


Desde su nacimiento en 2017, Serpent ha transitado un camino de transformación constante, dejando atrás etiquetas como el post-hardcore para abrazar una identidad más libre, cruda y honesta. En esta entrevista, la banda reflexiona sobre su evolución, su relación con la agresividad y la emoción en la música, y su firme postura crítica frente a una escena dominada por lo efímero. Con su nuevo trabajo Absolutisme Zen, Serpent no solo reafirma su esencia, sino que también plantea una mirada incómoda y necesaria sobre el mundo actual.
– Serpent comenzó en 2017 dentro de la etiqueta post-hardcore. Hoy, esa etiqueta parece innecesaria. ¿Cómo describiríais la evolución de la banda desde aquellos primeros días hasta el presente?
Sergi: Pues no hace mucho, pero parecen otros tiempos totalmente distintos. La cosa ya empezaba a estar de capa caída en el underground musical pero todavía había esa inercia de la época de vacas gordas en que en Barcelona nos podíamos permitir hacer varios conciertos a la vez en la ciudad y cada uno tenía su nicho. Las bandas de guitarras se etiquetaban en géneros, subgéneros y más allá. Visto desde ahora me parece un poco excesivo y si, ahora mismo innecesario. El espíritu de la banda hoy en día sigue siendo el mismo, queríamos ubicarnos a la sombra del hardcore para que nadie nos pidiese cumplir con ciertos estándares del género y poder hacer lo que nos diese la gana.
Fran: Lo mejor de estos años ha sido “curtir el lomo”: después de tantas alegrías y algún que otro bofetón, hemos aprendido a disfrutar de toda situación, buena o mala. Eso nos ha ayudado a perder el respeto a las etiquetas. Al final, preferimos el error a seguir un manual de instrucciones.
Marc: Yo creo que la banda ha ido evolucionando y liberándose de etiquetas pero con el mismo espíritu de siempre.
– Vuestro sonido combina riffs crudos con momentos más introspectivos y dinámicas complejas. ¿Cómo encontráis el equilibrio entre agresividad y matices en la composición?
Sergi: La agresividad y la emoción son cosas que han estado ahí en todos los grupos de punk-rock y de hardcore que hemos tenido. Y creo que, personalmente, si no pudiese expresar eso no me interesaría hacer música. Anteriormente lo hemos expresado con la ganancia a tope y ritmos más rápidos. Ahora de una forma más libre y abierta. Y aun así, a mi personalmente me parece lo más antisocial y agresivo que he hecho.
Eric: Cuando ensayamos la demo sólo éramos Sergi y yo, y sólo había guitarra y batería. Por aquel entonces no tenía la más remota idea de como Sergi sería capaz de cantar encima de esos riffs y compases rotos. No fue hasta la grabación que escuché las voces, y creo son las que consiguen equilibrar la propuesta. Son agresivas y rabiosas pero añaden un toque melódico que consiguen aligerar el caos, la pesadez y complejidad de la parte instrumental. Quizá en este disco no es tan evidente porque quizá es un pelín más básico o menos raro, pero creo que la voz es fundamental para conseguir ese equilibrio, y también es un elemento que tenemos muy en cuenta para definir que tocamos cada uno en su instrumento.
Fran: Creo que es la parte más divertida de ensayar: ver cómo una demo de Sergi se convierte en una canción orgánica. A veces bromeamos con que el proceso es como un videojuego donde nos enfrentamos a enemigos cada vez más complejos.
Marc: La agresividad está bastante presente en las composiciones de Serpent, y el equilibrio… quizá aparece cuando entra la voz o la melodía, pero es un equilibrio tenso.
– La crítica social y la mirada crítica son constantes en vuestro trabajo. ¿De qué manera esa perspectiva influye en la música antes que en las letras?
Sergi: Creo que va junto, es una vía de escape. Tenemos nuestras vidas y nuestros trabajos, vivimos en un mundo que cada día esta mas raro y el grupo es algo que tenemos para desahogarnos. La magia va a ocurrir si alguien escucha este disco, con sus letras y su mensaje, y eso hace que se sienta menos solo. Esa alquimia es lo que me ha ido pasado a mi siempre al escuchar discos y es el motor que me hace seguir.
