


En el metal, siempre hubo bandas que cambiaron con el tiempo. Grupos que mutaron su sonido o cambiaron su propuesta. Que sintieron inquietudes y por decisiones artísticas, decidieron explorar otros géneros. O también, que ya sea por buscar un éxito comercial partieron de un punto para terminar en otro totalmente alejados de sus inicios. Ejemplos hay de sobras, tanto de los que cambiaron para bien, como para mal.
Sin embargo, del otro lado de la vereda tenemos casos opuestos. De grupos que desde sus comienzos, nacieron con una idea y a lo largo de los años, se mantuvieron fieles a esta. Otra vez, la lista es extensa, pero el nombre que nos compete hoy se encuentra en ella. Ni más ni menos, que Primal Fear.
Y es que las águilas más legendarias del metal emprendieron nuevamente vuelo por Latinoamérica, y aterrizaron en la ciudad de Buenos Aires el pasado 16 de abril, para reafirmar su poder e identidad.
El Teatro Flores funcionó como la primera parada de su tour presentando su última obra Domination (2025), y la primera prueba de fuego para un grupo que llegó con renovaciones en sus filas.
Pero los que llegaron primero para abrir la jornada fueron los muchachos de Tren Loco. El grupo nacido en Grand Bourg y con más de 30 años de trayectoria, tuvo la tarea de actuar como soporte de los alemanes. Sin embargo, lejos estuvo de serlo porque se plantó con la convicción y confianza de siempre. Es decir, como la del acto cabecera de la jornada.
En gran parte, debido a la presencia y potencia de “Daniel Medina”. El vocalista no se guardó nada y a base de grandes pero precisos agudos, se convirtió en la principal figura del show. O así lo dejó en claro en clásicos como “Pampa del Infierno”, “Tierra Negra” y “Fuera de la Ley”.
Siguiendo con la vena metálica argentina, Jerikó tomó el relevo sobre el escenario con un único fin: aumentar el nivel de decibeles de la noche. Apoyados en una gran labor instrumental, especialmente de parte de las guitarras, el grupo desplegó toda la fuerza de su heavy metal en un set que balanceó el pasado con el presente.
¿Lo mas destacado? Sin duda, el final con el cantante Juan Soto interpretando “Reventado” a dúo con Medina, ofreciendo un momento de pura unión y hermandad entre dos agrupaciones que comparten espíritu y les corre el acero por las venas.
Finalizadas las presentaciones locales, la hora de inicio para Primal Fear se acercaba. Y con ello, la llegada de una presencia mayor de público. Si bien no se trató de un aluvión masivo de última hora, al menos fue una cantidad considerable para poder confirmar que el titánico grupo alemán mantiene una fiel base de seguidores en el país.
Una base que se congregó en el circulo central del Teatro Flores apenas bajaron las lucas y empezó a sonar la intro de “We Walk Without Fear”, a cargo de las guitarras. Lo que parecía un inminente ataque de 10 minutos, se terminó convirtiendo en una carta de presentación para el verdadero grito de guerra, que sería “Destroyer”, de su reciente lanzamiento. Un tema que tal como indica el nombre, es una invitación destructiva de heavy metal germano.
La furia dominante del arranque se mantuvo con “I Am the Primal Fear”, que nos mostró que la banda vino con la firme idea de defender su nuevo material en vivo. De todas formas, los clásicos no tardarían en caer y serían “Final Embrace” y “Nuclear Fire” las primeras en aparecer para encender al público y elevar los puños en el aire.
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Desde el segundo uno, se notó el aire renovado que presentaba el grupo con esta nueva alineación. Destacando en primer lugar, la energía y soltura de su guitarrista, Thalía Bellazecca. La italocubana tuvo en debut en suelo argentino notable, con varios momentos en los que se lució y demostró que su juventud no pesa a la hora de codearse con figuras de mayor renombre y trayectoria, como el señor Magnus Karlsson, quién regreso al ruedo de las giras tras más de 13 años.
