

El pasado jueves 30 de abril, en el predio abierto de Tecnópolis, se llevo a cabo el recital de Megadeth. Bajo la producción de AKE y la apertura de los locales Against, la banda de Mustaine volvió una vez más a su tierra preferida para empezar a decir adios. Adios que se extenderá por lo menos a una vuelta más en los años venideros. Un show que dejó mucho para pensar y reflexionar. El staff de Track To Hell se hizo presente y te cuenta sus sensaciones.

Una experiencia que me deja con sensaciones encontradas. Por un lado, la banda estuvo impecable. Sonando muy bien, afinada y como un relojito. Quizas para mi, que era mi primera vez viendo al colorado, el setilist se hizo muy pobre. No por el hecho de priorizar temas de su último disco, porque es entendible, lo estan promocionando. Más bien, porque a esta altura del partido se hace innegociable que saquen temas como Trust, A tout le monde y Angry Again, para darle lugar a ocurrencias como Ride the lightning.
El show me resultó demasiado corto para lo que salían las entradas y para lo que se acostumbra de estas bandas (2 horas mínimo) pero se entiende que es lo que hoy por hoy puede dar Dave arriba del escenario. Show corto, directo y con poca cercanía al público. ¿Lo mejor? lo bien que siguen sonando a esa edad. ¿Lo peor? el predio hermano…pobrisimo el lugar, horrible, malos accesos, a contramano de todos…dale viejo, 200 lucas una entrada.
En resumen, la banda 10 puntos, un poco apáticos y cortos, pero musicalmente nada para cuestionarles. Esperemos que la real despedida sea un poco diferente con las condiciones necesarias que se merece la mejor banda de thrash metal y un público que pese a las adversidades económicas, siempre acompaña.

Más allá de que finalmente no sea la última vez que veamos a Mustaine con una guitarra sobre el escenario en el país, debo confesar que tenía mis dudas sobre si asistir o no a este show. Teniendo en cuenta la gran cantidad de bandas que están diciendo adiós de forma definitiva, el hecho de que a Megadeth ya lo había visto en el pasado y las tibias sensaciones que me había dejado su nuevo trabajo, la verdad no me desesperaba tanto como para ir a esta “despedida” ni tampoco era precisamente la mayor de mis prioridades. Sin embargo, las ansias ganaron. Y mi fanatismo inclinó la balanza hacia la fecha en tecnopolis.
Afortunadamente, puedo decir que fue la mejor decisión que pude haber tomado. Y es que superó totalmente mis expectativas. Desde el sonido hasta la actuación del grupo. Todo resultó mucho mejor de lo esperado. El show contó con una producción impecable. Las guitarras sonaron fenomenalmente extraordinarias y con el brillo exacto. La puesta en escena también destacó y en líneas generales, se trató de una presentación sin ningún tipo de fisuras.
El repertorio pese a haber sido más corto que en otros países, tuvo una performance de mayor calidad. Y si bien Mustaine, tuvo sus limitaciones vocales, con la guitarra demostró que conserva la magia de sus dedos intacta. Reafirmando porque es unos de los mejores compositores de la historia.
En algún punto tenía miedo. Miedo de pensar que el único recuerdo e imagen que iba a tener del colorado en el escenario, fuera la de aquella última presentación en el Movistar Arena, en abril del 2024. Fecha a la cual asistí. Por suerte, ahora tengo otro. Mucho mejor. Y quien sabe, tal vez tenga un tercer round. De momento, me quedó con Dave echando fuego en “Holy Wars…” con su Flying V pintada con la bandera argentina, y el pogo multitudinario al ritmo de “Megadeth, Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth”.

