


El Altar Del Holocausto es toda una rareza en la industria musical: una banda totalmente instrumental, entre el doom y el postrock, capaz de crear piezas muy evocadoras y de enorme calidad. La identidad de sus miembros es un secreto, ya que tocan encapuchados como forma de anonimato y también tomando su inspiración estética de la tradición de la Semana Santa: sus capuchas se inspiran en los nazarenos o penitentes, mientras que sus conciertos son llamados por ellos mismos y sus seguidores “homilías”, en las que se busca elevar el espíritu a través de la música.
La banda consigue así alcanzar un equilibrio muy difícil: emocionar a todo tipo de personas, incluso a agnósticas, ateas o procedentes de otras tradiciones religiosas, sin ofender a los creyentes y reivindicando algunas de las enseñanzas más universales y enriquecedoras de su fe.
Hoy hemos podido hablar con uno de sus enigmáticos miembros con motivo del reciente lanzamiento de su cuarto álbum de estudio: ECOS; un trabajo que simboliza el regreso de la banda después de cinco años y el inicio de una nueva etapa.
Hola, soy Cristina para Track to Hell, ¡muchas gracias por concederme esta entrevista! En primer lugar quiero daros la enhorabuena: Ecos es un álbum magnífico y parece estar teniendo una acogida maravillosa en los medios y entre el público. ¿Cómo ha sido el proceso de gestación y grabación de este trabajo? ¿Buscáis explorar nuevos matices sonoros en comparación con vuestros anteriores trabajos?
Hola, igualmente, encantado de atenderte. Me alegra que hayas disfrutado de nuestro nuevo trabajo, ECOS. Es un honor que sea reconocido y que el oyente pueda disfrutar de él después de tanto tiempo. Ha sido un largo tiempo de gestión, cerca de año y medio, desde que comenzamos con su composición, maquetación, grabación y edición… nos encargamos íntegramente de todo el proceso, salvo de la parte del ingeniero de grabación en el estudio. Ha sido un proceso costoso, pero a la vez ha tenido su parte hermosa, sobre todo el proceso creativo, creo que ECOS pone a EADH en otro punto, este disco es un punto y aparte en la historia de la banda.
Puede que se puedan encontrar ciertos matices que sean nuevos, pero en general hemos buscado que el disco suene a EADH… que sea seña de identidad de la banda.
Ojalá tengan tan buena acogida las homilías de presentación que vendrán próximamente.
Con el disco ya girando y la gran respuesta que está recibiendo, ¿cómo está siendo el traslado al directo? ¿Qué podemos esperar de las fechas que tenéis por delante en esta gira?
Aún no hemos desvelado ninguna fecha de presentación, salvo dos festivales: el Westill en Francia y el In To The Void en Países Bajos. Pero ya estaban cerrados antes de la publicación de ECOS.
La gira considero que será la más ambiciosa de la banda hasta la fecha, intentaremos llegar a todos los lugares posibles, sobre todo fuera, y que ECOS resuene allá donde tengan a bien escucharlo. Cambiarán bastantes cosas respecto a giras anteriores, pero hasta que no se lleven a cabo las primeras homilías no puedo dar más detalles.
Hay varias cosas que hacen única a vuestra banda. Por ejemplo, en vuestro caso, defendéis una propuesta puramente instrumental (sin vocalista), algo que en la escena actual me parece todo un reto. ¿Cómo conseguís que vuestros instrumentos narren historias y mantengan al público en trance durante todo el concierto?
Es todo un reto poder llegar al público sin tener una voz que transmita el mensaje principal… pero los sentimientos en muchas ocasiones son más fuertes que las propias palabras. Es importante que el oyente entienda el sentido de las composiciones, por que se crean y cuál es el objetivo de ellas, de ese modo podrá sumergirse mejor en ellas y dejarse llevar en ese trance musical.
No es una tarea sencilla, ni siempre funciona, pero para nosotros es lo que nos motiva a seguir adelante… poder hacer que cada concierto sea aún más especial o emotivo que el anterior. Por eso estamos aquí.
