


Y un día el rock sureño volvió a arribar en Argentina. Esta vez, proveniente de Georgia. Y es que tras varios años de espera, finalmente se dio el debut de Blackberry Smoke en el país. El aclamado grupo estadounidense se presentó en Groove ante sus fanáticos argentinos, en una noche apasionante llena de emoción y mucho ritmo.
En medio de la vorágine de recitales que viene azotando al país, los aficionados al rock más clásico y tradicional de la escuela de The Allman Brothers y Lynyrd Skynyrd, pudieron tachar a un nombre de su lista de pendientes por ver. Ya que el martes 14 de abril tuvieron el privilegio de presenciar, toda la potencia y excelencia del conjunto liderado por Charlie Starr.
Se trato de un show excelso, lleno de música y con la banda celebrando sus 25 años de carrera, repasando los mayores éxitos de su discografía.
Si bien la hora de salida del sexteto norteamericano estaba pautada para las 21hs, la cita arrancó una hora antes con la presentación del músico argentino, Pil Del Villar. El guitarrista oriundo de Buenos Aires salió al escenario y con su grupo, abrió la jornada compartiendo su propuesta de rock psicodélico, con tintes de blues y soul.
Acompañado de un gran elenco musical, entre las que resaltaban las dos vocalistas femeninas de apoyo para los coros, su presentación consistió en un set centrado mayormente en su más reciente lanzamiento Todo Puede Fallar (2025). Con solvencia y ritmo, el show avanzó sin ningún tipo de problema ni demora. Intercalando momentos más relajados cercanos al reggae, con otros más dinámicos y explosivos. Un acto de apertura de poco más de media hora, acorde y a la altura, para lo que se venía.
Y es que apenas Blackberry Smoke pisó el escenario, todo Groove explotó de la emoción y la euforia. Vestidos con su característico look “rural”, compuesto por pantalones vaqueros azules, camisas lisas, y zapatos de cuero con punta, los norteamericanos se plantaron frente al público y sin mucha presentación, dieron comienzo a la fiesta con “Good One Comin’ On”.
Desde el primer acorde, el grupo se mostró completamente enfocado y concentrado en un solo objetivo: tocar. Sin saludos ni discursos extensos, los nacidos en Arizona descargaron toda la fuerza y chispa de su propuesta sureña sin ningún tipo de interrupción. Dejaron que la música hable y que las canciones caigan por sí solas.
De esta manera, fueron apareciendo a lo largo de la noche, distintos clásicos dentro de su repertorio como “Rock and Roll Again”, “Let It Burn”, “Waiting for the Thunder” y “Pretty Little Lie”, que desató el descontrol de la gente, que se dejó llevar por las líneas electrizantes y vibrantes de las guitarras Gibson Les Paul de Charlie, Paul Jackson y Benji Shanks.
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Sin embargo, no todo fue salto y explosión ya que hubo espacio para momentos más tranquilos como “Sure Was Good” y “Ain’t Got the Blues”, en dónde el grupo reflejo sus raíces más “country” y tradicionales de sus tierras.
Bajo una producción impoluta, en la que todos los instrumentos se apreciaron con claridad y hubo un equilibrio entre potencia y melodía, la jornada avanzó sin ningún tipo de inconvenientes técnicos, permitiendo que la banda se desenvolviera con fluidez y ofreciera una actuación sobria y llena de clase.
Ya para el tramo final, Charlie Starr reapareció con una camiseta de la Selección argentina ganándose el fervor del público y selló la noche con “But You Did”, un cover de ZZ Top, y la laureada “Ain’t Much Left of Me”, de su ya clásico The Whippoorwill (2012).
De esta manera, Blackberry Smoke completó un debut redondo en suelo porteño. Sin inconvenientes ni interrupciones y con más hora y media de música, ofrecieron una autentica y natural muestra de rock sureño, como hace mucho no se veía. Demostrando que comprenden y respiran a la perfección el espíritu del género, aunque impregnándole su pequeña dosis de ADN propio de Georgia.
Así como The Black Crowes levantó la bandera del estilo durante la década de los 90’, Blackberry Smoke hace lo propio en el presente. Y eso quedó reflejado en su paso por Argentina.
Agradecemos a la gente de Noiseground por la producción y acreditación del evento.



