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4 bandas de metal sin miembros originales
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Rage Against The Machine, Rammstein, Dir En Grey, Alter Bridge, King’s X, Vanden Plas. Todas estas son bandas que nunca han cambiado ni un solo miembro de su formación, y claramente son una excepción a la regla: siendo que las bandas son grupos de personas, es de esperar que en algún momento quieran buscar otros proyectos, se peleen con los otros miembros o por otra razón decidan alejarse del grupo. Hay algunas que logran con formaciones fijas que duran décadas (Iron Maiden, Unleashed, Korn, Blind Guardian, Tool, Rush), y hay otras (Megadeth, Cradle of Filth, Periphery, Annihilator)  donde sólo uno de los miembros parece fijo, mientras que el resto es completamente reemplazable. En todos estos casos tenemos a alguien que une a todas estas formaciones, por lo que uno puede trazar una línea desde el inicio hasta el presente.

Pero hay bandas que dan un paso más allá, y terminan por hacer un recambio de todos sus miembros. Ahí comienza un debate acerca de si esta sigue siendo una banda o si pasa a ser una franquicia. O incluso se la puede ver como el elenco de alguna serie muy larga: nadie se queja porque Doctor Who no tiene a ninguno de los actores de hace sesenta años, sino que uno recuerda a los actores de cuando se enganchó con ella. De cualquier manera, esto es algo que suele ocurrir más seguido de lo que uno creería: la mayoría preferiría separarse o cambiarse el nombre cuando eso ocurriera, pero en algunos casos los nuevos miembros suelen tener la suficiente confianza o influencia como para sentirse dignos de seguir el legado de los anteriores.

Estas son las historias detrás de algunos de estos casos.

IN FLAMES

AÑO DE FORMACIÓN: 1990

ÚLTIMO MIEMBRO ORIGINAL: Jesper Strömblad (1990-2010)

In Flames comenzó como una iniciativa de Jesper Strömblad, que al principio era baterista de la banda pero eventualmente pasó a enocarse en la guitarra. Durante los noventas, la banda se convertiría en uno de los grupos más emblemáticos del death metal melódico sueco junto a Dark Tranquillity y At The Gates, combinando las voces guturales con los riffs ultra melódicos en clásicos como The Jester Race (1996), Whoracle (1997) y Colony (1999). Con la salida de Reroute To Remain (2002), los suecos adoptaron un sonido mucho más accesible, con influencias de rock alternativo, que disparó las ventas de la banda durante la década del 2000. Sin embargo, el éxito comercial de la banda se dio de la mano con el empeoramiento de la vida personal de Strömblad, que en 2010 anunció su salida permanente de In Flames para poder tratar sus problemas de alcoholismo. Esto dejó al cantante Anders Fridén y al guitarrista Björn Gelotte como los miembros más longevos en la formación de la banda, con ambos habiendo debutado en The Jester Race, segundo trabajo del quinteto.

STRATOVARIUS

AÑO DE FORMACIÓN: 1985

ÚLTIMO MIEMBRO ORIGINAL: Tuomo Lassila (1985-1995)

Con la enorme influencia que tuvieron los finlandeses Stratovarius en el sonido del power metal europeo de los noventas, es fácil olvidarse de que la banda había comenzado a mitad de la década anterior, y con muchos cambios de por medio. Habiendo comenzado en 1984 como un cuarteto llamado Black Water, terminarían adoptando su nombre clásico al año siguiente y sufriendo la salida del bajista John Vihervä y el guitarrista Staffan Stråhlman. Esto motivaría la llegada del bajista Jyrki Lentonen y, más importante, del guitarrista Timo Tolkki, quien tomaría las riendas del grupo no sólo al encargarse también de las voces, sino además llevando el sonido de la banda por el camino del power metal más melódico. El baterista Tuomo Lassila, quien además era cantante antes de la llegada de Tolkki, formaría parte de Stratovarius hasta 1995, cuando se iría por diferencias musicales con el resto de los miembros. El último álbum junto a Lassila, Dreamspace (1995), sería el primero junto al cantante Timo Kotipelto, que con la salida de Tolkki en 2008 se convertiría en el miembro más longevo de la historia de Stratovarius, completando tres etapas sin miembros en común.

NAPALM DEATH

AÑO DE FORMACIÓN: 1981

ÚLTIMO MIEMBRO ORIGINAL: Nic Bullen (1981-1987)

Los ingleses Napalm Death deben tener una de las historias más caóticas de la historia de la música extrema en cuanto a los cambios de formación.

Considerada como una de las bandas pioneras del grindcore, pasaron casi toda la década de los ochentas cambiando miembros a diestra y siniestra, algo que se podía esperar de una banda formada por adolescentes en la escena punk. Durante sus cuatro primeros años, el único miembro constante sería el cantante y bajista Nic Bullen. En 1985, con la entrada del baterista Mick Harris y del guitarrista Justin Broadrick, la formación se mantuvo lo suficientemente estable como para grabar el demo Scum en 1986. Esta sería la última grabación de la banda con Bullen, que se fue del grupo al año siguiente para enfocarse en sus estudios, algo que coincidiría con la salida de Broadrick, que terminaría formando su proyecto de metal industrial Godflesh. Ya con Harris como único miembro oficial, se sumó al grupo el guitarrista Bill Steer (Carcass), el bajista Jim Whitely y el cantante Lee Dorrian, que grabarían 16 canciones que se convertirían en el Lado B de Scum, el LP debut que Napalm Death editó en 1987, que incluía las canciones que el trío Bullen-Broadrick-Harris había grabado anteriormente.

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Ya el hecho de que el Napalm Death se quedaran sin miembros originales a la mitad de su álbum debut hubiera sido suficiente para que terminaran en esta lista. Sin embargo, no termina ahí: Whitely se iría antes de comenzar la gira de presentación de Scum, y Steer y Dorrian se irían después de grabar el siguiente From Enslavement To Obliteration (1988). Mick Harris duraría hasta 1991, cuando las influencias deathmetaleras en Harmony Corruption (1990) lo pusieron en conflicto con sus compañeros. De esa formación, el cantante Barney Greenway, el bajista Shane Embury y el guitarrista Mitch Harris continúan hasta el día de hoy, y más allá de la adición del baterista Danny Herrera y de la salida del difunto segundo guitarrista Jesse Pintado en 2004, las filas de Napalm Death se han mantenido extremadamente estables. Exacto: la banda de Birmingham pasó de tener tres formaciones sin ningún miembro en común, a tener una de las formaciones más estables del metal de los últimos treinta años.

QUIET RIOT

 

AÑO DE FORMACIÓN: 1975

ÚLTIMO MIEMBRO ORIGINAL: Kevin DuBrow (1975-1987, 1991-2003, 2004-2007)

Una de las pocas bandas del metal que de verdad pueden entrar en la categoría de “one-hit-wonders”, los estadounidenses Quiet Riot continúan hasta el día de hoy con una de las historias más enredadas de la historia del género.

Habiendo adoptado su nombre en 1975, Quiet Riot editó sus dos primeros álbumes Quiet Riot (1977) y Quiet Riot II (1979) sólo en Japón. Ese último año, el guitarrista Randy Rhoads se iría de la banda para unirse a la nueva carrera solista de Ozzy Osbourne, convirtiéndose en uno de los guitarristas definitivos del sonido de los ochentas durante su corta carrera. Sin tener oportunidades para firmar con una discográfica estadounidense, el cantante Kevin DuBrow terminaría separando al grupo en 1980. Dos años después, con la aprobación de Rhoads, DuBrow decidió reformar al grupo, juntándose con el bajista Rudy Sarzo y sumando a dos nuevos nombres: el guitarrista Carlos Cavazo y el baterista Frankie Banali. Su álbum Metal Health (1983) sería no sólo el primer álbum de la banda editado en EEUU, sino también el primer álbum de heavy metal en llegar al primer puesto de los más vendidos de Billboard, gracias a la fuerza del single “Cum On Feel The Noize”, un cover de los rockeros glam británicos Slade

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Este logro probaría a los ojos de muchas discográficas el potencial comercial del heavy metal, abriendo el camino para el glam metal durante la segunda mitad de los ochentas, pero Quiet Riot no podría aprovechar eso: la banda intentaría repetir la fórmula con Condition Critical (1984) con su cover de “Mama Weer All Crazee Now”, también de Slade, que no tendría ni de cerca el mismo éxito que el anterior. Lo mismo pasaría con QR III (1986), y eso marcaría la salida de Kevin DuBrow, presionado por la discográfica. Con su salida, Quiet Riot se quedarían sin miembros originales, sumando al cantante Paul Shortino para el álbum QR (1988), que no sólo daba lugar a una de las series de seguidillas de nombres más complicados de la historia del rock, sino que también sería otro fracaso comercial para Quiet Riot, que se terminarían separando apenas unos meses después de la salida del disco.

Sin embargo, este no sería el fin de la historia de DuBrow junto a Quiet Riot, ya que a principios de los noventas el cantante ganó los derechos del nombre de la banda, comenzando una segunda etapa del grupo en el que editaría otros cuatro álbumes. Esta etapa también tendría la vuelta de algunos exmiembros de las formaciones de los ochentas del grupo, pero la muerte de DuBrow en 2007, a causa de una sobredosis de cocaína, marcaría el fin de esta segunda etapa del grupo. La banda seguiría adelante hasta el día de hoy, ahora con Frankie Banali como único miembro de la formación “clásica” del grupo, hasta su muerte por cáncer de páncreas en 2020. En 2021, el bajista Rudy Sarzo anunció su vuelta a Quiet Riot luego de 18 años, marcando su cuarta etapa junto a la banda californiana, y comenzando otro capítulo en la extraña y trágica historia de uno de los pioneros del glam metal.

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3Top3 con Victoria (Ladies Crüe)
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A pesar de estar inmersas en una extensa gira nacional, la carismática y simpática Victoria, voz y líder de Ladies Crüe sacó un hueco para responder a nuestra sección de favoritos.

– Top 3 Discos favoritos de Mötley Crüe

Too Fast For Love (1981)
Dr Feelgood (1989)
Girls Girls Girls (1987)

– Top 3 Artistas Favoritos y que más te hayan influenciado como músico

Keith Richards (Rolling Stones)
Joan Jett (The Runaways, Joan Jett & The Blackhearts)
Jimi Hendrix (Jimi Hendrix Experience)

– Top 3 Discos Favoritos del rock argentino

Despedazado por mil partesLa Renga (1996)
La Mosca y La SopaLos Redondos (1991)
Hermanos De SangreViejas Locas (1997)

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Especial: La saga “Castlevania” y el heavy metal
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Si hay que sentarse a hablar de una de las franquicias más exitosas en el mundo de los videojuegos, sin duda alguna la serie de Castlevania se tornaría una referencia obligatoria. Esta serie, desarrollada por la compañía japonesa Konami, se extiende desde mediados de los ochentas con sus primitivas versiones para la consola Nintendo Entertainment System (NES, o Family Game como se la conoció en muchos países de Sudamérica), hasta las más recientes y sofisticadas para plataformas como PlayStation 3 o XBOX 360, como también una serie animada producida por Netflix que comenzó en 2017 y finalizó a comienzos de este 2021 con su cuarta temporada. 

Estos juegos entran en las categorías de acción-terror-aventuras, narrando los enfrentamientos entre el Clan de la familia Belmont con nada más ni nada menos que Vlad Drácula Tepes, el personaje creado por el novelista irlandés Bram Stoker. La acción casi siempre se centra en Valaquia (actual Rumania) y diferentes puntos de la Europa de los siglos XV hasta el XVIII. De hecho el título occidental de la saga se debe a la fusión de dos palabras: Castle (castillo en inglés) y Transylvania, mientras que en Japón fue conocida como Devil’s Castle Dracula Apocalypse (algo así como El Apocalipsis de Drácula en el Castillo del Diablo). Cada tantos años Drácula desciende con todas sus huestes del infierno a azotar la Tierra y será entonces el turno para que un miembro de la familia Belmont, correspondiente a su generación, salga a enfrentarlo y nos salve. El jugador deberá avanzar por diferentes escenarios manejando al héroe (o heroína) Belmont, armado con su látigo consagrado para enfrentar a vampiros y demonios, hasta llegar al escenario final, que casi siempre resulta ser el castillo donde el último jefe a vencer (obviamente) es el propio Drácula. 

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En las primeras entregas de la saga el diseño de los juegos era bastante similar: un clásico formato de plataforma 2D muy básico, donde el jugador avanza siempre para un costado sorteando diferentes obstáculos y encontrando ítems que lo van ayudando durante su aventura. Como suele ocurrir con todas las franquicias de videojuegos que han sobrevivido a lo largo de los años, con la llegada de las nuevas consolas más modernas y la introducción de los gráficos en 3D; los juegos, su desarrollo, su historia, la trama y los personajes se han ido complejizando cada vez más. El diseño de los escenarios, evocando un arte barroco que le dan vida a una historia oscura y gótica; la introducción de personajes legendarios extraídos de diferentes cuentos de terror, empezando por un personaje tan icónico en la cultura popular como lo es Drácula, han sido algunos de los elementos que hicieron que la serie ganara tantos adeptos en todo el mundo. Ahora bien, con todo lo dicho anteriormente ¿hay algo que no tenga relación alguna con el mundo del Heavy Metal? 

