


Creo que todos deberían coincidir conmigo en que, si hablamos del “Big 3” del metal sinfónico, en esa lista deberían estar sin rivales posibles a nivel comercial y de popularidad: Nightwish, Epica y los protagonistas de hoy Within Temptation, la banda liderada por la bellísima y talentosa Sharon Den Adel, es sin duda si no la mejor, una de las 5 mejores bandas de metal sinfónico de los últimos 25 años y su discografía habla por ellos con sobresaliente.
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Para este nuevo disco la banda sigue evolucionando en su sonido combinando ese metal sinfónico que siempre los ha caracterizado y añadiéndole unas pinceladas de metal pesado y moderno que lo ponen muy por encima de su predecesor y nos demuestran que la banda aún tiene mucho que decir y ofrecer dentro de la escena.
El disco se abre con “We Go To War”, un corte muy en la línea habitual de la banda con un riff pesado, moderno y que se contra pone con la aterciopelada voz de Sharon, que va in crescendo para regalarnos un gran estribillo y la letra si hace referencia al conflicto bélico que se sigue viviendo en Europa y concretamente entre Rusia y Ucrania, uno puede estar o no de acuerdo con su postura, pero es innegable que es una gran canción para abrir el disco.
Mucho mejor es el corte que da título al disco y que de nuevo sorprende por un inicio muy metalero cercano a bandas como Killswitch Engage pero con esa voz tan increíble que tiene Sharon y que quizás podría haber encajado en sus dos discos anteriores, aunque esta mejor resuelta que algunas piezas sobre todo de The Resist, los arreglos corales y de cuerdas le dan el toque necesario para acabar de brillar y estamos seguros de que puede ser uno de los temas que más gane en directo dentro del disco.
“Wireless”, es simplemente maravillosa, uno de los mejores temas del disco, con una Sharon pletórica derrochando distintos recursos vocales, desde momentos más intimistas hasta esos agudos que solo ella tiene y que te erizan hasta el último poro de tu piel, cualquiera que tenga dudas sobre este lanzamiento, le recomiendo que escuche este tema y verá como las dudas se despejan en un suspiro.
La contundencia sonora sigue a paso firma gracias a “Worth Dying For”, un corte que combina elementos más clásicos con un metal moderno y pesado que hará las delicias de los fans más “heavies” de Within con un sonido rudo, pero con esas melodías que dibuja Sharon y que son como un faro de luz en mitad de la tormenta más arrasadora. El tema se complementa con un espectacular solo de guitarra que hace de esta, una de las mejores canciones del disco y me atrevería a decir de Within en el último lustro y medio.
Para “Ritual”, la banda baja un pelín los decibelios con un corte mucho más accesible a nivel instrumental que los anteriores, mucho más moderno, rockero y que desprende sensualidad gracias a esos tonos ásperos de Sharon inspirada en la icónica película “Abierto Hasta el Amanecer” de 1996, oxigena bien el disco y le da ese toque juguetón entre tanto dramatismo y oscuridad que el álbum ofrece.
Con temas como este, vemos la voluntad y el gran esfuerzo de la banda holandesa por no quedarse en solo un estilo concreto, intentar salirse de esa burbuja con la que empezaron su carrera y adaptarla a los tiempos que corren y ofrecernos grandes resultados como esta pieza.
Temas como “Cyanide” nos recuerdan un poquito a sus compañeros de Evanescence y justamente como ambas lejos de enemistarse, hicieron caso omiso a la prensa y hoy por hoy no solo se tienen un respeto mutuo si no que llegaron a compartir escenario, siendo una experiencia memorable para cualquier fan de este estilo.
Otro de los momentos álgidos del disco llega con “The Purge”, otro de los cortes que ya conocíamos y que, aunque lo hayamos escuchado muchas veces le seguimos sacando matices para descubrir y comprobar como Within Temptation no solo son referentes en su estilo si no que siguen mejorando como banda y su sonido es cada vez más completo da igual a que estilo musical se acerquen, el resultado será igual de brillante que en su metal sinfónico habitual.
Aquí no hay tantas colaboraciones como en “Hydra” o “The Resist”, pero la que hay es simplemente espectacular y es que los germanos Annisokay hacen acto de presencia en el disco y de qué manera, con un tema imposible de post hardcore sinfónico y dueto de tres voces que te rompe los esquemas desde el segundo en el que pulsas play, Sharon deslumbra con su vozarron melódico, Chris Wieczorek pone el toque personal que desprende con su voz limpia y arrebatadora y Rudi Schwarzer aporta la parte más raspada y gutural haciendo un conjunto impecable entre los tres.
Ha sido un gusto volver a escuchar y tenerla en este disco a pesar de que lleva en nuestras cabezas desde 2021 cuando fue editada como single digital y daba inicio a la nueva era de la banda holandesa.
Within Temptation han vuelto y por la puerta grande este 2023, a pesar de que varios temas ya los conocíamos de antemano, esto no implica para que Sharon y los suyos han hecho uno de los mejores discos de su carrera, quizás el mejor desde el (ya mencionado anteriormente) The Unforgiving y sin duda uno de los discos del año, el cual podremos disfrutar en España el próximo otoño y ya contamos los días porque el regreso de Within Temptation aunque ha tardado casi cuatro años, ha sido con una de sus obras más inspiradas y que con cada escucha sigue ganando puntos, bienvenidos de vuelta chicos.
Etiquetas: 2023, Bleed Out, Force Music, Metal Sinfónico, Within Temptation


A estas alturas del partido, negarle al trío californiano Blink-182 su importancia y relevancia para la escena musical alternativa de los últimos 25 años, sería de persona necia y negada, de carroza que no sale de 4 grupos del estilo que tienen 35 años de carrera o 40 y que no ve más allá de ellos, pensando erróneamente que después de 1995 ya no hubo buenos grupos de punk pop o similares.
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Significa esto que la banda tenga una discografía perfecta, evidentemente no, tienen tropiezos por exceso de producción (Nine), otros por producción precaria (Buddah), experimentos que mal que le pese a los fanáticos no acabaron de salir bien (Neighborhoods) y un disco que con el tiempo se vuelve infravalorado (California) y entonces a su esperadísimo nuevo álbum el primero en 12 años con Tom Delonge a la guitarra y voz de nuevo junto a Travis Barker en la batería y Mark Hoppus en el bajo y la voz, donde lo ubicamos, pues esa pregunta yo ya la tengo clara y os la paso a contar tras muchas escuchas a su nuevo disco y un repaso a todos los discos previos de Blink-182 para tener una perspectiva lo más clara posible.
Si tengo que hablar del disco, me gustaría hacerlo en dos partes ya que justamente es la mejor forma de adentrarte en el mismo.
El disco se abre con “Anthem Part 3” (Si estos tres sujetos al igual que Metallica con “The Unforgiven”, tienen la afición de enumerar varias piezas a una canción de ellos) y uno ya se puede emocionar porque la canción suena rápida con un ligero toque a la “Anthem” original y sin la sobre producción de la que pecaba Nine, hoy en día uno de los 3 discos menos destacados del trío.
Pero curiosamente y tal y como ocurría con Metallica, esta es la versión menos fresca de la “saga Anthem”, o sea se deja escuchar, es más está más que bien, pero teniendo las otras dos, dudo que alguien la ponga por encima de ellas, aun así, es un muy bien comienzo para el disco.
En el binomio “Fell in Love” / “Dance with Me”, vemos dos de las características típicas de la banda californiana, mientras que la primera es una tipica canción pop punk pero que se come al último disco de All Time Low con patatas y un batido de fresa, mucho mejor y más fresquita nos resulta “Dance with Me”, con unas melodías de guitarra muy bonitas y un Tom cantando más que bien con Mark haciéndole la segunda y unos “Olé, Olé, Ole” que no se te irán de la cabeza desde la primera escucha y que te imaginas cantando a pleno pulmón con tus Vans Old School y tus bermudas Dickies puestas acompañado de tus colegas más cercanos.
Pero con la siguiente empiezan las interrogantes y es que “Terrified” suena a Box Car Racer, y esto es lógico ya que era un demo para ese proyecto de Tom y Travis Barker que han querido rescatar para este disco, no sé si me convence en el conjunto final del álbum, ahora como canción suelta hace que me pregunte ¿Por qué demonios no hubo otro disco de Box Car Racer, con lo que prometían?
“One More Time”, ya la conocemos y con cada escucha sigue ganando puntos, haciendo una retrospectiva de las vivencias de la banda, las buenas (giras mundiales, millones de discos vendidos, ser uno de los grupos más importantes de su generación) como las malas (Esa amistada casi rota entre Mark y Tom, la cual se acabó con el disco homónimo, pero que ya se empezó a fraguar mucho antes, el terrible accidente que hizo perder la vida a DJ AM y que casi lleva a Travis al olimpo de los cielos, su miedo extremo a volar tras este traumático suceso, etc). A pesar de no ser la típica canción festiva de Blink-182, es una de las más honestas que han grabado en su puñetera carrera.
Los ecos a Alkaline Trio se pueden ver en “More Than You Know”, sobre todo en el pre-estribillo, si Skiba estuviese creo que hubieran hecho esta canción con él y el resultado hubiera sido igual de interesante.
Los Blink gamberros siguen apareciendo en cortes como “Turns this Off!” un corte que dura apenas 23 segundos y que ojalá hubiera sido una canción completa.
Pero el relleno también se hace presente en el disco con canciones que poco aportan al álbum como “Edging”, no chicos, no os motivéis la canción es muy del montón y si la comparas con cualquiera del Enema o incluso con varias del California, queda en el olvido más pronto que tarde.
Mucho mejor son cortes como “Fuck Face”, donde Travis une fuerzas con Tim Armstrong de Rancid y así nos regalan un gran momento, aunque breve, dentro del disco.
Blink-182 saben cómo hacer buenas canciones, de eso nadie duda, fijémonos en “You Don’t Know What You’ve Got”, un medio tiempo intenso que ya querrían para sí mismos Taking Back Sunday o “Turpentine”, de nuevo con una intensidad y esa madurez que nos quisieron vender en “Neighborhoods” pero aquí bien resuelta y no a medias como en aquel disco.
Pero lamentablemente el trío hace dos décadas que no sabe cómo y cuándo es el momento ideal para cerrar el disco, aquí se estiran hasta las 17 piezas y en mi opinión con 14 hubiera bastado e incluso con 12 aún más.
Por tanto, si Blink-182 ¿han hecho su mejor trabajo en 20 años? pues posiblemente si ya que el disco supera a “Nine”, “Neighborhoods” y “California” en casi todos los aspectos, pero aun así no estamos ante un disco perfecto ni mucho menos, es el disco que tendrían que haber sacado tras el “Self Titled”, 100% si, pero quizás llegue con veinte años de retraso y con 4 o 5 canciones de más.
Con lo cual el disco cumple más que bien con las expectativas de los que pedíamos que superarse a su predecesor, pero aun así sigue sin ser ese disco que este a la altura de los que los llevaron al estatus de leyendas que tienen hoy en día, aun así, les agradezco un año más por seguir haciendo música y discos bastante buenos como este, el esfuerzo lo valoramos todos.
Etiquetas: 2023, Blink 182, Columbia Records, One More Time, Pop Punk


