentro de todo receptivo pero un tanto estático, seguramente por el calor que se sentía afuera y las horas de espectáculo, puede que no fuera el mejor contexto. Pero incluso si los discos de Carach Angren no son lo mío, es indudable el profesionalismo y la teatralidad con la que presentan sus canciones en vivo. Esperemos que puedan volver con más fuerza y energías renovadas pronto, tanto en vivo como en su material de estudio.

Al mismo tiempo, en el Mainstage 01 teníamos a otras leyendas alemanas apostándose, con Helloween plantando bandera con todo su ejército de siete músicos para hacer un repaso de los clásicos que formaron el power metal como lo conocemos. Con la banda realizando su gira de 40° aniversario, Helloween se pusieron manos a la obra, aprovechando su tiempo para darle a la multitud exactamente lo que quería: riffs, doble bombo y melodías épicas. Con Andy Deris, Michael Kiske y Kai Hansen con chaquetas de cuero reglamentarias a pesar de que el sol pegara de lleno en el lugar, el septeto dedicó más de la mitad de su set a canciones de su duología legendaria Keeper of the Seven Keys, con el resto siendo selecciones de su otro clasicazo Walls of Jericho y algo de Giants & Monsters, su segundo álbum con esta formación renovada, además de un par de The Time of the Oath. Con un espectáculo maximalista con las pantallas del fondo yendo de la mano con la formación actual de tres cantantes y tres guitarras, Helloween hicieron lo suyo con soltura, más allá del segmento de solo de batería (¿A alguien le gusta cuando las bandas hacen eso?) y algún que otro detalle mínimo.

Después de aprovechar un rato para estirarnos y descansar (y comer algo, ya que estamos), nos fuimos al Temple para ver el set de Rotting Christ. A pesar de que la lista de canciones fuera bastante particular, centrada casi exclusivamente en los últimos 20 años más allá de la inclusión de “King of a Stellar War” de Triarchy of the Lost Lovers y el tema homónimo de Non Serviam, los hermanos Tolis son una máquina de riffs oscuros, sea en el sentido blackmetalero o gótico, algo donde se vieron ayudados por un sonido de primera. No hay mucho para decir sobre la presentación de los griegos más allá de que fue estelar. 

Después de Rotting Christ, nos fuimos derechito al Mainstage 01, donde ya había comenzado el set de Iron Maiden. La Doncella de Hierro es una garantía de espectáculo, e incluso tocando en un festival y con el sol todavía visible la atmósfera estaba óptima para que todo fuera una fiesta. Con un campo a reventar de gente, Iron Maiden dieron rienda suelta a su repaso de los clásicos, como parte de su gira Run For Your Lives, enfocada en los nueve primeros álbumes de la extensa obra de la banda y que ha dado la oportunidad de agregar más canciones de la etapa junto a Paul Di’Anno que hacía rato que no tocaban, con “Murders in the Rue Morgue” y “Phantom of the Opera” como los dos ejemplos más obvios.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Azkena Rock Festival 2026 – Dia 1: “Mendizabala se rinde al rock”

Es de esperarse que Bruce Dickinson sea una bestia detrás del micrófono, nada nuevo ahí considerando su estatus como tal vez el cantante más legendario del heavy metal. Y lo mismo con respecto a la banda en sí: llevan tocando décadas juntos, no es esperable sino directamente obligatorio que sean una pieza de relojería en cada riff, cada solo, cada detalle de cada una de las canciones. Pero quiero destacar la labor de Simon Dawson, quien tuviera la titánica tarea de suplir la ausencia de Nicko McBrain, quien todavía es considerado el baterista oficial de Iron Maiden pero anunció su retiro de las giras, siendo esta Run For Your Lives la primera gira en más de 40 años que no tendría su presencia. Dawson demostró ser una persona más que indicada para tremenda tarea, con una pegada dura y precisión extrema.

Con la excepción de un problema con la pantalla de fondo, que se apagó a mitad del concierto y tardó varios minutos en volver a estar en funcionamiento, el concierto de Iron Maiden salió de manera perfecta, y eso también se pudo ver en la cantidad de pogo y circle pits que se podía ver entre el público, demostrando el cariño que se le tiene a estas leyendas.

Perfectamente podríamos haber terminado ahí, pero decidimos hacer un poco más de aguante e ir al escenario Altar, dispuestos a ver a los viajeros intergalácticos de Blood Incantation. Death metal y ciencia ficción es una combinación que no será nueva, pero la llegada que ha tenido este grupo estadounidense es mucho más grande de lo que uno podría llegar a pensar a la primera. Si a eso le sumamos los extremos a los que han ido con esta propuesta, sacando un sorpresivo álbum de música ambiental como tercer álbum, hablamos de gente que apunta bien alto.

