


El 9 de julio de 2002, el cuarteto Orchid dio un recital para acompañar la salida de su tercer álbum, cuya portada apenas tenía el nombre de la banda acompañado por una imagen de la filósofa marxista Angela Davis. Ese también sería su último concierto, aunque eso ya lo sabían desde antes: habiéndose formado en 1997 cuando los miembros estaban en la universidad y ahora con todos ellos habiéndose recibido o dejado los estudios, simplemente habían decidido que era momento de pasar a un nuevo capítulo en sus vidas. En esos cinco años, el grupo había editado tres LPs, dos EPs y varias colaboraciones en splits, dando un total de alrededor de 95 minutos de material.
Orchid había llegado a su fin, pero eso no quería decir que sus integrantes habían dejado la música. Participando en grupos como Bucket Full Of Teeth, Ampere, No Faith, Vaccine y otros de los que había leído en blogs de música pero que nunca había captado que estaban relacionados, el ADN del quinteto se podía sentir en una gran cantidad de música extrema, algo donde destacaba el guitarrista Will Killingsworth teniendo cientos de créditos como ingeniero de sonido o músico, y con el cantante Jayson Green terminando como invitado en una canción de LCD Soundsystem.
Al mismo tiempo, el sonido del emo comenzó a meterse en el mainstream de la mano de gente como My Chemical Romance, Panic! At The Disco o Fall Out Boy, primero con un estilo más melódico y en algunos casos ya directamente cortando cualquier conexión con sus orígenes punk. Muchos se habrán quedado ahí, pero más de un curioso debe haber usado ese tipo de bandas para ahondar más en el sonido y sus orígenes, muchas veces cayendo en esos mismos blogs de música rara que mencionaba anteriormente y descubriendo todas estas bandas que poco y nada tenían que ver con el sonido sofisticado y comercial de muchos de esos grupos: música extrema, brutal, de letras muchas veces indescifrables tanto en la manera en la que se cantaban como en su escritura, que bebía de influencias tanto musicales como filosóficas… y que también podría tacharse de “hipster” y “mamador”, pero que ciertamente era un mundo interesante para explorar. Y encima teniendo la internet para tener acceso a todo este material que originalmente sólo había estado disponible en vinilo, la leyenda de Orchid y grupos similares creció más y más, al punto de que podríamos decir que eran más populares de lo que fueron en vida.
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En 2024, después de miles de ofertas para que se reunieran y que los integrantes rechazaran simplemente por no estar interesados, Orchid anunció su vuelta, no sólo con todos los integrantes de su última formación sino también con el bajista Brad Wallace, miembro fundador quien se fuera en 1999, regresando como segundo guitarrista. Tras un par de conciertos primero en su ciudad natal de Amherst y más tarde por otros estados, fue momento de armar el equipaje y llevar el sonido de Orchid a nuevos lugares, con el The Doom Loop World Tour llevando al ahora quinteto en su primer paso por Latinoamérica.
Y es ahí donde estaría presente, de la mano de la gente de Noiseground que se puso al hombro la tarea de organizar la visita de Orchid, que se daría el 23 de enero de 2026 en el siempre confiable Uniclub de Guardia Vieja 3360.
Por temas laborales arribé a Uniclub cuando los teloneros nacionales Mis Sueños Son De Tu Adiós y Cursi No Muere ya habían hecho lo suyo, pero a quienes sí pude ver fue a Uniform, quienes son los compañeros de Orchid en esta gira. El grupo se presentaba en un formato que hubiera sido muy extraño para quien no conociera la propuesta, con apenas una batería programada de fondo acompañando al guitarrista Ben Greenberg y el cantante Michael Berdan, quien además andaba cantando mientras tenía el brazo en un cabestrillo. El sonido era caótico y cacofónico, entre los gritos de Berdan y el feedback de la guitarra de Greenberg mezclados con el sonido de la batería digital, y es bastante obvio que eso era justamente lo que Uniform quiere generar. La gente parecía bastante metida en la presentación, escuchando a Uniform repasar su álbum Wake In Fright y encima cerca del final metiendo un cover de “Symptom of the Universe” de Black Sabbath, canción que se adapta sorpresivamente bien a este contexto noise / industrial. Interesante más allá de ser claramente la oveja negra de la fecha.