André Hilgers fue el hombre que acompañó a las águilas tras los parches en esta oportunidad, y tal como se esperaba de alguien con su currículum (Rage, Bonfire, Hernan Frank), cumplió ampliamente con una actuación sin mayores sobresaltos.
Por su parte, Dirk Schlächter se encargó del bajo tras la ausencia del histórico Mat Sinner, quién se tuvo que bajar de la gira a unas pocas semanas del comienzo, por una lesión en la pierna. De esta manera, el guitarrista de Gamma Ray lo reemplazó, produciendo así un reencuentro muy especial con Ralf Scheepers, ya que ambos grabaron los 3 primeros álbumes del grupo que comanda Kai Hansen. Un pequeño regalo para los más fanáticos.
Y ya que hablamos de Ralf, no podemos dejar pasar el gran poder vocal que aún conserva. El flamante cantante parece inmune al paso del tiempo. Con 61 cumpleaños a sus espaldas, sigue cantando con la misma fuerza e ímpetu que en su juventud. Con la pequeña diferencia que ahora posee mayor control y dominio de su registro, demostrando que el verdadero talento es aquél que se perfecciona con los años.
De esta manera, el show avanzó con un setlist intercalado entre temas nuevos y otros más representativos de la época dorada de la agrupación. Con un sonido sólido que acompaño y permitió que el heavy germano brillará durante la velada.
Todo esto se vio culminado en “Fighting The Darkness” cuando Ralf apareció sobre el escenario con una camiseta de la selección argentina, portando el numero 10 con el nombre de “Messi” atrás. Sin duda, el momento más celebrado de la jornada.
El final no pudo ser de otra manera que con “Metal Is Forever” y “Running In the Dust”, dos himnos que dejaron muy en claro un punto: que con Primal Fear la entrega y lealtad al genero no se negocia. Y que dónde haya águilas volando, habrá heavy metal para rato.
Primal Fear volvió, y con más vuelo y altura que nunca.
Agradecemos al equipo de Icarus Music por la impecable producción y permitirnos la cobertura del evento.



En el metal, siempre hubo bandas que cambiaron con el tiempo. Grupos que mutaron su sonido o cambiaron su propuesta. Que sintieron inquietudes y por decisiones artísticas, decidieron explorar otros géneros. O también, que ya sea por buscar un éxito comercial partieron de un punto para terminar en otro totalmente alejados de sus inicios. Ejemplos hay de sobras, tanto de los que cambiaron para bien, como para mal.
Sin embargo, del otro lado de la vereda tenemos casos opuestos. De grupos que desde sus comienzos, nacieron con una idea y a lo largo de los años, se mantuvieron fieles a esta. Otra vez, la lista es extensa, pero el nombre que nos compete hoy se encuentra en ella. Ni más ni menos, que Primal Fear.
Y es que las águilas más legendarias del metal emprendieron nuevamente vuelo por Latinoamérica, y aterrizaron en la ciudad de Buenos Aires el pasado 16 de abril, para reafirmar su poder e identidad.
El Teatro Flores funcionó como la primera parada de su tour presentando su última obra Domination (2025), y la primera prueba de fuego para un grupo que llegó con renovaciones en sus filas.
Pero los que llegaron primero para abrir la jornada fueron los muchachos de Tren Loco. El grupo nacido en Grand Bourg y con más de 30 años de trayectoria, tuvo la tarea de actuar como soporte de los alemanes. Sin embargo, lejos estuvo de serlo porque se plantó con la convicción y confianza de siempre. Es decir, como la del acto cabecera de la jornada.
En gran parte, debido a la presencia y potencia de “Daniel Medina”. El vocalista no se guardó nada y a base de grandes pero precisos agudos, se convirtió en la principal figura del show. O así lo dejó en claro en clásicos como “Pampa del Infierno”, “Tierra Negra” y “Fuera de la Ley”.
Siguiendo con la vena metálica argentina, Jerikó tomó el relevo sobre el escenario con un único fin: aumentar el nivel de decibeles de la noche. Apoyados en una gran labor instrumental, especialmente de parte de las guitarras, el grupo desplegó toda la fuerza de su heavy metal en un set que balanceó el pasado con el presente.