No voy a engañarles si les digo que este era uno de los discos que más esperaba para este año y es que tras el impacto que me supuso su debut y aún más tras haberlos visto en directo este pasado mes de agosto, contaba los días para escuchar el segundo disco de los norteamericanos Capra y visto lo visto, la banda no sólo cumple, si no que sale victoriosa con uno de los discos del año.
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En estas diez nuevas y explosivas canciones, la banda norteamericana ha ido un paso más allá puliendo los detalles sonoros respecto a su disco anterior y llevándolos a una mejora que los ha hecho sonar mejor, o, mejor dicho, más contundentes si cabe que en su debut, pero sin perder esa esencia del “southern-core” que siempre han tenido.
A ver tampoco es que hayan cambiado de estilo musical ni nada (no son Code Orange ni Turnstile, estos tienen los ovarios muy bien puestos), Crow Lotus sigue sonando espectacular, ruda, nerviosa y con una fuerza descomunal en cada grito que nos regala a través del micrófono.
Lo que si vamos a encontrar son canciones directas al grano, pero con algunos matices que no había en su disco anterior y que vamos a poder percibir cuanto más vayamos escuchando el disco.
El disco se abre con fuego gracias a “CHSF”, la cual sí que podría haber encajado en su disco anterior con ese sonido digno de bandas como He is Legend o Maylene and the Sons of Disaster pero mucho más compacto y con músculo, ideal para matarte en el pit con la gente y que seguro gana más puntos en el directo.
Pero con canciones como “Tied Up”, la cual pude escuchar en vivo este verano cuando los vi en Madrid, Capra nos muestra su gusto por el punk y el metal a partes iguales, dando como resultado un tema fantástico que no me sorprende hayan escogido como single para este disco.
Para los que crecimos con bandas como Everytime I Die, Capra nos regalan canciones como “Silana”, con ese toque intenso, pesado y que parece no acabar y sin embargo suena como agua en mitad del desierto para tus oídos, lo que canta Crow es simplemente un caos hermoso, pero ahora sí, mucho mejor manejado que en su debut.
Quizás el momento más especial del disco llega con el dueto entre Crow y Candace de Walls of Jericho, en una especie de encuentro entre alumna aventajada y maestra cuyo resultado final es apoteósico y te transporta a los años del Ozzfest cuando bandas como Bleeding Through, Throwdown, ETID o los propios Jericho se colaban entre las bandas de nu metal y le arrancaban la cabeza a más de uno.
Simplemente un dueto fantástico que damos gracias estemos pudiendo escuchar en este disco ya que más de uno lo pedíamos a gritos.
Las dos sorpresas sonoras para mi humilde opinión llegan de la mano, primero de “Kingslayer”, porque se percibe cierto coqueteo con el thrash que no me esperaba (aunque sé que la banda gusta de escuchar Slayer, Municipal Waste y bandas así, así que no debería extrañarme tanto), pero que está muy bien integrado al disco y hace de esta pieza una de las más interesantes y distintas del mismo.
La otra pieza que sorprende por su sonido es la final “Nora (The Last Call)”, ya que, si bien sigue manteniendo esa contundencia sonora del disco, hay pasajes más intensos, pero en otro tono con trasfondo de piano y próximos al sonido noise core y el shoegaze, por muy extraño que parezca pero que le dan el cierre perfecto al disco abriendo una puerta hacía un territorio que quizás vayan a explorar más en sus siguientes trabajos y que aquí han puesto la primera (gran) piedra para ello.
Pues sí, Capra han estado a la altura de lo que se espera de un segundo disco, mejorando lo ofrecido en el debut y dándonos pequeñas pinceladas de sonidos a trabajar en un futuro, pero de momento, la banda se cuela un año más entre lo más destacado del 2023 con un disco intenso, bien ejecutado, con buenas canciones y con ese toque que hoy por hoy casi nadie tiene en su escena y nos alegramos por ellos.
Etiquetas: Capra, Errors, Hardcore Punk, Metal, Metal Blade, Metalcore


Es muy agradable escuchar como cada vez el stoner se fusiona más con el hard rock setentero para formar una sola nota, esto es algo que sin duda alguna la banda sueca Dictator Ship ha logrado en su segundo disco Electric Jihad, ya que todo su contenido tanto musical como ilustrativo, va de la mano en si como si fuese un álbum de 1976 un poco más veloz y más alegre.
Electric Jihad se puede apreciar como un disco pegadizo, alegre y hasta bailable por así decirlo, y es que desde que abre con “And Then I Heard About The Groove” el cuerpo empieza a moverse por si sólo, aquí se pueden notar elementos del rock clásico de los 50´s, como si estuviéramos escuchando a Bill Haley & His Comets con algo de Chuck Berry y Bad Company a la vez.
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Luego pasamos al tema que da título al disco, “Electric Jihad” un poco más denso, pero con una base a lo Motorhead que sorprende; seguimos con “City Girl” y “Just Like Before” en donde la base rítmica tiene el mando; con “Losing Ground” la cosa cambia un poco, los coros se vuelven más importantes tratando de apaciguar el tema, pero cuando los riffs entran, las aguas vuelven a su cauce.
“Resignation Boogie” parece brotar de un disco de AC/DC con toques de The Mamas & the Papas, jamás pensé ver una mezcla como esa, pero así lo percibí cada vez que lo escuché, “She Makes Me Wanna” tema que presentaron con su propio video clip y que se puede ver al final de la reseña, es algo grandioso, esos tiempos lentos para la parte coral y luego una batería llevada por un riff bastante pegadizo es algo que me sorprendió bastante, este tema lo sigo al chasquido de mis dedos en cada compás.
Si me pidieran darle una calificación a este disco, le pondría simplemente un 10/10, y mi mayor razón de esto, es que estamos en el 2023 y la mayoría de las bandas quieren sonar lo más pesado y veloz posible, pero Dictator Ship y su álbum Electric Jihad no son de esa idea, ellos lograron que por un momento regresara en el tiempo y mezclara los 50´s, 60´s y 70´s en un sólo disco, algo casi imposible de lograr.
Etiquetas: Dictator Ship, Hard Rock, Rock Sureño, stoner rock, Suecia

