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Noctambulist – Noctambulist II: De Droom (2025)
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Este es un disco que me sorprendió con solo ver la portada. Recuerdo hace algunas décadas cuando íbamos a un lugar al que llamaban “disquería”. Para quienes no lo vivieron, la disquería era un local repleto de CDs, longplays y casetes, atendido casi siempre por un experto de pocas palabras (y a veces de poco pelo), que te recomendaba qué escuchar.

En varias ocasiones, uno tendía a llevarse a casa ese material solo por la foto o dibujo de tapa, sin siquiera saber cómo pronunciar el nombre de la banda. Portadas como las de Cannibal Corpse, Iron Maiden y, más cercano en el tiempo (bueno, casi 20 años), Rhapsody llamaban la atención cuando uno revisaba los discos en las bateas o mirandolas a traves de la fachada del lugar.

¿A qué voy con toda esta intro? Noctambulist II: De Droom posee una portada simple, llamativa, intrigante, simplemente espectacular. Una casa destruida y abandonada te predispone a querer saber de qué trata este nuevo material de Noctambulist, editado por These Hands Melt el pasado 7 de febrero de 2025.

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La reseña que les traigo hoy es de una banda surgida en 2021 en los Países Bajos, que toca una forma atmosférica de post-black metal. Con su segundo álbum, llevan esta exploración del contraste y la profundidad emocional a nuevas cotas. A lo largo de nueve temas, cada canción promete un viaje sonoro oscuro, melancólico y emocional, además de una visión distinta del nuevo y evolutivo sonido.

Aunque De Droom no es explícitamente un álbum conceptual, su tema subyacente gira en torno a la idea de la propiedad de la vivienda, no en su sentido convencional, sino más bien ahondando en la experiencia común de los ideales inalcanzables. La portada refleja perfectamente estos temas, sirviendo como metáfora visual de la desesperanza y el fracaso.

El álbum comienza con un sonido limpio junto con algunas palabras habladas. Unos segundos más tarde, “Petrichor” se abre paso con blast beats moderados y el tremolo picking, en combinación con las voces ásperas y fuertemente distorsionadas, que crean inmediatamente una atmósfera de black metal, la cual se rompe rápidamente con la melodía que se establece. La canción combina voces extremas y tambores contundentes con guitarras atmosféricas y melódicas que me evocan un vago sentimiento de nostalgia de los años 90.

Los Noctambulist brillan con “Aderlater”, el claro “hit” del álbum. Con un furioso beat, armonías melancólicas y una acertada alternancia de gritos agresivos y voces melódicas, así como un potente estribillo, este tema destaca incluso donde el nivel ya es muy alto.

“Godvormig Gat” es una de las piezas más tranquilas del álbum y parece bastante monótona en su estructura básica, pero el estribillo hace florecer la música y rompe la monotonía. Después de unas cuantas escuchas, la canción te atrapa y resulta ser una de las más sobresalientes del lanzamiento.

“Lichteter”, canción que cuenta con video oficial, combina todo lo que caracteriza a la agrupación en los casi cuatro minutos y medio que dura. Voces ásperas, melodías cautivantes y un denso muro de sonido de guitarra son parte de este viaje.

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La segunda mitad del álbum comienza con “Gevoelsmens”, que presenta suaves sonidos de guitarra y una batería relajada antes de pasar a los sonidos veloces de la batería y guitarras distorsionadas. A continuación, “Duivenbloed & Suiker” refuerza la atmósfera sombría, un motivo recurrente en el álbum mientras que “Vinex” por su parte, ofrece poco ímpetu y tiende a permanecer en un segundo plano. La última canción, “Lang Leve De Droom”, resume los elementos musicales y temáticos del álbum y ofrece un final armonioso.

En cuanto a las letras, De Droom recuerda mucho a la obra en neerlandés de Amenra, en general, la producción es un equilibrio limpio entre la claridad absoluta y un enfoque realista y crudo, asegurando que la mezcla se sienta natural y auténtica. Las voces son en su mayoría gritos agudos de black metal, mientras que los riffs también añaden una cantidad decente de melodía. Cada instrumento tiene su propio espacio, lo que permite que las intrincadas capas brillen sin eclipsarse entre si, mientras que las voces se sitúan perfectamente en el centro, sin dominar ni perderse en el caos ocasional.

Comparado con su álbum debut, Noctambulist I: Elegieën, este nuevo disco muestra la expansión de la paleta sonora de la banda. Mientras Elegieën se inclinaba más por un black metal y la progresión shoegaze clásica, De Droom profundiza en el post-punk y las influencias más experimentales, ofreciendo una visión más refinada y madura de su sonido característico, sin sacrificar su agresividad.

Noctambulist no reinventan el post-black metal con influencias shoegaze pero su juego de contrastes crea canciones fuertes y enérgicas, e incluso una pieza que tiende a ser un éxito (aunque sea en el mundillo underground).

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Hangman’s Chair – Saddiction (2025)
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Flamante séptimo registro discográfico de estudio del cuarteto galo Hangman’s Chair. Quizás irónicamente editado el pasado día de los enamorados, el disco es aún más depresivo que sus antecesores. Para aquellos no familiarizados con la propuesta de los franceses, la banda arrancó hace veinte años haciendo stoner y doom metal, pero con el correr del tiempo fueron mutando al rock y metal gótico, aunque siempre con reminiscencias doom. Independientemente de la lírica, basada en temáticas tales como el abuso de drogas; el amor; la depresión; alienación; salud mental y otros, el sonido está perfectamente logrado para transportar al escucha a un estado de oscuridad y depresión absoluta. Pero no en el mal sentido.

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Así como hay bandas o discos que son especiales para escuchar en una playa con la grata compañía de unas cervezas bien frías, ya desde el mismo nombre Saddiction invita a la introspección, con el molde del alma anclado en un futón y una bebida de no menos de 10% de graduación alcohólica, mientras de fondo nos acompaña una lluvia intensa. Afinaciones graves, arpegios abiertos, medio tiempo constante, voces limpias armonizadas (no esperen guturales o voces podridas de ningún tipo) y una reverberancia que es protagonista a lo largo y ancho del disco, el cual consta de nueve tracks esparcidos en casi cuarenta y siete minutos de duración.

El reverb predomina tanto que la batería e incluso las guitarras arpegiadas sobre todo recuerdan a aquellas bandas ochentosas que se valían de este recurso para darle más ambiente al asunto e incluso más significado a lo que buscaban transmitir a través de sus canciones. Un ejemplo, aunque muy alejado de la reseña que nos convoca, sería “Is This Love” de Whitesnake. Si bien no hay un tema que sirva de estandarte, personalmente me quedo con “The Worst Is Yet To Come” y con “Neglect“, a mi parecer los que mejor representan al disco.

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Finalmente, por más que las propuestas de las siguientes bandas no sean para nada cercanas a la de Hangman’s Chair, por momentos me vinieron a la mente Deftones y sus paisajes melancólicamente oscuros y Katatonia, sobre todo sus últimos registros. Un disco muy bien logrado, aunque no para cualquiera.


La tristeza, la depresión y el abuso de drogas son temáticas recurrentes en la música de muchos artistas, al punto de haberse convertido en un cliché dentro de ciertos géneros. Uno de ellos es el gothic/doom metal, un estilo que, aunque parece haber sido explorado en todas sus facetas, sigue dando lugar a bandas y trabajos sorprendentes en la escena underground. Tal es el caso de Hangman’s Chair.

Desde hace un par de discos, la banda francesa ha logrado consolidar un sonido orgánico y profundamente emocional, capaz de remover esas sensaciones de angustia y melancolía con cada canción. Su nuevo álbum sigue la línea de su predecesor, pero con una ejecución más precisa y cohesionada. Las canciones parecen estar entrelazadas, como si formaran parte de una sola composición que fluye en un espiral de tristeza y desolación.

El álbum se sustenta en una base rítmica sólida, donde la batería y el bajo juegan un papel fundamental. Este último, por momentos, muestra una marcada influencia del hardcore, mientras que la batería, sin ser excesivamente técnica, incorpora fills y variaciones rítmicas que enriquecen las canciones.

Las guitarras, en lugar de centrarse en melodías definidas, crean atmósferas envolventes con un tono fantasmal que complementa a la perfección las líneas vocales. La voz, cargada de emoción, potencia el peso de unas letras ya de por sí desgarradoras.

Si bien todas las canciones comparten una estructura y un espíritu similar, el álbum nunca se vuelve monótono; por el contrario, fluye de manera natural y atrapante. Otro aspecto destacable es la impecable producción: cada instrumento se percibe con total claridad, permitiendo apreciar hasta el más mínimo detalle.

Entre los momentos más sobresalientes del disco, destacan la intensa “To Know the Night” y la conmovedora “2AM Thoughts”, donde la banda cuenta con la colaboración de los músicos de Dool, otra de las propuestas más interesantes del doom metal actual.

En definitiva, un gran álbum. Si disfrutas de la música melancólica y sin sobreproducción, este trabajo es una escucha obligada. ¡No te lo pierdas!

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Istapp – Sol Tér Sortna (2025)
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Con una temperatura que roza casi los 40 grados Celsius en mi ciudad, me llega a mis manos este nuevo material de la banda sueca Istapp, que podrá escucharse en todas las plataformas y adquirirse en todos los formatos a partir del próximo 6 de marzo bajo el nombre de Sol Tér Sortna bajo el sello Trollzorn. Y nunca mejor momento para reseñarlo tratándose de un disco que promete reclutar a todos aquellos que nos consideremos soldados del invierno con la finalidad de construir el ejército del frio.

Lo anterior no es producto de mi delirante imaginación, sino que así realmente la banda presenta este nuevo disco que conmemora casualmente su vigésimo aniversario en actividad. Istapp aquí nos trae una serie de 10 canciones que suman una reproducción total de casi 45 minutos y que nos convida con relatos bélicos sobre las tantas batallas que se desencadenaran contra los “asquerosos adoradores del sol” (no se espanten, es una cita textual de la información de presentación). Bueno, habiendo de saber esto, ustedes elegirán. Únanse al equipo invierno en la lucha contra esta perversa y maliciosa fuerza o aténganse a las consecuencias.

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La batalla, así como el disco, comienza con “Under Jökelisen”, que es también hasta ahora, su único sencillo promocional. Con una rápida entrega de energía a cargo del doble bombo característico del black metal, Istapp comienza a relatar en frases sueltas la marcha de las hordas del frio hacia el encuentro con el enemigo. Lo primero que podemos notar y que será una norma por el resto del álbum, es la participación de elementos musicales típicos del folk que aportan a la cuota melódica de las canciones. Los idas y vueltas entre voces guturales y limpias también serán una constante, muy acertada para contrastar los estribillos y las estrofas. En general es una buena canción para abrir un disco como tal, dándonos una muy buena idea de todo lo que viene.

Seguido, la banda arremete con “Nifelheim”, una pieza muy en la línea del primer tema, con mucho doble bombo, guturales y voces limpias para el estribillo y que pareciera que no va a brindarnos nada diferente a su predecesora hasta que al minuto 2:45 da un espectacular giro a partir de un excelso punteo de guitarras para un excelente cierre de canción. “Gryla”, la tercer pieza, se vuelve mucho más pasiva y oscura, con diferentes tempos, gritos desgarradores, coros ejecutados con teclados y hasta la inclusión de llantos de un recién nacido. “Storm Av Is” con unos esporádicos pianos y punteos de guitarra, “Sortna Frostdraken” con un inicio ambientado en climas fríos y hostiles, son las 2 canciones siguientes y que anteceden a la de nombre homónimo al disco, “Sol Tér Sortna” y que, irónicamente, es la que menos me agrada. El séptimo lugar es para “Ragnarök”, mi segmento favorito del disco. Con un inicio un poco (y bastante al mismo tiempo) diferente al resto, con una voz recitando por momentos, mucha instrumentación folk y agradables melodías vocales, algunos coros femeninos y hasta arreglos de bajo, esta canción me cautivo por sobre las demás y tengo la seguridad que el álbum no sería lo mismo sin ella.

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“Istronens Furste”, “Kallbrand” y “Vinterkrig” dan un cierre maravilloso a estos 45 minutos de reproducción, completando una obra que encaja muy bien en el estilo black metalero inspirado por los legendarios Dimmu Borgir. Así que ya saben y no hacen falta mis recomendaciones, es un disco especial para quienes gustan de ese tipo de bandas.

Algo también para destacar es que cada integrante de la banda ha tomado posesión de los nombres de los personajes de esta historia bélica entre las fuerzas del invierno y los adoradores del sol. Así, tenemos al líder Fjalar en batería, y sus 4 soldados reclutados: Gjallar en voces, Aurgelmir en guitarra principal, Tizheruk en guitarras rítmicas y Skari en bajos. Juntos se encaminarán a esta guerra y sus batallas expresas en Sol Tér Sortna.

El arte de tapa fue llevado a cabo por Ivan Bragin, algo que no voy a dejar pasar de largo en tiempos donde hasta las bandas mas “consagradas” recurren a los atajos que proporcionan las IA (con toda la falta de ética artistica que eso conlleva). La caratula logra expresar muy bien el tema que es recurrente en esta historia, el frío, la ausencia de calor en el inicio de los tiempos, aquellos anteriores al big bang. Un brazo gigante cubierto por escarchas toma control y reprime a lo que sería una especie de estrella, en el espacio infinito, la nada misma. Buen trabajo de Ivan.

