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Eitrin
Eitrin (2023)
Debemur Morti Productions

TRACKLIST
1. Ricin – The Bloody King of All Poison
2. Sarin – Consigned to Oblivion
3. Cyanide – A Cracked Dam
4. Phenol – Sinister
5. Arsenic – The Eye of the Whale
6. Muscarine – What Is Sacred
7. Curare – The Silence of the Innocent

Tal como un alquimista que todo lo que toca se convierte en oro, todo lo que Vindsval toca se convierte en Blut Aus Nord. Esto no es una crítica, sino solamente un modo de destacar el estilo tan personal de este músico al componer, al punto de que todo lo que hace queda atravesado por su identidad creativa, volviéndolo reconocible para cualquiera que conozca sus obras anteriores. La construcción de los riffs, la elección de tonalidades y armonías, la disonancia: a esta altura constituyen su firma artística. En esta ocasión, encontramos al líder de Blut Aus Nord colaborando con Marion de Mütterlein y Dehn Sora de Throane en Eitrin, un proyecto especialmente comisionado por el sello que los edita a todos, Debemur Morti Productions, para celebrar su 20° aniversario. Una propuesta bien al estilo Roadburn Festival, uniendo mentes talentosas con un enfoque de curaduría, aunque, en este caso, determinado por una mirada comercial, en términos de que solamente artistas del sello fueron convocados, por obvias razones.

De esta manera, la banda tiene a Vindsval en guitarra y bajo fretless, Dehn Sora en voz y sintetizadores, Marion en voz y letras, y, circunstancialmente, a W.D. Feld (también de Blut Aus Nord) en batería. El disco no tiene título y cada track tiene el nombre de un veneno, con alguna frase que metaforiza algo de sus características. Musicalmente, se trata de un Black Metal Avant-garde con un fuerte aspecto Industrial (bien al estilo BAS), pero adquiere cualidades agresivas de Hardcore sobre un fondo Dark Ambient constante.

“Ricin” es un comienzo despiadado, con riffs que oscilan entre momentos de violencia vertiginosa y fatalmente atractivas estructuras formadas a medio tiempo, intercalados con melodías siniestras. La voz femenina es siempre furiosa pero claramente comprensible. El aporte atmosférico de Sora requiere de mucha atención, y eso es una virtud: en la totalidad de la masa sonora su importancia se notaría si faltara, pero solamente si se lo escucha deliberadamente, se perciben las voces fantasmales, los coros etéreos, y el sombrío paisaje sonoro sobre el que se erige la parte más expuesta de cada canción.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Blut Aus Nord – Disharmonium – Nahab (2023)

“Sarin” es más visceral, casi con ímpetu crust, y se torna más lúgubre por la intencionalidad de la guitarra, que la lleva a lugares de recóndita maldad latente. La batería es maquiavélica, el bajo fretless le otorga una densidad precisa a los movimientos palpitantes de la danza convulsiva que evoca Eitrin.

El final de “Sarin” se convierte en el principio de “Cyanide” exponiendo en primer plano el aporte atmosférico de Sora, cuya voz, por breves períodos, casi remite al post-punk. Se pasa directamente desde la calma tensa al ritmo marcado por blast beats. Aquí ya tenemos la sensación de hallarnos ante lo que podría ser un disco hardcore de BAS, con una mujer como invitada en las voces, lo que nos remite sin escalas a la frase con la que empezamos esta reseña. El componente noise marca el inicio de “Phenol” que no tarda de desplegar más riffs efectivos, y una voz fugazmente limpia, declamatoria. En este punto cabe señalar que no estamos ante un disco en el que abunde el trémolo, aunque sí las disonancias tan caras a la esencia artística de Vindsval.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Thantifaxath – Hive Mind Narcosis (2023)

En “Arsenic” continúan las mioclonías causadas por esta música que no deja de superponer capas muy notables de texturas. El bajo fretless se mantiene fiel a su rol de brindar corporeidad, más que simplemente establecer una base rítmica junto a la percusión. El final de este track brinda bastante tiempo al aporte sintetizado por Sora, cuya voz, reiterada, pero fugazmente, adquiere mayor preponderancia. “Muscarine” es una misa negra, dirigida por una viciosa sacerdotisa ante masas humanas mesmerizadas. Es un track de semblante doom, con el acierto absoluto de nunca acelerarse. Así llega “Curare”, la última canción, punzante y terrorífica, que va empujando hacia una final de total disolución en la nada. Felicitaciones a Debemur Morti Productions por editar a estos artistas y por invitarlos a colaborar en este excelente disco debut de un supergrupo que ojalá siga activo.

