

Texto por Tom Muir
Si bien el género del black metal puede estar hoy asociado a escandinavos de gesto serio, cubiertos de pinchos metálicos y corpse paint, algunas bandas todavía miran hacia los orígenes más humildes del estilo, en su improbable nacimiento en el norte de Inglaterra. Venom ofrecieron una versión más agresiva de la emergente escena hardcore punk de la época, acompañada de un gusto por la teatralidad y una adoración satánica claramente irónica.
Muchos años después, la escena está más viva que nunca. Algunas bandas siguen la línea del movimiento noruego, con propuestas atmosféricas como las inglesas Winterfylleth y Abduction, o el proyecto unipersonal escocés Saor, que han recibido reconocimiento de la crítica y actúan en festivales internacionales con entradas agotadas. Por otro lado, bandas como Anaal Nathrakh y Akercocke llevan el extremismo al límite a través de la experimentación, con paisajes sonoros infernales que rinden culto a fuerzas oscuras o funcionan como banda sonora de un apocalipsis provocado por la propia humanidad. Aun así, existe un nutrido grupo de bandas que continúa impulsando el estilo híbrido entre black metal y punk.
Partiendo de unos inicios igualmente modestos, Hellripper se han convertido en uno de los nombres más destacados del black metal en Reino Unido. Originalmente surgidos en Aberdeen como un proyecto de estudio en solitario (al igual que sus compatriotas de Saor), con el tiempo han evolucionado hasta convertirse en una banda completa en directo.
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Comenzando con un black metal directo y con fuerte influencia punk, el proyecto ha madurado en su composición a medida que aumentaba su producción discográfica. Con ese crecimiento, también ha llegado una mayor popularidad, convirtiéndose en presencia habitual tanto en festivales del Reino Unido como internacionales.
Ahora, en la noche de presentación de su cuarto álbum, Coronach, la banda se prepara para ofrecer el concierto más importante de su carrera como cabezas de cartel. Afortunadamente, el público estaba con ganas de fiesta en una noche de viernes. Y así, me dispuse a comprobar qué había cambiado en la que sería la cuarta vez que los veía en directo.
Puede que hayan empezado antes de lo deseado, pero los glaswegianos Scordatura estuvieron más que a la altura a la hora de calentar al público. Nada más subir al escenario, el vocalista Daryl Boyce dejó claro su orgullo por su origen local.
La banda representa una excepción dentro del cartel. Mientras el resto se mueve dentro del black metal, Scordatura practica death metal, siendo además uno de los nombres más conocidos de la escena de Glasgow.
Con un set corto, fueron directos al grano. El batería Tam Moran mantuvo una intensidad constante, mientras la voz de Boyce se movía en registros guturales con una entrega rápida y agresiva. Las guitarras alternaban entre riffs con palm mute que marcaban un groove contundente y pasajes más agudos con cierto enfoque técnico, incluso sin recurrir a solos. Lo más destacable es que, pese a esos momentos más elaborados, el sonido nunca se convirtió en una masa indistinta.
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Aunque la entrada del público fue algo lenta al principio, poco a poco la sala se fue llenando. Se percibía una división clara: en las primeras filas, parte del público estaba completamente entregada, con puños en alto y un pequeño circle pit en marcha; hacia el fondo, algunos asistentes observaban con más distancia.
A pesar de que no todos los presentes los conocían, su discografía tuvo buena representación. Sonaron varios temas de Mass Failure (2020), además de adelantos de su próximo trabajo (que ya habían presentado en directo anteriormente). También hubo espacio para un corte menos habitual de su primer álbum. Al terminar, dejaron al público listo para lo que vendría después.
Desde Derby, Devastator llegaron para iniciar la parte más black-thrash de la noche. Son un nombre habitual en circuito, con paso reciente por Edimburgo y presencia en festivales como Fortress, Damnation o Bloodstock Winter Gathering.
Con corpse paint, brazaletes de pinchos y calaveras de cabra en el pie de micro, la banda apostó por una estética clara. También se percibía una fuerte influencia de Motörhead, tanto por la puesta en escena como por su elección reciente de versiones.
Al arrancar con “Walpurgisnacht”, el sonido remitía al black metal escandinavo, pero con riffs que recordaban al thrash clásico de discos como Kill ’Em All de Metallica o Bonded by Blood de Exodus. El vocalista Thomas Collings agradeció la asistencia y a Hellripper por contar con ellos antes de lanzar “Worship The Goat”.
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Tras un breve problema técnico con el bajo, Collings bromeó con el público antes de anunciar otro tema rápido —aunque, como él mismo señaló, “todos lo son”—. El resultado fue un aumento claro de la intensidad: circle pits más grandes y varios asistentes surfeando sobre el público. Con “Baptised in Blasphemy”, el ambiente quedó completamente encendido.