Otra cosa que hace único al El Altar del Holocausto es que, en una era de sobreexposición en redes sociales donde todo el mundo quiere mostrar su cara y todo lo que sea necesario para llamar la atención o alcanzar la fama, vosotros seguís manteniendo vuestras identidades en secreto ¿Es una forma de protección personal o una herramienta artística para que el oyente se concentre únicamente en la música, sin prejuicios ni egos?
Es una decisión y como tal debemos comulgar con ella, cuando se creó la banda en 2012 tomamos ese camino y será así hasta el final de la banda. No es para nada relevante cómo seamos o dejemos de ser físicamente los miembros de EADH, lo que sí debe tener repercusión es la música que se ejecute y cómo lo haga, eso sí es transcendental. El ego o los prejuicios no tienen cabida en nuestros sonidos.
Aunque no sepamos realmente quién está bajo la máscara, El Altar del Holocausto se escucha y se siente como una banda o incluso una institución muy sólida. ¿Podéis contarme si a lo largo de los años ha permanecido inalterable la formación o habéis vivido cambios en las filas? ¿Cómo afecta el relevo de un miembro cuando el concepto visual y espiritual de la banda es tan específico?
Como todo grupo, este también ha evolucionado… de ser un dúo en 2012 a ser cuatro miembros en la actualidad. Todo se trata de tener buena comunicación y entender bien el mensaje de la banda, ir todos en la misma dirección y remar a favor del proyecto. Por supuesto hemos tenido altibajos y momentos muy complicados, pero la banda está por encima de todo eso. EADH va más allá de los sentimientos que tengan sus miembros, no es un grupo formado por personas… EADH es nuestra forma de vida.
Vuestra estética y vuestros conciertos-homilías beben directamente del misticismo y la solemnidad del catolicismo, utilizando una imaginería que para algunos podría ser arriesgada. Sin embargo, lográis algo muy difícil: conmover a todo tipo de personas, incluso agnósticos y ateos, sin ofender a los creyentes. ¿Dónde está el secreto para mantener ese equilibrio tan respetuoso? ¿Buscáis algún tipo de provocación o más bien una vía de espiritualidad libre a través del arte?
Es interesante lo que planteas, creo que el equilibrio debe ser justo… esa vía espiritual del arte es donde reside la esencia de EADH, que el oyente lo interprete como realmente quiera. No es necesario pronunciarse, simplemente sentir la música y fluir. En eso quizás reside parte de la esencia de la banda, poder transmitir mensajes con los sentimientos.
Ligado con la pregunta anterior, da la sensación de que vuestro origen en Salamanca debe ser clave: vuestra propuesta evoca la sobriedad y el ascetismo de la Semana Santa de Castilla y León. ¿Hasta qué punto el peso histórico, la arquitectura y la tradición de vuestra tierra natal han moldeado el ADN visual y sonoro de El Altar del Holocausto?
No creo que realmente sea algo que haya modelado a la banda, ni lo sentimos como una influencia directa. De hecho varios miembros de la banda desde que se creó han estado más tiempo fuera de Salamanca o de España que en ella. Nos puede gustar más o menos esa imaginería o sobriedad, pero no creo que haya influenciado a la forma de ser de la banda, al menos de forma consciente o directa.
Como banda con un largo camino recorrido, desde un terreno más underground hasta llenar salas y tocar en grandes festivales, ¿qué diagnóstico le hacéis al panorama de la industria musical actual en España? ¿Es un entorno saludable para las propuestas independientes, novedosas y de nicho?
No sabría decirte. Desde nuestros inicios siempre hemos intentado ser una banda “DIY” en todo lo que hemos podido, cuando hemos tenido oportunidades las hemos intentado aprovechar y otras muchas las hemos desechado sin pensar en las consecuencias… no creo que seamos ejemplo de banda que ha triunfado o de banda a seguir. Sólo conocemos una fórmula que es trabajo y constancia. Casi siempre hemos tenido buenas experiencias con la gente del sector, sobre todo con los trabajadores que son el motor de todo esto… otra cosa es cómo se encuentre actualmente el panorama musical en algunos aspectos, pero ahí prefiero no entrar.