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Eitrin (2023)
Debemur Morti Productions

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1. Ricin – The Bloody King of All Poison
2. Sarin – Consigned to Oblivion
3. Cyanide – A Cracked Dam
4. Phenol – Sinister
5. Arsenic – The Eye of the Whale
6. Muscarine – What Is Sacred
7. Curare – The Silence of the Innocent




Tal como un alquimista que todo lo que toca se convierte en oro, todo lo que Vindsval toca se convierte en Blut Aus Nord. Esto no es una crítica, sino solamente un modo de destacar el estilo tan personal de este músico al componer, al punto de que todo lo que hace queda atravesado por su identidad creativa, volviéndolo reconocible para cualquiera que conozca sus obras anteriores. La construcción de los riffs, la elección de tonalidades y armonías, la disonancia: a esta altura constituyen su firma artística. En esta ocasión, encontramos al líder de Blut Aus Nord colaborando con Marion de Mütterlein y Dehn Sora de Throane en Eitrin, un proyecto especialmente comisionado por el sello que los edita a todos, Debemur Morti Productions, para celebrar su 20° aniversario. Una propuesta bien al estilo Roadburn Festival, uniendo mentes talentosas con un enfoque de curaduría, aunque, en este caso, determinado por una mirada comercial, en términos de que solamente artistas del sello fueron convocados, por obvias razones.

De esta manera, la banda tiene a Vindsval en guitarra y bajo fretless, Dehn Sora en voz y sintetizadores, Marion en voz y letras, y, circunstancialmente, a W.D. Feld (también de Blut Aus Nord) en batería. El disco no tiene título y cada track tiene el nombre de un veneno, con alguna frase que metaforiza algo de sus características. Musicalmente, se trata de un Black Metal Avant-garde con un fuerte aspecto Industrial (bien al estilo BAS), pero adquiere cualidades agresivas de Hardcore sobre un fondo Dark Ambient constante.

“Ricin” es un comienzo despiadado, con riffs que oscilan entre momentos de violencia vertiginosa y fatalmente atractivas estructuras formadas a medio tiempo, intercalados con melodías siniestras. La voz femenina es siempre furiosa pero claramente comprensible. El aporte atmosférico de Sora requiere de mucha atención, y eso es una virtud: en la totalidad de la masa sonora su importancia se notaría si faltara, pero solamente si se lo escucha deliberadamente, se perciben las voces fantasmales, los coros etéreos, y el sombrío paisaje sonoro sobre el que se erige la parte más expuesta de cada canción.

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“Sarin” es más visceral, casi con ímpetu crust, y se torna más lúgubre por la intencionalidad de la guitarra, que la lleva a lugares de recóndita maldad latente. La batería es maquiavélica, el bajo fretless le otorga una densidad precisa a los movimientos palpitantes de la danza convulsiva que evoca Eitrin.

El final de “Sarin” se convierte en el principio de “Cyanide” exponiendo en primer plano el aporte atmosférico de Sora, cuya voz, por breves períodos, casi remite al post-punk. Se pasa directamente desde la calma tensa al ritmo marcado por blast beats. Aquí ya tenemos la sensación de hallarnos ante lo que podría ser un disco hardcore de BAS, con una mujer como invitada en las voces, lo que nos remite sin escalas a la frase con la que empezamos esta reseña. El componente noise marca el inicio de “Phenol” que no tarda de desplegar más riffs efectivos, y una voz fugazmente limpia, declamatoria. En este punto cabe señalar que no estamos ante un disco en el que abunde el trémolo, aunque sí las disonancias tan caras a la esencia artística de Vindsval.

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En “Arsenic” continúan las mioclonías causadas por esta música que no deja de superponer capas muy notables de texturas. El bajo fretless se mantiene fiel a su rol de brindar corporeidad, más que simplemente establecer una base rítmica junto a la percusión. El final de este track brinda bastante tiempo al aporte sintetizado por Sora, cuya voz, reiterada, pero fugazmente, adquiere mayor preponderancia. “Muscarine” es una misa negra, dirigida por una viciosa sacerdotisa ante masas humanas mesmerizadas. Es un track de semblante doom, con el acierto absoluto de nunca acelerarse. Así llega “Curare”, la última canción, punzante y terrorífica, que va empujando hacia una final de total disolución en la nada. Felicitaciones a Debemur Morti Productions por editar a estos artistas y por invitarlos a colaborar en este excelente disco debut de un supergrupo que ojalá siga activo.

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