


Hypocrisy pasó con su ‘Mass Hallucination’ tour por Dinamarca, acompañado por nada menos que el legendario Abbath, Vreid y Vomitory. La banda de Peter Tägtgren encabeza esta nueva gira europea y repasa sus más de tres décadas de brutalidad.
La noche arrancó temprano en el Amager Bio de Copenhague, con la presentación de Vomitory que subió al escenario poco antes de las 19:00. La banda formada en el ‘89 por Urban Gustafsson hizo un repaso de sus más de 30 años en el rubro ante un recinto semivacío. Fue corto y conciso. Solo media hora de un sonido rabioso y casi nula interacción con el público. Siendo un viernes feriado y con 4 bandas tocando desde temprano, es entendible que no hubiera mucha gente en el comienzo, ya que muchos se habrán quedado tomando una o dos cervezas antes de entrar. Pero los suecos no hicieron demasiado para generar empatía con el público presente, ni desde la actitud, lo visual o lo musical. Dió la sensación de que fueron a hacer un trámite.
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Casi lo mismo se podría decir de Vreid. Una intro con un sonido gutural y envolvente hizo temblar las paredes, dando paso a los noruegos, que también tomaron el escenario durante media hora para desplegar su black metal melódico y ‘‘black and roll’’ inspirado en las montañas y fiordos de Sogndal. El set fue de siete temas, entre los cuales sonaron ‘The Skies Turn Black’ de su último álbum del mismo nombre, sacado este año,y clásicos de la banda como ‘Lifehunger’ con el cual cerraron su presentación. Se mostraron más abiertos e interactuaron un poco más con el público —sobre todo el bajista Hvall—, quien después del show se quedó sacando fotos con los fans y firmando autógrafos. Hubo más actitud en el escenario, pero no mucho para destacar desde lo musical.
El aperitivo fuerte de la noche llegó con Abbath. Se podría decir que más que un invitado especial fue un co-headliner, ya que no solo tiene una extensa trayectoria cementada en Immortal, sino también un público que lo sigue y que tal vez haya ido más interesado en él que en Hypocrisy. Pero la diferencia entre Abbath y las bandas que tocaron antes estuvo en el maquillaje estilo panda característico y el humo básicamente. Otra vez casi nula interacción con el público, más allá de sus habituales e inentendibles balbuceos que generan alguna que otra risa en la gente. Un poco lejos ya de la creatividad que lo llevó a ser quien es y que hoy sigue de alguna manera vigente justamente apoyado en su pasado, por la energía que pone en el escenario y la banda que lo acompaña, que suena muy bien y lo contiene musicalmente. Sobrio show que por suerte nada tuvo que ver con su último paso por Argentina en 2019.
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Ya con la batería tomando el centro del escenario y no al costado como con las otras bandas, las luces bajaron, la música ambiental dio paso a una intro en aumento y Hypocrisy hizo sonar los acordes de ‘They Will Arrive’, tema que pertenece a ‘Worship’, último álbum de la banda lanzado en 2021. Gran tema para abrir el show. Ya desde el principio quedó más que en evidencia quiénes eran las estrellas de la noche. Un sonido mucho más prolijo y potente que las bandas anteriores. Con una mejor presencia en el escenario y más conexión con el público. Incluso el frontman Peter Tägtgren diciéndole al público que hablaría en sueco, porque los daneses entienden sueco, pero los suecos no entienden el danés.
El hecho de que la gira no sea parte de la presentación de un disco hizo que pudieran hacer un repaso bastante completo de su discografía. Tocaron temas de nueve de los trece álbumes de estudio que lanzaron. Desde ‘Inferior Devoties’ del álbum ‘Osculum Obscenum’ de 1993, pasando por el clásico ‘Eraser’ de ‘The Arrival’ hasta ‘Children of the Grey’ de ‘Worship’.
Acorde iba avanzando el show, más se iba encendiendo la gente y más conectados se veían los músicos, tanto entre ellos como con los fans. Miradas complices hacia la gente, intercambio de posiciones en el escenario y duelo de instrumentos incluido.
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Mención aparte para Mikael Hedlund en el bajo, uno de los miembros fundadores junto a Peter Tägtgren. Que con una presencia bien marcada y un sonido redondo iba codo a codo con una batería ajustada en tempo.