– En algunos sectores se cuestiona la relevancia del rock y el hardcore en la actualidad. ¿Os sentís fuera de época o buscáis precisamente desafiar eso?
Sergi: No creo que se cuestione la relevancia, pero sí es cierto que la música hecha con guitarras y tambores ya no predomina en las nuevas generaciones. Hay muchos motivos y no soy sociólogo pero si pienso en mí mismo cuando empecé me viene a la cabeza cosas como aburrimiento, amistad e idealismo. Era lo que hacías si eras un joven inquieto, hacer un grupo con tus amigos y prenderle fuego a todo. Incluso con cierto bullying ridiculizante a quien quería petarlo de forma artificial, ser famoso o se autoproclamaba solista. Lo que veo ahora es un flujo incesante de estímulos rápidos y baratos, individualismo y resultadismo. Obviamente no está todo perdido, pero las cosas interesantes (que las hay) que salen en el submundo musical no logran tener la suficiente fuerza para inspirar y cambiar el sentido del ciclo actual.
Eric: El Rock y todas sus variantes siempre tendrán su peso aunque ahora no se le preste la atención que seguramente merece. Esto lo explica muy bien Billy Corgan en una entrevista diciendo que desde finales de los 90, los medios empezaron a dejar de lado a los grupos de rock en favor de los grupos de rap, y no precisamente porque sus cifras fueran malas. El hardcore lo fué y lo sigue siendo: de Inside Out salió Rage Against the Machine que se hicieron un hueco en el mainstream, y la MTV igual te los mezclaba con Maria Carey, Ace of Base, Metallica, Blur o Madonna, y cuantos documentales hemos visto con Dave Grohl alardeando de que él estuvo ahí cuando Bad Brains o Descendents daban sus primeros pasos… Se puede decir que el mainstream era más plural y combinaba cosas pop súper comerciales y ligeras con otras más duras y críticas hasta que dejó de interesar. Lo que entonces viró hacia el rap (el de celebrities eh? no el de N.W.A. y su “Fuck the Police” para entendernos), ahora está centrado en lo urbano y lo latino, y todo es demasiado diferente, sin ir más lejos, la MTV ya ni existe, la difusión, el alcance o la influencia de los medios tradicionales en el ámbito cultural es mínima, el valor de las bandas se mide en followers y en escuchas, y el que te filtra y sugiere los contenidos de forma personalizada son los algoritmos de google o meta… Grupos como nosotros siempre hemos sido bastante irrelevantes si entendemos que nuestro valor se mide en términos de cifras y popularidad. Siempre hemos estado muy lejos de esta idea.
Fran: Sobre todo en este país, la cultura musical se mueve a una velocidad tan absurda que la lentitud y el reposo que exige el rock o el hardcore ya no parecen bienvenidos. Está claro que estamos fuera de época, pero es que tampoco tenemos ninguna intención de formar parte de la ‘nueva era’. Preferimos la artesanía frente a lo efímero.
Marc: Creo que andamos bastante al margen de todo esto y nos da bastante igual si el rock o el hardcore hoy en dia son relevantes o no. Para mi, mientras la música sea incomoda y transmita algo ya me está bien.
– El título del disco, Absolutisme Zen, sugiere un contraste entre control y calma. ¿Cuál es la idea que queríais transmitir con este concepto?
Sergi: Es más bien sobre como nos han convertido en bestias insensibles para que ya no nos sorprenda nada. Una barbaridad tapa la otra y cada una de ellas es trending topic durante 5 minutos.
– Singles como “Hemos vaciado la sala” o “Viejo y cabreado” tienen historias muy específicas. ¿Qué queréis que el oyente perciba más allá del trasfondo anecdótico?
Sergi: En este caso los dos son temas de duelo absoluto. En el caso de Vell i cabrejat tiene una mirada un pelin más romántica y crepuscular sobre envejecer y encontrar tu sitio. Dejar ir, y no dejarte arrollar por cualquier mierda que venga. Hem buidat la sala es un tema que habla más de la nostalgia tóxica de nuestra generación y de cómo estamos contentísimos viendo grupos “de la época” arrastrándose en grandes eventos mientras las salas, los clubes, los csa/cso cierran uno a uno.