Con un Uniclub repleto tanto en campo como en escaleras, se podía ver un público ciertamente diverso: era la clase de concierto donde remeras de Death, Burzum y Archgoat se podían cruzar con otras de Throbbing Gristle, The Gerogerigegege y Boris… y bolsos de Miku Hatsune, tatuajes de Pokémon, un peluche random de Sonic que se veía entre la audiencia. Un festival de contrastes.
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Poco antes de las 21:50, después de que sonara “Mountain Song” de Jane’s Addiction, las luces se apagaron y pudimos ver la aparición de la imagen del esqueleto en el ataúd, aquel que Orchid incluyera en el insert de Chaos Is Me, en las pantallas de fondo, con el telón corriéndose para revelar a la banda ya apostada en las tablas de Uniclub, con más de un grito y comentario para Killingsworth. De fondo comenzó a sonar “I’m Not In Love” de los británicos 10cc, uno de los éxitos de los setentas más adelantados a su época, mientras se podía ver a varios en el medio del campo preparándose para el mosh.
Al finalizar, el cantante Jayson Green tiró un simple “Hola”, y la fiesta comenzó.
“Le Desordre, C’est Moi” fue el primer disparo de la noche, una explosión de energía que tuvo de inmediato a la gente sumergiéndose en el pogo violento y a Green demostrando que los años habrán pasado y habrá dejado de ser un emo flaquito parecido al Rubius para estar ahora más parecido a Kurt Russell pero que nada de eso ha afectado su habilidad de gritarle al micrófono, incluso con el traje que vestía no siendo la mejor idea para el calor que se sentía, mientras varios en el público lo acompañaban con los gritos repetidos del final tanto en inglés como francés.
“¿Están todos bien?”, fue lo que dijo Green al finalizar la canción, avisando a la gente que “se cuidara una a la otra”: considerando que uno que yo tenía al lado se desmayó apenas había comenzado la canción y se lo tuvo que llevar un par de los de seguridad, el consejo no estaba para nada de más. La noche siguió con otra pequeña explosión de violencia de la mano de “Aesthetic Dialectic”, una de las canciones que más hacen pensar en cómo la nostalgia, vivida o no, hace que cambie la percepción de las cosas: si pensamos en Orchid como parte de una escena “real”, imagínense ver que ellos consideraban que el hardcore que los había influenciado se había vuelto una simple pose o estética.
Tras una sesión de cantos de la gente con el nombre de la banda, Jayson Green anunció el comienzo de “Lights Out”, la primera de Dance Tonight! Revolution Tomorrow! que sonaría aquella noche, con más acompañamientos de la gente ahora en la intro repitiendo el “You are, you are, you are, and you are”, antes de arrancar con esos riffs densos con una dosis menos de urgencia de lo normal de la banda, aunque todavía dando espacio para más mosh. Tras otras palabras de Green al público, señalando que era la primera vez de Orchid en Argentina, anunciaron “A Visit from Dr. Goodsex”.
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Tras reiterar que todos en el público estuvieran bien y agregando que si algo no estuviera bien entonces que avisaran, comenzaron a sonar las primeras notas de “Destination: Blood!”, uno de los grandes clásicos de Orchid al ser la que arranca Dance Tonight! y que tuvo a muchos anticipando con gritos y más tarde con aplausos en la sección de bajo a cargo de Geoff Garlock. Presentándose en formato de quinteto, Orchid se mostraban más fuertes que nunca, al menos con lo que se pudiera juzgar de antiguas grabaciones en VHS de los conciertos de su primera etapa: incluso entre el caos, era obvio que nada de lo que hacían estaba improvisado.