A ver a estas alturas y tras 20 años de carrera, creo que nadie en su sano juicio debería ya no solo dudar, si no plantearse algún “pero” en la trayectoria de Angelus Apatrida, es que no hay nada que reprochar ni añadir ni restar ni nada en absoluto, hoy por hoy hablamos de la banda más importante del metal español a nivel nacional e internacional, pocas bandas tienen la capacidad de los albaceteños, quienes con paso firme y grandes canciones se han colado en lo más alto del heavy metal nacional, lo querríais admitir o no.
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Por eso y tras haber escuchado varias veces el octavo esfuerzo discográfico de la banda, podemos decir que estamos ante si no el mejor, uno de los mejores discos del año y también de la discografía de los albaceteños.
Tampoco vamos a descubrir nada que no sepamos, así que vamos a analizar las diez nuevas canciones de la banda, que es lo que de verdad importa.
El disco comienza con “Scavenger” y ya te puedes ir haciendo una idea de por dónde van a ir los tiros con este disco, un ritmo arrollador desde el comienzo que haría sonrojar a los mismísimos Machine Head actuales y unos coros callejeros nos dan la bienvenida a este nuevo trabajo de Angelus de la mejor manera posible.
“Cold”, ya lo conocemos bien ya que fue el primer single del disco y en cierta manera era un nexo de conexión perfecto entre este nuevo trabajo y su disco anterior, juntando las melodías del anterior con la rudeza de este nuevo trabajo, pero entiéndame cuando hablo de melodías, son melodías pesadas, mucho más cerca del Ride The Lightning que cualquier banda de metal o thrash actual. El estribillo es memorable y seguro se cantará bien alto en su nueva gira este invierno y el año que viene.
El groove metal se deja ver un poco en la siguiente pieza que lleva por título “Snob” y que cuenta con el primer invitado de lujo que no es otro que el señor Jamey Jasta, vocalista y líder de Hatebreed, con el cual Guillermo hace un duelo de voces impresionante y ponen la nota “old school” hardcore/metal al álbum, era un tema al que le teníamos muchas ganas y no solo no nos ha decepcionado, si no que aprueba casi casi con sobresaliente dentro del disco.
La complejidad de “Fire Eyes” es uno de los puntos altos del disco, ya que es un tema con subidas y bajadas, muy bien ejecutadas, con Guillermo demostrando su impresionante rango vocal y las diferentes formas de usarlo en la canción, además cuenta con la guitarra brillante y afilada de Pablo García, el talentoso hacha de Warcry, banda con la que no tienen ni un punto en común pero que sin embargo han podido lograr que ambas partes (Angelus y Pablo) congenien tan bien y den como resultado un tema más que notable dentro del disco.
El ecuador del disco viene marcado por “Rats”, un veloz corte con un duelo guitarrero entre Guillermo y David, que no te da ni un respiro y que seguro suena aún mejor en el vivo de la banda, las voces suenan tremendas, pero con la suficiente claridad para poder cantarlas con el puño en alto desde el minuto uno.
Para abrir la segunda mitad del álbum tenemos la compleja e imponente “To Whom it May Concern”, con un comienzo lento a lo Trivium o Killswitch Engage de la primera época, pero que progresivamente va sumando capas de sonido conforme avanzan los minutos. Son ocho intensos minutos donde si pestañeas puedes perderte ciertos detalles musicales que la canción presenta. Simplemente maravillosa y una de las mejores canciones de la banda hasta la fecha, así de claro.
Después de esta maravilla, es difícil que la siguiente pieza te llegue tanto, pero Angelus vuelven a hacer de las suyas y pisan el acelerador en “Gernika”, donde la furia thrash se hace presente y nos recuerda un poco a la era dorada del género en la Bay Area, para venir después de “To Whom it May Concer”, está muy bien resuelta y resulta el contraste perfecto entre ambas canciones.
Eso mismo ocurre con “I Am Hatred”, veloz, furiosa, contundente y que da paso al dueto que quizás más interrogantes podría darnos en este disco es que “What Kill Us All” cuenta con la participación ni más ni menos que de Sho Hai, uno de los raperos más importantes de la historia del género en España y conocido por haber formado parte de Violadores del Verso, quizás el mejor grupo de rap español de todos los tiempos.
El comienzo es a toda tralla con la batería que te rompe los tímpanos en cada golpeo, seguidas de un punteo de guitarra tremendo y unas voces a lo Exodus por parte de Guille que más o menos te puedes esperar, aunque esto no implica para que suene tremendo el tipo y entre los solos de Guille y David, entra la voz de Sho Hai en castellano con un resultado increíble, los pelos de punta como escupe una verdad detrás de otra con un trasfondo thrash brutal, si había alguna incertidumbre respecto al tema, ya os la podéis quitar de la mente, la canción es simplemente una bomba de tiempo que explota en tu cara.
Para cerrar el disco tenemos “Vultures and Butterflies”, con Todd La Torre de Queensrÿrche de invitado, quizás no es lo que te esperabas, pero lo cierto es que calza muy bien con la voz de Guillermo y la da el punto melancólico para cerrar con broche de oro el disco, yo creo que, si cierras los ojos podrías imaginarte que es un cruce entre Metallica, Iron Maiden y Queensrÿrche y me parece perfecto.
La banda ha entregado otra bomba más para su catálogo y ya solamente nos queda poder disfrutar en directo de estos nuevos temas que encajarán perfectamente con sus clásicos y si alguien me pregunta por una banda de metal pesado española, con orgullo puedo decir, afirmar y reafirmarme que hoy por hoy Angelus Apatrida son nuestro máximo exponente y que nada, nada tienen que envidiar a compañeros de fuera, el nivel de estos cuatro tipos hoy está ya jugando en las grandes ligas y lo mejor es que su techo, aún no está ni cerca.
Etiquetas: 2023, Aftermath, Angelus Apatrida, Century Media Records, Thrash Metal


Si los álbumes full-lenght son a la música lo que las novelas son a la literatura y los EPs equivalen a los cuentos, Blood Incantation, la banda de death metal de Colorado, consentida por los amantes del technical y los conspiracionistas, quizás nos haya entregado el primer vistazo a una especie de microrelato con Luminiscent Bridge, en cuanto a lanzamientos de metal se refiere.
Yo sé que acabo de escribir toda una frase, pero trataré de defenderme: no es que sea equiparable en tiempo y apreciación el leer un relato posmoderno de apenas un párrafo con escuchar el nuevo single de dos canciones que la banda lanzó este pasado 29 de septiembre a través de Century Media, ya que con casi 20 minutos de duración, liberados en formato de vinyl de 12″ a 45 rpm, la producción se asemeja en tiempo y calidad a un EP, pero en la nueva era actual de las reproducciones por streaming y le economía musical basada en singles para ser fragmentados en audios de 1 minuto para decorar Tiktoks, el proyecto compuesto por Paul Riedl en la guitarra y la voz, Isaac Faulk en la batería, Morris Kolontyrsky en la guitarra y Jeff Barret al bajo podría estarnos ofreciendo la complejidad temática y formal de un álbum completo, en apenas esos 18:32 min de duracción.
El lado A, conteniendo la pieza extrema del single titulada “Obliquity of the Ecliptic” es un trabajo que contiene los mejores elementos de su carrera, como lo son esos riffs dinámicos, aquellas elegantes pero desenfranadas baterías y esa estructura más propia de géneros como el ambient black metal o el metal progresivo, sin dejar de ser una sola pizca del death metal agresivo y rudimentario que al final del día. Explorando incluso más este lado ambiental, el cuarteto suena a tech death sin llegar a ser tech death por completo, quizás lográndolo a través de sus estructuras y sus temas. La psicodelia, el misticismo cósmico y la perplejidad por la intrascendencia espacial de nuestra especie brota a través de cada gutural y cada rasgadura de cuerdas, como en el resto de sus producciones, solo que se percibe que cada vez se han inclinado más hacia el espectro de lo etéreo que por seguir la brutalidad eterna de su género.
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Con respecto al lado B de este trabajo, homónimo al lanzamiento, se refuerzan los argumentos anteriores cristalizando una pieza completamente ambiental que te lleva a un viaje netamente cósmico, con apenas algunas cuantas baterías básicas y muchísimo sintetizador, durante 10 minutos nos adentramos en las influencias más art rock de la banda. A Blood Incantation no parece importarle las convenciones pre fabricadas de sus fans más aferrados al frenetismo habitual de este tipo de actos, es más importante la exploración sónica de los temas extraterrestres que interesan a la banda.
Con esto, lo que quiero decir es que a pesar de ser el trabajo más breve de la banda, esto no lo convierte en el menos conceptualizado. Al contrario, Luminiscent Bridge simboliza el matrimonio entre trabajos como Hidden History of the Human Race y Timewave Zero, el perfecto matrimonio entre ambient especial y death metal que no sabías que necesitabas este año. Prepárate para escuchar la complejidad de dos discos, condensada y reestructurada en un solo single.

Los progresivos suecos Soen, liderados por el ex baterista de Opeth, Martín López, se hallan en pleno itinerario de presentación de su reciente obra de estudio titulada Memorial. Aprovechando la inminente visita a Barcelona en menos de una semana, detallaremos las peculiaridades de este nuevo álbum, desmenuzado por cada una de sus composiciones.
El álbum se inicia con “Sincere”, una oda al vacío que las redes sociales propagan, escrutando el constante escrutinio ajeno. Embellecido con riffs potentes y un interludio guitarrístico melódico, la canción se cuestiona la autenticidad en la era de los “likes”.
La segunda entrega, “Unbreakable”, se distingue por ser la primera en contar con un videoclip oficial para promoción. Este tema invoca un poderoso riff que mantiene su vigor a lo largo de la composición, tratando la fuerza de la fe y la determinación en enfrentar los desafíos. Se adentra en conceptos relacionados con la espiritualidad, la lucha contra la maldad y la perseverancia, concluyendo con un fascinante arreglo coral.
“Violence”, hermana menor de “Unbreakable”, se erige como el más reciente y crudo videoclip oficial. Explora con profundidad la decadencia de una relación amorosa, revelando una narrativa de opresión y sufrimiento. La canción expone una dinámica de amargura y violencia emocional, ilustrando la lucha por el poder y el control en la pareja. Esta composición es una metáfora cruda de cómo la toxicidad y la violencia emocional corroen una relación, sumiendo al protagonista en desesperación.
La siguiente pieza, “Fortress”, aborda la autorreflexión, el sentido de la vida y la búsqueda de la paz interior. Plantea la idea de que cada individuo tiene la capacidad de redirigir su destino sin lamentaciones. Además, critica la construcción de estructuras sin sentido y la exaltación de falsedades, obstaculizando la apreciación de lo auténtico.
“Hollowed”, la balada del álbum, con la colaboración de la cantautora italiana Elisa Toffoli, examina la dependencia emocional, la soledad y la búsqueda de significado en una relación. Refleja la sensación de estar atrapados en una relación vacía y dañina, donde el consuelo se entrelaza con palabras hirientes. La canción plantea si tienen la fuerza para enfrentar la soledad y encontrar esperanza, mientras los demonios personales los atormentan.
La canción que da título al disco y también con videoclip oficial, “Memorial“, explora el impacto psicológico de la guerra en sus protagonistas. Describe la guerra como una experiencia que transforma a los individuos en guerreros obedientes, enfrentando la pérdida y la distorsión de valores. Los recuerdos de la guerra dejan cicatrices emocionales, llevando a algunos a recurrir al alcohol y las armas como escape.
“Incendiary” aborda la lucha contra la opresión y la injusticia. Se centra en la resistencia contra un régimen tiránico, enfatizando la importancia de la decencia y la solidaridad. Muestra cómo la voluntad y la lucha colectiva pueden cambiar circunstancias aparentemente inamovibles.
“Tragedian” reflexiona sobre la elección de cómo vivir y la búsqueda de la felicidad. Destaca la importancia de la compasión y la conexión humana, desafiando la creencia de que la riqueza material proporciona satisfacción.
“Icon” rinde homenaje a los que lucharon por la libertad y la paz, recordando el sacrificio de quienes defendieron valores y razón. Critica a aquellos que traicionaron ideales por riqueza y poder, manteniendo a las personas en cadenas.
El tema que nos despide, “Vitals” abarca la búsqueda de significado y conexión tras la pérdida y la soledad. Describe el vacío y anhelo de encontrar respuestas en la incertidumbre, enfatizando la importancia de la conexión humana.
Como conclusión final, “Memorial” es un álbum desplegado con maestría y profundidad temática, que revela la habilidad intrínseca de la banda para combinar complejas narrativas
líricas con un enfoque musical contemporáneo y maduro. Las letras profundas y reflexivas se entrelazan magistralmente con composiciones musicales que abarcan una amplia paleta emocional. Este trabajo musical encarna un testimonio de la evolución artística de la banda y su capacidad para explorar temas sociales y personales con un sonido progresivo y moderno.
Etiquetas: metal progresivo, Rock Progresivo, soen, Suecia