El nuevo paso de Megadeth por Argentina estuvo marcado por la noticia, largamente anticipada, de que ésta sería la última gira de la banda. Si es cierto o no solo lo sabremos con el tiempo.
Lo verdaderamente concreto es que a pesar de que hay una nueva generación de público para la banda norteamericana, y que tiene características muy diferentes a los metaleros de otras décadas; lo que no cambia es la relación especial entre los fans argentinos y Megadeth. Esta noche no fue la excepción.
El show tuvo lugar en Tecnópolis, lugar incómodo para llegar y sobre todo para salir, que se lo vio casi colmado con unas 30.000 almas que cantaron y apoyaron durante todo el show.
Para amenizar la espera tuvimos la oportunidad de disfrutar de Against, con un corto pero certero set que confirma su calidad y garra.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Lucifer en Buenos Aires: “Danzando al ritmo del diablo”
Ya a las 21:30 comenzó el plato fuerte con uno de los cortes de su última placa, la feroz “Tipping Point”. Sonido arrollador y una puesta mínima: apenas un telón de fondo y dos pantallas sobre los costados que solo amplificaban lo que sucedía sobre el escenario, sin visuales ni parafernalia. Un par de intervenciones de Vic Rattlehead, la mascota del grupo, aportaron un poco de color en un show donde lo destacado fue la música y no otra cosa.
Megadeth hoy se completa con Teemu Mäntysaari en guitarra, James LoMenzo en bajo y Dirk Verbeuren en batería; todos de excelente performance, aunque la realidad es que poco importa quienes acompañen al colorado. En definitiva, Megadeth es Dave Mustaine y es él quien acapara todas las miradas y aplausos. Justamente fue su voz, bastante afectada, el único detalle de ejecución. El tiempo pasa para todos y esta observación no llegó a opacar una gran presentación.
En cuanto al setlist, uno a uno fueron pasando los temas que recorrieron casi toda su discografía, predominando aquellos de sus años más logrados, y alternando con algunos nuevos. Eso sí, hubo poco lugar para alguna joya como resultó ser la excelente “Hook in Mouth”.
Lo que Dave anunció como una sorpresa, que no lo era en absoluto, fue la ejecución de “Ride The Lightning” de Metallica, canción que no dejo de pensar que sobra en el repertorio de la banda. Y por supuesto hubo lugar para el Aguante Megadeth durante “Symphony of Destruction”, quizás el clímax de toda presentación de Megadeth en Argentina. Un acompañamiento que hace rato ha cobrado repercusión mundial.
El cierre, como era de esperarse, fue con “Holy Wars… The Punishment Due” con Mustaine empuñando su guitarra ploteada con la bandera argentina. Un gran detalle que marca agradecimiento, cariño y respeto mutuos, del artista al público y del público al artista.
Quisiera creer que no fue el final, que no fue la despedida. Y aunque alguna vez va a suceder, albergo la esperanza de que tendremos una nueva oportunidad de disfrutarlos en vivo.
Como dice su último álbum: “I came, I ruled, now I disappear”.
Etiquetas: argentina, Megadeth, Tecnopolis, thrash

El pasado jueves 30 de abril, en el predio abierto de Tecnópolis, se llevo a cabo el recital de Megadeth. Bajo la producción de AKE y la apertura de los locales Against, la banda de Mustaine volvió una vez más a su tierra preferida para empezar a decir adios. Adios que se extenderá por lo menos a una vuelta más en los años venideros. Un show que dejó mucho para pensar y reflexionar. El staff de Track To Hell se hizo presente y te cuenta sus sensaciones.

Una experiencia que me deja con sensaciones encontradas. Por un lado, la banda estuvo impecable. Sonando muy bien, afinada y como un relojito. Quizas para mi, que era mi primera vez viendo al colorado, el setilist se hizo muy pobre. No por el hecho de priorizar temas de su último disco, porque es entendible, lo estan promocionando. Más bien, porque a esta altura del partido se hace innegociable que saquen temas como Trust, A tout le monde y Angry Again, para darle lugar a ocurrencias como Ride the lightning.
El show me resultó demasiado corto para lo que salían las entradas y para lo que se acostumbra de estas bandas (2 horas mínimo) pero se entiende que es lo que hoy por hoy puede dar Dave arriba del escenario. Show corto, directo y con poca cercanía al público. ¿Lo mejor? lo bien que siguen sonando a esa edad. ¿Lo peor? el predio hermano…pobrisimo el lugar, horrible, malos accesos, a contramano de todos…dale viejo, 200 lucas una entrada.
En resumen, la banda 10 puntos, un poco apáticos y cortos, pero musicalmente nada para cuestionarles. Esperemos que la real despedida sea un poco diferente con las condiciones necesarias que se merece la mejor banda de thrash metal y un público que pese a las adversidades económicas, siempre acompaña.