No sería propio abarcar a todo el espectro del amplísimo mundo del Rock más pesado, porque no todas las bandas tienen la misma estética ya sea desde lo visual como desde lo sonoro, pero los elementos de terror y todo lo relacionado con lo oculto han sido fuente de inspiración para el Heavy Metal desde su mismísima génesis, y es correcto que en este momento estén pensando en nombres como Black Sabbath o Alice Cooper. Pero viniendo más para acá al presente, y tratando de realizar un paralelismo con el videojuego, muchas de las características que hacen a los escenarios y a la trama de la saga se pueden encontrar reflejados también en la propuesta de bandas como Cradle of Filth, Dimmu Borgir, Tribulation, After Forever, Moonspell o Ghost BC, y la lista podría seguir.

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El soundtrack de los videojuegos, cargados de melodías sinfónicas y oscuras, también tienen una conexión directa con el estilo de las bandas citadas, donde los teclados y demás instrumentos orquestales cobran gran protagonismo. Otro factor a soslayar sin dudas es el elemento gore a causa de la sangre que se desparrama en este tipo de historias (¿alguien dijo por ahí Slayer?). De hecho, es por la sangre que tenemos el origen de toda esta historia. Se cuenta que hace mucho tiempo, en la ciudad de Derry (hoy, Irlanda del Norte) existió la leyenda de un enano malvado que chupaba la sangre de sus víctimas llamado Abhartach.

Los lugareños llamaban a las historias vinculadas a este cruel personaje como “La sangre mala”, Bad Blood en inglés. Ahora, es interesante descubrir que Bad Blood en gaélico, el idioma original de la isla de Irlanda, se escribe “droch fhola” y se pronuncia drocula. No es difícil suponer que Bram Stoker haya encontrado algo de inspiración en este mito para crear a su propio Drácula. Muchos de estos relatos se pueden encontrar en las letras de la banda de Folk Metal irlandesa Cruachan

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Volviendo al videojuego, también podríamos incursionar dentro del espectro de las bandas que practican un Heavy Metal más ortodoxo. Ya hablamos del título de la saga, que surge de fusionar la palabra Castle con Transylvania y justamente Iron Maiden en su LP debut tienen un instrumental dedicado a esta última. Mystic Prophecy en su más reciente disco de estudio (“Metal Division” del 2020) le ha dedicado un tema al viejo Vlad, aunque quizás sea importante también enfocarse en la versión de Iced Earth. En el año 2000, para su disco “Horror Show”, la banda de Jon Schaffer entre todos los personajes de cuentos de terror elegidos no podía dejar afuera al vampiro más famoso. Pero lo llamativo de esta versión de “Dracula” es que la letra parece evocar al momento en que el viejo empalador se enamoró de una mujer y su trágico destino. Esta historia está directamente vinculada con la tercera entrega del videojuego “Castlevania III: Dracula’s Curse” (la maldición de Drácula) en la cual se inspiró el productor Adi Shankar para la mencionada serie animada en Netflix (la cual, dicho sea de paso, altamente recomendable no solamente para los fanáticos de la saga). 

Las conexiones son infinitas y podríamos seguir trazando paralelismos indefiniblemente. Lo cierto es que el mundo gamer tiene un vínculo con el mundo del Heavy Metal más estrecho de lo que muchos podrían siquiera llegar a sospechar. La saga de Castlevania es un claro ejemplo de esto.

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3Top3 Renzo Favaro (Fughu)
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Renzo Favaro, vocalista de la banda argentina Fughu, se animó a participar en nuestro 3 TOP 3 de esta ocasión.

Top 3 bandas en las que me gustaría cantar:

 Undermine: porque la rompen y la rockean de verdad. Y son mis amigos.

Tony Iommi: porque es el CREADOR y el mejor hacedor de riffs del universo conocido.

Brazen Abbot: no sé si volverán a grabar, pero todos los discos están buenísimos, con tremendos cantantes.

Top 3 discos favoritos internacionales:

Iron Maiden – Seventh Son of a Seventh son

Black Sabbath – Dehumanizer

Deep Purple – Stormbringer

Top 3 vocalistas argentinos que recomendaria:

Matias Diaz (Habeas Pornus)

Edu Giardina (Giardina)

Yael Sanchez

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Especial: Cinco discos debut eclipsados por sus continuaciones
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En el mundo de la música creo que todos estaremos de acuerdo que un gran debut es el sueño ideal para todos los artistas que se precie: poder llegar con tus primeras canciones a lograr la aceptación tanto de público como de prensa y, por qué no decirlo, el éxito comercial.

Muchas veces ha pasado que pese a que los artistas lanzan un muy buen debut e incluso logran la “unión” entre público y prensa respecto a su propuesta musical, cuando llega la hora de lanzar el segundo álbum, este se acaba por comer al debut ya sea por un “hit” que pega en todos lados, porque la colección de canciones es un poquito más completa que la de su anterior esfuerzo, o simplemente porque con el tiempo acaban teniendo más protagonismo otros discos que el propio debut.

Hoy en TrackToHell os traigo cinco debuts que si bien son muy buenos, notables diría yo tuvieron la “mala fortuna” de ser bastante eclipsados por sus continuaciones.

Nirvana – Bleach (1989)

Bueno, ¿qué voy a contar yo que no sepamos ya todos y todas acerca del trío de Seattle? Una de las bandas más importantes de la historia, y que dió vuelta la música contemporánea con su segundo y majestuoso disco Nevermind allá por 1991 y del cual también se ha dicho todo lo que se tenía que decir ya.

Pero, ¿por qué no miramos un segundo atrás en mis líneas y leemos la palabra clave? “Segundo”, y es que Nirvana debutaba a finales de la década del 80 con Bleach, una obra cruda, muy eléctrica, cargada de espíritu punk y furia adolescente. Con temas tan míticos como pueden ser “School” , “About A Girl” o una de las mejores piezas en la historia de Nirvana como es “Negative Creep”. Si bien la prensa acogió este trabajo con los brazos abiertos y es el disco más vendido en la historia de la discográfica Sub Pop, todos sabemos que al lanzarse Nevermind este disco pasó a un segundo plano y a un tercero con la llegada unos años después de In Utero, para muchos el magnum opus de Nirvana.

Si no conoces mucho de Bleach, te recomiendo que le pegues una escucha y compruebes el estado de volatibilidad que tenía la banda y que estaba a punto de explotar.

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Deftones – Adrenaline (1995)

Si hay un grupo de la corriente conocida como “Nu Metal” cuya discografía es prácticamente inmaculada, esos no son otros que Deftones. La banda comandada por Chino Moreno no sólo es una de las 5 más importantes de su estilo sino también de las más creativas y coherentes a la hora de plasmar sus álbumes.

Si bien el debut de Korn en 1994 puso los cimientos principales del género (con ayuda quizás del primer disco de RATM en 1992), Deftones salían de Sacramento en 1995 para darnos una patada en la cara con su álbum debut Adrenaline, que ya desde su nombre apuntaba maneras.

El disco es absolutamente magnífico, y muy fresco a la hora de combinar sonidos bastante pesados, con esas guitarras afiladas de Stephen Carpenter que luego han sido copiadas hasta la saciedad en los años posteriores. Y contaba con dos singles bestiales como “7 Words” y “Bored”, hoy considerados clásicos dentro del metal contemporáneo o moderno.

¿Qué pasó con este disco? Pues que tanto su continuación de 1997 Around The Fur como su tercer esfuerzo, y quizás el disco más popular de la banda, White Pony del año 2000, acabaron por relegar este disco a un tercer lugar en un “supuesto” podio de la discografía de Deftones. No es que Adrenaline sea inferior al contrario: creo que está mano a mano con sus dos siguientes discos. Pero, en líneas generales, hoy por hoy la gente recuerda más esos dos discos e incluso alguno más moderno como Saturday Night Wrist antes que el primer disco de la banda. Pero que no os engañen las ventas millonarias de White Pony o la creatividad mayúscula de Around The Fur, Deftones tienen en su primer disco una joya a la que el tiempo debería poner en el lugar que merece.

Foo Fighters – Foo Fighters (1995)

Todos estaremos de acuerdo en que el debut de Foo Fighters consiguió atraer al gran público de Nirvana, y que en parte se debe a estos últimos su aceptación masiva.

Pero sería injusto decir que el disco triunfó sólo por este factor, ya que en líneas generales era un buen disco de rock alternativo, mucho menos denso y oscuro que lo último que había grabado Dave Grohl con Nirvana (el majestuoso y tortuoso In Utero) y que daba origen a una de las bandas de rock más importantes de las últimas tres décadas.

Temas como el archi conocido “Big Me”, “This Is A Call”, “Alone” o “I’ll Stick Around” eran algunas de las pequeñas joyas que podíamos encontrar en aquel debut de los Foo. Como en todos los casos mencionados, aquí se acabó viendo ensombrecido por su espectacular continuación, el clásico The Colour And The Shape de 1997 y el cual es considerado el mejor disco de la banda y uno de los mejores discos de rock alternativo de la década del 90. Y, para más inri, luego vino su tercer esfuerzo discográfico There’s Nothing Left To Lose (que contenía temazos como “Learn To Fly”, “Breakout”, “Next Year” o “Generator”) que acabaron por ensombrecer al debut de los Foo en favor de tres discos seguidos (si contamos el doble In Your Honor, uno de los mejores y a la vez más infravalorados trabajos de la banda) notables y mucho más populares a nivel ventas y aceptación del público mainstream que su disco debut.

Al igual que en otros casos, no dejéis que los discos más exitosos de los grupos os alejen de darle cancha a los debuts, ya que en muchos casos son igual de buenos o incluso a veces superiores a alguna de sus continuaciones.

Alter Bridge – One Day Remains (2004)

A pesar de haber formado parte de una de las bandas más populares y vendedoras (a la par que detestadas) de finales de lo 90 y comienzos del 2000, Mark Tremonti, Brian Marshall y Scott Phillips nunca tuvieron el respeto que se merecían al haber sido componentes (y ex-componentes según la línea temporal de la que hablemos) de Creed. Quizás por esto cuando la banda se disolvió por un tiempo, cogieron las riendas e intentaron armar un nuevo proyecto con otro cantante y otro nombre.

Esta persona elegida era ni más ni menos que Myles Kennedy, un tipo que venía de The Mayfield Four (banda con la cual teloneó a Creed en una gira por Estados Unidos) y el nombre elegido para la banda era Alter Bridge.
Su primer disco fue el notable One Day Remains, un álbum cargado de emociones, energía y bastantes buenas canciones: prueba de ello es el hit “Open Your Eyes”, la desgarradora “In Loving Memory” (una de las piezas más hermosas y dolorosas de los últimos tiempos) y la potentísima “Metalingus”.

La prensa y el público lo acogieron bastante bien aunque las comparaciones con Creed eran inevitables y quizás este factor sumado al notable éxito conseguido con su segundo trabajo Blackbird (considerado para muchos el mejor disco en la carrera de AB hasta la fecha), hacen de esta obra una de las más infravaloradas en la discografía de la banda , a pesar de que algunos de los temas mencionados arriba siguen sonando en sus directos actuales.

Limp Bizkit – Three Dollar Bill Y’all$ (1997)

Aquí no hay término medio: a Bizkit o les amas o les odias. No hay más que eso, y en cierto modo su controvertido líder Fred Durst ha contribuido a este grado de controversia respecto a la banda, enfrentándose con compañeros de profesión, teniendo un tira y afloja constante con su compañero y guitarrista de LB Wes Borland (otro tipo a analizar…) y en resumen una montaña rusa que aún hoy sigue girando. Y eso que la banda lleva más de 10 años sin sacar un disco nuevo.

Pero hablemos de su debut, del disco que vino detrás de obras tan importantes como Life Is Peachy de Korn, Roots de Sepultura, Adrenaline de Deftones e incluso El Nuevo Camino Del Hombre de A.N.I.M.A.L. El disco era un cóctel explosivo en donde se combinaban el rock alternativo, el rap , el metal moderno y toques hardcore, dando como resultado uno de los mejores debuts de aquel año.

Temas como “Sour”, “Counterfeit” o esa incendiaria versión de “Faith” (popularizada por el cantante británico George Michael) hicieron que la banda se empezase a hacer muy conocida en la escena norteamericana y llegaron a compartir escenario con Primus, Blink 182, The Vandals, Deftones o los mismísimos Faith No More.

Si bien tras finalizar la gira nacional de presentación del disco la banda había aumentado las ventas del álbum, lo cierto es que su continuación Significant Other de 1999 (para muchos, el mejor disco de la banda y uno de los 10/12 mejores dentro del nu metal de todos los tiempos) y el éxito ya masivo del todo con Chocolate Starfish And The Hotdog Flavored Water del 2000 acabaron por ensombrecer a un debut muy muy recomendable si te gustan sonidos como el rap-metal y el metal alternativo.

Si había alguno de estos discos que no conocías , esta es una buena oportunidad de hacerlo y descubrir quizás como empezaron algunas de las bandas más populares de las últimas dos décadas.

