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Move Your Fucking Brain 2026: “Veinte años de resistencia extrema”
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Hay festivales que destacan por sus grandes cabezas de cartel y otros que se convierten en imprescindibles por el ambiente que consiguen crear. El Move Your Fucking Brain Extreme Fest pertenece, sin duda, al segundo grupo (aunque tambien tiene cartelazo entre sus posibilidades). El pasado 11 de julio, la Avinguda Collserola de Molins de Rei volvió a transformarse en el punto de encuentro para cientos de seguidores del metal extremo llegados desde distintos puntos de España y de Europa para celebrar el vigésimo aniversario de un evento gratuito que, con el paso de los años, se ha ganado un lugar de privilegio dentro del circuito underground. Más allá de la música, el festival volvió a demostrar que su mayor fortaleza sigue siendo la cercanía entre organización, bandas y público, en una jornada donde las reencuentros, el buen ambiente y la pasión por los sonidos más extremos fueron tan protagonistas como los conciertos.

La apertura corrió a cargo de Vilethorne, que asumieron la difícil tarea de romper el hielo cuando el recinto todavía terminaba de llenarse. Los catalanes aprovecharon la ocasión para presentar buena parte de su reciente Funeral for a Forsaken World, combinándolo con composiciones de sus primeros trabajos para ofrecer un repertorio equilibrado. Desde los primeros minutos dejaron claro que no habían llegado para cumplir expediente y temas como “When Gods Shall Fall”, “Primal Hate” o “Embrace the Plague” comenzaron a despertar los primeros headbangings de la tarde. El intenso calor obligó a la organización a refrescar constantemente al público con agua, pero ni siquiera las altas temperaturas impidieron que la banda firmara un arranque sólido y efectivo.

El relevo lo tomó Morfina, una de las propuestas nacionales que más expectación había despertado entre los asistentes. Su mezcla de black metal, crust y death descargó una atmósfera opresiva desde el primer minuto, arrancando incluso con el inédito “Mecanismos de Dominación”, adelanto de su próximo trabajo. El grupo valenciano ofreció un directo agresivo, repleto de cambios de ritmo y una intensidad constante que conectó rápidamente con las primeras filas. Tampoco faltó espacio para revisar Consume Your Existence, mientras que el estreno en directo de “Built of Hate” confirmó que la banda continúa evolucionando sin perder un ápice de crudeza. Su actuación dejó claro por qué es uno de los nombres más interesantes de la escena extrema estatal.

Desde Salamanca llegaron Dystopian Omen, que afrontaron el concierto con un cambio obligado en la formación debido a la ausencia de su vocalista habitual. Lejos de convertirse en un problema, el sustituto mantuvo la intensidad durante todo el recital, descargando un death metal contundente que repasó tanto Medusa’s Rage como Convoluted Forms of Venom. Canciones como “Venom of God” o “False Prometheus” hicieron crecer definitivamente la actividad frente al escenario, con los primeros pogos de entidad de la jornada. El momento más celebrado llegó con su versión de “Arise” de Sepultura, que terminó de encender a un público que ya empezaba a entrar de lleno en la dinámica del festival.

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Antes de regresar a la música, el festival sorprendió con un pequeño paréntesis para rendir homenaje a una de las tradiciones más arraigadas de Cataluña. La aparición de los Matossers de Molins de Rei permitió cambiar durante unos minutos los pogos por los aplausos mientras levantaban uno de sus característicos castells con la colaboración del propio público en la base. Fue un respiro perfecto para hidratarse, recuperar fuerzas y prepararse para una segunda mitad de festival que prometía subir todavía más las revoluciones.

Si hay una banda capaz de convertir cualquier escenario en una auténtica fiesta, esa es Serrabulho. Los portugueses volvieron a demostrar por qué son uno de los nombres más queridos del circuito grind europeo, ofreciendo un espectáculo donde la música y el humor se mezclan de forma inseparable. Desde antes del primer tema ya sonaba música de baile por la megafonía mientras el público calentaba motores, y una vez comenzó el concierto todo se convirtió en un caos perfectamente organizado entre flotadores, pelotas gigantes, disfraces, crowdsurfing y una interminable conga que recorrió buena parte de la avenida. Musicalmente tampoco bajaron el nivel, repasando prácticamente toda su carrera con temas como “Rest in Piss”, “Congro”, “Dingleberry Ice Cream”, “Sweet Grind O’Mine” o “Pubic Hair in the Glasses”. Un concierto imposible de contemplar desde la distancia, porque tarde o temprano acababas formando parte de la fiesta.

