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Molassess
Through the Hollow (2020)
Season Of Mist

Tracklist:

1. Through the Hollow
2. Get Out From Under
3. Formless Hands
4. Corpse of Mind
5. The Maze of Stagnant Time
6. I Am No Longer
7. Death Is
8. Tunnel
9. The Devil Lives

Es necesario hacer un poco de historia antes de comentar sobre el álbum debut de los holandeses, para quienes desconocen el pasado reciente. Molassess es el grupo integrado por algunos ex músicos de The Devil’s Blood (los guitarristas Ron van Herpen y Oeds Beydals, y el bajista Job van de Zande), más otros provenientes de las bandas Birth of Joy y Donnerwetter (Bob Hogenelst y Matthijs Stronks, baterista y tecladista respectivamente), las cuales debo confesar que no las tengo muy escuchadas.

Entre éstos ex músicos de la emblemática agrupación holandesa disuelta en enero del 2013, sin duda la más influyente de la última década y monedas (al menos para mi gusto y en mi historia musical personal), se encuentra además como figura predominante y frontwoman del combo, la vocalista Farida Lemouchi. Ella, junto a Ron, Oeds y Job, se presentaron en 2014 en el festival Roadburn para homenajear al recién desaparecido guitarrista y vocalista Selim Lemouchi (solamente seis semanas después de su muerte), hermano de Farida y el dueño de la batuta en The Devil’s Blood, y luego de su grupo solista Selim Lemouchi & His Enemies (que formó junto a éstos mismos músicos, y otros más). La cuestión es que luego de la sentida performance/despedida en Roadburn (se presentaron como “Selim Lemouchi’s Enemies”) donde repasaron las canciones solistas de Selim, fue germinando la idea de seguir haciendo música juntos.

El año pasado, el festival Roadburn los convocó una vez más para presentarse en vivo con música especialmente compuesta para la ocasión, y se bautizaron a modo de homenaje y nuevo comienzo, como “Molasses”. Así se llama la última canción del único disco solista de Selim (Selim Lemouchi & His Enemies – “Earth Air Spirit Water Fire”, 2013). A partir de ahí, y bajo el mote de Molassess (le agregaron una S al final), vió la luz el Ep “Mourning Haze/Drops Of Sunlight” también en 2019. Lejos de colgarse de los laureles de The Devil’s Blood, tarea de discutible gusto la de replicar el estilo de la obra concebida principalmente por otro músico (Selim), decidieron ir por el lado de darle una especie de continuación musical a Selim Lemouchi & His Enemies, que ya de por sí llevaba un estilo muchísimo más experimental, psicodélico y “zapado” que la épica rockera y oscurísima que ostentaba The Devil’s Blood. Y llegamos al presente, donde la banda por fin presenta el primer larga duración “Through the Hollow”, a editarse el próximo 16 de octubre a través del sello Season Of Mist, y al que pude acceder por anticipado por gentileza del sello y de la propia banda… aunque Farida ya me había enviado un pequeño avance, meses atrás.

“Through the Hollow” es uno de esos discos de los cuales uno debe hacerse amigo. Escucharlo muchas veces, para entenderlo, absorberlo y zambullirse en él. Especialmente quienes escuchan música pesada y no están acostumbrados a estilos y variaciones musicales ajenas al género. Sin pecar de pretencioso o de blandir exigencias elitistas (aunque espero que sí), el disco de Molassess florece a lo largo de nueve canciones de considerable duración, estructuras cambiantes e instrumentación elaborada no apta para los cazadores del hit, especialmente notorio en extensas y climáticas composiciones como “Through the Hollow” y “Formless Hands”, donde los distintos pasajes dentro de una misma canción lo guían a uno por un sendero de destino incierto, pero seductor. Sin embargo, allí es donde entra en juego la inmensa Farida Lemouchi. Sus vocalizaciones y estilo tan particular, alimenta y proteje (como una madre) todo lo que está a su cargo, en gesto de solemnidad, de pureza, de franqueza. No por nada la voz de Lemouchi fue la primera impronta (antes de hacerse evidente el espíritu impiadoso que animaba el cuerpo y la mente de su hermano, para dar forma a semejante concepto antagonista) que tuvo The Devil’s Blood para despegar de la nueva camada de “occult rock” que surgió para cuando nacía el grupo. Muy lejos de ser la clásica vocalista rockera, muy lejos de la “oscuridad” de plástico de sus colegas y del recurso facilongo del sex-appeal sobre las tablas, el fuerte de Farida siempre fue, además de sus cuerdas vocales de oro, su épica gravedad (léase como compromiso).