Más allá de que finalmente no sea la última vez que veamos a Mustaine con una guitarra sobre el escenario en el país, debo confesar que tenía mis dudas sobre si asistir o no a este show. Teniendo en cuenta la gran cantidad de bandas que están diciendo adiós de forma definitiva, el hecho de que a Megadeth ya lo había visto en el pasado y las tibias sensaciones que me había dejado su nuevo trabajo, la verdad no me desesperaba tanto como para ir a esta “despedida” ni tampoco era precisamente la mayor de mis prioridades. Sin embargo, las ansias ganaron. Y mi fanatismo inclinó la balanza hacia la fecha en tecnopolis.
Afortunadamente, puedo decir que fue la mejor decisión que pude haber tomado. Y es que superó totalmente mis expectativas. Desde el sonido hasta la actuación del grupo. Todo resultó mucho mejor de lo esperado. El show contó con una producción impecable. Las guitarras sonaron fenomenalmente extraordinarias y con el brillo exacto. La puesta en escena también destacó y en líneas generales, se trató de una presentación sin ningún tipo de fisuras.
El repertorio pese a haber sido más corto que en otros países, tuvo una performance de mayor calidad. Y si bien Mustaine, tuvo sus limitaciones vocales, con la guitarra demostró que conserva la magia de sus dedos intacta. Reafirmando porque es unos de los mejores compositores de la historia.
En algún punto tenía miedo. Miedo de pensar que el único recuerdo e imagen que iba a tener del colorado en el escenario, fuera la de aquella última presentación en el Movistar Arena, en abril del 2024. Fecha a la cual asistí. Por suerte, ahora tengo otro. Mucho mejor. Y quien sabe, tal vez tenga un tercer round. De momento, me quedó con Dave echando fuego en “Holy Wars…” con su Flying V pintada con la bandera argentina, y el pogo multitudinario al ritmo de “Megadeth, Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth”.

El nuevo paso de Megadeth por Argentina estuvo marcado por la noticia, largamente anticipada, de que ésta sería la última gira de la banda. Si es cierto o no solo lo sabremos con el tiempo.
Lo verdaderamente concreto es que a pesar de que hay una nueva generación de público para la banda norteamericana, y que tiene características muy diferentes a los metaleros de otras décadas; lo que no cambia es la relación especial entre los fans argentinos y Megadeth. Esta noche no fue la excepción.
El show tuvo lugar en Tecnópolis, lugar incómodo para llegar y sobre todo para salir, que se lo vio casi colmado con unas 30.000 almas que cantaron y apoyaron durante todo el show.
Para amenizar la espera tuvimos la oportunidad de disfrutar de Against, con un corto pero certero set que confirma su calidad y garra.
TAMBIEN TE PUEDE INTERESAR: Lucifer en Buenos Aires: “Danzando al ritmo del diablo”
Ya a las 21:30 comenzó el plato fuerte con uno de los cortes de su última placa, la feroz “Tipping Point”. Sonido arrollador y una puesta mínima: apenas un telón de fondo y dos pantallas sobre los costados que solo amplificaban lo que sucedía sobre el escenario, sin visuales ni parafernalia. Un par de intervenciones de Vic Rattlehead, la mascota del grupo, aportaron un poco de color en un show donde lo destacado fue la música y no otra cosa.
Megadeth hoy se completa con Teemu Mäntysaari en guitarra, James LoMenzo en bajo y Dirk Verbeuren en batería; todos de excelente performance, aunque la realidad es que poco importa quienes acompañen al colorado. En definitiva, Megadeth es Dave Mustaine y es él quien acapara todas las miradas y aplausos. Justamente fue su voz, bastante afectada, el único detalle de ejecución. El tiempo pasa para todos y esta observación no llegó a opacar una gran presentación.
En cuanto al setlist, uno a uno fueron pasando los temas que recorrieron casi toda su discografía, predominando aquellos de sus años más logrados, y alternando con algunos nuevos. Eso sí, hubo poco lugar para alguna joya como resultó ser la excelente “Hook in Mouth”.
Lo que Dave anunció como una sorpresa, que no lo era en absoluto, fue la ejecución de “Ride The Lightning” de Metallica, canción que no dejo de pensar que sobra en el repertorio de la banda. Y por supuesto hubo lugar para el Aguante Megadeth durante “Symphony of Destruction”, quizás el clímax de toda presentación de Megadeth en Argentina. Un acompañamiento que hace rato ha cobrado repercusión mundial.
El cierre, como era de esperarse, fue con “Holy Wars… The Punishment Due” con Mustaine empuñando su guitarra ploteada con la bandera argentina. Un gran detalle que marca agradecimiento, cariño y respeto mutuos, del artista al público y del público al artista.
Quisiera creer que no fue el final, que no fue la despedida. Y aunque alguna vez va a suceder, albergo la esperanza de que tendremos una nueva oportunidad de disfrutarlos en vivo.
Como dice su último álbum: “I came, I ruled, now I disappear”.
Etiquetas: argentina, Megadeth, Tecnopolis, thrash








