


La escena alternativa británica sigue dando pasos firmes, y pocas bandas lo representan mejor que As Everything Unfolds. Con una propuesta que mezcla metal alternativo, electrónica y sensibilidad pop, el grupo ha ido construyendo una identidad propia que desafía etiquetas y conecta directamente con las emociones.
Charlamos con Charlie Rolfe en un momento clave: a punto de lanzar su nuevo trabajo, un disco que promete ser el más ambicioso y personal de su carrera. Entre reflexiones sobre el proceso creativo, giras intensas y anécdotas inesperadas, descubrimos a una banda que ha aprendido a convertir la dificultad en motor creativo.
– Hoy estamos con Charlie Rolfe, cantante de As Everything Unfolds. Es un placer tenerte aquí, Charlie. ¿Cómo va todo?
Hola. Muy bien, la verdad. Son las siete de la tarde, casi la hora de cenar, así que estoy relajándome un poco para terminar el día. Todo bien.
– El nuevo disco sale el 10 de abril y he tenido la suerte de escucharlo ya. Como te decía fuera de cámaras, creo que es vuestro mejor trabajo hasta la fecha. Siempre habláis de emociones y de lo que siente la gente en distintas situaciones de la vida. ¿Cómo habéis enfocado este álbum y cómo os sentís con el resultado?
Creo que este ha sido el disco más difícil que hemos tenido que hacer nunca, por muchísimas razones. De hecho, nos llegaron las copias físicas hace un par de días y tenerlo por fin en mis manos me ha hecho sentir algo distinto; ahora siento de verdad que he creado un álbum. Pasas tanto tiempo entre correos, logística, redes sociales y correteando para que todo llegue a tiempo, que a veces olvidas que has creado algo importante.
Al sostenerlo, piensas: “Sí, yo he hecho esto”. Hemos abordado el hecho de que hemos pasado por mucho en el último año y medio, tanto a nivel individual como de grupo. Ahora me siento muy orgullosa de lo que hemos logrado. George lo resumió muy bien hace poco: dijo que este era el disco más difícil que tendríamos que hacer en la vida. Si eres capaz de superar algo así, ya puedes con cualquier cosa.
– Es muy interesante, porque aunque habláis de situaciones difíciles, el mensaje final me parece positivo; es como un viaje emocional. Además, tus voces suenan mejor que nunca, especialmente los “screams”. ¿Has estado entrenando mucho esa parte?
Creo que ha sido gracias a que no hemos parado de girar. En 2024 dimos muchísimos conciertos y mis guturales mejoraron simplemente por el hecho de practicarlos a diario. De todas formas, intento elegir muy bien dónde meterlos. A veces nos meten en el saco del “metalcore”, lo cual es curioso porque nosotros nunca hemos sentido que encajemos del todo en esa etiqueta. Sí, a veces tenemos breakdowns y usamos recursos del género, pero no diría que somos una banda de metalcore.
Para mí, los gritos son una reacción visceral. Me influyó mucho Lacey Sturm; ella decía que solo gritaba cuando sentía que era necesario, cuando la emoción no se podía expresar cantando. Nosotros no gritamos solo por complacer a la audiencia, tiene que salir del alma.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Defying Decay – Synthetic Sympathy (2026)
– Es verdad. ¿Cómo describirías tú el sonido de As Everything Unfolds? Yo suelo decir que es metal alternativo, porque cabe de todo: hay breakdowns, pero también toques de drum and bass o rock puro.
Es muy difícil de definir. Supongo que rock o metal alternativo es lo más cercano. Como dices, en “Set and Flow” hay una base de drum and bass con algo de guitarra, mientras que “Gasoline” es casi pop rock. La verdad es que nos da igual si nos llaman pop o metal, nos la suda bastante (risas). Solo nos divertimos. En la banda tenemos influencias muy variadas y eso es lo que nos hace interesantes.
De hecho, no recuerdo la última vez que escuchamos metalcore en la furgoneta o antes de salir a tocar. Solemos poner cosas de la vieja escuela, electrónica o temazos nostálgicos de los 2000. ¡Nuestra canción para salir al escenario es “Let Me Entertain You”! O la de los dardos, “Chase the Sun”. Somos una banda así de rara, escribimos lo que nos pide el cuerpo.
– Hablando de otros grupos, hace poco anunciasteis gira europea con Future Palace y Luna Kills. También están Defenses, ¿no?
Sí, con Defenses somos amigos desde hace unos ocho años, hemos tocado mucho con ellos. Ellos harán las fechas de Reino Unido porque nosotros… bueno, somos una banda británica que esta vez no hace gira por allí (risas). Hay una razón para ello, aunque nos hayan caído algunos comentarios enfadados por redes, prometo que no es por capricho.