De esta forma, la compleja mezcla de estilos que Molassess ofrece, una melaza de psicodelia y rock progresivo/experimental de estilo libre (“The Maze of Stagnant Time”, por ejemplo, incorpora a la receta una melodía de aires jazzeros como condimento exótico), baja a tierra con esa autoridad que impone la vocalista, y también cuando las atmósferas y pasajes instrumentales de diferentes densidades y tonalidades encuentra su curso, su cauce, a través de las melodías de las guitarras de Oeds y Ron. Allí la música se asienta, y encuentra un ritmo y un paso identificable e hipnótico que hilvana todo el disco (“Corpse of Mind”). Un hilo que se encuentra luego de varias escuchas y un estilo propio que se condensa, enfoca y percibe en forma más palpable en composiciones como “Get Out From Under” y “I Am No Longer”, que combinan todo lo anteriormente dicho pero sin dispersarse en demasía. Pero no confundir: esto no es stoner, ni drone, ni ningún estilo similar que tarde o temprano conduce al sopor o al hastío tras una mascarada de “clima”. Molassess apunta a diferentes texturas, no superpuestas y confusas, pero si consecutivas y desafiantes para el oido promedio.

No he podido acceder a las letras, pero por lo que entiendo, y he leído al respecto en una entrevista reciente, involucran emociones y percepciones de la vocalista que ha plasmado con ayuda de sus compañeros y que implican un verdadero viaje introspectivo por las realidades personales de estos músicos, su pasado y presente, reunidos en un relato que va desde la aceptación de lo que ya no es, de lo que partió o terminó pero permanece impregnado, y la noción de alzarse nuevamente con nuevo ímpetu de respirar y abrirse paso por una nueva e inexplorada realidad. Como la banda misma expresa en el texto informativo que me llegó con el álbum: “la nueva luz que sigue a la única gran muerte”.

“Death Is” es la primera de dos canciones que incluye el álbum, que inconfundiblemente retrotraen al oyente a The Devil’s Blood. Están los “galopes” setentosos de las bases y los punteos y acordes disonantes que conformaban esos patrones memorables en la banda de Selim. Primer golpe de la nostalgia, al mentón, pero que de ninguna manera se contradice con la intención expresa de Farida y Co. de dejar el pasado atrás y avanzar con esta nueva e intrincada propuesta. Simplemente creo que les resulta impensable sacudirse algo que llevan incorporado en su ADN. A continuación de la canción mencionada, el único track instrumental “Tunnel”, oficia de interludio con el final. Un verdadero portal musical de considerable simpleza que detiene el tiempo, anticipando algo grande. Así como “Molasses” de Selim Lemouchi & His Enemies le dió nombre a esta nueva aventura, el último track de “Through the Hollow”, titulado “The Devil Lives” (como no podía ser de otra manera), es la otra canción que esta vez noquea sin miramientos, un puñetazo directo del pasado, al presente. La imagino como una especie de réquiem personal para los implicados, cerrando el disco. Full circle, sería la expresión en inglés a utilizar… una canción que remite al origen de todo(s), es decir a The Devil’s Blood, con melodías que convocan a repasar la discografía del grupo. Al parecer es una pieza cuyo autor es el propio Selim Lemouchi, quien no había podido completarla en su tiempo. Un enlace con el gran comienzo de toda esta historia, del cual Molassess quiere despegar (y lo hace sin ninguna duda a fuerza de creatividad y diversidad), pero del cual no puede olvidarse; como un árbol no puede amputar las raíces que lo nutrieron para ahora poder desplegar sus ramas y follaje, en altura, lejos del suelo que lo sostiene.

