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Aborym
Hostile (2021)
Dead Seed Productions

01. Disruption
02. Proper Use Of Myself
03. Horizon Ignited
04. Stigmatized (Robotripping)
05. The End Of A World
06. Wake Up Rehab
07. Lava Bed Sahara
08. Radiophobia
09. Sleep
10. Nearly Incomplete
11. The Pursuit Of Happiness
12. Harsh And Educational
13. Solve Et Coagula
14. Magical Smoke Screen

Aborym es una banda con una historia muy larga, habiendo comenzado en 1992 en la ciudad de Tarento, en el sur de Italia, y editado su demo “Worshipping Damned Souls” en 1993, con un sonido blackmetalero que el bajista y cantante Fabban describió como “influenciado por el estilo griego”, pero la verdadera historia del grupo no comienza hasta unos años más tarde. Después de ese lanzamiento, Fabban decidió terminar con el grupo e incorporarse brevemente a Funeral Oration, junto a quienes grabó el álbum “Sursum Luna”. Después de su salida de FO y de mudarse a Roma, el músico reformó Aborym con nuevos músicos y editó el debut “Kali Yuga Bizarre” en 1999, poniendo al grupo en medio de una de las tendencias más particulares de la segunda mitad de los noventas: el black metal industrial.

Aunque los italianos no fueron los que comenzaron esta movida, con los noruegos Mysticum y los suizos Samael siendo considerados por un gran porcentaje de los críticos como el punto de partida con sus álbumes “In The Streams of Inferno” y “Passage” de 1996, la banda de Fabban se terminó convirtiendo en uno de los grupos definitivos de este sonido. Discos como “Fire Walk with Us” (2001) y “With No Human Intervention” (2003) ayudaron a establecer un sonido que combinaba la crudeza del black metal con el sonido frío y mecánico de los riffs entrecortados y repetitivos, los ritmos programados y los teclados electrónicos popularizados por grupos industriales como Ministry, Nine Inch Nails, Skinny Puppy y Front Line Assembly, además de una estética “cyber-satánica” muy particular.

En 2017, Aborym editaron su séptimo álbum “Shifting.negative”, por lejos el más polémico de su carrera. Aquel disco marcó un cambio importante en el sonido del grupo, abandonando el costado blackmetalero de su sonido para enfocarse de lleno en el rock industrial. Fue criticado en extremo por muchas reseñas, pero todo indica que Fabban, quien ha expresado sentirse desilusionado con la escena actual del black metal, está convencido de este nuevo rumbo para Aborym, siendo que parece querer redoblar la apuesta con “Hostile”, editado el 12 de febrero a través de Dead Seed Productions.

Siendo que me considero fan de ese tipo de electrónica agresiva y el sonido industrial y que creo que a todos los artistas se les debería permitir experimentar con nuevos sonidos, es mi deber darle una oportunidad a esta nueva etapa de Aborym: “Psychogrotesque” (2010) y “Dirty” (2013) habían mostrado que la propuesta de los italianos necesitaba de alguna vuelta de tuerca a futuro, así que el cambio en su sonido es entendible. Pero después de darle una multitud de vueltas a “Hostile”, de la misma manera que lo hice antes con “Shifting.negative” creo que es también mi deber explicar por qué en mi opinión, al igual que pasó con su antecesor, este nuevo álbum no funciona.

Primero me gustaría comenzar con los puntos positivos, porque hay elementos para destacar en “Hostile”. De vez en cuando, la experimentación sonora da buenos resultados, como en “Harsh and Educational”, que tiene una onda rockera densa a lo Nine Inch Nails, y “Solve Et Coagula”, que tiene un gran solo de saxofón en medio de sus beats electrónicos. Otro gran momento también tiene la presencia del saxofón: la canción “The End of a World”, un track largo y atmosférico, con Fabban demostrando su habilidad con las voces limpias y con un elegante acompañamiento de saxo. Es una composición con cierto aire a Ulver, sobre todo en sus trabajos más ambientales.

Hablando de las voces limpias, ese mi aspecto vocal favorito del álbum: Fabban ya es conocido por sus voces desgarradas blackmetaleras, pero en este álbum tiene la oportunidad de mostar su lado más melódico y accesible. Varios mencionan el parecido con Dave Gahan de Depeche Mode, aunque también me recuerda a Ronan Harris de VNV Nation.

