


Todos sabemos lo complicado que es vivir de la música. Triunfar, alcanzar el éxito y ser reconocido a nivel mundial. Muchos comienzan con esa idea para al final terminar dándose el golpe con la dura realidad. De que el camino nunca es color de rosas.
Si ya es complicado dentro de los géneros populares, imagínense hacerlo en la escena extrema. Con una propuesta e imagen que seguro ahuyente a más de uno. Pues ese es el caso de Malevolent Creation y Mystic Circle, dos agrupaciones que nacieron a comienzos de los 90’ con la ilusión de hacerse un nombre dentro de la industria pesada, y acabaron viviendo a las sombras de la grandeza que alguna vez soñaron.
La ruta inalterable
Formados originalmente en Buffalo (Nueva York), Malevolent Creation es uno de esos grupos que se sumó a la escena de Florida a comienzos de la década del 90’ para terminar de darle forma al death metal. Con sus claras influencias provenientes del thrash metal, la banda consiguió un sonido definido y propio. Y junto junto con pilares como Deicide, Obituary, Morbid Angel o Monstrosity moldeó un género que se fue abriendo paso durante esos años dentro de la comunidad underground.
Con un debut muy aclamado por parte de la escena extrema como lo fue The Ten Commandments (1991), los norteamericanos parecían tener el camino allanado para construir una carrera prodigiosa y exitosa. Sin embargo, tuvieron un problema que suele azotar a muchos grupos y a veces marca un parámetro dentro de la industria. Y es que nunca alcanzaron el nivel de su primer trabajo.
Retribution (1992) fue bien recibido, pero sin el mismo impacto. Mantenía las bases y ADN del debut, aunque no la trascendencia. Y ya con su tercera obra, Stillborn (1993), la banda había quedado relegada a las segundas ligas. Mientras sus contemporáneos ganaban la atención de la crítica y los fanáticos, Malevolant Creation no consiguió trascender las barreras del under. Y eso llevó a que aparezcan los cambios de alineación.
El conjunto siguió. Los discos también. Las giras nunca pararon. Pero el interés por parte del público se fue apagando. Nuevas propuestas aparecieron por el radar. Y los chicos que alguna vez fueron una joven promesa dejaron de serlo.
La ruta cambiante
Cambiamos de continente. De Estados Unidos pasamos a Alemania. Y del death metal, nos volcamos hacia el black metal. Más en concreto, el sinfónico/melódico. Mystic Circle nació en Ludwigshafen como un proyecto extremo lleno de crudeza y brutalidad. Pero que durante la década de los 90’, fue mutando de sonido hasta encontrar su estilo.
Su debut Morgenröte – Der Schrei nach Finsternis editado en 1997, los puso en el mapa europeo. Pero el gran salto lo darían al año siguiente con Drachenblut (1998), una obra conceptual que ayudó a expandir el black metal sinfónico. Y mostró que los teclados podían convivir con la agresividad y frialdad de las guitarras. Con Infernal Satanic Verses (1999) estiraron su racha e iban camino a convertirse en referentes de primera línea.
No obstante, los cambios en la dirección musical del grupo siguieron. Y en este caso, no para bien. Ya entrados al nuevo siglo, los alemanes trasmutaron hacia un death metal melódico que no fue del todo aceptado por sus fanáticos. Ni tampoco por los medios. Y la salida de su baterista y fundador, Aaarrrgon, no facilitó las cosas. Si a eso le sumamos la aparición de baterías programadas para completar sus giras, no resulta una sorpresa descubrir que el grupo puso punto final a su carrera en 2007.
El destino que los une
Tras el paso de los años, Malevolent Creation siguió al pie del cañón de forma ininterrumpida. Conservando su estilo y manteniendo al guitarrista Phil Fasciana, como su único miembro original y fundador entre sus filas. Editando trabajos, y labrando una discografía con sangre y sudor, pero fiel a sus raíces.
Por su parte, Mystic Circle se reconstruyó en 2021 con su vocalista Beelzebub y Aaarrrgon como únicos integrantes. Conformando así un dúo creativo, que ya lleva tres discos editados desde entonces, y con mucho más por venir.
Ambas bandas se van a estar presentando en Argentina el próximo viernes 23 de octubre, en el Teatrito, para defender sus posturas y demostrar que hay distintas formas de llegar al final del camino. Y de alcanzar el éxito. Entradas por Passline.