En resumen y finiquitando esta revisión, Istapp llegará a nosotros en marzo con un material apacible para los oídos de quienes gustan de buen black metal melódico e igualmente ameno para quienes no son eventuales oyentes del género. Sin duda alguna estos suecos merecen una oportunidad de escucha.

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Marko Hietala – Roses From the Deep (2025)
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Viernes 7 de febrero, día de grandes y esperados lanzamientos para el mundo del metal. Jinjer, Obscura, Majestica y por supuesto, el más ansiado de todos, el nuevo disco de Dream Theater, que no hará falta aclarar que también será reseñado en este medio a su debido tiempo. Por mi parte, este día se vuelve particular por un disco que esperaba desde ya hace unos meses y que no estaba en la lista de espera de muchos de ustedes: lo nuevo de Marko Hietala, titulado Roses From The Deep. El sello encargado de editarlo fue el reconocido Nuclear Blast Records.

Marko, que no hace muchos años abandonó Nightwish y se alejó de la fama a causa de la depresión que sufría, retornó a la actividad, pero prometiéndose a sí mismo y a sus fieles oyentes, hacerlo desde el sentido más genuino y personal de la música. Ya pudimos hacernos anteriormente de Pyre of the Black Heart que es una clara prueba de esto que acabo de comentarles y en esta ocasión, regresa con una obra compuesta de 11 piezas y casi una hora de duración.

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En el umbral de este disco, nos encontramos con “Frankestein’s Wife”, un corte que funcionó como single promocional en complot con una espectacular producción audiovisual. Un tema por demás ganchero con un estribillo que con facilidad penetra en nuestra cabeza para quedarse resonando ahí por horas. No sé realmente de donde surgió la idea de esta canción para el finlandés, pero seguramente sea una dedicatoria implícita para su esposa por la forma en que narra la historia basada en el popular film de 1935. Una pieza que funciona a la perfección como apertura de disco (rápida, corta y ganchera), que fue el motivo por el cual me sentí persuadido a escucharlo todo completo y que por supuesto, se la dedico a mi “Frankestein’s Wife”. ¿Lo mejor de esta canción? Las melodías de los teclados de fondo.

El segundo lugar es para una canción un tanto especial también, pues en ella se encuentra colaborando su excompañera Tarja Turunen, haciendo juntos un dueto. Este quizás no sea mi segmento favorito, no porque sea una mala canción, sino más bien porque el arranque del disco deja la vara muy alta. Tampoco creo que les resulte una sorpresa la incorporación de la diosa del metal, puesto que este fue también un single promocional estrenado hace más de 10 meses (y si no me equivoco, fue el primero). La canción narra el desarraigo que siente un alíen por no encontrarse a sí mismo y su constante búsqueda de su verdadero hogar, que pareciera ser el planeta Marte. Claro que todo esto son simples referencias y no debe tomarse en sentido literal. Quizás esto era lo que sentía Marko en sus últimos años previos a alejarse de la fama ¿Quién sabe?

En tercera posición llega “Proud Whore”, una canción que no hace falte mencionar sobre su contenido explícito (aquí van mis risas). Un segmento también estrenado con antelación, que se vuelve más bien de un estilo de rock americano, simple, pero muy bien logrado y con un estribillo que, aunque igual de simple, me ha gustado muchísimo. Inmediato a ello, el disco continua con “Two Soldiers”, con una nueva colaboración en dueto, de nada más ni nada menos que JP Leppäluoto, cantante de Charon y compañero de Marko en el proyecto Northern Kings. Para quienes siguen la carrera de estos artistas, se vuelve muy fácil reconocer esa voz oscura, profunda y sumamente grave de JP. ¡Y vaya que queda muy bien!, generando un contraste de voces para los 2 personajes principales de esta historia, 2 soldados amigos que buscan consolarse el uno al otro en tiempos de guerra. Una rola de estirpe acústica que combina muy bien ambas voces.

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Para lo siguiente, vamos a hacer un tratamiento individual, un párrafo aparte. “The Dragon Must Die” es lo que sigue y permítanme decirles que, sin duda alguna, es mi parte favorita del álbum. Una espectacular canción sobre la cual no me voy a atrever a decir mucho por el temor a generarle spoilers musicales, pero que invito a que escuchen y entiendan el porqué de mi escándalo. Epicidad es la palabra que cabe perfecto para describirla. De 8 minutos y medio de duración, con sus idas y vueltas, al mejor estilo Iron Maiden, “The Dragon Must Die” es un viaje de sonidos, riffs, instrumentaciones, cambios de ritmos y mucho más. Incluso la letra está muy bien desarrollada, hablando simbólicamente de un dragón, casi como un artilugio perfecto para lo mucho que Marko tiene para expresar. No diré más que eso, el resto, es tarea para el hogar.

En “The Devil You Know” se vuelve un poco a ese estilo de rock americano, esta vez, virando más hacia el característico country de los norteamericanos, pero que Hietala sabe fusionarlo muy bien con sus ideas de metal. “Rebel of the North” sigue esa misma tendencia rockera, con un gran riff de inicio y un puente al estribillo con una excelente melodía vocal. “Impatient Zero” ya conocido de antemano, otro tema de larga duración, de un comienzo acústico y que poco a poco se torna más agresivo, hasta la explosión de las guitarras distorsionadas, para luego retornar a la calma del inicio. El final con una participación excelsa de teclado da un excelente cierre.

Tammikuu es el plus del disco. Escrita en finés y con sutiles influencias de la tradicional polska finlandesa, nos da un espacio musical un poco mas alegre como ese tipo de música suele brindar. Una suerte de “Isani Ani” del disco anterior (aunque no tan buena como ella). La obra da cierre final con la canción de nombre homólogo a la misma, con una extensión de 6 minutos y medio. “Roses From the Deep” queda al final de todo y es, en esencia, la pieza más personalizada de Marko (¿una oda al amor eterno?). Una balada donde saca a lucir los diferentes matices de su grandiosa voz y que me recuerda a aquellas de las mejores épocas de Nightwish. Gran forma de cerrar el disco.

Para gestar este disco, acompañaron a Marko: Tuomas Wäinölä como compositor y productor, junto a Ollila Vili y James Lascelles. La portada no es nada del otro mundo, pero es muy literal. En ella podemos ver en el corte inferior una porción de foto de Marko, y en la parte superior una composición de figuras en las que se destacan un ramo de rosas, un dragón y allí por lo lejos el planeta Marte. El disco suena muy real, lejos de las modernas producciones super comprimidas que a esta altura solo cansan a nuestro oído. Fue grabado en directo haciendo uso de baterías reales (no digitales), sintetizadores… ¡analógicos!, órganos Hammond y una orquesta de cuerdas. El resultado es un producto sumamente artesanal y atemporal, algo que suma muchos puntos en tiempos modernos.

Sin duda que con esta gran obra Marko reivindica aún más su anterior trabajo y deja en claro que no necesita de sus proyectos anteriores para seguir pisando fuerte. Valeroso y respetable su acto de hacer música desde lo más genuino. Un disco donde se puede encontrar un poco de su power metal melódico, algo de rock americano y unos atisbos de polska finlandesa y del cual uno puede llevarse al menos una o dos canciones para la lista de favoritos

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Your Knife My Back – A Life Of Pain And Pleasure (2025)
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Llegó. Al fin. Finalmente tenemos el primer álbum de larga duración de Your Knife My Back; sabemos que lo están rompiendo y aún más lo harán tras este nuevo lanzamiento.

Compuesto por ocho temas y una duración de veinticuatro minutos, se nos hace largo por la excesiva intensidad de este trabajo, grabado y producido por ellos mismos.

La banda lanzó su primer trabajo hace escasos dos años habiéndose labrado un renombrado hueco dentro de la escena de las bandas mas emergentes de todo Barcelona e incluso, a nivel nacional. A Life Of Pain And Pleasure empieza de la mejor manera con Self Imposed, la que es para mi la mejor canción sin lugar a duda, con deathcore contemporáneo, fry screams, breakdowns, atmósferas que inspiran a la incertidumbre que te preparan para lo que viene en el resto de temas.

A continuación contamos con Born To Lose, un tema que sirve de continuación del previamente mencionado pero contando con más aspectos similares a como Kublai Khan TX, Varials, Thrown y sobre todo, Paleface Swiss, donde hay una notoria inspiración a lo largo del álbum.

Haunting Me, cuenta con la participación de la banda de Hardcore barcelonesa Botijoun tema compuesto expresamente para partirse el cuello a la vez que experimentas cierta melancolía; rencor; arrepentimiento sobre lo que has hecho en un pasado oscuro arropado por la voz de Alex con una colaboración en castellano la cual da paso a un pre-breakdown increíble: “Buscando en el espejo, ya nada puedo hacer, escucha como cruje, mi mente al arder… El surgir de su rostro no me deja dormir”. 

Sin lugar a duda la lírica de este álbum es uno de los puntos fuertes, siendo interpretada por el gran Albert Ortega, el cual realiza un trabajo MAGISTRAL en las siguientes canciones, siendo estas Unseen Grave (uno de los platos fuertes), Death Of Light Feel Again. 

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Llegando a la recta final, nos encontramos con Scarred, otro para enmarcar. Un tema lento, con voces en off que te dan una inyección extra de inmersión en lo que se refiere al mensaje del álbum. Un color crudo mezclado con un constante riff mantenido por el ritmo marcado de la mano de Aleix.

A Life Of Pain cierra por todo lo alto este trabajo que sin lugar a duda, tiene un billete para mi TOP 10 de este 2025, donde podemos observar que como en otros temas, la canción no sigue una estructura como tal, sino que va progresando poco a poco hasta alcanzar la cúspide del mismo para ser interrumpida por un intervalo disonante mojado en incertidumbre. Y como no; esto es core, está claro que tendremos breakdown.

Finalmente, mi conclusión ha sido bastante clara a lo largo de la reseña; pero si hay que buscar alguna pega, está en el lado de la producción, donde he podido sentir un sonido ciertamente crispeante en los fry-screams. No tengo claro si se trata de la ganancia excesiva en las frecuencias altas de la línea vocal o ya bien por la compresión (lo que les evita obtener el 10 en mi opinión), pero está claro que es una banda muy joven y que claramente se han plantado en nuestras caras dejando el listón muy alto para las expectativas que puedan generar los siguientes trabajos.

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Crazy Lixx – Thrill of the Bite (2025)
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En el año 2025, creo que ya deberíamos estar de acuerdo con que toda la movida de la nostalgia fuerte por los ochentas ya cumplió su ciclo. Que me perdonen todos los fans de Stranger Things  que se gastan miles en box sets de Back To The Future recuerdan haber visto Karate Kid y tienen el video de “Thriller” reproduciéndose 24/7 en sus cabezas, pero ya todo este tema duró más que los ochentas originales y exprimieron cada símbolo de aquella época con una saña brutal, al nivel de estar rascando el fondo del tacho a ver qué queda por explotar. Pero, denme un momento, de vez en cuando hay un par de personas cuyo aprecio por la década del spandex y los pelos parados se cruza con las ganas de querer hacer algo interesante o al menos mínimamente entretenido. Es ahí donde entran los suecos Crazy Lixx.

Estos oriundos de la ciudad de Malmö vienen siendo comandados por su cantante y guitarrista Danny Rexon desde el 2002, y aunque ese dato vaya de la mano con lo que digo sobre toda esta nostalgia durando más que el objeto original de su fascinación creo que Crazy Lixx es un grupo que ha entendido muy bien toda la onda del glam metal y cómo mantenerse fiel a su estilo sin que se sientan reciclados. Crazy Lixx es un grupo sin muchas vueltas y que pone todo al servicio de la diversión, como se puede escuchar en su noveno álbum de estudio Thrill of the Bite, editado este San Valentín por Frontiers Records, uno de los sellos de cabecera al momento de ponerle fichas a estos sonidos modernos ochentosos.

Si Guns N’ Roses van a seguir con el circo de si siguen existiendo o no, W.A.S.P seguirán haciendo metal cristiano y Mötley Crüe darán vergüenza ajena sacando una de las peores canciones del 2024 para quejarse de la “cultura de la cancelación”, Crazy Lixx son una opción excelente para quien busque una opción moderna dentro de ese sonido. La propuesta es simple: glam metal pegadizo y fiestero, apto para musicalizar el ir por el Sunset Strip en una moto bien grande, rápida y ruidosa junto a alguna chica dispuesta a todo. Nada de pretensiones, exploraciones filosóficas, sonidos complejos ni cosas raras: puros riffs cubiertos de spray para el pelo, glitter, cerveza barata y olor a algún bar de mala muerte.

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Tomemos como ejemplo la inicial “Highway Hurricane”, con esa introducción con ganas de romper todo, unas guitarras machacadas pero bien pegadizas y un repiqueteo de cowbell antes de dar paso a las voces aguerridas de Danny Rexon: las capas vocales mezcladas con las guitarras fuertes y al frente por momentos recuerdan a una cruza entre el sonido callejero de Mötley Crüe con la producción ultra sofisticada de Def Leppard. No es un derroche de originalidad, pero no hace falta eso en este medio: es la actitud lo que cuenta, y Crazy Lixx tienen mucho de eso con sus estribillos animados y para acompañar coreando.