Trece canciones formaron parte del setlist que duró cerca de una hora y cuarto y que fue llegando a su fin con temas como ‘Adjusting The Sun’, ‘Fractured Millennium’, y ‘War-Path’ que fueron abriendo el camino para el último tema de la noche y gran final con ‘Roswel 47’. Después de lo cual empezó el ritual del revoleo de puas y palillos mientras sonaba ‘Drained’ en los parlantes.
Si bien Hypocrisy levantó mucho el promedio de la noche con su profesionalidad, la verdad es que estuvo más que justificada la poca convocatoria que tuvo el evento. Tanto Vomitory como Vreid y Abbath parecieron estar cumpliendo una obligación más que dando un show para gente que pagó un ticket para ir a verlos en un feriado largo. Una noche en donde los protagonistas no contagiaron mucho más que un frío, frío metal escandinavo.




Hypocrisy pasó con su ‘Mass Hallucination’ tour por Dinamarca, acompañado por nada menos que el legendario Abbath, Vreid y Vomitory. La banda de Peter Tägtgren encabeza esta nueva gira europea y repasa sus más de tres décadas de brutalidad.
La noche arrancó temprano en el Amager Bio de Copenhague, con la presentación de Vomitory que subió al escenario poco antes de las 19:00. La banda formada en el ‘89 por Urban Gustafsson hizo un repaso de sus más de 30 años en el rubro ante un recinto semivacío. Fue corto y conciso. Solo media hora de un sonido rabioso y casi nula interacción con el público. Siendo un viernes feriado y con 4 bandas tocando desde temprano, es entendible que no hubiera mucha gente en el comienzo, ya que muchos se habrán quedado tomando una o dos cervezas antes de entrar. Pero los suecos no hicieron demasiado para generar empatía con el público presente, ni desde la actitud, lo visual o lo musical. Dió la sensación de que fueron a hacer un trámite.
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El aperitivo fuerte de la noche llegó con Abbath. Se podría decir que más que un invitado especial fue un co-headliner, ya que no solo tiene una extensa trayectoria cementada en Immortal, sino también un público que lo sigue y que tal vez haya ido más interesado en él que en Hypocrisy. Pero la diferencia entre Abbath y las bandas que tocaron antes estuvo en el maquillaje estilo panda característico y el humo básicamente. Otra vez casi nula interacción con el público, más allá de sus habituales e inentendibles balbuceos que generan alguna que otra risa en la gente. Un poco lejos ya de la creatividad que lo llevó a ser quien es y que hoy sigue de alguna manera vigente justamente apoyado en su pasado, por la energía que pone en el escenario y la banda que lo acompaña, que suena muy bien y lo contiene musicalmente. Sobrio show que por suerte nada tuvo que ver con su último paso por Argentina en 2019.
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El hecho de que la gira no sea parte de la presentación de un disco hizo que pudieran hacer un repaso bastante completo de su discografía. Tocaron temas de nueve de los trece álbumes de estudio que lanzaron. Desde ‘Inferior Devoties’ del álbum ‘Osculum Obscenum’ de 1993, pasando por el clásico ‘Eraser’ de ‘The Arrival’ hasta ‘Children of the Grey’ de ‘Worship’.
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Trece canciones formaron parte del setlist que duró cerca de una hora y cuarto y que fue llegando a su fin con temas como ‘Adjusting The Sun’, ‘Fractured Millennium’, y ‘War-Path’ que fueron abriendo el camino para el último tema de la noche y gran final con ‘Roswel 47’. Después de lo cual empezó el ritual del revoleo de puas y palillos mientras sonaba ‘Drained’ en los parlantes.
Si bien Hypocrisy levantó mucho el promedio de la noche con su profesionalidad, la verdad es que estuvo más que justificada la poca convocatoria que tuvo el evento. Tanto Vomitory como Vreid y Abbath parecieron estar cumpliendo una obligación más que dando un show para gente que pagó un ticket para ir a verlos en un feriado largo. Una noche en donde los protagonistas no contagiaron mucho más que un frío, frío metal escandinavo.





