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3Top3 Jorge Berceo (Zenobia)
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Empezamos la semana con un nuevo 3Top3, en esta ocasión nos comunicamos con Jorge Berceo, vocalista de la banda Zenobia y aquí están sus respuestas:

– Top3 bandas donde te gustaría cantar:

Judas Priest, Helloween y te hubiera dicho Motörhead

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– Top3 canciones preferidas de Zenobia para cantar en vivo:

“El sueño de un loco”, “Jamás” y “Borraré tu nombre”

– Top3 discos favoritos de Metal en Español:

Sangre de reyes (Tierra Santa)
El Ángel Caído (Avalanch)
El camino del fuego (Rata Blanca)

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5 debuts extraños en el metal
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Siendo que muchos artistas se pasan años tocando y puliendo su primer rejunte de canciones, la cantidad de bandas que no parecen poder superar su álbum debut es casi un cliché, sobre todo si hablamos del mundo del rock. Pero de vez en cuando se da al revés, y las cosas no funcionan a la primera: la inexperiencia, experimentos fallidos o cambios importantes de formación, todo puede llevar a un primer trabajo que queda sepultado y olvidado. En esta ocasión, nos vamos a enfocar en una serie de discos que parecen descolgados y extraños dentro de la discografía de sus respectivos artistas, especialmente porque el estilo que muestran en él es bastante diferente de lo que los haría conocidos.

Judas Priest – Rocka Rolla (1974)

Ya que hablamos de bandas que se pasan años puliendo canciones con presentaciones en vivo, esa era la situación en la que estaba Judas Priest en 1974. Apenas el año anterior, el grupo había perdido a su cantante original Al Atkins, quien no había podido encontrar el balance entre la banda y el tener un trabajo con el que mantener a su familia. Con la llegada de Rob Halford y del guitarrista Glenn Tipton, Judas Priest grabaron su debut Rocka Rolla en 1974, acompañados del productor Rodger Bain. Editado el 6 de septiembre a través del pequeño sello Gull RecordsRocka Rolla muestra a un Judas Priest bastante diferente, con un sonido cercano al rock más bluesero y psicodélico y por momentos a la movida progresiva, y con una imagen mucho más hippie que a la del cuero, cadenas y jean que la banda volvería icónica.

Parte de esto tuvo que ver con que las decisiones de Bain, que dejó de lado varias de las canciones que la banda venía tocando desde hacía años en sus recitales por no verles potencial comercial. El resultado fue un álbum con un sonido bastante pobre y que no vendió casi nada, dejando a Judas Priest en graves problemas económicos. La salida del baterista John Finch, que sólo grabó en este álbum, motivaría la llegada del baterista Alan Moore y la grabación de Sad Wings of Destiny, ya casi definiendo el estilo icónico de Judas Priest y poniéndolos en camino a convertirse en una de las leyendas del heavy metal.

Ministry – With Sympathy (1983)

El ejemplo anterior de Judas Priest será uno de los ejemplos más obvios de un debut “raro”, pero en términos generales no es algo tan radical: el paso de Rocka Rolla a Sad Wings of Destiny es más un ajuste de varias tuercas que un cambio completo de la máquina. Pero si quieren un ejemplo de una banda cambiando mucho entre lanzamientos, el caso de Ministry es uno de los más obvios.

Muchos años de convertirse en uno de los pilares del metal industrial, el cantante Al Jourgensen era un joven de 24 años que, luego de formar parte de algunos grupos en la escena new wave estadounidense, decidió grabar algunas canciones propias usando sintetizadores y baterías programadas. Luego de sumar más músicos a la formación y de editar su primer single “I’m Falling” a través del sello Wax Trax! Records, Jourgensen firmó contrato con Arista Records, con quienes en 1983 editó su LP debut With Sympathy.

Como se habrán dado cuenta con esa lista de etiquetas, With Sympathy es un disco que muestra a una banda completamente diferente de la que una década después conquistaría MTV y la escena pesada alternativa de los noventas. Teclados, maquillaje, falsos acentos británicos y una ausencia casi total de guitarras, este debut de Ministry veía a la banda totalmente metida en el sonido del synth pop y el new romantic, con canciones bailables de cierta oscuridad gótica. Luego de cambiar completamente el sonido e imagen de la banda, Jourgensen aprovecharía cada oportunidad para atacar lo hecho en aquel álbum debut, ofreciendo justificaciones contradictorias acerca de por qué el disco sonaba de esa manera, o que incluso ya tenía pensado el sonido icónico de Ministry pero que Arista lo había cambiado. Todo apunta a que lo mostrado en este primer álbum era la idea original de Jourgensen, pero es de esas decisiones que uno toma de joven y de las que termina arrepintiéndose años después.

Hamlet – Peligroso (1992)

Como muchas bandas que comienzan varios años antes de “su época”, era casi seguro que los madrileños Hamlet iban a pasar por algunos experimentos raros antes de encontrar su sonido. Durante la segunda mitad de los ochentas, la banda del guitarrista Luis Tárraga y el cantante J. Molly no sólo había comenzado cantando en inglés, sino también explotando un sonido completamente metido en el hard rock y el glam de la época. En 1991 editaron su EP homónimo y al año siguiente su debut Peligroso, que los mostraba cantando letras sobre alcohol y experiencias callejeras.

Aunque no hubiera sido tan descabellado que Hamlet pudieran hacerse un nombre con este sonido, siendo que el glam sobrevivió en Europa por unos años más que en EEUU. Sin embargo, hubiera sido muy complicado considerando el pésimo sonido de Peligroso, alejándolos de casi cualquier exposición en la radio.

Dos años después y con el éxito de Pantera y Rage Against The Machine, Hamlet le dieron un giro bastante drástico a su carrera, adoptando riffs mucho más grooveros, voces más agresivas, letras sobre problemáticas sociales y política y hasta elementos de rap, ya con Revolución 12.111 (1996) convirtiéndolos en uno de los pioneros del nu metal en España.

Staind – Tormented (1996)

Staind es una banda que tiene sus fans, como se puede deducir por lo que el compañero Lucas Capeluto escribió sobre su álbum Break The Cycle, que recientemente cumplió 20 años. Yo no soy uno de esos: diría que es una banda que me aburre profundamente, y cuanto menos hable sobre el cantante Aaron Lewis mejor. Pero fue muy interesante encontrarme con este primer intento por parte de la banda estadounidense.

Aunque ya desde el comienzo Staind tomaban gran influencia de la primera ola del nu metal (hasta que en Break The Cycle entraran de lleno en el post grunge), Tormented es un disco mucho más oscuro. Siendo que fue editado por la misma banda sin el apoyo de alguna discográfica, el sonido es muy crudo, sin la claridad de trabajos posteriores. Sumado a que Lewis utiliza un sonido mucho más gritado y que el álbum, de más de 70 minutos, es un trabajo conceptual acerca de un hombre y sus tendencias suicidas, dan lugar al que podría considerarse el trabajo más complicado de toda su discografía. Considerando que mucha gente conoció a Staind cuando habían adoptado sus canciones más melódicas y con Lewis cantando con un estilo mucho más limpio, habrá sido un shock encontrarse con este álbum debut años después.

Aunque no vendió muchas copias, debido sobre todo a la falta de una gran distribución, la gira de la banda los llevó a ser descubiertos por Fred Durst (Limp Bizkit). Como curiosidad, la canción “Mudshuvel” sería regrabada y renombrada “Mudshovel” en su segundo álbum Dysfunction. Este sería uno de los primeros grandes éxitos de Staind, con un video que tuvo gran rotación en MTV.

Underoath – Act of Depression (1999)

Formados en 1997 cuando los músicos eran apenas adolescentes (el baterista y cantante Aaron Gillespie tenía 14 años), en 1999 Underoath editaron su debut Act of Depression a través del sello independiente Takehold Records. Aunque había algo del sonido metalcore que después se haría característico, tanto Act of Depression como el siguiente Cries of the Past tenían a la banda oriunda de Florida tocando un estilo muy influenciado por el black y el death metal, con una producción muy cruda y distorsionada. A diferencia de muchos otros grupos en esta lista, estos dos primeros álbumes de Underoath no suenan tan derivativos de modas de la época, porque al día de hoy es muy complicado encontrar una banda de “black / death / hardcore cristiano”, e imagínense por esa época.

Ya con The Changing of Times y culminando con They’re Only Chasing Safety, Underoath incorporarían influencias del post hardcore y el emo, con Gillespie encargándose de las voces melódicas que se volverían clave en su sonido. Además, el grupo sería una de las razones por la que las bandas cristianas terminarían dominando la escena metalcore en el mainstream durante la década del 2000, ayudando al éxito del sello Tooth & Nail Records.

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3Top3 con Joaquín Gómez (Cernunnos, Frater)
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Joaquín Gómez, guitarrista de Cernunnos y Frater, fue sometido a nuestro 3Top3 y aquí están sus respuestas:

– Top3 bandas donde te gustaría tocar:

Cradle of Filth, me encanta la escena que tienen en vivo y los temas deben ser super divertidos de tocar.

Iron Maiden, ¿Quién no quisiera tocar en Maiden aunque sea una vez?

Batushka, debe ser increíble ser parte de toda la mística que se debe generar en el momento en el que suben al escenario y el hecho de ser músicos “anónimos” debe sumar mucha mas intriga al momento de verlos en vivo.

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– Top3 canciones preferidas de Cernunnos para tocar en vivo:

“The battle of Moytirra”, “Cuchulainn” y “The birth of Galatia”, son temas super pogueros y es divertido ver a la gente agitando y pogueando a pleno. Amen de las restricciones de hoy en día, disfruto mucho de tocar estos temas en vivo.

– Top3 bandas argentinas que recomiendas:

Against, Avernal y No Guerra, bandas que siempre tiraron para adelante y allanaron el terreno para que muchas otras bandas puedan crecer.

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20 Aniversario de “Jane Doe” de Converge
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El 2001 fue un año de ensueño a nivel musical en cuanto a terrenos de rock, metal, pop punk y música alternativa se refiere, gracias a lanzamientos tan recordados como Bleed American de Jimmy Eat World, Take Off Your Pants And Jacket de Blink-182. Y, en un terreno más cañero, Satellite de P.O.D y Iowa de los enmascarados más famosos de Iowa, hablamos como no podía ser de otra forma de Slipknot.

Pero el 4 de septiembre de 2001 el mundo iba a vivir una de las casualidades musicales más importantes del siglo XXI, que se tradujo en los lanzamientos simultáneos de dos de los mejores discos de todos los tiempos. Uno fue el sublime Toxicity de System Of A Down, cuatro locos que venían a reventar el metal moderno con su segundo y espectacular trabajo. Y, por supuesto, el caso que nos ocupa que no es otro que el magistral Jane Doe de los norteamericanos Converge, quienes con esta obra partieron en dos la escena hardcore, que nunca jamás volvió a ser la misma.

La banda de Boston volvía con su cuarto disco, tras cumplir su primera década en una escena donde era complicado destacar y más en los noventas, con bandas como Sick Of It All, Agnostic Front o Madball como líderes principales, Earth Crisis y Strife llevando el hardcore a un terreno más metálico y sentando las primeras bases de lo que luego se conocería como “metalcore”, Shelter y H2O aportando un toque más melódico a la escena y Youth Of Today empezando a ser un referente del “Straight Edge HxC”. Pero, poquito a poco, había en los sótanos bandas con ideas que superaban las barreras del hardcore “old school” y tenían una ambición musical distinta.

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Cuando, en septiembre de 2001, Converge publicaban bajo el ala de Equal Vision Records su cuarto disco, nadie podía imaginar lo que estaba a punto de ocurrir en esas 11 piezas que convirtieron al disco. Una obra de arte tan hermosa como atemporal, tan cruda como necesaria, tan compleja como cuidada que aún hoy a sus 20 años de edición sigue sonando increíble y absolutamente abrumadora.

En el disco se tratan temas como la angustia no correspondida, la frustación por no ir a ninguna parte, y las miserias de uno mismo, a las cuales muchas veces no les podemos hacer frente. Todo esto con una lírica muy retorcida a la vez qué poética, si es que esto es posible, que colocó el nombre de Converge en lo más alto del género y sembraría la semilla para lo que hoy todos conocemos como “mathcore”, pero siempre tres o cuatro pasos por encima de sus compañeros de profesión.

El disco es como un viaje catártico al interior del ser humano, en donde muchas veces luchamos contra nuestros propios demonios sin saber si podremos escapar de ellos. Con lo cual este no es un disco de hardcore “al uso”, sino una especie de terapia musical en el más bruto y hermoso de los sonidos, el de su música.

Para los que no conozcáis a Converge, por deciros referencias parecidas tendríamos que remitirnos a bandas como The Dillinger Escape Plan, Botch, Black Flag, y que pavimentó el camino para la aparación posterior de bandas como The Chariot, Vanna, o incluso Norma Jean, pero que también influenciaron a artistas como I Killed The Prom Queen, Bleeding Through, Motionless In White o Architects entre otros muchos.

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Qué banda puede abrir con un binomio tan arrollador como “Concubine” y “Fault And Fracture” y tras noquearte ofrecer un viaje al borde la locura y la angustia acabando el mismo con una pieza tan impresionante y la cual da título al disco que en sus 11 minutos de duración no te da un respiro y consigue que mantengas tus 5 sentidos puestos en la canción para no perder ningún detalle. La respuesta es sencilla: Converge es la banda que llevó al hardcore a los libros, a pensar antes de escribir y a volver a pensar después de hacerlo ya que en Jane Doe no podemos encontrar nada que no esté muy bien calculado. Cada grito, cada riff cortante, cada cambio de ritmo y esa espectacular voz de Jacob Bannon bien secundado por el incombustible Kurt Ballou eran sólo unos pocos de los múltiples secretos que vamos a encontrar en el disco.

Temas como “Hell To Pay”, “Distance And Meaning” o la atemporal “Heaven In Her Arms”, son sólo tres nombres propios dentro de un disco en donde cada detalle bien merece una mención especial.

