


El death metal, como ya hemos comentado en otras crónicas, está gozando de un resurgimiento en popularidad. Con las bandas clásicas convocando muchos espectadores y bandas nuevas que apuestan al género, la escena atraviesa un gran momento. Una de las bandas que más notoriedad ha tomado en los últimos años es Sanguisugabogg. Su propuesta es homenajear y honrar el estilo con todos sus clichés incluidos. De hecho, el nombre tan particular del grupo fue concebido con la idea de que no se pueda pronunciar. Y el logo, con la de que no se pueda leer. Un signo que respalda el gran crecimiento del grupo fue el anuncio de su primer tour europeo como headliners, pactado para febrero/marzo de 2026. Este tour los llevó al querido Pumpehuset, en el centro de la capital danesa.
Los encargados de iniciar la noche fueron los británicos de Celestial Sanctuary, cuya propuesta consta de un death metal clásico, pero con toques modernos. Con pasajes muy grooveros y densos, y otros que recordaban a los orígenes del estilo, ofrecieron una sólida apertura. Cabe destacar la labor del guitarrista principal, que hizo solos muy buenos y divertidos. Por momentos recordaban al gran Trey Azagthoth, de Morbid Angel. El sonido fue correcto y la respuesta del público muy buena. Ya desde el comienzo contaron con una buena cantidad de asistentes y con los primeros pogos de la jornada.
Los encargados de continuar la velada fueron los muchachos de Gates to Hell. Con una propuesta que combina death metal con los rasgos más pesados del metalcore, subieron aún más la energía del recinto. El vocalista no paraba de recorrer el escenario y de incentivar al pogo y al mosh. Si bien se notaron algunas imperfecciones del baterista, esto pasó de largo y se pudo disfrutar de la presentación. En el resto de los músicos no se percibieron errores.
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La tercera banda provenía de Italia: Fulci, llamada así en homenaje a Lucio Fulci, cineasta italiano. La temática de sus canciones son las películas de horror de su país de origen. Los músicos, menos el vocalista, tomaron posición y comenzaron a tocar una introducción psicodélica acompañada por una pista. Todo esto mientras videos de cine de terror italiano se proyectaban en una pantalla al fondo del escenario. Al terminar esta intro, el vocalista salió a escena y lo que siguió fue una demostración de cómo se hace death metal. Con una fuerte influencia de Cannibal Corpse, para ubicarnos un poco, el catálogo del grupo pasó por momentos muy extremos, otros de medio tiempo y hasta pasajes lentos. Cada músico se sabía adaptar muy bien a los cambios, y estos fluían sin sonar forzados. El público se dividió en dos: los que presenciaban atentamente la presentación y leían las letras de las canciones en la pantalla, y los que decidieron poner el cuerpo y transformaron el escenario en un trampolín para hacer stage diving. Tras una presentación de aproximadamente 50 minutos, Fulci demostró que todavía hay originalidad y talento en un género tan saturado.
Con una sala colmada de espectadores clamando el nombre de la banda, comenzó a sonar la intro con la que los cuatro músicos tomaron posición. En ese momento se percibió un cambio de formación llamativo: en la batería se encontraba Eric Morotti, baterista de Suffocation, quien está reemplazando al baterista original de la banda en esta gira. Con un breve saludo y la invitación al público a que se suba al escenario, dio comienzo el show con “Rotted Entanglement”. Desde el primer acorde, el lugar se transformó en una locura. Un pit enorme —que nunca se cerró— se abrió en el centro del venue y la gente comenzó a volar por los aires.
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En un momento, mucha gente se quedaba parada en el escenario y el vocalista, con mucho respeto, pidió que se suban y salten rápidamente, ya que podían poner en riesgo la integridad de quienes estaban arriba y de los equipos. Este pedido fue correspondido por la audiencia y no bajó la intensidad del show para nada. El sonido fue brutal: todo sonó en el volumen correcto y en el nivel indicado. Los graves no saturaron —algo muy importante— y todos los instrumentos se apreciaron a la perfección. Desde la guitarra grave, que no paró de escupir riffs violentísimos, hasta el bajo súper crujiente, que junto a la batería llevaron el ritmo de la banda de excelente manera. La voz se encontraba bien al frente en la mezcla y se entendía bastante bien.
Si bien todo el espectáculo fue una locura, el final alcanzó su clímax con un gran circle pit de la mano de “Dragged by a Truck” y un wall of death enorme con “Dead as Shit”. Al finalizar la última canción, los músicos saludaron durante un buen rato y se retiraron, al igual que el público: sudados, satisfechos y felices.