“Who Said Rock N’ Roll Is Dead”, más allá de que su título en medio de este disco sea un tanto como querer sermonearle al coro de la iglesia (si me permiten tomar prestada esta expresión típica del inglés), es otra con un inicio fuerte y un estribillo bien directo, algo donde Crazy Lixx parecen tener todo cubierto. Y hablando de inicios fuertes, “Call of the Wild” seguro va a tener a la gente queriendo romper todo en los recitales. Y “Recipe For Revolution” demuestra que estos suecos pueden hacer también maravillas al apretar un poco el freno y darle más espacio a las melodías, incluso metiendo un solo de bajo sin que quede fuera de lugar.

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Hay momentos donde esas capas de voces deflepparianas se pueden poner un poco repetitivas, no lo voy a negar, pero nunca se vuelven inescuchables. Y se nota lo bien que tiene estudiado el quinteto el manual del glam de los ochentas: “Hunt For Danger” podría aparecer en algún compilado junto a clásicos de esa década y no quedaría para nada fuera de lugar, completamente mimetizado con sus congéneres. Será un pastiche de clichés, pero es uno extremadamente bien hecho.

Con 41 minutos, Thrill of the Bite tiene la duración perfecta para lo que quiere hacer: un tributo al sonido de una época que también tiene el suficiente mérito como para sostenerse por sí mismo. Crazy Lixx podrá parecer un chiste a simple vista para adictos a la nostalgia que no pueden parar un poco de hablar sobre Ghostbusters y Gremlins, pero no pasan muchas escuchas hasta que uno se da cuenta de su valía como compositores, como gente cuyo aprecio por los diferentes aspectos de la movida glam va más allá de un entendimiento superficial. Desde ya, un trabajo recomendado para todo aquel que tenga ganas de pasarla bien.

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Avatarium – Between You, God, The Devil and The Dead (2025)
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Between You, God, The Devil and the Dead es el sexto álbum de Avatarium, banda que comenzara allá por 2013 como una más de un par de proyectos que incluían a Leif Edling, el bajista y mente maestra detrás de Candlemass, durante los siete años de espera que separaron a Psalms for the Dead de The Door To Doom. Además de Edling, Avatarium tenía entre sus filas a la cantante Jennie-Ann Smith y al guitarrista Marcus Jidell, y sus influencias más psicodélicas le daban una identidad más marcada comparada con The Doomsday Kingdom, el otro proyecto creado por Edling por esa época. Tanto es así, que cuando Edling anunció su salida de Avatarium en 2017 Smith y Jidell siguieron adelante con la banda sin que se viera como algo forzado.

Cuando hablamos de Avatarium, no hablamos necesariamente de una propuesta que derrame creatividad a diestra y siniestra: definitivamente podemos marcar una línea gruesa y directa entre Avatarium y grupos como Blood Ceremony, Jex Thoth, Seremonia, Uncle Acid, Witchcraft y demás gente en esa movida de “witch rock” que estuvo tan en boga hace varios años y por la que sigo hinchando al día de hoy. 

Tomemos como ejemplo el inicio sabbathero de “Long Black Waves” y sus ritmos lentos acompañados por las voces etéreas pero poderosas de Smith, creando ese ambiente oscuro que cualquier persona que escucha doom metal estará buscando. Lo mismo con “Until Forever and Again” y “My Hair Is On Fire (But I’ll Take Your Hand)”, todo ello buen material para quien esté buscando ese punto medio entre los riffs de Black Sabbath y la energía oculta femenina de Coven que tantos grupos de esta movida buscan. Aparte de lo hecho por Smith y Jidell, mucha de la efectividad de esas canciones tiene que ver con la base del bajista Mats Rydström y el baterista Andreas Johansson, con ese sonido fuerte y directo. Los riffs pueden pecar de ser un tanto simplistas, pero hablamos de un estilo donde no creo que se busquen las explosiones de virtuosismo.

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Pero en repetidas escuchas, terminé gravitando hacia las canciones más particulares y que mostraban aspectos más variados de toda la propuesta de Avatarium. A veces se trata simplemente de apretar un poco el acelerador, como en la poderosa “Being With The Dead”, O en darle un toque más rockero, como en la pegadiza “I See You Better In The Dark”, donde el grupo saca a relucir esas influencias bien setentas y los teclados tienen mucho espacio para brillar. Y también hay que mencionar a la semi acústica “Lovers Give A Kingdom To Each Other”, el momento desenchufado del álbum.

Este nuevo álbum de Avatarium es de apenas un puñado que me he encontrado donde mis canciones favoritas se encuentran justo al final, toda una curiosidad. La primera es “Notes From Underground”, que mantiene el ritmo doom y los teclados prominentes, pero de la nada tiene a Marcus Jidell poniéndose el traje de “guitar hero” en el solo. Por otro lado, el punto más alto se da con la final “Between You, God, The Devil and The Dead”, la canción título que también es la más particular del disco. Esta canción lenta y baladesca tiene a Smith mostrando el dramatismo de su voz dando lugar a un track desgarrador que cierra de manera perfecta la placa. Táchenme de básico, pero inmediatamente pensé que sonaba como algo que grabaría Adele si estuviera acompañada por una banda de rock pesado.

Between You, God, The Devil and The Dead Es un álbum bastante más variado de lo que uno creería que podría llegar a ser conociendo la historia de Avatarium, las típicas bandas del estilo o simplemente viendo la portada del álbum. Sin embargo, esas partes se sienten conectadas como parte del todo que es Avatarium, nunca sintiéndose desconectado ni metido con calzador. Los recomiendo para quienes estén buscando nuevas / viejas sonoridades en materia de música pesada, algo nuevo sin dejar de tener un pie firme en el pasado.

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W​​​ÿ​​​nt​​​ë​​​r Ärvń – Sous l’Orage Noir L’Astre et la Chute (2025)
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Antes de comenzar con la descripción de lo que hoy les traigo debo hacer una confesión. Es cierto que en cada una de, hasta ahora, mis pocas reseñas, hago inauguración de las mismas señalando que es material que llega a mis manos, como dando a entender que alguno de mis colegas me declara con un disco bajo el brazo “Leo, estimado, esto es lo que te toca hoy”. Pues no, queridos lectores, la única y verdadera realidad, es que en una interminable lista de discos que llegan desde los sellos y están disponibles para su escucha, hasta con varios meses de anticipación, cada uno de nosotros somos libres de elegir, cuantos y cuales discos queramos.
Esas elecciones, deducirán ustedes que al menos para mí, no son azarosas, sino más bien definidas y acertadas.

Por un lado, tenemos el mero hecho de dar apoyo a las bandas del under (no todo es reseñar por millonésima vez 72 Seasons de Metallica), por el otro, la necesidad de poder describir la música con la que conectamos. El arte, en esencia, es un encuentro personal entre artistas e intérpretes, con la obra como nexo, y con origen, muchas veces, en las peripecias de la vida. Es así que, luego del tormento sufrido el día de ayer por la violenta e inesperada inclemencia climática que azotó a mi ciudad, me he visto envuelto en la necesidad de buscar paz inmediata, aquella que pudiera dar consuelo a un corazón malgastado por el recurrente temor a la inexistencia.

Debido a lo anterior, en esta ocasión voy a comentar un poco sobre Sous L’Orage Noir – L’Astre et la Chute, el tercer álbum del artista francés Simon Brette bajo el nombre artístico de Wÿntër Ärvn. El disco, conformado por 8 canciones y unos 35 minutos aproximados de duración, se estará lanzando internacionalmente el próximo 7 de marzo, bajo el particular sello Antiq. Su estilo, es folk principalmente instrumental, con una clara tonalidad oscura y que toma influencias del black metal de los años 90s e inspiración de cada uno de los estados emocionales que lo atraviesan. Si bien Simon, es el encargado de resolver la mayoría de esta producción, es también asistido por las colaboraciones de varios otros artistas en cada una de las piezas musicales.

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“Un Voile sur l’azur” (un velo en el cielo) es la composición al inicio. Esta pieza denota tranquilidad, paz y una calma soledad, como esa que precede a la tormenta. Antes he de aclarar (como curiosidad) que por momentos varios segmentos de este disco me recuerdan a un espacio publicitario del canal 13 de Argentina, donde se podía ver a un hombre manejando a una camioneta Trooper en el medio de la selva (en YouTube lo encuentran como “La aventura del hombre”) y es que claro, este proyecto tiene una profunda conexión con la naturaleza. “Ad Vesperam” (hasta la tarde) es una procesión natural, que extiende todavía la misma sensación de paz de su antecesora, pero aquí podremos encontrarnos con las primeras apariciones vocales hacia el final de la pista.

“Remembrances” (recuerdos) y “Appelé à l_Abîme” (llamados del abismo) nos proporcionan aún de una plena calma y tranquilidad, pero con sutiles aires triunfales, sobre todo en la última, la cual se hace de unos excelentes coros femeninos a media canción y que poco a poco vuelven lejana esa melancolía de las primeras.

“Vingt Ans de Brouillard” (Veinte años de niebla) es un pasaje relativamente corto y que funcionaria perfectamente para una escena de simple transición en una película. Luego llegan las 2 canciones que en conjunto dan nombre al disco. En primera partida nos haremos a la escucha de “Sous L’Orage Noir” (bajo la tormenta negra), una pieza de excelencia musical con unos arreglos de guitarra acústica que me han gustado mucho y de sensaciones algo más enérgicas que todo lo que hemos escuchado hasta ahora. Hacia el final podemos sentir un leve y creciente suspenso que concluye con voces guturales y orquestaciones de fondo. La siguiente, y que también da nombre a este material, “L’Astre et la Chute” (la estrella y la caída), se vuelve levemente aún más ligera que la anterior, como invitándonos a acelerar un poco el paso en un intento de brindarnos animosidad. Para completar esta obra, tenemos a “Ad Umbras”, de nombre latín que se traduce como “a las sombras” y que da un cierre como al inicio, con completa calma, pero incorporando guturales del tipo de canto difónico mongol (o en cuanto al menos, similares a estos).

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No dejemos pasar por alto a la artista Sözotozö quien estuvo a cargo del arte de tapa con una espectacular pintura que parece realizada al oleo y que resulta muy expresiva y profunda.
Concluyendo, no sé si Sous L’Orage Noir – L’Astre et la Chute sea el mejor álbum. Tampoco se si realmente amerita cuestionarse aquello o pararse a pensar mucho sobre cada detalle de cada canción como acabo de hacer. Es más bien, un disco que funciona como un todo, donde cada pieza está perfectamente unida a la siguiente para una escucha fluida, para acompañar caminatas diurnas y para obrar como banda sonora en momentos de reflexión. No creo que pueda recomendarles este disco a partir de otro tipo de artistas similares, puesto que mi elección de esta obra fue por mera necesidad de desconectarme de ciertas preocupaciones que me tenían a mal traer. Por todo lo anterior y más, si de algo estoy seguro, es que les resultará muy bueno para deshacerse por un buen rato de las faenas cotidianas, apagar los pensamientos y dejarse llevar por la paz y tranquilidad que transmite.

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Dream Theater – Parasomnia (2025)
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Estamos en presencia de uno de los álbumes más esperados de los últimos tiempos. Las parasomnias son alteraciones del sueño que impiden descansar adecuadamente. Para los fans de Dream Theater, los últimos catorce años han sido como una larga parasomnia. Este 7 de febrero, por fin salió a la luz Parasomnia, el primer álbum de esta nueva/vieja asociación norteamericana.

La salida de Mike Portnoy de la banda fue un punto de inflexión en el que algunos fans fueron incapaces de comprender a su banda favorita sin su líder natural.
Conocidos desde hace mucho tiempo por sus intrincadas composiciones y virtuosa musicalidad, este nuevo lanzamiento tiene un significado particular, ya que ve a la banda reunirse con su baterista estrella, quien grabó por última vez con la banda en 2009 en Black Clouds & Silver Linings.

Con más de setenta minutos de duración y abarcando fenómenos como el sonambulismo, la parálisis del sueño, las pesadillas y los terrores nocturnos, este es un testimonio de la impecable musicalidad de Dream Theater.
Los maestros del metal progresivo grabaron ocho pistas en donde encontramos su ya clásica complejidad, temas extensos, altísimos solos de guitarra e intrincadas capas de teclados. Hay que destacar que el esperado regreso de Portnoy a Dream Theater es todo un triunfo: nuevamente trajo consigo ritmos altamente impulsados, llenos de precisión y estilo.

El disco se abre con “In the Arms of Morpheus”, un instrumental de cinco minutos de duración compuesto por un inquietante piano y un tic-tac que rápidamente desciende a una cacofonía de pesadilla antes de que el pesado crujido de una guitarra de ocho cuerdas se abre paso, creando una sensación de claustrofobia. Un arranque atípico para un disco de DT, pero que comienza a sumergirnos en el concepto del álbum.

“Night Terror” fue el primer single y la única pieza que la banda ejecutó en vivo en su más reciente visita a Buenos Aires. La misma ofrece una instrumentación enérgica que recuerda a los viejos tiempos de la agrupación en sus casi diez minutos de duración. Cuando ingresa a escena la voz del cantante James LaBrie, lo hace de manera clara, mientras de fondo se escuchan atractivos riffs y secuencias de teclas de Jordan Rudess y el bajo de John Myung.

Seguimos con el segundo tema desvelado antes de la fecha de lanzamiento, “A Broken Man”. La canción comienza con la batería de Portnoy y un riff de Petrucci antes de convertirse en una pieza típica de la agrupación, con un ambiente oscuro y un ritmo frenético e impredecible. Desde el punto de vista lírico, el tema aborda los trastornos del sueño derivados del estrés postraumático, concretamente el de un veterano de guerra que sufre después de abandonar la batalla.