Swans es una célebre banda de rock experimental formada en 1982 por Michael Gira. A lo largo de su trayectoria, el grupo ha contribuido a conformar el movimiento de lo que conocemos como noise rock, post-punk y post-rock. “The Beggar” es su decimosexto disco de estudio y fue compuesto durante el período de cuarentena debido a la pandemia de COVID. El encierro y la desolación generaron el contexto ideal para una reflexión acerca de la mortalidad y los significados de la existencia y su fin.
La música de Swans siempre osciló entre lo brutalmente ruidoso y lo ambient de espíritu folk, y es esto último lo que más se manifiesta en este nuevo álbum, ya desde el primer track, “The Parasite”. La voz y la cadencia de Gira remiten a las de Lou Reed, Jim Morrison, Nick Cave o incluso Syd Barrett, solo por nombrar a algunos. La instrumentación es bastante minimalista, en un devenir que impresiona trágicamente cotidiano. “Paradise Is Mine” introduce un poco más de groove, con su base rítmica y una sencilla melodía de guitarra, además de unos coros casi bizarros. Hacia la mitad, la canción se torna de estilo industrial.
Le sigue “Los Angeles: City of Death”, con un título que es toda una declaración y que tiene una impronta mucho más contundente, con aires de psicodelia que resultan coherentes con la letra. En “Michael Is Done” se profundiza la veta lisérgica, con tintes casi teatrales. Hay algo de la onda de fines de los 60’s en estas composiciones. Aparece una base de bajo particularmente bonita. “Unforming” tiene un estilo más hipnótico, por no decir onírico. El semblante de trovador decadente de Michael Gira se va tornando cada vez más sobresaliente.
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El track homónimo al álbum continúa con la misma actitud, llevando el trabajo vocal al borde del recitado. Recién promediando la canción y hacia el final, hay tramos de mayor intensidad y una musicalidad más agresiva. “No More of This” multiplica el histrionismo en la forma de una queja apesadumbrada que termina con notas casi navideñas, lo que tiene sentido si se piensa en el hastío. “Ebbing” nos hunde más en esa sensación vintage, casi de ritual químico. En “Why Can’t I Have What I Want Any Time That I Want?” resuena mucho más la influencia de Pink Floyd, sobre todo el de “The Wall” y tiene un desenlace sumamente tétrico.
“The Beggar Lover (Three)” es un track de casi 44 minutos. En efecto, eso es algo que Swans puede hacer: prácticamente meter un disco dentro de otro. Aquí predomina el fantasma de la música contemporánea “culta”, en una búsqueda de texturas con recursos diversos, no empleados previamente, en términos de instrumentos, pero también de disonancia, estridencia y cacofonía. Al principio, el elemento femenino irrumpe con mayor protagonismo. Llegado un punto, el recorrido se asimila más a la propuesta de las viejas bandas de rock progresivo, aunque en algunos lapsos casi recuerda al post-punk más popular de los 80’s, en especial por el predominio de la línea de bajo.
Por último, “The Memorious” vuelve a esa fantasía retro, con una melodía repetitiva que induce a un trance de culto californiano, en un viaje a una época pre-mansoniana. ¿Por qué no decirlo? Swans tiene algo de ese tipo de “familias”, esas comunidades que pueden catalizar desastres en nombre del amor. “The Beggar” es un excelente disco, coherente con el zeitgeist mundial post-pandémico: en honor a la verdad, además de que el COVID sigue rondando, el cambio climático y sus eventos extremos, la inflación global, la guerra en plena Europa y el ascenso de figuras de ultraderecha en todas las latitudes, siguen causando cierta desorientación que, en el mejor de los casos, nos lleva a abrazar la incertidumbre para no desmoronarnos.


Dentro de todas las leyendas oscuras que rodean y dan origen a la ferocidad del black metal, no puede faltar la banda que más fama, morbo y desastre desató en la fría Noruega. Los integrantes de Mayhem han pasado de todo, apuñalamiento, suicidio, incendios, todo registrado en fotos; se podría decir que hasta tenían la espiritualidad de algún maquiavélico periodista amarillista, por el simple hecho de publicar y vender semejantes escenarios.
El turbio origen de la banda icono, Mayhem, nunca logró asesinar el imponente avanzar musical de su carrera. Si bien han tenido años de pausas y reorganización, estos les han servido para obtener buenos frutos en la creación de sus obras.
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En el presente año 2023 el grupo noruego ha lanzado “Daemonic Rites” a través del sello Century Media Records. Este álbum contiene 17 canciones, e inicia con un “Interlude” en el oímos a los fans gritando y alentando mientras una oscura melodía de pocos compases empieza a sonar para darle paso a la segunda canción de este disco, “Falsified and hated”, tres palabras para describir esta canción: oscuridad, monotonía y velocidad. Si bien estas son tres palabras con las que muchas personas definirían el género, y eso es porque es así, esta canción entraría en lo que es un clásico del estilo, lo que uno espera del black metal. Varía en “Malum” una canción interesante y realmente muy buena por donde se la escuche, la melodía tiene más variaciones y los guturales tanto en este tema como a lo largo del álbum son realmente muy buenos. Luego hay canciones como “To daimonion” con algunos sonidos robóticos, arreglos interesantes en las cuerdas y una buena composición melódica.
Recorriendo cada una de las canciones podemos escuchar al publico permanentemente, lo que para mi gusto y mi poca humilde opinión es un poquito desagradable, ya que al público también lo voy a escuchar cuando vaya a un show en vivo. Sin embargo, se comprende que el concepto que se a querido brindar es el de la trasparencia con la que la banda cuenta, respecto a su sonido. Es entendible la incomodidad de algunos seguidores, pero es innegable que Necrobutcher, Attila Csihar, Hellhammer y los guitarristas Teloch y Ghul, han logrado llevar a buen puerto a Mayhem con su nuevo trabajo.
Etiquetas: Black Metal, Mayhem, noruega, The True Mayhem

Barbarian Swords es una banda que viene dando batalla desde 2011. Oriundos de Barcelona y fieles a un black metal directo y sin vueltas, tienen en su haber tres álbumes de estudio. Este 2023 vio nacer a su cuarto hijo oscuro el cual fue bautizado con el nombre de Anti-Dogma Megaforce, y viene cargado con poder, brutalidad y velocidad, algo de lo que esta banda conoce bastante.
Nos vemos en el inicio con “Massive Prehistoric Killing Machine”, y de entrada encontramos un disco puramente black, sin lugar a dudas, pero de una calidad sonora increíble que nos hace ver que esta banda sabe muy bien lo que hace en términos compositivos y de edición. Con “Lord Winter” se sigue en la vena estrictamente black metal sin muchas vueltas, quizá el primer condimento nuevo de este disco llega en “Killer of all Hope” donde la banda llega a meter unos teclados de fondo que acompañan muy bien además de llenar muy bien el resto del tema y este en un recurso que nos encontramos a lo largo de la placa. Pero el momento rockero si se quiere decir llega con “Immortal Ritualistic Abomination” donde se baja medio tiempo el ritmo y se ataca con un riff bien ganchero.
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Sin salir mucho de ese camino, con “Nuke Barcelona” tenemos un arreglo a medio tiempo mezclado con blast beat que termina en una mezcla más que interesante. Para ubicarnos de nuevo el black llega “Mountain of Corpses”, donde se repite la fórmula rápida y podrida sin muchas vueltas la cual continúa con “Glorious Deicide”.
Llegando al final de la placa nos encontramos con “Anti-Dogma Megaforce” la cual nos corona con un corte en el medio que no pierde el hilo musical de la canción y comienza a cerrar un muy buen trabajo. Aunque el verdadero final llega con “A Thousand Impaled Heads”, en donde la banda se retira al igual que cómo empezó, con un tema puramente black metal con un cierre más que aceptable para un disco que no tiene malos momentos ni se sale del camino.
Así paso el nuevo disco de Barbarian Swords y nos deja claro una vez más que esta banda no decae sino que mejora cada vez más incluyendo cosas nuevas y recursos bien empleados de los cuales no se abusa, este año promete mucho para ellos y si esto es lo primero del 2023 para ellos que quedará para lo que resta, no lo sabemos pero mientras tanto tenemos toda la discografía su para entretenernos.



