


Foto de Portada: CuervoDeth (Gentileza Metal-Argento)
Bueno, señores, señoras, niños y niñas, esta nueva crónica la quiero arrancar contándoles que he debutado. No, no se refiere a lo que están pensando: he debutado en asistir a un show de los británicos Napalm Death. Siempre tuve ese anhelo de poder ver a una de las bandas más legendarias del grindcore mundial y, luego de ver a los checos Gutalax, me dije “tengo que probar qué se siente”. Así fue que, gracias a los amigos de Noiseground, pude dejar atrás un prejuicio y tachar una banda más de mi lista de bandas por ver al menos una vez en la vida.
Habiendo recibido la invitación por parte de los organizadores y en un día extremadamente caluroso en Buenos Aires, aquel primer viernes de diciembre de 2025 me acerqué a Uniclub, donde no sólo “napaldé” demostraría su huracán de rabia y extremidad, sino que también fueron de la partida los brasileños Manger Cadavre? y los locales Medium.
Al momento del arribo y abrir la doble compuerta que divide la calle del venue (ya podría decir que es mi segundo o tercer hogar), sobre las tablas se encontraba Nata Nachthexen y el resto de la banda mostrándose por segunda vez en el país. Su mezcla de death metal y crust poco a poco se fue metiendo en el bolsillo a esos locos lindos que llegaron temprano para dar el presente pese a la inclemencia del tiempo antes mencionada.
La banda vino a presentar su último álbum “Como Nascem os Monstros” más parte de su discografía. Abrieron con “Engaiolados” y le pegaron “Mortos Que Caminham”, dos mazazos directos a la nuca. Además de la señorita en voces, la banda está conformada por Marcelo Kruszynski en batería, Bruno Henrique en bajo y Paulo Alexandre en guitarras, todos de excelente nivel y cordialidad.
Con un set de aproximadamente 30 minutos, cerraron con “Retórica do Silêncio”, dejando a todos satisfechos de haber visto una excelente demostración de metal extremo.
El segundo acto ya estaba listo para dar rienda suelta a su propuesta y, al abrirse el telón, los chicos de MediuM sacaron sus armas de destrucción masiva y dieron un acto áspero, bien ejecutado y, sobre todas las cosas, rabioso.
Con Fede Ramos Mejía (también en Avernal) en guitarra, Ramiro Gutiérrez tras los parches, Sebastián Barrionuevo en la otra viola y Axel Keller (Miserere HC) en bajo y voz, el cuarteto ejecutó una tras otra canciones que fueron como cohetes lanzados sin piedad. Muy buena propuesta y gran repercusión entre los asistentes que, para la finalización del set, ya habían ocupado más del 60% del venue.
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Y llegaba la hora de la verdad, era la primera vez que iba a ver a ND y conociendo el paño de los shows grindcore, punk o hardcore, decidí recubrir mi integridad física huyendo entre los primeros cinco escalones de la escalera de Uniclub dado que hacía mucho calor, estaba cansado después de una jornada laboral y ya estoy viejo para estar metiéndome en el pogo. Aparte de todo eso, tengo que traerles una crónica acorde a lo vivido y no andar inventando lo sucedido mediante el uso de la IA (nadie se sienta tocado, el uso de la IA está permitido, pero vale imponer tu impronta y no que la haga un robot).
Siendo las nueve de la noche, Napalm Death entró directo al ataque y el aire se volvió espeso. El calor transformó el lugar en una centrifugadora infernal y la masa mutó en un organismo que giraba, empujaba y ardía. Desde el primer segundo dejaron en claro que no habían venido a complacer.
Abrieron con “Multinational Corporations Part 2” que instaló el tono político, le pegaron “Silence Is Deafening” que detonó el primer estallido mientras que “Lowpoint” junto a “Vision Conquest” hicieron temblar a las paredes.
Hubo empujones fuertes, volaban cervezas o vaya a saber qué otro líquido. Algunos tuvieron que salir un momento a recuperar aire para luego volver a lanzarse al circle pit. Desde la comodidad de mi ubicación veía el movimiento constante que se mantuvo vivo durante casi toda la presentación.
Un punto que elevó aún más la conexión fue el esfuerzo de Barney por hablar en español durante gran parte de su presentación. Y no fueron solo saludos, el vocalista entregó mensajes completos en nuestro idioma y el público festejaba con gritos de apoyo y aplausos.
El setlist fue un recorrido feroz por la historia del grindcore, con clásicos que todos esperaban y con los temas más recientes que muestran cómo la banda sigue empujando límites.