La primera canción que supera los diez minutos de duración lleva por nombre “Dead Asleep”. Las melodías vuelven a ser protagonistas en un corte poderoso que está inspirado en la historia real de Brian Thomas, un hombre de Gales que estranguló accidentalmente a su mujer mientras sufría una pesadilla en la que le robaban. La banda no solo cuenta la historia perfectamente desde una perspectiva lírica, en donde LaBrie se destaca de gran manera, sino que también crea un ambiente que permite al oyente sumergirse profundamente en la historia.

Transcurrida la primera mitad del disco, llega “Midnight Messiah”, tercer single del álbum y la primera contribución lírica de Portnoy desde 2009, en donde se alejan de las estructuras clásicas que se hayan grabado en le pasado. Los cambios de ritmo y los teclados son los grandes ganadores, dando a la canción un giro completamente diferente y llevándola a la pura emoción.

Un nuevo interludio instrumental llega de la mano de “Are We Dreaming”, que comienza con susurros y teclas misteriosas hasta la llegada de “Bend the Clock”. A medida que el tema gana tracción, un riff melódico y seductor cobra protagonismo, combinado con conmovedoras piezas de piano junto a la armónica voz de LaBrie.

Con casi veinte minutos, el polifacético final está a cargo de “The Shadow Man Incident”, una pieza clásica y a la vez moderna en donde la banda nos llevará por paisajes sonoros, utilizando cada momento para desarrollar su narrativa y ofrecer una conclusión poderosa para el arco temático del álbum.

El combo clásico, Portnoy, Petrucci, Myung, Rudess y LaBrie, lo han vuelto a hacer. Sin duda, un disco lleno de calidad que está a la altura de las expectativas, ya que contiene todas las señas de identidad de un sonido patentado por los amos y señores del metal progresivo.

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All that we see or seem, Is but a dream within a dream. (Edgar Allan Poe)

Dream Theater es una de esas bandas que genera grandes expectativas ante cada lanzamiento, ante cada anuncio. Y para este nuevo disco esa expectativa lo era aún más grande porque había un condimento especial que tenía que ver con el regreso de, nada menos, Mike Portnoy, miembro fundador y uno de los principales compositores de las épocas de oro del conjunto formado en Boston. Desde su alejamiento en el 2010, hace casi 15 años, DT editó cinco discos interesantes, a la altura de su discografía, pero donde muchos sentíamos que faltaba algo. Afortunadamente la reunión se concretó y ahora todas las piezas están en su lugar.

Quienes pudimos apreciar el colosal show ofrecido por DT hace un par de meses en el Movistar Arena tuvimos la oportunidad de corroborar que la mística de la formación clásica sigue intacta. Solo faltaba un registro de estudio para confirmar el buen momento y una obra grandiosa como Parasomnia resultó la movida ideal.

Este flamante álbum es todo lo que podemos desear de Dream Theater. Un disco complejo, dinámico, de notable calidad sonora. Mucho tiene que ver una cuidada producción, a cargo del propio John Petrucci, quien parece tener la fórmula para ese sonido tan distintivo del quinteto. El virtuoso guitarrista no estuvo solo en la tarea, sino que fue secundado por expertos como Andy Sneap y Jimmy T Meslin. No perdamos de vista que la bella portada, obra una vez más de Hugh Syme, remite directamente al Images And Words. Nada es casualidad.

Como los grandes discos progresivos, Parasomnia se trata además de una obra conceptual. No vamos a encontrarnos con una narración en el estilo de Metropolis Pt 2, sino de canciones que, en su totalidad, abordan el mundo de los sueños. Pesadillas, sonambulismo, perturbaciones, todo forma parte de ese universo onírico que nos proponen con toda esa destreza técnica y la elegancia que los ha caracterizado siempre.

“In the Arms of Morpheus”: Cautivador comienzo instrumental para sumergirnos en la atmosfera onírica que propone la placa. Un muestrario de la destreza de cada integrante (excepto Labrie, por supuesto). Queda claro quienes serán los dominadores del sonido general del disco: la dupla Petrucci y Portnoy.

“Night Terror”: Lo primero que pudimos escuchar de Parasomnia fue esta canción adelanto, y que incluso los más afortunados pudimos disfrutar en vivo porque fue parte del setlist de su gira reunión. No sorprende su elección como primer corte pues es la esencia pura de Dream Theater, con ese equilibrio entre furiosas secciones instrumentales y las melodías de James LaBrie. Jordan Rudess también interviene para aportar un clima ominoso.

“A Broken Man”: Otro de los temas que tuvimos la chance de escuchar con anticipación. Su temática se centra en el estrés post traumático de la guerra, la imposibilidad de conciliar el sueño y las pesadillas reiteradas, recurrentes. Pasajes melodiosos se alternan con riffs más agresivos y voces afectadas. Gran trabajo de LaBrie y de John Myung.

“Dead Asleep”: Este track narra la trágica historia de un hombre que, afectado por el sonambulismo, termina quitando la vida de su esposa al confundirla con un intruso. El clima sórdido con ritmos bien marcados trasmite la amargura de la historia.

“Midnight Messiah”: La canción más pesada de la placa, también fue otro de los temas que pudimos escuchar como adelanto gracias a un gran videoclip. Como indica el manual, comienza en calma para desarrollar su energía poco a poco y explotar en el coro con un furioso machaque. El costado más agresivo de la banda que me hizo acordar al excelente Train of Thought.

“Are We Dreaming”: Luego de la tormenta tenemos como respiro este breve interludio instrumental que nos prepara para los momentos más progresivos de la placa. Funciona como un respiro para lo que viene.

“Bend the Clock”: Una de esas baladas típicas de Dream Theater, que de típicas no tienen nada. Alcanza momento de gran emotividad. El pasaje más contemplativo e introspectivo del álbum que de todos modos encuentra su lugar de manera orgánica.

“The Shadow Man Incident”: Épica y extensa, la más larga de la placa que da un uso perfecto a sus casi veinte minutos de duración. Su desarrollo, los cambios de marcha y esas progresiones de acordes que ya son una marca de la banda están presentes de manera magistral. Un cierre perfecto para el disco, para su idea conceptual y también para el regreso triunfal de Mike Portnoy. Y la frase “Wake Up” sobre el final… nos sugiere que todo fue un sueño.

Parasomnia es un álbum que recupera el foco que Dream Theater necesitaba. Como toda obra compleja demanda mucho del oyente, pero que no tarda en devolver el esfuerzo invertido. Una nueva joya del metal progresivo que tranquilamente podría ser el disco del año, al menos dentro del género, terreno en el cual no tienen quien les haga sombra.

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Lacuna Coil – Sleepless Empire (2025)
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En el día en que estoy escribiendo esto, en todo el mundo es 14 de febrero, Día de los Enamorados, o San Valentín, como también se lo conoce. Así como muchos, yo también me enamoré cuando vi y escuché a Cristina Scabbia cantar aquellas estrofas de “Falling Again”, canción con la cual conocí a la banda hace unos cuantos larguísimos años. Aquella morocha de canto suave e hipnótica fue cambiando su tono vocal, llegando hasta gritos casi de death metal, lo que la hace una de las mejores vocalistas femeninas de la historia.

Con varios cambios de formación, así como en su sonido, tenemos entre nosotros un nuevo material de los italianos Lacuna Coil titulado Sleepless Empire, el décimo en su carrera. En la actualidad, la banda está formada por Cristina Scabbia (voz), Andrea Ferro (voz), Richard Meiz (batería), Marco Coti Zelati (bajo, guitarra, sintetizadores) y un nuevo guitarrista, que se intuye que sería Daniele Salomone, quien tomó el lugar de Diego Cavallotti a finales del año pasado, aunque aún no lo han oficializado como miembro estable y en los videos no se le ve la cara.

El viaje que ha emprendido la banda con sus dos últimos álbumes ha sido interesante, sobre todo para los fans más veteranos, volviendo a ese sonido metálico más directo después de haber pasado por el gothic sinfónico, death y nu-metal, junto con rock industrial, hard y pop. Esta combinación dispar es lo que puso a Lacuna Coil en el mapa como puerta de entrada para nuevos fans alrededor del mundo.

Como muchos de los que seguimos a la banda sabemos, el núcleo de su sonido sigue siendo la doble voz de Ferro y la icónica Cristina, y todo gira en torno a ellos. Las canciones están armadas para que se luzcan en lo suyo, y eso lo hacen demasiado bien, ya que le da un toque de frescura a cada tema.

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“The Siege” abre el álbum con un aire de Oriente Medio y un gruñido de Andrea Ferro, mientras Cristina llega con un enfoque más refinado y el tema se eleva de repente a través de las teclas pesadas y la interacción vocal. Las armonías entre ambos se funden a la perfección, mostrando la extraordinaria gama y potencia de sus voces en múltiples niveles.

El segundo tema es el prelanzamiento de “Oxygen” y ofrece todo lo que los fans esperan de una canción clásica de Lacuna Coil: voces impresionantes, letras convincentes y grandes ganchos que te dejan asombrado. Los gritos distorsionados de Cristina contribuyen a la atmósfera claustrofóbica de la canción, mientras Ferro ruge en las estrofas sobre un aluvión de riffs realmente aplastantes y una percusión que taladra en sus casi cuatro minutos de duración.

“Scarecrow” ofrece un giro único de la banda, mezclando sintetizadores muy utilizados con guitarras potentes. La combinación de estos elementos te atrae, mientras que la inquietante voz de Cristina complementa el tema a la perfección.

Aparte de los mencionados, se pueden destacar cortes contundentes como “Sleepless Empire” y “Sleep Paralysis”, que mezclan sonidos ya escuchados en Delirium y Black Anima, mostrando una vez más la brillante colocación y la diversa gama de los músicos que argumentaré luego.

Llegando a la mitad del disco, nos encontramos con una pieza con un coro pegadizo que será fija en los shows en vivo de los italianos. “I Wish You Were Dead” amenaza con descarrilar toda la experiencia, ya que la canción en sí recuerda a la mayor parte de su poco querido rock radiofónico. Es un tema optimista que habla de separación y dolor, cuenta con un excelente video y es el más corto de este lanzamiento.

Sleepless Empire cuenta con dos invitados especiales: Randy Blythe de Lamb of God y Ash Costello de New Years Day, quien también hace su cameo. Ambas apariciones ayudan a elevar los temas de los que forman parte, creando momentos destacados a lo largo del álbum.

El líder de Lamb of God presta sus pulmones en “Hosting the Shadow”, y aunque comienza con algunos lamentos vocales suaves y armoniosos de Cristina, una vez más se ve complementada por muestras mucho más agresivas de sus compañeros cantantes. Randy tiene ese característico y casi áspero sonido de sus gruñidos, que realmente encaja con el estilo instrumental de Lacuna Coil, pero la forma en que Cristina lleva su voz en el estribillo, el control de sus notas, su tono y la claridad de todo ello es simplemente de lujo. Un impresionante solo de guitarra hacia el final aumenta la intensidad de la canción, convirtiéndola en una pieza realmente impactante.

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“In Nomine Patris” pone a prueba la voz de Scabbia, con escasas contribuciones de Andrea, mientras suena un riff y el bajo de Maki haciendo de base. Andrea permanece al acecho en el fondo de la canción más larga del álbum, que regresa a los italianos a sus raíces góticas, con un toque moderno gracias al palpitante doble bombo de la batería de Richard.

La canción que da título al disco combina las voces de Ferro con las de Scabbia, que se elevan en el estribillo con una guitarra melódica y una letra con una mirada crítica y contemporánea a la vida y la existencia en el mundo moderno. Consumidos por la gratificación instantánea y el aislamiento en un mundo tan conectado, la canción representa una acusación condenatoria contra la sociedad y la humanidad en su conjunto.

“Sleep Paralysis”, esta última más lenta y trabajada, es rica en profundidad musical, incluye un sucio breakdown y un pequeño y punzante solo de guitarra, que añaden un aire extra de oscura locura a la canción. Es metódica, calculada y encuentra a una vocalista que alcanza unas notas altas impresionantes, reforzando los sentimientos de frustración de la letra. Otra de las que está destinada a resonar en directo.

“In the Mean Time” llama la atención de inmediato, con una interacción dinámica entre las voces de Andrea y la colaboración de Ash. A medida que la canción crece, la imponente voz de Cristina toma el control durante el estribillo, creando un tema lleno de inmenso poder e impacto emocional.

El álbum concluye con “Never Dawn”, una de sus propuestas más pesadas. Con estruendosas guitarras, implacables golpes de bombo y un duelo de voces electrizantes, es un tema hecho a medida para los mosh pits y un final adecuadamente explosivo para el álbum. Ambas son canciones clásicas de Lacuna Coil, siendo In the Mean Time la más melódica de las dos, mientras que la de cierre es más pesada.

Hay un aire de experimentación a lo largo de Sleepless Empire, ya que la banda busca dar un giro al sonido clásico de Lacuna Coil. A fin de cuentas, no puedo decir que Sleepless Empire me haya decepcionado. Existían pocas posibilidades de que eclipsara los discos emblemáticos de sus comienzos. El énfasis en el lado más pesado de las cosas, así como el enfoque en la experimentación electrónica, han creado una experiencia auditiva consistente y satisfactoria.

