


La escena danesa está pasando por un momento maravilloso. Montones de bandas con propuestas de todo tipo están surgiendo. Desde propuestas acordes a lo popular actualmente hasta otras más underground y personales. En la fría noche del Día de los Enamorados de 2026, nos acercamos a la pequeña sala BETA para disfrutar de tres exponentes de la movida danesa.
Los primeros fueron Lightchapter, con una propuesta de groove metal progresivo, teniendo a Gojira como principal influencia. Las canciones estaban muy bien construidas e iban recorriendo distintos estados: desde momentos rápidos y thrasheros hasta otros atmosféricos y algunos aún más veloces con blast beats. Toda esta variación hizo que el show fuera divertido y no se estancara. La entrega de los músicos fue total, logrando un pequeño wall of death y que todo el lugar alzara los puños al ritmo de las canciones. Un momento curioso fue cuando uno de los entusiastas del pogo tomó el micrófono para saludar a la gente. Si bien al vocalista no le gustó nada y tomó acción al momento, quedó como un recuerdo divertido. Tras saludar, tuvieron intenciones de tocar una más, pero lamentablemente no se dio.
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La segunda banda fue He Who Saw the Abyss, quienes hicieron una entrada a oscuras para que, cuando las luces se encendieran, se pudiera ver que estaban vestidos de negro, tapados de pies a cabeza. La propuesta musical es un deathcore muy pesado, basado en riffs muy graves entrecortados y ritmos de batería polirrítmicos. Estos iban adornados por pistas de teclados y otras capas graves que servían de apoyo a la guitarra, ya que era un solo guitarrista, sin otro par ni bajista que lo acompañara. El vocalista dio una muy buena performance, destacándose en los growls profundos. Si bien la voz estuvo baja al comienzo, esto fue corregido y se pudo apreciar mejor. A la mitad del concierto hubo momentos algo dispersos, donde la guitarra buscaba crear algún clima junto con las pistas, mientras el vocalista y el baterista acompañaban con cierta performance visual. Esto no se entendió del todo y solo generó momentos raros y difíciles de clasificar. Debido a que la propuesta de la banda es más directa y efectista, tuvieron como respuesta a un público que pogueó, saltó y disfrutó el show poniéndole el cuerpo. La banda se retiró del escenario apenas saludando, como tratando de mantener cierto misticismo.
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La headliner de la fecha fue Terrorpy, banda de death metal oriunda de la ciudad de Odense. Su propuesta es bastante brutal y técnica, pero con algún momento más groovero. Se podría citar como influencia más notoria a Dying Fetus. El trío contó con el mejor sonido de la fecha: potente, grave y poderoso, pero todo definido y nítido en la escucha. Los riffs súper técnicos e intrincados iban haciendo juego con el bajo, que también desplegaba técnica y precisión. El baterista era un animal: sabía llevar el ritmo a velocidades muy altas e iba intercambiando diferentes estilos de blast beats y fills según el momento del tema, enriqueciendo bastante las canciones. El show fue muy divertido, ya que los músicos le pusieron toda la onda e iban contando chistes entre canción y canción. La respuesta de la gente fue muy positiva, abriendo una gran ronda que se mantuvo activa durante todo el show. La ejecución fue muy buena, aunque hubo algunas imperfecciones del guitarrista en la última canción. Con el lugar entero pidiendo una canción extra, que no sucedió, los músicos se quedaron saludando un buen rato a los fanáticos.
La escena danesa cuenta con salas excelentes para tocar, una gran cantidad de bandas interesantes y, lo más importante, un público que apoya las propuestas locales.




La escena danesa está pasando por un momento maravilloso. Montones de bandas con propuestas de todo tipo están surgiendo. Desde propuestas acordes a lo popular actualmente hasta otras más underground y personales. En la fría noche del Día de los Enamorados de 2026, nos acercamos a la pequeña sala BETA para disfrutar de tres exponentes de la movida danesa.
Los primeros fueron Lightchapter, con una propuesta de groove metal progresivo, teniendo a Gojira como principal influencia. Las canciones estaban muy bien construidas e iban recorriendo distintos estados: desde momentos rápidos y thrasheros hasta otros atmosféricos y algunos aún más veloces con blast beats. Toda esta variación hizo que el show fuera divertido y no se estancara. La entrega de los músicos fue total, logrando un pequeño wall of death y que todo el lugar alzara los puños al ritmo de las canciones. Un momento curioso fue cuando uno de los entusiastas del pogo tomó el micrófono para saludar a la gente. Si bien al vocalista no le gustó nada y tomó acción al momento, quedó como un recuerdo divertido. Tras saludar, tuvieron intenciones de tocar una más, pero lamentablemente no se dio.
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La escena danesa cuenta con salas excelentes para tocar, una gran cantidad de bandas interesantes y, lo más importante, un público que apoya las propuestas locales.

