Ahora, vamos a la parte más complicada de “Hostile”, que es todo lo demás. Las canciones que mencioné anteriormente están bastante bien, pero son tres canciones de un total de catorce. El resto tienen el problema de ser demasiado lentas, demasiado minimalistas, demasiado amorfas o demasiado largas, arruinando un par de buenas ideas a través del exceso. Por ejemplo, “Proper Use of Myself” tiene una buena idea para cerrar una canción de poco más de tres minutos pero el riff final se extiende por mucho más tiempo del que debería hasta llegar a los cuatro minutos y medio, la inicial “Disruption” tiene una introducción susurrada a lo Marilyn Manson que no necesitaba extenderse por cuatro minutos.

El exceso es un problema constante en “Hostile”, algo que puede llegar a sonar contradictorio con mi opinión anterior de que muchas veces las canciones se sienten demasiado minimalistas. Pero el exceso tiene más que ver con el relleno de las canciones, que muchas veces se siente dos o tres minutos más largas de lo que deberían, con partes que se alargan sin razón alguna. Y no es que Aborym no estén acostumbrados a hacer canciones largas, siendo que estos dos últimos álbumes son los primeros de la historia de los italianos sin canciones que superen los siete minutos, pero en ocasiones anteriores tenían algo con lo que ocupar esos minutos. Este no es el caso, con canciones como “Lava Bed Sahara” y “Horizon Ignited” arrastrando su distorsión rockera y repitiendo las mismas secciones una y otra vez. Que encima el álbum dure 66 minutos tampoco ayuda.

Otro problema de “Hostile” es que Aborym ahora suenan como una versión más aguada y menos efectiva de sus influencias. Nine Inch Nails, Front Line Assembly, Ministry y demás, incluso en sus momentos más digitales estos artistas mantienen cierta suciedad en sus beats electrónicos, algo de distorsión como para mantener la oscuridad industrial. Ese también era el caso con Aborym, pero ahora esos mismos beats suenan estériles, faltos de identidad y, casi diría, separados del resto de la música.

Como reflexión final, quiero aclarar que respeto los intentos experimentales de Aborym y de Fabban: cuando se siente que algo ya no resulta, lo mejor es intentar algo diferente. Pero tanto “Shifting.negative” como “Hostile” se sienten poco enfocados, como si al mismo tiempo hubiera demasiados elementos y demasiado poco ocurriendo en las canciones. A futuro, lo mejor sería tomar lo mejor de las cosas de estos dos trabajos, separar el trigo de la paja y replantearse todo lo hecho hasta ahora, para encontrar el camino a seguir.

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Hostile (2021)
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01. Disruption
02. Proper Use Of Myself
03. Horizon Ignited
04. Stigmatized (Robotripping)
05. The End Of A World
06. Wake Up Rehab
07. Lava Bed Sahara
08. Radiophobia
09. Sleep
10. Nearly Incomplete
11. The Pursuit Of Happiness
12. Harsh And Educational
13. Solve Et Coagula
14. Magical Smoke Screen




Aborym es una banda con una historia muy larga, habiendo comenzado en 1992 en la ciudad de Tarento, en el sur de Italia, y editado su demo “Worshipping Damned Souls” en 1993, con un sonido blackmetalero que el bajista y cantante Fabban describió como “influenciado por el estilo griego”, pero la verdadera historia del grupo no comienza hasta unos años más tarde. Después de ese lanzamiento, Fabban decidió terminar con el grupo e incorporarse brevemente a Funeral Oration, junto a quienes grabó el álbum “Sursum Luna”. Después de su salida de FO y de mudarse a Roma, el músico reformó Aborym con nuevos músicos y editó el debut “Kali Yuga Bizarre” en 1999, poniendo al grupo en medio de una de las tendencias más particulares de la segunda mitad de los noventas: el black metal industrial.

Aunque los italianos no fueron los que comenzaron esta movida, con los noruegos Mysticum y los suizos Samael siendo considerados por un gran porcentaje de los críticos como el punto de partida con sus álbumes “In The Streams of Inferno” y “Passage” de 1996, la banda de Fabban se terminó convirtiendo en uno de los grupos definitivos de este sonido. Discos como “Fire Walk with Us” (2001) y “With No Human Intervention” (2003) ayudaron a establecer un sonido que combinaba la crudeza del black metal con el sonido frío y mecánico de los riffs entrecortados y repetitivos, los ritmos programados y los teclados electrónicos popularizados por grupos industriales como Ministry, Nine Inch Nails, Skinny Puppy y Front Line Assembly, además de una estética “cyber-satánica” muy particular.

