

La gira “Welcome to the Future Tour” recalaba el pasado 12 de marzo en la Sala Mamba! de Murcia, confirmando que la ciudad sigue ganando peso como parada obligatoria para el hard & heavy en directo. En esta ocasión, los encargados de abrir la velada eran los también murcianos Hitten, jugando prácticamente en casa, que lejos de tomarse su papel de apertura como un mero trámite, salieron decididos a conquistar a su gente con un show compacto, directo y cargado de actitud.
Desde el primer golpe de batería, el quinteto apostó por su material más reciente, construyendo un inicio demoledor con “While Passion Lasts”, enlazada sin pausa con “Mr. Know It All”, “Blood from a Stone” y “Hold Up the Night”. Cuatro piezas que, ejecutadas en ráfaga, funcionaron como un bloque sólido de heavy metal contemporáneo con raíces clásicas, dejando claro el gran momento creativo que atraviesa la banda.
Con el público ya completamente entregado, el grupo decidió mirar atrás y recuperar parte de su repertorio anterior. “Eyes Never Lie” y “Something to Hide” sonaron con una precisión quirúrgica, sostenidas por una base rítmica firme y un trabajo de guitarras que equilibraba técnica y melodía con naturalidad. Fue en este tramo donde se percibió la madurez de la banda, capaz de alternar intensidad con control sin perder pegada.
En la recta final, el concierto ganó en cercanía y espectáculo. “Twist of Fate” sirvió como punto de inflexión, incorporando un desarrollo instrumental que permitió a Danni Meseguer y Dany Lorca brillar con un duelo de guitarras que terminó trasladándose al propio público, rompiendo la barrera entre escenario y pista.
El cierre llegó con “In the Heat of the Night”, convertida en un auténtico himno colectivo. La banda cedió el protagonismo a los asistentes, que corearon el estribillo desde el primer momento, creando uno de esos instantes que definen una noche de directo.
Con el escenario aún en penumbra, la intro “The Heat is On” empezó a sonar por el sistema, y bastó ese instante para que el murmullo se transformara en expectación pura, el plato fuerte H.E.A.T. estaba a punto de comenzar.
Sin dar tregua, “Disaster” irrumpía como un disparo de salida que encendía definitivamente a la sala. Desde ese primer momento, la conexión entre banda y público fue total. Kenny Leckremo se adueñó del escenario con una presencia arrolladora, combinando potencia vocal con una actitud magnética que atrapaba todas las miradas. A su lado, Jimmy Jay no paraba quieto, interactuando constantemente y convirtiendo el lanzamiento de púas en casi un ritual compartido con las primeras filas.
El arranque con “Rock Your Body” y “Dangerous Ground” terminó de consolidar un inicio demoledor. La banda sonaba compacta, sólida, y con ese punto extra de contundencia que en directo eleva sus canciones a otro nivel. El público respondía coreando cada estribillo como si fuera un himno, creando una atmósfera que iba creciendo tema a tema.
Lejos de relajarse, el repertorio continuó con una sucesión de canciones clave como “Hollywood”, “Rise” y “Nationwide”, manteniendo la intensidad en todo momento. Se notaba que la banda disfrutaba tanto como los asistentes: miradas cómplices, gestos entre ellos y una ejecución precisa que reforzaba esa sensación de estar viendo a un grupo completamente engrasado.
Uno de los momentos más especiales llegó tras “Set Me on Fire”. Entre bromas y complicidad con el público, introdujeron “Beg, Beg, Beg”, que en su tramo central se transformó en un emotivo guiño con la versión de “War Pigs” como homenaje al difunto Ozzy. La sala, completamente entregada, acompañó cada palabra, creando un instante de comunión difícil de olvidar.
El protagonismo pasó brevemente a Don Crash con su solo de batería, en el que no faltó el toque de humor, antes de que el resto de la banda regresara para encarar la recta final. A partir de ahí, todo fue un golpe tras otro: “Back to the Rhythm”, “Running to You”, “Living on the Run” y “1000 Miles” cayeron como una avalancha de clásicos, elevando la energía a su punto máximo.
El cierre no podía ser de otra forma. Con “One by One” y “Shot of Redemption”, la banda puso el broche a una actuación contundente, de esas que dejan sin aliento y con la sensación de haber asistido a algo especial. Lo de aquella noche en Murcia no fue solo un concierto más: fue la confirmación de que H.E.A.T. siguen siendo una máquina perfectamente engrasada sobre el escenario.