– Musicalmente habéis incorporado guitarras a media distorsión y baterías más resonantes. ¿Fue una decisión consciente para reforzar la agresividad o buscabais nuevos matices?
Sergi: Queríamos que sonara analógico y real. Necesitábamos que las guitarras y bajo fueran orgánicas y con la distorsión justa para que se apreciasen los matices, y la batería tenía que sonar natural para no aplastar todo en una mezcla contundente pero vacía. Estamos contentos porque hemos conseguido que suene como un tiro sin que suene agotador o demasiado distorsionado/comprimido. Y si, hemos buscado desde el principio que sea así.
Fran: es una decisión purista: dejar que las válvulas hicieran todo el trabajo rozando el colapso. No buscábamos ‘distorsión’ estándar, sino la respuesta cruda de un amplificador que suena enfadado. Es una agresividad más real, menos procesada.
– La producción y grabación la habéis manejado vosotros junto a Marc Bòria, Xavi Escribano y Albert Ibarra. ¿Hubo algún conflicto creativo durante el proceso que haya marcado la personalidad final del disco?–
Sergi: Para nada. Todos son amigos y nos han ayudado a conseguir el disco que queríamos. Por nuestra parte teníamos el disco muy definido en cuanto a composición y sonido.. Personalmente me he sentido super arropado en el proceso.
Fran: Xavi, Marc y Albert ya formaban parte del universo de Serpent mucho antes de este disco. Son amigos que nos han acompañado en la furgoneta y nos han ayudado a definir nuestro sonido en directo; todos ellos han sido técnicos nuestros en algún concierto, así que saben perfectamente dónde está el ruido que buscamos. Como dato más nerd, para esta grabación cambiamos la dinámica: grabamos las dos guitarras canción por canción, para mantener la tensión de cada tema. Renunciamos a cualquier red de seguridad —sin DI ni opción a reamplificación—, apostando por lo que salía del amplificador en ese momento. Y para la mezcla, decidimos darle una perspectiva externa al proceso con Santi García.
– Algunas letras, como “El himno nacional”, tocan temas muy delicados de política y sociedad. ¿Os preocupa la controversia que puedan generar o la consideráis parte de la función del arte crítico?
Sergi: A veces me siento un marciano cantando cosas fuertes en catalán. Se han dicho cosas desde la música extrema, pero en nuestro caso se entiende claramente porque tampoco gritamos tanto ni tenemos un sonido tan denso. No me siento pionero de nada, solo pienso que deberíamos empezar a andar el camino de expresar frustración y conflicto bruto en catalàn. Sin poetizar tanto, sin la necesidad de ocultarse tras letras sobre ríos o montañas y sin ese tufo de esplai buenrollista que parece que lo impregna todo. Si alguien se ofende con l’Himne Nacional, que es una canción 100% antifascista, apaga y vámonos.
Eric: entiendo que la canción empieza fuerte , pero si pasas de las cuatro primeras frases y tienes un mínimo de comprensión lectora dudo mucho que genere controversia porque el mensaje queda claro. Tratamos un problemón político-social de alcance global, pero ponemos el foco en el mal de proximidad para señalar que la identidad catalana no nos sitúa por encima de nadie si tus pensamientos e ideales políticos son de extrema derecha.
Marc: no creo que genere mucha controversia, de hecho normalizamos muchas cosas peores. Está bien utilizar un lenguaje más crudo y directo, que la verdad y como dice Sergi, en catalán no abunda.
– Con la salida de Absolutisme Zen, ¿tenéis ya fechas confirmadas para presentaciones o giras y qué diferencia habrá respecto a anteriores shows?
