

Portada: Instagram CTM
En la fría noche del sábado 16 de mayo, la ciudad de Bahía Blanca volvió a tener, casualmente en el día mundial del heavy metal, una inolvidable jornada de lo mejor del metal pesado nacional. CTM bajo el liderazgo de Claudio “Tano” Marciello, volvió nuevamente a la ciudad para presentar su último lanzamiento Vive, bajo la producción de TDR Producciones.
La jornada arrancó aproximadamente a las 21hs, en el ya habitual Bailotage, con la presentación de los locales Tayer, quienes vienen mostrando desde el pasado año su primer disco en formato largo. Si bien el sonido de la sala no estuvo a la altura al principio, para la segunda mitad logró acomodarse bastante y respondió mejor a la energía que la banda emanaba desde el escenario.
Creo que a eso de las 22hs (realmente no lo sé, son meras suposiciones) llegó el turno de NSN, con una propuesta más cercana al hard rock o un rock bien de clase argenta. A pesar de la constante promesa del cantante de no molestar mucho tiempo, la performance terminó siendo más que bienvenida y bien respondida por el público.
La pausa esperando a la próxima banda ahora era un poco más larga, sobre todo porque el cambio en el set y movimientos en los escenarios eran mayores. Es que se presentaba Viejo Blanco, como invitado especial de la jornada, acompañando a CTM en una producción conjunta. Fue a eso de las 23hs cuando pedí la hora a mi fiel compañera de vida (razón por la que ahora si puedo afirmar que esa era la hora) al ver que ya se disponía la banda arriba del escenario. El trio tocó todo su set, también durante unos 40 minutos aproximados, dando su primer show en la ciudad.
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Llegaba la medianoche, el reloj se reiniciaba con el comienzo del domingo. A pesar de la hora, la gente se amontonaba a lo largo del recinto a la espera de ver al guitarrista del metal argentino. La sala estaba repleta esperando al Tano. Las caras poco conocidas denotaban la gran cantidad de gente que venía de los alrededores y la zona a ver CTM.
Ahora si, las luces se encienden y se trasluce a través de las bambalinas la silueta del Tano, delante de su hija Melina quien se termina de acomodar sobre la batería, acompañados de Leo en voz y bajo, y Giuliano en guitarra. Suena el primer riff de “Descartable”, pieza que también inicia el disco que presentan.
Entre algunos idas y vueltas del tano, por inconvenientes técnicos, termina la primera de muchas canciones de la noche. Al margen de eso, el sonido es perfecto y me atrevo a decir que el sonido es el mejor que le escuche a una banda en Bailotage hasta ahora. Sin dar mucho lugar para acomodarnos, siguen con el cover del icónico tango del polaco Goyeneche, que alguna vez hizo Almafuerte, “Desencuentro”. El pogo estalló y de aquí en adelante sería una constante.
Le siguió “Mecha Blanca”, una canción también del último disco, que el Tano explica y cuenta que está dedicada a su vehículo, aquel en el cual él mismo se pone al volante para recorrer las extensas rutas argentinas y llevar su música y la de Almafuerte a cada rincón del país (que tipazo). “Vencer el tiempo” que fue coreada hasta su último segundo y “Nobleza obliga” también de Vive, fueron las siguientes. Otras 2 de Almafuerte, “Del entorno” y “Caballo negro”, aunque ésta última re imaginada como cover eléctrico. “Tormentas en la oscuridad” material de Emergencia, predecesor de Vive y luego un clásico de Toro y Pampa, “Debes Saberlo”. A este punto de la noche el sonido era perfecto tal cual lo era el clima y la conexión entre la banda y el público, que cada tanto vitoreaba a Marciello con “Ole, ole, ole, Tano, Tano!”. La única dificultad que manifestaba el Tano, era la imposibilidad de leer con claridad el setlist por la falta de lentes, que quedará tan solo como una anécdota.
El show iba casi por la mitad, mezclando canciones del material de CTM con lo mejor de Almafuerte, de la misma manera que el Tano y Leo se alternaban en las voces para cantar. “Cada día, “Huellas”, ambas de CTM (Vive y Emergencia, respectivamente) junto a la memorable “Patria al hombro” del disco Ultimando y “Ojos de águila” también de Vive, formaron parte del último segmento antes de dar lugar al primer y único momento pasivo de la noche. Es que lo que vino luego fue “Unas estrofas más” que seguramente todos cantamos memorando a Ricardo Iorio.
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La última parte del show estuvo liderada principalmente por la discografía de Almafuerte, salvo por “Canción de terror”, “Manos invisibles” y “Confrontación”, alternadas con “Buitres” y “Si me estas buscando”. Fue así que el cierre se dio primero con “El pibe tigre”, una de mis piezas favoritas de la discografía de Almafuerte, secundada por “Almafuerte” y como no podía ser de otra manera, “Toro y pampa” para ponerle el moño de la mejor manera posible a la noche.
Un total de 22 canciones, un setlist largo, de los que raramente las bandas de metal suelen traer fuera de CABA, algo que habla todavía mejor de la grandeza de CTM. El sonido fue impecable, calibrado, para una banda que suena muy bien y que mueve mucha gente, no solo de las localidades a donde se dirigen sino también de los alrededores. Un público variado, de todas las edades, con poco celular en mano y mucha energía, una conexión con la banda inmejorable.
