

Pasaron muchos años desde que que NUM se presentó por última vez, con su formación original lanzando lo que fue su tercer disco de estudio, Lo que sangra (2017). Y en este hermoso reencuentro del domingo 11 de octubre, hay que resaltar que la calidad y desempeño de los integrantes sobre el escenario hacía parecer que el tiempo es relativo, que la energía y la agresividad estaban intactas, y que dejaron todo en el escenario como hicieron siempre en todas sus presentaciones.
NUM es sin dudar uno de los mayores exponentes de metal pesado en la Argentina, seguido por bandas como BOLO, Nvlo o RUINA que si hoy siguen para adelante es gracias a esta banda, la cual supo asentar las bases de lo que es el sonido pesado en la Argentina. Si te lo perdiste, francamente, pobre de vos.
Es inevitable que quien apenas conozca a la banda simplemente la ponga bajo el ala de decir que son Djent a secas o que es “estilo Meshuggah”, una influencia clara que los hace pertenecer al género, pero que no se puede simplificar tan básicamente. NUM es al género lo que SUMO fue para su época el post-punk británico: la influencia es totalmente clara, pero el estilo, la creatividad y la originalidad son cien por ciento autóctonas.
Con sus letras, sus melodías y ritmos, la banda se adueñó de la posta del djent de una forma única, logrando algo propio donde otros simplemente se quedan siendo una copia barata a la sombra de la banda sueca. NUM vino y dejó su firma marcando cómo es hacer las cosas bien hechas.
Lo de ayer fue para algunos un viaje en el tiempo para recordar temazos que llevamos en el corazón, que traen con ellos esas ganas de sumarse a la banda con el grito gutural. Para otros quizás fue la oportunidad de ver por primera vez una banda que se originó en el 2010 e hizo las bases para que muchas de las que están hoy presentes puedan seguir volando. Como se trató de una ocasión especial no hubo bandas soportes para esta velada; había un solo plato fuerte y, aunque fue exquisito y abundante, igualmente muchos se quedaron con ganas de más.
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Con un sonido impecable que hizo sonar al Roxy como pocas bandas saben hacerlo en una calidad excelsa, los graves de los instrumentos de cuerda fueron superiores a su sonido de estudio. Esto hizo sentir en carne y hueso ese groove característico de la banda que, cuando necesitaba meter su toque melódico, lo hacía sin problema alguno, generando en el recinto esas ganas de agitar los temas sin parar y sumarse en los estribillos.
Otra de las cosas a destacar del show de ayer fue justamente ese reencuentro en vivo: esa conexión entre la banda y las personas que los aprecian un montón. Ese cariño y aguante que estaba intacto a pesar de los años se pudo sentir desde el momento cero, mientras todos estaban ansiosos por volver a escuchar esos temazos que, más allá de su pesadez, también hicieron bailar a más de uno.
No hay que dejar de lado que esta fecha fue especial porque se trató de una despedida, pero que francamente debería ser un hasta luego. Habrá más de uno que coincida con la necesidad de querer ver a esta banda presente en la escena como exponente de lo que es hacer las cosas BIEN. Ojalá se dé que de verdad puedan hacer algo así una vez al año; haría contento a más de uno y seguramente reuniría a nuevas personas que no saben de lo que se han perdido ayer.
Etiquetas: Djent, Groove Metal, Metalcore, Metalcore Progresivo, num

Pasaron muchos años desde que que NUM se presentó por última vez, con su formación original lanzando lo que fue su tercer disco de estudio, Lo que sangra (2017). Y en este hermoso reencuentro del domingo 11 de octubre, hay que resaltar que la calidad y desempeño de los integrantes sobre el escenario hacía parecer que el tiempo es relativo, que la energía y la agresividad estaban intactas, y que dejaron todo en el escenario como hicieron siempre en todas sus presentaciones.
NUM es sin dudar uno de los mayores exponentes de metal pesado en la Argentina, seguido por bandas como BOLO, Nvlo o RUINA que si hoy siguen para adelante es gracias a esta banda, la cual supo asentar las bases de lo que es el sonido pesado en la Argentina. Si te lo perdiste, francamente, pobre de vos.
Es inevitable que quien apenas conozca a la banda simplemente la ponga bajo el ala de decir que son Djent a secas o que es “estilo Meshuggah”, una influencia clara que los hace pertenecer al género, pero que no se puede simplificar tan básicamente. NUM es al género lo que SUMO fue para su época el post-punk británico: la influencia es totalmente clara, pero el estilo, la creatividad y la originalidad son cien por ciento autóctonas.
Con sus letras, sus melodías y ritmos, la banda se adueñó de la posta del djent de una forma única, logrando algo propio donde otros simplemente se quedan siendo una copia barata a la sombra de la banda sueca. NUM vino y dejó su firma marcando cómo es hacer las cosas bien hechas.
Lo de ayer fue para algunos un viaje en el tiempo para recordar temazos que llevamos en el corazón, que traen con ellos esas ganas de sumarse a la banda con el grito gutural. Para otros quizás fue la oportunidad de ver por primera vez una banda que se originó en el 2010 e hizo las bases para que muchas de las que están hoy presentes puedan seguir volando. Como se trató de una ocasión especial no hubo bandas soportes para esta velada; había un solo plato fuerte y, aunque fue exquisito y abundante, igualmente muchos se quedaron con ganas de más.
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Con un sonido impecable que hizo sonar al Roxy como pocas bandas saben hacerlo en una calidad excelsa, los graves de los instrumentos de cuerda fueron superiores a su sonido de estudio. Esto hizo sentir en carne y hueso ese groove característico de la banda que, cuando necesitaba meter su toque melódico, lo hacía sin problema alguno, generando en el recinto esas ganas de agitar los temas sin parar y sumarse en los estribillos.
Otra de las cosas a destacar del show de ayer fue justamente ese reencuentro en vivo: esa conexión entre la banda y las personas que los aprecian un montón. Ese cariño y aguante que estaba intacto a pesar de los años se pudo sentir desde el momento cero, mientras todos estaban ansiosos por volver a escuchar esos temazos que, más allá de su pesadez, también hicieron bailar a más de uno.
No hay que dejar de lado que esta fecha fue especial porque se trató de una despedida, pero que francamente debería ser un hasta luego. Habrá más de uno que coincida con la necesidad de querer ver a esta banda presente en la escena como exponente de lo que es hacer las cosas BIEN. Ojalá se dé que de verdad puedan hacer algo así una vez al año; haría contento a más de uno y seguramente reuniría a nuevas personas que no saben de lo que se han perdido ayer.
Etiquetas: Djent, Groove Metal, Metalcore, Metalcore Progresivo, num