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Noctambulist – Noctambulist II: De Droom (2025)
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Este es un disco que me sorprendió con solo ver la portada. Recuerdo hace algunas décadas cuando íbamos a un lugar al que llamaban “disquería”. Para quienes no lo vivieron, la disquería era un local repleto de CDs, longplays y casetes, atendido casi siempre por un experto de pocas palabras (y a veces de poco pelo), que te recomendaba qué escuchar.

En varias ocasiones, uno tendía a llevarse a casa ese material solo por la foto o dibujo de tapa, sin siquiera saber cómo pronunciar el nombre de la banda. Portadas como las de Cannibal Corpse, Iron Maiden y, más cercano en el tiempo (bueno, casi 20 años), Rhapsody llamaban la atención cuando uno revisaba los discos en las bateas o mirandolas a traves de la fachada del lugar.

¿A qué voy con toda esta intro? Noctambulist II: De Droom posee una portada simple, llamativa, intrigante, simplemente espectacular. Una casa destruida y abandonada te predispone a querer saber de qué trata este nuevo material de Noctambulist, editado por These Hands Melt el pasado 7 de febrero de 2025.

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La reseña que les traigo hoy es de una banda surgida en 2021 en los Países Bajos, que toca una forma atmosférica de post-black metal. Con su segundo álbum, llevan esta exploración del contraste y la profundidad emocional a nuevas cotas. A lo largo de nueve temas, cada canción promete un viaje sonoro oscuro, melancólico y emocional, además de una visión distinta del nuevo y evolutivo sonido.

Aunque De Droom no es explícitamente un álbum conceptual, su tema subyacente gira en torno a la idea de la propiedad de la vivienda, no en su sentido convencional, sino más bien ahondando en la experiencia común de los ideales inalcanzables. La portada refleja perfectamente estos temas, sirviendo como metáfora visual de la desesperanza y el fracaso.

El álbum comienza con un sonido limpio junto con algunas palabras habladas. Unos segundos más tarde, “Petrichor” se abre paso con blast beats moderados y el tremolo picking, en combinación con las voces ásperas y fuertemente distorsionadas, que crean inmediatamente una atmósfera de black metal, la cual se rompe rápidamente con la melodía que se establece. La canción combina voces extremas y tambores contundentes con guitarras atmosféricas y melódicas que me evocan un vago sentimiento de nostalgia de los años 90.

Los Noctambulist brillan con “Aderlater”, el claro “hit” del álbum. Con un furioso beat, armonías melancólicas y una acertada alternancia de gritos agresivos y voces melódicas, así como un potente estribillo, este tema destaca incluso donde el nivel ya es muy alto.

“Godvormig Gat” es una de las piezas más tranquilas del álbum y parece bastante monótona en su estructura básica, pero el estribillo hace florecer la música y rompe la monotonía. Después de unas cuantas escuchas, la canción te atrapa y resulta ser una de las más sobresalientes del lanzamiento.

“Lichteter”, canción que cuenta con video oficial, combina todo lo que caracteriza a la agrupación en los casi cuatro minutos y medio que dura. Voces ásperas, melodías cautivantes y un denso muro de sonido de guitarra son parte de este viaje.

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La segunda mitad del álbum comienza con “Gevoelsmens”, que presenta suaves sonidos de guitarra y una batería relajada antes de pasar a los sonidos veloces de la batería y guitarras distorsionadas. A continuación, “Duivenbloed & Suiker” refuerza la atmósfera sombría, un motivo recurrente en el álbum mientras que “Vinex” por su parte, ofrece poco ímpetu y tiende a permanecer en un segundo plano. La última canción, “Lang Leve De Droom”, resume los elementos musicales y temáticos del álbum y ofrece un final armonioso.

En cuanto a las letras, De Droom recuerda mucho a la obra en neerlandés de Amenra, en general, la producción es un equilibrio limpio entre la claridad absoluta y un enfoque realista y crudo, asegurando que la mezcla se sienta natural y auténtica. Las voces son en su mayoría gritos agudos de black metal, mientras que los riffs también añaden una cantidad decente de melodía. Cada instrumento tiene su propio espacio, lo que permite que las intrincadas capas brillen sin eclipsarse entre si, mientras que las voces se sitúan perfectamente en el centro, sin dominar ni perderse en el caos ocasional.

Comparado con su álbum debut, Noctambulist I: Elegieën, este nuevo disco muestra la expansión de la paleta sonora de la banda. Mientras Elegieën se inclinaba más por un black metal y la progresión shoegaze clásica, De Droom profundiza en el post-punk y las influencias más experimentales, ofreciendo una visión más refinada y madura de su sonido característico, sin sacrificar su agresividad.

Noctambulist no reinventan el post-black metal con influencias shoegaze pero su juego de contrastes crea canciones fuertes y enérgicas, e incluso una pieza que tiende a ser un éxito (aunque sea en el mundillo underground).

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Hangman’s Chair – Saddiction (2025)
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Flamante séptimo registro discográfico de estudio del cuarteto galo Hangman’s Chair. Quizás irónicamente editado el pasado día de los enamorados, el disco es aún más depresivo que sus antecesores. Para aquellos no familiarizados con la propuesta de los franceses, la banda arrancó hace veinte años haciendo stoner y doom metal, pero con el correr del tiempo fueron mutando al rock y metal gótico, aunque siempre con reminiscencias doom. Independientemente de la lírica, basada en temáticas tales como el abuso de drogas; el amor; la depresión; alienación; salud mental y otros, el sonido está perfectamente logrado para transportar al escucha a un estado de oscuridad y depresión absoluta. Pero no en el mal sentido.

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Así como hay bandas o discos que son especiales para escuchar en una playa con la grata compañía de unas cervezas bien frías, ya desde el mismo nombre Saddiction invita a la introspección, con el molde del alma anclado en un futón y una bebida de no menos de 10% de graduación alcohólica, mientras de fondo nos acompaña una lluvia intensa. Afinaciones graves, arpegios abiertos, medio tiempo constante, voces limpias armonizadas (no esperen guturales o voces podridas de ningún tipo) y una reverberancia que es protagonista a lo largo y ancho del disco, el cual consta de nueve tracks esparcidos en casi cuarenta y siete minutos de duración.

El reverb predomina tanto que la batería e incluso las guitarras arpegiadas sobre todo recuerdan a aquellas bandas ochentosas que se valían de este recurso para darle más ambiente al asunto e incluso más significado a lo que buscaban transmitir a través de sus canciones. Un ejemplo, aunque muy alejado de la reseña que nos convoca, sería “Is This Love” de Whitesnake. Si bien no hay un tema que sirva de estandarte, personalmente me quedo con “The Worst Is Yet To Come” y con “Neglect“, a mi parecer los que mejor representan al disco.

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Finalmente, por más que las propuestas de las siguientes bandas no sean para nada cercanas a la de Hangman’s Chair, por momentos me vinieron a la mente Deftones y sus paisajes melancólicamente oscuros y Katatonia, sobre todo sus últimos registros. Un disco muy bien logrado, aunque no para cualquiera.


La tristeza, la depresión y el abuso de drogas son temáticas recurrentes en la música de muchos artistas, al punto de haberse convertido en un cliché dentro de ciertos géneros. Uno de ellos es el gothic/doom metal, un estilo que, aunque parece haber sido explorado en todas sus facetas, sigue dando lugar a bandas y trabajos sorprendentes en la escena underground. Tal es el caso de Hangman’s Chair.

Desde hace un par de discos, la banda francesa ha logrado consolidar un sonido orgánico y profundamente emocional, capaz de remover esas sensaciones de angustia y melancolía con cada canción. Su nuevo álbum sigue la línea de su predecesor, pero con una ejecución más precisa y cohesionada. Las canciones parecen estar entrelazadas, como si formaran parte de una sola composición que fluye en un espiral de tristeza y desolación.

El álbum se sustenta en una base rítmica sólida, donde la batería y el bajo juegan un papel fundamental. Este último, por momentos, muestra una marcada influencia del hardcore, mientras que la batería, sin ser excesivamente técnica, incorpora fills y variaciones rítmicas que enriquecen las canciones.

Las guitarras, en lugar de centrarse en melodías definidas, crean atmósferas envolventes con un tono fantasmal que complementa a la perfección las líneas vocales. La voz, cargada de emoción, potencia el peso de unas letras ya de por sí desgarradoras.

Si bien todas las canciones comparten una estructura y un espíritu similar, el álbum nunca se vuelve monótono; por el contrario, fluye de manera natural y atrapante. Otro aspecto destacable es la impecable producción: cada instrumento se percibe con total claridad, permitiendo apreciar hasta el más mínimo detalle.

Entre los momentos más sobresalientes del disco, destacan la intensa “To Know the Night” y la conmovedora “2AM Thoughts”, donde la banda cuenta con la colaboración de los músicos de Dool, otra de las propuestas más interesantes del doom metal actual.

En definitiva, un gran álbum. Si disfrutas de la música melancólica y sin sobreproducción, este trabajo es una escucha obligada. ¡No te lo pierdas!

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Istapp – Sol Tér Sortna (2025)
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Con una temperatura que roza casi los 40 grados Celsius en mi ciudad, me llega a mis manos este nuevo material de la banda sueca Istapp, que podrá escucharse en todas las plataformas y adquirirse en todos los formatos a partir del próximo 6 de marzo bajo el nombre de Sol Tér Sortna bajo el sello Trollzorn. Y nunca mejor momento para reseñarlo tratándose de un disco que promete reclutar a todos aquellos que nos consideremos soldados del invierno con la finalidad de construir el ejército del frio.

Lo anterior no es producto de mi delirante imaginación, sino que así realmente la banda presenta este nuevo disco que conmemora casualmente su vigésimo aniversario en actividad. Istapp aquí nos trae una serie de 10 canciones que suman una reproducción total de casi 45 minutos y que nos convida con relatos bélicos sobre las tantas batallas que se desencadenaran contra los “asquerosos adoradores del sol” (no se espanten, es una cita textual de la información de presentación). Bueno, habiendo de saber esto, ustedes elegirán. Únanse al equipo invierno en la lucha contra esta perversa y maliciosa fuerza o aténganse a las consecuencias.

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La batalla, así como el disco, comienza con “Under Jökelisen”, que es también hasta ahora, su único sencillo promocional. Con una rápida entrega de energía a cargo del doble bombo característico del black metal, Istapp comienza a relatar en frases sueltas la marcha de las hordas del frio hacia el encuentro con el enemigo. Lo primero que podemos notar y que será una norma por el resto del álbum, es la participación de elementos musicales típicos del folk que aportan a la cuota melódica de las canciones. Los idas y vueltas entre voces guturales y limpias también serán una constante, muy acertada para contrastar los estribillos y las estrofas. En general es una buena canción para abrir un disco como tal, dándonos una muy buena idea de todo lo que viene.

Seguido, la banda arremete con “Nifelheim”, una pieza muy en la línea del primer tema, con mucho doble bombo, guturales y voces limpias para el estribillo y que pareciera que no va a brindarnos nada diferente a su predecesora hasta que al minuto 2:45 da un espectacular giro a partir de un excelso punteo de guitarras para un excelente cierre de canción. “Gryla”, la tercer pieza, se vuelve mucho más pasiva y oscura, con diferentes tempos, gritos desgarradores, coros ejecutados con teclados y hasta la inclusión de llantos de un recién nacido. “Storm Av Is” con unos esporádicos pianos y punteos de guitarra, “Sortna Frostdraken” con un inicio ambientado en climas fríos y hostiles, son las 2 canciones siguientes y que anteceden a la de nombre homónimo al disco, “Sol Tér Sortna” y que, irónicamente, es la que menos me agrada. El séptimo lugar es para “Ragnarök”, mi segmento favorito del disco. Con un inicio un poco (y bastante al mismo tiempo) diferente al resto, con una voz recitando por momentos, mucha instrumentación folk y agradables melodías vocales, algunos coros femeninos y hasta arreglos de bajo, esta canción me cautivo por sobre las demás y tengo la seguridad que el álbum no sería lo mismo sin ella.

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“Istronens Furste”, “Kallbrand” y “Vinterkrig” dan un cierre maravilloso a estos 45 minutos de reproducción, completando una obra que encaja muy bien en el estilo black metalero inspirado por los legendarios Dimmu Borgir. Así que ya saben y no hacen falta mis recomendaciones, es un disco especial para quienes gustan de ese tipo de bandas.

Algo también para destacar es que cada integrante de la banda ha tomado posesión de los nombres de los personajes de esta historia bélica entre las fuerzas del invierno y los adoradores del sol. Así, tenemos al líder Fjalar en batería, y sus 4 soldados reclutados: Gjallar en voces, Aurgelmir en guitarra principal, Tizheruk en guitarras rítmicas y Skari en bajos. Juntos se encaminarán a esta guerra y sus batallas expresas en Sol Tér Sortna.

El arte de tapa fue llevado a cabo por Ivan Bragin, algo que no voy a dejar pasar de largo en tiempos donde hasta las bandas mas “consagradas” recurren a los atajos que proporcionan las IA (con toda la falta de ética artistica que eso conlleva). La caratula logra expresar muy bien el tema que es recurrente en esta historia, el frío, la ausencia de calor en el inicio de los tiempos, aquellos anteriores al big bang. Un brazo gigante cubierto por escarchas toma control y reprime a lo que sería una especie de estrella, en el espacio infinito, la nada misma. Buen trabajo de Ivan.