Todos sabemos lo complicado que es vivir de la música. Triunfar, alcanzar el éxito y ser reconocido a nivel mundial. Muchos comienzan con esa idea para al final terminar dándose el golpe con la dura realidad. De que el camino nunca es color de rosas.
Si ya es complicado dentro de los géneros populares, imagínense hacerlo en la escena extrema. Con una propuesta e imagen que seguro ahuyente a más de uno. Pues ese es el caso de Malevolent Creation y Mystic Circle, dos agrupaciones que nacieron a comienzos de los 90’ con la ilusión de hacerse un nombre dentro de la industria pesada, y acabaron viviendo a las sombras de la grandeza que alguna vez soñaron.
La ruta inalterable
Formados originalmente en Buffalo (Nueva York), Malevolent Creation es uno de esos grupos que se sumó a la escena de Florida a comienzos de la década del 90’ para terminar de darle forma al death metal. Con sus claras influencias provenientes del thrash metal, la banda consiguió un sonido definido y propio. Y junto junto con pilares como Deicide, Obituary, Morbid Angel o Monstrosity moldeó un género que se fue abriendo paso durante esos años dentro de la comunidad underground.
Con un debut muy aclamado por parte de la escena extrema como lo fue The Ten Commandments (1991), los norteamericanos parecían tener el camino allanado para construir una carrera prodigiosa y exitosa. Sin embargo, tuvieron un problema que suele azotar a muchos grupos y a veces marca un parámetro dentro de la industria. Y es que nunca alcanzaron el nivel de su primer trabajo.
Retribution (1992) fue bien recibido, pero sin el mismo impacto. Mantenía las bases y ADN del debut, aunque no la trascendencia. Y ya con su tercera obra, Stillborn (1993), la banda había quedado relegada a las segundas ligas. Mientras sus contemporáneos ganaban la atención de la crítica y los fanáticos, Malevolant Creation no consiguió trascender las barreras del under. Y eso llevó a que aparezcan los cambios de alineación.
El conjunto siguió. Los discos también. Las giras nunca pararon. Pero el interés por parte del público se fue apagando. Nuevas propuestas aparecieron por el radar. Y los chicos que alguna vez fueron una joven promesa dejaron de serlo.
La ruta cambiante
Cambiamos de continente. De Estados Unidos pasamos a Alemania. Y del death metal, nos volcamos hacia el black metal. Más en concreto, el sinfónico/melódico. Mystic Circle nació en Ludwigshafen como un proyecto extremo lleno de crudeza y brutalidad. Pero que durante la década de los 90’, fue mutando de sonido hasta encontrar su estilo.
Su debut Morgenröte – Der Schrei nach Finsternis editado en 1997, los puso en el mapa europeo. Pero el gran salto lo darían al año siguiente con Drachenblut (1998), una obra conceptual que ayudó a expandir el black metal sinfónico. Y mostró que los teclados podían convivir con la agresividad y frialdad de las guitarras. Con Infernal Satanic Verses (1999) estiraron su racha e iban camino a convertirse en referentes de primera línea.
No obstante, los cambios en la dirección musical del grupo siguieron. Y en este caso, no para bien. Ya entrados al nuevo siglo, los alemanes trasmutaron hacia un death metal melódico que no fue del todo aceptado por sus fanáticos. Ni tampoco por los medios. Y la salida de su baterista y fundador, Aaarrrgon, no facilitó las cosas. Si a eso le sumamos la aparición de baterías programadas para completar sus giras, no resulta una sorpresa descubrir que el grupo puso punto final a su carrera en 2007.
El destino que los une
Tras el paso de los años, Malevolent Creation siguió al pie del cañón de forma ininterrumpida. Conservando su estilo y manteniendo al guitarrista Phil Fasciana, como su único miembro original y fundador entre sus filas. Editando trabajos, y labrando una discografía con sangre y sudor, pero fiel a sus raíces.
Por su parte, Mystic Circle se reconstruyó en 2021 con su vocalista Beelzebub y Aaarrrgon como únicos integrantes. Conformando así un dúo creativo, que ya lleva tres discos editados desde entonces, y con mucho más por venir.
Ambas bandas se van a estar presentando en Argentina el próximo viernes 23 de octubre, en el Teatrito, para defender sus posturas y demostrar que hay distintas formas de llegar al final del camino. Y de alcanzar el éxito. Entradas por Passline.