Y si la idea de la música ambiental espacial no es lo tuyo, no te preocupes porque el set de Blood Incantation estuvo casi exclusivamente centrado en su álbum Absolute Elsewhere, el cual tocaron completo. Death metal, secciones medio doom, algún pasaje más espacial y arrancones de velocidad, Blood Incantation tiene para todos los gustos, seas un nerd del progresivo, un fundamentalista del death metal clásico o simplemente alguien que jugó demasiados juegos de ópera espacial. Buenos riffs, buen sonido y una propuesta extremadamente interesante.

Y así, terminamos este segundo día del Hellfest con nuestra propia incursión a la oscuridad del espacio… bueno, era el camino de vuelta a nuestra habitación, pero considerando que era más de la 1 de la mañana bien podría haber sido una aventura. Era momento de caer como un tronco en el colchón, que todavía nos quedaban dos días más de esto.

 

 

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,

Hellfest Open Air 2026 – Dia 2: “himnos para la eternidad”
thumb image

Texto: Lenin Patricio Cusangua Mendez

El viernes 19 de junio de 2026 iba a ser un Día 2 extremadamente denso en el Hellfest, e indudablemente sería la mayor concentración de estrellas en todo el festival, fue tanto en los escenarios principales como incluso en los más chicos. Así que disculpen si a veces no dedico la misma cantidad de tiempo / texto a todas las bandas: es una cuestión de tener que decidir a quién ver, y en algunos casos por cuánto tiempo.

Arrancamos nuestro día con una lluvia de sangre de la mano de los noruegos Blood Red Throne, abanderados totales del death metal de su país. Con la intro diciéndole a todos los presentes que el narrador “desearía que estuvieran todos muertos, pudriéndose y siendo devorados por los gusanos”, el quinteto de Kristiansand comenzó a descargar su furia con “Unleashing Hell”, acompañados por un escenario sobrio, apenas decorado con una imagen en el fondo de su álbum homónimo… de 2013, pero me imagino que la ilustración con el trono era suficiente. De cualquier manera, lo de Blood Red Throne fue pura violencia y riffs carniceros, exactamente lo que se espera del death metal.

Mientras tanto dando la presentación de Conjurer, grupo británico de sludge / doom que estaba desgranando sus riffs lentos y pesados en el escenario Valley. No tengo mucho para decir acerca de lo suyo porque sólo pude ver unos minutos, debido a que era al mismo tiempo que los noruegos, pero incluso para alguien que no está muy metido en la onda “post metalera” el material estuvo interesante, sobre todo cuando se enfocaban más en las voces gritadas que en las limpias, a las que les faltaba una pulida. 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Hellfest Open Air 2026 – Dia 1: “Sobreviviendo a 35 grados de metal”

Ahora sí, en el Mainstage 01 comenzaba el primer plato fuerte del día con el concierto que dieron las leyendas progresivas Queensrÿche. Con un set un tanto limitado en tiempo, algo que mencioné que es un tema con el formato de festival, los de Seattle tuvieron a bastante gente viéndolos interpretar un listado de canciones casi completamente enfocado en los ochentas. Todd La Torre siempre tendrá gente dudando de su labor junto a la banda a pesar de ya llevar 15 años como cantante de Queensrÿche, algo obvio si consideramos que reemplazó a nada menos que Geoff Tate, pero en este Hellfest su interpretación estuvo más que aprobada de mi parte, y encima acompañado por una banda que fue un reloj suizo de precisión. 

Por otro lado, en el Temple estaban en su ritual los veteranos del viking metal Einherjer. Los noruegos son la clase de banda de la que sabe que uno va a recibir un producto básico y bastante de manual, pero satisfactorio si se está del humor correcto. Su paso por Hellfest fue justamente eso, con sus aventuras a través de los fiordos escandinavos acompañados por sus riffs entre blackers y folk, con mucha postura guerrera. ¿Querés algo más? ¿Para qué? Entretenido y con lo justo.

Buscando matar un poco el tiempo hasta ver a la próxima estrella que se subiría al Mainstage 01, me fui a ver a Sinsaenum, este particular rejunte de integrantes de bandas del metal europeo, impulsado por Frédéric Leclercq (ex Dragonforce, actual Kreator) que en su momento recibiera bastante publicidad por la inclusión entre sus filas del fallecido Joey Jordison. Creo que los nombres incluidos entre sus filas, con Attila Csihar (Mayhem) como otra inclusión llamativa, dan como resultado algo que es menor que la suma de sus partes: el material es bastante genérico, algo con lo que no tendría tanto problema si no fuera porque sintiera que estoy escuchando el material descartado de las respectivas bandas principales de sus miembros. Pero para pasar el rato puede funcionar, como mostraron los aplausos de la gente.