Con el ambiente completamente desatado, Guinea Pig mantuvo la intensidad desde un enfoque mucho más oscuro y pesado. Los italianos descargaron un sonido demoledor, apoyado en una producción muy contundente que probablemente fue una de las mejores de toda la jornada. Aunque muchos esperaban un mayor protagonismo de Parasite, el repertorio se centró principalmente en Bacteria, recuperando buena parte del material que dio a conocer al grupo. Su propuesta, con una fuerte base death metal y pinceladas gore, encontró una respuesta muy positiva entre un público que no dejó de agitar la cabeza durante todo el concierto.

Uno de los momentos más esperados para el público nacional llegó con Lóstregos. Los gallegos confirmaron el excelente momento creativo que atraviesan ofreciendo una actuación cargada de personalidad, donde el pagan y el black metal atmosférico envolvieron por completo el recinto. Sin apenas necesidad de dirigirse al público, la banda consiguió captar toda la atención gracias a una interpretación impecable y una ejecución sobresaliente. Buena parte del repertorio estuvo dedicada a su reciente Nai, con temas como “Auga – Ondas Serpeantes”, “Lume – Cinza Sacra” o “Terra – Proclama da Nai”, aunque tampoco faltó “Deidades da Noite / Ritos de Morte” ni una contundente “Nas Treboadas do Norte”. Fue una de esas actuaciones en las que la música habla por sí sola y que confirmó a Lóstregos como uno de los grandes referentes actuales del black metal nacional.

TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Move Your Fucking Brain Extreme Fest 2024: “Sangre y música”

La recta final del festival reservaba uno de los conciertos más esperados del cartel. Profanity regresaba a los escenarios con una propuesta que sigue siendo un referente dentro del death metal técnico alemán y no tardó en demostrar por qué tantas miradas estaban puestas sobre ellos. Con “Melting” como carta de presentación, la banda construyó un set de enorme precisión, donde cada cambio de ritmo y cada pasaje técnico sonaban ejecutados con una limpieza impecable. Thomas Sartor volvió a ser el gran arquitecto del sonido del grupo, aunque buena parte del protagonismo terminó recayendo en el joven batería Josef Beck, cuya actuación dejó completamente impresionados a los presentes. Con apenas 16 años, firmó una exhibición espectacular durante temas como “Who Leaves Stays”, “The Autopsy”, “I Am Your Soul”, “Soultornado” o “The Great Obstacle”, confirmando que Profanity ofreció uno de los conciertos más sólidos y técnicamente brillantes de toda la jornada.

Si Profanity elevó el nivel musical, Party Cannon se encargó de llevar la diversión hasta el límite. El debut de los escoceses en nuestro país convirtió el Death Field en un auténtico parque de atracciones para los amantes del slam, con flotadores, pelotas de playa, disfraces, crowdsurfing constante y un público completamente entregado desde los primeros segundos de “Weird, But Not Illegal”. La ausencia de Daryl Boyce quedó perfectamente cubierta por Luke Lockley, que asumió las voces con una autoridad impecable mientras el resto de la banda no dejaba de interactuar con los asistentes. Entre “Improper Use Of A Speculum”, “Thirst Trap”, “Parisian Bedbug” y “Duct Taped To A Flagpole”, el ambiente no dejó de crecer hasta convertir su actuación en una de las más divertidas del festival, demostrando que brutalidad y sentido del humor pueden convivir perfectamente sobre un escenario.

Con la noche ya avanzada, Unbounded Terror fue el encargado de poner el punto final a una edición muy especial del Move Your Fucking Brain. Lejos de vaciarse el recinto, cientos de personas permanecieron frente al escenario para acompañar a una de las formaciones más importantes de la historia del death metal español. Los mallorquines centraron gran parte de su repertorio en Nest of Affliction, repasando clásicos como “Dreamlord”, “Fear”, “Dead (By Deceit)”, “Immortal Violence”, “Slaves of Sufferage” y “Sarcastic Souls”. Vicente Payà se mostró cercano durante toda la actuación, agradeciendo una y otra vez el apoyo del público, mientras Andrew Spinosa y Lluc Sintes completaban una formación que sonó compacta y contundente de principio a fin. Un cierre cargado de historia que puso el broche perfecto al vigésimo aniversario del festival.

Tras veinte años de trayectoria, el Move Your Fucking Brain Extreme Fest continúa demostrando que sigue siendo una cita imprescindible para cualquier amante del metal extremo. Más allá de la calidad de un cartel que volvió a combinar nombres internacionales con una fuerte presencia de la escena nacional, el festival mantiene intacta esa esencia que lo ha convertido en un referente: cercanía, pasión por el underground y una comunidad que año tras año vuelve a reunirse en Molins de Rei. Una edición especial que celebró su aniversario de la mejor manera posible y que deja el listón muy alto para un futuro que, viendo la respuesta del público, promete seguir escribiendo muchas páginas más en la historia del metal extremo europeo.