Sergi: Sí, hay concierto confirmado en Barcelona el 25 de abril, y en Junio hay 4 conciertos. Luego pararemos en verano porque el sol nos sienta mal y tenemos cosas familiares y a partir de septiembre intentaremos montar más cosas. A nivel del “nuevo show”, creo que nuestra esencia nos impide pensar en “el nuevo show”. Quizás ambientamos un poco más todo, y obviamente habrán muchos temas del nuevo disco. Pero, al contrario que lo que pretende el show business, me gusta inspirar con contenido no con adornos.
Fran: No somos de cerrar el calendario a un año vista. Nuestras redes sociales son el mejor sitio para no perderse futuras fechas. Lo que sí os aseguramos es eficiencia: vamos a meter un repertorio más largo en el mismo tiempo. Además, hemos renovado la zona de merch (ahora con más luz y nuevos productos), donde siempre encontraréis a alguien de la banda —normalmente a Sergi— dispuesto a charlar un rato.
– En vuestros conciertos se aprecia un rechazo a “ejercicios de estilo inofensivos”. ¿Cómo se traduce eso en la experiencia del público en directo?
Sergi: También es esencial en la banda. No somos un grupo que quiera ser otro grupo. O que se disfrace como grupos de una escena determinada de otro continente. No hay coreografías, discursos precocinados ni nunca nos hemos cuestionado la imagen que debemos dar. Fluimos con la energía de cada concierto porque es nuestro momento, no es una representación teatral. Sí que es verdad que tenemos una clausula de “savoire faire” que nos impide llevar merch propio puesto en público. O sea podemos bajar la basura con una camiseta de Serpent pero poco más.
– Finalmente, para quienes aún no os han visto, ¿qué puede esperar alguien que asista a un concierto de Serpent y qué queréis que se lleven tras la experiencia?
Sergi: Creo que te he contestado con alguna pregunta anterior, pero es eso. Saldremos a tocar, diremos alguna cosa, nos iremos y estaremos encantados de hablar con todo el mundo que quiera hablar con nosotros y de tejer nuevos vínculos.
Fran: y que se preparen para volumen, mucho volumen; como tiene que ser en un concierto de rock. Que el público se lleve secuelas, una experiencia con efectos secundarios.



Desde su nacimiento en 2017, Serpent ha transitado un camino de transformación constante, dejando atrás etiquetas como el post-hardcore para abrazar una identidad más libre, cruda y honesta. En esta entrevista, la banda reflexiona sobre su evolución, su relación con la agresividad y la emoción en la música, y su firme postura crítica frente a una escena dominada por lo efímero. Con su nuevo trabajo Absolutisme Zen, Serpent no solo reafirma su esencia, sino que también plantea una mirada incómoda y necesaria sobre el mundo actual.
– Serpent comenzó en 2017 dentro de la etiqueta post-hardcore. Hoy, esa etiqueta parece innecesaria. ¿Cómo describiríais la evolución de la banda desde aquellos primeros días hasta el presente?
Sergi: Pues no hace mucho, pero parecen otros tiempos totalmente distintos. La cosa ya empezaba a estar de capa caída en el underground musical pero todavía había esa inercia de la época de vacas gordas en que en Barcelona nos podíamos permitir hacer varios conciertos a la vez en la ciudad y cada uno tenía su nicho. Las bandas de guitarras se etiquetaban en géneros, subgéneros y más allá. Visto desde ahora me parece un poco excesivo y si, ahora mismo innecesario. El espíritu de la banda hoy en día sigue siendo el mismo, queríamos ubicarnos a la sombra del hardcore para que nadie nos pidiese cumplir con ciertos estándares del género y poder hacer lo que nos diese la gana.
Fran: Lo mejor de estos años ha sido “curtir el lomo”: después de tantas alegrías y algún que otro bofetón, hemos aprendido a disfrutar de toda situación, buena o mala. Eso nos ha ayudado a perder el respeto a las etiquetas. Al final, preferimos el error a seguir un manual de instrucciones.
Marc: Yo creo que la banda ha ido evolucionando y liberándose de etiquetas pero con el mismo espíritu de siempre.
– Vuestro sonido combina riffs crudos con momentos más introspectivos y dinámicas complejas. ¿Cómo encontráis el equilibrio entre agresividad y matices en la composición?