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El destino quiso que este disco y, como mencionamos antes, Toxicity de System Of A Down salieran al mercado el mismo día. Y siempre está la duda de cual es el mejor disco de la década del 2000 dentro del metal y derivados: algunos se inclinan por este último mientras que otros tantos prefieren la crudeza y complejidad de Jane Doe, cuando la realidad… la única realidad es que este día de aquel lejano 2001 debería estar en la memoria colectiva por ser la fecha en la cual dos de los mejores discos jamás creados vieron la luz y llegaron para cambiar el mundo musical y la vida de millones de personas que seguían a las dos bandas, tanto si eras fan de una como de la otra o si en el mejor de los casos seguías a las dos.

Hay discos que si no existiesen habría que crearlos, en este caso no es así porque la única banda capaz de haber creado semejante obra magna es Converge. Sólo ellos supieron hacer de la angustia, el sufrimiento y el dolor, una de las obras más importantes de todos los tiempos, la cual cambió la manera de entender el hardcore y puso en evidencia que a veces el caos y la distorsión pueden estar friamente calculados y con mucho cuidado dentro de un disco.

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Para redondear, el disco se complementa con una de las mejores y más icónicas portadas de todos los tiempos. ¿Quién no ha visto este logo en miles de camisetas, parches, sudaderas y tatuajes alrededor del mundo?  De nuevo, supieron plasmar en la tapa del disco una especie de cuadro hecho a partir de una sombra de mujer en blanco y negro con trasfondo medio beige tirando a un dorado limpio y con el blanco difuminado que la convierten en una de las más hermosas de la década pasada.

Gracias Converge, por crear una de las obras más importantes de mi vida y por abrirme la mente hacia otros terrenos musicales que desconocía hasta que descubrí esta joya atemporal.

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40º Aniversario de “Discipline” de King Crimson
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La grabación de Islands (1971) había marcado el fin de la primera época de King Crimson, con la partida de toda la formación debido a los desacuerdos entre los músicos y el guitarrista Robert Fripp sobre la dirección del grupo. Los dos álbumes siguientes, Larks’ Tongues In Aspic (1973) y Starless and Bible Black (1974), serían de los más experimentales hasta ese momento en la carrera de la banda, con el primero teniendo al baterista Bill Bruford (ex Yes) explorando el uso de la doble percusión junto a Jamie Muir, y el segundo estando compuesto por improvisaciones en vivo editadas junto a grabaciones de estudio. Cada uno de estos trabajos marcó la salida de un miembro del quinteto, con Muir abandonando el grupo para meterse a un monasterio y el violinista David Cross siendo despedido luego de sus quejas por quedar tapado en vivo entre el ruido que Bruford y el cantante y bajista John Wetton (ex Family) hacían en vivo. Fripp decidió no reemplazar a ninguno de ellos, y con King Crimson reducido a un power trío el grupo entró a grabar su séptimo álbum, titulado Red.

Editado en octubre de 1974, apenas siete meses después de Starless and Bible Black, Red fue la culminación de este nuevo sonido para King Crimson. El enfoque en las guitarras distorsionadas hizo que muchas retrospectivas lo marcaran como uno de los primeros ejemplos de metal progresivo, y como uno de los puntos más altos en la carrera de los ingleses. A pesar de ser ligeramente más accesible que sus dos antecesores, Red no tuvo los resultados comerciales que los trabajos anteriores de King Crimson, y esto podría haberse dado porque para el momento de la salida de este disco, la banda había dejado de existir.

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La idea de ponerle punto final a King Crimson había sido idea de Fripp, y el guitarrista parecía tener toda una variedad de razones detrás de su decisión: el sentirse estancado, el cansancio causado por el ritmo de grabaciones y giras constantes, los cambios constantes de formación y demás. Luego de la separación, Wetton y Bruford tendrían sus experiencias tanto en bandas propias y como músicos de sesión, tocando junto a UK, Steve Hackett, Genesis y demás.

Por otro lado, Robert Fripp haría lo propio, participando como músico de sesión en clásicos como Another Green World (1975) y Before and After Science (1977) de Brian Eno, “Heroes” (1977) y Scary Monsters (And Super Creeps) (1980) de David Bowie, Peter Gabriel (Car) (1977) y Peter Gabriel (Melt) (1980) de Peter Gabriel, Fear of Music (1979) de Talking Heads, y hasta Parallel Lines (1978) de Blondie, entre otros. Además, Fripp trabajó en su propia música, ya fuera junto al mismo Eno como Fripp & Eno en Evening Star (1975), o como solista en Exposure (1979). Además, entre marzo y diciembre de 1980 Fripp experimentó con el formato de banda con The League of Gentlemen, un cuarteto instrumental formado con músicos relacionados con la escena new wave, con el que el guitarrista dio casi ochenta recitales y del que editó un álbum homónimo en 1981.

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Los testimonios del guitarrista muestran que TLoG no era un proyecto que se tomara muy en serio, pero parece haber sido el puntapié inicial para el que sería el siguiente proyecto rockero de Robert Fripp. En 1981, llamó nuevamente a Bill Bruford, quien por esa época comandaba su grupo solista de jazz-rock Bruford, y más tarde se le unió el cantante y guitarrista estadounidense Adrian Belew, que venía de tocar y grabar junto a David Bowie, Frank Zappa y Talking Heads, a quien Fripp había conocido en un recital de Steve Reich. La última pieza del rompecabezas sería Tony Levin, bajista estadounidense que ya había grabado con Fripp en Exposure, además de tener un currículum enorme como músico de sesión habiendo grabado con Alice Cooper, John Lennon, Lou Reed y Peter Gabriel, entre un largo etcétera. Al principio, Fripp pensó en llamar a este nuevo grupo Discipline, pero no pasó mucho tiempo hasta que todos se pusieran de acuerdo en resucitar el nombre de King Crimson para esta nueva banda. Y aunque podría decirse que esta fue una decisión de marketing por parte del grupo, el nuevo contexto histórico bien podría haber convertido el uso de este nombre en un riesgo.

No hay que ser un historiador para saber que la situación del rock progresivo en 1981 era bastante diferente a la de 1974. La historia oficial, al menos en la cultura popular, marca el fin de la década de los setentas como, también, el de la época dorada del género. Grupos como Genesis, Yes, Kansas y Rush lograron mantener, e incluso incrementar, su éxito durante esta nueva década gracias a un cambio importante en su sonido, pero apenas un puñado de grupos aparte de ellos estaban preparados para esta nueva etapa.

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Pero tampoco creo que haya que tirar toda la culpa a un cambio de dos números en el calendario, siendo que el comienzo de la etapa oscura del estilo, al menos en el mainstream, se podía rastrear varios años atrás: durante la segunda mitad de los setentas, las casas discográficas comenzaron a tomar cada vez más control de los artistas. impidiendo llevar a cabo las grandes producciones a las que sus músicos estaban acostumbrados. Además, con pocas excepciones, el rock progresivo nunca fue bien visto por los críticos, al menos en Inglaterra, y la explosión del punk rock y la new wave por esa misma época llevó a la prensa musical a comenzar una rivalidad ficticia entre ambos estilos, algo que ya se puede considerar una tradición a esta altura como se vería con el glam metal y el grunge, Oasis vs. Blur y demás.

Se podría hablar largo y tendido acerca de hasta qué punto la movida punk era un movimiento auténticamente revolucionario que terminaría cooptado por las discográficas o una movida reaccionaria llevada adelante desde un principio por el poder de las discográficas como reemplazo del “rock de estadio”, pero en el contexto británico y norteamericano de la segunda mitad de los setentas, las bandas progresivas la tenían muy complicada para no quedar como “dinosaurios”. Más allá de que los ochentas tuvieran el nacimiento de la movida neo-prog y del metal progresivo, el mainstream dejaría de ser terreno para el estilo.

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Estoy seguro de que Fripp tenía muy presente este nuevo contexto. No es difícil ver que el guitarrista quisiera marcar un cambio con respecto a la etapa anterior, no sólo por el hecho de ni siquiera haber querido usar el nombre de la banda al principio, sino además sumando músicos no-británicos y tocando por primera vez con otro guitarrista. Y luego de grabar su nuevo álbum entre mayo y junio de 1981, también se demostraría que esto se extendería al sonido mismo del grupo.

Editado el 22 de septiembre de 1981, Discipline (llamado así por el nombre original de esta nueva encarnación, obviamente) tiene poco y nada que ver con el King Crimson de los setentas, al menos en términos de etiquetas musicales, aunque eso no quiere decir que no tenga el espíritu de la banda. La improvisación, los compases irregulares y las guitarras bien al frente siguen estando presentes, sólo que ahora se canalizan a través de un estilo mucho más limpio, influenciado por estilos como la new wave, el gamelán indonesio y el afrobeat, una combinación que remite inmediatamente a Talking Heads. Una parte importante de este nuevo sonido es el uso del Chapman Stick, este particular instrumento mezcla de guitarra, bajo y teclado del que Tony Levin fue uno de sus partidarios más tempranos, y que permite una variedad de ritmos que serían imposibles en otras circunstancias.

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Es justamente el CS el instrumento con el que arranca el álbum en “Elephant Talk”, donde los ágiles dedos de Levin se mezclan con la percusión de Bruford, que a lo largo del álbum pocas veces usa los platillos (algo que recuerda al pedido que Peter Gabriel le hiciera a los bateristas Jerry Marotta y Phil Collins durante las grabaciones de Melt, donde Fripp y Levin participaron) para crear una base rítmica precisa y sólida sobre la que Belew y Fripp hacen lo suyo detrás de las guitarras.

Hablar de la tarea del líder de King Crimson podría llegar a ser un tanto redundante a esta altura: ya está establecido hace rato que Fripp es uno de los guitarristas más precisos e innovadores de la historia del rock, y su habilidad para tocar estos compases irregulares alienígenas con la misma facilidad con la que una persona normal respira es un talento que demuestra en cada álbum y cada recital. Dicho eso, es la performance de Adrian Belew la que termina por darle el toque distintivo a Discipline: el músico estadounidense utiliza cada perilla de su guitarra y pedales para crear algunos de los efectos más espectaculares en el álbum, algo que también logra replicar perfectamente en vivo a juzgar por las grabaciones de la época.

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Y otro aspecto del aporte de Belew al disco es cierta sensibilidad pop: el octavo álbum de King Crimson tiene sus momentos experimentales, como la errática “Indiscipline” o los instrumentales finales “The Sheltering Sky” y “Discipline”, pero la antes mencionada “Elephant Talk”, la lenta balada “Matte Kudasai”, donde Belew usa los efectos en su guitarra para simular el sonido de gaviotas, y hasta “Frame by Frame” muestran melodías pegadizas metidas en el medio de sus construcciones repetitivas y minimalistas, con la mayoría de las canciones siendo mucho más accesibles que cualquier cosa que el grupo hubiera hecho anteriormente. Aunque el estilo descontracturado de Belew bien podría sonar totalmente contrario a los punteos precisos y cerebrales de Fripp, ambos terminaron complementándose lo más bien.

Como punto aparte, también es para destacar lo hecho por Belew como cantante y como liricista, siendo la primera vez que uno de los mismos músicos de King Crimson se había encargado de esto último. No es que Belew sea un cantante operático a lo Jon Anderson, pero la combinación de su estilo a lo David Byrne (Talking Heads) con los recursos líricos que utiliza, como dedicar cada verso de “Elephant Talk” a una serie de palabras referidas a la comunicación que arrancan con cada una de las cinco primeras letras del alfabeto, la repetición en “Indiscipline”, el uso de la expresión japonesa “Matte Kudasai” en la canción homónima o “Thela Hun Ginjeet”, inspirada tanto por la paranoia posterior al asesinato de John Lennon, ocurrido apenas seis meses antes de que comenzaran las grabaciones, como por un incidente personal en las calles de Nueva York, lo encuadran en la noble tradición de los cantantes que compensan sus limitaciones vocales con una enorme personalidad.

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En ediciones posteriores, Discipline estaría sujeto a dos grandes instancias de revisionismo. Por un lado estuvo la portada, con su característico nudo celta que resultó ser un uso no autorizado de un diseño del artista escocés George Bain, y que por eso en ediciones posteriores se lo cambió a uno similar creado por el diseñador Steve Ball. Y por el otro, el track “Matte Kudasai” incluía una pista de guitarra a cargo de Fripp que fue eliminada en las reediciones del álbum, aunque más tarde la grabación original sería incluida como una “versión alternativa”.

Discipline sería el comienzo de una nueva etapa para King Crimson, y no sólo por haber sido su regreso luego de su primera separación. Primero, la formación de Fripp-Belew-Levin-Bruford estaría presente en los siguientes Beat (1982) y Three of a Perfect Pair (1984), convirtiéndose en la primera formación de los británicos que sobrevivió sin cambios por más de un disco. Estos trabajos ahondaron todavía más en las influencias pop y new wave que estos nuevos músicos trajeron, con un uso de colores en sus portadas que bien podría interpretarse como el grupo estableciendo a estos tres trabajos como parte de una obra unificada, “tres de un par perfecto” como dice el título. Y aunque esta encarnación de King Crimson sólo duraría hasta 1984, sus efectos se pueden sentir en las sucesivas reencarnaciones de la banda de Fripp, que verían al grupo experimentando con influencias relativamente más modernas, como la electrónica o el rock industrial. Además, la inclusión de músicos estadounidenses y del Chapman Stick serían una constante en casi todas ellas hasta el día de hoy.