“Death of a Modernist”, “New Ideas in Mathematics”, “None More Black”, “I Am Nietzsche”, las pequeñas presentaciones filosóficas de Orchid pasadas a gritos y riffs furiosos tenían a la gente dejando todo ya sea en el pogo o viendo para subirse al escenario, con más de un par aprovechando su paso por las tablas para un abrazo antes de tirarse de vuelta al público. Más allá de lo señalado antes no tuvimos tantas instancias de diálogo directo con la gente, con excepción de un pedido de parte de Green de que uno de los que estaba grabando en primera fila apagara la luz del celular, claramente porque le estaba dando en los ojos. Apenas dando respiro, el final llegó con “…And The Cat Turned To Smoke”, por lejos la canción más larga de toda la discografía de Orchid (ocupa un tercio de Dance Tonight!) y que mostró ser un cierre perfecto para la noche.
Nada de despedidas falsas ni bises, Orchid ese sería de verdad el fin del concierto, más allá de tener a Killingsworth y Garlock repartiendo las listas de canciones entre las manos rabiosas de la gente, mientras el instrumental ambient “Impersonating Martin Rev” (un cuasi tributo al músico del dúo electrónico Suicide) sonaba de fondo. Cierre de telón, y taza taza cada uno a su casa.
Este debut de Orchid en los escenarios duró poco menos de una hora. Eso puede parecer poco, pero hay que tener en cuenta que repasaron nada menos que 27 canciones, 27 muestras de pura furia y desesperación poética destilada en dos minutos o menos por track. Y la gente aprovechó cada una de esas explosiones al máximo, a juzgar por la cantidad de mosh concentrado dentro del espacio limitado de Uniclub. Que se repita lo antes posible.
Etiquetas: Cursi No Muere, Emo, Hardcore Punk, Mis Sueños Son De Tu Adiós, Rock industrial, Screamo


El 9 de julio de 2002, el cuarteto Orchid dio un recital para acompañar la salida de su tercer álbum, cuya portada apenas tenía el nombre de la banda acompañado por una imagen de la filósofa marxista Angela Davis. Ese también sería su último concierto, aunque eso ya lo sabían desde antes: habiéndose formado en 1997 cuando los miembros estaban en la universidad y ahora con todos ellos habiéndose recibido o dejado los estudios, simplemente habían decidido que era momento de pasar a un nuevo capítulo en sus vidas. En esos cinco años, el grupo había editado tres LPs, dos EPs y varias colaboraciones en splits, dando un total de alrededor de 95 minutos de material.
Orchid había llegado a su fin, pero eso no quería decir que sus integrantes habían dejado la música. Participando en grupos como Bucket Full Of Teeth, Ampere, No Faith, Vaccine y otros de los que había leído en blogs de música pero que nunca había captado que estaban relacionados, el ADN del quinteto se podía sentir en una gran cantidad de música extrema, algo donde destacaba el guitarrista Will Killingsworth teniendo cientos de créditos como ingeniero de sonido o músico, y con el cantante Jayson Green terminando como invitado en una canción de LCD Soundsystem.
Al mismo tiempo, el sonido del emo comenzó a meterse en el mainstream de la mano de gente como My Chemical Romance, Panic! At The Disco o Fall Out Boy, primero con un estilo más melódico y en algunos casos ya directamente cortando cualquier conexión con sus orígenes punk. Muchos se habrán quedado ahí, pero más de un curioso debe haber usado ese tipo de bandas para ahondar más en el sonido y sus orígenes, muchas veces cayendo en esos mismos blogs de música rara que mencionaba anteriormente y descubriendo todas estas bandas que poco y nada tenían que ver con el sonido sofisticado y comercial de muchos de esos grupos: música extrema, brutal, de letras muchas veces indescifrables tanto en la manera en la que se cantaban como en su escritura, que bebía de influencias tanto musicales como filosóficas… y que también podría tacharse de “hipster” y “mamador”, pero que ciertamente era un mundo interesante para explorar. Y encima teniendo la internet para tener acceso a todo este material que originalmente sólo había estado disponible en vinilo, la leyenda de Orchid y grupos similares creció más y más, al punto de que podríamos decir que eran más populares de lo que fueron en vida.