Sergi: La agresividad y la emoción son cosas que han estado ahí en todos los grupos de punk-rock y de hardcore que hemos tenido. Y creo que, personalmente, si no pudiese expresar eso no me interesaría hacer música. Anteriormente lo hemos expresado con la ganancia a tope y ritmos más rápidos. Ahora de una forma más libre y abierta. Y aun así, a mi personalmente me parece lo más antisocial y agresivo que he hecho.
Eric: Cuando ensayamos la demo sólo éramos Sergi y yo, y sólo había guitarra y batería. Por aquel entonces no tenía la más remota idea de como Sergi sería capaz de cantar encima de esos riffs y compases rotos. No fue hasta la grabación que escuché las voces, y creo son las que consiguen equilibrar la propuesta. Son agresivas y rabiosas pero añaden un toque melódico que consiguen aligerar el caos, la pesadez y complejidad de la parte instrumental. Quizá en este disco no es tan evidente porque quizá es un pelín más básico o menos raro, pero creo que la voz es fundamental para conseguir ese equilibrio, y también es un elemento que tenemos muy en cuenta para definir que tocamos cada uno en su instrumento.
Fran: Creo que es la parte más divertida de ensayar: ver cómo una demo de Sergi se convierte en una canción orgánica. A veces bromeamos con que el proceso es como un videojuego donde nos enfrentamos a enemigos cada vez más complejos.
Marc: La agresividad está bastante presente en las composiciones de Serpent, y el equilibrio… quizá aparece cuando entra la voz o la melodía, pero es un equilibrio tenso.
– La crítica social y la mirada crítica son constantes en vuestro trabajo. ¿De qué manera esa perspectiva influye en la música antes que en las letras?
Sergi: Creo que va junto, es una vía de escape. Tenemos nuestras vidas y nuestros trabajos, vivimos en un mundo que cada día esta mas raro y el grupo es algo que tenemos para desahogarnos. La magia va a ocurrir si alguien escucha este disco, con sus letras y su mensaje, y eso hace que se sienta menos solo. Esa alquimia es lo que me ha ido pasado a mi siempre al escuchar discos y es el motor que me hace seguir.
– En algunos sectores se cuestiona la relevancia del rock y el hardcore en la actualidad. ¿Os sentís fuera de época o buscáis precisamente desafiar eso?
Sergi: No creo que se cuestione la relevancia, pero sí es cierto que la música hecha con guitarras y tambores ya no predomina en las nuevas generaciones. Hay muchos motivos y no soy sociólogo pero si pienso en mí mismo cuando empecé me viene a la cabeza cosas como aburrimiento, amistad e idealismo. Era lo que hacías si eras un joven inquieto, hacer un grupo con tus amigos y prenderle fuego a todo. Incluso con cierto bullying ridiculizante a quien quería petarlo de forma artificial, ser famoso o se autoproclamaba solista. Lo que veo ahora es un flujo incesante de estímulos rápidos y baratos, individualismo y resultadismo. Obviamente no está todo perdido, pero las cosas interesantes (que las hay) que salen en el submundo musical no logran tener la suficiente fuerza para inspirar y cambiar el sentido del ciclo actual.
Eric: El Rock y todas sus variantes siempre tendrán su peso aunque ahora no se le preste la atención que seguramente merece. Esto lo explica muy bien Billy Corgan en una entrevista diciendo que desde finales de los 90, los medios empezaron a dejar de lado a los grupos de rock en favor de los grupos de rap, y no precisamente porque sus cifras fueran malas. El hardcore lo fué y lo sigue siendo: de Inside Out salió Rage Against the Machine que se hicieron un hueco en el mainstream, y la MTV igual te los mezclaba con Maria Carey, Ace of Base, Metallica, Blur o Madonna, y cuantos documentales hemos visto con Dave Grohl alardeando de que él estuvo ahí cuando Bad Brains o Descendents daban sus primeros pasos… Se puede decir que el mainstream era más plural y combinaba cosas pop súper comerciales y ligeras con otras más duras y críticas hasta que dejó de interesar. Lo que entonces viró hacia el rap (el de celebrities eh? no el de N.W.A. y su “Fuck the Police” para entendernos), ahora está centrado en lo urbano y lo latino, y todo es demasiado diferente, sin ir más lejos, la MTV ya ni existe, la difusión, el alcance o la influencia de los medios tradicionales en el ámbito cultural es mínima, el valor de las bandas se mide en followers y en escuchas, y el que te filtra y sugiere los contenidos de forma personalizada son los algoritmos de google o meta… Grupos como nosotros siempre hemos sido bastante irrelevantes si entendemos que nuestro valor se mide en términos de cifras y popularidad. Siempre hemos estado muy lejos de esta idea.