 

 

 

 

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Move Your Fucking Brain 2026: “Veinte años de resistencia extrema”
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Hay festivales que destacan por sus grandes cabezas de cartel y otros que se convierten en imprescindibles por el ambiente que consiguen crear. El Move Your Fucking Brain Extreme Fest pertenece, sin duda, al segundo grupo (aunque tambien tiene cartelazo entre sus posibilidades). El pasado 11 de julio, la Avinguda Collserola de Molins de Rei volvió a transformarse en el punto de encuentro para cientos de seguidores del metal extremo llegados desde distintos puntos de España y de Europa para celebrar el vigésimo aniversario de un evento gratuito que, con el paso de los años, se ha ganado un lugar de privilegio dentro del circuito underground. Más allá de la música, el festival volvió a demostrar que su mayor fortaleza sigue siendo la cercanía entre organización, bandas y público, en una jornada donde las reencuentros, el buen ambiente y la pasión por los sonidos más extremos fueron tan protagonistas como los conciertos.

La apertura corrió a cargo de Vilethorne, que asumieron la difícil tarea de romper el hielo cuando el recinto todavía terminaba de llenarse. Los catalanes aprovecharon la ocasión para presentar buena parte de su reciente Funeral for a Forsaken World, combinándolo con composiciones de sus primeros trabajos para ofrecer un repertorio equilibrado. Desde los primeros minutos dejaron claro que no habían llegado para cumplir expediente y temas como “When Gods Shall Fall”, “Primal Hate” o “Embrace the Plague” comenzaron a despertar los primeros headbangings de la tarde. El intenso calor obligó a la organización a refrescar constantemente al público con agua, pero ni siquiera las altas temperaturas impidieron que la banda firmara un arranque sólido y efectivo.

El relevo lo tomó Morfina, una de las propuestas nacionales que más expectación había despertado entre los asistentes. Su mezcla de black metal, crust y death descargó una atmósfera opresiva desde el primer minuto, arrancando incluso con el inédito “Mecanismos de Dominación”, adelanto de su próximo trabajo. El grupo valenciano ofreció un directo agresivo, repleto de cambios de ritmo y una intensidad constante que conectó rápidamente con las primeras filas. Tampoco faltó espacio para revisar Consume Your Existence, mientras que el estreno en directo de “Built of Hate” confirmó que la banda continúa evolucionando sin perder un ápice de crudeza. Su actuación dejó claro por qué es uno de los nombres más interesantes de la escena extrema estatal.

Desde Salamanca llegaron Dystopian Omen, que afrontaron el concierto con un cambio obligado en la formación debido a la ausencia de su vocalista habitual. Lejos de convertirse en un problema, el sustituto mantuvo la intensidad durante todo el recital, descargando un death metal contundente que repasó tanto Medusa’s Rage como Convoluted Forms of Venom. Canciones como “Venom of God” o “False Prometheus” hicieron crecer definitivamente la actividad frente al escenario, con los primeros pogos de entidad de la jornada. El momento más celebrado llegó con su versión de “Arise” de Sepultura, que terminó de encender a un público que ya empezaba a entrar de lleno en la dinámica del festival.

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Antes de regresar a la música, el festival sorprendió con un pequeño paréntesis para rendir homenaje a una de las tradiciones más arraigadas de Cataluña. La aparición de los Matossers de Molins de Rei permitió cambiar durante unos minutos los pogos por los aplausos mientras levantaban uno de sus característicos castells con la colaboración del propio público en la base. Fue un respiro perfecto para hidratarse, recuperar fuerzas y prepararse para una segunda mitad de festival que prometía subir todavía más las revoluciones.

Si hay una banda capaz de convertir cualquier escenario en una auténtica fiesta, esa es Serrabulho. Los portugueses volvieron a demostrar por qué son uno de los nombres más queridos del circuito grind europeo, ofreciendo un espectáculo donde la música y el humor se mezclan de forma inseparable. Desde antes del primer tema ya sonaba música de baile por la megafonía mientras el público calentaba motores, y una vez comenzó el concierto todo se convirtió en un caos perfectamente organizado entre flotadores, pelotas gigantes, disfraces, crowdsurfing y una interminable conga que recorrió buena parte de la avenida. Musicalmente tampoco bajaron el nivel, repasando prácticamente toda su carrera con temas como “Rest in Piss”, “Congro”, “Dingleberry Ice Cream”, “Sweet Grind O’Mine” o “Pubic Hair in the Glasses”. Un concierto imposible de contemplar desde la distancia, porque tarde o temprano acababas formando parte de la fiesta.

