

La visita de Hamlet a la sala Salamandra de Barcelona volvió a confirmar que su relación con el directo sigue siendo uno de sus mayores activos. Sin necesidad de artificios excesivos, el grupo madrileño salió a escena con una propuesta centrada en la contundencia y en un repertorio bien equilibrado entre distintas etapas de su carrera. La sala presentó una buena entrada, con un público entregado desde los primeros minutos y dispuesto a acompañar cada tema sin apenas descanso.
El arranque del concierto fue directo, sin rodeos, con “Antes Y Después” marcando el tono de la noche. Desde ese momento, la banda mostró un sonido sólido y compacto, apoyado en la pegada de su base rítmica y en unas guitarras especialmente afiladas. Temas como “Queda Mucho Por Hacer” y “Limítate” mantuvieron la intensidad alta, mientras que las primeras incursiones en su material más reciente, como “Acto De Fé”, sirvieron para integrar con naturalidad los cortes de Inmortal dentro del setlist.
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Uno de los aspectos más destacables fue la variedad del repertorio, con guiños a diferentes discos sin centrarse únicamente en una etapa concreta. Canciones como “En Mi Piel” o “Estigmatizado” funcionaron con solvencia, mientras que piezas más introspectivas como “Vivo En Él” aportaron matices distintos dentro de un concierto dominado por la contundencia. La banda apenas dio tregua entre temas, apostando por un ritmo constante que evitó cualquier bajón en la atención del público.
El tramo central del concierto estuvo marcado por algunos de los momentos más coreados, con “Denuncio A Dios” y “Paz Y Amén” desatando una respuesta inmediata entre los asistentes. La conexión con la audiencia fue evidente, especialmente en clásicos como “Tortura-Visión” o “No Sé Decir Adiós”, donde la sala respondió con intensidad. Incluso los temas más recientes, como “Tempestad”, encontraron su espacio sin romper la dinámica del concierto.
En la recta final, Hamlet apretó aún más el ritmo con “Egoísmo”, “Tu Medicina” y “J.F.”, antes de encarar unos bises que mantuvieron el nivel de energía. “Imaginé” aportó un pequeño respiro antes del cierre definitivo con “¿Qué Voy A Hacer?” e “Irracional”, dos temas que terminaron de encender a una sala completamente implicada. La banda se mostró firme durante toda la actuación, sosteniendo un directo compacto y sin fisuras.


La visita de Hamlet a la sala Salamandra de Barcelona volvió a confirmar que su relación con el directo sigue siendo uno de sus mayores activos. Sin necesidad de artificios excesivos, el grupo madrileño salió a escena con una propuesta centrada en la contundencia y en un repertorio bien equilibrado entre distintas etapas de su carrera. La sala presentó una buena entrada, con un público entregado desde los primeros minutos y dispuesto a acompañar cada tema sin apenas descanso.
El arranque del concierto fue directo, sin rodeos, con “Antes Y Después” marcando el tono de la noche. Desde ese momento, la banda mostró un sonido sólido y compacto, apoyado en la pegada de su base rítmica y en unas guitarras especialmente afiladas. Temas como “Queda Mucho Por Hacer” y “Limítate” mantuvieron la intensidad alta, mientras que las primeras incursiones en su material más reciente, como “Acto De Fé”, sirvieron para integrar con naturalidad los cortes de Inmortal dentro del setlist.
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Uno de los aspectos más destacables fue la variedad del repertorio, con guiños a diferentes discos sin centrarse únicamente en una etapa concreta. Canciones como “En Mi Piel” o “Estigmatizado” funcionaron con solvencia, mientras que piezas más introspectivas como “Vivo En Él” aportaron matices distintos dentro de un concierto dominado por la contundencia. La banda apenas dio tregua entre temas, apostando por un ritmo constante que evitó cualquier bajón en la atención del público.
El tramo central del concierto estuvo marcado por algunos de los momentos más coreados, con “Denuncio A Dios” y “Paz Y Amén” desatando una respuesta inmediata entre los asistentes. La conexión con la audiencia fue evidente, especialmente en clásicos como “Tortura-Visión” o “No Sé Decir Adiós”, donde la sala respondió con intensidad. Incluso los temas más recientes, como “Tempestad”, encontraron su espacio sin romper la dinámica del concierto.
En la recta final, Hamlet apretó aún más el ritmo con “Egoísmo”, “Tu Medicina” y “J.F.”, antes de encarar unos bises que mantuvieron el nivel de energía. “Imaginé” aportó un pequeño respiro antes del cierre definitivo con “¿Qué Voy A Hacer?” e “Irracional”, dos temas que terminaron de encender a una sala completamente implicada. La banda se mostró firme durante toda la actuación, sosteniendo un directo compacto y sin fisuras.
