Y un día el rock sureño volvió a arribar en Argentina. Esta vez, proveniente de Georgia. Y es que tras varios años de espera, finalmente se dio el debut de Blackberry Smoke en el país. El aclamado grupo estadounidense se presentó en Groove ante sus fanáticos argentinos, en una noche apasionante llena de emoción y mucho ritmo.
En medio de la vorágine de recitales que viene azotando al país, los aficionados al rock más clásico y tradicional de la escuela de The Allman Brothers y Lynyrd Skynyrd, pudieron tachar a un nombre de su lista de pendientes por ver. Ya que el martes 14 de abril tuvieron el privilegio de presenciar, toda la potencia y excelencia del conjunto liderado por Charlie Starr.
Se trato de un show excelso, lleno de música y con la banda celebrando sus 25 años de carrera, repasando los mayores éxitos de su discografía.
Si bien la hora de salida del sexteto norteamericano estaba pautada para las 21hs, la cita arrancó una hora antes con la presentación del músico argentino, Pil Del Villar. El guitarrista oriundo de Buenos Aires salió al escenario y con su grupo, abrió la jornada compartiendo su propuesta de rock psicodélico, con tintes de blues y soul.
Acompañado de un gran elenco musical, entre las que resaltaban las dos vocalistas femeninas de apoyo para los coros, su presentación consistió en un set centrado mayormente en su más reciente lanzamiento Todo Puede Fallar (2025). Con solvencia y ritmo, el show avanzó sin ningún tipo de problema ni demora. Intercalando momentos más relajados cercanos al reggae, con otros más dinámicos y explosivos. Un acto de apertura de poco más de media hora, acorde y a la altura, para lo que se venía.
Y es que apenas Blackberry Smoke pisó el escenario, todo Groove explotó de la emoción y la euforia. Vestidos con su característico look “rural”, compuesto por pantalones vaqueros azules, camisas lisas, y zapatos de cuero con punta, los norteamericanos se plantaron frente al público y sin mucha presentación, dieron comienzo a la fiesta con “Good One Comin’ On”.
Desde el primer acorde, el grupo se mostró completamente enfocado y concentrado en un solo objetivo: tocar. Sin saludos ni discursos extensos, los nacidos en Arizona descargaron toda la fuerza y chispa de su propuesta sureña sin ningún tipo de interrupción. Dejaron que la música hable y que las canciones caigan por sí solas.
De esta manera, fueron apareciendo a lo largo de la noche, distintos clásicos dentro de su repertorio como “Rock and Roll Again”, “Let It Burn”, “Waiting for the Thunder” y “Pretty Little Lie”, que desató el descontrol de la gente, que se dejó llevar por las líneas electrizantes y vibrantes de las guitarras Gibson Les Paul de Charlie, Paul Jackson y Benji Shanks.
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Sin embargo, no todo fue salto y explosión ya que hubo espacio para momentos más tranquilos como “Sure Was Good” y “Ain’t Got the Blues”, en dónde el grupo reflejo sus raíces más “country” y tradicionales de sus tierras.
Bajo una producción impoluta, en la que todos los instrumentos se apreciaron con claridad y hubo un equilibrio entre potencia y melodía, la jornada avanzó sin ningún tipo de inconvenientes técnicos, permitiendo que la banda se desenvolviera con fluidez y ofreciera una actuación sobria y llena de clase.
Ya para el tramo final, Charlie Starr reapareció con una camiseta de la Selección argentina ganándose el fervor del público y selló la noche con “But You Did”, un cover de ZZ Top, y la laureada “Ain’t Much Left of Me”, de su ya clásico The Whippoorwill (2012).
De esta manera, Blackberry Smoke completó un debut redondo en suelo porteño. Sin inconvenientes ni interrupciones y con más hora y media de música, ofrecieron una autentica y natural muestra de rock sureño, como hace mucho no se veía. Demostrando que comprenden y respiran a la perfección el espíritu del género, aunque impregnándole su pequeña dosis de ADN propio de Georgia.
Así como The Black Crowes levantó la bandera del estilo durante la década de los 90’, Blackberry Smoke hace lo propio en el presente. Y eso quedó reflejado en su paso por Argentina.
Agradecemos a la gente de Noiseground por la producción y acreditación del evento.




