Fernando Serani / MetalEyeWitness.com

Fotos: Ryanne van Dorst.

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Through the Hollow (2020)
Season Of Mist

Tracklist:

1. Through the Hollow
2. Get Out From Under
3. Formless Hands
4. Corpse of Mind
5. The Maze of Stagnant Time
6. I Am No Longer
7. Death Is
8. Tunnel
9. The Devil Lives




Es necesario hacer un poco de historia antes de comentar sobre el álbum debut de los holandeses, para quienes desconocen el pasado reciente. Molassess es el grupo integrado por algunos ex músicos de The Devil’s Blood (los guitarristas Ron van Herpen y Oeds Beydals, y el bajista Job van de Zande), más otros provenientes de las bandas Birth of Joy y Donnerwetter (Bob Hogenelst y Matthijs Stronks, baterista y tecladista respectivamente), las cuales debo confesar que no las tengo muy escuchadas.

Entre éstos ex músicos de la emblemática agrupación holandesa disuelta en enero del 2013, sin duda la más influyente de la última década y monedas (al menos para mi gusto y en mi historia musical personal), se encuentra además como figura predominante y frontwoman del combo, la vocalista Farida Lemouchi. Ella, junto a Ron, Oeds y Job, se presentaron en 2014 en el festival Roadburn para homenajear al recién desaparecido guitarrista y vocalista Selim Lemouchi (solamente seis semanas después de su muerte), hermano de Farida y el dueño de la batuta en The Devil’s Blood, y luego de su grupo solista Selim Lemouchi & His Enemies (que formó junto a éstos mismos músicos, y otros más). La cuestión es que luego de la sentida performance/despedida en Roadburn (se presentaron como “Selim Lemouchi’s Enemies”) donde repasaron las canciones solistas de Selim, fue germinando la idea de seguir haciendo música juntos.

El año pasado, el festival Roadburn los convocó una vez más para presentarse en vivo con música especialmente compuesta para la ocasión, y se bautizaron a modo de homenaje y nuevo comienzo, como “Molasses”. Así se llama la última canción del único disco solista de Selim (Selim Lemouchi & His Enemies – “Earth Air Spirit Water Fire”, 2013). A partir de ahí, y bajo el mote de Molassess (le agregaron una S al final), vió la luz el Ep “Mourning Haze/Drops Of Sunlight” también en 2019. Lejos de colgarse de los laureles de The Devil’s Blood, tarea de discutible gusto la de replicar el estilo de la obra concebida principalmente por otro músico (Selim), decidieron ir por el lado de darle una especie de continuación musical a Selim Lemouchi & His Enemies, que ya de por sí llevaba un estilo muchísimo más experimental, psicodélico y “zapado” que la épica rockera y oscurísima que ostentaba The Devil’s Blood. Y llegamos al presente, donde la banda por fin presenta el primer larga duración “Through the Hollow”, a editarse el próximo 16 de octubre a través del sello Season Of Mist, y al que pude acceder por anticipado por gentileza del sello y de la propia banda… aunque Farida ya me había enviado un pequeño avance, meses atrás.

“Through the Hollow” es uno de esos discos de los cuales uno debe hacerse amigo. Escucharlo muchas veces, para entenderlo, absorberlo y zambullirse en él. Especialmente quienes escuchan música pesada y no están acostumbrados a estilos y variaciones musicales ajenas al género. Sin pecar de pretencioso o de blandir exigencias elitistas (aunque espero que sí), el disco de Molassess florece a lo largo de nueve canciones de considerable duración, estructuras cambiantes e instrumentación elaborada no apta para los cazadores del hit, especialmente notorio en extensas y climáticas composiciones como “Through the Hollow” y “Formless Hands”, donde los distintos pasajes dentro de una misma canción lo guían a uno por un sendero de destino incierto, pero seductor. Sin embargo, allí es donde entra en juego la inmensa Farida Lemouchi. Sus vocalizaciones y estilo tan particular, alimenta y proteje (como una madre) todo lo que está a su cargo, en gesto de solemnidad, de pureza, de franqueza. No por nada la voz de Lemouchi fue la primera impronta (antes de hacerse evidente el espíritu impiadoso que animaba el cuerpo y la mente de su hermano, para dar forma a semejante concepto antagonista) que tuvo The Devil’s Blood para despegar de la nueva camada de “occult rock” que surgió para cuando nacía el grupo. Muy lejos de ser la clásica vocalista rockera, muy lejos de la “oscuridad” de plástico de sus colegas y del recurso facilongo del sex-appeal sobre las tablas, el fuerte de Farida siempre fue, además de sus cuerdas vocales de oro, su épica gravedad (léase como compromiso).