Algunas de las canciones que sonaron en la noche porteña fueron “Amoral”, “Social Sterility”, “Dead” y luego, una seguidilla imparable “Suffer the Children”, “Necessary Evil” y “Backlash Just Because”, mientras los fans se tiraban del escenario sin pensar en golpes ni consecuencias.
Hasta hubo un momento en que el vocalista tuvo que pedir por favor que tuvieran cuidado con uno de los pedales por ser “muy caro“. El setlist continuaba y Barney expresaba en un muy buen español: “Ahora regresamos a 86/87 más o menos, el primer álbum de Napalm Death” para presentar “Scum”, y la monada estalló de júbilo armando un pogo criminal.
Como es su costumbre, el vocalista estuvo enérgico, intenso y lúcido como siempre. Habló, cuestionó, interpeló y reafirmó que el grindcore nació como un grito político, no como un ejercicio vacío o rabia sin sentido.
La gran ausencia de la noche fue la de Shane Embury que se sintió en lo emocional pero no en la potencia. Adam Clarkson, el bajista sesionista que lo reemplazó, estuvo a la altura del legado y dio vida a esos sonidos que sostienen el caos. Otro reemplazo fue el de Mitch Harris por John Cooke, el muchacho de las rastas desprendía riffs de esa guitarra a la velocidad de la luz. Mención aparte también a la participación de Danny Herrera tras los parches, que sin dudas es uno de los bateristas más prestigiosos del género.
Obviamente que no podía faltar el “hit”, ¿verdad? Como por arte de magia y sin previo aviso, “You Suffer” pasaba fugazmente ya promediando el show.
Fiel al estilo de Napalm Death, el cierre estuvo cargado de contenido político. Antes del último tema, Barney expresó su repudio a la extrema derecha. “Esta es una canción antifascista“, fue el mensaje antes de presentar el cover de Dead Kennedys, “Nazi Punks Fuck Off”, y finalizó el mensaje luego de la canción con “no a la extrema derecha“, que fue aplaudida y festejada.
El show fue magnífico, completo y devastador. Napalm Death volvió a demostrar que el ruido es un arma, la música una herramienta política y el escenario un campo de batalla.
Etiquetas: Avernal, Gutalax, Manger Cadavre?, MediuM, Miserere HC, Napalm Death, Noiseground


Foto de Portada: CuervoDeth (Gentileza Metal-Argento)
Bueno, señores, señoras, niños y niñas, esta nueva crónica la quiero arrancar contándoles que he debutado. No, no se refiere a lo que están pensando: he debutado en asistir a un show de los británicos Napalm Death. Siempre tuve ese anhelo de poder ver a una de las bandas más legendarias del grindcore mundial y, luego de ver a los checos Gutalax, me dije “tengo que probar qué se siente”. Así fue que, gracias a los amigos de Noiseground, pude dejar atrás un prejuicio y tachar una banda más de mi lista de bandas por ver al menos una vez en la vida.
Habiendo recibido la invitación por parte de los organizadores y en un día extremadamente caluroso en Buenos Aires, aquel primer viernes de diciembre de 2025 me acerqué a Uniclub, donde no sólo “napaldé” demostraría su huracán de rabia y extremidad, sino que también fueron de la partida los brasileños Manger Cadavre? y los locales Medium.
Al momento del arribo y abrir la doble compuerta que divide la calle del venue (ya podría decir que es mi segundo o tercer hogar), sobre las tablas se encontraba Nata Nachthexen y el resto de la banda mostrándose por segunda vez en el país. Su mezcla de death metal y crust poco a poco se fue metiendo en el bolsillo a esos locos lindos que llegaron temprano para dar el presente pese a la inclemencia del tiempo antes mencionada.
La banda vino a presentar su último álbum “Como Nascem os Monstros” más parte de su discografía. Abrieron con “Engaiolados” y le pegaron “Mortos Que Caminham”, dos mazazos directos a la nuca. Además de la señorita en voces, la banda está conformada por Marcelo Kruszynski en batería, Bruno Henrique en bajo y Paulo Alexandre en guitarras, todos de excelente nivel y cordialidad.
Con un set de aproximadamente 30 minutos, cerraron con “Retórica do Silêncio”, dejando a todos satisfechos de haber visto una excelente demostración de metal extremo.
El segundo acto ya estaba listo para dar rienda suelta a su propuesta y, al abrirse el telón, los chicos de MediuM sacaron sus armas de destrucción masiva y dieron un acto áspero, bien ejecutado y, sobre todas las cosas, rabioso.
