


La escena del metal en Colombia es una de las más ricas y consolidadas dentro de Latinoamérica, destacando históricamente por su movimiento de “Ultra Metal” en los años 80. Abarca subgéneros desde el heavy metal clásico hasta el black y death metal, con pioneros como Kraken, Parabellum y Reencarnación.
Entre ellos, nació uno de sus principales herederos que estilizó esa rabia y horror en un Death Metal devastador para sus tiempos. Esa banda se llamaba Masacre. Y en este especial, te vamos a contar su importancia y legado dentro de la región sudamericana, y hasta que puntos escaló su impacto, e influencia.
El Ultra Metal: más que solo un movimiento
Años 80’. Colombia. La ciudad de Medellín pasaba por tiempos de caos e inseguridad social. Se vivía el momento de mayor violencia y narcotráfico en el país y eso se vio repercutido en la respuesta colectiva de la juventud. Distintos grupos de jóvenes provenientes de los barrios marginados de la ciudad encontraron en la música una vía de escape para alzar su voz y expresar su disconformidad ante la realidad que los azotaba día a día.
Fue en este contexto que nació el Ultra Metal. Un movimiento no solo musical, sino de índole cultural que comprendía una sociedad que convivía con la desesperanza, la ruina social, el abandono estatal, el desempleo, y plasmo todo eso, sobre el escenario. Se trato de la aparición emergente de varios grupos y músicos, que componían con equipos caseros o instrumentos modificados, y practicaban un estilo de Metal mucho más agresivo, rústico y desprolijo, que el de la época.
Enfocados en conseguir un sonido más fuerte y distorsionado y fusionar el desorden técnico con una actitud punk, terminaron por plantar la primera semilla de lo que sería el desarrollo del black y death metal a nivel mundial. Incluyendo una influencia directa hacia el black metal noruego.
Las bandas claves en la conformación de este estilo fueron Parabellum (considerada la raíz del black metal mundial) y Reencarnación. Su crudeza capturó la atención de figuras internacionales como el mismísimo Euronymous y su recién formado grupo, Mayhem.
El eslabón clave: Mauricio “Bull Metal” Montoya
En 1988, el baterista y miembro de la secta “Los Lobos contra cristo”, Mauricio “Bull Metal” Montoya, decide fundar Masacre junto al cantante Alex Oquendo. Su manejo del inglés y su obsesión por traer música de todo el mundo, lo llevaron a contactar directamente con Øystein Aarseth (“Euronymous”), líder de la banda noruega Mayhem.
Mantuvo una correspondencia fluida con el músico europeo, al punto que llegaron a intercambiar material musical. A través de este lazo, el sonido crudo de bandas antioqueñas como Masacre y Parabellum llegó a Escandinavia, influyendo directamente en la atmósfera e identidad del nacimiento de la segunda ola del Black Metal noruego.
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Entre otros puntos en común que encontraron además de lo musical, estaban su repudio y rechazo al cristiano y a la fe católica, la cual tildaban de represiva y conservadora. Sin embargo, del lado de Colombia nunca llegaron a tomar acciones radicales contra edificios ni las iglesias físicas, como sí hicieron en Noruega. Todas sus ideas y pensamientos quedaron plasmados en las letras y la música.
Masacre: La respuesta de toda una generación
Tras su formación, Masacre no tardaría mucho tiempo en ganar relevancia y popularidad dentro de la escena extrema de Medellín. Y en gran parte, debido a su sonido más bruto pero profesional. A diferencia de los grupos de Ultra Metal, que eran más sucios y caóticos, Masacre tomó esa misma rabia social y la canalizó en estructuras musicales de death metal técnico y pesado.
El paso fue claro. Y el cambio también. Una búsqueda de por equilibrar secciones de alta velocidad inspiradas en el thrash metal agresivo junto con riffs densos, oscuros y pesados más propios del doom metal. Fueron estos elementos, los que le dieron forma al sonido del grupo.
No obstante, su importancia no solo radicó en su calidad y propuesta musical, sino por el mensaje con fuerte carga social que traían. Ya que la banda emerge en medio de la guerra del Estado colombiano contra el Cartel de Medellín y en un marco de violencia a cargo de grupos guerrilleros y paramilitares.
Lejos de hacer la vista al costado, Masacre adopta un rol de cronista, y se convierte en el espejo e interlocutor de la realidad de las calles de Medellín. De esta forma, se alejaron de las temáticas de fantasía gore, satanismo o películas de terror de las bandas norteamericanas o europeas de la época, y expusieron en sus letras la crudeza del narcoterrorismo, la guerra urbana, la corrupción estatal y las masacres reales. Un caso símil al de Brujería en Mexico. Pero en este caso, en Sudamérica. Lo que permitió que miles de jóvenes de la región y países limítrofes, se sientan interpelados e identificados.
Una carrera construida desde el culto
Tras un par de demos, en 1991 Masacre lanza su álbum debut Reqviem a través del sello francés Osmose Productions. Y consigue un alcance por fuera de las fronteras de su país. Fue la primera producción de metal extremo colombiano en lograrlo, y en poner a Sudamérica en el mapa mundial del metal.
Luego editarían 4 álbumes más, siendo Brutal Aggre666ion, el último en salir en 2014. Si bien con el correr del tiempo, Masacre alcanzó a construir una carrera consistente, no se puede negar su impacto y repercusión dentro de la escena Underground latinoamericana. Y no sólo desde los materiales discográficos, sino desde lo social, y el contexto en el que emergió. Demostrando que el Metal es más que solo música. Es protesta, es lucha, es identidad.