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4 bandas de metal sin miembros originales
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Rage Against The Machine, Rammstein, Dir En Grey, Alter Bridge, King’s X, Vanden Plas. Todas estas son bandas que nunca han cambiado ni un solo miembro de su formación, y claramente son una excepción a la regla: siendo que las bandas son grupos de personas, es de esperar que en algún momento quieran buscar otros proyectos, se peleen con los otros miembros o por otra razón decidan alejarse del grupo. Hay algunas que logran con formaciones fijas que duran décadas (Iron Maiden, Unleashed, Korn, Blind Guardian, Tool, Rush), y hay otras (Megadeth, Cradle of Filth, Periphery, Annihilator)  donde sólo uno de los miembros parece fijo, mientras que el resto es completamente reemplazable. En todos estos casos tenemos a alguien que une a todas estas formaciones, por lo que uno puede trazar una línea desde el inicio hasta el presente.

Pero hay bandas que dan un paso más allá, y terminan por hacer un recambio de todos sus miembros. Ahí comienza un debate acerca de si esta sigue siendo una banda o si pasa a ser una franquicia. O incluso se la puede ver como el elenco de alguna serie muy larga: nadie se queja porque Doctor Who no tiene a ninguno de los actores de hace sesenta años, sino que uno recuerda a los actores de cuando se enganchó con ella. De cualquier manera, esto es algo que suele ocurrir más seguido de lo que uno creería: la mayoría preferiría separarse o cambiarse el nombre cuando eso ocurriera, pero en algunos casos los nuevos miembros suelen tener la suficiente confianza o influencia como para sentirse dignos de seguir el legado de los anteriores.

Estas son las historias detrás de algunos de estos casos.

IN FLAMES

AÑO DE FORMACIÓN: 1990

ÚLTIMO MIEMBRO ORIGINAL: Jesper Strömblad (1990-2010)

In Flames comenzó como una iniciativa de Jesper Strömblad, que al principio era baterista de la banda pero eventualmente pasó a enocarse en la guitarra. Durante los noventas, la banda se convertiría en uno de los grupos más emblemáticos del death metal melódico sueco junto a Dark Tranquillity y At The Gates, combinando las voces guturales con los riffs ultra melódicos en clásicos como The Jester Race (1996), Whoracle (1997) y Colony (1999). Con la salida de Reroute To Remain (2002), los suecos adoptaron un sonido mucho más accesible, con influencias de rock alternativo, que disparó las ventas de la banda durante la década del 2000. Sin embargo, el éxito comercial de la banda se dio de la mano con el empeoramiento de la vida personal de Strömblad, que en 2010 anunció su salida permanente de In Flames para poder tratar sus problemas de alcoholismo. Esto dejó al cantante Anders Fridén y al guitarrista Björn Gelotte como los miembros más longevos en la formación de la banda, con ambos habiendo debutado en The Jester Race, segundo trabajo del quinteto.

STRATOVARIUS

AÑO DE FORMACIÓN: 1985

ÚLTIMO MIEMBRO ORIGINAL: Tuomo Lassila (1985-1995)

Con la enorme influencia que tuvieron los finlandeses Stratovarius en el sonido del power metal europeo de los noventas, es fácil olvidarse de que la banda había comenzado a mitad de la década anterior, y con muchos cambios de por medio. Habiendo comenzado en 1984 como un cuarteto llamado Black Water, terminarían adoptando su nombre clásico al año siguiente y sufriendo la salida del bajista John Vihervä y el guitarrista Staffan Stråhlman. Esto motivaría la llegada del bajista Jyrki Lentonen y, más importante, del guitarrista Timo Tolkki, quien tomaría las riendas del grupo no sólo al encargarse también de las voces, sino además llevando el sonido de la banda por el camino del power metal más melódico. El baterista Tuomo Lassila, quien además era cantante antes de la llegada de Tolkki, formaría parte de Stratovarius hasta 1995, cuando se iría por diferencias musicales con el resto de los miembros. El último álbum junto a Lassila, Dreamspace (1995), sería el primero junto al cantante Timo Kotipelto, que con la salida de Tolkki en 2008 se convertiría en el miembro más longevo de la historia de Stratovarius, completando tres etapas sin miembros en común.

NAPALM DEATH

AÑO DE FORMACIÓN: 1981

ÚLTIMO MIEMBRO ORIGINAL: Nic Bullen (1981-1987)

Los ingleses Napalm Death deben tener una de las historias más caóticas de la historia de la música extrema en cuanto a los cambios de formación.

Considerada como una de las bandas pioneras del grindcore, pasaron casi toda la década de los ochentas cambiando miembros a diestra y siniestra, algo que se podía esperar de una banda formada por adolescentes en la escena punk. Durante sus cuatro primeros años, el único miembro constante sería el cantante y bajista Nic Bullen. En 1985, con la entrada del baterista Mick Harris y del guitarrista Justin Broadrick, la formación se mantuvo lo suficientemente estable como para grabar el demo Scum en 1986. Esta sería la última grabación de la banda con Bullen, que se fue del grupo al año siguiente para enfocarse en sus estudios, algo que coincidiría con la salida de Broadrick, que terminaría formando su proyecto de metal industrial Godflesh. Ya con Harris como único miembro oficial, se sumó al grupo el guitarrista Bill Steer (Carcass), el bajista Jim Whitely y el cantante Lee Dorrian, que grabarían 16 canciones que se convertirían en el Lado B de Scum, el LP debut que Napalm Death editó en 1987, que incluía las canciones que el trío Bullen-Broadrick-Harris había grabado anteriormente.

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Ya el hecho de que el Napalm Death se quedaran sin miembros originales a la mitad de su álbum debut hubiera sido suficiente para que terminaran en esta lista. Sin embargo, no termina ahí: Whitely se iría antes de comenzar la gira de presentación de Scum, y Steer y Dorrian se irían después de grabar el siguiente From Enslavement To Obliteration (1988). Mick Harris duraría hasta 1991, cuando las influencias deathmetaleras en Harmony Corruption (1990) lo pusieron en conflicto con sus compañeros. De esa formación, el cantante Barney Greenway, el bajista Shane Embury y el guitarrista Mitch Harris continúan hasta el día de hoy, y más allá de la adición del baterista Danny Herrera y de la salida del difunto segundo guitarrista Jesse Pintado en 2004, las filas de Napalm Death se han mantenido extremadamente estables. Exacto: la banda de Birmingham pasó de tener tres formaciones sin ningún miembro en común, a tener una de las formaciones más estables del metal de los últimos treinta años.

QUIET RIOT

 

AÑO DE FORMACIÓN: 1975

ÚLTIMO MIEMBRO ORIGINAL: Kevin DuBrow (1975-1987, 1991-2003, 2004-2007)

Una de las pocas bandas del metal que de verdad pueden entrar en la categoría de “one-hit-wonders”, los estadounidenses Quiet Riot continúan hasta el día de hoy con una de las historias más enredadas de la historia del género.

Habiendo adoptado su nombre en 1975, Quiet Riot editó sus dos primeros álbumes Quiet Riot (1977) y Quiet Riot II (1979) sólo en Japón. Ese último año, el guitarrista Randy Rhoads se iría de la banda para unirse a la nueva carrera solista de Ozzy Osbourne, convirtiéndose en uno de los guitarristas definitivos del sonido de los ochentas durante su corta carrera. Sin tener oportunidades para firmar con una discográfica estadounidense, el cantante Kevin DuBrow terminaría separando al grupo en 1980. Dos años después, con la aprobación de Rhoads, DuBrow decidió reformar al grupo, juntándose con el bajista Rudy Sarzo y sumando a dos nuevos nombres: el guitarrista Carlos Cavazo y el baterista Frankie Banali. Su álbum Metal Health (1983) sería no sólo el primer álbum de la banda editado en EEUU, sino también el primer álbum de heavy metal en llegar al primer puesto de los más vendidos de Billboard, gracias a la fuerza del single “Cum On Feel The Noize”, un cover de los rockeros glam británicos Slade

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Este logro probaría a los ojos de muchas discográficas el potencial comercial del heavy metal, abriendo el camino para el glam metal durante la segunda mitad de los ochentas, pero Quiet Riot no podría aprovechar eso: la banda intentaría repetir la fórmula con Condition Critical (1984) con su cover de “Mama Weer All Crazee Now”, también de Slade, que no tendría ni de cerca el mismo éxito que el anterior. Lo mismo pasaría con QR III (1986), y eso marcaría la salida de Kevin DuBrow, presionado por la discográfica. Con su salida, Quiet Riot se quedarían sin miembros originales, sumando al cantante Paul Shortino para el álbum QR (1988), que no sólo daba lugar a una de las series de seguidillas de nombres más complicados de la historia del rock, sino que también sería otro fracaso comercial para Quiet Riot, que se terminarían separando apenas unos meses después de la salida del disco.

Sin embargo, este no sería el fin de la historia de DuBrow junto a Quiet Riot, ya que a principios de los noventas el cantante ganó los derechos del nombre de la banda, comenzando una segunda etapa del grupo en el que editaría otros cuatro álbumes. Esta etapa también tendría la vuelta de algunos exmiembros de las formaciones de los ochentas del grupo, pero la muerte de DuBrow en 2007, a causa de una sobredosis de cocaína, marcaría el fin de esta segunda etapa del grupo. La banda seguiría adelante hasta el día de hoy, ahora con Frankie Banali como único miembro de la formación “clásica” del grupo, hasta su muerte por cáncer de páncreas en 2020. En 2021, el bajista Rudy Sarzo anunció su vuelta a Quiet Riot luego de 18 años, marcando su cuarta etapa junto a la banda californiana, y comenzando otro capítulo en la extraña y trágica historia de uno de los pioneros del glam metal.

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3Top3 con Victoria (Ladies Crüe)
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A pesar de estar inmersas en una extensa gira nacional, la carismática y simpática Victoria, voz y líder de Ladies Crüe sacó un hueco para responder a nuestra sección de favoritos.

– Top 3 Discos favoritos de Mötley Crüe

Too Fast For Love (1981)
Dr Feelgood (1989)
Girls Girls Girls (1987)

– Top 3 Artistas Favoritos y que más te hayan influenciado como músico

Keith Richards (Rolling Stones)
Joan Jett (The Runaways, Joan Jett & The Blackhearts)
Jimi Hendrix (Jimi Hendrix Experience)

– Top 3 Discos Favoritos del rock argentino

Despedazado por mil partesLa Renga (1996)
La Mosca y La SopaLos Redondos (1991)
Hermanos De SangreViejas Locas (1997)

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Especial: La saga “Castlevania” y el heavy metal
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Si hay que sentarse a hablar de una de las franquicias más exitosas en el mundo de los videojuegos, sin duda alguna la serie de Castlevania se tornaría una referencia obligatoria. Esta serie, desarrollada por la compañía japonesa Konami, se extiende desde mediados de los ochentas con sus primitivas versiones para la consola Nintendo Entertainment System (NES, o Family Game como se la conoció en muchos países de Sudamérica), hasta las más recientes y sofisticadas para plataformas como PlayStation 3 o XBOX 360, como también una serie animada producida por Netflix que comenzó en 2017 y finalizó a comienzos de este 2021 con su cuarta temporada. 

Estos juegos entran en las categorías de acción-terror-aventuras, narrando los enfrentamientos entre el Clan de la familia Belmont con nada más ni nada menos que Vlad Drácula Tepes, el personaje creado por el novelista irlandés Bram Stoker. La acción casi siempre se centra en Valaquia (actual Rumania) y diferentes puntos de la Europa de los siglos XV hasta el XVIII. De hecho el título occidental de la saga se debe a la fusión de dos palabras: Castle (castillo en inglés) y Transylvania, mientras que en Japón fue conocida como Devil’s Castle Dracula Apocalypse (algo así como El Apocalipsis de Drácula en el Castillo del Diablo). Cada tantos años Drácula desciende con todas sus huestes del infierno a azotar la Tierra y será entonces el turno para que un miembro de la familia Belmont, correspondiente a su generación, salga a enfrentarlo y nos salve. El jugador deberá avanzar por diferentes escenarios manejando al héroe (o heroína) Belmont, armado con su látigo consagrado para enfrentar a vampiros y demonios, hasta llegar al escenario final, que casi siempre resulta ser el castillo donde el último jefe a vencer (obviamente) es el propio Drácula. 

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En las primeras entregas de la saga el diseño de los juegos era bastante similar: un clásico formato de plataforma 2D muy básico, donde el jugador avanza siempre para un costado sorteando diferentes obstáculos y encontrando ítems que lo van ayudando durante su aventura. Como suele ocurrir con todas las franquicias de videojuegos que han sobrevivido a lo largo de los años, con la llegada de las nuevas consolas más modernas y la introducción de los gráficos en 3D; los juegos, su desarrollo, su historia, la trama y los personajes se han ido complejizando cada vez más. El diseño de los escenarios, evocando un arte barroco que le dan vida a una historia oscura y gótica; la introducción de personajes legendarios extraídos de diferentes cuentos de terror, empezando por un personaje tan icónico en la cultura popular como lo es Drácula, han sido algunos de los elementos que hicieron que la serie ganara tantos adeptos en todo el mundo. Ahora bien, con todo lo dicho anteriormente ¿hay algo que no tenga relación alguna con el mundo del Heavy Metal? 