De esta forma, la compleja mezcla de estilos que Molassess ofrece, una melaza de psicodelia y rock progresivo/experimental de estilo libre (“The Maze of Stagnant Time”, por ejemplo, incorpora a la receta una melodía de aires jazzeros como condimento exótico), baja a tierra con esa autoridad que impone la vocalista, y también cuando las atmósferas y pasajes instrumentales de diferentes densidades y tonalidades encuentra su curso, su cauce, a través de las melodías de las guitarras de Oeds y Ron. Allí la música se asienta, y encuentra un ritmo y un paso identificable e hipnótico que hilvana todo el disco (“Corpse of Mind”). Un hilo que se encuentra luego de varias escuchas y un estilo propio que se condensa, enfoca y percibe en forma más palpable en composiciones como “Get Out From Under” y “I Am No Longer”, que combinan todo lo anteriormente dicho pero sin dispersarse en demasía. Pero no confundir: esto no es stoner, ni drone, ni ningún estilo similar que tarde o temprano conduce al sopor o al hastío tras una mascarada de “clima”. Molassess apunta a diferentes texturas, no superpuestas y confusas, pero si consecutivas y desafiantes para el oido promedio.

No he podido acceder a las letras, pero por lo que entiendo, y he leído al respecto en una entrevista reciente, involucran emociones y percepciones de la vocalista que ha plasmado con ayuda de sus compañeros y que implican un verdadero viaje introspectivo por las realidades personales de estos músicos, su pasado y presente, reunidos en un relato que va desde la aceptación de lo que ya no es, de lo que partió o terminó pero permanece impregnado, y la noción de alzarse nuevamente con nuevo ímpetu de respirar y abrirse paso por una nueva e inexplorada realidad. Como la banda misma expresa en el texto informativo que me llegó con el álbum: “la nueva luz que sigue a la única gran muerte”.

“Death Is” es la primera de dos canciones que incluye el álbum, que inconfundiblemente retrotraen al oyente a The Devil’s Blood. Están los “galopes” setentosos de las bases y los punteos y acordes disonantes que conformaban esos patrones memorables en la banda de Selim. Primer golpe de la nostalgia, al mentón, pero que de ninguna manera se contradice con la intención expresa de Farida y Co. de dejar el pasado atrás y avanzar con esta nueva e intrincada propuesta. Simplemente creo que les resulta impensable sacudirse algo que llevan incorporado en su ADN. A continuación de la canción mencionada, el único track instrumental “Tunnel”, oficia de interludio con el final. Un verdadero portal musical de considerable simpleza que detiene el tiempo, anticipando algo grande. Así como “Molasses” de Selim Lemouchi & His Enemies le dió nombre a esta nueva aventura, el último track de “Through the Hollow”, titulado “The Devil Lives” (como no podía ser de otra manera), es la otra canción que esta vez noquea sin miramientos, un puñetazo directo del pasado, al presente. La imagino como una especie de réquiem personal para los implicados, cerrando el disco. Full circle, sería la expresión en inglés a utilizar… una canción que remite al origen de todo(s), es decir a The Devil’s Blood, con melodías que convocan a repasar la discografía del grupo. Al parecer es una pieza cuyo autor es el propio Selim Lemouchi, quien no había podido completarla en su tiempo. Un enlace con el gran comienzo de toda esta historia, del cual Molassess quiere despegar (y lo hace sin ninguna duda a fuerza de creatividad y diversidad), pero del cual no puede olvidarse; como un árbol no puede amputar las raíces que lo nutrieron para ahora poder desplegar sus ramas y follaje, en altura, lejos del suelo que lo sostiene.

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