


Un jueves vintage vivió la ciudad de Buenos Aires hace unos días. Más en concreto, la zona del Abasto. Y es que el Uniclub retrocedió en el tiempo y nos trasladó directo a los 70’, de la mano de Lucifer. El aclamado grupo regresó el pasado 23 de abril y dejó latente su sello musical una vez más en el país.
No había pasado mucho tiempo de la última visita de la banda, ya que en octubre de 2024 había venido con nuevo disco bajo el brazo. Sin embargo, Johanna Sadonis, cantante y líder decidió volver para reafirmar sus lazos con su público, y presentar al mundo su nueva formación.
Y es que si bien pasaron apenas 18 meses, dentro del mundo Lucifer pasaron muchas cosas. La más impactante: la salida del batero y compositor sueco, Nicke Anderson. El multiinstrumentalista puso fin a su relación tanto romántica como profesional con la vocalista y con él, se fueron Martin Nordin, Linus Björklund y Harald Göthblad. En otras palabras, solo quedó Johanna.
De esta manera, la banda se refundó totalmente para seguir adelante y dar vuelta de página lo más rápido posible. Y es con esta gira, que vinieron a proyectar esta nueva alineación comprendida mayormente por integrantes femeninas.
El arranque corrió a cargo de Martes Negro y Vivenmueren, dos grupos cuyas propuestas encajaron a la perfección con el tono oscuro y setentero de la fecha.
Primero fue el turno Martes Negro, un trío de doom Metal formado en la localidad de Hurlingham. Con algunas pinceladas de Stoner, y una propuesta muy heredera de nombres como The Obssesed y Electric Wizard, la banda no tuvo un inicio del todo prominente en términos de audio. La guitarra sonaba muy fuerte, el bajo retumbaba más de lo debido, y en general, se percibía un nivel de sonido ensordecedor y taladrante, que impedía a los presentes quedarse adelante para escucharlo.
Afortunadamente, la banda se percató de esto y con unos pequeños arreglos, fueron bajando el volumen hasta llegar a un punto más amigable.
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Por su parte, Vivenmueren contó con un sonido más limpio y no tan distorsionado. Este grupo comenzó la noche practicando un doom metal clásico de la escuela de Saint Vitus, pero con la particularidad de hacerlo de forma instrumental. Una cualidad un tanto curiosa, por no decir extraña en este género. Sin embargo, a medida que avanzó el show fueron mutando hacia un estilo más atmosférico y cercano al post metal de unos God Is An Astronaut o Distant Dreams, permitiendo así, una actuación más dinámica y atractiva para el oyente.
Consumado los actos nacionales, el público se fue congregando lentamente dentro del recinto, con cerveza en mano, y mucha expectativa por ver nuevamente a Johanna sobre el escenario. Si bien la jornada arrancó con un nivel bajo de audiencia, para antes del comienzo del acto central, ya había una cantidad más que suficiente que comprobaba que la banda ya tiene una base de fanáticos bastante establecida en este lado del charco.
Pasadas las 21:30, Lucifer apareció y en medio de una cortina de humo llena de oscuridad, dio el puntapié inicial ni más ni menos que con “Anubis”, su primer single oficial. Un tema que con su riff sabatiano, le puso tono y color a un show que nos iba a llevar en el tiempo, más específicamente a la década de los 70’. Un arranque para nada casual, que sirvió como declaración de principios para marcar el inicio de esta nueva etapa, pero retomando las raíces de origen.
“Ghosts” y “Crucifix (I Burn for You)” fueron las dos siguientes en caer, y ya empezarían a evidenciar algunos aspectos que se fueron observando a lo largo de la noche. El primero y más notorio: el protagonismo de Johanna. Por si quedaba alguna duda dando vuelta acerca de su liderazgo, la alemana se encargó de difuminarlas con su canto y encanto. Desde el segundo uno, se mostró imponente y firme. Con su cautivador catsuit negro de estética retro, demostró que ella es mucho más que sólo la voz. Es la imagen, la mente y el corazón de Lucifer. Es la pieza que mueve todo el engranaje. La que le da forma. Y la que maneja todos los hilos. En otras palabras, es el alma del grupo.
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Y así como no podemos concebir a la banda sin ella, también hay que decir que el nuevo relevo parece haberse amoldado muy bien a su ritmo sobre el escenario porque se trató de una actuación muy sobria desde lo instrumental, con un bajo participativo y una dupla de guitarras que no perdieron el tiempo y brillaron en cada ocasión que pudieron, resultando ser el segundo aspecto resaltable de la jornada, por detrás de su líder.
El audio de la banda acompaño desde el inicio y no presentó ningún inconveniente más allá de un micrófono roto. Por su parte, el setlist estuvo repartido entre su segundo, tercer, cuarto y quinto álbum, habiendo un mayor enfoque en Lucifer V (2024), con temas como “Riding Reaper”, “Slow Dance in a Crypt” y “At the Mortuary”.
Con velocidad y dinámica, las canciones fueron pasando hasta llegar el final con un cover de Kiss, “Goin’ Blind” y la electrizante “Fallen Angel” que puso a todos los presentes a bailar y saltar al compás de la voz de Johanna.
De esta forma, el tercer paso de Lucifer por Argentina resultó positivo y auspicioso, ya que se trató de una actuación con grandes hallazgos colectivos y con la confirmación de que las bandas pueden sobrellevar las distintas adversidades que la vida les presenta. En esta ocasión, con Johanna sacando adelante a su bestia con puro rock and roll.
Agradecemos a la gente de Noiseground por la acreditación.
