


Hay bandas que generan un entusiasmo muy particular dentro de la escena. No importa si vienen con un gran aparato detrás, si llenan estadios o si todavía se mueven en un circuito relativamente pequeño: cuando anuncian una fecha, sus seguidores responden. Eso pasó este 28 de marzo en El Teatrito con Unto Others. Quizás el marco no fue el ideal y el público estuvo lejos de ser multitudinario, pero los que estuvieron presentes demostraron desde el primer minuto que tenían muchísimas ganas de ver a la banda en Argentina.
La noche arrancó con Bitter Seed, una propuesta de death doom clásico que encajó perfecto con el clima de la fecha. Con un sonido sólido desde el comienzo, la banda logró construir una atmósfera melancólica y pesada, apoyándose en riffs densos, melodías oscuras y voces guturales que se complementaban muy bien con un canto femenino que aportaba contraste y profundidad. Sin necesidad de grandes artificios, dejaron una muy buena impresión y cumplieron más que bien con la tarea de abrir la jornada.
Después llegó el turno de Bloodparade, probablemente la banda más distinta de la noche, pero también una de las que mejor entendió cómo ganarse al público. Su propuesta industrial, bailable y cargada de energía funcionó muy bien en vivo. Con un sonido muy prolijo y una actitud divertida sobre el escenario, lograron que incluso la poca gente presente se moviera, bailara y se metiera de lleno en el show. Fue una de esas presentaciones que, más allá del estilo, terminan siendo disfrutadas por cualquiera que esté dispuesto a dejarse llevar un poco.
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Cuando finalmente apareció Unto Others, la expectativa era altísima. Sin embargo, el comienzo estuvo lejos de ser ideal. Desde los primeros temas se notó un sonido demasiado suave, falto de graves y de la contundencia que necesita una banda con una propuesta tan apoyada en la combinación entre rock gótico, heavy metal clásico y estribillos oscuros pero pegadizos.
Por momentos, las guitarras quedaban demasiado livianas y la base no terminaba de empujar como debería. Para colmo, hubo algunos problemas técnicos: primero con el bajo y luego con la guitarra rítmica. Afortunadamente, ambos inconvenientes pudieron resolverse durante el show y, a partir de ahí, el sonido mejoró bastante. Nunca llegó a ser perfecto, pero sí alcanzó un nivel mucho más disfrutable que permitió apreciar mejor el verdadero potencial de la banda.
Más allá de esos problemas, Unto Others volvió a demostrar que tiene algo especial. La mezcla entre oscuridad gótica, sensibilidad rockera y espíritu de heavy metal tradicional funciona de maravilla sobre el escenario. Gabriel Franco se mostró sólido al frente, alternando momentos más melancólicos con otros de mayor intensidad, mientras el resto de la banda sostuvo un show muy ajustado y efectivo.
El público, aunque escaso, fue uno de los grandes protagonistas de la noche. Desde el principio hasta el final hubo entusiasmo, agite y una respuesta constante a cada canción. Se notaba que muchos esperaban esta visita desde hacía tiempo y aprovecharon cada minuto.
El repertorio también ayudó mucho. El show arrancó con “A Single Solemn Rose” y “Butterfly”, dos temas perfectos para marcar el tono de la noche. “Jackie”, “Why”, “Nightfall” y “Downtown” mantuvieron el nivel alto, mientras que canciones como “The Fire of Youth”, “Heroin” y “When Will God’s Work Be Done” mostraron muy bien esa capacidad que tiene la banda para moverse entre lo sombrío y lo pegadizo.
Uno de los puntos más fuertes llegó en la segunda mitad del show, cuando sonaron “Can You Hear the Rain”, “It Doesn’t Really Matter”, “Suicide Today” y “Momma Likes the Door Closed”. También hubo lugar para “Raigeki” y “Double Negative”, antes de uno de los momentos más celebrados de la noche: el cover de “Pet Sematary” de Ramones, que encajó perfecto con el espíritu de la banda y fue recibido con muchísimo entusiasmo.
El tramo final con “Give Me to the Night” y “Dragon, Why Do You Cry?” dejó a la gente con ganas de más, algo que se confirmó rápidamente con el encore. “Over Western Shores”, “I Feel Nothing” y “Blade and the Will” terminaron de cerrar una noche que, pese a los problemas técnicos y a la baja convocatoria, dejó sensaciones positivas.
Unto Others tocó muy bien, mostró personalidad y confirmó que sus canciones funcionan incluso cuando las condiciones no son ideales. Si logran volver con un sonido más contundente y un marco mayor, tienen todo para dar un show realmente memorable en Argentina.