La gira “Welcome to the Future Tour” recalaba el pasado 12 de marzo en la Sala Mamba! de Murcia, confirmando que la ciudad sigue ganando peso como parada obligatoria para el hard & heavy en directo. En esta ocasión, los encargados de abrir la velada eran los también murcianos Hitten, jugando prácticamente en casa, que lejos de tomarse su papel de apertura como un mero trámite, salieron decididos a conquistar a su gente con un show compacto, directo y cargado de actitud.
Desde el primer golpe de batería, el quinteto apostó por su material más reciente, construyendo un inicio demoledor con “While Passion Lasts”, enlazada sin pausa con “Mr. Know It All”, “Blood from a Stone” y “Hold Up the Night”. Cuatro piezas que, ejecutadas en ráfaga, funcionaron como un bloque sólido de heavy metal contemporáneo con raíces clásicas, dejando claro el gran momento creativo que atraviesa la banda.
Con el público ya completamente entregado, el grupo decidió mirar atrás y recuperar parte de su repertorio anterior. “Eyes Never Lie” y “Something to Hide” sonaron con una precisión quirúrgica, sostenidas por una base rítmica firme y un trabajo de guitarras que equilibraba técnica y melodía con naturalidad. Fue en este tramo donde se percibió la madurez de la banda, capaz de alternar intensidad con control sin perder pegada.
En la recta final, el concierto ganó en cercanía y espectáculo. “Twist of Fate” sirvió como punto de inflexión, incorporando un desarrollo instrumental que permitió a Danni Meseguer y Dany Lorca brillar con un duelo de guitarras que terminó trasladándose al propio público, rompiendo la barrera entre escenario y pista.
El cierre llegó con “In the Heat of the Night”, convertida en un auténtico himno colectivo. La banda cedió el protagonismo a los asistentes, que corearon el estribillo desde el primer momento, creando uno de esos instantes que definen una noche de directo.
Con el escenario aún en penumbra, la intro “The Heat is On” empezó a sonar por el sistema, y bastó ese instante para que el murmullo se transformara en expectación pura, el plato fuerte H.E.A.T. estaba a punto de comenzar.
Sin dar tregua, “Disaster” irrumpía como un disparo de salida que encendía definitivamente a la sala. Desde ese primer momento, la conexión entre banda y público fue total. Kenny Leckremo se adueñó del escenario con una presencia arrolladora, combinando potencia vocal con una actitud magnética que atrapaba todas las miradas. A su lado, Jimmy Jay no paraba quieto, interactuando constantemente y convirtiendo el lanzamiento de púas en casi un ritual compartido con las primeras filas.
El arranque con “Rock Your Body” y “Dangerous Ground” terminó de consolidar un inicio demoledor. La banda sonaba compacta, sólida, y con ese punto extra de contundencia que en directo eleva sus canciones a otro nivel. El público respondía coreando cada estribillo como si fuera un himno, creando una atmósfera que iba creciendo tema a tema.
Lejos de relajarse, el repertorio continuó con una sucesión de canciones clave como “Hollywood”, “Rise” y “Nationwide”, manteniendo la intensidad en todo momento. Se notaba que la banda disfrutaba tanto como los asistentes: miradas cómplices, gestos entre ellos y una ejecución precisa que reforzaba esa sensación de estar viendo a un grupo completamente engrasado.
Uno de los momentos más especiales llegó tras “Set Me on Fire”. Entre bromas y complicidad con el público, introdujeron “Beg, Beg, Beg”, que en su tramo central se transformó en un emotivo guiño con la versión de “War Pigs” como homenaje al difunto Ozzy. La sala, completamente entregada, acompañó cada palabra, creando un instante de comunión difícil de olvidar.
El protagonismo pasó brevemente a Don Crash con su solo de batería, en el que no faltó el toque de humor, antes de que el resto de la banda regresara para encarar la recta final. A partir de ahí, todo fue un golpe tras otro: “Back to the Rhythm”, “Running to You”, “Living on the Run” y “1000 Miles” cayeron como una avalancha de clásicos, elevando la energía a su punto máximo.
El cierre no podía ser de otra forma. Con “One by One” y “Shot of Redemption”, la banda puso el broche a una actuación contundente, de esas que dejan sin aliento y con la sensación de haber asistido a algo especial. Lo de aquella noche en Murcia no fue solo un concierto más: fue la confirmación de que H.E.A.T. siguen siendo una máquina perfectamente engrasada sobre el escenario.
