Estamos viendo una irrupción masiva de la Inteligencia Artificial en la composición musical y el arte visual. Para una banda como la vuestra, donde la imperfección humana, el sentimiento, el sudor del directo y el misticismo son el núcleo, ¿cómo veis esta tecnología? ¿Creéis que la IA podrá replicar o sustituir alguna vez el alma de una composición musical o el arte sacro?
Para nada… la inteligencia artificial jamás podrá transmitir sentimientos, por algo muy simple: no los tiene. Podrá replicarlos, pero siempre serán una copia… y ahí ya se pierde originalidad, creatividad y pensamiento. Es bastante triste, sobre todo por parte del consumidor. Hay que tener un poco más de criterio y saber diferenciar.
Mucha gente acude a vuestras “homilías” buscando una experiencia catártica, casi religiosa, un espacio donde procesar su propia oscuridad o sus problemas diarios en comunidad. ¿Sentís la responsabilidad de que vuestra música funcione como una especie de sanación o bálsamo espiritual para vuestros seguidores?
En algunas ocasiones lxs hermanxs nos transmiten esas experiencias, tras las homilías, a través de mensajes, etc… es cierto que no deja de sorprendernos y nos emociona muchísimo poder llegar de este modo al oyente. Sí creo que tenemos cierto grado de responsabilidad a la hora de subirnos a un escenario.
Cada vez intentamos perfeccionar más todo y que sea lo más profesional posible, pero sin dejar de lado la parte humana y la cercanía.
Muchas gracias por vuestro tiempo, si queréis añadir cualquier cosa o saludar a vuestros fans ¡este es el momento!
Aprovecho estas líneas para agradecer de corazón a la gente que nos sigue, apoya y admira… el cariño es mutuo. Os esperamos en la próxima gira de presentación de ECOS, que esperamos poder anunciar lo antes posible.
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El Altar Del Holocausto es toda una rareza en la industria musical: una banda totalmente instrumental, entre el doom y el postrock, capaz de crear piezas muy evocadoras y de enorme calidad. La identidad de sus miembros es un secreto, ya que tocan encapuchados como forma de anonimato y también tomando su inspiración estética de la tradición de la Semana Santa: sus capuchas se inspiran en los nazarenos o penitentes, mientras que sus conciertos son llamados por ellos mismos y sus seguidores “homilías”, en las que se busca elevar el espíritu a través de la música.
La banda consigue así alcanzar un equilibrio muy difícil: emocionar a todo tipo de personas, incluso a agnósticas, ateas o procedentes de otras tradiciones religiosas, sin ofender a los creyentes y reivindicando algunas de las enseñanzas más universales y enriquecedoras de su fe.
Hoy hemos podido hablar con uno de sus enigmáticos miembros con motivo del reciente lanzamiento de su cuarto álbum de estudio: ECOS; un trabajo que simboliza el regreso de la banda después de cinco años y el inicio de una nueva etapa.
Hola, soy Cristina para Track to Hell, ¡muchas gracias por concederme esta entrevista! En primer lugar quiero daros la enhorabuena: Ecos es un álbum magnífico y parece estar teniendo una acogida maravillosa en los medios y entre el público. ¿Cómo ha sido el proceso de gestación y grabación de este trabajo? ¿Buscáis explorar nuevos matices sonoros en comparación con vuestros anteriores trabajos?
Hola, igualmente, encantado de atenderte. Me alegra que hayas disfrutado de nuestro nuevo trabajo, ECOS. Es un honor que sea reconocido y que el oyente pueda disfrutar de él después de tanto tiempo. Ha sido un largo tiempo de gestión, cerca de año y medio, desde que comenzamos con su composición, maquetación, grabación y edición… nos encargamos íntegramente de todo el proceso, salvo de la parte del ingeniero de grabación en el estudio. Ha sido un proceso costoso, pero a la vez ha tenido su parte hermosa, sobre todo el proceso creativo, creo que ECOS pone a EADH en otro punto, este disco es un punto y aparte en la historia de la banda.