En resumen y finiquitando esta revisión, Istapp llegará a nosotros en marzo con un material apacible para los oídos de quienes gustan de buen black metal melódico e igualmente ameno para quienes no son eventuales oyentes del género. Sin duda alguna estos suecos merecen una oportunidad de escucha.

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Marko Hietala – Roses From the Deep (2025)
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Viernes 7 de febrero, día de grandes y esperados lanzamientos para el mundo del metal. Jinjer, Obscura, Majestica y por supuesto, el más ansiado de todos, el nuevo disco de Dream Theater, que no hará falta aclarar que también será reseñado en este medio a su debido tiempo. Por mi parte, este día se vuelve particular por un disco que esperaba desde ya hace unos meses y que no estaba en la lista de espera de muchos de ustedes: lo nuevo de Marko Hietala, titulado Roses From The Deep. El sello encargado de editarlo fue el reconocido Nuclear Blast Records.

Marko, que no hace muchos años abandonó Nightwish y se alejó de la fama a causa de la depresión que sufría, retornó a la actividad, pero prometiéndose a sí mismo y a sus fieles oyentes, hacerlo desde el sentido más genuino y personal de la música. Ya pudimos hacernos anteriormente de Pyre of the Black Heart que es una clara prueba de esto que acabo de comentarles y en esta ocasión, regresa con una obra compuesta de 11 piezas y casi una hora de duración.

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En el umbral de este disco, nos encontramos con “Frankestein’s Wife”, un corte que funcionó como single promocional en complot con una espectacular producción audiovisual. Un tema por demás ganchero con un estribillo que con facilidad penetra en nuestra cabeza para quedarse resonando ahí por horas. No sé realmente de donde surgió la idea de esta canción para el finlandés, pero seguramente sea una dedicatoria implícita para su esposa por la forma en que narra la historia basada en el popular film de 1935. Una pieza que funciona a la perfección como apertura de disco (rápida, corta y ganchera), que fue el motivo por el cual me sentí persuadido a escucharlo todo completo y que por supuesto, se la dedico a mi “Frankestein’s Wife”. ¿Lo mejor de esta canción? Las melodías de los teclados de fondo.

El segundo lugar es para una canción un tanto especial también, pues en ella se encuentra colaborando su excompañera Tarja Turunen, haciendo juntos un dueto. Este quizás no sea mi segmento favorito, no porque sea una mala canción, sino más bien porque el arranque del disco deja la vara muy alta. Tampoco creo que les resulte una sorpresa la incorporación de la diosa del metal, puesto que este fue también un single promocional estrenado hace más de 10 meses (y si no me equivoco, fue el primero). La canción narra el desarraigo que siente un alíen por no encontrarse a sí mismo y su constante búsqueda de su verdadero hogar, que pareciera ser el planeta Marte. Claro que todo esto son simples referencias y no debe tomarse en sentido literal. Quizás esto era lo que sentía Marko en sus últimos años previos a alejarse de la fama ¿Quién sabe?

En tercera posición llega “Proud Whore”, una canción que no hace falte mencionar sobre su contenido explícito (aquí van mis risas). Un segmento también estrenado con antelación, que se vuelve más bien de un estilo de rock americano, simple, pero muy bien logrado y con un estribillo que, aunque igual de simple, me ha gustado muchísimo. Inmediato a ello, el disco continua con “Two Soldiers”, con una nueva colaboración en dueto, de nada más ni nada menos que JP Leppäluoto, cantante de Charon y compañero de Marko en el proyecto Northern Kings. Para quienes siguen la carrera de estos artistas, se vuelve muy fácil reconocer esa voz oscura, profunda y sumamente grave de JP. ¡Y vaya que queda muy bien!, generando un contraste de voces para los 2 personajes principales de esta historia, 2 soldados amigos que buscan consolarse el uno al otro en tiempos de guerra. Una rola de estirpe acústica que combina muy bien ambas voces.

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Para lo siguiente, vamos a hacer un tratamiento individual, un párrafo aparte. “The Dragon Must Die” es lo que sigue y permítanme decirles que, sin duda alguna, es mi parte favorita del álbum. Una espectacular canción sobre la cual no me voy a atrever a decir mucho por el temor a generarle spoilers musicales, pero que invito a que escuchen y entiendan el porqué de mi escándalo. Epicidad es la palabra que cabe perfecto para describirla. De 8 minutos y medio de duración, con sus idas y vueltas, al mejor estilo Iron Maiden, “The Dragon Must Die” es un viaje de sonidos, riffs, instrumentaciones, cambios de ritmos y mucho más. Incluso la letra está muy bien desarrollada, hablando simbólicamente de un dragón, casi como un artilugio perfecto para lo mucho que Marko tiene para expresar. No diré más que eso, el resto, es tarea para el hogar.

En “The Devil You Know” se vuelve un poco a ese estilo de rock americano, esta vez, virando más hacia el característico country de los norteamericanos, pero que Hietala sabe fusionarlo muy bien con sus ideas de metal. “Rebel of the North” sigue esa misma tendencia rockera, con un gran riff de inicio y un puente al estribillo con una excelente melodía vocal. “Impatient Zero” ya conocido de antemano, otro tema de larga duración, de un comienzo acústico y que poco a poco se torna más agresivo, hasta la explosión de las guitarras distorsionadas, para luego retornar a la calma del inicio. El final con una participación excelsa de teclado da un excelente cierre.

Tammikuu es el plus del disco. Escrita en finés y con sutiles influencias de la tradicional polska finlandesa, nos da un espacio musical un poco mas alegre como ese tipo de música suele brindar. Una suerte de “Isani Ani” del disco anterior (aunque no tan buena como ella). La obra da cierre final con la canción de nombre homólogo a la misma, con una extensión de 6 minutos y medio. “Roses From the Deep” queda al final de todo y es, en esencia, la pieza más personalizada de Marko (¿una oda al amor eterno?). Una balada donde saca a lucir los diferentes matices de su grandiosa voz y que me recuerda a aquellas de las mejores épocas de Nightwish. Gran forma de cerrar el disco.

Para gestar este disco, acompañaron a Marko: Tuomas Wäinölä como compositor y productor, junto a Ollila Vili y James Lascelles. La portada no es nada del otro mundo, pero es muy literal. En ella podemos ver en el corte inferior una porción de foto de Marko, y en la parte superior una composición de figuras en las que se destacan un ramo de rosas, un dragón y allí por lo lejos el planeta Marte. El disco suena muy real, lejos de las modernas producciones super comprimidas que a esta altura solo cansan a nuestro oído. Fue grabado en directo haciendo uso de baterías reales (no digitales), sintetizadores… ¡analógicos!, órganos Hammond y una orquesta de cuerdas. El resultado es un producto sumamente artesanal y atemporal, algo que suma muchos puntos en tiempos modernos.

Sin duda que con esta gran obra Marko reivindica aún más su anterior trabajo y deja en claro que no necesita de sus proyectos anteriores para seguir pisando fuerte. Valeroso y respetable su acto de hacer música desde lo más genuino. Un disco donde se puede encontrar un poco de su power metal melódico, algo de rock americano y unos atisbos de polska finlandesa y del cual uno puede llevarse al menos una o dos canciones para la lista de favoritos

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Your Knife My Back – A Life Of Pain And Pleasure (2025)
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Llegó. Al fin. Finalmente tenemos el primer álbum de larga duración de Your Knife My Back; sabemos que lo están rompiendo y aún más lo harán tras este nuevo lanzamiento.

Compuesto por ocho temas y una duración de veinticuatro minutos, se nos hace largo por la excesiva intensidad de este trabajo, grabado y producido por ellos mismos.

La banda lanzó su primer trabajo hace escasos dos años habiéndose labrado un renombrado hueco dentro de la escena de las bandas mas emergentes de todo Barcelona e incluso, a nivel nacional. A Life Of Pain And Pleasure empieza de la mejor manera con Self Imposed, la que es para mi la mejor canción sin lugar a duda, con deathcore contemporáneo, fry screams, breakdowns, atmósferas que inspiran a la incertidumbre que te preparan para lo que viene en el resto de temas.

A continuación contamos con Born To Lose, un tema que sirve de continuación del previamente mencionado pero contando con más aspectos similares a como Kublai Khan TX, Varials, Thrown y sobre todo, Paleface Swiss, donde hay una notoria inspiración a lo largo del álbum.

Haunting Me, cuenta con la participación de la banda de Hardcore barcelonesa Botijoun tema compuesto expresamente para partirse el cuello a la vez que experimentas cierta melancolía; rencor; arrepentimiento sobre lo que has hecho en un pasado oscuro arropado por la voz de Alex con una colaboración en castellano la cual da paso a un pre-breakdown increíble: “Buscando en el espejo, ya nada puedo hacer, escucha como cruje, mi mente al arder… El surgir de su rostro no me deja dormir”. 

Sin lugar a duda la lírica de este álbum es uno de los puntos fuertes, siendo interpretada por el gran Albert Ortega, el cual realiza un trabajo MAGISTRAL en las siguientes canciones, siendo estas Unseen Grave (uno de los platos fuertes), Death Of Light Feel Again. 

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Llegando a la recta final, nos encontramos con Scarred, otro para enmarcar. Un tema lento, con voces en off que te dan una inyección extra de inmersión en lo que se refiere al mensaje del álbum. Un color crudo mezclado con un constante riff mantenido por el ritmo marcado de la mano de Aleix.

A Life Of Pain cierra por todo lo alto este trabajo que sin lugar a duda, tiene un billete para mi TOP 10 de este 2025, donde podemos observar que como en otros temas, la canción no sigue una estructura como tal, sino que va progresando poco a poco hasta alcanzar la cúspide del mismo para ser interrumpida por un intervalo disonante mojado en incertidumbre. Y como no; esto es core, está claro que tendremos breakdown.

Finalmente, mi conclusión ha sido bastante clara a lo largo de la reseña; pero si hay que buscar alguna pega, está en el lado de la producción, donde he podido sentir un sonido ciertamente crispeante en los fry-screams. No tengo claro si se trata de la ganancia excesiva en las frecuencias altas de la línea vocal o ya bien por la compresión (lo que les evita obtener el 10 en mi opinión), pero está claro que es una banda muy joven y que claramente se han plantado en nuestras caras dejando el listón muy alto para las expectativas que puedan generar los siguientes trabajos.

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Crazy Lixx – Thrill of the Bite (2025)
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En el año 2025, creo que ya deberíamos estar de acuerdo con que toda la movida de la nostalgia fuerte por los ochentas ya cumplió su ciclo. Que me perdonen todos los fans de Stranger Things  que se gastan miles en box sets de Back To The Future recuerdan haber visto Karate Kid y tienen el video de “Thriller” reproduciéndose 24/7 en sus cabezas, pero ya todo este tema duró más que los ochentas originales y exprimieron cada símbolo de aquella época con una saña brutal, al nivel de estar rascando el fondo del tacho a ver qué queda por explotar. Pero, denme un momento, de vez en cuando hay un par de personas cuyo aprecio por la década del spandex y los pelos parados se cruza con las ganas de querer hacer algo interesante o al menos mínimamente entretenido. Es ahí donde entran los suecos Crazy Lixx.

Estos oriundos de la ciudad de Malmö vienen siendo comandados por su cantante y guitarrista Danny Rexon desde el 2002, y aunque ese dato vaya de la mano con lo que digo sobre toda esta nostalgia durando más que el objeto original de su fascinación creo que Crazy Lixx es un grupo que ha entendido muy bien toda la onda del glam metal y cómo mantenerse fiel a su estilo sin que se sientan reciclados. Crazy Lixx es un grupo sin muchas vueltas y que pone todo al servicio de la diversión, como se puede escuchar en su noveno álbum de estudio Thrill of the Bite, editado este San Valentín por Frontiers Records, uno de los sellos de cabecera al momento de ponerle fichas a estos sonidos modernos ochentosos.

Si Guns N’ Roses van a seguir con el circo de si siguen existiendo o no, W.A.S.P seguirán haciendo metal cristiano y Mötley Crüe darán vergüenza ajena sacando una de las peores canciones del 2024 para quejarse de la “cultura de la cancelación”, Crazy Lixx son una opción excelente para quien busque una opción moderna dentro de ese sonido. La propuesta es simple: glam metal pegadizo y fiestero, apto para musicalizar el ir por el Sunset Strip en una moto bien grande, rápida y ruidosa junto a alguna chica dispuesta a todo. Nada de pretensiones, exploraciones filosóficas, sonidos complejos ni cosas raras: puros riffs cubiertos de spray para el pelo, glitter, cerveza barata y olor a algún bar de mala muerte.

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Tomemos como ejemplo la inicial “Highway Hurricane”, con esa introducción con ganas de romper todo, unas guitarras machacadas pero bien pegadizas y un repiqueteo de cowbell antes de dar paso a las voces aguerridas de Danny Rexon: las capas vocales mezcladas con las guitarras fuertes y al frente por momentos recuerdan a una cruza entre el sonido callejero de Mötley Crüe con la producción ultra sofisticada de Def Leppard. No es un derroche de originalidad, pero no hace falta eso en este medio: es la actitud lo que cuenta, y Crazy Lixx tienen mucho de eso con sus estribillos animados y para acompañar coreando.