Etiquetas: Almafuerte, Bahia Blanca, CTM, Emergencia, Marciello, Vive

Portada: Instagram CTM
En la fría noche del sábado 16 de mayo, la ciudad de Bahía Blanca volvió a tener, casualmente en el día mundial del heavy metal, una inolvidable jornada de lo mejor del metal pesado nacional. CTM bajo el liderazgo de Claudio “Tano” Marciello, volvió nuevamente a la ciudad para presentar su último lanzamiento Vive, bajo la producción de TDR Producciones.
La jornada arrancó aproximadamente a las 21hs, en el ya habitual Bailotage, con la presentación de los locales Tayer, quienes vienen mostrando desde el pasado año su primer disco en formato largo. Si bien el sonido de la sala no estuvo a la altura al principio, para la segunda mitad logró acomodarse bastante y respondió mejor a la energía que la banda emanaba desde el escenario.
Creo que a eso de las 22hs (realmente no lo sé, son meras suposiciones) llegó el turno de NSN, con una propuesta más cercana al hard rock o un rock bien de clase argenta. A pesar de la constante promesa del cantante de no molestar mucho tiempo, la performance terminó siendo más que bienvenida y bien respondida por el público.
La pausa esperando a la próxima banda ahora era un poco más larga, sobre todo porque el cambio en el set y movimientos en los escenarios eran mayores. Es que se presentaba Viejo Blanco, como invitado especial de la jornada, acompañando a CTM en una producción conjunta. Fue a eso de las 23hs cuando pedí la hora a mi fiel compañera de vida (razón por la que ahora si puedo afirmar que esa era la hora) al ver que ya se disponía la banda arriba del escenario. El trio tocó todo su set, también durante unos 40 minutos aproximados, dando su primer show en la ciudad.
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Llegaba la medianoche, el reloj se reiniciaba con el comienzo del domingo. A pesar de la hora, la gente se amontonaba a lo largo del recinto a la espera de ver al guitarrista del metal argentino. La sala estaba repleta esperando al Tano. Las caras poco conocidas denotaban la gran cantidad de gente que venía de los alrededores y la zona a ver CTM.
Ahora si, las luces se encienden y se trasluce a través de las bambalinas la silueta del Tano, delante de su hija Melina quien se termina de acomodar sobre la batería, acompañados de Leo en voz y bajo, y Giuliano en guitarra. Suena el primer riff de “Descartable”, pieza que también inicia el disco que presentan.
Entre algunos idas y vueltas del tano, por inconvenientes técnicos, termina la primera de muchas canciones de la noche. Al margen de eso, el sonido es perfecto y me atrevo a decir que el sonido es el mejor que le escuche a una banda en Bailotage hasta ahora. Sin dar mucho lugar para acomodarnos, siguen con el cover del icónico tango del polaco Goyeneche, que alguna vez hizo Almafuerte, “Desencuentro”. El pogo estalló y de aquí en adelante sería una constante.
Le siguió “Mecha Blanca”, una canción también del último disco, que el Tano explica y cuenta que está dedicada a su vehículo, aquel en el cual él mismo se pone al volante para recorrer las extensas rutas argentinas y llevar su música y la de Almafuerte a cada rincón del país (que tipazo). “Vencer el tiempo” que fue coreada hasta su último segundo y “Nobleza obliga” también de Vive, fueron las siguientes. Otras 2 de Almafuerte, “Del entorno” y “Caballo negro”, aunque ésta última re imaginada como cover eléctrico. “Tormentas en la oscuridad” material de Emergencia, predecesor de Vive y luego un clásico de Toro y Pampa, “Debes Saberlo”. A este punto de la noche el sonido era perfecto tal cual lo era el clima y la conexión entre la banda y el público, que cada tanto vitoreaba a Marciello con “Ole, ole, ole, Tano, Tano!”. La única dificultad que manifestaba el Tano, era la imposibilidad de leer con claridad el setlist por la falta de lentes, que quedará tan solo como una anécdota.
El show iba casi por la mitad, mezclando canciones del material de CTM con lo mejor de Almafuerte, de la misma manera que el Tano y Leo se alternaban en las voces para cantar. “Cada día, “Huellas”, ambas de CTM (Vive y Emergencia, respectivamente) junto a la memorable “Patria al hombro” del disco Ultimando y “Ojos de águila” también de Vive, formaron parte del último segmento antes de dar lugar al primer y único momento pasivo de la noche. Es que lo que vino luego fue “Unas estrofas más” que seguramente todos cantamos memorando a Ricardo Iorio.
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La última parte del show estuvo liderada principalmente por la discografía de Almafuerte, salvo por “Canción de terror”, “Manos invisibles” y “Confrontación”, alternadas con “Buitres” y “Si me estas buscando”. Fue así que el cierre se dio primero con “El pibe tigre”, una de mis piezas favoritas de la discografía de Almafuerte, secundada por “Almafuerte” y como no podía ser de otra manera, “Toro y pampa” para ponerle el moño de la mejor manera posible a la noche.
Un total de 22 canciones, un setlist largo, de los que raramente las bandas de metal suelen traer fuera de CABA, algo que habla todavía mejor de la grandeza de CTM. El sonido fue impecable, calibrado, para una banda que suena muy bien y que mueve mucha gente, no solo de las localidades a donde se dirigen sino también de los alrededores. Un público variado, de todas las edades, con poco celular en mano y mucha energía, una conexión con la banda inmejorable.
Etiquetas: Almafuerte, Bahia Blanca, CTM, Emergencia, Marciello, Vive