Puede que se puedan encontrar ciertos matices que sean nuevos, pero en general hemos buscado que el disco suene a EADH… que sea seña de identidad de la banda.
Ojalá tengan tan buena acogida las homilías de presentación que vendrán próximamente.
Con el disco ya girando y la gran respuesta que está recibiendo, ¿cómo está siendo el traslado al directo? ¿Qué podemos esperar de las fechas que tenéis por delante en esta gira?
Aún no hemos desvelado ninguna fecha de presentación, salvo dos festivales: el Westill en Francia y el In To The Void en Países Bajos. Pero ya estaban cerrados antes de la publicación de ECOS.
La gira considero que será la más ambiciosa de la banda hasta la fecha, intentaremos llegar a todos los lugares posibles, sobre todo fuera, y que ECOS resuene allá donde tengan a bien escucharlo. Cambiarán bastantes cosas respecto a giras anteriores, pero hasta que no se lleven a cabo las primeras homilías no puedo dar más detalles.
Hay varias cosas que hacen única a vuestra banda. Por ejemplo, en vuestro caso, defendéis una propuesta puramente instrumental (sin vocalista), algo que en la escena actual me parece todo un reto. ¿Cómo conseguís que vuestros instrumentos narren historias y mantengan al público en trance durante todo el concierto?
Es todo un reto poder llegar al público sin tener una voz que transmita el mensaje principal… pero los sentimientos en muchas ocasiones son más fuertes que las propias palabras. Es importante que el oyente entienda el sentido de las composiciones, por que se crean y cuál es el objetivo de ellas, de ese modo podrá sumergirse mejor en ellas y dejarse llevar en ese trance musical.
No es una tarea sencilla, ni siempre funciona, pero para nosotros es lo que nos motiva a seguir adelante… poder hacer que cada concierto sea aún más especial o emotivo que el anterior. Por eso estamos aquí.
Otra cosa que hace único al El Altar del Holocausto es que, en una era de sobreexposición en redes sociales donde todo el mundo quiere mostrar su cara y todo lo que sea necesario para llamar la atención o alcanzar la fama, vosotros seguís manteniendo vuestras identidades en secreto ¿Es una forma de protección personal o una herramienta artística para que el oyente se concentre únicamente en la música, sin prejuicios ni egos?
Es una decisión y como tal debemos comulgar con ella, cuando se creó la banda en 2012 tomamos ese camino y será así hasta el final de la banda. No es para nada relevante cómo seamos o dejemos de ser físicamente los miembros de EADH, lo que sí debe tener repercusión es la música que se ejecute y cómo lo haga, eso sí es transcendental. El ego o los prejuicios no tienen cabida en nuestros sonidos.
Aunque no sepamos realmente quién está bajo la máscara, El Altar del Holocausto se escucha y se siente como una banda o incluso una institución muy sólida. ¿Podéis contarme si a lo largo de los años ha permanecido inalterable la formación o habéis vivido cambios en las filas? ¿Cómo afecta el relevo de un miembro cuando el concepto visual y espiritual de la banda es tan específico?
Como todo grupo, este también ha evolucionado… de ser un dúo en 2012 a ser cuatro miembros en la actualidad. Todo se trata de tener buena comunicación y entender bien el mensaje de la banda, ir todos en la misma dirección y remar a favor del proyecto. Por supuesto hemos tenido altibajos y momentos muy complicados, pero la banda está por encima de todo eso. EADH va más allá de los sentimientos que tengan sus miembros, no es un grupo formado por personas… EADH es nuestra forma de vida.
Vuestra estética y vuestros conciertos-homilías beben directamente del misticismo y la solemnidad del catolicismo, utilizando una imaginería que para algunos podría ser arriesgada. Sin embargo, lográis algo muy difícil: conmover a todo tipo de personas, incluso agnósticos y ateos, sin ofender a los creyentes. ¿Dónde está el secreto para mantener ese equilibrio tan respetuoso? ¿Buscáis algún tipo de provocación o más bien una vía de espiritualidad libre a través del arte?