Me hace mucha ilusión esta gira. Tengo muy buena relación con Maria, y ahora también con Manuel y Johannes. De hecho, vinieron a vernos a Berlín. Hay una cosa muy graciosa en Alemania: hay máquinas expendedoras de “paquetes perdidos” por 10 euros, y Johannes acabó ahí con nosotros gastándose el dinero en esas máquinas. Hay muy buena vibra entre nosotros. Como acabamos de fichar por el mismo sello, todo encajaba perfectamente para girar juntos.
– Hablando del sello, ahora estáis con Century Media. Creo que con ellos vais a dar el salto definitivo.
Sí, tenemos un equipo muy bueno ahora, también con el nuevo management. Ha sido un proceso que daba un poco de miedo, porque al final es todo un equipo nuevo para este disco, pero estamos muy contentos con cómo se está materializando todo según salen los singles.
– Para terminar, como somos de España, ¿qué tres cosas te gustan de aquí?
Fui de vacaciones un par de veces de pequeña, pero no tengo recuerdos muy nítidos. Pero el Resurrection Fest… eso sí fue una experiencia. Fue divertidísimo. Volamos desde Londres, tocamos, cenamos con un poco de vino, dormimos apenas una hora y volvimos a casa. Todo en unas 36 horas.
Teniendo en cuenta que el trayecto del aeropuerto al festival son casi tres horas… fue una locura. Casi no dormimos. De hecho, los chicos no se habían acostado en toda la noche anterior y yo les decía: “¿Pero no vais a dormir?”. Y ellos: “Tranquila, estaremos bien” (risas).
Lo más surrealista fue el conductor del transporte: tenía dos móviles y en los dos tenía de tono de llamada una gaita escocesa, a todo volumen. No paraban de sonar a la vez y yo pensaba: “¿Pero qué está pasando?”. Fue rarísimo, pero el festival fue genial. Fue nuestra primera vez en España y nos lo pasamos de maravilla. La gente de Viveiro fue superamable. Es una comunidad muy bonita. Ojalá estuviera un poco más cerca del aeropuerto, eso sí (risas).
– ¡Ha sido un placer, Charlie! Muchas gracias por este rato. Tengo muchas ganas de escuchar el disco entero y espero veros pronto de nuevo por España.
El placer ha sido mío. Muchas gracias.



La escena alternativa británica sigue dando pasos firmes, y pocas bandas lo representan mejor que As Everything Unfolds. Con una propuesta que mezcla metal alternativo, electrónica y sensibilidad pop, el grupo ha ido construyendo una identidad propia que desafía etiquetas y conecta directamente con las emociones.
Charlamos con Charlie Rolfe en un momento clave: a punto de lanzar su nuevo trabajo, un disco que promete ser el más ambicioso y personal de su carrera. Entre reflexiones sobre el proceso creativo, giras intensas y anécdotas inesperadas, descubrimos a una banda que ha aprendido a convertir la dificultad en motor creativo.
– Hoy estamos con Charlie Rolfe, cantante de As Everything Unfolds. Es un placer tenerte aquí, Charlie. ¿Cómo va todo?
Hola. Muy bien, la verdad. Son las siete de la tarde, casi la hora de cenar, así que estoy relajándome un poco para terminar el día. Todo bien.
– El nuevo disco sale el 10 de abril y he tenido la suerte de escucharlo ya. Como te decía fuera de cámaras, creo que es vuestro mejor trabajo hasta la fecha. Siempre habláis de emociones y de lo que siente la gente en distintas situaciones de la vida. ¿Cómo habéis enfocado este álbum y cómo os sentís con el resultado?
Creo que este ha sido el disco más difícil que hemos tenido que hacer nunca, por muchísimas razones. De hecho, nos llegaron las copias físicas hace un par de días y tenerlo por fin en mis manos me ha hecho sentir algo distinto; ahora siento de verdad que he creado un álbum. Pasas tanto tiempo entre correos, logística, redes sociales y correteando para que todo llegue a tiempo, que a veces olvidas que has creado algo importante.
Al sostenerlo, piensas: “Sí, yo he hecho esto”. Hemos abordado el hecho de que hemos pasado por mucho en el último año y medio, tanto a nivel individual como de grupo. Ahora me siento muy orgullosa de lo que hemos logrado. George lo resumió muy bien hace poco: dijo que este era el disco más difícil que tendríamos que hacer en la vida. Si eres capaz de superar algo así, ya puedes con cualquier cosa.
– Es muy interesante, porque aunque habláis de situaciones difíciles, el mensaje final me parece positivo; es como un viaje emocional. Además, tus voces suenan mejor que nunca, especialmente los “screams”. ¿Has estado entrenando mucho esa parte?