Con el ambiente completamente desatado, Guinea Pig mantuvo la intensidad desde un enfoque mucho más oscuro y pesado. Los italianos descargaron un sonido demoledor, apoyado en una producción muy contundente que probablemente fue una de las mejores de toda la jornada. Aunque muchos esperaban un mayor protagonismo de Parasite, el repertorio se centró principalmente en Bacteria, recuperando buena parte del material que dio a conocer al grupo. Su propuesta, con una fuerte base death metal y pinceladas gore, encontró una respuesta muy positiva entre un público que no dejó de agitar la cabeza durante todo el concierto.

Uno de los momentos más esperados para el público nacional llegó con Lóstregos. Los gallegos confirmaron el excelente momento creativo que atraviesan ofreciendo una actuación cargada de personalidad, donde el pagan y el black metal atmosférico envolvieron por completo el recinto. Sin apenas necesidad de dirigirse al público, la banda consiguió captar toda la atención gracias a una interpretación impecable y una ejecución sobresaliente. Buena parte del repertorio estuvo dedicada a su reciente Nai, con temas como “Auga – Ondas Serpeantes”, “Lume – Cinza Sacra” o “Terra – Proclama da Nai”, aunque tampoco faltó “Deidades da Noite / Ritos de Morte” ni una contundente “Nas Treboadas do Norte”. Fue una de esas actuaciones en las que la música habla por sí sola y que confirmó a Lóstregos como uno de los grandes referentes actuales del black metal nacional.

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La recta final del festival reservaba uno de los conciertos más esperados del cartel. Profanity regresaba a los escenarios con una propuesta que sigue siendo un referente dentro del death metal técnico alemán y no tardó en demostrar por qué tantas miradas estaban puestas sobre ellos. Con “Melting” como carta de presentación, la banda construyó un set de enorme precisión, donde cada cambio de ritmo y cada pasaje técnico sonaban ejecutados con una limpieza impecable. Thomas Sartor volvió a ser el gran arquitecto del sonido del grupo, aunque buena parte del protagonismo terminó recayendo en el joven batería Josef Beck, cuya actuación dejó completamente impresionados a los presentes. Con apenas 16 años, firmó una exhibición espectacular durante temas como “Who Leaves Stays”, “The Autopsy”, “I Am Your Soul”, “Soultornado” o “The Great Obstacle”, confirmando que Profanity ofreció uno de los conciertos más sólidos y técnicamente brillantes de toda la jornada.

Si Profanity elevó el nivel musical, Party Cannon se encargó de llevar la diversión hasta el límite. El debut de los escoceses en nuestro país convirtió el Death Field en un auténtico parque de atracciones para los amantes del slam, con flotadores, pelotas de playa, disfraces, crowdsurfing constante y un público completamente entregado desde los primeros segundos de “Weird, But Not Illegal”. La ausencia de Daryl Boyce quedó perfectamente cubierta por Luke Lockley, que asumió las voces con una autoridad impecable mientras el resto de la banda no dejaba de interactuar con los asistentes. Entre “Improper Use Of A Speculum”, “Thirst Trap”, “Parisian Bedbug” y “Duct Taped To A Flagpole”, el ambiente no dejó de crecer hasta convertir su actuación en una de las más divertidas del festival, demostrando que brutalidad y sentido del humor pueden convivir perfectamente sobre un escenario.

Con la noche ya avanzada, Unbounded Terror fue el encargado de poner el punto final a una edición muy especial del Move Your Fucking Brain. Lejos de vaciarse el recinto, cientos de personas permanecieron frente al escenario para acompañar a una de las formaciones más importantes de la historia del death metal español. Los mallorquines centraron gran parte de su repertorio en Nest of Affliction, repasando clásicos como “Dreamlord”, “Fear”, “Dead (By Deceit)”, “Immortal Violence”, “Slaves of Sufferage” y “Sarcastic Souls”. Vicente Payà se mostró cercano durante toda la actuación, agradeciendo una y otra vez el apoyo del público, mientras Andrew Spinosa y Lluc Sintes completaban una formación que sonó compacta y contundente de principio a fin. Un cierre cargado de historia que puso el broche perfecto al vigésimo aniversario del festival.

Tras veinte años de trayectoria, el Move Your Fucking Brain Extreme Fest continúa demostrando que sigue siendo una cita imprescindible para cualquier amante del metal extremo. Más allá de la calidad de un cartel que volvió a combinar nombres internacionales con una fuerte presencia de la escena nacional, el festival mantiene intacta esa esencia que lo ha convertido en un referente: cercanía, pasión por el underground y una comunidad que año tras año vuelve a reunirse en Molins de Rei. Una edición especial que celebró su aniversario de la mejor manera posible y que deja el listón muy alto para un futuro que, viendo la respuesta del público, promete seguir escribiendo muchas páginas más en la historia del metal extremo europeo.

 

 

 

 

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