Etiquetas: Doom Metal/Hard Rock, Doom/Stoner metal, Hard Rock Oscuro, Lucifer



Un jueves vintage vivió la ciudad de Buenos Aires hace unos días. Más en concreto, la zona del Abasto. Y es que el Uniclub retrocedió en el tiempo y nos trasladó directo a los 70’, de la mano de Lucifer. El aclamado grupo regresó el pasado 23 de abril y dejó latente su sello musical una vez más en el país.
No había pasado mucho tiempo de la última visita de la banda, ya que en octubre de 2024 había venido con nuevo disco bajo el brazo. Sin embargo, Johanna Sadonis, cantante y líder decidió volver para reafirmar sus lazos con su público, y presentar al mundo su nueva formación.
Y es que si bien pasaron apenas 18 meses, dentro del mundo Lucifer pasaron muchas cosas. La más impactante: la salida del batero y compositor sueco, Nicke Anderson. El multiinstrumentalista puso fin a su relación tanto romántica como profesional con la vocalista y con él, se fueron Martin Nordin, Linus Björklund y Harald Göthblad. En otras palabras, solo quedó Johanna.
De esta manera, la banda se refundó totalmente para seguir adelante y dar vuelta de página lo más rápido posible. Y es con esta gira, que vinieron a proyectar esta nueva alineación comprendida mayormente por integrantes femeninas.
El arranque corrió a cargo de Martes Negro y Vivenmueren, dos grupos cuyas propuestas encajaron a la perfección con el tono oscuro y setentero de la fecha.
Primero fue el turno Martes Negro, un trío de doom Metal formado en la localidad de Hurlingham. Con algunas pinceladas de Stoner, y una propuesta muy heredera de nombres como The Obssesed y Electric Wizard, la banda no tuvo un inicio del todo prominente en términos de audio. La guitarra sonaba muy fuerte, el bajo retumbaba más de lo debido, y en general, se percibía un nivel de sonido ensordecedor y taladrante, que impedía a los presentes quedarse adelante para escucharlo.
Afortunadamente, la banda se percató de esto y con unos pequeños arreglos, fueron bajando el volumen hasta llegar a un punto más amigable.
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Por su parte, Vivenmueren contó con un sonido más limpio y no tan distorsionado. Este grupo comenzó la noche practicando un doom metal clásico de la escuela de Saint Vitus, pero con la particularidad de hacerlo de forma instrumental. Una cualidad un tanto curiosa, por no decir extraña en este género. Sin embargo, a medida que avanzó el show fueron mutando hacia un estilo más atmosférico y cercano al post metal de unos God Is An Astronaut o Distant Dreams, permitiendo así, una actuación más dinámica y atractiva para el oyente.
Consumado los actos nacionales, el público se fue congregando lentamente dentro del recinto, con cerveza en mano, y mucha expectativa por ver nuevamente a Johanna sobre el escenario. Si bien la jornada arrancó con un nivel bajo de audiencia, para antes del comienzo del acto central, ya había una cantidad más que suficiente que comprobaba que la banda ya tiene una base de fanáticos bastante establecida en este lado del charco.
Pasadas las 21:30, Lucifer apareció y en medio de una cortina de humo llena de oscuridad, dio el puntapié inicial ni más ni menos que con “Anubis”, su primer single oficial. Un tema que con su riff sabatiano, le puso tono y color a un show que nos iba a llevar en el tiempo, más específicamente a la década de los 70’. Un arranque para nada casual, que sirvió como declaración de principios para marcar el inicio de esta nueva etapa, pero retomando las raíces de origen.
“Ghosts” y “Crucifix (I Burn for You)” fueron las dos siguientes en caer, y ya empezarían a evidenciar algunos aspectos que se fueron observando a lo largo de la noche. El primero y más notorio: el protagonismo de Johanna. Por si quedaba alguna duda dando vuelta acerca de su liderazgo, la alemana se encargó de difuminarlas con su canto y encanto. Desde el segundo uno, se mostró imponente y firme. Con su cautivador catsuit negro de estética retro, demostró que ella es mucho más que sólo la voz. Es la imagen, la mente y el corazón de Lucifer. Es la pieza que mueve todo el engranaje. La que le da forma. Y la que maneja todos los hilos. En otras palabras, es el alma del grupo.
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Y así como no podemos concebir a la banda sin ella, también hay que decir que el nuevo relevo parece haberse amoldado muy bien a su ritmo sobre el escenario porque se trató de una actuación muy sobria desde lo instrumental, con un bajo participativo y una dupla de guitarras que no perdieron el tiempo y brillaron en cada ocasión que pudieron, resultando ser el segundo aspecto resaltable de la jornada, por detrás de su líder.
El audio de la banda acompaño desde el inicio y no presentó ningún inconveniente más allá de un micrófono roto. Por su parte, el setlist estuvo repartido entre su segundo, tercer, cuarto y quinto álbum, habiendo un mayor enfoque en Lucifer V (2024), con temas como “Riding Reaper”, “Slow Dance in a Crypt” y “At the Mortuary”.
Con velocidad y dinámica, las canciones fueron pasando hasta llegar el final con un cover de Kiss, “Goin’ Blind” y la electrizante “Fallen Angel” que puso a todos los presentes a bailar y saltar al compás de la voz de Johanna.
De esta forma, el tercer paso de Lucifer por Argentina resultó positivo y auspicioso, ya que se trató de una actuación con grandes hallazgos colectivos y con la confirmación de que las bandas pueden sobrellevar las distintas adversidades que la vida les presenta. En esta ocasión, con Johanna sacando adelante a su bestia con puro rock and roll.
Agradecemos a la gente de Noiseground por la acreditación.
Etiquetas: Doom Metal/Hard Rock, Doom/Stoner metal, Hard Rock Oscuro, Lucifer