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En 2024, después de miles de ofertas para que se reunieran y que los integrantes rechazaran simplemente por no estar interesados, Orchid anunció su vuelta, no sólo con todos los integrantes de su última formación sino también con el bajista Brad Wallace, miembro fundador quien se fuera en 1999, regresando como segundo guitarrista. Tras un par de conciertos primero en su ciudad natal de Amherst y más tarde por otros estados, fue momento de armar el equipaje y llevar el sonido de Orchid a nuevos lugares, con el The Doom Loop World Tour llevando al ahora quinteto en su primer paso por Latinoamérica.
Y es ahí donde estaría presente, de la mano de la gente de Noiseground que se puso al hombro la tarea de organizar la visita de Orchid, que se daría el 23 de enero de 2026 en el siempre confiable Uniclub de Guardia Vieja 3360.
Por temas laborales arribé a Uniclub cuando los teloneros nacionales Mis Sueños Son De Tu Adiós y Cursi No Muere ya habían hecho lo suyo, pero a quienes sí pude ver fue a Uniform, quienes son los compañeros de Orchid en esta gira. El grupo se presentaba en un formato que hubiera sido muy extraño para quien no conociera la propuesta, con apenas una batería programada de fondo acompañando al guitarrista Ben Greenberg y el cantante Michael Berdan, quien además andaba cantando mientras tenía el brazo en un cabestrillo. El sonido era caótico y cacofónico, entre los gritos de Berdan y el feedback de la guitarra de Greenberg mezclados con el sonido de la batería digital, y es bastante obvio que eso era justamente lo que Uniform quiere generar. La gente parecía bastante metida en la presentación, escuchando a Uniform repasar su álbum Wake In Fright y encima cerca del final metiendo un cover de “Symptom of the Universe” de Black Sabbath, canción que se adapta sorpresivamente bien a este contexto noise / industrial. Interesante más allá de ser claramente la oveja negra de la fecha.
Con un Uniclub repleto tanto en campo como en escaleras, se podía ver un público ciertamente diverso: era la clase de concierto donde remeras de Death, Burzum y Archgoat se podían cruzar con otras de Throbbing Gristle, The Gerogerigegege y Boris… y bolsos de Miku Hatsune, tatuajes de Pokémon, un peluche random de Sonic que se veía entre la audiencia. Un festival de contrastes.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Movements en Buenos Aires: “Melancolía y cariño”
Poco antes de las 21:50, después de que sonara “Mountain Song” de Jane’s Addiction, las luces se apagaron y pudimos ver la aparición de la imagen del esqueleto en el ataúd, aquel que Orchid incluyera en el insert de Chaos Is Me, en las pantallas de fondo, con el telón corriéndose para revelar a la banda ya apostada en las tablas de Uniclub, con más de un grito y comentario para Killingsworth. De fondo comenzó a sonar “I’m Not In Love” de los británicos 10cc, uno de los éxitos de los setentas más adelantados a su época, mientras se podía ver a varios en el medio del campo preparándose para el mosh.
Al finalizar, el cantante Jayson Green tiró un simple “Hola”, y la fiesta comenzó.
“Le Desordre, C’est Moi” fue el primer disparo de la noche, una explosión de energía que tuvo de inmediato a la gente sumergiéndose en el pogo violento y a Green demostrando que los años habrán pasado y habrá dejado de ser un emo flaquito parecido al Rubius para estar ahora más parecido a Kurt Russell pero que nada de eso ha afectado su habilidad de gritarle al micrófono, incluso con el traje que vestía no siendo la mejor idea para el calor que se sentía, mientras varios en el público lo acompañaban con los gritos repetidos del final tanto en inglés como francés.