Creo que todos deberían coincidir conmigo en que, si hablamos del “Big 3” del metal sinfónico, en esa lista deberían estar sin rivales posibles a nivel comercial y de popularidad: Nightwish, Epica y los protagonistas de hoy Within Temptation, la banda liderada por la bellísima y talentosa Sharon Den Adel, es sin duda si no la mejor, una de las 5 mejores bandas de metal sinfónico de los últimos 25 años y su discografía habla por ellos con sobresaliente.
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Para este nuevo disco la banda sigue evolucionando en su sonido combinando ese metal sinfónico que siempre los ha caracterizado y añadiéndole unas pinceladas de metal pesado y moderno que lo ponen muy por encima de su predecesor y nos demuestran que la banda aún tiene mucho que decir y ofrecer dentro de la escena.
El disco se abre con “We Go To War”, un corte muy en la línea habitual de la banda con un riff pesado, moderno y que se contra pone con la aterciopelada voz de Sharon, que va in crescendo para regalarnos un gran estribillo y la letra si hace referencia al conflicto bélico que se sigue viviendo en Europa y concretamente entre Rusia y Ucrania, uno puede estar o no de acuerdo con su postura, pero es innegable que es una gran canción para abrir el disco.
Mucho mejor es el corte que da título al disco y que de nuevo sorprende por un inicio muy metalero cercano a bandas como Killswitch Engage pero con esa voz tan increíble que tiene Sharon y que quizás podría haber encajado en sus dos discos anteriores, aunque esta mejor resuelta que algunas piezas sobre todo de The Resist, los arreglos corales y de cuerdas le dan el toque necesario para acabar de brillar y estamos seguros de que puede ser uno de los temas que más gane en directo dentro del disco.
“Wireless”, es simplemente maravillosa, uno de los mejores temas del disco, con una Sharon pletórica derrochando distintos recursos vocales, desde momentos más intimistas hasta esos agudos que solo ella tiene y que te erizan hasta el último poro de tu piel, cualquiera que tenga dudas sobre este lanzamiento, le recomiendo que escuche este tema y verá como las dudas se despejan en un suspiro.
La contundencia sonora sigue a paso firma gracias a “Worth Dying For”, un corte que combina elementos más clásicos con un metal moderno y pesado que hará las delicias de los fans más “heavies” de Within con un sonido rudo, pero con esas melodías que dibuja Sharon y que son como un faro de luz en mitad de la tormenta más arrasadora. El tema se complementa con un espectacular solo de guitarra que hace de esta, una de las mejores canciones del disco y me atrevería a decir de Within en el último lustro y medio.
Para “Ritual”, la banda baja un pelín los decibelios con un corte mucho más accesible a nivel instrumental que los anteriores, mucho más moderno, rockero y que desprende sensualidad gracias a esos tonos ásperos de Sharon inspirada en la icónica película “Abierto Hasta el Amanecer” de 1996, oxigena bien el disco y le da ese toque juguetón entre tanto dramatismo y oscuridad que el álbum ofrece.
Con temas como este, vemos la voluntad y el gran esfuerzo de la banda holandesa por no quedarse en solo un estilo concreto, intentar salirse de esa burbuja con la que empezaron su carrera y adaptarla a los tiempos que corren y ofrecernos grandes resultados como esta pieza.
Temas como “Cyanide” nos recuerdan un poquito a sus compañeros de Evanescence y justamente como ambas lejos de enemistarse, hicieron caso omiso a la prensa y hoy por hoy no solo se tienen un respeto mutuo si no que llegaron a compartir escenario, siendo una experiencia memorable para cualquier fan de este estilo.
Otro de los momentos álgidos del disco llega con “The Purge”, otro de los cortes que ya conocíamos y que, aunque lo hayamos escuchado muchas veces le seguimos sacando matices para descubrir y comprobar como Within Temptation no solo son referentes en su estilo si no que siguen mejorando como banda y su sonido es cada vez más completo da igual a que estilo musical se acerquen, el resultado será igual de brillante que en su metal sinfónico habitual.
Aquí no hay tantas colaboraciones como en “Hydra” o “The Resist”, pero la que hay es simplemente espectacular y es que los germanos Annisokay hacen acto de presencia en el disco y de qué manera, con un tema imposible de post hardcore sinfónico y dueto de tres voces que te rompe los esquemas desde el segundo en el que pulsas play, Sharon deslumbra con su vozarron melódico, Chris Wieczorek pone el toque personal que desprende con su voz limpia y arrebatadora y Rudi Schwarzer aporta la parte más raspada y gutural haciendo un conjunto impecable entre los tres.
Ha sido un gusto volver a escuchar y tenerla en este disco a pesar de que lleva en nuestras cabezas desde 2021 cuando fue editada como single digital y daba inicio a la nueva era de la banda holandesa.
Within Temptation han vuelto y por la puerta grande este 2023, a pesar de que varios temas ya los conocíamos de antemano, esto no implica para que Sharon y los suyos han hecho uno de los mejores discos de su carrera, quizás el mejor desde el (ya mencionado anteriormente) The Unforgiving y sin duda uno de los discos del año, el cual podremos disfrutar en España el próximo otoño y ya contamos los días porque el regreso de Within Temptation aunque ha tardado casi cuatro años, ha sido con una de sus obras más inspiradas y que con cada escucha sigue ganando puntos, bienvenidos de vuelta chicos.
Etiquetas: 2023, Bleed Out, Force Music, Metal Sinfónico, Within Temptation


A estas alturas del partido, negarle al trío californiano Blink-182 su importancia y relevancia para la escena musical alternativa de los últimos 25 años, sería de persona necia y negada, de carroza que no sale de 4 grupos del estilo que tienen 35 años de carrera o 40 y que no ve más allá de ellos, pensando erróneamente que después de 1995 ya no hubo buenos grupos de punk pop o similares.
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Significa esto que la banda tenga una discografía perfecta, evidentemente no, tienen tropiezos por exceso de producción (Nine), otros por producción precaria (Buddah), experimentos que mal que le pese a los fanáticos no acabaron de salir bien (Neighborhoods) y un disco que con el tiempo se vuelve infravalorado (California) y entonces a su esperadísimo nuevo álbum el primero en 12 años con Tom Delonge a la guitarra y voz de nuevo junto a Travis Barker en la batería y Mark Hoppus en el bajo y la voz, donde lo ubicamos, pues esa pregunta yo ya la tengo clara y os la paso a contar tras muchas escuchas a su nuevo disco y un repaso a todos los discos previos de Blink-182 para tener una perspectiva lo más clara posible.
Si tengo que hablar del disco, me gustaría hacerlo en dos partes ya que justamente es la mejor forma de adentrarte en el mismo.
El disco se abre con “Anthem Part 3” (Si estos tres sujetos al igual que Metallica con “The Unforgiven”, tienen la afición de enumerar varias piezas a una canción de ellos) y uno ya se puede emocionar porque la canción suena rápida con un ligero toque a la “Anthem” original y sin la sobre producción de la que pecaba Nine, hoy en día uno de los 3 discos menos destacados del trío.
Pero curiosamente y tal y como ocurría con Metallica, esta es la versión menos fresca de la “saga Anthem”, o sea se deja escuchar, es más está más que bien, pero teniendo las otras dos, dudo que alguien la ponga por encima de ellas, aun así, es un muy bien comienzo para el disco.
En el binomio “Fell in Love” / “Dance with Me”, vemos dos de las características típicas de la banda californiana, mientras que la primera es una tipica canción pop punk pero que se come al último disco de All Time Low con patatas y un batido de fresa, mucho mejor y más fresquita nos resulta “Dance with Me”, con unas melodías de guitarra muy bonitas y un Tom cantando más que bien con Mark haciéndole la segunda y unos “Olé, Olé, Ole” que no se te irán de la cabeza desde la primera escucha y que te imaginas cantando a pleno pulmón con tus Vans Old School y tus bermudas Dickies puestas acompañado de tus colegas más cercanos.
Pero con la siguiente empiezan las interrogantes y es que “Terrified” suena a Box Car Racer, y esto es lógico ya que era un demo para ese proyecto de Tom y Travis Barker que han querido rescatar para este disco, no sé si me convence en el conjunto final del álbum, ahora como canción suelta hace que me pregunte ¿Por qué demonios no hubo otro disco de Box Car Racer, con lo que prometían?
“One More Time”, ya la conocemos y con cada escucha sigue ganando puntos, haciendo una retrospectiva de las vivencias de la banda, las buenas (giras mundiales, millones de discos vendidos, ser uno de los grupos más importantes de su generación) como las malas (Esa amistada casi rota entre Mark y Tom, la cual se acabó con el disco homónimo, pero que ya se empezó a fraguar mucho antes, el terrible accidente que hizo perder la vida a DJ AM y que casi lleva a Travis al olimpo de los cielos, su miedo extremo a volar tras este traumático suceso, etc). A pesar de no ser la típica canción festiva de Blink-182, es una de las más honestas que han grabado en su puñetera carrera.
Los ecos a Alkaline Trio se pueden ver en “More Than You Know”, sobre todo en el pre-estribillo, si Skiba estuviese creo que hubieran hecho esta canción con él y el resultado hubiera sido igual de interesante.
Los Blink gamberros siguen apareciendo en cortes como “Turns this Off!” un corte que dura apenas 23 segundos y que ojalá hubiera sido una canción completa.
Pero el relleno también se hace presente en el disco con canciones que poco aportan al álbum como “Edging”, no chicos, no os motivéis la canción es muy del montón y si la comparas con cualquiera del Enema o incluso con varias del California, queda en el olvido más pronto que tarde.
Mucho mejor son cortes como “Fuck Face”, donde Travis une fuerzas con Tim Armstrong de Rancid y así nos regalan un gran momento, aunque breve, dentro del disco.
Blink-182 saben cómo hacer buenas canciones, de eso nadie duda, fijémonos en “You Don’t Know What You’ve Got”, un medio tiempo intenso que ya querrían para sí mismos Taking Back Sunday o “Turpentine”, de nuevo con una intensidad y esa madurez que nos quisieron vender en “Neighborhoods” pero aquí bien resuelta y no a medias como en aquel disco.
Pero lamentablemente el trío hace dos décadas que no sabe cómo y cuándo es el momento ideal para cerrar el disco, aquí se estiran hasta las 17 piezas y en mi opinión con 14 hubiera bastado e incluso con 12 aún más.
Por tanto, si Blink-182 ¿han hecho su mejor trabajo en 20 años? pues posiblemente si ya que el disco supera a “Nine”, “Neighborhoods” y “California” en casi todos los aspectos, pero aun así no estamos ante un disco perfecto ni mucho menos, es el disco que tendrían que haber sacado tras el “Self Titled”, 100% si, pero quizás llegue con veinte años de retraso y con 4 o 5 canciones de más.
Con lo cual el disco cumple más que bien con las expectativas de los que pedíamos que superarse a su predecesor, pero aun así sigue sin ser ese disco que este a la altura de los que los llevaron al estatus de leyendas que tienen hoy en día, aun así, les agradezco un año más por seguir haciendo música y discos bastante buenos como este, el esfuerzo lo valoramos todos.
Etiquetas: 2023, Blink 182, Columbia Records, One More Time, Pop Punk