No sería propio abarcar a todo el espectro del amplísimo mundo del Rock más pesado, porque no todas las bandas tienen la misma estética ya sea desde lo visual como desde lo sonoro, pero los elementos de terror y todo lo relacionado con lo oculto han sido fuente de inspiración para el Heavy Metal desde su mismísima génesis, y es correcto que en este momento estén pensando en nombres como Black Sabbath o Alice Cooper. Pero viniendo más para acá al presente, y tratando de realizar un paralelismo con el videojuego, muchas de las características que hacen a los escenarios y a la trama de la saga se pueden encontrar reflejados también en la propuesta de bandas como Cradle of Filth, Dimmu Borgir, Tribulation, After Forever, Moonspell o Ghost BC, y la lista podría seguir.

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El soundtrack de los videojuegos, cargados de melodías sinfónicas y oscuras, también tienen una conexión directa con el estilo de las bandas citadas, donde los teclados y demás instrumentos orquestales cobran gran protagonismo. Otro factor a soslayar sin dudas es el elemento gore a causa de la sangre que se desparrama en este tipo de historias (¿alguien dijo por ahí Slayer?). De hecho, es por la sangre que tenemos el origen de toda esta historia. Se cuenta que hace mucho tiempo, en la ciudad de Derry (hoy, Irlanda del Norte) existió la leyenda de un enano malvado que chupaba la sangre de sus víctimas llamado Abhartach.

Los lugareños llamaban a las historias vinculadas a este cruel personaje como “La sangre mala”, Bad Blood en inglés. Ahora, es interesante descubrir que Bad Blood en gaélico, el idioma original de la isla de Irlanda, se escribe “droch fhola” y se pronuncia drocula. No es difícil suponer que Bram Stoker haya encontrado algo de inspiración en este mito para crear a su propio Drácula. Muchos de estos relatos se pueden encontrar en las letras de la banda de Folk Metal irlandesa Cruachan

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Volviendo al videojuego, también podríamos incursionar dentro del espectro de las bandas que practican un Heavy Metal más ortodoxo. Ya hablamos del título de la saga, que surge de fusionar la palabra Castle con Transylvania y justamente Iron Maiden en su LP debut tienen un instrumental dedicado a esta última. Mystic Prophecy en su más reciente disco de estudio (“Metal Division” del 2020) le ha dedicado un tema al viejo Vlad, aunque quizás sea importante también enfocarse en la versión de Iced Earth. En el año 2000, para su disco “Horror Show”, la banda de Jon Schaffer entre todos los personajes de cuentos de terror elegidos no podía dejar afuera al vampiro más famoso. Pero lo llamativo de esta versión de “Dracula” es que la letra parece evocar al momento en que el viejo empalador se enamoró de una mujer y su trágico destino. Esta historia está directamente vinculada con la tercera entrega del videojuego “Castlevania III: Dracula’s Curse” (la maldición de Drácula) en la cual se inspiró el productor Adi Shankar para la mencionada serie animada en Netflix (la cual, dicho sea de paso, altamente recomendable no solamente para los fanáticos de la saga). 

Las conexiones son infinitas y podríamos seguir trazando paralelismos indefiniblemente. Lo cierto es que el mundo gamer tiene un vínculo con el mundo del Heavy Metal más estrecho de lo que muchos podrían siquiera llegar a sospechar. La saga de Castlevania es un claro ejemplo de esto.

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3Top3 Renzo Favaro (Fughu)
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Renzo Favaro, vocalista de la banda argentina Fughu, se animó a participar en nuestro 3 TOP 3 de esta ocasión.

Top 3 bandas en las que me gustaría cantar:

 Undermine: porque la rompen y la rockean de verdad. Y son mis amigos.

Tony Iommi: porque es el CREADOR y el mejor hacedor de riffs del universo conocido.

Brazen Abbot: no sé si volverán a grabar, pero todos los discos están buenísimos, con tremendos cantantes.

Top 3 discos favoritos internacionales:

Iron Maiden – Seventh Son of a Seventh son

Black Sabbath – Dehumanizer

Deep Purple – Stormbringer

Top 3 vocalistas argentinos que recomendaria:

Matias Diaz (Habeas Pornus)

Edu Giardina (Giardina)

Yael Sanchez

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Especial: Cinco discos debut eclipsados por sus continuaciones
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En el mundo de la música creo que todos estaremos de acuerdo que un gran debut es el sueño ideal para todos los artistas que se precie: poder llegar con tus primeras canciones a lograr la aceptación tanto de público como de prensa y, por qué no decirlo, el éxito comercial.

Muchas veces ha pasado que pese a que los artistas lanzan un muy buen debut e incluso logran la “unión” entre público y prensa respecto a su propuesta musical, cuando llega la hora de lanzar el segundo álbum, este se acaba por comer al debut ya sea por un “hit” que pega en todos lados, porque la colección de canciones es un poquito más completa que la de su anterior esfuerzo, o simplemente porque con el tiempo acaban teniendo más protagonismo otros discos que el propio debut.

Hoy en TrackToHell os traigo cinco debuts que si bien son muy buenos, notables diría yo tuvieron la “mala fortuna” de ser bastante eclipsados por sus continuaciones.

Nirvana – Bleach (1989)

Bueno, ¿qué voy a contar yo que no sepamos ya todos y todas acerca del trío de Seattle? Una de las bandas más importantes de la historia, y que dió vuelta la música contemporánea con su segundo y majestuoso disco Nevermind allá por 1991 y del cual también se ha dicho todo lo que se tenía que decir ya.

Pero, ¿por qué no miramos un segundo atrás en mis líneas y leemos la palabra clave? “Segundo”, y es que Nirvana debutaba a finales de la década del 80 con Bleach, una obra cruda, muy eléctrica, cargada de espíritu punk y furia adolescente. Con temas tan míticos como pueden ser “School” , “About A Girl” o una de las mejores piezas en la historia de Nirvana como es “Negative Creep”. Si bien la prensa acogió este trabajo con los brazos abiertos y es el disco más vendido en la historia de la discográfica Sub Pop, todos sabemos que al lanzarse Nevermind este disco pasó a un segundo plano y a un tercero con la llegada unos años después de In Utero, para muchos el magnum opus de Nirvana.

Si no conoces mucho de Bleach, te recomiendo que le pegues una escucha y compruebes el estado de volatibilidad que tenía la banda y que estaba a punto de explotar.

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Deftones – Adrenaline (1995)

Si hay un grupo de la corriente conocida como “Nu Metal” cuya discografía es prácticamente inmaculada, esos no son otros que Deftones. La banda comandada por Chino Moreno no sólo es una de las 5 más importantes de su estilo sino también de las más creativas y coherentes a la hora de plasmar sus álbumes.

Si bien el debut de Korn en 1994 puso los cimientos principales del género (con ayuda quizás del primer disco de RATM en 1992), Deftones salían de Sacramento en 1995 para darnos una patada en la cara con su álbum debut Adrenaline, que ya desde su nombre apuntaba maneras.

El disco es absolutamente magnífico, y muy fresco a la hora de combinar sonidos bastante pesados, con esas guitarras afiladas de Stephen Carpenter que luego han sido copiadas hasta la saciedad en los años posteriores. Y contaba con dos singles bestiales como “7 Words” y “Bored”, hoy considerados clásicos dentro del metal contemporáneo o moderno.

¿Qué pasó con este disco? Pues que tanto su continuación de 1997 Around The Fur como su tercer esfuerzo, y quizás el disco más popular de la banda, White Pony del año 2000, acabaron por relegar este disco a un tercer lugar en un “supuesto” podio de la discografía de Deftones. No es que Adrenaline sea inferior al contrario: creo que está mano a mano con sus dos siguientes discos. Pero, en líneas generales, hoy por hoy la gente recuerda más esos dos discos e incluso alguno más moderno como Saturday Night Wrist antes que el primer disco de la banda. Pero que no os engañen las ventas millonarias de White Pony o la creatividad mayúscula de Around The Fur, Deftones tienen en su primer disco una joya a la que el tiempo debería poner en el lugar que merece.

Foo Fighters – Foo Fighters (1995)

Todos estaremos de acuerdo en que el debut de Foo Fighters consiguió atraer al gran público de Nirvana, y que en parte se debe a estos últimos su aceptación masiva.

Pero sería injusto decir que el disco triunfó sólo por este factor, ya que en líneas generales era un buen disco de rock alternativo, mucho menos denso y oscuro que lo último que había grabado Dave Grohl con Nirvana (el majestuoso y tortuoso In Utero) y que daba origen a una de las bandas de rock más importantes de las últimas tres décadas.

Temas como el archi conocido “Big Me”, “This Is A Call”, “Alone” o “I’ll Stick Around” eran algunas de las pequeñas joyas que podíamos encontrar en aquel debut de los Foo. Como en todos los casos mencionados, aquí se acabó viendo ensombrecido por su espectacular continuación, el clásico The Colour And The Shape de 1997 y el cual es considerado el mejor disco de la banda y uno de los mejores discos de rock alternativo de la década del 90. Y, para más inri, luego vino su tercer esfuerzo discográfico There’s Nothing Left To Lose (que contenía temazos como “Learn To Fly”, “Breakout”, “Next Year” o “Generator”) que acabaron por ensombrecer al debut de los Foo en favor de tres discos seguidos (si contamos el doble In Your Honor, uno de los mejores y a la vez más infravalorados trabajos de la banda) notables y mucho más populares a nivel ventas y aceptación del público mainstream que su disco debut.

Al igual que en otros casos, no dejéis que los discos más exitosos de los grupos os alejen de darle cancha a los debuts, ya que en muchos casos son igual de buenos o incluso a veces superiores a alguna de sus continuaciones.

Alter Bridge – One Day Remains (2004)

A pesar de haber formado parte de una de las bandas más populares y vendedoras (a la par que detestadas) de finales de lo 90 y comienzos del 2000, Mark Tremonti, Brian Marshall y Scott Phillips nunca tuvieron el respeto que se merecían al haber sido componentes (y ex-componentes según la línea temporal de la que hablemos) de Creed. Quizás por esto cuando la banda se disolvió por un tiempo, cogieron las riendas e intentaron armar un nuevo proyecto con otro cantante y otro nombre.

Esta persona elegida era ni más ni menos que Myles Kennedy, un tipo que venía de The Mayfield Four (banda con la cual teloneó a Creed en una gira por Estados Unidos) y el nombre elegido para la banda era Alter Bridge.
Su primer disco fue el notable One Day Remains, un álbum cargado de emociones, energía y bastantes buenas canciones: prueba de ello es el hit “Open Your Eyes”, la desgarradora “In Loving Memory” (una de las piezas más hermosas y dolorosas de los últimos tiempos) y la potentísima “Metalingus”.

La prensa y el público lo acogieron bastante bien aunque las comparaciones con Creed eran inevitables y quizás este factor sumado al notable éxito conseguido con su segundo trabajo Blackbird (considerado para muchos el mejor disco en la carrera de AB hasta la fecha), hacen de esta obra una de las más infravaloradas en la discografía de la banda , a pesar de que algunos de los temas mencionados arriba siguen sonando en sus directos actuales.

Limp Bizkit – Three Dollar Bill Y’all$ (1997)

Aquí no hay término medio: a Bizkit o les amas o les odias. No hay más que eso, y en cierto modo su controvertido líder Fred Durst ha contribuido a este grado de controversia respecto a la banda, enfrentándose con compañeros de profesión, teniendo un tira y afloja constante con su compañero y guitarrista de LB Wes Borland (otro tipo a analizar…) y en resumen una montaña rusa que aún hoy sigue girando. Y eso que la banda lleva más de 10 años sin sacar un disco nuevo.

Pero hablemos de su debut, del disco que vino detrás de obras tan importantes como Life Is Peachy de Korn, Roots de Sepultura, Adrenaline de Deftones e incluso El Nuevo Camino Del Hombre de A.N.I.M.A.L. El disco era un cóctel explosivo en donde se combinaban el rock alternativo, el rap , el metal moderno y toques hardcore, dando como resultado uno de los mejores debuts de aquel año.

Temas como “Sour”, “Counterfeit” o esa incendiaria versión de “Faith” (popularizada por el cantante británico George Michael) hicieron que la banda se empezase a hacer muy conocida en la escena norteamericana y llegaron a compartir escenario con Primus, Blink 182, The Vandals, Deftones o los mismísimos Faith No More.

Si bien tras finalizar la gira nacional de presentación del disco la banda había aumentado las ventas del álbum, lo cierto es que su continuación Significant Other de 1999 (para muchos, el mejor disco de la banda y uno de los 10/12 mejores dentro del nu metal de todos los tiempos) y el éxito ya masivo del todo con Chocolate Starfish And The Hotdog Flavored Water del 2000 acabaron por ensombrecer a un debut muy muy recomendable si te gustan sonidos como el rap-metal y el metal alternativo.

Si había alguno de estos discos que no conocías , esta es una buena oportunidad de hacerlo y descubrir quizás como empezaron algunas de las bandas más populares de las últimas dos décadas.