Es interesante lo que planteas, creo que el equilibrio debe ser justo… esa vía espiritual del arte es donde reside la esencia de EADH, que el oyente lo interprete como realmente quiera. No es necesario pronunciarse, simplemente sentir la música y fluir. En eso quizás reside parte de la esencia de la banda, poder transmitir mensajes con los sentimientos.
Ligado con la pregunta anterior, da la sensación de que vuestro origen en Salamanca debe ser clave: vuestra propuesta evoca la sobriedad y el ascetismo de la Semana Santa de Castilla y León. ¿Hasta qué punto el peso histórico, la arquitectura y la tradición de vuestra tierra natal han moldeado el ADN visual y sonoro de El Altar del Holocausto?
No creo que realmente sea algo que haya modelado a la banda, ni lo sentimos como una influencia directa. De hecho varios miembros de la banda desde que se creó han estado más tiempo fuera de Salamanca o de España que en ella. Nos puede gustar más o menos esa imaginería o sobriedad, pero no creo que haya influenciado a la forma de ser de la banda, al menos de forma consciente o directa.
Como banda con un largo camino recorrido, desde un terreno más underground hasta llenar salas y tocar en grandes festivales, ¿qué diagnóstico le hacéis al panorama de la industria musical actual en España? ¿Es un entorno saludable para las propuestas independientes, novedosas y de nicho?
No sabría decirte. Desde nuestros inicios siempre hemos intentado ser una banda “DIY” en todo lo que hemos podido, cuando hemos tenido oportunidades las hemos intentado aprovechar y otras muchas las hemos desechado sin pensar en las consecuencias… no creo que seamos ejemplo de banda que ha triunfado o de banda a seguir. Sólo conocemos una fórmula que es trabajo y constancia. Casi siempre hemos tenido buenas experiencias con la gente del sector, sobre todo con los trabajadores que son el motor de todo esto… otra cosa es cómo se encuentre actualmente el panorama musical en algunos aspectos, pero ahí prefiero no entrar.
Estamos viendo una irrupción masiva de la Inteligencia Artificial en la composición musical y el arte visual. Para una banda como la vuestra, donde la imperfección humana, el sentimiento, el sudor del directo y el misticismo son el núcleo, ¿cómo veis esta tecnología? ¿Creéis que la IA podrá replicar o sustituir alguna vez el alma de una composición musical o el arte sacro?
Para nada… la inteligencia artificial jamás podrá transmitir sentimientos, por algo muy simple: no los tiene. Podrá replicarlos, pero siempre serán una copia… y ahí ya se pierde originalidad, creatividad y pensamiento. Es bastante triste, sobre todo por parte del consumidor. Hay que tener un poco más de criterio y saber diferenciar.
Mucha gente acude a vuestras “homilías” buscando una experiencia catártica, casi religiosa, un espacio donde procesar su propia oscuridad o sus problemas diarios en comunidad. ¿Sentís la responsabilidad de que vuestra música funcione como una especie de sanación o bálsamo espiritual para vuestros seguidores?
En algunas ocasiones lxs hermanxs nos transmiten esas experiencias, tras las homilías, a través de mensajes, etc… es cierto que no deja de sorprendernos y nos emociona muchísimo poder llegar de este modo al oyente. Sí creo que tenemos cierto grado de responsabilidad a la hora de subirnos a un escenario.
Cada vez intentamos perfeccionar más todo y que sea lo más profesional posible, pero sin dejar de lado la parte humana y la cercanía.
Muchas gracias por vuestro tiempo, si queréis añadir cualquier cosa o saludar a vuestros fans ¡este es el momento!
Aprovecho estas líneas para agradecer de corazón a la gente que nos sigue, apoya y admira… el cariño es mutuo. Os esperamos en la próxima gira de presentación de ECOS, que esperamos poder anunciar lo antes posible.
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