


En los dorados 2000, una corriente underground que tuvo mucha fuerza fue la del pagan metal. Esta consiste en mezclar black metal con elementos épicos y folk. Hoy en día, este género entró en un estado de culto. Esto se debe a que el black metal se fue por horizontes más humanos y el folk metal por un terreno más comercial. Por lo que el tour demoníaco Rites of the Blood Moon, que presenciamos en Copenhague, es un show de culto e imperdible para los seguidores de este género, ya que concentraba a bandas importantes dentro del estilo, y dos de ellas no se habían presentado en Dinamarca hasta el momento.
Los encargados de comenzar la noche fueron los franceses Belore. Su propuesta se define como un black metal pagano/épico, ya que pistas de teclados y flautas colorean los riffs de guitarra. Las guitarras no buscan ser agresivas, sino más bien atmosféricas y hacer sentir al espectador que está en una historia de fantasía. Esto también lo logran con solos que no son intrincados ni técnicos, pero sí entretenidos. Todo esto reposa sobre una batería sólida y contundente, que se adapta a cada momento de la canción. El sonido fue bueno, pero le faltó un poco de potencia a las guitarras. Si bien estas no buscaban romper cabezas, se sentían muy suaves. Los músicos estaban compenetrados en dar una ejecución correcta y transmitir esa emoción de introspección, por lo que la comunicación con el público se limitó a agradecimientos. Este respondió con mucha alegría y entusiasmo a este afectuoso saludo y a la presentación.
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Wolfchant fueron los segundos, y sin duda subieron la energía a otro nivel, gracias a una presentación mucho más energética. Los dos vocalistas se tomaron el trabajo de lograr que el público no tuviera respiro. Hicieron gritar, aplaudir y saltar a una audiencia que tenía muchas ganas de ver el show. Un detalle no menor es que lograron hacer esto con un set de mayoría de canciones próximas a editarse. En este tour presentan su trabajo Echoes of a Time Once Past, que sale a la luz dos días después del concierto. El sonido fue mucho más fuerte y pesado. Las dos guitarras se lucieron, haciendo desde riffs potentes hasta otros más melódicos. Mención especial para los solos y pasajes donde se intercambiaban el papel principal. La batería sonó potente y pesada, y cómo no con un baterista tan bueno y preciso. Las voces sonaron claras y potentes. El juego de las dos voces juntas quedó muy bien y demostró la buena interacción entre los vocalistas. Un show muy bueno, que dejó a todos contentos.
Llegó el turno de una de las bandas que había tocado en la capital danesa anteriormente y, por lo tanto, la que más fans tenía entre el público. Me refiero a los oriundos de Letonia, Skyforger. Caracterizados como antiguos esclavos, tomaron el control de la sala con su potente black metal. Hasta el momento era la banda más pesada en presentarse, ya que la velocidad forma parte de su propuesta y no cuentan con pasajes con voz limpia. Las guitarras hacían riffs bien pesados y rápidos, acompañadas por un bajo igual de intenso. Por encima se encontraban pistas folklóricas y la voz bien rasposa, característica del black metal. La batería servía como base, y el baterista destacó mucho, ya que tenía un metrónomo en el corazón: no pifió un golpe. El sonido fue muy bueno, inclusive el mejor hasta el momento en la fecha. Todos los instrumentos sonaban claros y nítidos, sin problemas de nivelación. Si bien la lista se centró en su nuevo material, Teikas (editado en 2025), el público reaccionó de la mejor manera. Incluso se generaron los únicos circle pits y pogos de la jornada. Luego de diez canciones, saludaron a la audiencia y se retiraron muy ovacionados.
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Los encargados de cerrar la fecha fueron los suecos Ereb Altor, quienes también se habían presentado en Copenhague anteriormente. Su estilo es un black metal bastante épico y con mucha influencia de música vikinga. Sus canciones tienen una estructura que se asemeja al heavy metal tradicional, pero con un sonido más extremo. La épica se transmitía, más allá de las pistas folklóricas, con coros y cantos que te transportaban a la época vikinga, mientras una voz gutural evocaba a alguna criatura mitológica y los riffs filosos y pesados terminaban de crear el panorama. La batería acompañaba perfecto todos estos climas, gracias a un baterista versátil y creativo. El sonido fue muy bueno, inclusive un poco mejor que el de la banda anterior, con las guitarras bien definidas y un bajo poderoso. Las voces estaban altas en la mezcla, por lo que no quedaron tapadas por la batería ni por los otros instrumentos. Tras una presentación sólida, se retiraron del escenario con la audiencia convencida por el espectáculo.