¿Lo mas destacado? Sin duda, el final con el cantante Juan Soto interpretando “Reventado” a dúo con Medina, ofreciendo un momento de pura unión y hermandad entre dos agrupaciones que comparten espíritu y les corre el acero por las venas.
Finalizadas las presentaciones locales, la hora de inicio para Primal Fear se acercaba. Y con ello, la llegada de una presencia mayor de público. Si bien no se trató de un aluvión masivo de última hora, al menos fue una cantidad considerable para poder confirmar que el titánico grupo alemán mantiene una fiel base de seguidores en el país.
Una base que se congregó en el circulo central del Teatro Flores apenas bajaron las lucas y empezó a sonar la intro de “We Walk Without Fear”, a cargo de las guitarras. Lo que parecía un inminente ataque de 10 minutos, se terminó convirtiendo en una carta de presentación para el verdadero grito de guerra, que sería “Destroyer”, de su reciente lanzamiento. Un tema que tal como indica el nombre, es una invitación destructiva de heavy metal germano.
La furia dominante del arranque se mantuvo con “I Am the Primal Fear”, que nos mostró que la banda vino con la firme idea de defender su nuevo material en vivo. De todas formas, los clásicos no tardarían en caer y serían “Final Embrace” y “Nuclear Fire” las primeras en aparecer para encender al público y elevar los puños en el aire.
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Desde el segundo uno, se notó el aire renovado que presentaba el grupo con esta nueva alineación. Destacando en primer lugar, la energía y soltura de su guitarrista, Thalía Bellazecca. La italocubana tuvo en debut en suelo argentino notable, con varios momentos en los que se lució y demostró que su juventud no pesa a la hora de codearse con figuras de mayor renombre y trayectoria, como el señor Magnus Karlsson, quién regreso al ruedo de las giras tras más de 13 años.
André Hilgers fue el hombre que acompañó a las águilas tras los parches en esta oportunidad, y tal como se esperaba de alguien con su currículum (Rage, Bonfire, Hernan Frank), cumplió ampliamente con una actuación sin mayores sobresaltos.
Por su parte, Dirk Schlächter se encargó del bajo tras la ausencia del histórico Mat Sinner, quién se tuvo que bajar de la gira a unas pocas semanas del comienzo, por una lesión en la pierna. De esta manera, el guitarrista de Gamma Ray lo reemplazó, produciendo así un reencuentro muy especial con Ralf Scheepers, ya que ambos grabaron los 3 primeros álbumes del grupo que comanda Kai Hansen. Un pequeño regalo para los más fanáticos.
Y ya que hablamos de Ralf, no podemos dejar pasar el gran poder vocal que aún conserva. El flamante cantante parece inmune al paso del tiempo. Con 61 cumpleaños a sus espaldas, sigue cantando con la misma fuerza e ímpetu que en su juventud. Con la pequeña diferencia que ahora posee mayor control y dominio de su registro, demostrando que el verdadero talento es aquél que se perfecciona con los años.
De esta manera, el show avanzó con un setlist intercalado entre temas nuevos y otros más representativos de la época dorada de la agrupación. Con un sonido sólido que acompaño y permitió que el heavy germano brillará durante la velada.
Todo esto se vio culminado en “Fighting The Darkness” cuando Ralf apareció sobre el escenario con una camiseta de la selección argentina, portando el numero 10 con el nombre de “Messi” atrás. Sin duda, el momento más celebrado de la jornada.
El final no pudo ser de otra manera que con “Metal Is Forever” y “Running In the Dust”, dos himnos que dejaron muy en claro un punto: que con Primal Fear la entrega y lealtad al genero no se negocia. Y que dónde haya águilas volando, habrá heavy metal para rato.
Primal Fear volvió, y con más vuelo y altura que nunca.
Agradecemos al equipo de Icarus Music por la impecable producción y permitirnos la cobertura del evento.






