No voy a engañarles si les digo que este era uno de los discos que más esperaba para este año y es que tras el impacto que me supuso su debut y aún más tras haberlos visto en directo este pasado mes de agosto, contaba los días para escuchar el segundo disco de los norteamericanos Capra y visto lo visto, la banda no sólo cumple, si no que sale victoriosa con uno de los discos del año.
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En estas diez nuevas y explosivas canciones, la banda norteamericana ha ido un paso más allá puliendo los detalles sonoros respecto a su disco anterior y llevándolos a una mejora que los ha hecho sonar mejor, o, mejor dicho, más contundentes si cabe que en su debut, pero sin perder esa esencia del “southern-core” que siempre han tenido.
A ver tampoco es que hayan cambiado de estilo musical ni nada (no son Code Orange ni Turnstile, estos tienen los ovarios muy bien puestos), Crow Lotus sigue sonando espectacular, ruda, nerviosa y con una fuerza descomunal en cada grito que nos regala a través del micrófono.
Lo que si vamos a encontrar son canciones directas al grano, pero con algunos matices que no había en su disco anterior y que vamos a poder percibir cuanto más vayamos escuchando el disco.
El disco se abre con fuego gracias a “CHSF”, la cual sí que podría haber encajado en su disco anterior con ese sonido digno de bandas como He is Legend o Maylene and the Sons of Disaster pero mucho más compacto y con músculo, ideal para matarte en el pit con la gente y que seguro gana más puntos en el directo.
Pero con canciones como “Tied Up”, la cual pude escuchar en vivo este verano cuando los vi en Madrid, Capra nos muestra su gusto por el punk y el metal a partes iguales, dando como resultado un tema fantástico que no me sorprende hayan escogido como single para este disco.
Para los que crecimos con bandas como Everytime I Die, Capra nos regalan canciones como “Silana”, con ese toque intenso, pesado y que parece no acabar y sin embargo suena como agua en mitad del desierto para tus oídos, lo que canta Crow es simplemente un caos hermoso, pero ahora sí, mucho mejor manejado que en su debut.
Quizás el momento más especial del disco llega con el dueto entre Crow y Candace de Walls of Jericho, en una especie de encuentro entre alumna aventajada y maestra cuyo resultado final es apoteósico y te transporta a los años del Ozzfest cuando bandas como Bleeding Through, Throwdown, ETID o los propios Jericho se colaban entre las bandas de nu metal y le arrancaban la cabeza a más de uno.
Simplemente un dueto fantástico que damos gracias estemos pudiendo escuchar en este disco ya que más de uno lo pedíamos a gritos.
Las dos sorpresas sonoras para mi humilde opinión llegan de la mano, primero de “Kingslayer”, porque se percibe cierto coqueteo con el thrash que no me esperaba (aunque sé que la banda gusta de escuchar Slayer, Municipal Waste y bandas así, así que no debería extrañarme tanto), pero que está muy bien integrado al disco y hace de esta pieza una de las más interesantes y distintas del mismo.
La otra pieza que sorprende por su sonido es la final “Nora (The Last Call)”, ya que, si bien sigue manteniendo esa contundencia sonora del disco, hay pasajes más intensos, pero en otro tono con trasfondo de piano y próximos al sonido noise core y el shoegaze, por muy extraño que parezca pero que le dan el cierre perfecto al disco abriendo una puerta hacía un territorio que quizás vayan a explorar más en sus siguientes trabajos y que aquí han puesto la primera (gran) piedra para ello.
Pues sí, Capra han estado a la altura de lo que se espera de un segundo disco, mejorando lo ofrecido en el debut y dándonos pequeñas pinceladas de sonidos a trabajar en un futuro, pero de momento, la banda se cuela un año más entre lo más destacado del 2023 con un disco intenso, bien ejecutado, con buenas canciones y con ese toque que hoy por hoy casi nadie tiene en su escena y nos alegramos por ellos.
Etiquetas: Capra, Errors, Hardcore Punk, Metal, Metal Blade, Metalcore


Es muy agradable escuchar como cada vez el stoner se fusiona más con el hard rock setentero para formar una sola nota, esto es algo que sin duda alguna la banda sueca Dictator Ship ha logrado en su segundo disco Electric Jihad, ya que todo su contenido tanto musical como ilustrativo, va de la mano en si como si fuese un álbum de 1976 un poco más veloz y más alegre.
Electric Jihad se puede apreciar como un disco pegadizo, alegre y hasta bailable por así decirlo, y es que desde que abre con “And Then I Heard About The Groove” el cuerpo empieza a moverse por si sólo, aquí se pueden notar elementos del rock clásico de los 50´s, como si estuviéramos escuchando a Bill Haley & His Comets con algo de Chuck Berry y Bad Company a la vez.
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Luego pasamos al tema que da título al disco, “Electric Jihad” un poco más denso, pero con una base a lo Motorhead que sorprende; seguimos con “City Girl” y “Just Like Before” en donde la base rítmica tiene el mando; con “Losing Ground” la cosa cambia un poco, los coros se vuelven más importantes tratando de apaciguar el tema, pero cuando los riffs entran, las aguas vuelven a su cauce.
“Resignation Boogie” parece brotar de un disco de AC/DC con toques de The Mamas & the Papas, jamás pensé ver una mezcla como esa, pero así lo percibí cada vez que lo escuché, “She Makes Me Wanna” tema que presentaron con su propio video clip y que se puede ver al final de la reseña, es algo grandioso, esos tiempos lentos para la parte coral y luego una batería llevada por un riff bastante pegadizo es algo que me sorprendió bastante, este tema lo sigo al chasquido de mis dedos en cada compás.
Si me pidieran darle una calificación a este disco, le pondría simplemente un 10/10, y mi mayor razón de esto, es que estamos en el 2023 y la mayoría de las bandas quieren sonar lo más pesado y veloz posible, pero Dictator Ship y su álbum Electric Jihad no son de esa idea, ellos lograron que por un momento regresara en el tiempo y mezclara los 50´s, 60´s y 70´s en un sólo disco, algo casi imposible de lograr.
Etiquetas: Dictator Ship, Hard Rock, Rock Sureño, stoner rock, Suecia