Hay bandas que generan un entusiasmo muy particular dentro de la escena. No importa si vienen con un gran aparato detrás, si llenan estadios o si todavía se mueven en un circuito relativamente pequeño: cuando anuncian una fecha, sus seguidores responden. Eso pasó este 28 de marzo en El Teatrito con Unto Others. Quizás el marco no fue el ideal y el público estuvo lejos de ser multitudinario, pero los que estuvieron presentes demostraron desde el primer minuto que tenían muchísimas ganas de ver a la banda en Argentina.
La noche arrancó con Bitter Seed, una propuesta de death doom clásico que encajó perfecto con el clima de la fecha. Con un sonido sólido desde el comienzo, la banda logró construir una atmósfera melancólica y pesada, apoyándose en riffs densos, melodías oscuras y voces guturales que se complementaban muy bien con un canto femenino que aportaba contraste y profundidad. Sin necesidad de grandes artificios, dejaron una muy buena impresión y cumplieron más que bien con la tarea de abrir la jornada.
Después llegó el turno de Bloodparade, probablemente la banda más distinta de la noche, pero también una de las que mejor entendió cómo ganarse al público. Su propuesta industrial, bailable y cargada de energía funcionó muy bien en vivo. Con un sonido muy prolijo y una actitud divertida sobre el escenario, lograron que incluso la poca gente presente se moviera, bailara y se metiera de lleno en el show. Fue una de esas presentaciones que, más allá del estilo, terminan siendo disfrutadas por cualquiera que esté dispuesto a dejarse llevar un poco.
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Cuando finalmente apareció Unto Others, la expectativa era altísima. Sin embargo, el comienzo estuvo lejos de ser ideal. Desde los primeros temas se notó un sonido demasiado suave, falto de graves y de la contundencia que necesita una banda con una propuesta tan apoyada en la combinación entre rock gótico, heavy metal clásico y estribillos oscuros pero pegadizos.
Por momentos, las guitarras quedaban demasiado livianas y la base no terminaba de empujar como debería. Para colmo, hubo algunos problemas técnicos: primero con el bajo y luego con la guitarra rítmica. Afortunadamente, ambos inconvenientes pudieron resolverse durante el show y, a partir de ahí, el sonido mejoró bastante. Nunca llegó a ser perfecto, pero sí alcanzó un nivel mucho más disfrutable que permitió apreciar mejor el verdadero potencial de la banda.
Más allá de esos problemas, Unto Others volvió a demostrar que tiene algo especial. La mezcla entre oscuridad gótica, sensibilidad rockera y espíritu de heavy metal tradicional funciona de maravilla sobre el escenario. Gabriel Franco se mostró sólido al frente, alternando momentos más melancólicos con otros de mayor intensidad, mientras el resto de la banda sostuvo un show muy ajustado y efectivo.
El público, aunque escaso, fue uno de los grandes protagonistas de la noche. Desde el principio hasta el final hubo entusiasmo, agite y una respuesta constante a cada canción. Se notaba que muchos esperaban esta visita desde hacía tiempo y aprovecharon cada minuto.
El repertorio también ayudó mucho. El show arrancó con “A Single Solemn Rose” y “Butterfly”, dos temas perfectos para marcar el tono de la noche. “Jackie”, “Why”, “Nightfall” y “Downtown” mantuvieron el nivel alto, mientras que canciones como “The Fire of Youth”, “Heroin” y “When Will God’s Work Be Done” mostraron muy bien esa capacidad que tiene la banda para moverse entre lo sombrío y lo pegadizo.
Uno de los puntos más fuertes llegó en la segunda mitad del show, cuando sonaron “Can You Hear the Rain”, “It Doesn’t Really Matter”, “Suicide Today” y “Momma Likes the Door Closed”. También hubo lugar para “Raigeki” y “Double Negative”, antes de uno de los momentos más celebrados de la noche: el cover de “Pet Sematary” de Ramones, que encajó perfecto con el espíritu de la banda y fue recibido con muchísimo entusiasmo.
El tramo final con “Give Me to the Night” y “Dragon, Why Do You Cry?” dejó a la gente con ganas de más, algo que se confirmó rápidamente con el encore. “Over Western Shores”, “I Feel Nothing” y “Blade and the Will” terminaron de cerrar una noche que, pese a los problemas técnicos y a la baja convocatoria, dejó sensaciones positivas.
Unto Others tocó muy bien, mostró personalidad y confirmó que sus canciones funcionan incluso cuando las condiciones no son ideales. Si logran volver con un sonido más contundente y un marco mayor, tienen todo para dar un show realmente memorable en Argentina.


















