


Los aficionados al Metalcore (moderno y más “clásico”) teníamos una cita ineludible en la ciudad condal el pasado 9 de marzo. Crystal Lake y Miss May I (tras 14 años de espera) aterrizaban para dar una clase magistral del género.
Para abrir boca, tuvimos a los australianos Diesect. Pese al temprano horario, nos demostraron que en esas tierras están hechos de otra pasta. Media hora de breakdowns y riffs muy pero que muy pesados daban el pistolezado de salida a la que sería una noche para recordar.
Great American Ghost volvían a Barcelona después de su paso junto a Bleed From Within y After The Burial el año pasado. Igual que en la anterior ocasión, los de Boston no perdieron ni un segundo para demostrar su excelente mezcla de géneros (Metalcore Moderno, Hardcore y Deathcore) y una energía que acabó de activar a todos los asistentes. Con Ethan Harrison liderando a la banda y conectando con el público como ya es habitual (metiéndose en el wall of death incluso) y un sonido apabullante confirmaron que el crecimiento de la banda en los últimos años no es casualidad.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: John Robert C. (Crystal Lake): “Cuando leo algunos comentarios negativos siento que simplemente están llorando.”
Llegados a este punto, la sala ya presentaba un mejor aspecto para recibir a los también americanos Miss May I. Con clásicos como “I.H.E”, “Hey Mister” o la más reciente “Die On The Vine”, hicieron las delicias de un público que estaba completamente entregado. Una demostración de que el Metalcore que todos conocemos sigue vivo, no cayendo en la moda de la sobreproducción y la sensación de estar viendo a unos gigantes de la escena en un formato “íntimo”. En resumen, un concierto que confirma el buen estado de forma de la banda casi 20 años después de su nacimiento y de la que se agradece que hayan vuelto a pisar la ciudad condal después de tanto tiempo.
Y para finalizar la noche teníamos a otros gigantes del Metalcore, en este caso más moderno. Los japoneses Crystal Lake aterrizaban en Razzmatazz para dar otra clase magistral del género. Liderados esta vez por John (tras la marcha de Ryo), pudimos disfrutar de un concierto lleno de la tan característica energía de la banda, la complejidad musical de cada uno de sus temas y de un frontman que demostró que está perfectamente capacitado para seguir adelante con el proyecto. Repasando clásicos como “Apollo” o “Watch Me Burn” y presentando su nuevo álbum “The Weight Of Sound”, catalogaría el concierto como muy sólido pese a que se echó de menos algo más de promoción respecto al mismo.




Los aficionados al Metalcore (moderno y más “clásico”) teníamos una cita ineludible en la ciudad condal el pasado 9 de marzo. Crystal Lake y Miss May I (tras 14 años de espera) aterrizaban para dar una clase magistral del género.
Para abrir boca, tuvimos a los australianos Diesect. Pese al temprano horario, nos demostraron que en esas tierras están hechos de otra pasta. Media hora de breakdowns y riffs muy pero que muy pesados daban el pistolezado de salida a la que sería una noche para recordar.
Great American Ghost volvían a Barcelona después de su paso junto a Bleed From Within y After The Burial el año pasado. Igual que en la anterior ocasión, los de Boston no perdieron ni un segundo para demostrar su excelente mezcla de géneros (Metalcore Moderno, Hardcore y Deathcore) y una energía que acabó de activar a todos los asistentes. Con Ethan Harrison liderando a la banda y conectando con el público como ya es habitual (metiéndose en el wall of death incluso) y un sonido apabullante confirmaron que el crecimiento de la banda en los últimos años no es casualidad.
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Y para finalizar la noche teníamos a otros gigantes del Metalcore, en este caso más moderno. Los japoneses Crystal Lake aterrizaban en Razzmatazz para dar otra clase magistral del género. Liderados esta vez por John (tras la marcha de Ryo), pudimos disfrutar de un concierto lleno de la tan característica energía de la banda, la complejidad musical de cada uno de sus temas y de un frontman que demostró que está perfectamente capacitado para seguir adelante con el proyecto. Repasando clásicos como “Apollo” o “Watch Me Burn” y presentando su nuevo álbum “The Weight Of Sound”, catalogaría el concierto como muy sólido pese a que se echó de menos algo más de promoción respecto al mismo.

