En 2017, Aborym editaron su séptimo álbum “Shifting.negative”, por lejos el más polémico de su carrera. Aquel disco marcó un cambio importante en el sonido del grupo, abandonando el costado blackmetalero de su sonido para enfocarse de lleno en el rock industrial. Fue criticado en extremo por muchas reseñas, pero todo indica que Fabban, quien ha expresado sentirse desilusionado con la escena actual del black metal, está convencido de este nuevo rumbo para Aborym, siendo que parece querer redoblar la apuesta con “Hostile”, editado el 12 de febrero a través de Dead Seed Productions.

Siendo que me considero fan de ese tipo de electrónica agresiva y el sonido industrial y que creo que a todos los artistas se les debería permitir experimentar con nuevos sonidos, es mi deber darle una oportunidad a esta nueva etapa de Aborym: “Psychogrotesque” (2010) y “Dirty” (2013) habían mostrado que la propuesta de los italianos necesitaba de alguna vuelta de tuerca a futuro, así que el cambio en su sonido es entendible. Pero después de darle una multitud de vueltas a “Hostile”, de la misma manera que lo hice antes con “Shifting.negative” creo que es también mi deber explicar por qué en mi opinión, al igual que pasó con su antecesor, este nuevo álbum no funciona.

Primero me gustaría comenzar con los puntos positivos, porque hay elementos para destacar en “Hostile”. De vez en cuando, la experimentación sonora da buenos resultados, como en “Harsh and Educational”, que tiene una onda rockera densa a lo Nine Inch Nails, y “Solve Et Coagula”, que tiene un gran solo de saxofón en medio de sus beats electrónicos. Otro gran momento también tiene la presencia del saxofón: la canción “The End of a World”, un track largo y atmosférico, con Fabban demostrando su habilidad con las voces limpias y con un elegante acompañamiento de saxo. Es una composición con cierto aire a Ulver, sobre todo en sus trabajos más ambientales.

Hablando de las voces limpias, ese mi aspecto vocal favorito del álbum: Fabban ya es conocido por sus voces desgarradas blackmetaleras, pero en este álbum tiene la oportunidad de mostar su lado más melódico y accesible. Varios mencionan el parecido con Dave Gahan de Depeche Mode, aunque también me recuerda a Ronan Harris de VNV Nation.

Ahora, vamos a la parte más complicada de “Hostile”, que es todo lo demás. Las canciones que mencioné anteriormente están bastante bien, pero son tres canciones de un total de catorce. El resto tienen el problema de ser demasiado lentas, demasiado minimalistas, demasiado amorfas o demasiado largas, arruinando un par de buenas ideas a través del exceso. Por ejemplo, “Proper Use of Myself” tiene una buena idea para cerrar una canción de poco más de tres minutos pero el riff final se extiende por mucho más tiempo del que debería hasta llegar a los cuatro minutos y medio, la inicial “Disruption” tiene una introducción susurrada a lo Marilyn Manson que no necesitaba extenderse por cuatro minutos.

El exceso es un problema constante en “Hostile”, algo que puede llegar a sonar contradictorio con mi opinión anterior de que muchas veces las canciones se sienten demasiado minimalistas. Pero el exceso tiene más que ver con el relleno de las canciones, que muchas veces se siente dos o tres minutos más largas de lo que deberían, con partes que se alargan sin razón alguna. Y no es que Aborym no estén acostumbrados a hacer canciones largas, siendo que estos dos últimos álbumes son los primeros de la historia de los italianos sin canciones que superen los siete minutos, pero en ocasiones anteriores tenían algo con lo que ocupar esos minutos. Este no es el caso, con canciones como “Lava Bed Sahara” y “Horizon Ignited” arrastrando su distorsión rockera y repitiendo las mismas secciones una y otra vez. Que encima el álbum dure 66 minutos tampoco ayuda.

Otro problema de “Hostile” es que Aborym ahora suenan como una versión más aguada y menos efectiva de sus influencias. Nine Inch Nails, Front Line Assembly, Ministry y demás, incluso en sus momentos más digitales estos artistas mantienen cierta suciedad en sus beats electrónicos, algo de distorsión como para mantener la oscuridad industrial. Ese también era el caso con Aborym, pero ahora esos mismos beats suenan estériles, faltos de identidad y, casi diría, separados del resto de la música.

Como reflexión final, quiero aclarar que respeto los intentos experimentales de Aborym y de Fabban: cuando se siente que algo ya no resulta, lo mejor es intentar algo diferente. Pero tanto “Shifting.negative” como “Hostile” se sienten poco enfocados, como si al mismo tiempo hubiera demasiados elementos y demasiado poco ocurriendo en las canciones. A futuro, lo mejor sería tomar lo mejor de las cosas de estos dos trabajos, separar el trigo de la paja y replantearse todo lo hecho hasta ahora, para encontrar el camino a seguir.

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