Ahora sí, era momento de que el Mainstage 01 se encendiera para la llegada de nada menos que Accept, que hacía su cuarta presentación en la historia festival frente a una multitud preparada para recibir con los brazos abiertos a las leyendas germanas del heavy metal. Bueno, decir “germanas” viene con un asterisco grande siendo que en estos días 60% de los integrantes son estadounidenses, pero hace casi dos décadas que la llegada del cantante Mark Tornillo ha demostrado que eso no es un problema. Con una selección de clásicos como “Metal Heart”, “Restless and Wild” y “Fast as a Shark”, esta última con  Fredrik Åkesson de Opeth como invitado, fue un set corto pero con mucha y muy buena onda. Accept no es una banda complicada: te gusta o no, pero no hacen un concierto así nomás.

Y habiendo visto a una banda profundamente clavada en las tradiciones del heavy metal más ortodoxo, en el Temple al mismo tiempo sonaba otra banda que claramente no era eso. Hablamos de los daneses Møl, grupo que parece hecho precisamente para ponerle los pelos de punta a los blackmetaleros más tradicionalistas: la mezcla del metal negro con rock alternativo y shoegaze no será algo realmente nuevo, pero la manera de hacerlo de este quinteto, con sus atmósferas de ensueño y melodías que más de una vez rayan en los tintes pop, sumada a su imagen bastante alejada de los cánones del estilo es algo para prestarle atención, aunque sea por curiosidad. El cantante Kim Song Sternkopf pasa de las voces limpias a los gritos brutales con soltura envidiable, y a pesar de las influencias antes mencionadas Møl siguen siendo ultra pesados cuando se lo proponen: algo nuevo, algo viejo. Me dieron curiosidad de escuchar su último disco DREAMCRUSH, y desde ya que lo recomiendo mucho.

Hablando de influencias raras metidas en el contexto pesado, más tarde en el Valley pudimos ver a los estadounidenses Torche, recientemente reunidos tras una separación de un par de años. Allá al inicio de su carrera denominaron a su estilo “thunder pop”, y es cierto que destacaban entre la ola de grupos de sludge / stoner que aparecieron allá por los 2000 por su inclusión de elementos más rockeros y hasta pop rock. ¿Funciona? Eh, es cuestión de gustos. Puedo decir que cuando funcionan lo hacen con todo, y encima en un contexto donde ese “trueno” en el nombre de su estilo se mostraba con el tremendo volumen de sus parlantes.

Ah, Carach Angren. Las figuras neerlandesas del black sinfónico son la clase de grupo que genera sensaciones encontradas, como pasa con cualquier grupo del black que encuentra un público por fuera del mismo. Con el grupo volviendo poco a poco a las presentaciones en vivo tras las cancelaciones en 2024 por la cirugía y recuperación de su cantante Seregor, y tener el sonido intrincado y recargado del grupo frente a un público dentro de todo receptivo pero un tanto estático, seguramente por el calor que se sentía afuera y las horas de espectáculo, puede que no fuera el mejor contexto. Pero incluso si los discos de Carach Angren no son lo mío, es indudable el profesionalismo y la teatralidad con la que presentan sus canciones en vivo. Esperemos que puedan volver con más fuerza y energías renovadas pronto, tanto en vivo como en su material de estudio.

Al mismo tiempo, en el Mainstage 01 teníamos a otras leyendas alemanas apostándose, con Helloween plantando bandera con todo su ejército de siete músicos para hacer un repaso de los clásicos que formaron el power metal como lo conocemos. Con la banda realizando su gira de 40° aniversario, Helloween se pusieron manos a la obra, aprovechando su tiempo para darle a la multitud exactamente lo que quería: riffs, doble bombo y melodías épicas. Con Andy Deris, Michael Kiske y Kai Hansen con chaquetas de cuero reglamentarias a pesar de que el sol pegara de lleno en el lugar, el septeto dedicó más de la mitad de su set a canciones de su duología legendaria Keeper of the Seven Keys, con el resto siendo selecciones de su otro clasicazo Walls of Jericho y algo de Giants & Monsters, su segundo álbum con esta formación renovada, además de un par de The Time of the Oath. Con un espectáculo maximalista con las pantallas del fondo yendo de la mano con la formación actual de tres cantantes y tres guitarras, Helloween hicieron lo suyo con soltura, más allá del segmento de solo de batería (¿A alguien le gusta cuando las bandas hacen eso?) y algún que otro detalle mínimo.