El turno fue para los suecos Sarcator, la banda más joven del cartel y en su debut en Reino Unido. Su sonido combinó thrash al estilo de los primeros Kreator con elementos más progresivos y toques cercanos a la etapa viking de Bathory.
Tras la intensidad de Devastator, el público mostró algo menos de movimiento. Hubo menos crowd surfing y circle pits, que solo repuntaron hacia el final. Como punto destacado, interpretaron una versión de “Dogfight” de Anti Cimex, un clásico del punk sueco.
Aunque la respuesta fue más contenida, su paso dejó buenas sensaciones y abre la puerta a futuras visitas.
Y llegó el momento principal. Hellripper salió a escena con “All Hail The Goat” y “Hell’s Rock ’n’ Roll”, recuperando de inmediato la energía en la sala. La presentación de Coronach encontró un buen equilibrio entre material nuevo y temas ya conocidos.
El single “Kinchyle” resumió bien las influencias de la banda y su evolución compositiva, manteniendo gancho en estructuras directas. James McBain agradeció al público su presencia y también a los músicos que lo acompañaban en directo, con una formación ligeramente distinta para la ocasión.
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Parte del atractivo de Hellripper en vivo es esa sensación de que todo puede acelerarse en cualquier momento. Temas como “The Affair of the Poisons” sonaron incluso más rápidos que en estudio. Tras varios cortes intensos, hubo un respiro con “Warlocks Grim & Withered Hags”, que mostró una faceta más elaborada en la composición. En esa línea, “The Nuckalavee” combinó riffs de black metal con una estructura más amplia y un solo con aire clásico.
En un concierto en casa no faltaron sorpresas. La banda interpretó “Mainline” de Zeke como homenaje a sus influencias. Para el cierre, se sumó Jack Batcharj (de Disposable) a la guitarra en “Bastards of Hades”, mientras McBain se lanzaba sobre el público. Aún hubo tiempo para un bis improvisado con un tema menos habitual de su primer álbum.
En conjunto, y como el propio McBain señaló, la respuesta del público confirmó que la escena metal en Escocia atraviesa uno de sus mejores momentos.

- Scordatura
- Scordatura
- Scordatura
- Devastator
- Devastator
- Devastator
- Sarcator
- Sarcator
- Sarcator
- Hellripper
- Hellripper
- Hellripper


Texto por Tom Muir
Si bien el género del black metal puede estar hoy asociado a escandinavos de gesto serio, cubiertos de pinchos metálicos y corpse paint, algunas bandas todavía miran hacia los orígenes más humildes del estilo, en su improbable nacimiento en el norte de Inglaterra. Venom ofrecieron una versión más agresiva de la emergente escena hardcore punk de la época, acompañada de un gusto por la teatralidad y una adoración satánica claramente irónica.
Muchos años después, la escena está más viva que nunca. Algunas bandas siguen la línea del movimiento noruego, con propuestas atmosféricas como las inglesas Winterfylleth y Abduction, o el proyecto unipersonal escocés Saor, que han recibido reconocimiento de la crítica y actúan en festivales internacionales con entradas agotadas. Por otro lado, bandas como Anaal Nathrakh y Akercocke llevan el extremismo al límite a través de la experimentación, con paisajes sonoros infernales que rinden culto a fuerzas oscuras o funcionan como banda sonora de un apocalipsis provocado por la propia humanidad. Aun así, existe un nutrido grupo de bandas que continúa impulsando el estilo híbrido entre black metal y punk.
Partiendo de unos inicios igualmente modestos, Hellripper se han convertido en uno de los nombres más destacados del black metal en Reino Unido. Originalmente surgidos en Aberdeen como un proyecto de estudio en solitario (al igual que sus compatriotas de Saor), con el tiempo han evolucionado hasta convertirse en una banda completa en directo.
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Comenzando con un black metal directo y con fuerte influencia punk, el proyecto ha madurado en su composición a medida que aumentaba su producción discográfica. Con ese crecimiento, también ha llegado una mayor popularidad, convirtiéndose en presencia habitual tanto en festivales del Reino Unido como internacionales.
Ahora, en la noche de presentación de su cuarto álbum, Coronach, la banda se prepara para ofrecer el concierto más importante de su carrera como cabezas de cartel. Afortunadamente, el público estaba con ganas de fiesta en una noche de viernes. Y así, me dispuse a comprobar qué había cambiado en la que sería la cuarta vez que los veía en directo.
Puede que hayan empezado antes de lo deseado, pero los glaswegianos Scordatura estuvieron más que a la altura a la hora de calentar al público. Nada más subir al escenario, el vocalista Daryl Boyce dejó claro su orgullo por su origen local.
La banda representa una excepción dentro del cartel. Mientras el resto se mueve dentro del black metal, Scordatura practica death metal, siendo además uno de los nombres más conocidos de la escena de Glasgow.