A ver a estas alturas y tras 20 años de carrera, creo que nadie en su sano juicio debería ya no solo dudar, si no plantearse algún “pero” en la trayectoria de Angelus Apatrida, es que no hay nada que reprochar ni añadir ni restar ni nada en absoluto, hoy por hoy hablamos de la banda más importante del metal español a nivel nacional e internacional, pocas bandas tienen la capacidad de los albaceteños, quienes con paso firme y grandes canciones se han colado en lo más alto del heavy metal nacional, lo querríais admitir o no.
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Por eso y tras haber escuchado varias veces el octavo esfuerzo discográfico de la banda, podemos decir que estamos ante si no el mejor, uno de los mejores discos del año y también de la discografía de los albaceteños.
Tampoco vamos a descubrir nada que no sepamos, así que vamos a analizar las diez nuevas canciones de la banda, que es lo que de verdad importa.
El disco comienza con “Scavenger” y ya te puedes ir haciendo una idea de por dónde van a ir los tiros con este disco, un ritmo arrollador desde el comienzo que haría sonrojar a los mismísimos Machine Head actuales y unos coros callejeros nos dan la bienvenida a este nuevo trabajo de Angelus de la mejor manera posible.
“Cold”, ya lo conocemos bien ya que fue el primer single del disco y en cierta manera era un nexo de conexión perfecto entre este nuevo trabajo y su disco anterior, juntando las melodías del anterior con la rudeza de este nuevo trabajo, pero entiéndame cuando hablo de melodías, son melodías pesadas, mucho más cerca del Ride The Lightning que cualquier banda de metal o thrash actual. El estribillo es memorable y seguro se cantará bien alto en su nueva gira este invierno y el año que viene.
El groove metal se deja ver un poco en la siguiente pieza que lleva por título “Snob” y que cuenta con el primer invitado de lujo que no es otro que el señor Jamey Jasta, vocalista y líder de Hatebreed, con el cual Guillermo hace un duelo de voces impresionante y ponen la nota “old school” hardcore/metal al álbum, era un tema al que le teníamos muchas ganas y no solo no nos ha decepcionado, si no que aprueba casi casi con sobresaliente dentro del disco.
La complejidad de “Fire Eyes” es uno de los puntos altos del disco, ya que es un tema con subidas y bajadas, muy bien ejecutadas, con Guillermo demostrando su impresionante rango vocal y las diferentes formas de usarlo en la canción, además cuenta con la guitarra brillante y afilada de Pablo García, el talentoso hacha de Warcry, banda con la que no tienen ni un punto en común pero que sin embargo han podido lograr que ambas partes (Angelus y Pablo) congenien tan bien y den como resultado un tema más que notable dentro del disco.
El ecuador del disco viene marcado por “Rats”, un veloz corte con un duelo guitarrero entre Guillermo y David, que no te da ni un respiro y que seguro suena aún mejor en el vivo de la banda, las voces suenan tremendas, pero con la suficiente claridad para poder cantarlas con el puño en alto desde el minuto uno.
Para abrir la segunda mitad del álbum tenemos la compleja e imponente “To Whom it May Concern”, con un comienzo lento a lo Trivium o Killswitch Engage de la primera época, pero que progresivamente va sumando capas de sonido conforme avanzan los minutos. Son ocho intensos minutos donde si pestañeas puedes perderte ciertos detalles musicales que la canción presenta. Simplemente maravillosa y una de las mejores canciones de la banda hasta la fecha, así de claro.
Después de esta maravilla, es difícil que la siguiente pieza te llegue tanto, pero Angelus vuelven a hacer de las suyas y pisan el acelerador en “Gernika”, donde la furia thrash se hace presente y nos recuerda un poco a la era dorada del género en la Bay Area, para venir después de “To Whom it May Concer”, está muy bien resuelta y resulta el contraste perfecto entre ambas canciones.
Eso mismo ocurre con “I Am Hatred”, veloz, furiosa, contundente y que da paso al dueto que quizás más interrogantes podría darnos en este disco es que “What Kill Us All” cuenta con la participación ni más ni menos que de Sho Hai, uno de los raperos más importantes de la historia del género en España y conocido por haber formado parte de Violadores del Verso, quizás el mejor grupo de rap español de todos los tiempos.
El comienzo es a toda tralla con la batería que te rompe los tímpanos en cada golpeo, seguidas de un punteo de guitarra tremendo y unas voces a lo Exodus por parte de Guille que más o menos te puedes esperar, aunque esto no implica para que suene tremendo el tipo y entre los solos de Guille y David, entra la voz de Sho Hai en castellano con un resultado increíble, los pelos de punta como escupe una verdad detrás de otra con un trasfondo thrash brutal, si había alguna incertidumbre respecto al tema, ya os la podéis quitar de la mente, la canción es simplemente una bomba de tiempo que explota en tu cara.
Para cerrar el disco tenemos “Vultures and Butterflies”, con Todd La Torre de Queensrÿrche de invitado, quizás no es lo que te esperabas, pero lo cierto es que calza muy bien con la voz de Guillermo y la da el punto melancólico para cerrar con broche de oro el disco, yo creo que, si cierras los ojos podrías imaginarte que es un cruce entre Metallica, Iron Maiden y Queensrÿrche y me parece perfecto.
La banda ha entregado otra bomba más para su catálogo y ya solamente nos queda poder disfrutar en directo de estos nuevos temas que encajarán perfectamente con sus clásicos y si alguien me pregunta por una banda de metal pesado española, con orgullo puedo decir, afirmar y reafirmarme que hoy por hoy Angelus Apatrida son nuestro máximo exponente y que nada, nada tienen que envidiar a compañeros de fuera, el nivel de estos cuatro tipos hoy está ya jugando en las grandes ligas y lo mejor es que su techo, aún no está ni cerca.
Etiquetas: 2023, Aftermath, Angelus Apatrida, Century Media Records, Thrash Metal


Si los álbumes full-lenght son a la música lo que las novelas son a la literatura y los EPs equivalen a los cuentos, Blood Incantation, la banda de death metal de Colorado, consentida por los amantes del technical y los conspiracionistas, quizás nos haya entregado el primer vistazo a una especie de microrelato con Luminiscent Bridge, en cuanto a lanzamientos de metal se refiere.
Yo sé que acabo de escribir toda una frase, pero trataré de defenderme: no es que sea equiparable en tiempo y apreciación el leer un relato posmoderno de apenas un párrafo con escuchar el nuevo single de dos canciones que la banda lanzó este pasado 29 de septiembre a través de Century Media, ya que con casi 20 minutos de duración, liberados en formato de vinyl de 12″ a 45 rpm, la producción se asemeja en tiempo y calidad a un EP, pero en la nueva era actual de las reproducciones por streaming y le economía musical basada en singles para ser fragmentados en audios de 1 minuto para decorar Tiktoks, el proyecto compuesto por Paul Riedl en la guitarra y la voz, Isaac Faulk en la batería, Morris Kolontyrsky en la guitarra y Jeff Barret al bajo podría estarnos ofreciendo la complejidad temática y formal de un álbum completo, en apenas esos 18:32 min de duracción.
El lado A, conteniendo la pieza extrema del single titulada “Obliquity of the Ecliptic” es un trabajo que contiene los mejores elementos de su carrera, como lo son esos riffs dinámicos, aquellas elegantes pero desenfranadas baterías y esa estructura más propia de géneros como el ambient black metal o el metal progresivo, sin dejar de ser una sola pizca del death metal agresivo y rudimentario que al final del día. Explorando incluso más este lado ambiental, el cuarteto suena a tech death sin llegar a ser tech death por completo, quizás lográndolo a través de sus estructuras y sus temas. La psicodelia, el misticismo cósmico y la perplejidad por la intrascendencia espacial de nuestra especie brota a través de cada gutural y cada rasgadura de cuerdas, como en el resto de sus producciones, solo que se percibe que cada vez se han inclinado más hacia el espectro de lo etéreo que por seguir la brutalidad eterna de su género.
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Con respecto al lado B de este trabajo, homónimo al lanzamiento, se refuerzan los argumentos anteriores cristalizando una pieza completamente ambiental que te lleva a un viaje netamente cósmico, con apenas algunas cuantas baterías básicas y muchísimo sintetizador, durante 10 minutos nos adentramos en las influencias más art rock de la banda. A Blood Incantation no parece importarle las convenciones pre fabricadas de sus fans más aferrados al frenetismo habitual de este tipo de actos, es más importante la exploración sónica de los temas extraterrestres que interesan a la banda.
Con esto, lo que quiero decir es que a pesar de ser el trabajo más breve de la banda, esto no lo convierte en el menos conceptualizado. Al contrario, Luminiscent Bridge simboliza el matrimonio entre trabajos como Hidden History of the Human Race y Timewave Zero, el perfecto matrimonio entre ambient especial y death metal que no sabías que necesitabas este año. Prepárate para escuchar la complejidad de dos discos, condensada y reestructurada en un solo single.

Los progresivos suecos Soen, liderados por el ex baterista de Opeth, Martín López, se hallan en pleno itinerario de presentación de su reciente obra de estudio titulada Memorial. Aprovechando la inminente visita a Barcelona en menos de una semana, detallaremos las peculiaridades de este nuevo álbum, desmenuzado por cada una de sus composiciones.
El álbum se inicia con “Sincere”, una oda al vacío que las redes sociales propagan, escrutando el constante escrutinio ajeno. Embellecido con riffs potentes y un interludio guitarrístico melódico, la canción se cuestiona la autenticidad en la era de los “likes”.
La segunda entrega, “Unbreakable”, se distingue por ser la primera en contar con un videoclip oficial para promoción. Este tema invoca un poderoso riff que mantiene su vigor a lo largo de la composición, tratando la fuerza de la fe y la determinación en enfrentar los desafíos. Se adentra en conceptos relacionados con la espiritualidad, la lucha contra la maldad y la perseverancia, concluyendo con un fascinante arreglo coral.
“Violence”, hermana menor de “Unbreakable”, se erige como el más reciente y crudo videoclip oficial. Explora con profundidad la decadencia de una relación amorosa, revelando una narrativa de opresión y sufrimiento. La canción expone una dinámica de amargura y violencia emocional, ilustrando la lucha por el poder y el control en la pareja. Esta composición es una metáfora cruda de cómo la toxicidad y la violencia emocional corroen una relación, sumiendo al protagonista en desesperación.
La siguiente pieza, “Fortress”, aborda la autorreflexión, el sentido de la vida y la búsqueda de la paz interior. Plantea la idea de que cada individuo tiene la capacidad de redirigir su destino sin lamentaciones. Además, critica la construcción de estructuras sin sentido y la exaltación de falsedades, obstaculizando la apreciación de lo auténtico.
“Hollowed”, la balada del álbum, con la colaboración de la cantautora italiana Elisa Toffoli, examina la dependencia emocional, la soledad y la búsqueda de significado en una relación. Refleja la sensación de estar atrapados en una relación vacía y dañina, donde el consuelo se entrelaza con palabras hirientes. La canción plantea si tienen la fuerza para enfrentar la soledad y encontrar esperanza, mientras los demonios personales los atormentan.
La canción que da título al disco y también con videoclip oficial, “Memorial“, explora el impacto psicológico de la guerra en sus protagonistas. Describe la guerra como una experiencia que transforma a los individuos en guerreros obedientes, enfrentando la pérdida y la distorsión de valores. Los recuerdos de la guerra dejan cicatrices emocionales, llevando a algunos a recurrir al alcohol y las armas como escape.
“Incendiary” aborda la lucha contra la opresión y la injusticia. Se centra en la resistencia contra un régimen tiránico, enfatizando la importancia de la decencia y la solidaridad. Muestra cómo la voluntad y la lucha colectiva pueden cambiar circunstancias aparentemente inamovibles.
“Tragedian” reflexiona sobre la elección de cómo vivir y la búsqueda de la felicidad. Destaca la importancia de la compasión y la conexión humana, desafiando la creencia de que la riqueza material proporciona satisfacción.
“Icon” rinde homenaje a los que lucharon por la libertad y la paz, recordando el sacrificio de quienes defendieron valores y razón. Critica a aquellos que traicionaron ideales por riqueza y poder, manteniendo a las personas en cadenas.
El tema que nos despide, “Vitals” abarca la búsqueda de significado y conexión tras la pérdida y la soledad. Describe el vacío y anhelo de encontrar respuestas en la incertidumbre, enfatizando la importancia de la conexión humana.
Como conclusión final, “Memorial” es un álbum desplegado con maestría y profundidad temática, que revela la habilidad intrínseca de la banda para combinar complejas narrativas
líricas con un enfoque musical contemporáneo y maduro. Las letras profundas y reflexivas se entrelazan magistralmente con composiciones musicales que abarcan una amplia paleta emocional. Este trabajo musical encarna un testimonio de la evolución artística de la banda y su capacidad para explorar temas sociales y personales con un sonido progresivo y moderno.
Etiquetas: metal progresivo, Rock Progresivo, soen, Suecia