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3Top3 Jorge Berceo (Zenobia)
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Empezamos la semana con un nuevo 3Top3, en esta ocasión nos comunicamos con Jorge Berceo, vocalista de la banda Zenobia y aquí están sus respuestas:

– Top3 bandas donde te gustaría cantar:

Judas Priest, Helloween y te hubiera dicho Motörhead

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– Top3 canciones preferidas de Zenobia para cantar en vivo:

“El sueño de un loco”, “Jamás” y “Borraré tu nombre”

– Top3 discos favoritos de Metal en Español:

Sangre de reyes (Tierra Santa)
El Ángel Caído (Avalanch)
El camino del fuego (Rata Blanca)

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5 debuts extraños en el metal
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Siendo que muchos artistas se pasan años tocando y puliendo su primer rejunte de canciones, la cantidad de bandas que no parecen poder superar su álbum debut es casi un cliché, sobre todo si hablamos del mundo del rock. Pero de vez en cuando se da al revés, y las cosas no funcionan a la primera: la inexperiencia, experimentos fallidos o cambios importantes de formación, todo puede llevar a un primer trabajo que queda sepultado y olvidado. En esta ocasión, nos vamos a enfocar en una serie de discos que parecen descolgados y extraños dentro de la discografía de sus respectivos artistas, especialmente porque el estilo que muestran en él es bastante diferente de lo que los haría conocidos.

Judas Priest – Rocka Rolla (1974)

Ya que hablamos de bandas que se pasan años puliendo canciones con presentaciones en vivo, esa era la situación en la que estaba Judas Priest en 1974. Apenas el año anterior, el grupo había perdido a su cantante original Al Atkins, quien no había podido encontrar el balance entre la banda y el tener un trabajo con el que mantener a su familia. Con la llegada de Rob Halford y del guitarrista Glenn Tipton, Judas Priest grabaron su debut Rocka Rolla en 1974, acompañados del productor Rodger Bain. Editado el 6 de septiembre a través del pequeño sello Gull RecordsRocka Rolla muestra a un Judas Priest bastante diferente, con un sonido cercano al rock más bluesero y psicodélico y por momentos a la movida progresiva, y con una imagen mucho más hippie que a la del cuero, cadenas y jean que la banda volvería icónica.

Parte de esto tuvo que ver con que las decisiones de Bain, que dejó de lado varias de las canciones que la banda venía tocando desde hacía años en sus recitales por no verles potencial comercial. El resultado fue un álbum con un sonido bastante pobre y que no vendió casi nada, dejando a Judas Priest en graves problemas económicos. La salida del baterista John Finch, que sólo grabó en este álbum, motivaría la llegada del baterista Alan Moore y la grabación de Sad Wings of Destiny, ya casi definiendo el estilo icónico de Judas Priest y poniéndolos en camino a convertirse en una de las leyendas del heavy metal.

Ministry – With Sympathy (1983)

El ejemplo anterior de Judas Priest será uno de los ejemplos más obvios de un debut “raro”, pero en términos generales no es algo tan radical: el paso de Rocka Rolla a Sad Wings of Destiny es más un ajuste de varias tuercas que un cambio completo de la máquina. Pero si quieren un ejemplo de una banda cambiando mucho entre lanzamientos, el caso de Ministry es uno de los más obvios.

Muchos años de convertirse en uno de los pilares del metal industrial, el cantante Al Jourgensen era un joven de 24 años que, luego de formar parte de algunos grupos en la escena new wave estadounidense, decidió grabar algunas canciones propias usando sintetizadores y baterías programadas. Luego de sumar más músicos a la formación y de editar su primer single “I’m Falling” a través del sello Wax Trax! Records, Jourgensen firmó contrato con Arista Records, con quienes en 1983 editó su LP debut With Sympathy.

Como se habrán dado cuenta con esa lista de etiquetas, With Sympathy es un disco que muestra a una banda completamente diferente de la que una década después conquistaría MTV y la escena pesada alternativa de los noventas. Teclados, maquillaje, falsos acentos británicos y una ausencia casi total de guitarras, este debut de Ministry veía a la banda totalmente metida en el sonido del synth pop y el new romantic, con canciones bailables de cierta oscuridad gótica. Luego de cambiar completamente el sonido e imagen de la banda, Jourgensen aprovecharía cada oportunidad para atacar lo hecho en aquel álbum debut, ofreciendo justificaciones contradictorias acerca de por qué el disco sonaba de esa manera, o que incluso ya tenía pensado el sonido icónico de Ministry pero que Arista lo había cambiado. Todo apunta a que lo mostrado en este primer álbum era la idea original de Jourgensen, pero es de esas decisiones que uno toma de joven y de las que termina arrepintiéndose años después.

Hamlet – Peligroso (1992)

Como muchas bandas que comienzan varios años antes de “su época”, era casi seguro que los madrileños Hamlet iban a pasar por algunos experimentos raros antes de encontrar su sonido. Durante la segunda mitad de los ochentas, la banda del guitarrista Luis Tárraga y el cantante J. Molly no sólo había comenzado cantando en inglés, sino también explotando un sonido completamente metido en el hard rock y el glam de la época. En 1991 editaron su EP homónimo y al año siguiente su debut Peligroso, que los mostraba cantando letras sobre alcohol y experiencias callejeras.

Aunque no hubiera sido tan descabellado que Hamlet pudieran hacerse un nombre con este sonido, siendo que el glam sobrevivió en Europa por unos años más que en EEUU. Sin embargo, hubiera sido muy complicado considerando el pésimo sonido de Peligroso, alejándolos de casi cualquier exposición en la radio.

Dos años después y con el éxito de Pantera y Rage Against The Machine, Hamlet le dieron un giro bastante drástico a su carrera, adoptando riffs mucho más grooveros, voces más agresivas, letras sobre problemáticas sociales y política y hasta elementos de rap, ya con Revolución 12.111 (1996) convirtiéndolos en uno de los pioneros del nu metal en España.

Staind – Tormented (1996)

Staind es una banda que tiene sus fans, como se puede deducir por lo que el compañero Lucas Capeluto escribió sobre su álbum Break The Cycle, que recientemente cumplió 20 años. Yo no soy uno de esos: diría que es una banda que me aburre profundamente, y cuanto menos hable sobre el cantante Aaron Lewis mejor. Pero fue muy interesante encontrarme con este primer intento por parte de la banda estadounidense.

Aunque ya desde el comienzo Staind tomaban gran influencia de la primera ola del nu metal (hasta que en Break The Cycle entraran de lleno en el post grunge), Tormented es un disco mucho más oscuro. Siendo que fue editado por la misma banda sin el apoyo de alguna discográfica, el sonido es muy crudo, sin la claridad de trabajos posteriores. Sumado a que Lewis utiliza un sonido mucho más gritado y que el álbum, de más de 70 minutos, es un trabajo conceptual acerca de un hombre y sus tendencias suicidas, dan lugar al que podría considerarse el trabajo más complicado de toda su discografía. Considerando que mucha gente conoció a Staind cuando habían adoptado sus canciones más melódicas y con Lewis cantando con un estilo mucho más limpio, habrá sido un shock encontrarse con este álbum debut años después.

Aunque no vendió muchas copias, debido sobre todo a la falta de una gran distribución, la gira de la banda los llevó a ser descubiertos por Fred Durst (Limp Bizkit). Como curiosidad, la canción “Mudshuvel” sería regrabada y renombrada “Mudshovel” en su segundo álbum Dysfunction. Este sería uno de los primeros grandes éxitos de Staind, con un video que tuvo gran rotación en MTV.

Underoath – Act of Depression (1999)

Formados en 1997 cuando los músicos eran apenas adolescentes (el baterista y cantante Aaron Gillespie tenía 14 años), en 1999 Underoath editaron su debut Act of Depression a través del sello independiente Takehold Records. Aunque había algo del sonido metalcore que después se haría característico, tanto Act of Depression como el siguiente Cries of the Past tenían a la banda oriunda de Florida tocando un estilo muy influenciado por el black y el death metal, con una producción muy cruda y distorsionada. A diferencia de muchos otros grupos en esta lista, estos dos primeros álbumes de Underoath no suenan tan derivativos de modas de la época, porque al día de hoy es muy complicado encontrar una banda de “black / death / hardcore cristiano”, e imagínense por esa época.

Ya con The Changing of Times y culminando con They’re Only Chasing Safety, Underoath incorporarían influencias del post hardcore y el emo, con Gillespie encargándose de las voces melódicas que se volverían clave en su sonido. Además, el grupo sería una de las razones por la que las bandas cristianas terminarían dominando la escena metalcore en el mainstream durante la década del 2000, ayudando al éxito del sello Tooth & Nail Records.

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3Top3 con Joaquín Gómez (Cernunnos, Frater)
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Joaquín Gómez, guitarrista de Cernunnos y Frater, fue sometido a nuestro 3Top3 y aquí están sus respuestas:

– Top3 bandas donde te gustaría tocar:

Cradle of Filth, me encanta la escena que tienen en vivo y los temas deben ser super divertidos de tocar.

Iron Maiden, ¿Quién no quisiera tocar en Maiden aunque sea una vez?

Batushka, debe ser increíble ser parte de toda la mística que se debe generar en el momento en el que suben al escenario y el hecho de ser músicos “anónimos” debe sumar mucha mas intriga al momento de verlos en vivo.

Te puede interesar, Reseña: Cernunnos – Capricornvs (2021)

– Top3 canciones preferidas de Cernunnos para tocar en vivo:

“The battle of Moytirra”, “Cuchulainn” y “The birth of Galatia”, son temas super pogueros y es divertido ver a la gente agitando y pogueando a pleno. Amen de las restricciones de hoy en día, disfruto mucho de tocar estos temas en vivo.

– Top3 bandas argentinas que recomiendas:

Against, Avernal y No Guerra, bandas que siempre tiraron para adelante y allanaron el terreno para que muchas otras bandas puedan crecer.

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20 Aniversario de “Jane Doe” de Converge
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El 2001 fue un año de ensueño a nivel musical en cuanto a terrenos de rock, metal, pop punk y música alternativa se refiere, gracias a lanzamientos tan recordados como Bleed American de Jimmy Eat World, Take Off Your Pants And Jacket de Blink-182. Y, en un terreno más cañero, Satellite de P.O.D y Iowa de los enmascarados más famosos de Iowa, hablamos como no podía ser de otra forma de Slipknot.

Pero el 4 de septiembre de 2001 el mundo iba a vivir una de las casualidades musicales más importantes del siglo XXI, que se tradujo en los lanzamientos simultáneos de dos de los mejores discos de todos los tiempos. Uno fue el sublime Toxicity de System Of A Down, cuatro locos que venían a reventar el metal moderno con su segundo y espectacular trabajo. Y, por supuesto, el caso que nos ocupa que no es otro que el magistral Jane Doe de los norteamericanos Converge, quienes con esta obra partieron en dos la escena hardcore, que nunca jamás volvió a ser la misma.

La banda de Boston volvía con su cuarto disco, tras cumplir su primera década en una escena donde era complicado destacar y más en los noventas, con bandas como Sick Of It All, Agnostic Front o Madball como líderes principales, Earth Crisis y Strife llevando el hardcore a un terreno más metálico y sentando las primeras bases de lo que luego se conocería como “metalcore”, Shelter y H2O aportando un toque más melódico a la escena y Youth Of Today empezando a ser un referente del “Straight Edge HxC”. Pero, poquito a poco, había en los sótanos bandas con ideas que superaban las barreras del hardcore “old school” y tenían una ambición musical distinta.

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Cuando, en septiembre de 2001, Converge publicaban bajo el ala de Equal Vision Records su cuarto disco, nadie podía imaginar lo que estaba a punto de ocurrir en esas 11 piezas que convirtieron al disco. Una obra de arte tan hermosa como atemporal, tan cruda como necesaria, tan compleja como cuidada que aún hoy a sus 20 años de edición sigue sonando increíble y absolutamente abrumadora.

En el disco se tratan temas como la angustia no correspondida, la frustación por no ir a ninguna parte, y las miserias de uno mismo, a las cuales muchas veces no les podemos hacer frente. Todo esto con una lírica muy retorcida a la vez qué poética, si es que esto es posible, que colocó el nombre de Converge en lo más alto del género y sembraría la semilla para lo que hoy todos conocemos como “mathcore”, pero siempre tres o cuatro pasos por encima de sus compañeros de profesión.

El disco es como un viaje catártico al interior del ser humano, en donde muchas veces luchamos contra nuestros propios demonios sin saber si podremos escapar de ellos. Con lo cual este no es un disco de hardcore “al uso”, sino una especie de terapia musical en el más bruto y hermoso de los sonidos, el de su música.

Para los que no conozcáis a Converge, por deciros referencias parecidas tendríamos que remitirnos a bandas como The Dillinger Escape Plan, Botch, Black Flag, y que pavimentó el camino para la aparación posterior de bandas como The Chariot, Vanna, o incluso Norma Jean, pero que también influenciaron a artistas como I Killed The Prom Queen, Bleeding Through, Motionless In White o Architects entre otros muchos.

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Qué banda puede abrir con un binomio tan arrollador como “Concubine” y “Fault And Fracture” y tras noquearte ofrecer un viaje al borde la locura y la angustia acabando el mismo con una pieza tan impresionante y la cual da título al disco que en sus 11 minutos de duración no te da un respiro y consigue que mantengas tus 5 sentidos puestos en la canción para no perder ningún detalle. La respuesta es sencilla: Converge es la banda que llevó al hardcore a los libros, a pensar antes de escribir y a volver a pensar después de hacerlo ya que en Jane Doe no podemos encontrar nada que no esté muy bien calculado. Cada grito, cada riff cortante, cada cambio de ritmo y esa espectacular voz de Jacob Bannon bien secundado por el incombustible Kurt Ballou eran sólo unos pocos de los múltiples secretos que vamos a encontrar en el disco.

Temas como “Hell To Pay”, “Distance And Meaning” o la atemporal “Heaven In Her Arms”, son sólo tres nombres propios dentro de un disco en donde cada detalle bien merece una mención especial.