Etiquetas: Colombia, Death metal colombiano, Masacre, metal colombiano, ultra metal


La escena del metal en Colombia es una de las más ricas y consolidadas dentro de Latinoamérica, destacando históricamente por su movimiento de “Ultra Metal” en los años 80. Abarca subgéneros desde el heavy metal clásico hasta el black y death metal, con pioneros como Kraken, Parabellum y Reencarnación.
Entre ellos, nació uno de sus principales herederos que estilizó esa rabia y horror en un Death Metal devastador para sus tiempos. Esa banda se llamaba Masacre. Y en este especial, te vamos a contar su importancia y legado dentro de la región sudamericana, y hasta que puntos escaló su impacto, e influencia.
El Ultra Metal: más que solo un movimiento
Años 80’. Colombia. La ciudad de Medellín pasaba por tiempos de caos e inseguridad social. Se vivía el momento de mayor violencia y narcotráfico en el país y eso se vio repercutido en la respuesta colectiva de la juventud. Distintos grupos de jóvenes provenientes de los barrios marginados de la ciudad encontraron en la música una vía de escape para alzar su voz y expresar su disconformidad ante la realidad que los azotaba día a día.
Fue en este contexto que nació el Ultra Metal. Un movimiento no solo musical, sino de índole cultural que comprendía una sociedad que convivía con la desesperanza, la ruina social, el abandono estatal, el desempleo, y plasmo todo eso, sobre el escenario. Se trato de la aparición emergente de varios grupos y músicos, que componían con equipos caseros o instrumentos modificados, y practicaban un estilo de Metal mucho más agresivo, rústico y desprolijo, que el de la época.
Enfocados en conseguir un sonido más fuerte y distorsionado y fusionar el desorden técnico con una actitud punk, terminaron por plantar la primera semilla de lo que sería el desarrollo del black y death metal a nivel mundial. Incluyendo una influencia directa hacia el black metal noruego.
Las bandas claves en la conformación de este estilo fueron Parabellum (considerada la raíz del black metal mundial) y Reencarnación. Su crudeza capturó la atención de figuras internacionales como el mismísimo Euronymous y su recién formado grupo, Mayhem.
El eslabón clave: Mauricio “Bull Metal” Montoya
En 1988, el baterista y miembro de la secta “Los Lobos contra cristo”, Mauricio “Bull Metal” Montoya, decide fundar Masacre junto al cantante Alex Oquendo. Su manejo del inglés y su obsesión por traer música de todo el mundo, lo llevaron a contactar directamente con Øystein Aarseth (“Euronymous”), líder de la banda noruega Mayhem.
Mantuvo una correspondencia fluida con el músico europeo, al punto que llegaron a intercambiar material musical. A través de este lazo, el sonido crudo de bandas antioqueñas como Masacre y Parabellum llegó a Escandinavia, influyendo directamente en la atmósfera e identidad del nacimiento de la segunda ola del Black Metal noruego.
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Entre otros puntos en común que encontraron además de lo musical, estaban su repudio y rechazo al cristiano y a la fe católica, la cual tildaban de represiva y conservadora. Sin embargo, del lado de Colombia nunca llegaron a tomar acciones radicales contra edificios ni las iglesias físicas, como sí hicieron en Noruega. Todas sus ideas y pensamientos quedaron plasmados en las letras y la música.
Masacre: La respuesta de toda una generación
Tras su formación, Masacre no tardaría mucho tiempo en ganar relevancia y popularidad dentro de la escena extrema de Medellín. Y en gran parte, debido a su sonido más bruto pero profesional. A diferencia de los grupos de Ultra Metal, que eran más sucios y caóticos, Masacre tomó esa misma rabia social y la canalizó en estructuras musicales de death metal técnico y pesado.
El paso fue claro. Y el cambio también. Una búsqueda de por equilibrar secciones de alta velocidad inspiradas en el thrash metal agresivo junto con riffs densos, oscuros y pesados más propios del doom metal. Fueron estos elementos, los que le dieron forma al sonido del grupo.
No obstante, su importancia no solo radicó en su calidad y propuesta musical, sino por el mensaje con fuerte carga social que traían. Ya que la banda emerge en medio de la guerra del Estado colombiano contra el Cartel de Medellín y en un marco de violencia a cargo de grupos guerrilleros y paramilitares.
Lejos de hacer la vista al costado, Masacre adopta un rol de cronista, y se convierte en el espejo e interlocutor de la realidad de las calles de Medellín. De esta forma, se alejaron de las temáticas de fantasía gore, satanismo o películas de terror de las bandas norteamericanas o europeas de la época, y expusieron en sus letras la crudeza del narcoterrorismo, la guerra urbana, la corrupción estatal y las masacres reales. Un caso símil al de Brujería en Mexico. Pero en este caso, en Sudamérica. Lo que permitió que miles de jóvenes de la región y países limítrofes, se sientan interpelados e identificados.
Una carrera construida desde el culto
Tras un par de demos, en 1991 Masacre lanza su álbum debut Reqviem a través del sello francés Osmose Productions. Y consigue un alcance por fuera de las fronteras de su país. Fue la primera producción de metal extremo colombiano en lograrlo, y en poner a Sudamérica en el mapa mundial del metal.
Luego editarían 4 álbumes más, siendo Brutal Aggre666ion, el último en salir en 2014. Si bien con el correr del tiempo, Masacre alcanzó a construir una carrera consistente, no se puede negar su impacto y repercusión dentro de la escena Underground latinoamericana. Y no sólo desde los materiales discográficos, sino desde lo social, y el contexto en el que emergió. Demostrando que el Metal es más que solo música. Es protesta, es lucha, es identidad.
Etiquetas: Colombia, Death metal colombiano, Masacre, metal colombiano, ultra metal