Swans es una célebre banda de rock experimental formada en 1982 por Michael Gira. A lo largo de su trayectoria, el grupo ha contribuido a conformar el movimiento de lo que conocemos como noise rock, post-punk y post-rock. “The Beggar” es su decimosexto disco de estudio y fue compuesto durante el período de cuarentena debido a la pandemia de COVID. El encierro y la desolación generaron el contexto ideal para una reflexión acerca de la mortalidad y los significados de la existencia y su fin.
La música de Swans siempre osciló entre lo brutalmente ruidoso y lo ambient de espíritu folk, y es esto último lo que más se manifiesta en este nuevo álbum, ya desde el primer track, “The Parasite”. La voz y la cadencia de Gira remiten a las de Lou Reed, Jim Morrison, Nick Cave o incluso Syd Barrett, solo por nombrar a algunos. La instrumentación es bastante minimalista, en un devenir que impresiona trágicamente cotidiano. “Paradise Is Mine” introduce un poco más de groove, con su base rítmica y una sencilla melodía de guitarra, además de unos coros casi bizarros. Hacia la mitad, la canción se torna de estilo industrial.
Le sigue “Los Angeles: City of Death”, con un título que es toda una declaración y que tiene una impronta mucho más contundente, con aires de psicodelia que resultan coherentes con la letra. En “Michael Is Done” se profundiza la veta lisérgica, con tintes casi teatrales. Hay algo de la onda de fines de los 60’s en estas composiciones. Aparece una base de bajo particularmente bonita. “Unforming” tiene un estilo más hipnótico, por no decir onírico. El semblante de trovador decadente de Michael Gira se va tornando cada vez más sobresaliente.
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El track homónimo al álbum continúa con la misma actitud, llevando el trabajo vocal al borde del recitado. Recién promediando la canción y hacia el final, hay tramos de mayor intensidad y una musicalidad más agresiva. “No More of This” multiplica el histrionismo en la forma de una queja apesadumbrada que termina con notas casi navideñas, lo que tiene sentido si se piensa en el hastío. “Ebbing” nos hunde más en esa sensación vintage, casi de ritual químico. En “Why Can’t I Have What I Want Any Time That I Want?” resuena mucho más la influencia de Pink Floyd, sobre todo el de “The Wall” y tiene un desenlace sumamente tétrico.
“The Beggar Lover (Three)” es un track de casi 44 minutos. En efecto, eso es algo que Swans puede hacer: prácticamente meter un disco dentro de otro. Aquí predomina el fantasma de la música contemporánea “culta”, en una búsqueda de texturas con recursos diversos, no empleados previamente, en términos de instrumentos, pero también de disonancia, estridencia y cacofonía. Al principio, el elemento femenino irrumpe con mayor protagonismo. Llegado un punto, el recorrido se asimila más a la propuesta de las viejas bandas de rock progresivo, aunque en algunos lapsos casi recuerda al post-punk más popular de los 80’s, en especial por el predominio de la línea de bajo.
Por último, “The Memorious” vuelve a esa fantasía retro, con una melodía repetitiva que induce a un trance de culto californiano, en un viaje a una época pre-mansoniana. ¿Por qué no decirlo? Swans tiene algo de ese tipo de “familias”, esas comunidades que pueden catalizar desastres en nombre del amor. “The Beggar” es un excelente disco, coherente con el zeitgeist mundial post-pandémico: en honor a la verdad, además de que el COVID sigue rondando, el cambio climático y sus eventos extremos, la inflación global, la guerra en plena Europa y el ascenso de figuras de ultraderecha en todas las latitudes, siguen causando cierta desorientación que, en el mejor de los casos, nos lleva a abrazar la incertidumbre para no desmoronarnos.


Dentro de todas las leyendas oscuras que rodean y dan origen a la ferocidad del black metal, no puede faltar la banda que más fama, morbo y desastre desató en la fría Noruega. Los integrantes de Mayhem han pasado de todo, apuñalamiento, suicidio, incendios, todo registrado en fotos; se podría decir que hasta tenían la espiritualidad de algún maquiavélico periodista amarillista, por el simple hecho de publicar y vender semejantes escenarios.
El turbio origen de la banda icono, Mayhem, nunca logró asesinar el imponente avanzar musical de su carrera. Si bien han tenido años de pausas y reorganización, estos les han servido para obtener buenos frutos en la creación de sus obras.
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En el presente año 2023 el grupo noruego ha lanzado “Daemonic Rites” a través del sello Century Media Records. Este álbum contiene 17 canciones, e inicia con un “Interlude” en el oímos a los fans gritando y alentando mientras una oscura melodía de pocos compases empieza a sonar para darle paso a la segunda canción de este disco, “Falsified and hated”, tres palabras para describir esta canción: oscuridad, monotonía y velocidad. Si bien estas son tres palabras con las que muchas personas definirían el género, y eso es porque es así, esta canción entraría en lo que es un clásico del estilo, lo que uno espera del black metal. Varía en “Malum” una canción interesante y realmente muy buena por donde se la escuche, la melodía tiene más variaciones y los guturales tanto en este tema como a lo largo del álbum son realmente muy buenos. Luego hay canciones como “To daimonion” con algunos sonidos robóticos, arreglos interesantes en las cuerdas y una buena composición melódica.
Recorriendo cada una de las canciones podemos escuchar al publico permanentemente, lo que para mi gusto y mi poca humilde opinión es un poquito desagradable, ya que al público también lo voy a escuchar cuando vaya a un show en vivo. Sin embargo, se comprende que el concepto que se a querido brindar es el de la trasparencia con la que la banda cuenta, respecto a su sonido. Es entendible la incomodidad de algunos seguidores, pero es innegable que Necrobutcher, Attila Csihar, Hellhammer y los guitarristas Teloch y Ghul, han logrado llevar a buen puerto a Mayhem con su nuevo trabajo.
Etiquetas: Black Metal, Mayhem, noruega, The True Mayhem

Barbarian Swords es una banda que viene dando batalla desde 2011. Oriundos de Barcelona y fieles a un black metal directo y sin vueltas, tienen en su haber tres álbumes de estudio. Este 2023 vio nacer a su cuarto hijo oscuro el cual fue bautizado con el nombre de Anti-Dogma Megaforce, y viene cargado con poder, brutalidad y velocidad, algo de lo que esta banda conoce bastante.
Nos vemos en el inicio con “Massive Prehistoric Killing Machine”, y de entrada encontramos un disco puramente black, sin lugar a dudas, pero de una calidad sonora increíble que nos hace ver que esta banda sabe muy bien lo que hace en términos compositivos y de edición. Con “Lord Winter” se sigue en la vena estrictamente black metal sin muchas vueltas, quizá el primer condimento nuevo de este disco llega en “Killer of all Hope” donde la banda llega a meter unos teclados de fondo que acompañan muy bien además de llenar muy bien el resto del tema y este en un recurso que nos encontramos a lo largo de la placa. Pero el momento rockero si se quiere decir llega con “Immortal Ritualistic Abomination” donde se baja medio tiempo el ritmo y se ataca con un riff bien ganchero.
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Sin salir mucho de ese camino, con “Nuke Barcelona” tenemos un arreglo a medio tiempo mezclado con blast beat que termina en una mezcla más que interesante. Para ubicarnos de nuevo el black llega “Mountain of Corpses”, donde se repite la fórmula rápida y podrida sin muchas vueltas la cual continúa con “Glorious Deicide”.
Llegando al final de la placa nos encontramos con “Anti-Dogma Megaforce” la cual nos corona con un corte en el medio que no pierde el hilo musical de la canción y comienza a cerrar un muy buen trabajo. Aunque el verdadero final llega con “A Thousand Impaled Heads”, en donde la banda se retira al igual que cómo empezó, con un tema puramente black metal con un cierre más que aceptable para un disco que no tiene malos momentos ni se sale del camino.
Así paso el nuevo disco de Barbarian Swords y nos deja claro una vez más que esta banda no decae sino que mejora cada vez más incluyendo cosas nuevas y recursos bien empleados de los cuales no se abusa, este año promete mucho para ellos y si esto es lo primero del 2023 para ellos que quedará para lo que resta, no lo sabemos pero mientras tanto tenemos toda la discografía su para entretenernos.