“¿Están todos bien?”, fue lo que dijo Green al finalizar la canción, avisando a la gente que “se cuidara una a la otra”: considerando que uno que yo tenía al lado se desmayó apenas había comenzado la canción y se lo tuvo que llevar un par de los de seguridad, el consejo no estaba para nada de más. La noche siguió con otra pequeña explosión de violencia de la mano de “Aesthetic Dialectic”, una de las canciones que más hacen pensar en cómo la nostalgia, vivida o no, hace que cambie la percepción de las cosas: si pensamos en Orchid como parte de una escena “real”, imagínense ver que ellos consideraban que el hardcore que los había influenciado se había vuelto una simple pose o estética.
Tras una sesión de cantos de la gente con el nombre de la banda, Jayson Green anunció el comienzo de “Lights Out”, la primera de Dance Tonight! Revolution Tomorrow! que sonaría aquella noche, con más acompañamientos de la gente ahora en la intro repitiendo el “You are, you are, you are, and you are”, antes de arrancar con esos riffs densos con una dosis menos de urgencia de lo normal de la banda, aunque todavía dando espacio para más mosh. Tras otras palabras de Green al público, señalando que era la primera vez de Orchid en Argentina, anunciaron “A Visit from Dr. Goodsex”.
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Tras reiterar que todos en el público estuvieran bien y agregando que si algo no estuviera bien entonces que avisaran, comenzaron a sonar las primeras notas de “Destination: Blood!”, uno de los grandes clásicos de Orchid al ser la que arranca Dance Tonight! y que tuvo a muchos anticipando con gritos y más tarde con aplausos en la sección de bajo a cargo de Geoff Garlock. Presentándose en formato de quinteto, Orchid se mostraban más fuertes que nunca, al menos con lo que se pudiera juzgar de antiguas grabaciones en VHS de los conciertos de su primera etapa: incluso entre el caos, era obvio que nada de lo que hacían estaba improvisado.
“Death of a Modernist”, “New Ideas in Mathematics”, “None More Black”, “I Am Nietzsche”, las pequeñas presentaciones filosóficas de Orchid pasadas a gritos y riffs furiosos tenían a la gente dejando todo ya sea en el pogo o viendo para subirse al escenario, con más de un par aprovechando su paso por las tablas para un abrazo antes de tirarse de vuelta al público. Más allá de lo señalado antes no tuvimos tantas instancias de diálogo directo con la gente, con excepción de un pedido de parte de Green de que uno de los que estaba grabando en primera fila apagara la luz del celular, claramente porque le estaba dando en los ojos. Apenas dando respiro, el final llegó con “…And The Cat Turned To Smoke”, por lejos la canción más larga de toda la discografía de Orchid (ocupa un tercio de Dance Tonight!) y que mostró ser un cierre perfecto para la noche.
Nada de despedidas falsas ni bises, Orchid ese sería de verdad el fin del concierto, más allá de tener a Killingsworth y Garlock repartiendo las listas de canciones entre las manos rabiosas de la gente, mientras el instrumental ambient “Impersonating Martin Rev” (un cuasi tributo al músico del dúo electrónico Suicide) sonaba de fondo. Cierre de telón, y taza taza cada uno a su casa.
Este debut de Orchid en los escenarios duró poco menos de una hora. Eso puede parecer poco, pero hay que tener en cuenta que repasaron nada menos que 27 canciones, 27 muestras de pura furia y desesperación poética destilada en dos minutos o menos por track. Y la gente aprovechó cada una de esas explosiones al máximo, a juzgar por la cantidad de mosh concentrado dentro del espacio limitado de Uniclub. Que se repita lo antes posible.
Etiquetas: Cursi No Muere, Emo, Hardcore Punk, Mis Sueños Son De Tu Adiós, Rock industrial, Screamo