Con grandes discos y presentaciones en vivo muy intensas, Sanguisugabogg se está ganando un lugar en el podio del death metal actual. Y por lo que pudimos apreciar, se lo merecen con creces.
Etiquetas: brutal death metal, Celestial Sanctuary, Copenhague, Death Metal, FULCI, Gates To Hell, Live Nation DK, Pumpehuset, Sanguisugabogg, Slam Death Metal


El death metal, como ya hemos comentado en otras crónicas, está gozando de un resurgimiento en popularidad. Con las bandas clásicas convocando muchos espectadores y bandas nuevas que apuestan al género, la escena atraviesa un gran momento. Una de las bandas que más notoriedad ha tomado en los últimos años es Sanguisugabogg. Su propuesta es homenajear y honrar el estilo con todos sus clichés incluidos. De hecho, el nombre tan particular del grupo fue concebido con la idea de que no se pueda pronunciar. Y el logo, con la de que no se pueda leer. Un signo que respalda el gran crecimiento del grupo fue el anuncio de su primer tour europeo como headliners, pactado para febrero/marzo de 2026. Este tour los llevó al querido Pumpehuset, en el centro de la capital danesa.
Los encargados de iniciar la noche fueron los británicos de Celestial Sanctuary, cuya propuesta consta de un death metal clásico, pero con toques modernos. Con pasajes muy grooveros y densos, y otros que recordaban a los orígenes del estilo, ofrecieron una sólida apertura. Cabe destacar la labor del guitarrista principal, que hizo solos muy buenos y divertidos. Por momentos recordaban al gran Trey Azagthoth, de Morbid Angel. El sonido fue correcto y la respuesta del público muy buena. Ya desde el comienzo contaron con una buena cantidad de asistentes y con los primeros pogos de la jornada.
Los encargados de continuar la velada fueron los muchachos de Gates to Hell. Con una propuesta que combina death metal con los rasgos más pesados del metalcore, subieron aún más la energía del recinto. El vocalista no paraba de recorrer el escenario y de incentivar al pogo y al mosh. Si bien se notaron algunas imperfecciones del baterista, esto pasó de largo y se pudo disfrutar de la presentación. En el resto de los músicos no se percibieron errores.
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La tercera banda provenía de Italia: Fulci, llamada así en homenaje a Lucio Fulci, cineasta italiano. La temática de sus canciones son las películas de horror de su país de origen. Los músicos, menos el vocalista, tomaron posición y comenzaron a tocar una introducción psicodélica acompañada por una pista. Todo esto mientras videos de cine de terror italiano se proyectaban en una pantalla al fondo del escenario. Al terminar esta intro, el vocalista salió a escena y lo que siguió fue una demostración de cómo se hace death metal. Con una fuerte influencia de Cannibal Corpse, para ubicarnos un poco, el catálogo del grupo pasó por momentos muy extremos, otros de medio tiempo y hasta pasajes lentos. Cada músico se sabía adaptar muy bien a los cambios, y estos fluían sin sonar forzados. El público se dividió en dos: los que presenciaban atentamente la presentación y leían las letras de las canciones en la pantalla, y los que decidieron poner el cuerpo y transformaron el escenario en un trampolín para hacer stage diving. Tras una presentación de aproximadamente 50 minutos, Fulci demostró que todavía hay originalidad y talento en un género tan saturado.
Con una sala colmada de espectadores clamando el nombre de la banda, comenzó a sonar la intro con la que los cuatro músicos tomaron posición. En ese momento se percibió un cambio de formación llamativo: en la batería se encontraba Eric Morotti, baterista de Suffocation, quien está reemplazando al baterista original de la banda en esta gira. Con un breve saludo y la invitación al público a que se suba al escenario, dio comienzo el show con “Rotted Entanglement”. Desde el primer acorde, el lugar se transformó en una locura. Un pit enorme —que nunca se cerró— se abrió en el centro del venue y la gente comenzó a volar por los aires.
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Si bien todo el espectáculo fue una locura, el final alcanzó su clímax con un gran circle pit de la mano de “Dragged by a Truck” y un wall of death enorme con “Dead as Shit”. Al finalizar la última canción, los músicos saludaron durante un buen rato y se retiraron, al igual que el público: sudados, satisfechos y felices.
Con grandes discos y presentaciones en vivo muy intensas, Sanguisugabogg se está ganando un lugar en el podio del death metal actual. Y por lo que pudimos apreciar, se lo merecen con creces.
Etiquetas: brutal death metal, Celestial Sanctuary, Copenhague, Death Metal, FULCI, Gates To Hell, Live Nation DK, Pumpehuset, Sanguisugabogg, Slam Death Metal