Fran: Sobre todo en este país, la cultura musical se mueve a una velocidad tan absurda que la lentitud y el reposo que exige el rock o el hardcore ya no parecen bienvenidos. Está claro que estamos fuera de época, pero es que tampoco tenemos ninguna intención de formar parte de la ‘nueva era’. Preferimos la artesanía frente a lo efímero.
Marc: Creo que andamos bastante al margen de todo esto y nos da bastante igual si el rock o el hardcore hoy en dia son relevantes o no. Para mi, mientras la música sea incomoda y transmita algo ya me está bien.
– El título del disco, Absolutisme Zen, sugiere un contraste entre control y calma. ¿Cuál es la idea que queríais transmitir con este concepto?
Sergi: Es más bien sobre como nos han convertido en bestias insensibles para que ya no nos sorprenda nada. Una barbaridad tapa la otra y cada una de ellas es trending topic durante 5 minutos.
– Singles como “Hemos vaciado la sala” o “Viejo y cabreado” tienen historias muy específicas. ¿Qué queréis que el oyente perciba más allá del trasfondo anecdótico?
Sergi: En este caso los dos son temas de duelo absoluto. En el caso de Vell i cabrejat tiene una mirada un pelin más romántica y crepuscular sobre envejecer y encontrar tu sitio. Dejar ir, y no dejarte arrollar por cualquier mierda que venga. Hem buidat la sala es un tema que habla más de la nostalgia tóxica de nuestra generación y de cómo estamos contentísimos viendo grupos “de la época” arrastrándose en grandes eventos mientras las salas, los clubes, los csa/cso cierran uno a uno.
– Musicalmente habéis incorporado guitarras a media distorsión y baterías más resonantes. ¿Fue una decisión consciente para reforzar la agresividad o buscabais nuevos matices?
Sergi: Queríamos que sonara analógico y real. Necesitábamos que las guitarras y bajo fueran orgánicas y con la distorsión justa para que se apreciasen los matices, y la batería tenía que sonar natural para no aplastar todo en una mezcla contundente pero vacía. Estamos contentos porque hemos conseguido que suene como un tiro sin que suene agotador o demasiado distorsionado/comprimido. Y si, hemos buscado desde el principio que sea así.
Fran: es una decisión purista: dejar que las válvulas hicieran todo el trabajo rozando el colapso. No buscábamos ‘distorsión’ estándar, sino la respuesta cruda de un amplificador que suena enfadado. Es una agresividad más real, menos procesada.
– La producción y grabación la habéis manejado vosotros junto a Marc Bòria, Xavi Escribano y Albert Ibarra. ¿Hubo algún conflicto creativo durante el proceso que haya marcado la personalidad final del disco?–
Sergi: Para nada. Todos son amigos y nos han ayudado a conseguir el disco que queríamos. Por nuestra parte teníamos el disco muy definido en cuanto a composición y sonido.. Personalmente me he sentido super arropado en el proceso.
Fran: Xavi, Marc y Albert ya formaban parte del universo de Serpent mucho antes de este disco. Son amigos que nos han acompañado en la furgoneta y nos han ayudado a definir nuestro sonido en directo; todos ellos han sido técnicos nuestros en algún concierto, así que saben perfectamente dónde está el ruido que buscamos. Como dato más nerd, para esta grabación cambiamos la dinámica: grabamos las dos guitarras canción por canción, para mantener la tensión de cada tema. Renunciamos a cualquier red de seguridad —sin DI ni opción a reamplificación—, apostando por lo que salía del amplificador en ese momento. Y para la mezcla, decidimos darle una perspectiva externa al proceso con Santi García.