Con un set corto, fueron directos al grano. El batería Tam Moran mantuvo una intensidad constante, mientras la voz de Boyce se movía en registros guturales con una entrega rápida y agresiva. Las guitarras alternaban entre riffs con palm mute que marcaban un groove contundente y pasajes más agudos con cierto enfoque técnico, incluso sin recurrir a solos. Lo más destacable es que, pese a esos momentos más elaborados, el sonido nunca se convirtió en una masa indistinta.
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Aunque la entrada del público fue algo lenta al principio, poco a poco la sala se fue llenando. Se percibía una división clara: en las primeras filas, parte del público estaba completamente entregada, con puños en alto y un pequeño circle pit en marcha; hacia el fondo, algunos asistentes observaban con más distancia.
A pesar de que no todos los presentes los conocían, su discografía tuvo buena representación. Sonaron varios temas de Mass Failure (2020), además de adelantos de su próximo trabajo (que ya habían presentado en directo anteriormente). También hubo espacio para un corte menos habitual de su primer álbum. Al terminar, dejaron al público listo para lo que vendría después.
Desde Derby, Devastator llegaron para iniciar la parte más black-thrash de la noche. Son un nombre habitual en circuito, con paso reciente por Edimburgo y presencia en festivales como Fortress, Damnation o Bloodstock Winter Gathering.
Con corpse paint, brazaletes de pinchos y calaveras de cabra en el pie de micro, la banda apostó por una estética clara. También se percibía una fuerte influencia de Motörhead, tanto por la puesta en escena como por su elección reciente de versiones.
Al arrancar con “Walpurgisnacht”, el sonido remitía al black metal escandinavo, pero con riffs que recordaban al thrash clásico de discos como Kill ’Em All de Metallica o Bonded by Blood de Exodus. El vocalista Thomas Collings agradeció la asistencia y a Hellripper por contar con ellos antes de lanzar “Worship The Goat”.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Kataklysm en Copenhague: “Una Misa de Brutalidad”
Tras un breve problema técnico con el bajo, Collings bromeó con el público antes de anunciar otro tema rápido —aunque, como él mismo señaló, “todos lo son”—. El resultado fue un aumento claro de la intensidad: circle pits más grandes y varios asistentes surfeando sobre el público. Con “Baptised in Blasphemy”, el ambiente quedó completamente encendido.
El turno fue para los suecos Sarcator, la banda más joven del cartel y en su debut en Reino Unido. Su sonido combinó thrash al estilo de los primeros Kreator con elementos más progresivos y toques cercanos a la etapa viking de Bathory.
Tras la intensidad de Devastator, el público mostró algo menos de movimiento. Hubo menos crowd surfing y circle pits, que solo repuntaron hacia el final. Como punto destacado, interpretaron una versión de “Dogfight” de Anti Cimex, un clásico del punk sueco.
Aunque la respuesta fue más contenida, su paso dejó buenas sensaciones y abre la puerta a futuras visitas.
Y llegó el momento principal. Hellripper salió a escena con “All Hail The Goat” y “Hell’s Rock ’n’ Roll”, recuperando de inmediato la energía en la sala. La presentación de Coronach encontró un buen equilibrio entre material nuevo y temas ya conocidos.
El single “Kinchyle” resumió bien las influencias de la banda y su evolución compositiva, manteniendo gancho en estructuras directas. James McBain agradeció al público su presencia y también a los músicos que lo acompañaban en directo, con una formación ligeramente distinta para la ocasión.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Unto Others en Buenos Aires: “El gótico también se celebra”
Parte del atractivo de Hellripper en vivo es esa sensación de que todo puede acelerarse en cualquier momento. Temas como “The Affair of the Poisons” sonaron incluso más rápidos que en estudio. Tras varios cortes intensos, hubo un respiro con “Warlocks Grim & Withered Hags”, que mostró una faceta más elaborada en la composición. En esa línea, “The Nuckalavee” combinó riffs de black metal con una estructura más amplia y un solo con aire clásico.
En un concierto en casa no faltaron sorpresas. La banda interpretó “Mainline” de Zeke como homenaje a sus influencias. Para el cierre, se sumó Jack Batcharj (de Disposable) a la guitarra en “Bastards of Hades”, mientras McBain se lanzaba sobre el público. Aún hubo tiempo para un bis improvisado con un tema menos habitual de su primer álbum.
En conjunto, y como el propio McBain señaló, la respuesta del público confirmó que la escena metal en Escocia atraviesa uno de sus mejores momentos.

- Scordatura
- Scordatura
- Scordatura
- Devastator
- Devastator
- Devastator
- Sarcator
- Sarcator
- Sarcator
- Hellripper
- Hellripper
- Hellripper




