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El destino quiso que este disco y, como mencionamos antes, Toxicity de System Of A Down salieran al mercado el mismo día. Y siempre está la duda de cual es el mejor disco de la década del 2000 dentro del metal y derivados: algunos se inclinan por este último mientras que otros tantos prefieren la crudeza y complejidad de Jane Doe, cuando la realidad… la única realidad es que este día de aquel lejano 2001 debería estar en la memoria colectiva por ser la fecha en la cual dos de los mejores discos jamás creados vieron la luz y llegaron para cambiar el mundo musical y la vida de millones de personas que seguían a las dos bandas, tanto si eras fan de una como de la otra o si en el mejor de los casos seguías a las dos.

Hay discos que si no existiesen habría que crearlos, en este caso no es así porque la única banda capaz de haber creado semejante obra magna es Converge. Sólo ellos supieron hacer de la angustia, el sufrimiento y el dolor, una de las obras más importantes de todos los tiempos, la cual cambió la manera de entender el hardcore y puso en evidencia que a veces el caos y la distorsión pueden estar friamente calculados y con mucho cuidado dentro de un disco.

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Para redondear, el disco se complementa con una de las mejores y más icónicas portadas de todos los tiempos. ¿Quién no ha visto este logo en miles de camisetas, parches, sudaderas y tatuajes alrededor del mundo?  De nuevo, supieron plasmar en la tapa del disco una especie de cuadro hecho a partir de una sombra de mujer en blanco y negro con trasfondo medio beige tirando a un dorado limpio y con el blanco difuminado que la convierten en una de las más hermosas de la década pasada.

Gracias Converge, por crear una de las obras más importantes de mi vida y por abrirme la mente hacia otros terrenos musicales que desconocía hasta que descubrí esta joya atemporal.

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40º Aniversario de “Discipline” de King Crimson
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La grabación de Islands (1971) había marcado el fin de la primera época de King Crimson, con la partida de toda la formación debido a los desacuerdos entre los músicos y el guitarrista Robert Fripp sobre la dirección del grupo. Los dos álbumes siguientes, Larks’ Tongues In Aspic (1973) y Starless and Bible Black (1974), serían de los más experimentales hasta ese momento en la carrera de la banda, con el primero teniendo al baterista Bill Bruford (ex Yes) explorando el uso de la doble percusión junto a Jamie Muir, y el segundo estando compuesto por improvisaciones en vivo editadas junto a grabaciones de estudio. Cada uno de estos trabajos marcó la salida de un miembro del quinteto, con Muir abandonando el grupo para meterse a un monasterio y el violinista David Cross siendo despedido luego de sus quejas por quedar tapado en vivo entre el ruido que Bruford y el cantante y bajista John Wetton (ex Family) hacían en vivo. Fripp decidió no reemplazar a ninguno de ellos, y con King Crimson reducido a un power trío el grupo entró a grabar su séptimo álbum, titulado Red.

Editado en octubre de 1974, apenas siete meses después de Starless and Bible Black, Red fue la culminación de este nuevo sonido para King Crimson. El enfoque en las guitarras distorsionadas hizo que muchas retrospectivas lo marcaran como uno de los primeros ejemplos de metal progresivo, y como uno de los puntos más altos en la carrera de los ingleses. A pesar de ser ligeramente más accesible que sus dos antecesores, Red no tuvo los resultados comerciales que los trabajos anteriores de King Crimson, y esto podría haberse dado porque para el momento de la salida de este disco, la banda había dejado de existir.

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La idea de ponerle punto final a King Crimson había sido idea de Fripp, y el guitarrista parecía tener toda una variedad de razones detrás de su decisión: el sentirse estancado, el cansancio causado por el ritmo de grabaciones y giras constantes, los cambios constantes de formación y demás. Luego de la separación, Wetton y Bruford tendrían sus experiencias tanto en bandas propias y como músicos de sesión, tocando junto a UK, Steve Hackett, Genesis y demás.

Por otro lado, Robert Fripp haría lo propio, participando como músico de sesión en clásicos como Another Green World (1975) y Before and After Science (1977) de Brian Eno, “Heroes” (1977) y Scary Monsters (And Super Creeps) (1980) de David Bowie, Peter Gabriel (Car) (1977) y Peter Gabriel (Melt) (1980) de Peter Gabriel, Fear of Music (1979) de Talking Heads, y hasta Parallel Lines (1978) de Blondie, entre otros. Además, Fripp trabajó en su propia música, ya fuera junto al mismo Eno como Fripp & Eno en Evening Star (1975), o como solista en Exposure (1979). Además, entre marzo y diciembre de 1980 Fripp experimentó con el formato de banda con The League of Gentlemen, un cuarteto instrumental formado con músicos relacionados con la escena new wave, con el que el guitarrista dio casi ochenta recitales y del que editó un álbum homónimo en 1981.

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Los testimonios del guitarrista muestran que TLoG no era un proyecto que se tomara muy en serio, pero parece haber sido el puntapié inicial para el que sería el siguiente proyecto rockero de Robert Fripp. En 1981, llamó nuevamente a Bill Bruford, quien por esa época comandaba su grupo solista de jazz-rock Bruford, y más tarde se le unió el cantante y guitarrista estadounidense Adrian Belew, que venía de tocar y grabar junto a David Bowie, Frank Zappa y Talking Heads, a quien Fripp había conocido en un recital de Steve Reich. La última pieza del rompecabezas sería Tony Levin, bajista estadounidense que ya había grabado con Fripp en Exposure, además de tener un currículum enorme como músico de sesión habiendo grabado con Alice Cooper, John Lennon, Lou Reed y Peter Gabriel, entre un largo etcétera. Al principio, Fripp pensó en llamar a este nuevo grupo Discipline, pero no pasó mucho tiempo hasta que todos se pusieran de acuerdo en resucitar el nombre de King Crimson para esta nueva banda. Y aunque podría decirse que esta fue una decisión de marketing por parte del grupo, el nuevo contexto histórico bien podría haber convertido el uso de este nombre en un riesgo.

No hay que ser un historiador para saber que la situación del rock progresivo en 1981 era bastante diferente a la de 1974. La historia oficial, al menos en la cultura popular, marca el fin de la década de los setentas como, también, el de la época dorada del género. Grupos como Genesis, Yes, Kansas y Rush lograron mantener, e incluso incrementar, su éxito durante esta nueva década gracias a un cambio importante en su sonido, pero apenas un puñado de grupos aparte de ellos estaban preparados para esta nueva etapa.

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Pero tampoco creo que haya que tirar toda la culpa a un cambio de dos números en el calendario, siendo que el comienzo de la etapa oscura del estilo, al menos en el mainstream, se podía rastrear varios años atrás: durante la segunda mitad de los setentas, las casas discográficas comenzaron a tomar cada vez más control de los artistas. impidiendo llevar a cabo las grandes producciones a las que sus músicos estaban acostumbrados. Además, con pocas excepciones, el rock progresivo nunca fue bien visto por los críticos, al menos en Inglaterra, y la explosión del punk rock y la new wave por esa misma época llevó a la prensa musical a comenzar una rivalidad ficticia entre ambos estilos, algo que ya se puede considerar una tradición a esta altura como se vería con el glam metal y el grunge, Oasis vs. Blur y demás.

Se podría hablar largo y tendido acerca de hasta qué punto la movida punk era un movimiento auténticamente revolucionario que terminaría cooptado por las discográficas o una movida reaccionaria llevada adelante desde un principio por el poder de las discográficas como reemplazo del “rock de estadio”, pero en el contexto británico y norteamericano de la segunda mitad de los setentas, las bandas progresivas la tenían muy complicada para no quedar como “dinosaurios”. Más allá de que los ochentas tuvieran el nacimiento de la movida neo-prog y del metal progresivo, el mainstream dejaría de ser terreno para el estilo.

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Estoy seguro de que Fripp tenía muy presente este nuevo contexto. No es difícil ver que el guitarrista quisiera marcar un cambio con respecto a la etapa anterior, no sólo por el hecho de ni siquiera haber querido usar el nombre de la banda al principio, sino además sumando músicos no-británicos y tocando por primera vez con otro guitarrista. Y luego de grabar su nuevo álbum entre mayo y junio de 1981, también se demostraría que esto se extendería al sonido mismo del grupo.

Editado el 22 de septiembre de 1981, Discipline (llamado así por el nombre original de esta nueva encarnación, obviamente) tiene poco y nada que ver con el King Crimson de los setentas, al menos en términos de etiquetas musicales, aunque eso no quiere decir que no tenga el espíritu de la banda. La improvisación, los compases irregulares y las guitarras bien al frente siguen estando presentes, sólo que ahora se canalizan a través de un estilo mucho más limpio, influenciado por estilos como la new wave, el gamelán indonesio y el afrobeat, una combinación que remite inmediatamente a Talking Heads. Una parte importante de este nuevo sonido es el uso del Chapman Stick, este particular instrumento mezcla de guitarra, bajo y teclado del que Tony Levin fue uno de sus partidarios más tempranos, y que permite una variedad de ritmos que serían imposibles en otras circunstancias.

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Es justamente el CS el instrumento con el que arranca el álbum en “Elephant Talk”, donde los ágiles dedos de Levin se mezclan con la percusión de Bruford, que a lo largo del álbum pocas veces usa los platillos (algo que recuerda al pedido que Peter Gabriel le hiciera a los bateristas Jerry Marotta y Phil Collins durante las grabaciones de Melt, donde Fripp y Levin participaron) para crear una base rítmica precisa y sólida sobre la que Belew y Fripp hacen lo suyo detrás de las guitarras.

Hablar de la tarea del líder de King Crimson podría llegar a ser un tanto redundante a esta altura: ya está establecido hace rato que Fripp es uno de los guitarristas más precisos e innovadores de la historia del rock, y su habilidad para tocar estos compases irregulares alienígenas con la misma facilidad con la que una persona normal respira es un talento que demuestra en cada álbum y cada recital. Dicho eso, es la performance de Adrian Belew la que termina por darle el toque distintivo a Discipline: el músico estadounidense utiliza cada perilla de su guitarra y pedales para crear algunos de los efectos más espectaculares en el álbum, algo que también logra replicar perfectamente en vivo a juzgar por las grabaciones de la época.

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Y otro aspecto del aporte de Belew al disco es cierta sensibilidad pop: el octavo álbum de King Crimson tiene sus momentos experimentales, como la errática “Indiscipline” o los instrumentales finales “The Sheltering Sky” y “Discipline”, pero la antes mencionada “Elephant Talk”, la lenta balada “Matte Kudasai”, donde Belew usa los efectos en su guitarra para simular el sonido de gaviotas, y hasta “Frame by Frame” muestran melodías pegadizas metidas en el medio de sus construcciones repetitivas y minimalistas, con la mayoría de las canciones siendo mucho más accesibles que cualquier cosa que el grupo hubiera hecho anteriormente. Aunque el estilo descontracturado de Belew bien podría sonar totalmente contrario a los punteos precisos y cerebrales de Fripp, ambos terminaron complementándose lo más bien.

Como punto aparte, también es para destacar lo hecho por Belew como cantante y como liricista, siendo la primera vez que uno de los mismos músicos de King Crimson se había encargado de esto último. No es que Belew sea un cantante operático a lo Jon Anderson, pero la combinación de su estilo a lo David Byrne (Talking Heads) con los recursos líricos que utiliza, como dedicar cada verso de “Elephant Talk” a una serie de palabras referidas a la comunicación que arrancan con cada una de las cinco primeras letras del alfabeto, la repetición en “Indiscipline”, el uso de la expresión japonesa “Matte Kudasai” en la canción homónima o “Thela Hun Ginjeet”, inspirada tanto por la paranoia posterior al asesinato de John Lennon, ocurrido apenas seis meses antes de que comenzaran las grabaciones, como por un incidente personal en las calles de Nueva York, lo encuadran en la noble tradición de los cantantes que compensan sus limitaciones vocales con una enorme personalidad.

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En ediciones posteriores, Discipline estaría sujeto a dos grandes instancias de revisionismo. Por un lado estuvo la portada, con su característico nudo celta que resultó ser un uso no autorizado de un diseño del artista escocés George Bain, y que por eso en ediciones posteriores se lo cambió a uno similar creado por el diseñador Steve Ball. Y por el otro, el track “Matte Kudasai” incluía una pista de guitarra a cargo de Fripp que fue eliminada en las reediciones del álbum, aunque más tarde la grabación original sería incluida como una “versión alternativa”.

Discipline sería el comienzo de una nueva etapa para King Crimson, y no sólo por haber sido su regreso luego de su primera separación. Primero, la formación de Fripp-Belew-Levin-Bruford estaría presente en los siguientes Beat (1982) y Three of a Perfect Pair (1984), convirtiéndose en la primera formación de los británicos que sobrevivió sin cambios por más de un disco. Estos trabajos ahondaron todavía más en las influencias pop y new wave que estos nuevos músicos trajeron, con un uso de colores en sus portadas que bien podría interpretarse como el grupo estableciendo a estos tres trabajos como parte de una obra unificada, “tres de un par perfecto” como dice el título. Y aunque esta encarnación de King Crimson sólo duraría hasta 1984, sus efectos se pueden sentir en las sucesivas reencarnaciones de la banda de Fripp, que verían al grupo experimentando con influencias relativamente más modernas, como la electrónica o el rock industrial. Además, la inclusión de músicos estadounidenses y del Chapman Stick serían una constante en casi todas ellas hasta el día de hoy.

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