– Algunas letras, como “El himno nacional”, tocan temas muy delicados de política y sociedad. ¿Os preocupa la controversia que puedan generar o la consideráis parte de la función del arte crítico?
Sergi: A veces me siento un marciano cantando cosas fuertes en catalán. Se han dicho cosas desde la música extrema, pero en nuestro caso se entiende claramente porque tampoco gritamos tanto ni tenemos un sonido tan denso. No me siento pionero de nada, solo pienso que deberíamos empezar a andar el camino de expresar frustración y conflicto bruto en catalàn. Sin poetizar tanto, sin la necesidad de ocultarse tras letras sobre ríos o montañas y sin ese tufo de esplai buenrollista que parece que lo impregna todo. Si alguien se ofende con l’Himne Nacional, que es una canción 100% antifascista, apaga y vámonos.
Eric: entiendo que la canción empieza fuerte , pero si pasas de las cuatro primeras frases y tienes un mínimo de comprensión lectora dudo mucho que genere controversia porque el mensaje queda claro. Tratamos un problemón político-social de alcance global, pero ponemos el foco en el mal de proximidad para señalar que la identidad catalana no nos sitúa por encima de nadie si tus pensamientos e ideales políticos son de extrema derecha.
Marc: no creo que genere mucha controversia, de hecho normalizamos muchas cosas peores. Está bien utilizar un lenguaje más crudo y directo, que la verdad y como dice Sergi, en catalán no abunda.
– Con la salida de Absolutisme Zen, ¿tenéis ya fechas confirmadas para presentaciones o giras y qué diferencia habrá respecto a anteriores shows?
Sergi: Sí, hay concierto confirmado en Barcelona el 25 de abril, y en Junio hay 4 conciertos. Luego pararemos en verano porque el sol nos sienta mal y tenemos cosas familiares y a partir de septiembre intentaremos montar más cosas. A nivel del “nuevo show”, creo que nuestra esencia nos impide pensar en “el nuevo show”. Quizás ambientamos un poco más todo, y obviamente habrán muchos temas del nuevo disco. Pero, al contrario que lo que pretende el show business, me gusta inspirar con contenido no con adornos.
Fran: No somos de cerrar el calendario a un año vista. Nuestras redes sociales son el mejor sitio para no perderse futuras fechas. Lo que sí os aseguramos es eficiencia: vamos a meter un repertorio más largo en el mismo tiempo. Además, hemos renovado la zona de merch (ahora con más luz y nuevos productos), donde siempre encontraréis a alguien de la banda —normalmente a Sergi— dispuesto a charlar un rato.
– En vuestros conciertos se aprecia un rechazo a “ejercicios de estilo inofensivos”. ¿Cómo se traduce eso en la experiencia del público en directo?
Sergi: También es esencial en la banda. No somos un grupo que quiera ser otro grupo. O que se disfrace como grupos de una escena determinada de otro continente. No hay coreografías, discursos precocinados ni nunca nos hemos cuestionado la imagen que debemos dar. Fluimos con la energía de cada concierto porque es nuestro momento, no es una representación teatral. Sí que es verdad que tenemos una clausula de “savoire faire” que nos impide llevar merch propio puesto en público. O sea podemos bajar la basura con una camiseta de Serpent pero poco más.
– Finalmente, para quienes aún no os han visto, ¿qué puede esperar alguien que asista a un concierto de Serpent y qué queréis que se lleven tras la experiencia?
Sergi: Creo que te he contestado con alguna pregunta anterior, pero es eso. Saldremos a tocar, diremos alguna cosa, nos iremos y estaremos encantados de hablar con todo el mundo que quiera hablar con nosotros y de tejer nuevos vínculos.
Fran: y que se preparen para volumen, mucho volumen; como tiene que ser en un concierto de rock. Que el público se lleve secuelas, una experiencia con efectos secundarios.