“Who Said Rock N’ Roll Is Dead”, más allá de que su título en medio de este disco sea un tanto como querer sermonearle al coro de la iglesia (si me permiten tomar prestada esta expresión típica del inglés), es otra con un inicio fuerte y un estribillo bien directo, algo donde Crazy Lixx parecen tener todo cubierto. Y hablando de inicios fuertes, “Call of the Wild” seguro va a tener a la gente queriendo romper todo en los recitales. Y “Recipe For Revolution” demuestra que estos suecos pueden hacer también maravillas al apretar un poco el freno y darle más espacio a las melodías, incluso metiendo un solo de bajo sin que quede fuera de lugar.

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Hay momentos donde esas capas de voces deflepparianas se pueden poner un poco repetitivas, no lo voy a negar, pero nunca se vuelven inescuchables. Y se nota lo bien que tiene estudiado el quinteto el manual del glam de los ochentas: “Hunt For Danger” podría aparecer en algún compilado junto a clásicos de esa década y no quedaría para nada fuera de lugar, completamente mimetizado con sus congéneres. Será un pastiche de clichés, pero es uno extremadamente bien hecho.

Con 41 minutos, Thrill of the Bite tiene la duración perfecta para lo que quiere hacer: un tributo al sonido de una época que también tiene el suficiente mérito como para sostenerse por sí mismo. Crazy Lixx podrá parecer un chiste a simple vista para adictos a la nostalgia que no pueden parar un poco de hablar sobre Ghostbusters y Gremlins, pero no pasan muchas escuchas hasta que uno se da cuenta de su valía como compositores, como gente cuyo aprecio por los diferentes aspectos de la movida glam va más allá de un entendimiento superficial. Desde ya, un trabajo recomendado para todo aquel que tenga ganas de pasarla bien.

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Avatarium – Between You, God, The Devil and The Dead (2025)
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Between You, God, The Devil and the Dead es el sexto álbum de Avatarium, banda que comenzara allá por 2013 como una más de un par de proyectos que incluían a Leif Edling, el bajista y mente maestra detrás de Candlemass, durante los siete años de espera que separaron a Psalms for the Dead de The Door To Doom. Además de Edling, Avatarium tenía entre sus filas a la cantante Jennie-Ann Smith y al guitarrista Marcus Jidell, y sus influencias más psicodélicas le daban una identidad más marcada comparada con The Doomsday Kingdom, el otro proyecto creado por Edling por esa época. Tanto es así, que cuando Edling anunció su salida de Avatarium en 2017 Smith y Jidell siguieron adelante con la banda sin que se viera como algo forzado.

Cuando hablamos de Avatarium, no hablamos necesariamente de una propuesta que derrame creatividad a diestra y siniestra: definitivamente podemos marcar una línea gruesa y directa entre Avatarium y grupos como Blood Ceremony, Jex Thoth, Seremonia, Uncle Acid, Witchcraft y demás gente en esa movida de “witch rock” que estuvo tan en boga hace varios años y por la que sigo hinchando al día de hoy. 

Tomemos como ejemplo el inicio sabbathero de “Long Black Waves” y sus ritmos lentos acompañados por las voces etéreas pero poderosas de Smith, creando ese ambiente oscuro que cualquier persona que escucha doom metal estará buscando. Lo mismo con “Until Forever and Again” y “My Hair Is On Fire (But I’ll Take Your Hand)”, todo ello buen material para quien esté buscando ese punto medio entre los riffs de Black Sabbath y la energía oculta femenina de Coven que tantos grupos de esta movida buscan. Aparte de lo hecho por Smith y Jidell, mucha de la efectividad de esas canciones tiene que ver con la base del bajista Mats Rydström y el baterista Andreas Johansson, con ese sonido fuerte y directo. Los riffs pueden pecar de ser un tanto simplistas, pero hablamos de un estilo donde no creo que se busquen las explosiones de virtuosismo.

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Pero en repetidas escuchas, terminé gravitando hacia las canciones más particulares y que mostraban aspectos más variados de toda la propuesta de Avatarium. A veces se trata simplemente de apretar un poco el acelerador, como en la poderosa “Being With The Dead”, O en darle un toque más rockero, como en la pegadiza “I See You Better In The Dark”, donde el grupo saca a relucir esas influencias bien setentas y los teclados tienen mucho espacio para brillar. Y también hay que mencionar a la semi acústica “Lovers Give A Kingdom To Each Other”, el momento desenchufado del álbum.

Este nuevo álbum de Avatarium es de apenas un puñado que me he encontrado donde mis canciones favoritas se encuentran justo al final, toda una curiosidad. La primera es “Notes From Underground”, que mantiene el ritmo doom y los teclados prominentes, pero de la nada tiene a Marcus Jidell poniéndose el traje de “guitar hero” en el solo. Por otro lado, el punto más alto se da con la final “Between You, God, The Devil and The Dead”, la canción título que también es la más particular del disco. Esta canción lenta y baladesca tiene a Smith mostrando el dramatismo de su voz dando lugar a un track desgarrador que cierra de manera perfecta la placa. Táchenme de básico, pero inmediatamente pensé que sonaba como algo que grabaría Adele si estuviera acompañada por una banda de rock pesado.

Between You, God, The Devil and The Dead Es un álbum bastante más variado de lo que uno creería que podría llegar a ser conociendo la historia de Avatarium, las típicas bandas del estilo o simplemente viendo la portada del álbum. Sin embargo, esas partes se sienten conectadas como parte del todo que es Avatarium, nunca sintiéndose desconectado ni metido con calzador. Los recomiendo para quienes estén buscando nuevas / viejas sonoridades en materia de música pesada, algo nuevo sin dejar de tener un pie firme en el pasado.

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W​​​ÿ​​​nt​​​ë​​​r Ärvń – Sous l’Orage Noir L’Astre et la Chute (2025)
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Antes de comenzar con la descripción de lo que hoy les traigo debo hacer una confesión. Es cierto que en cada una de, hasta ahora, mis pocas reseñas, hago inauguración de las mismas señalando que es material que llega a mis manos, como dando a entender que alguno de mis colegas me declara con un disco bajo el brazo “Leo, estimado, esto es lo que te toca hoy”. Pues no, queridos lectores, la única y verdadera realidad, es que en una interminable lista de discos que llegan desde los sellos y están disponibles para su escucha, hasta con varios meses de anticipación, cada uno de nosotros somos libres de elegir, cuantos y cuales discos queramos.
Esas elecciones, deducirán ustedes que al menos para mí, no son azarosas, sino más bien definidas y acertadas.

Por un lado, tenemos el mero hecho de dar apoyo a las bandas del under (no todo es reseñar por millonésima vez 72 Seasons de Metallica), por el otro, la necesidad de poder describir la música con la que conectamos. El arte, en esencia, es un encuentro personal entre artistas e intérpretes, con la obra como nexo, y con origen, muchas veces, en las peripecias de la vida. Es así que, luego del tormento sufrido el día de ayer por la violenta e inesperada inclemencia climática que azotó a mi ciudad, me he visto envuelto en la necesidad de buscar paz inmediata, aquella que pudiera dar consuelo a un corazón malgastado por el recurrente temor a la inexistencia.

Debido a lo anterior, en esta ocasión voy a comentar un poco sobre Sous L’Orage Noir – L’Astre et la Chute, el tercer álbum del artista francés Simon Brette bajo el nombre artístico de Wÿntër Ärvn. El disco, conformado por 8 canciones y unos 35 minutos aproximados de duración, se estará lanzando internacionalmente el próximo 7 de marzo, bajo el particular sello Antiq. Su estilo, es folk principalmente instrumental, con una clara tonalidad oscura y que toma influencias del black metal de los años 90s e inspiración de cada uno de los estados emocionales que lo atraviesan. Si bien Simon, es el encargado de resolver la mayoría de esta producción, es también asistido por las colaboraciones de varios otros artistas en cada una de las piezas musicales.

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“Un Voile sur l’azur” (un velo en el cielo) es la composición al inicio. Esta pieza denota tranquilidad, paz y una calma soledad, como esa que precede a la tormenta. Antes he de aclarar (como curiosidad) que por momentos varios segmentos de este disco me recuerdan a un espacio publicitario del canal 13 de Argentina, donde se podía ver a un hombre manejando a una camioneta Trooper en el medio de la selva (en YouTube lo encuentran como “La aventura del hombre”) y es que claro, este proyecto tiene una profunda conexión con la naturaleza. “Ad Vesperam” (hasta la tarde) es una procesión natural, que extiende todavía la misma sensación de paz de su antecesora, pero aquí podremos encontrarnos con las primeras apariciones vocales hacia el final de la pista.

“Remembrances” (recuerdos) y “Appelé à l_Abîme” (llamados del abismo) nos proporcionan aún de una plena calma y tranquilidad, pero con sutiles aires triunfales, sobre todo en la última, la cual se hace de unos excelentes coros femeninos a media canción y que poco a poco vuelven lejana esa melancolía de las primeras.

“Vingt Ans de Brouillard” (Veinte años de niebla) es un pasaje relativamente corto y que funcionaria perfectamente para una escena de simple transición en una película. Luego llegan las 2 canciones que en conjunto dan nombre al disco. En primera partida nos haremos a la escucha de “Sous L’Orage Noir” (bajo la tormenta negra), una pieza de excelencia musical con unos arreglos de guitarra acústica que me han gustado mucho y de sensaciones algo más enérgicas que todo lo que hemos escuchado hasta ahora. Hacia el final podemos sentir un leve y creciente suspenso que concluye con voces guturales y orquestaciones de fondo. La siguiente, y que también da nombre a este material, “L’Astre et la Chute” (la estrella y la caída), se vuelve levemente aún más ligera que la anterior, como invitándonos a acelerar un poco el paso en un intento de brindarnos animosidad. Para completar esta obra, tenemos a “Ad Umbras”, de nombre latín que se traduce como “a las sombras” y que da un cierre como al inicio, con completa calma, pero incorporando guturales del tipo de canto difónico mongol (o en cuanto al menos, similares a estos).

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No dejemos pasar por alto a la artista Sözotozö quien estuvo a cargo del arte de tapa con una espectacular pintura que parece realizada al oleo y que resulta muy expresiva y profunda.
Concluyendo, no sé si Sous L’Orage Noir – L’Astre et la Chute sea el mejor álbum. Tampoco se si realmente amerita cuestionarse aquello o pararse a pensar mucho sobre cada detalle de cada canción como acabo de hacer. Es más bien, un disco que funciona como un todo, donde cada pieza está perfectamente unida a la siguiente para una escucha fluida, para acompañar caminatas diurnas y para obrar como banda sonora en momentos de reflexión. No creo que pueda recomendarles este disco a partir de otro tipo de artistas similares, puesto que mi elección de esta obra fue por mera necesidad de desconectarme de ciertas preocupaciones que me tenían a mal traer. Por todo lo anterior y más, si de algo estoy seguro, es que les resultará muy bueno para deshacerse por un buen rato de las faenas cotidianas, apagar los pensamientos y dejarse llevar por la paz y tranquilidad que transmite.

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Dream Theater – Parasomnia (2025)
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Estamos en presencia de uno de los álbumes más esperados de los últimos tiempos. Las parasomnias son alteraciones del sueño que impiden descansar adecuadamente. Para los fans de Dream Theater, los últimos catorce años han sido como una larga parasomnia. Este 7 de febrero, por fin salió a la luz Parasomnia, el primer álbum de esta nueva/vieja asociación norteamericana.

La salida de Mike Portnoy de la banda fue un punto de inflexión en el que algunos fans fueron incapaces de comprender a su banda favorita sin su líder natural.
Conocidos desde hace mucho tiempo por sus intrincadas composiciones y virtuosa musicalidad, este nuevo lanzamiento tiene un significado particular, ya que ve a la banda reunirse con su baterista estrella, quien grabó por última vez con la banda en 2009 en Black Clouds & Silver Linings.

Con más de setenta minutos de duración y abarcando fenómenos como el sonambulismo, la parálisis del sueño, las pesadillas y los terrores nocturnos, este es un testimonio de la impecable musicalidad de Dream Theater.
Los maestros del metal progresivo grabaron ocho pistas en donde encontramos su ya clásica complejidad, temas extensos, altísimos solos de guitarra e intrincadas capas de teclados. Hay que destacar que el esperado regreso de Portnoy a Dream Theater es todo un triunfo: nuevamente trajo consigo ritmos altamente impulsados, llenos de precisión y estilo.

El disco se abre con “In the Arms of Morpheus”, un instrumental de cinco minutos de duración compuesto por un inquietante piano y un tic-tac que rápidamente desciende a una cacofonía de pesadilla antes de que el pesado crujido de una guitarra de ocho cuerdas se abre paso, creando una sensación de claustrofobia. Un arranque atípico para un disco de DT, pero que comienza a sumergirnos en el concepto del álbum.

“Night Terror” fue el primer single y la única pieza que la banda ejecutó en vivo en su más reciente visita a Buenos Aires. La misma ofrece una instrumentación enérgica que recuerda a los viejos tiempos de la agrupación en sus casi diez minutos de duración. Cuando ingresa a escena la voz del cantante James LaBrie, lo hace de manera clara, mientras de fondo se escuchan atractivos riffs y secuencias de teclas de Jordan Rudess y el bajo de John Myung.

Seguimos con el segundo tema desvelado antes de la fecha de lanzamiento, “A Broken Man”. La canción comienza con la batería de Portnoy y un riff de Petrucci antes de convertirse en una pieza típica de la agrupación, con un ambiente oscuro y un ritmo frenético e impredecible. Desde el punto de vista lírico, el tema aborda los trastornos del sueño derivados del estrés postraumático, concretamente el de un veterano de guerra que sufre después de abandonar la batalla.