Creo que ha sido gracias a que no hemos parado de girar. En 2024 dimos muchísimos conciertos y mis guturales mejoraron simplemente por el hecho de practicarlos a diario. De todas formas, intento elegir muy bien dónde meterlos. A veces nos meten en el saco del “metalcore”, lo cual es curioso porque nosotros nunca hemos sentido que encajemos del todo en esa etiqueta. Sí, a veces tenemos breakdowns y usamos recursos del género, pero no diría que somos una banda de metalcore.
Para mí, los gritos son una reacción visceral. Me influyó mucho Lacey Sturm; ella decía que solo gritaba cuando sentía que era necesario, cuando la emoción no se podía expresar cantando. Nosotros no gritamos solo por complacer a la audiencia, tiene que salir del alma.
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– Es verdad. ¿Cómo describirías tú el sonido de As Everything Unfolds? Yo suelo decir que es metal alternativo, porque cabe de todo: hay breakdowns, pero también toques de drum and bass o rock puro.
Es muy difícil de definir. Supongo que rock o metal alternativo es lo más cercano. Como dices, en “Set and Flow” hay una base de drum and bass con algo de guitarra, mientras que “Gasoline” es casi pop rock. La verdad es que nos da igual si nos llaman pop o metal, nos la suda bastante (risas). Solo nos divertimos. En la banda tenemos influencias muy variadas y eso es lo que nos hace interesantes.
De hecho, no recuerdo la última vez que escuchamos metalcore en la furgoneta o antes de salir a tocar. Solemos poner cosas de la vieja escuela, electrónica o temazos nostálgicos de los 2000. ¡Nuestra canción para salir al escenario es “Let Me Entertain You”! O la de los dardos, “Chase the Sun”. Somos una banda así de rara, escribimos lo que nos pide el cuerpo.
– Hablando de otros grupos, hace poco anunciasteis gira europea con Future Palace y Luna Kills. También están Defenses, ¿no?
Sí, con Defenses somos amigos desde hace unos ocho años, hemos tocado mucho con ellos. Ellos harán las fechas de Reino Unido porque nosotros… bueno, somos una banda británica que esta vez no hace gira por allí (risas). Hay una razón para ello, aunque nos hayan caído algunos comentarios enfadados por redes, prometo que no es por capricho.
Me hace mucha ilusión esta gira. Tengo muy buena relación con Maria, y ahora también con Manuel y Johannes. De hecho, vinieron a vernos a Berlín. Hay una cosa muy graciosa en Alemania: hay máquinas expendedoras de “paquetes perdidos” por 10 euros, y Johannes acabó ahí con nosotros gastándose el dinero en esas máquinas. Hay muy buena vibra entre nosotros. Como acabamos de fichar por el mismo sello, todo encajaba perfectamente para girar juntos.
– Hablando del sello, ahora estáis con Century Media. Creo que con ellos vais a dar el salto definitivo.
Sí, tenemos un equipo muy bueno ahora, también con el nuevo management. Ha sido un proceso que daba un poco de miedo, porque al final es todo un equipo nuevo para este disco, pero estamos muy contentos con cómo se está materializando todo según salen los singles.
– Para terminar, como somos de España, ¿qué tres cosas te gustan de aquí?
Fui de vacaciones un par de veces de pequeña, pero no tengo recuerdos muy nítidos. Pero el Resurrection Fest… eso sí fue una experiencia. Fue divertidísimo. Volamos desde Londres, tocamos, cenamos con un poco de vino, dormimos apenas una hora y volvimos a casa. Todo en unas 36 horas.
Teniendo en cuenta que el trayecto del aeropuerto al festival son casi tres horas… fue una locura. Casi no dormimos. De hecho, los chicos no se habían acostado en toda la noche anterior y yo les decía: “¿Pero no vais a dormir?”. Y ellos: “Tranquila, estaremos bien” (risas).
Lo más surrealista fue el conductor del transporte: tenía dos móviles y en los dos tenía de tono de llamada una gaita escocesa, a todo volumen. No paraban de sonar a la vez y yo pensaba: “¿Pero qué está pasando?”. Fue rarísimo, pero el festival fue genial. Fue nuestra primera vez en España y nos lo pasamos de maravilla. La gente de Viveiro fue superamable. Es una comunidad muy bonita. Ojalá estuviera un poco más cerca del aeropuerto, eso sí (risas).
– ¡Ha sido un placer, Charlie! Muchas gracias por este rato. Tengo muchas ganas de escuchar el disco entero y espero veros pronto de nuevo por España.
El placer ha sido mío. Muchas gracias.