Con Fede Ramos Mejía (también en Avernal) en guitarra, Ramiro Gutiérrez tras los parches, Sebastián Barrionuevo en la otra viola y Axel Keller (Miserere HC) en bajo y voz, el cuarteto ejecutó una tras otra canciones que fueron como cohetes lanzados sin piedad. Muy buena propuesta y gran repercusión entre los asistentes que, para la finalización del set, ya habían ocupado más del 60% del venue.
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Y llegaba la hora de la verdad, era la primera vez que iba a ver a ND y conociendo el paño de los shows grindcore, punk o hardcore, decidí recubrir mi integridad física huyendo entre los primeros cinco escalones de la escalera de Uniclub dado que hacía mucho calor, estaba cansado después de una jornada laboral y ya estoy viejo para estar metiéndome en el pogo. Aparte de todo eso, tengo que traerles una crónica acorde a lo vivido y no andar inventando lo sucedido mediante el uso de la IA (nadie se sienta tocado, el uso de la IA está permitido, pero vale imponer tu impronta y no que la haga un robot).
Siendo las nueve de la noche, Napalm Death entró directo al ataque y el aire se volvió espeso. El calor transformó el lugar en una centrifugadora infernal y la masa mutó en un organismo que giraba, empujaba y ardía. Desde el primer segundo dejaron en claro que no habían venido a complacer.
Abrieron con “Multinational Corporations Part 2” que instaló el tono político, le pegaron “Silence Is Deafening” que detonó el primer estallido mientras que “Lowpoint” junto a “Vision Conquest” hicieron temblar a las paredes.
Hubo empujones fuertes, volaban cervezas o vaya a saber qué otro líquido. Algunos tuvieron que salir un momento a recuperar aire para luego volver a lanzarse al circle pit. Desde la comodidad de mi ubicación veía el movimiento constante que se mantuvo vivo durante casi toda la presentación.
Un punto que elevó aún más la conexión fue el esfuerzo de Barney por hablar en español durante gran parte de su presentación. Y no fueron solo saludos, el vocalista entregó mensajes completos en nuestro idioma y el público festejaba con gritos de apoyo y aplausos.
El setlist fue un recorrido feroz por la historia del grindcore, con clásicos que todos esperaban y con los temas más recientes que muestran cómo la banda sigue empujando límites.
Algunas de las canciones que sonaron en la noche porteña fueron “Amoral”, “Social Sterility”, “Dead” y luego, una seguidilla imparable “Suffer the Children”, “Necessary Evil” y “Backlash Just Because”, mientras los fans se tiraban del escenario sin pensar en golpes ni consecuencias.
Hasta hubo un momento en que el vocalista tuvo que pedir por favor que tuvieran cuidado con uno de los pedales por ser “muy caro“. El setlist continuaba y Barney expresaba en un muy buen español: “Ahora regresamos a 86/87 más o menos, el primer álbum de Napalm Death” para presentar “Scum”, y la monada estalló de júbilo armando un pogo criminal.
Como es su costumbre, el vocalista estuvo enérgico, intenso y lúcido como siempre. Habló, cuestionó, interpeló y reafirmó que el grindcore nació como un grito político, no como un ejercicio vacío o rabia sin sentido.
La gran ausencia de la noche fue la de Shane Embury que se sintió en lo emocional pero no en la potencia. Adam Clarkson, el bajista sesionista que lo reemplazó, estuvo a la altura del legado y dio vida a esos sonidos que sostienen el caos. Otro reemplazo fue el de Mitch Harris por John Cooke, el muchacho de las rastas desprendía riffs de esa guitarra a la velocidad de la luz. Mención aparte también a la participación de Danny Herrera tras los parches, que sin dudas es uno de los bateristas más prestigiosos del género.
Obviamente que no podía faltar el “hit”, ¿verdad? Como por arte de magia y sin previo aviso, “You Suffer” pasaba fugazmente ya promediando el show.
Fiel al estilo de Napalm Death, el cierre estuvo cargado de contenido político. Antes del último tema, Barney expresó su repudio a la extrema derecha. “Esta es una canción antifascista“, fue el mensaje antes de presentar el cover de Dead Kennedys, “Nazi Punks Fuck Off”, y finalizó el mensaje luego de la canción con “no a la extrema derecha“, que fue aplaudida y festejada.
El show fue magnífico, completo y devastador. Napalm Death volvió a demostrar que el ruido es un arma, la música una herramienta política y el escenario un campo de batalla.
Etiquetas: Avernal, Gutalax, Manger Cadavre?, MediuM, Miserere HC, Napalm Death, Noiseground