Después de aprovechar un rato para estirarnos y descansar (y comer algo, ya que estamos), nos fuimos al Temple para ver el set de Rotting Christ. A pesar de que la lista de canciones fuera bastante particular, centrada casi exclusivamente en los últimos 20 años más allá de la inclusión de “King of a Stellar War” de Triarchy of the Lost Lovers y el tema homónimo de Non Serviam, los hermanos Tolis son una máquina de riffs oscuros, sea en el sentido blackmetalero o gótico, algo donde se vieron ayudados por un sonido de primera. No hay mucho para decir sobre la presentación de los griegos más allá de que fue estelar. 

Después de Rotting Christ, nos fuimos derechito al Mainstage 01, donde ya había comenzado el set de Iron Maiden. La Doncella de Hierro es una garantía de espectáculo, e incluso tocando en un festival y con el sol todavía visible la atmósfera estaba óptima para que todo fuera una fiesta. Con un campo a reventar de gente, Iron Maiden dieron rienda suelta a su repaso de los clásicos, como parte de su gira Run For Your Lives, enfocada en los nueve primeros álbumes de la extensa obra de la banda y que ha dado la oportunidad de agregar más canciones de la etapa junto a Paul Di’Anno que hacía rato que no tocaban, con “Murders in the Rue Morgue” y “Phantom of the Opera” como los dos ejemplos más obvios.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Azkena Rock Festival 2026 – Dia 1: “Mendizabala se rinde al rock”

Es de esperarse que Bruce Dickinson sea una bestia detrás del micrófono, nada nuevo ahí considerando su estatus como tal vez el cantante más legendario del heavy metal. Y lo mismo con respecto a la banda en sí: llevan tocando décadas juntos, no es esperable sino directamente obligatorio que sean una pieza de relojería en cada riff, cada solo, cada detalle de cada una de las canciones. Pero quiero destacar la labor de Simon Dawson, quien tuviera la titánica tarea de suplir la ausencia de Nicko McBrain, quien todavía es considerado el baterista oficial de Iron Maiden pero anunció su retiro de las giras, siendo esta Run For Your Lives la primera gira en más de 40 años que no tendría su presencia. Dawson demostró ser una persona más que indicada para tremenda tarea, con una pegada dura y precisión extrema.

Con la excepción de un problema con la pantalla de fondo, que se apagó a mitad del concierto y tardó varios minutos en volver a estar en funcionamiento, el concierto de Iron Maiden salió de manera perfecta, y eso también se pudo ver en la cantidad de pogo y circle pits que se podía ver entre el público, demostrando el cariño que se le tiene a estas leyendas.

Perfectamente podríamos haber terminado ahí, pero decidimos hacer un poco más de aguante e ir al escenario Altar, dispuestos a ver a los viajeros intergalácticos de Blood Incantation. Death metal y ciencia ficción es una combinación que no será nueva, pero la llegada que ha tenido este grupo estadounidense es mucho más grande de lo que uno podría llegar a pensar a la primera. Si a eso le sumamos los extremos a los que han ido con esta propuesta, sacando un sorpresivo álbum de música ambiental como tercer álbum, hablamos de gente que apunta bien alto.

Y si la idea de la música ambiental espacial no es lo tuyo, no te preocupes porque el set de Blood Incantation estuvo casi exclusivamente centrado en su álbum Absolute Elsewhere, el cual tocaron completo. Death metal, secciones medio doom, algún pasaje más espacial y arrancones de velocidad, Blood Incantation tiene para todos los gustos, seas un nerd del progresivo, un fundamentalista del death metal clásico o simplemente alguien que jugó demasiados juegos de ópera espacial. Buenos riffs, buen sonido y una propuesta extremadamente interesante.

Y así, terminamos este segundo día del Hellfest con nuestra propia incursión a la oscuridad del espacio… bueno, era el camino de vuelta a nuestra habitación, pero considerando que era más de la 1 de la mañana bien podría haber sido una aventura. Era momento de caer como un tronco en el colchón, que todavía nos quedaban dos días más de esto.

 

 

 

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,

thumb image
Zørza
Twilight Of The Golden Star (2026)
thumb image
Edu Falaschi
Mi’raj (2026)
thumb image
Marmozets
CO WAR DICE (2026)
thumb image
Evanescence
Sanctuary (2026)

 



thumb image
Zørza
Twilight Of The Golden Star (2026)
thumb image
Edu Falaschi
Mi’raj (2026)
thumb image
Marmozets
CO WAR DICE (2026)
thumb image
Evanescence
Sanctuary (2026)