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Metal Church en Copenhague: “Reinvindicando a los héroes olvidados”
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En el Heavy Metal tradicional sucede algo curioso. Las bandas de sonido clásico provenientes de Estados Unidos nunca lograron el impacto de sus pares europeos, o más precisamente británicos. Con la excepción de Manowar, la mayoría quedaron relegadas al estatus de bandas de culto o verdaderos tesoros ocultos del under. Tal es el caso de los dos grupos que pudimos presenciar en esta gira cargada de nostalgia.

La cita tuvo lugar, como no podía ser de otra manera, en Pumpehuset, donde el personal ya nos conoce y siempre nos recibe con mucho cariño.

Los primeros en salir a escena fueron Armored Saint, quienes desde su regreso en 2006 no han parado de tocar y ya llevan cuatro discos de estudio publicados. El más reciente, Emotion Factory Reset, fue editado este mismo año, por lo que esta gira también sirvió para presentar oficialmente el nuevo material.

Un detalle no menor es que la banda mantiene prácticamente intacta su formación clásica y casi original. Algo muy difícil de encontrar en grupos con más de cuarenta años de carrera y que, además, continúan formando parte del circuito under.

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Por eso, presenciar a músicos con semejante trayectoria resultó realmente emocionante. Empezando por el dúo de guitarras formado por Phil Sandoval y Jeff Duncan, quienes no dejaron de disparar riffs clásicos, cargados de buen gusto y ejecutados con una maestría digna de admiración. Si algo superó ese nivel, fueron los solos de guitarra: simplemente exquisitos.

El bajo, a cargo de Joey Vera, también tuvo un papel muy importante dentro del sonido de la banda. Además, fue uno de los músicos que más interactuó con el público.

Uno de los momentos más conmovedores fue ver al gran baterista Gonzo Sandoval. Un baterista de Heavy Metal clásico en toda la extensión de la palabra. Sus arreglos, cada vez menos frecuentes en el género, y la enorme clase con la que ejecuta cada canción lo convierten en un músico realmente especial. En una época donde muchos bateristas buscan destacarse únicamente por la velocidad o la técnica, él continúa fiel a un estilo donde lo más importante es enriquecer la canción.

El centro de todas las miradas fue John Bush, un cantante excelente. Aunque algunos agudos le exigieron un poco más de lo habitual debido a su registro, realizó un trabajo espectacular. También brilló como frontman, recorriendo todo el escenario y manteniendo el espectáculo constantemente en movimiento. Incluso se dio el gusto de interpretar “Aftermath” desde la cabina de sonido, ubicada en el medio del recinto.

El concierto combinó canciones nuevas, como “Every Man-Any Man”, con grandes clásicos como “March of the Saint” y “Reign of Fire”. Todas fueron muy bien recibidas, ya que esta fue la primera presentación de Armored Saint en tierras danesas.

Si bien el concierto fue muy bueno, el sonido no terminó de convencer. Todo se entendía perfectamente, pero le faltó algo de potencia y, sobre todo, mayor compacidad. Cumplió, pero no llegó a deslumbrar.

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Llegó entonces el turno de los clásicos Metal Church, quienes actualmente presentan una formación renovada. Permanecen los guitarristas Kurdt Vanderhoof, único miembro original, y Rick Van Zandt, mientras que el resto de los músicos ingresó a la banda el año pasado.

Lo más llamativo fue la presencia de David Ellefson, histórico bajista de Megadeth. Un detalle que prácticamente no había sido promocionado, ya que la mayoría de los presentes recién nos enteramos al verlo subir al escenario.

Con esta nueva formación editaron este año un muy buen disco, Dead to Rights, un trabajo que representa un regreso al sonido clásico de la banda. Ese Heavy Metal tradicional que no teme acelerarse o endurecerse cuando la canción lo necesita, coqueteando constantemente con el Speed Metal.

El repertorio fue bastante clásico, recorriendo principalmente los primeros cuatro discos de la banda e incluyendo apenas dos canciones del nuevo álbum. Una decisión llamativa para un grupo que actualmente se encuentra viviendo una especie de renacimiento.

Si bien todo el setlist fue glorioso, vale la pena destacar el potente comienzo con “Ton of Bricks”, la canción que da nombre al último disco y el cierre formado por las clásicas “Beyond the Black” y “Metal Church”, esta última responsable del propio nombre de la banda.

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El sonido presentó prácticamente el mismo inconveniente que durante el show de Armored Saint. Se escuchaba bien, pero faltaba esa sensación de solidez y compacidad. Era como percibir cada instrumento por separado, sin que terminaran de fusionarse para generar el golpe de fuerza que una banda de Heavy Metal necesita.

La performance de todos los músicos fue muy buena. Sin embargo, desde lo técnico quiero destacar especialmente al baterista Ken Mary, quien sostuvo el ritmo y el tiempo de manera impecable, con un estilo considerablemente más pesado que el de Gonzo Sandoval.

En cuanto a la presencia escénica, el cantante Brian Allen cargó con gran parte del peso del espectáculo. Bromeó con el público, arengó constantemente y cumplió de gran manera su rol como vocalista.

Por su parte, David Ellefson prefirió mantenerse en un segundo plano y ceder protagonismo al resto de la banda. Aun así, tuvo su momento para agradecer la oportunidad de formar parte de esta nueva etapa de Metal Church, confesando que es fanático del grupo desde sus comienzos.

Tras poco más de una hora de concierto, la banda se retiró bajo una gran ovación y con la promesa de seguir girando para mantener vivo su legado.

En esta oportunidad pudimos presenciar a dos verdaderas leyendas del under del Heavy Metal clásico. Bandas que, por cuestiones geográficas o simplemente por el destino, nunca lograron jugar en las grandes ligas. Sin embargo, eso nunca las detuvo. Siguieron adelante y, después de más de cuarenta años de carrera, continúan levantando con orgullo el estandarte del Heavy Metal tradicional.

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La cita tuvo lugar, como no podía ser de otra manera, en Pumpehuset, donde el personal ya nos conoce y siempre nos recibe con mucho cariño.

Los primeros en salir a escena fueron Armored Saint, quienes desde su regreso en 2006 no han parado de tocar y ya llevan cuatro discos de estudio publicados. El más reciente, Emotion Factory Reset, fue editado este mismo año, por lo que esta gira también sirvió para presentar oficialmente el nuevo material.

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El bajo, a cargo de Joey Vera, también tuvo un papel muy importante dentro del sonido de la banda. Además, fue uno de los músicos que más interactuó con el público.

Uno de los momentos más conmovedores fue ver al gran baterista Gonzo Sandoval. Un baterista de Heavy Metal clásico en toda la extensión de la palabra. Sus arreglos, cada vez menos frecuentes en el género, y la enorme clase con la que ejecuta cada canción lo convierten en un músico realmente especial. En una época donde muchos bateristas buscan destacarse únicamente por la velocidad o la técnica, él continúa fiel a un estilo donde lo más importante es enriquecer la canción.

El centro de todas las miradas fue John Bush, un cantante excelente. Aunque algunos agudos le exigieron un poco más de lo habitual debido a su registro, realizó un trabajo espectacular. También brilló como frontman, recorriendo todo el escenario y manteniendo el espectáculo constantemente en movimiento. Incluso se dio el gusto de interpretar “Aftermath” desde la cabina de sonido, ubicada en el medio del recinto.

El concierto combinó canciones nuevas, como “Every Man-Any Man”, con grandes clásicos como “March of the Saint” y “Reign of Fire”. Todas fueron muy bien recibidas, ya que esta fue la primera presentación de Armored Saint en tierras danesas.

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