


El pasado 13 de junio, la Sala Upload de Barcelona se convirtió en el epicentro del metal rioplatense gracias al paso del “España Tour 2026” de Lörihen. Acompañados por los uruguayos Reytoro y los locales Silverfeet, la cita estuvo lejos de ser un evento masivo, pero lo que faltó en cantidad de gente sobró en pasión. Con un público totalmente fiel a las bandas y entregado desde el primer minuto, la noche estuvo marcada por un gran ambiente de fiesta metalera.
La velada arrancó puntual a partir de las 20:00 con los locales Silverfeet, quienes cumplieron con creces la misión de romper el hielo y dar la bienvenida a los primeros asistentes, ya le habíamos visto en la anterior presentación de los argentinos en Barcelona el año pasado y este fue su ultimo show, ya que anunciaron su separacion.
El listón subió rápidamente cuando llegó el turno de Reytoro. Los uruguayos, que vienen rodando y construyendo su legado desde 1998, demostraron sobre las tablas, que dan una extensa carrera acompañada de una gran discografía. A puro pogo, riffs pesados y agite, la banda conectó de inmediato gracias a su frontman, Fabian Furtado. Con un carisma arrollador y una presencia imponente, Furtado se adueñó del micrófono y del escenario, dejando la sala en el punto perfecto.
Tres décadas de vigencia y sonido impecable: Tras un breve recambio, el escenario quedó listo para el plato fuerte. Al fondo, un imponente telón lucía con orgullo el logo de Lörihen, recordándonos que la banda argentina está festejando nada menos que sus 30 años de existencia. Tres décadas de autogestión y vigencia que se notaron desde el primer acorde.
La banda salió a tocar con ese sonido impecable y profesional que los caracteriza, tocando cara a cara para el grupo de seguidores que se acercó a verlos. Abrieron la lista con “Bajo la cruz” y “Aún sigo latiendo”, sonando extremadamente ajustados y potentes desde el principio, demostrando que el paso del tiempo solo ha madurado su propuesta técnica.
Un setlist para fanáticos en la intimidad de Upload: Aprovechando la cercanía que permiten este tipo de recintos, el show se transformó en una experiencia muy íntima entre el grupo y la gente. Lörihen fue despachando los temas de su tremendo setlist a un ritmo tremendo. Sonaron canciones clásicas de su repertorio como “Extraños signos”, “Muro del silencio” y la pesadez de “Fantasmas del ayer”, coreadas con el alma por los presentes. La noche siguió avanzando entre emociones y nostalgia con canciones indispensables como “El viaje” y el himno de resistencia “Gritos de libertad”.
El detalle curioso: Aunque en la lista de canciones impresa pegada en el escenario estaba programado tocar un enganchado de alto voltaje con “Jijiji” (el clásico de Los Redondos) y “Cautivos del Sistema” (V8), la banda decidió saltárselo por completo sobre la marcha, probablemente para priorizar la fluidez de sus propios temas en el cierre. Tras esa omisión, pasaron directamente a poner el broche de oro a la jornada con “Vida eterna”, cerrando el show en lo más alto.
En resumen, fue un recital excelente, honesto y directo. Una oportunidad de lujo para los nostálgicos y los verdaderos amantes del género de ver a una gran banda de cerca, disfrutando de un sonido de primer nivel en un ambiente puramente metalero, familiar y de culto. Lörihen y Reytoro dejaron en Barcelona el sello del metal hecho con el corazón.




El pasado 13 de junio, la Sala Upload de Barcelona se convirtió en el epicentro del metal rioplatense gracias al paso del “España Tour 2026” de Lörihen. Acompañados por los uruguayos Reytoro y los locales Silverfeet, la cita estuvo lejos de ser un evento masivo, pero lo que faltó en cantidad de gente sobró en pasión. Con un público totalmente fiel a las bandas y entregado desde el primer minuto, la noche estuvo marcada por un gran ambiente de fiesta metalera.
La velada arrancó puntual a partir de las 20:00 con los locales Silverfeet, quienes cumplieron con creces la misión de romper el hielo y dar la bienvenida a los primeros asistentes, ya le habíamos visto en la anterior presentación de los argentinos en Barcelona el año pasado y este fue su ultimo show, ya que anunciaron su separacion.
El listón subió rápidamente cuando llegó el turno de Reytoro. Los uruguayos, que vienen rodando y construyendo su legado desde 1998, demostraron sobre las tablas, que dan una extensa carrera acompañada de una gran discografía. A puro pogo, riffs pesados y agite, la banda conectó de inmediato gracias a su frontman, Fabian Furtado. Con un carisma arrollador y una presencia imponente, Furtado se adueñó del micrófono y del escenario, dejando la sala en el punto perfecto.
Tres décadas de vigencia y sonido impecable: Tras un breve recambio, el escenario quedó listo para el plato fuerte. Al fondo, un imponente telón lucía con orgullo el logo de Lörihen, recordándonos que la banda argentina está festejando nada menos que sus 30 años de existencia. Tres décadas de autogestión y vigencia que se notaron desde el primer acorde.
La banda salió a tocar con ese sonido impecable y profesional que los caracteriza, tocando cara a cara para el grupo de seguidores que se acercó a verlos. Abrieron la lista con “Bajo la cruz” y “Aún sigo latiendo”, sonando extremadamente ajustados y potentes desde el principio, demostrando que el paso del tiempo solo ha madurado su propuesta técnica.
Un setlist para fanáticos en la intimidad de Upload: Aprovechando la cercanía que permiten este tipo de recintos, el show se transformó en una experiencia muy íntima entre el grupo y la gente. Lörihen fue despachando los temas de su tremendo setlist a un ritmo tremendo. Sonaron canciones clásicas de su repertorio como “Extraños signos”, “Muro del silencio” y la pesadez de “Fantasmas del ayer”, coreadas con el alma por los presentes. La noche siguió avanzando entre emociones y nostalgia con canciones indispensables como “El viaje” y el himno de resistencia “Gritos de libertad”.
El detalle curioso: Aunque en la lista de canciones impresa pegada en el escenario estaba programado tocar un enganchado de alto voltaje con “Jijiji” (el clásico de Los Redondos) y “Cautivos del Sistema” (V8), la banda decidió saltárselo por completo sobre la marcha, probablemente para priorizar la fluidez de sus propios temas en el cierre. Tras esa omisión, pasaron directamente a poner el broche de oro a la jornada con “Vida eterna”, cerrando el show en lo más alto.
En resumen, fue un recital excelente, honesto y directo. Una oportunidad de lujo para los nostálgicos y los verdaderos amantes del género de ver a una gran banda de cerca, disfrutando de un sonido de primer nivel en un ambiente puramente metalero, familiar y de culto. Lörihen y Reytoro dejaron en Barcelona el sello del metal hecho con el corazón.





