Si bien el tiempo pasa y algunas corrientes dejan de estar en el centro de atención, los fanáticos quedan. Siempre un movimiento o estilo, por más underground que sea, va a tener un grupo de fans acérrimos. Esto fue confirmado en esta fría noche de miércoles en Copenhague.
Fotos: Lasse Lindhart Jacobsen/Heavymetal.dk



En los dorados 2000, una corriente underground que tuvo mucha fuerza fue la del pagan metal. Esta consiste en mezclar black metal con elementos épicos y folk. Hoy en día, este género entró en un estado de culto. Esto se debe a que el black metal se fue por horizontes más humanos y el folk metal por un terreno más comercial. Por lo que el tour demoníaco Rites of the Blood Moon, que presenciamos en Copenhague, es un show de culto e imperdible para los seguidores de este género, ya que concentraba a bandas importantes dentro del estilo, y dos de ellas no se habían presentado en Dinamarca hasta el momento.
Los encargados de comenzar la noche fueron los franceses Belore. Su propuesta se define como un black metal pagano/épico, ya que pistas de teclados y flautas colorean los riffs de guitarra. Las guitarras no buscan ser agresivas, sino más bien atmosféricas y hacer sentir al espectador que está en una historia de fantasía. Esto también lo logran con solos que no son intrincados ni técnicos, pero sí entretenidos. Todo esto reposa sobre una batería sólida y contundente, que se adapta a cada momento de la canción. El sonido fue bueno, pero le faltó un poco de potencia a las guitarras. Si bien estas no buscaban romper cabezas, se sentían muy suaves. Los músicos estaban compenetrados en dar una ejecución correcta y transmitir esa emoción de introspección, por lo que la comunicación con el público se limitó a agradecimientos. Este respondió con mucha alegría y entusiasmo a este afectuoso saludo y a la presentación.
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Wolfchant fueron los segundos, y sin duda subieron la energía a otro nivel, gracias a una presentación mucho más energética. Los dos vocalistas se tomaron el trabajo de lograr que el público no tuviera respiro. Hicieron gritar, aplaudir y saltar a una audiencia que tenía muchas ganas de ver el show. Un detalle no menor es que lograron hacer esto con un set de mayoría de canciones próximas a editarse. En este tour presentan su trabajo Echoes of a Time Once Past, que sale a la luz dos días después del concierto. El sonido fue mucho más fuerte y pesado. Las dos guitarras se lucieron, haciendo desde riffs potentes hasta otros más melódicos. Mención especial para los solos y pasajes donde se intercambiaban el papel principal. La batería sonó potente y pesada, y cómo no con un baterista tan bueno y preciso. Las voces sonaron claras y potentes. El juego de las dos voces juntas quedó muy bien y demostró la buena interacción entre los vocalistas. Un show muy bueno, que dejó a todos contentos.
Llegó el turno de una de las bandas que había tocado en la capital danesa anteriormente y, por lo tanto, la que más fans tenía entre el público. Me refiero a los oriundos de Letonia, Skyforger. Caracterizados como antiguos esclavos, tomaron el control de la sala con su potente black metal. Hasta el momento era la banda más pesada en presentarse, ya que la velocidad forma parte de su propuesta y no cuentan con pasajes con voz limpia. Las guitarras hacían riffs bien pesados y rápidos, acompañadas por un bajo igual de intenso. Por encima se encontraban pistas folklóricas y la voz bien rasposa, característica del black metal. La batería servía como base, y el baterista destacó mucho, ya que tenía un metrónomo en el corazón: no pifió un golpe. El sonido fue muy bueno, inclusive el mejor hasta el momento en la fecha. Todos los instrumentos sonaban claros y nítidos, sin problemas de nivelación. Si bien la lista se centró en su nuevo material, Teikas (editado en 2025), el público reaccionó de la mejor manera. Incluso se generaron los únicos circle pits y pogos de la jornada. Luego de diez canciones, saludaron a la audiencia y se retiraron muy ovacionados.
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Si bien el tiempo pasa y algunas corrientes dejan de estar en el centro de atención, los fanáticos quedan. Siempre un movimiento o estilo, por más underground que sea, va a tener un grupo de fans acérrimos. Esto fue confirmado en esta fría noche de miércoles en Copenhague.
Fotos: Lasse Lindhart Jacobsen/Heavymetal.dk




