La primera canción que supera los diez minutos de duración lleva por nombre “Dead Asleep”. Las melodías vuelven a ser protagonistas en un corte poderoso que está inspirado en la historia real de Brian Thomas, un hombre de Gales que estranguló accidentalmente a su mujer mientras sufría una pesadilla en la que le robaban. La banda no solo cuenta la historia perfectamente desde una perspectiva lírica, en donde LaBrie se destaca de gran manera, sino que también crea un ambiente que permite al oyente sumergirse profundamente en la historia.

Transcurrida la primera mitad del disco, llega “Midnight Messiah”, tercer single del álbum y la primera contribución lírica de Portnoy desde 2009, en donde se alejan de las estructuras clásicas que se hayan grabado en le pasado. Los cambios de ritmo y los teclados son los grandes ganadores, dando a la canción un giro completamente diferente y llevándola a la pura emoción.

Un nuevo interludio instrumental llega de la mano de “Are We Dreaming”, que comienza con susurros y teclas misteriosas hasta la llegada de “Bend the Clock”. A medida que el tema gana tracción, un riff melódico y seductor cobra protagonismo, combinado con conmovedoras piezas de piano junto a la armónica voz de LaBrie.

Con casi veinte minutos, el polifacético final está a cargo de “The Shadow Man Incident”, una pieza clásica y a la vez moderna en donde la banda nos llevará por paisajes sonoros, utilizando cada momento para desarrollar su narrativa y ofrecer una conclusión poderosa para el arco temático del álbum.

El combo clásico, Portnoy, Petrucci, Myung, Rudess y LaBrie, lo han vuelto a hacer. Sin duda, un disco lleno de calidad que está a la altura de las expectativas, ya que contiene todas las señas de identidad de un sonido patentado por los amos y señores del metal progresivo.

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All that we see or seem, Is but a dream within a dream. (Edgar Allan Poe)

Dream Theater es una de esas bandas que genera grandes expectativas ante cada lanzamiento, ante cada anuncio. Y para este nuevo disco esa expectativa lo era aún más grande porque había un condimento especial que tenía que ver con el regreso de, nada menos, Mike Portnoy, miembro fundador y uno de los principales compositores de las épocas de oro del conjunto formado en Boston. Desde su alejamiento en el 2010, hace casi 15 años, DT editó cinco discos interesantes, a la altura de su discografía, pero donde muchos sentíamos que faltaba algo. Afortunadamente la reunión se concretó y ahora todas las piezas están en su lugar.

Quienes pudimos apreciar el colosal show ofrecido por DT hace un par de meses en el Movistar Arena tuvimos la oportunidad de corroborar que la mística de la formación clásica sigue intacta. Solo faltaba un registro de estudio para confirmar el buen momento y una obra grandiosa como Parasomnia resultó la movida ideal.

Este flamante álbum es todo lo que podemos desear de Dream Theater. Un disco complejo, dinámico, de notable calidad sonora. Mucho tiene que ver una cuidada producción, a cargo del propio John Petrucci, quien parece tener la fórmula para ese sonido tan distintivo del quinteto. El virtuoso guitarrista no estuvo solo en la tarea, sino que fue secundado por expertos como Andy Sneap y Jimmy T Meslin. No perdamos de vista que la bella portada, obra una vez más de Hugh Syme, remite directamente al Images And Words. Nada es casualidad.

Como los grandes discos progresivos, Parasomnia se trata además de una obra conceptual. No vamos a encontrarnos con una narración en el estilo de Metropolis Pt 2, sino de canciones que, en su totalidad, abordan el mundo de los sueños. Pesadillas, sonambulismo, perturbaciones, todo forma parte de ese universo onírico que nos proponen con toda esa destreza técnica y la elegancia que los ha caracterizado siempre.

“In the Arms of Morpheus”: Cautivador comienzo instrumental para sumergirnos en la atmosfera onírica que propone la placa. Un muestrario de la destreza de cada integrante (excepto Labrie, por supuesto). Queda claro quienes serán los dominadores del sonido general del disco: la dupla Petrucci y Portnoy.

“Night Terror”: Lo primero que pudimos escuchar de Parasomnia fue esta canción adelanto, y que incluso los más afortunados pudimos disfrutar en vivo porque fue parte del setlist de su gira reunión. No sorprende su elección como primer corte pues es la esencia pura de Dream Theater, con ese equilibrio entre furiosas secciones instrumentales y las melodías de James LaBrie. Jordan Rudess también interviene para aportar un clima ominoso.

“A Broken Man”: Otro de los temas que tuvimos la chance de escuchar con anticipación. Su temática se centra en el estrés post traumático de la guerra, la imposibilidad de conciliar el sueño y las pesadillas reiteradas, recurrentes. Pasajes melodiosos se alternan con riffs más agresivos y voces afectadas. Gran trabajo de LaBrie y de John Myung.

“Dead Asleep”: Este track narra la trágica historia de un hombre que, afectado por el sonambulismo, termina quitando la vida de su esposa al confundirla con un intruso. El clima sórdido con ritmos bien marcados trasmite la amargura de la historia.

“Midnight Messiah”: La canción más pesada de la placa, también fue otro de los temas que pudimos escuchar como adelanto gracias a un gran videoclip. Como indica el manual, comienza en calma para desarrollar su energía poco a poco y explotar en el coro con un furioso machaque. El costado más agresivo de la banda que me hizo acordar al excelente Train of Thought.

“Are We Dreaming”: Luego de la tormenta tenemos como respiro este breve interludio instrumental que nos prepara para los momentos más progresivos de la placa. Funciona como un respiro para lo que viene.

“Bend the Clock”: Una de esas baladas típicas de Dream Theater, que de típicas no tienen nada. Alcanza momento de gran emotividad. El pasaje más contemplativo e introspectivo del álbum que de todos modos encuentra su lugar de manera orgánica.

“The Shadow Man Incident”: Épica y extensa, la más larga de la placa que da un uso perfecto a sus casi veinte minutos de duración. Su desarrollo, los cambios de marcha y esas progresiones de acordes que ya son una marca de la banda están presentes de manera magistral. Un cierre perfecto para el disco, para su idea conceptual y también para el regreso triunfal de Mike Portnoy. Y la frase “Wake Up” sobre el final… nos sugiere que todo fue un sueño.

Parasomnia es un álbum que recupera el foco que Dream Theater necesitaba. Como toda obra compleja demanda mucho del oyente, pero que no tarda en devolver el esfuerzo invertido. Una nueva joya del metal progresivo que tranquilamente podría ser el disco del año, al menos dentro del género, terreno en el cual no tienen quien les haga sombra.

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Lacuna Coil – Sleepless Empire (2025)
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En el día en que estoy escribiendo esto, en todo el mundo es 14 de febrero, Día de los Enamorados, o San Valentín, como también se lo conoce. Así como muchos, yo también me enamoré cuando vi y escuché a Cristina Scabbia cantar aquellas estrofas de “Falling Again”, canción con la cual conocí a la banda hace unos cuantos larguísimos años. Aquella morocha de canto suave e hipnótica fue cambiando su tono vocal, llegando hasta gritos casi de death metal, lo que la hace una de las mejores vocalistas femeninas de la historia.

Con varios cambios de formación, así como en su sonido, tenemos entre nosotros un nuevo material de los italianos Lacuna Coil titulado Sleepless Empire, el décimo en su carrera. En la actualidad, la banda está formada por Cristina Scabbia (voz), Andrea Ferro (voz), Richard Meiz (batería), Marco Coti Zelati (bajo, guitarra, sintetizadores) y un nuevo guitarrista, que se intuye que sería Daniele Salomone, quien tomó el lugar de Diego Cavallotti a finales del año pasado, aunque aún no lo han oficializado como miembro estable y en los videos no se le ve la cara.

El viaje que ha emprendido la banda con sus dos últimos álbumes ha sido interesante, sobre todo para los fans más veteranos, volviendo a ese sonido metálico más directo después de haber pasado por el gothic sinfónico, death y nu-metal, junto con rock industrial, hard y pop. Esta combinación dispar es lo que puso a Lacuna Coil en el mapa como puerta de entrada para nuevos fans alrededor del mundo.

Como muchos de los que seguimos a la banda sabemos, el núcleo de su sonido sigue siendo la doble voz de Ferro y la icónica Cristina, y todo gira en torno a ellos. Las canciones están armadas para que se luzcan en lo suyo, y eso lo hacen demasiado bien, ya que le da un toque de frescura a cada tema.

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“The Siege” abre el álbum con un aire de Oriente Medio y un gruñido de Andrea Ferro, mientras Cristina llega con un enfoque más refinado y el tema se eleva de repente a través de las teclas pesadas y la interacción vocal. Las armonías entre ambos se funden a la perfección, mostrando la extraordinaria gama y potencia de sus voces en múltiples niveles.

El segundo tema es el prelanzamiento de “Oxygen” y ofrece todo lo que los fans esperan de una canción clásica de Lacuna Coil: voces impresionantes, letras convincentes y grandes ganchos que te dejan asombrado. Los gritos distorsionados de Cristina contribuyen a la atmósfera claustrofóbica de la canción, mientras Ferro ruge en las estrofas sobre un aluvión de riffs realmente aplastantes y una percusión que taladra en sus casi cuatro minutos de duración.

“Scarecrow” ofrece un giro único de la banda, mezclando sintetizadores muy utilizados con guitarras potentes. La combinación de estos elementos te atrae, mientras que la inquietante voz de Cristina complementa el tema a la perfección.

Aparte de los mencionados, se pueden destacar cortes contundentes como “Sleepless Empire” y “Sleep Paralysis”, que mezclan sonidos ya escuchados en Delirium y Black Anima, mostrando una vez más la brillante colocación y la diversa gama de los músicos que argumentaré luego.

Llegando a la mitad del disco, nos encontramos con una pieza con un coro pegadizo que será fija en los shows en vivo de los italianos. “I Wish You Were Dead” amenaza con descarrilar toda la experiencia, ya que la canción en sí recuerda a la mayor parte de su poco querido rock radiofónico. Es un tema optimista que habla de separación y dolor, cuenta con un excelente video y es el más corto de este lanzamiento.

Sleepless Empire cuenta con dos invitados especiales: Randy Blythe de Lamb of God y Ash Costello de New Years Day, quien también hace su cameo. Ambas apariciones ayudan a elevar los temas de los que forman parte, creando momentos destacados a lo largo del álbum.

El líder de Lamb of God presta sus pulmones en “Hosting the Shadow”, y aunque comienza con algunos lamentos vocales suaves y armoniosos de Cristina, una vez más se ve complementada por muestras mucho más agresivas de sus compañeros cantantes. Randy tiene ese característico y casi áspero sonido de sus gruñidos, que realmente encaja con el estilo instrumental de Lacuna Coil, pero la forma en que Cristina lleva su voz en el estribillo, el control de sus notas, su tono y la claridad de todo ello es simplemente de lujo. Un impresionante solo de guitarra hacia el final aumenta la intensidad de la canción, convirtiéndola en una pieza realmente impactante.

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“In Nomine Patris” pone a prueba la voz de Scabbia, con escasas contribuciones de Andrea, mientras suena un riff y el bajo de Maki haciendo de base. Andrea permanece al acecho en el fondo de la canción más larga del álbum, que regresa a los italianos a sus raíces góticas, con un toque moderno gracias al palpitante doble bombo de la batería de Richard.

La canción que da título al disco combina las voces de Ferro con las de Scabbia, que se elevan en el estribillo con una guitarra melódica y una letra con una mirada crítica y contemporánea a la vida y la existencia en el mundo moderno. Consumidos por la gratificación instantánea y el aislamiento en un mundo tan conectado, la canción representa una acusación condenatoria contra la sociedad y la humanidad en su conjunto.

“Sleep Paralysis”, esta última más lenta y trabajada, es rica en profundidad musical, incluye un sucio breakdown y un pequeño y punzante solo de guitarra, que añaden un aire extra de oscura locura a la canción. Es metódica, calculada y encuentra a una vocalista que alcanza unas notas altas impresionantes, reforzando los sentimientos de frustración de la letra. Otra de las que está destinada a resonar en directo.

“In the Mean Time” llama la atención de inmediato, con una interacción dinámica entre las voces de Andrea y la colaboración de Ash. A medida que la canción crece, la imponente voz de Cristina toma el control durante el estribillo, creando un tema lleno de inmenso poder e impacto emocional.

El álbum concluye con “Never Dawn”, una de sus propuestas más pesadas. Con estruendosas guitarras, implacables golpes de bombo y un duelo de voces electrizantes, es un tema hecho a medida para los mosh pits y un final adecuadamente explosivo para el álbum. Ambas son canciones clásicas de Lacuna Coil, siendo In the Mean Time la más melódica de las dos, mientras que la de cierre es más pesada.

Hay un aire de experimentación a lo largo de Sleepless Empire, ya que la banda busca dar un giro al sonido clásico de Lacuna Coil. A fin de cuentas, no puedo decir que Sleepless Empire me haya decepcionado. Existían pocas posibilidades de que eclipsara los discos emblemáticos de sus comienzos. El énfasis en el lado más pesado de las cosas, así como el enfoque en la experimentación electrónica, han creado una experiencia auditiva consistente y satisfactoria.

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